Recorriendo Varsovia III – Stare Miasto

Al final de la Ruta Real llegamos a Stare Miasto, el centro histórico de Varsovia. Se construyó a finales del siglo XIII alrededor del Castillo Real. Pese a que el 90% quedó arrasado como consecuencia de la II Guerra Mundial, una exhaustiva reconstrucción lo ha convertido en Patrimonio de la Humanidad.

Patrimonio de la UNESCO

Justo antes de meternos de lleno en el corazón de la ciudad, cuando ya comenzamos a ver monumentos por todos lados, a mano izquierda nos queda la Residencia Kamienica Prażmowskich (Kamienica Prażmowskich).

Residencia Kamienica Prażmowskich (Kamienica Prażmowskich)

Este edificio, fue construido a mediados del siglo XVII como residencia de Joachim Pastorius, médico e historiador real de los reyes Władysław IV y Jan Kazimierz. Poco después pasó a Mikołaj Prażmowski, consejero mayor de la corona y Primado de Polonia y tomó su nombre.

Fue ampliado en 1754 por los nuevos propietarios, la familia Leszczynski. Así, se convirtió en un palacio de estilo rococó con inspiración de edificios de Dresde.

Aunque el interior quedó destrozado en 1944, la fachada se consiguió salvar. El edificio fue reconstruido entre 1948 y 1949 siguiendo el diseño del siglo XVIII. Entre 2002 y 2003 se llevaron a cabo nuevas tareas de restauración y alberga la sede de la Casa de la Literatura.

Continuando de frente, ya llegamos a la Plaza Zamkowy (Plac Zamkowy).

Plaza Zamkowy (Plac Zamkowy)

En ella se alza la columna de Segismundo.

columna de Segismundo

Esta columna de 22 metros de altura se hizo en honor al rey Segismundo III Vasa, quien trasladó la capitalidad a Varsovia. La estatua del rey porta una espada en la mano derecha y una gran cruz en la izquierda. Según la leyenda, si se le cayera la espada, sería un presagio de un acontecimiento trágico en la ciudad.

Es el monumento no religioso más alto de toda Varsovia. También el más antiguo, pues data de 1644. Aunque la estatua que vemos es la original, no lo es la columna, que se encuentra en el suelo junto al castillo.

En el centro de la plaza, en unas casitas pintorescas de colores se encuentra el punto de información turística.

Plaza Zamkowy (Plac Zamkowy)

Y justo al lado vemos cómo asoma la muralla. En su perímetro hay varios puestos de artesanía y recuerdos.

Muralla Varsovia

Fuera de la muralla, a la izquierda nos quedan varios palacios, uno de ellos es el Palacio Branicki (Pałac Branickich). Es curioso, porque hay tres con el mismo nombre en Varsovia. El edificio original era una mansión del siglo XVII. La familia propietaria, que necesitaba dinero, la vendió en el siglo XVII a Stefan Mikołaj Branicki, de ahí su nombre.

Palacio Branicki (Pałac Branickich)

De estilo rococó, estaba inspirado en los palacios franceses y la planta se proyectó como si fuera una herradura. Para acceder a él antes había que atravesar un patio simétrico. Tras la muerte de Branicki pasó a manos de Izabella Poniatowska, hermana del rey Stanisław August Poniatowski. Ella fue una importante mecenas de artistas, intelectuales y hombres de estado y recibía a sus ilustres invitados en el palacio.

En 1804 fue vendido al general Józef Niemojewski, quien emprendió obras de ampliación añadiendo dos dependencias laterales.

Durante la II Guerra Mundial fue quemado y posteriormente demolido por los alemanes. Tuvo que ser reconstruido en 1967 usando como muestra pinturas de épocas pasadas.

Un poco más adelante se encuentra el Monumento a Jan Kiliński (Pomnik Jana Kilińskiego).

Monumento a Jan Kiliński (Pomnik Jana Kilińskiego)

Se trata de una escultura de bronce de 4 metros sobre un pedestal de granito de 3 metros. Representa a Jan Kilinski a punto de atacar, sable en alto, y un arma en su cinturón. Este personaje fue un zapatero, que se convirtió en un héroe nacional durante la insurrección de Kościuszko cuando invadió la sede del zar ruso. Fue declarado por ello Coronel del Ejército Polaco.

El monumento fue inaugurado en la plaza Krasińskich el 19 de abril de 1936. En marzo del 42 fue desmantelado por los alemanes e iba a ser destruido, pero consiguieron negociar con las autoridades alemanas y salvarlo. Así, se guardó en los almacenes del Museo Nacional hasta la liberación de Varsovia en 1945. No obstante, había sufrido algún daño y le faltaba el sable, por lo que tuvo que ser restaurado.

Volvió a colocarse en su sitio el 1 de septiembre de 1946, sin embargo, en el 59 se movió a la ubicación actual. Volvió a ser restaurado entre 1993 y 1994 fortaleciendo su bate.

Detrás de la plaza destaca el Reloj de Segismundo.

Reloj de Segismundo

Se trata de un curioso reloj situado en una pared y que incluye los signos del zodiaco y las fases lunares.

Seguimos bordeando la muralla, hasta la estatua de El Pequeño Insurrecto (Mały Powstaniec).

El Pequeño Insurrecto (Mały Powstaniec)

Se trata de un niño con casco que porta una metralleta y conmemora a los niños soldado que lucharon y fallecieron durante el Levantamiento de Varsovia de 1944. Tras la estatua hay una placa con los versos de una canción de la época:

Somos los niños de Varsovia, yendo a la batalla

para cada piedra nuestra, vamos a dar nuestra sangre.

Muy triste.

Volvimos a la Plaza Zamkowy, donde se encuentra el Castillo Real (Zamek Królewski w Warszawie).

Castillo Real (Zamek Królewski w Warszawie)

Fue usado como residencia real desde que se estableció la capital en Varsovia hasta 1795, año en que desapareció la Mancomunidad Polaco-Lituana. Sin embargo, ya antes, en el siglo XIV existía la Torre de la Unión (hoy torre Grodzka), construida por orden del duque Casimiro I de Mazovia. Cuando Segismundo III decidió mudarse en 1526, mandó que se ampliaran las instalaciones pasando a tener 5 alas. Además de su residencia, estableció allí también la sede del Parlamento. Asimismo, se convirtió en centro cultural del país.

En el siglo XVII quedó destruido por las invasiones suecas, pero sería reconstruido en la segunda mitad del siglo XVIII con la llegada del rey Estanislao Augusto Poniatowski. En esa época se renovaron las estancias del palacio y se crearon la Sala Grande y la Sala Real. Fue el período de mayor esplendor.

En 1939 se incendió como consecuencia de los bombardeos alemanes, y lo poco que quedó en pie acabaría arrasado en 1944 tras el Levantamiento de Varsovia. La última reconstrucción completa se llevó a cabo entre 1971 y 1988 con una mezcla de estilos barroco y neoclásico. Como Polonia es una república, se ha reconvertido en la sede de la Fundación Polaca de Historia y Cultura, que ha acondicionado parte del castillo como un museo.

Castillo Real (Zamek Królewski w Warszawie)

El edificio principal del castillo, de planta casi rectangular, está construido a base de ladrillos. La fachada más imponente es la occidental, la que da a la plaza. Mide casi 90 metros y en el centro se alza hasta una altura de 60 metros la Torre del Reloj, coronada por una cúpula verde.

El recinto se distribuye en torno a un gran patio central que daba acceso a las estancias reales, hoy salas del museo.

Castillo Real (Zamek Królewski w Warszawie)

Castillo Real (Zamek Królewski w Warszawie)

La fachada oriental da al Vístula. Si nos asomamos por un lateral podemos ver el Palacio del Techo de Cobre (Pałac Pod Blachą).

Palacio del Techo de Cobre (Pałac Pod Blachą)

Este edificio de estilo barroco tardío se levantó entre 1720 y 1730 en el lugar en que en su día estuvo un edificio del herrero y armero del rey. Fue transformado en palacio y remodelado varias veces a lo largo de los años. Sobrevivió bastante bien a la II Guerra Mundial, aunque pasó por una restauración entre 1948 y 1949 para poder albergar oficinas. Desde 1989 forma parte de las dependencias del Castillo Real.

Abandonamos la plaza y nos adentramos por un callejón hasta la Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir (Bazylika Archikatedralna pw. Męczeństwa św. Jana Chrzciciela).

Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir (Bazylika Archikatedralna pw. Męczeństwa św. Jana Chrzciciela)

No parece muy imponente, escondida entre edificios. Data del siglo XIV y en su origen era una iglesia parroquial. Con el tiempo fue ganando importancia celebrando bodas, coronaciones y sepelios reales.

Alberga las tumbas del último rey de Polonia, Estanislao Augusto Poniatowski; de Gabriel Narutowicz de Henryk Sienkiewicz y del cardenal Stefan Wyszyński.

Junto a ella se alza la pequeña Iglesia de Nuestra Señora de la Gracia (Sanktuarium Matki Bożej Łaskawej).

Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir (Bazylika Archikatedralna pw. Męczeństwa św. Jana Chrzciciela) e Iglesia de Nuestra Señora de la Gracia (Sanktuarium Matki Bożej Łaskawej

Fue construida entre 1609 y 1626 por la Orden de los Jesuitas, que quería establecerse cerca del castillo. Luego, al estar junto a la catedral, ganó más importancia aún. Fue saqueada y destruida en 1656 con las invasiones suecas.

Cuando la orden se disolvió en 1773, el templo se convirtió en iglesia escolar. Un siglo más tarde sería usada como almacén de la catedral y almacén de lana. Ya en 1834 recuperaría su función original gracias a los Escolapios. Cuando en 1864 también desapareció la Orden de los Escolapios, la iglesia sirvió como auxiliar de la catedral.

Volvió a los jesuitas en 1918, pero quedó destruida en 1944 por un incendio.

Combina elementos de la arquitectura italiana con otros propios del norte de Europa. Cuenta con una única nave y una capilla lateral. En su parte trasera se alza una torre de 65 metros. Sin embargo, lo que llama la atención es la puerta de entrada, colocada en 2009 con motivo del 400 aniversario de la iglesia.

Puerta angelical

Realizada en bronce, representa la Anunciación. La Virgen se encuentra sobre las dos hojas, y dos ángeles en cada una de ellas.

Siguiendo la calle llegamos a un espacio que no puede faltar: la Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta).

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

Es la parte más antigua de la ciudad. En ella han tenido lugar grandes celebraciones, ferias y las ejecuciones de los condenados. Por supuesto, era donde tenía lugar el mercado, que además tenía bastante relevancia por la situación de Varsovia en medio de la ruta de comercio fluvial por el río Vístula y de la ruta comercial este-oeste

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

Aunque la II Guerra Mundial la dejó severamente dañada, en la década de los 40 y 50 se trabajó para recuperar el diseño original del siglo XVII. El resultado es una combinación de bellos edificios renacentistas y barrocos.

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

En el centro de la plaza se erige el símbolo de la ciudad, la Sirena de Varsovia. Pero, ¿La sirenita no estaba en Copenhague? Pues sí, y, según la leyenda, la varsoviana y la copenhaguesa llegaron juntas al Báltico desde el Océano Atlántico. Una de ellas, atraída por unas rocas, se quedó junto al puerto de Copenhague, y la otra siguió hasta el Golfo de Gdańsk, tomó el Vístula y llegó a Varsovia.

Sirena de Varsovia

Los pescadores enseguida notaron cómo había alguien que enredaba las redes y liberaba a los peces, pero sorprendidos por el canto, no la atacaron. Sin embargo, hubo un mercader que vio que podía hacer dinero con su voz y la secuestró. Fue el hijo de un pescador quien la liberó y la llevó de nuevo a la ciudad. Como agradecimiento, la sirena prometió defender siempre la ciudad. Por eso está representada con un escudo y una espada.

Tras bordear la plaza, tomamos la calle Nowomiejska, que nos conduce a la Barbacana (Barbakan).

Barbacana (Barbakan)

Barbacana (Barbakan)

Es la parte más antigua de las fortificaciones de la ciudad. Levantada en 1548, se trata de una construcción redonda reforzada con cuatro torres defensivas.

Barbacana (Barbakan)

Era una de las puertas de entrada a la ciudad, sin embargo, nunca se usó como defensa. De hecho, cuando los suecos invadieron la ciudad, los habitantes de la ciudad se vieron obligados a tener que sortear las murallas que ellos mismos habían construido.

Su aspecto actual data de las tareas de restauración llevadas a cabo en 1954. Hoy alberga una galería de arte.

Al atravesarla dejamos atrás Stare Miasto y nos adentramos en Nowe Miasto.

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Recorriendo Varsovia II – Vía Real

Después de abandonar el hotel, y para no perder mucho tiempo, compramos unos sándwiches que nos fuimos comiendo de camino hacia el casco histórico.

Nuestra primera parada fue la Iglesia de San Alejandro (Kościół św. Aleksandra), un templo de estilo clasicista que intenta copiar el Panteón de Roma.

Iglesia de San Alejandro (Kościół św. Aleksandra)

Fue construida entre los años 1818 y 1825 en honor a la visita del zar Alejandro I de Rusia. En principio se le iba a dedicar un arco del triunfo, pero fue el mismo zar quien prefirió una iglesia. A finales del siglo XIX se quedó pequeña y fue ampliada y ganó dos torres.

En 1944, durante el Alzamiento de Varsovia, quedó seriamente dañada. Sería reconstruida en la década de los 50 volviendo a su diseño original, sin las torres. En su lugar se levantó una terraza con escaleras que da la entrada a la iglesia.

Se encuentra en la Plaza Trzech Krzyży, donde en el siglo XVII convergían las más importantes rutas de la ciudad. Allí comienza la calle Nowy Świat.

Nowy Świat

Fue la principal calle comercial desde el siglo XIX hasta la II Guerra Mundial, así que no es de extrañar que en ella se encuentren muchas tiendas exclusivas, galerías, clubes, restaurantes y cafeterías.

Nowy Świat

Nowy Świat

Nowy Świat

Además, destacan impresionantes edificios en cada una de sus aceras. Podemos ver tanto iglesias como palacetes o la universidad. Obviamente quedó destruida en 1944, pero los trabajos de reconstrucción han hecho que recupere el esplendor de siglos pasados.

Nowy Świat

Esta calle, que viene desde el Palacio de Wilanów y luego se convierte en Krakowiskie Przedmiedscie, nos conduce hacia el centro histórico, hasta la Plaza Zamkowy. El trayecto completo recibe el nombre de Ruta Real, pues era el camino que hacían los reyes desde su residencia habitual hasta sus palacios de verano.

Poco después del cruce con la calle Świętokrzyska llegamos al Palacio de Staszic (Pałac Staszica).

Palacio de Staszic (Pałac Staszica)

Fue erigido entre 1820 y 1823 en el lugar en que había un monasterio. Recibe el nombre del sacerdote y científico Stanisław Staszic, quien promovió su construcción. Hoy en día alberga la Academia Polaca de Ciencias y de la Sociedad Científica de Varsovia.

Frente al edificio se encuentra el monumento a Nicolás Copérnico, y en el suelo, alrededor de él, hay una representación del sistema solar. El molde de esta estatua se reutilizó para otras dos idénticas que se encuentran al otro lado del charco, en Montreal y en Chicago.

Un poco más adelante llegamos a la Iglesia de la Santa Cruz (Kościół Świętego Krzyża).

Iglesia de la Santa Cruz (Kościół Świętego Krzyża).

De estilo barroco, data de finales del siglo XVII. Destaca por ser el lugar en que descansan los corazones de Władysław Reymont y Fryderyk Chopin. El compositor, que había emigrado a Francia durante la sublevación contra Rusia, no pudo regresar porque el zar le prohibió volver a pisar Polonia. Así que, en sus últimas voluntades pidió que al menos su corazón volviera a su país. El cuerpo sin embargo se enterró en París.

Iglesia de la Santa Cruz (Kościół Świętego Krzyża)

En el interior de la iglesia también se hallan las lápidas de otros polacos de renombre, como Józef Ignacy Kraszewski, Bolesław Prus, Juliusz Słowacki y Władysław Sikorski.

Iglesia de la Santa Cruz (Kościół Świętego Krzyża)

Ante la fachada destaca un enorme Jesucristo que porta una cruz. Desde las escaleras, junto al Cristo, se ve muy bien el Palacio de Staszic que habíamos dejado atrás.

Iglesia de la Santa Cruz (Kościół Świętego Krzyża).

Continuando la calle, en la acera opuesta, se halla otro palacio, el Uruskich (Pałac Uruskich), un palacio barroco que hoy en día alberga la Facultad de Geografía y Estudios Regionales.

Palacio Uruskich (Pałac Uruskich)

Y junto a él está el Palacio Tyszkiewiczów (Pałac Tyszkiewiczów).

Palacio Tyszkiewiczów (Pałac Tyszkiewiczów)

Comenzó a construirse en 1785 y finalizó en 1792. De estilo neoclásico, se convirtió en uno de los más bellos de la ciudad con elaborados trabajos en madera y estucos en estilo pompeyano. Quedó severamente dañado durante el Levantamiento de Varsovia, ya que los alemanes lo bombardearon deliberadamente. Fue reconstruido entre 1949 y 1956.

Tras ambos palacios se encuentra la Universidad, fundada en 1816 y compuesta por varios edificios históricos. Se trata de uno de los centros educativos más grandes e importantes del país.

En la plaza que se abre a continuación encontramos la Iglesia de San José el desposado de la Santísima Virgen María (Kościół św. Józefa Oblubieńca NMP).

Iglesia de San José el desposado de la Santísima Virgen María (Kościół św. Józefa Oblubieńca NMP)

De estilo barroco tardío, data del siglo XVIII. Fue una de las pocas que se salvaron en la II Guerra Mundial, así que puede verse su construcción original. Aunque es sobria, destaca su fachada con numerosas esculturas.

La iglesia y el edificio del monasterio pertenecen a la Orden de la Visitación, que quisieron ubicarse cerca de la residencia real.

En esta iglesia solía tocar el piano Chopin cuando era joven, allí hacían las prácticas los alumnos del Liceo. Ya a una corta edad era el pianista más solicitado de la ciudad. No muy lejos de la iglesia se encuentra uno de los numerosos bancos que hay por la ciudad que permiten escuchar música del compositor. Fueron colocados en el 200 aniversario de su nacimiento para reivindicar la identidad de uno de los polacos más famosos. Están colocados estratégicamente en lugares significativos de la vida de Chopin. Están equipados con un botón que permite reproducir un fragmento de una de sus obras. Asimismo, cuentan con una inscripción que explica la elección del lugar.

Banco Chopin

Justo enfrente, tomando la calle Królewska, se extiende el Jardín Sajón (Ogród Saski), un parque creado entre 1713 y 1733 como jardín real del Palacio Sajón. En el año 1720 se abrió al público, lo que lo convierte en uno de los parques más antiguos del país. En él se halla la Tumba del soldado desconocido (Grób Nieznanego Żołnierza). Como suele ser habitual, se trata de un monumento que honra a los héroes anónimos que cayeron combatiendo por la patria. Junto a la Tumba, custodiada por una guardia de honor, arde una llama eterna.

De nuevo, volviendo a la ruta real, nada más pasar el parque Jana Twardowskiego se erige el Hotel Bristol.

Bristol Hotel

Inaugurado en 1901 fue uno de los hoteles más lujosos de Europa y en él se celebraban elegantes bailes y recepciones. Fue en este hotel donde la Sociedad Científica de Varsovia organizó en 1913 un banquete en honor a la dos veces premio Nobel Maria Skłodowska-Curie.

Frente a él encontramos otro imponente hotel, el Europejski.

Hotel Europejski

Este fue el primer hotel elegante de Varsovia, inaugurado en 1857. En aquella época estaba decorado con muebles estilo Luis XV, Luis XVI e imperial. En la planta baja había tiendas de renombre, un selecto restaurante y la confitería Loursa.

Volviendo a cruzar, junto al Hotel Bristol se encuentra el Palacio Presidencial (Pałac Prezydencki).

Palacio Presidencial (Pałac Prezydencki)

Construido a mediados del siglo XVII en estilo barroco, es el más grande de los palacios de la ciudad. El aspecto actual, de estilo clasicista, se lo debe a una reforma radical del siglo XIX. Se encuentra flanqueado por cuatro leones de piedra colocados en 1821 y un monumento en honor del príncipe Józef Poniatowski en 1965.

Durante la II Guerra Mundial no sufrió daños, sino que fue convertido en hotel de lujo y casino. Tras la guerra fue reconstruido y remodelado de nuevo. A él se trasladó la sede del Consejo de Ministros y acogió reuniones oficiales. En 1955 firmó el Pacto de Varsovia y, más tarde, en 1989 donde se mantuvieron conversaciones previas a la independencia.

Desde 1994 es presidencial y ha sido la residencia de Lech Wałęsa, Aleksander Kwaśniewski, Lech Kaczyński.

Frente a él se alza el Palacio Potockich (Pałac Potockich).

Palacio Potockich (Pałac Potockich)

Se erigió en 1669 en el lugar en que ya antes de 1643 había un palacio de madera que resultó incendiado en la invasión sueca. En 1760 pasaría por una intensa reforma que añadiría elementos de estilo barroco y rococó.

En 1824 comenzó a alquilarse y en el siglo XIX se convirtió en un espacio de exposiciones.

Resultó quemado en 1944 y más de un 60% resultó dañado. Fue reconstruido entre 1948 y 1949 convirtiéndose después en la sede del Ministerio de Cultura y Artes, que hoy es el Ministerio de Cultura y Patrimonio Nacional.

Mirando de nuevo a la acera contraria, junto al palacio presidencial, se alza la Iglesia de la Asunción de la Virgen María y de su esposo San José (Kościół Wniebowzięcia Najświętszej Marii Panny i św. Józefa Oblubieńca Bogarodzicy). Iglesia de la Asunción para los amigos.

Iglesia de la Asunción de la Virgen María y de su esposo San José (Kościół Wniebowzięcia Najświętszej Marii Panny i św. Józefa Oblubieńca Bogarodzicy)

Fue construida para los Carmelitas Descalzos entre 1661 y 1681 en estilo barroco y con una planta en forma de cruz. Aunque la fachada es clasicista debido a la renovación del siglo XVIII.

Junto a ella tenemos la estatua de Adam Mickiewicz, en la plaza del mismo nombre.

Adam Mickiewicz

No sería la primera vez en nuestro viaje que viéramos una estatua en honor al poeta polaco más sobresaliente del romanticismo.

Continuamos por la Krakowskie Przedmieście. En la acera a nuestra derecha tenemos un parque, y a nuestra izquierda el Palacio Wessel (Pałac Wesslów).

Palacio Wesslów (Pałac Wesslów)

De estilo barroco tardío, fue construido a mediados del siglo XVIII para el general Franciszek Jan Załuski. Recibe el nombre de Teodor Wessel, tesorero de la corona, que lo compró en 1761. No obstante, no sería su último propietario, ya que con el paso de los años y siglos cambió varias veces de dueño. Por ejemplo, de 1780 a 1874 fue oficina de correos.

Quedó destruido durante el Alzamiento de Varsovia en el año 1944 y fue reconstruido después de la guerra.

Al final del parque, a mano derecha, encontramos la Biblioteca Central de Agricultura (Centralna Biblioteka Rolnicza).

Biblioteca Central (Centralna Biblioteka Rolnicza)

Pertenece al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y alberca obras correspondientes a los campos de las ciencias agrícolas, horticultura, zootecnia, pesquería, medicina veterinaria, industria alimentaria, tecnología agrícola, protección ambiental, silvicultura, política agrícola y economía, y ciencias afines.

El edificio, de mediados del siglo XVI, perteneció a un monasterio y a su hospicio anexo. En el siglo XIX fue ocupado por el ejército ruso y el monasterio fue disuelto por las autoridades zaristas. A finales de siglo fue reconstruido y acogió al Museo de Industria y Agricultura, que funcionaba como institución educativa y un centro de investigación científica. En sus laboratorios trabajó Maria Skłodowska-Curie, quien sin embargo no estudió en Polonia, ya que como mujer no tenía permitido acceder a la universidad.

En septiembre de 1939 fue bombardeado y se quemó. Y de nuevo fue incendiado en el Levantamiento de Varsovia. Ambos acontecimientos provocaron la pérdida de más de 10.000 objetos que había expuestos. Fue reconstruido después de la guerra y el museo reanudó su actividad, sien embargo, en 1952 pasó al  Instituto Central de Agricultura y en 1955 se estableció la biblioteca.

Inmediatamente a continuación tenemos la Iglesia de Santa Ana (Kościół Akademicki św. Anny).

Iglesia de Santa Ana (Kościół Akademicki św. Anny)

Se construyó en la segunda mitad del siglo XV en estilo gótico, pero fue destruida en varias ocasiones. Tras cada ocasión volvió a ser reconstruida, y cada vez se le añadían elementos de diferentes estilos. Hoy tiene una fachada de estilo clasicista y un interior barroco. Aunque nosotros no pudimos ver mucho más que la lona que la cubría. De su interior tampoco, ya que se celebraba una boda.

Junto a la iglesia se alza el campanario (Taras widokowy), que además cuenta con una terraza mirador. Y tras pasarla, llegamos a una gran plaza que supone el inicio de nuestro recorrido por el casco histórico de Varsovia.

Recorriendo Varsovia

Nuestro penúltimo día en Polonia amaneció temprano, pues teníamos el tren a las 8:35. Esta vez se trataba de uno bastante moderno, muy similar al AVE. Contaba con espacios para dos y para cuatro, estos últimos con su mesa central.

Tren a Varsovia

En las filas de dos había bastante espacio y, además de la bandeja, contábamos con enchufe y lámpara.

Bandeja

Lámpara

Así que, aunque se trataba de un trayecto de unas tres horas y media, no fue para nada incómodo.

Llegamos a medio día a Varsovia, la capital del país. Aunque, como ya hemos visto en entradas anteriores, no siempre lo fue. Se hizo con la capitalidad en 1596, cuando el rey Segismundo III decidió trasladarla desde Cracovia. Hoy es la ciudad más grande del país y alberga la Presidencia de la República, el Parlamento y otras autoridades locales.

Cuenta la leyenda que su nombre (Warszawa en polaco) procede de la unión de dos nombres: por un lado de la de un pescador llamado Wars y su esposa, una sirena llamada Sawa. De hecho este ser mitológico es el símbolo de la ciudad. Desde la segunda mitad del siglo XVII el emblema de Varsovia es una sirena que porta una espada y un escudo.

Sirena

Varsovia está situada en el centro del país, en la región del voivodato de Mazovia, a las orillas del Vístula. Se tienen constancia de pequeños asentamientos en la zona durante el siglo X, pero parece que la ciudad no nació hasta el siglo XIII con la construcción de una iglesia que con los siglos se convertiría en Catedral. En el siglo XIV la economía de Varsovia se basaba en la artesanía y comercio y para finales ya se había levantado una doble muralla defensiva.

Varsovia

En el siglo XV comenzó a expandirse. Por aquel entonces los judíos habían sido expulsados de Varsovia, así que surgieron nuevos asentamientos a su alrededor. Así nació en el norte Nowe Miasto, un pueblo con sus propias leyes.

A mediados del siglo XVI llegó el rey Segismundo I el Viejo y anexionó Varsovia al Reino de Polonia, favoreciendo así el desarrollo de la ciudad. Los judíos quisieron volver, pero se proclamó un decreto por el que quedaba prohibido su regreso. Sin embargo, todo cambió en 1570 cuando el rey se enamoró de una judía y levantó el veto. Cuando a finales de siglo se quemó el Castillo Real de Wawel de Cracovia, el rey trasladó la corte para estar más céntrico y próximo a Vilna – que por aquel entonces era la otra capital de la Mancomunidad Polaco Lituana-  y de Gdańsk – en el punto de mira de los suecos – . Así, comenzó una nueva etapa para Varsovia, que creció rápidamente.

Stare Miasto

En el siglo XVII comenzaron a llegar nuevos habitantes a la ciudad. Y eran de diferentes estratos sociales. Por un lado los aristócratas y órdenes monásticas, que querían estar cerca de la corte, alma intelectual de Europa Central;y, por otro, los comerciantes y artesanos que veían una oportunidad de desarrollo de sus negocios. Las invasiones suecas, sin embargo, fueron devastadoras y frenaron este crecimiento dejando la antigua ciudad prácticamente destruida. A finales de siglo parece que Varsovia se comenzó a recuperar con la derrota de los turcos.

No obstante, en el siglo XVIII volvieron a llegar los suecos, a lo que se añadió la Guerra de Sucesión Polaca. Consiguió remontar en la segunda mitad de siglo con la llegada de la Ilustración y en 1791 se firmó la primera constitución europea. Se convirtió en centro cultural, económico, político y comercial. Se abrieron varias instituciones educativas y el primer Ministerio de Educación del mundo. Fue una época de florecimiento de ideas progresistas, de cambios políticos y económicos, así como de aparición de diversas empresas y fábricas. Aumentó la población y la gente migró del campo a la ciudad, que fue creciendo más y más para acoger a estos nuevos ciudadanos. Pero estos años de esplendor duraron poco, ya que Polonia se disolvió en 1795 y Varsovia pasó a manos prusianas.

A principios de siglo XIX llegó Napoleón y Varsovia se convirtió en la capital del Gran Ducado de Varsovia. En 1815 en la sede del Congreso de Polonia y un año más tarde se fundaría la Universidad. Parece que renacía. A mediados de siglo ganaban importancia las industrias textiles y metalúrgicas, se construyeron líneas de ferrocarril y un sistema de agua potable. A finales de siglo se reconstruyeron varias iglesias y se abrieron otras nuevas, se proyectó un nuevo plan urbanístico, se modernizaron el sistema de agua y la iluminación de gas, se puso en marcha el sistema telefónico y se estrenó un sistema de transporte público. Para 1907 ya llegaría el tranvía eléctrico a la ciudad.

Tranvía

El siglo XX sería convulso para Varsovia. Primero la invasión alemana durante la I Guerra Mundial, luego en 1920 la Guerra Polaco-Bolchevique y poco tiempo después la ocupación nazi en la II Guerra Mundial con todo lo que ello conllevó. En 1944 se produjo el Alzamiento de Varsovia y el centro histórico quedó totalmente destruido. El recuento tras la guerra dejó entre 600.000 y 800.000 muertos y el 80% de la ciudad reducida a escombros. Apenas quedaron en pie edificios, los nazis acabaron con bibliotecas, museos, iglesias, palacios, el castillo, edificios institucionales… Tan solo se conservó el ferrocarril, porque a los alemanes les era útil.

Con la llegada en 1945 de la República Popular Polaca Varsovia comenzó a reconstruirse siguiendo el modelo original. Este trabajo tan meticuloso hizo que para 1980 la UNESCO le diera el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad como “ejemplo destacado de reconstrucción casi total de una secuencia histórica que se extiende desde el siglo XIII hasta el siglo XX”​.

Patrimonio de la UNESCO

En la época soviética en Varsovia se abrieron numerosas fábricas y se desarrolló como ciudad industrial. Creció en demografía y se construyeron nuevos barrios residenciales de estilo soviético.

Varsovia

Varsovia

Tras la caída de la URSS, Varsovia, como Polonia, ha ido abriéndose al exterior y ha seguido mejorando sus infraestructuras. El mayor crecimiento de la ciudad fue en 2004 con la entrada del país en la UE. Hoy su industria se basa en la electrónica y tecnología, aunque también en el mercado alimentario. Alberga numerosas instituciones, agencias gubernamentales, así como compañías nacionales e internacionales. Es en Varsovia donde se concentran 9 de los 10 rascacielos más altos del país.

Varsovia

Como se puede ver en la foto sobre estas líneas, hay uno que sobresale por encima de los demás. Este es el Palacio de Cultura y la Ciencia (Palac Kulturi i Nauki), que nos lo encontramos nada más salir de la estación.

Palacio de Cultura y la Ciencia (Palac Kulturi i Nauki)

No solo es el más alto de la ciudad, sino también del país. Se trata de un mastodonte de 42 pisos y 237 metros de altura que nada más verlo, recuerda a la Academia de Ciencias de Riga. Tiene todo su sentido, y es que fue un regalo de este en 1955. Ambos tienen una estructura común y recuerdan a los siete Rascacielos de Stalin. El 12 de septiembre de 1947, 800 aniversario de Moscú, se anunció el nuevo proyecto arquitectónico en el que se construirían varios edificios que representarían el poder del pueblo y del Estado Soviético. Estos edificios eran:

  • la Universidad Estatal de Moscú, como símbolo de la educación y la ciencia;
  • el Hotel Ucrania, como reflejo de la abundancia y la fertilidad;
  • el Edificio de viviendas en Kotélnicheskaya Náberezhnaya que llevaba la simbología de la cultura y el arte;
  • el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, como autoridad internacional del país;
  • el Edificio de la plaza Kudrinskaya, como muestra del poderío de la aviación y el ejército;
  • el Hotel Leningrado, como poder espiritual y raíces históricas del país.
  • y el Edificio de la Plaza de la Puerta Roja que representa la industria y el transporte.

Se iba a construir un octavo, el Palacio de los Soviets, pero fue cancelado cuando los nazis entraron en la URSS. Fuera de Moscú se levantaron estos dos, el de Riga y el de Varsovia.

El de la capital polaca hoy en día sirve como centro de exhibiciones y complejo de oficinas. Tras la caída de la URSS hubo planes para derribarlo y construir un parque en su lugar, pero finalmente se ha mantenido – no sin controversia – y en el piso 30 alberga un mirador desde el que se puede contemplar toda la ciudad. La torre posee el reloj más alto del mundo y el segundo más grande de Europa con una esfera cuyo diámetro es de 6 metros.

A su alrededor se han ido construyendo nuevos rascacielos con un estilo más moderno.

Varsovia

Varsovia

Sin embargo, aunque la zona va actualizándose, aún quedan edificios que muestran los daños sufridos en la II Guerra Mundial, así como alguna que otra placa que recuerda trágicos sucesos de aquellos años.

Varsovia

Varsovia

Fuimos a salir a una gran avenida de corte soviético, donde los rascacielos se mezclaban con enormes edificios residenciales también de la época rusa.

Varsovia

Varsovia

En teoría esta gran avenida nos llevaba a nuestro hotel, el Ibis Budget Warszawa Centrum, sin embargo, me había confundido al buscarlo en google y el punto que tenía marcado era el Ibis Warszawa Centrum. Así que, tras el paseo, y frente a la puerta del hotel erróneo, tuvimos que buscar el correcto de nuevo en un mapa. Además, tuvimos que investigar cómo llegar a él en transporte público, pues estábamos en la otra punta de la ciudad. Por suerte encontramos un bus que nos dejaba a unos 10 minutos a pie, justo antes de cruzar el puente.

El trayecto de hasta 75 minutos costaba 4.40 zl y lo pagamos directamente al conductor.

Billete sencillo autobús

Finalmente hicimos el check in, ya casi siendo la hora de comer. Al final habíamos perdido la mañana entre llegar y el paseo a la otra punta de la ciudad. El Ibis Budget Warszawa Centrum seguía en la línea de la cadena, con una habitación bastante amplia y un baño dividido en dos. Por un lado el lavabo y la ducha, y aparte el inodoro. El único problema fue el equipo de fútbol infantil que había alojado en la misma planta y no paraba de vocear.

Ibis Budget Warszawa Centrum

Pero nosotros dejamos las mochilas, nos aseamos un poco y salimos a patear la ciudad, que nos habíamos comido medio día.

Recorriendo Cracovia III – Barrio Judío y Guetto

Tras la visita a la colina, nos dirigimos a Kazimierz, el barrio judío de Cracovia. Aunque no siempre fue así, ya que antes del siglo XVIII era una ciudad próxima a Cracovia. Era totalmente independiente y contaba con su ayuntamiento, su plaza central, sus iglesias… Fue en 1495, cuando el rey Casimiro III de Polonia quiso ampliar la universidad, que los judíos que vivían en la parte occidental de Cracovia fueron forzados a mudarse allí para hacer sitio a las nuevas construcciones. En esta zona ya vivían cristianos, sin embargo, poco a poco fue convirtiéndose en asentamiento judío, pues fueron llegando no solo de Polonia, sino de todo el continente. En el siglo XIX ya lo era casi en exclusiva, pero sobre todo de aquellos de clases media y baja, ya que los más pudientes se fueron marchando.

Una de las que se marchó fue la famosa empresaria de cosméticos Helena Rubinstein. Aunque por aquel entonces no era rica, ni mucho menos. Nació en el barrio, y siendo la menor de 8 hermanas no parecía tener un buen futuro. Su padre se había quedado casi sin dinero al pagar las dotes de todas las anteriores, así que quería casar a Helena con un señor de 65 años que aceptaba desposarla gratis. A ella la idea no le pareció tan buena y huyó a Australia sin haber cumplido los veinte años. En su maleta llevaba la receta de una crema cosmética y eso le cambió la vida. Su casa hoy en día es un hotel.

Lógicamente Kazimierz fue uno de los lugares que más sufrieron la invasión nazi durante la II Guerra Mundial siendo sus habitantes trasladados al gueto de Podgórze. La zona quedó en decadencia y no fue recuperada hasta que se rodó La Lista de Schindler (aunque se supone que se ambientaba en el gueto). Hoy se ha convertido en un bar de moda entre la gente joven, tanto para vivir como para salir. También ha recuperado un poco de la cultura judía y surgen nuevos restaurantes kosher y galerías de arte.

Restaurante Judío

Kazimierz

En 1978 la UNESCO declaró Kazimierz Patrimonio de la Humanidad.

Aunque se ha perdido mucho, todavía se conservan algunos monumentos, de hecho es el segundo conjunto de monumentos judíos más grande de Europa, solo superado por el de Praga. La mayoría de los puntos de interés se concentran en torno a la Plaza Nowy y la Calle Szeroka, donde también abundan bares, restaurantes y lugares de ocio. Destaca el bar Singer, cuyas mesas cuentan con máquinas de coser de dicha marca.

Bar Singer

En la Plac Wolnica, la plaza principal y donde se celebraba el mercado, se encuentra el Antiguo Ayuntamiento de cuando era ciudad independiente. En el siglo XIV tenía unas dimensiones similares a la principal de Cracovia, incluso con su mercado de paños.

En el barrio había siete sinagogas. La primera que nos encontramos al adentrarnos en sus calles fue la Sinagoga Tempel, que con un estilo que mezcla detalles neo-renacentistas con otros moriscos es la sinagoga más nueva de Cracovia. Fue construida en el siglo XIX por la Sociedad de Judíos Progresistas y durante las liturgias llevaron a cabo ciertos cambios que no fueron bien acogidos por los ortodoxos, quienes se manifestaron en diversas ocasiones.

Fue ampliada varias veces y renovada tras la II Guerra Mundial, pues quedó bastante dañada. Hoy apenas se celebran ceremonias en ella, aunque sí conciertos.

Sinagoga Tempel

La Sinagoga Remuh es la única que sigue en activo de toda la ciudad, aunque es la más pequeña de todas ellas. Está dedicada a Remuh (Moses Isserles Auerbach), escritor, filósofo y erudito de la cultura hebraica, que fue rabino aquí. Fue construida en 1553 en madera, aunque fue sustituida por una nueva en la época del Renacimiento tardía. Durante los siglos XVII y XVIII pasó por varias renovaciones, aunque lo que se ve hoy en día pertenece a los cambios realizados entre el XIX y XX, sobre todo en el XX, tras ser recuperada de la ocupación nazi.

Sinagoga Remuh

El acceso se realiza desde la calle Szeroka, en otros tiempos la avenida principal. Hoy está llena de locales y bares, así como pequeñas casas de colores.

calle Szeroka

calle Szeroka

También de fuentes improvisadas. Insisto: el calor era insoportable.

calle Szeroka

En los muros del patio hay inscripciones en recuerdo de los judíos de Cracovia masacrados durante el Holocausto. También se puede acceder al antiguo cementerio. Los nazis también lo destrozaron casi por completo. Usaron las piedras de las tumbas como adoquines para asfaltar las calles. Así que, se conservan más muertos que lo que dicen las pocas lápidas que han quedado. Incluso hay algunas escondidas bajo tierra para que no fueran vistas.

La tercera sinagoga que buscamos fue la Sinagoga Vieja (Stara Boznica), construida en el siglo XV por los judíos checos que llegaron a Cracovia y hoy en día es la sinagoga más antigua de toda Polonia. Para poder construirla tuvieron que aceptar que la altura no sería superior a la iglesia católica más alta del barrio, por eso está como metida en una plaza a diferente altura.

Sinagoga Vieja (Stara Boznica)

Ha sido renovada varias veces a lo largo de su historia. Obviamente una de ellas fue tras la II Guerra Mundial, ya que los nazis la usaron como almacén y quedó prácticamente derruida. Hoy acoge la colección judaica del Museo Histórico de Cracovia, que expone elementos litúrgicos y antiguos documentos que muestran la historia de los judíos en la ciudad.

Más nos costó encontrar la Sinagoga Wysoka (Nowa Boznica), también conocida como Sinagoga Alta por tener la sala de rezo en la planta superior y ser la más alta de la ciudad. Fue construida entre 1556 y 1563, convirtiéndose en la tercera de Kazimierz.

Sinagoga Wysoka

Quedó destrozada en la II Guerra Mundial y hoy tiene un aspecto bastante dejado. Actualmente alberga exposiciones sobre la historia y cultura judías.

La Sinagoga de Isaac (Synagoga Izaaka) es una de las más grandes de Cracovia. Fue construida en 1644 gracias a la financiación de un banquero que se llamaba Isaac, de ahí el nombre del templo. Por fuera es muy austera y, de no ser por google, habría pensado que se trataba de un edificio sin más. En el interior, por el contrario, sí que se conservan algunos frescos de textos en hebreo del siglo XVII. Hoy en día alberga exposiciones y antiguos documentales sobre el pasado de Kazimierz.

Sinagoga de Isaac (Synagoga Izaaka)

Y por último tenemos la Sinagoga Kupa (Boznica Kupa), la última que se construyó. Data de 1643 y no conserva nada de su estilo barroco original. Ahora es de un estilo muy sencillo. El interior sí que fue restaurado y alberga pinturas de la Tierra Santa. Tampoco funciona como templo salvo contadas ocasiones. La mayor parte de tiempo es espacio de conferencias, conciertos y exposiciones.

Pero como en Kazimierz también vivían cristianos, no es de extrañar que nos encontremos con un templo católico como la  la Basílica del Corpus Cristi (Kościół Bożego Ciała).

Basílica del Corpus Cristi (Kościół Bożego Ciała)

Data del siglo XIV y está construida en ladrillo. El interior fue saqueado en la invasión sueca y el templo quedó prácticamente destruido. Sin embargo, se logró restaurar y actualmente muestra una combinación de estilos gótico y barroco.

Basílica del Corpus Cristi (Kościół Bożego Ciała)

Basílica del Corpus Cristi (Kościół Bożego Ciała)

Alberga el mausoleo renacentista de Vladislao II y el órgano más grande de la ciudad.

Y como era ya la hora de comer, pero por la zona no veíamos muchas opciones, echamos mano de google, que todo lo sabe, y encontramos que había un centro comercial no muy lejos, la Galeria Kaziemierz. Así que allí nos fuimos en busca de comida y aire acondicionado.

Salimos a la ribera del río a la altura del puente Kładka Ojca Bernatka construido en 2010, una moderna construcción que separa los barrios, y está lleno de candados, para no variar.

puente Kładka Ojca Bernatka

Siguiendo el río llegamos al centro comercial, donde, tras ver las opciones que teníamos, acabamos comiendo en un local en que te preparaban la ensalada en el momento. También tenían wraps. Y cogimos uno de cada. Apetecía comer algo de verde después de días comiendo sándwiches y bocadillos (y sushi).

Comida

Después de comer, y dejando atrás Kazimierz, nos dirigimos al antiguo gueto, Podgórze, el auténtico gueto judío de Cracovia. Fue creado por el régimen nazi el 3 de marzo de 1941 para “limpiar” el centro de la ciudad.

Podgórze se convirtió durante los años de ocupación en un hervidero de gente, enfermedades y privación de derechos. Los nazis trasladaron a unas 15.000 personas en un recinto amurallado de apenas 30 calles. Los judíos vivían hacinados según la ley “5 por ventana”. De esta forma, si una casa tenía dos ventanas, vivían diez personas; si tenía tres, quince; y así sucesivamente. Pronto comenzarían a proliferar las enfermedades y los judíos levantarían la voz. Sin embargo, los militares los engañaban diciéndoles que pronto serían reubicados. Bajo esa promesa muchos iban a la plaza a esperar el tren. Lo que no sabían es que la reubicación sería a los campos de concentración, donde morirían igualmente.

Guetto

A partir de 1942 los traslados a campos de concentración serían masivos. El 13 de mayo el guetto quedó desmantelado cuando 8000 judíos considerados “aptos para trabajar” fueron trasladados al Campo de Concentración de Plaszów, otros 2000 fueron asesinados por “inservibles” y el resto enviados a Auschwitz.

La primera parada que hicimos fue la fábrica de Oscar Schindler. Aunque tan solo por fuera, ya que no nos iba a dar tiempo y además solo sacan al día un número determinado de entradas, ya que es uno de los lugares más visitados de Cracovia.

Fábrica Oskar Schindler

Esta fábrica se hizo mundialmente conocida por la película de Steven Spielberg. Su dueño, Oskar Schindler, un hombre de negocios reclutado por las SS como informante, adquirió la fábrica de ollas Deutsche Emaillewaren. Durante la invasión de Polonia cambió las ollas por utensilios de campañas, pero la mano de obra alemana le salía muy cara, por lo que decidió traerse a judíos del campo de concentración de Plaszow.

Parece que en principio solo buscaba su propio beneficio, la rentabilidad de su empresa con mano de obra barata, sin embargo, cuando descubrió detalles de las condiciones de los campos de concentración y el trato que los nazis daban a los judíos, comenzó a maniobrar para proteger a todos los que pudiera. Se dice que salvó a más de 1200 judíos dándoles cobijo en su fábrica y trasladándolos para evitar su asesinato en la cámara de gas.

Todas maniobras y sobornos que realizó en esos años le llevaron a la bancarrota, aunque recibió un dinero por sus gastos durante la guerra. Se mudó a Argentina y se dedicó a criar animales, aunque volvió a arruinarse, por lo que regresó a Alemania con nuevas ideas empresariales. Tampoco esto funcionó y logró sobrevivir gracias a judíos que él había salvado años antes. En 1963 fue nombrado Justo entre las Naciones por el gobierno de Israel. Falleció finalmente en 1974 y está enterrado en Jerusalén.

Su fábrica hoy en día pertenece al Museo Histórico de Cracovia y alberga la exposición “Cracovia bajo la Ocupación Nazi entre 1939 y 1945”.

Fábrica Oskar Schindler

En los alrededores parece que el barrio está renaciendo, pues encontramos un montón de edificios en construcción. Manzanas enteras de bloques de diseño moderno que contrastan con los restos de aspecto soviético.

Podgórze

Podgórze

Podgórze

Podgórze

Desde allí seguimos hasta la Plaza de los Héroes del Gueto (plac Bohaterów Getta), que está llena de esculturas de sillas en recuerdo de las víctimas que esperaban allí a que las llevaran a campos de concentración cuando creían que las iban a reubicar en mejores viviendas.

Plaza de los Héroes del Gueto (plac Bohaterów Getta)

Plaza de los Héroes del Gueto (plac Bohaterów Getta)

En esta misma plaza se encuentra la Farmacia del Águila (Apteka pod Orlem), la única que hubo en el guetto y que sirvió también como refugio. Cuando los nazis establecieron el guetto les recomendaron a los polacos marcharse de la zona, sin embargo, el dueño de la farmacia quiso quedarse. Los alemanes se lo permitieron por miedo a que si le obligaban a cerrarla se propagaran las epidemias.

Además de ayudar a los judíos a esconderse, daba sedantes a los niños o tintes de pelo para los ancianos para que parecieran más jóvenes y no “inservibles”. El dueño, al igual que Schindler, recibió el título de Justo entre las Naciones.

La farmacia cerró en 1967 y ahora es un museo que alberga una exposición permanente sobre aquellos años.

Poco queda de lo que levantaron los alemanes para aislar a los judíos, y nos volvimos un poco locos de acá para allá buscando los lugares donde alguna vez existió un muro. Es de esos barrios que mejor recorrer con un guía para que te enseñe y explique el contexto, pues si no, realmente no ves nada. Además, con el calor pegando fuerte, andar de un lado para otro sin saber muy bien qué buscábamos fue un poco frustrante. Tan solo encontramos un fragmento del muro y una casa con una placa en la calle Limanowskiego.

Muro Guetto

Muro Guetto

Esta construcción resultó ser una Casa de Ancianos Judíos que funcionó entre 1941 y 1942.

Casa de Ancianos Judíos

Así que, para terminar en la zona nos dirigimos hacia el último punto, la Iglesia de San José (Kościół św. Józefa).

Iglesia de San José (Kościół św. Józefa)

Fue construida entre los años 1895 y 1909 en estilo neogótico. No me esperaba para nada una iglesia tan imponente con una fachada principal rodeada de esculturas de santos y combinando el ladrillo rojo típico del Báltico, con las cúpulas verdes tan alemanas y esos toques de blanco. Parece ser que está inspirada en la Basílica de Santa María, sin embargo a mí me parece que incluso la supera.

Se erige en la ubicación en la que ya existió un templo anterior que fue derruido. Cuenta con una torre de 80 metros y dos más bajas que enmarcan una gran vidriera sobre la puerta principal. Su planta de cruz se ve rodeada por varias capillas laterales.

Iglesia de San José (Kościół św. Józefa)

Estábamos un poco lejos del centro, por lo que tomamos un tranvía en la Plaza de los Héroes del Guetto. Aunque no había ninguno que nos llevara exactamente donde queríamos, al menos nos acercaba al centro. Sacamos en la máquina de la marquesina el billete de 20 minutos, que nos costó 2.8 zl.

Billete tranvía

Una vez en el tranvía hay que pasarlo por el lector para que lo selle. Y aviso para navegantes: los revisores pasan. Fue cerrarse las puertas y dos señores que se habían montado como pasajeros, se sacaron de debajo de la camiseta la identificación que llevaban colgada del cuello, una máquina del bolso, y empezaron a pedir billetes.

De camino al hotel compramos algo de cena y nos retiramos a descansar. El sol y el calor hacían mella en nosotros.

Quizá con menos calor nos habríamos organizado mejor y podríamos haber ido a Nowa Huta (la ciudad a 10 kilómetros construida durante la época comunista para alojar a los trabajadores de Huta im. T. Sendzimira) o las Minas de Sal, pero lo cierto es que ya había pocas ganas de nada más. Así que a descansar, que al día siguiente partiríamos a Varsovia, nuestro destino final.

Recorriendo Cracovia II – Wawel

Dejando atrás la ruta real, llegamos al Arsenal (Budynek d. arsenału królewskiego).

Arsenal (Budynek d. arsenału królewskiego)

Fue construido en la primera mitad del siglo XVI, en la época del rey Segismundo el Viejo. En 1643, con Władysław IV, fue renovado completamente. A finales del siglo XIX se le añadieron nuevos pisos que se ven claramente diferentes a la parte inferior.

A partir de 1920 la segunda planta comenzó a utilizarse por el Instituto de Geografía, y en 1923 se cedió el edificio por completo a la universidad. Para que pudiera adaptarse a las necesidades de esta, en 1927 se readaptaron las instalaciones. Desde 2005 es parte de la Facultad de Ciencias.

Arsenal (Budynek d. arsenału królewskiego)

Frente al Arsenal ya vemos la muralla y el paseo que nos conduce a la Colina de Wawel.

Wawel

Comenzamos el ascenso por la Puerta de los Bernardinos (Brama Bernardyńska), que debe su nombre a la Iglesia y Convento de los Bernardinos a los pies de la colina de Wawel. Junto a ella se alza la Torre de Sandomierz (Baszta Sandomierska).

Wawel

Atrás dejamos la Torre de los Senadores (Baszta Senatorska), también conocida como Lubranka.

Torre de los Senadores (Baszta Senatorska)

Esta fue construida en el siglo XV y es la más alta de todas las torres defensivas de Wawel. A sus pies era donde se ejecutaba a los convictos. En el siglo XVI pasó a utilizarse como almacén de la ropa del rey.

Nos da la bienvenida la Torre de los Ladrones (Baszta Złodziejska), del siglo XIV, que recibe su nombre de su uso, ya que era donde se encarcelaba a quienes cometían robos. Los austriacos la usaron también como almacén de pólvora y materiales explosivos. Y como quien con fuego se quema, no es de extrañar que un día se derrumbara el techo y una parte de la planta superior como consecuencia de una explosión. El tejado se reconstruyó entre 2014 y 2015.

Es una de las tres que se conservan en la colina y que pertenecían al muro defensivo. Ahora alberga un restaurante y una tienda de recuerdos. En el sótano se conserva la antigua celda.

Wawel

Torre de los Ladrones (Baszta Złodziejska)

Erigiéndose imponente en la colina se encuentra el castillo que, construido en el siglo XI, es uno de los símbolos más representativos del país, pues se convirtió en la primera residencia de los reyes de Polonia.

Castillo de Wawel

Cuando la capital se trasladó a Varsovia quedó abandonado. El ejército prusiano lo saqueó y los autriacos lo convirtieron en un edificio defensivo construyendo murallas alrededor. Asimismo, el interior se adaptó para esta nueva función. En la II Guerra Mundial fue la residencia del Gobernador General.

Fue construido en estilo gótico, pero con las posteriores remodelaciones fue añadiendo detalles renacentistas.

Recientemente se reconstruyó y se ha intentado que recupere el valor simbólico que un día tuvo. Se ha convertido en uno de los lugares más visitados de la ciudad. En los sótanos se puede descubrir una exposición que muestra cómo era la colina hace 1000 años. Además, se pueden ver restos del castillo gótico y objetos de la Edad Media. Asimismo se pueden visitar algunas salas, el tesoro y las joyas de la corona polaca así como armas y armaduras, incluida la espada que se usaba en la ceremonia de coronación de los monarcas.

Dentro del castillo se encuentra la Catedral de Wawel (Katedra Wawelska).

Catedral de Wawel (Katedra Wawelska)

Tiene un gran valor histórico, pues tiene más de 1000 años y ya desde su origen se convirtió en el centro del poder eclesiástico y monárquico de Polonia al ser el lugar elegido para la coronación de los reyes, así como para su sepultura. En su cripta se encuentran sarcófagos reales, así como de algunos héroes nacionales.

Catedral de Wawel (Katedra Wawelska)

Está coronada con tres torres. La torre más alta es conocida como Torre del Reloj (Wieża Zegarowa), por razones obvias; mientras que la más baja recibe el sobre nombre de Segismundo (Wieża Zygmuntowska), ya que desde hace casi quinientos años alberga la Campana de Segismundo (Zygmunt Bell). Fue construida en 1520 y aún se hace repicar en ocasiones especiales, eso sí, hacen falta 10 personas para ponerla en funcionamiento, ya que pesa 12 toneladas. La tercera de las torres, que apenas se ve en las fotos porque queda escondida tras las torres o el lateral en pico, es la Torre gótica de las Campanas de Plata (Wieża Srebrnych Dzwonów).

Catedral de Wawel (Katedra Wawelska)

La catedral se construyó en el siglo XIV en estilo gótico, sobre una parte de los cimientos románicos de la catedral que se había destruido en un incendio. Es un amalgama de estilos, ya que a lo largo de los años se han llevado a cabo restauraciones y reconstrucciones. Por ejemplo, se añadieron varias capillas. En un lateral la de la Santa Trinidad (Trójcy Świętej) y la de la Santa Cruz (Świętego Krzyża); y en el costado que da al patio, la de los Vasa (Wazów) y la de Segismundo (Zygmuntowska), ricamente decorada en estilo renacentista y con una cúpula cubierta de hojalata dorada, imitando escamas. En el centro del templo se halla el Mausoleo de San Estanislao, patrón de Polonia.

Catedral de Wawel (Katedra Wawelska)

La catedral cuenta además con el Museo Catedralicio Juan Pablo II. Fue inaugurado en 1978 por el mismo Karol Wojtyla, que antes de Papa fue arzobispo de Cracovia. Además, frente a la catedral se alza una estatua del Pontífice.

Juan Pablo II

Junto a la catedral se nos abre el patio interior del castillo, que recibió su forma actual en la primera mitad del siglo XVI.

Patio interior

Está rodeado por claustros en tres de sus caras. La cuarta es diferente, ya que el relieve no permitía construir un edificio. Estos claustros en su día conducían a los aposentos del castillo. Hoy se han comunicado para que resulte más práctico. En las dos plantas inferiores ligeras columnas sostienen las arcadas que permiten asomarse. En la planta superior sujetan el tejado de madera.

Wawel también es lugar de leyendas. Cuenta una de ellas que en la cueva de la colina vivía un dragón. Este se dedicaba a atemorizar y devorar ciudadanos sin que estos supieran cómo hacerle frente. Tras varios intentos, un zapatero tuvo la idea de rellenar con azufre la piel de un cordero. Así, cuando el dragón se comió el cordero, le entró una sed terrible y se bebió todo el Vístula. Como resultado acabó explotando y los habitantes de la ciudad respiraron tranquilos.

Pagando una módica entrada se puede visitar la cueva del dragón. Se accede por un pozo y, tras bajar 21 metros se puede recorrer parte de la gruta. No toda, solo unos 81 metros de los 270 metros de longitud con que cuenta. Se sale al exterior, a orillas del Vístula, donde se encuentra una estatua del dragón que cada cinco minutos echa fuego por la boca.

Wawel

Salimos del recinto amurallado y bajamos la cuesta. Entre la Puerta de los Vasa y la Puerta del Escudo se encuentra la estatua ecuestre de Tadeusz Kościuszko, situada en el llamado baluarte de Vladislao IV. Fue un regalo de los ciudadanos de Dresde a Cracovia para compensar las estatuas que habían sido destruidas durante la II Guerra Mundial.

Tadeusz Kościuszko

Tadeusz Kościuszko

Desde la Puerta del Escudo se extiende la muralla de ladrillo, la antigua muralla defensiva construida por los austriacos y que tiene intercalados ladrillos blancos con nombres de instituciones y ciudadanos que aportaron dinero para la reconstrucción de Wawel tras la independencia de Polonia en el año 1918.

Muralla

Y continuando la muralla fuimos abandonando la colina en dirección al barrio judío.

Recorriendo Cracovia

Llegamos a la penúltima parada de nuestro viaje: Cracovia, una de las ciudades más grandes, antiguas e importantes del país.

Cracovia

Según los historiadores, parece que ya en el Paleolítico había asentamientos en la colina de Wawel. Aunque el nombre de la ciudad se cree que viene de Krakus (Krak, Grakch), el jefe de la tribu eslava de los vistulanos que se instaló en el siglo VI.

Cracovia ya aparece en escritos del año 966 como importante centro comercial y en el siglo XI también se había convertido en el primer foco del cristianismo en Polonia teniendo incluso obispo. Debido a la relevancia que había ido adquiriendo, Casimiro I en 1038 decidió que Cracovia fuera la capital y mandó construir la Catedral.

La ciudad tuvo que ser reconstruida en el siglo XIII después de quedar devastada como consecuencia de las invasiones tártaras. Pero recuperó su poderío en 1364 bajo el mandato de Casimiro III. No solo era importante centro comercial, político y científico, sino también cultural, pues se fundó la Universidad (la segunda universidad más antigua de Europa por detrás de la de Praga).

Universidad

La Liga Hanseática también favoreció su crecimiento, así como el matrimonio de Eduviges con el gran duque de Lituania, de la dinastía Jagellón, que conllevará al nacimiento de la República de las Dos Naciones. Esta alianza convertirá tanto a Polonia como a Lituania en dos grandes potencias.

En el siglo XV, no obstante, Cracovia vivió tiempos difíciles con las guerras contra los alemanes, lo que la hizo perder fuerza y además debilitó al país. Así, en el siglo XVI el poder económico se trasladó a Poznań y Polonia comenzó a abrirse hacia el mar Báltico buscando otras alternativas. Cracovia ya no era importante y Segismundo III decidió trasladar la capitalidad en 1596 a Varsovia, que además estaba más céntrica. Aún así, Cracovia no perdió toda la relevancia, ya que siguió siendo el lugar para coronar a los monarcas del país.

En el siglo XVII los Vasa fueron derrocados y los rusos ocuparon Polonia. Más tarde llegarían los suecos que invadirían el país y saquearían Cracovia.

Polonia se fue recuperando poco a poco, pero en 1772 fue repartida entre Rusia, Austria y Prusia. En 1784 pasó a manos de Prusia, y en 1792 a las rusas. Un año más tarde sería de nuevo dividida, esta vez entre Rusia y Prusia, quedando Cracovia en el lado ruso. Pero lo peor llegó en 1795 cuando Polonia desapareció como país. Esta sucesión de guerras, repartos e invasiones conllevaron a que Cracovia, al igual que el país, quedara empobrecida y despoblada.

En el XIX Cracovia pasó a pertenecer a El Gran Ducado de Varsovia creado por Napoleón tras derrotar a Prusia. Sin embargo, con el Congreso de Viena en 1815, Polonia se volvió a dividir entre austriacos, prusianos y rusos, así que la ansiada independencia con la que soñaban los polacos no se hizo realidad. No obstante, Cracovia sí que consiguió ser reconocida como Ciudad Libre de Cracovia. Aunque lo cierto es que le duró poco, pues en 1846 volvió a Austria y después al Imperio Austrohúngaro. En esta etapa Cracovia recuperó relevancia y se convirtió en el principal centro cultural polaco.

Durante la I Guerra Mundial Cracovia fue la ciudad escogida por los alemanes para establecer su Cuartel General. Aunque tras esta, pasó a formar parte de la nueva Polonia independiente.

En la II Guerra Mundial quedó bajo dominio nazi, quienes intentaron germanizarla. Así, se expulsaron a los judíos y polacos de la ciudad y se renombraron nombres de calles y lugares para borrar cualquier pasado polaco y convertirla en una ciudad históricamente alemana. Gracias a esto quizá no quedó tan dañada como otras del país, pues no fue bombardeada.

En 1945 Cracovia quedó liberada cuando el ejército soviético entró en la ciudad y derrotó a los nazis. Nació así a República Popular de Polonia.

En la etapa soviética se convirtió en un importante centro industrial con la mayor planta siderúrgica del país, la fábrica Siderurgia Lenin, en el barrio Nowa Huta. Gracias a esta industria la población comenzó a crecer considerablemente.

Hoy es una ciudad moderna, una de las que más turistas recibe de toda Europa quizá gracias a su buena comunicación por ferrocarril con otras ciudades europeas como Praga, Viena y Budapest. Está reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1978 y, como decía, conserva gran parte de su legado histórico y arquitectónico gracias a que en las dos guerras no sufrió grandes daños. La parte histórica de Cracovia se concentra en la Ciudad Vieja (Stare Miasto) y en Kazimierz, el barrio judío.

Pero no todos los visitantes acuden para descubrir la arquitectura de la ciudad, sino que Karol Wojtyla mueve masas. Antes de convertirse en el Papa Juan Pablo II en 1978 (primer Papa no italiano desde 1522), había sido arzobispo de Cracovia, por lo que la ciudad se ha convertido en un lugar de peregrinación y hay numerosos lugares en los que se hace referencia a su figura. Aunque en realidad es raro no encontrar algún monumento por todo el país.

Placa Juan Pablo II

La zona más importante de Stare Miasto queda bordeada por el Parque Planty, un espacio verde que ocupa el lugar en que se erigía la muralla.

Maqueta Muralla

Esta fortaleza comenzó a construirse en el siglo XIII y se amplió y reforzó con el paso del tiempo. Llegó a tener 39 torres y un foso de más de 6 metros de ancho. Fue en el siglo XX, cuando la ciudad comenzó a crecer, que la muralla se sustituyó por este pulmón verde de 21 hectáreas y 8 kilómetros de longitud. En el parque podemos encontrar estatuas, fuentes, espacios de ocio, así como edificios históricos. Además, sirve como nexo de unión de más de 30 parques.

Parque Planty

Comenzamos nuestra visita dirigiéndonos hasta este parque, para ello nos situamos en la Plaza Jana Matejki, que queda delimitada por la Iglesia de San Florián y la Barbacana.

Plaza Jana Matejki

La Iglesia de San Florián data del siglo XIII, aunque el aspecto actual se debe a varias reconstrucciones, una de ellas debido a un incendio en 1306. El aspecto barroco que tiene hoy en día se debe a la restauración de la segunda mitad del siglo XVII. Aunque en el siglo XVIII también se aportó algún detalle más.

Iglesia San Florián

Según la leyenda, los bueyes que tiraban del carro que llevaba el cuerpo del santo a la Catedral se detuvieron en las afueras y solo volvieron a moverse cuando el príncipe y el obispo prometieron construir una iglesia en ese lugar. Florián es el patrón de los bomberos, porque fue un soldado romano convertido en mártir por morir defendiendo la fe cristiana.

Iglesia San Florián

La plaza fue diseñada en el siglo XIX y en ella se encuentra la Academia de Bellas Artes, construida entre 1879 y 1880.

Academia de Bellas Artes

Pero sobre todo destaca el Monumento a Grunwald (Pomnik Grunwaldzki).

Monumento a Grunwald (Pomnik Grunwaldzki)

Se inauguró en 1910 con motivo del 500 aniversario de la Batalla de Grunwald, una de las batallas más importantes de la historia de Polonia en la que se venció a la Orden Teutónica. Se trata de un monumento ecuestre de Władysław II Jagiełło, el rey polaco y comandante jefe del ejército de aquella batalla de 1410. En su mano izquierda sostiene la brida del caballo y en la derecha, una espada.

En 1939 los alemanes volaron la base del monumento con dinamita. No fue reconstruido hasta 1972 siguiendo fotografías y un modelo en miniatura conservado en el Museo Histórico. Se volvió a colocar en 1976 con un helicóptero y se retransmitió incluso por televisión.

Monumento a Grunwald (Pomnik Grunwaldzki)

Frente a él se ubicó la Tumba del Soldado Desconocido, que, dadas las fechas que se conmemoraban, estaba llena de flores.

La plaza nos conduce, como decía más arriba, a la Barbacana (Barbakan), la parte más interesante que se conserva del antiguo sistema defensivo medieval de Cracovia. No en vano es una de las pocas construcciones de su estilo que se conservan en Europa.

Barbacana (Barbakan)

Barbacana (Barbakan)

Fue construida en 1499 en estilo gótico para salvaguardar la ciudad de los ataques otomanos. Cuenta con una planta circular de 25 metros de diámetro que está rodeada por un muro de piedra y ladrillo de 3 metros de ancho. A la vez, está aislada por un foso.

Barbacana (Barbakan)

Barbacana (Barbakan)

Originalmente, había un pasadizo que la conectaba con la Puerta de San Florián, probablemente la que fuera la principal de la muralla. Así, servía como punto de control de acceso a la ciudad. Hoy, la puerta se encuentra separada.

Tiene forma de torreón y data del siglo XIII, aunque con el paso del tiempo se le añadieron detalles. En el siglo XIV era de piedra caliza y más baja. En el siglo XV se le añadió la planta superior.

Puerta de Florián

La parte exterior está decorada con un águila, mientras que la parte interior, la que da al casco histórico, está decorada con un bajorrelieve barroco de San Florián, que está extinguiendo un fuego que está arrasando un pueblo con una jarra de agua.

Puerta de Florián

Tras cruzar la puerta, nos adentramos en la Vía Real, compuesta en primer lugar por la calle Florianska y, después, por la Grodzka. Al final de esta llegaríamos a la colina Wawel, donde se halla el castillo, por lo que era la ruta que recorrían los monarcas y distinguidos visitantes cuando entraban a la ciudad. Fue una de las primeras en ser pavimentadas en toda la ciudad.

Vía Real

Con tal relevancia histórica, podríamos decir que es probablemente la calle más famosa de Cracovia. Además, de las más caras del país. Eso sí, está llena de encanto. En ella abundan restaurantes, cafeterías y tiendas. Se conservan detalles de sus inicios, aunque la mayoría de los edificios están reconstruidos, sobre todo desde finales del XIX.

Florianska 24

En el número 14 se encuentra el hotel más antiguo de la ciudad, inaugurado a principios del XIX, el Pod Różą. Al principio se llamaba de Russie, es decir “ruso”, para conmemorar la visita del Gran Duque Constantino y el zar Alejandro I.

Ulica Florianska

En el 25 se halla el Museo de Farmacia de la Universidad Jaguelónica, el más grande de Polonia y uno de los pocos que hay en el mundo. Acoge objetos expuestos de 1200 farmacias de todo el país.

Un poco más adelante está la casa de Jan Matejko, en el número 41, donde nació, vivió gran parte de su vida y murió el famoso pintor. Hoy alberga un museo en su honor.

casa de Jan Matejko

En el 45, está la cafetería Jama Michalika, lugar de encuentro de artistas y periodistas en los siglos XIX y XX.

Y entre los edificios de la calle Florianska asoma la Basílica de Santa María, que se encuentra, como no podía ser menos, en el centro neurálgico de la ciudad, en la Plaza del Mercado. Así que hacia allí que nos dirigimos.

Basílica de Santa María

La Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny) tiene unas impresionantes dimensiones. Cuenta con 40.000 metros cuadrados, lo que la convierte en la plaza medieval más grande de Europa. A cada lado de la plaza se repite un patrón de tres calles espaciadas, tan solo hay un lateral diferente, la cara sur. Y es que es la que conduce a la calle Grodzka que ocupa lo que dos.

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

Fue construida en 1257 y desde entonces ha sido el centro histórico, cultural y social. A lo largo de los siglos ha sido testigo de los más diversos acontecimientos, desde celebraciones hasta ejecuciones públicas. En la época nazi llegó a adoptar el nombre de Adolf Hitler Platz, lo cual indica que los alemanes también la consideraron la plaza más importante de Cracovia. Hoy se celebran desfiles y espectáculos artísticos. En verano es escenario del Festival Internacional de Teatros Callejeros. En invierno, antes de la fiestas navideñas, se celebra el concurso y exposición de belenes. Más tarde, en Nochevieja, sirve como lugar de reunión para despedir el año y dar la bienvenida al nuevo.

La plaza está flanqueada por ornamentadas casas burguesas y palacios de origen medieval, pero sobre todo, en ella destacan la Basílica de Santa María, la Lonja de los Paños, la iglesia de San Adalberto y la Torre del Ayuntamiento.

La Basílica de Santa María (Kościoł Mariacki), de estilo gótico, fue construida entre los siglos XIII y XV y pronto se convirtió en uno de los monumentos más importantes de Cracovia. Su fachada es peculiar, pues, como se puede observar, las torres no son simétricas. No solo son diferentes en diseño, sino que además lo son en altura.

Basílica de Santa María

Cuenta la leyenda que esto se debe a que cada una fue construida por un hermano arquitecto. El hermano mayor construyó la de la izquierda, acabando el primero. Por su parte, el pequeño iba más despacio, pero el mayor mientras esperaba a que terminara pensó que quizás al no haber terminado, podía construir una más alta y superarle, así que, para evitarlo, lo mató. Después se suicidó. Cosas de la testosterona y el querer dominarlo todo.

Basílica de Santa María

La torre más baja, de 65 metros, es de estilo renacentista. Mientras que la alta, de 81 metros, es gótica. Esta es conocida como la Torre Vígía, ya que antiguamente servía para informar de la apertura y cierre de las puertas de la ciudad, así como de los incendios, peligros o ataques enemigos.

Hejnalica

Hoy en día suena a cada hora en punto en cada uno de los puntos cardinales una trompeta que deja la melodía inacabada en recuerdo del trompetista que fue asesinado por una flecha cuando trataba de avisar a sus vecinos de la invasión de la ciudad. Son bomberos de Cracovia quienes entonan esta canción conocida como hejnal. Nosotros tuvimos la oportunidad no solo de oír al trompetista, sino de verlo asomarse y saludar.

Este templo es uno de los monumentos de más valor del casco antiguo, pero no muy lejos se halla el otro edificio emblemático de la plaza: la Lonja de Paños (Sukiennice).

Lonja de Paños (Sukiennice)

Localizada en el centro de la plaza, se inauguró a finales el siglo XIV como centro comercial municipal. En realidad no era más que un espacio techado en el que se aglutinaban diferentes puestos de especias, seda o cuero procedentes de Oriente. Tras un incendio en 1555 se reconstruyó en estilo renacentista.

Lonja de Paños (Sukiennice)

Lonja de Paños (Sukiennice)

Hoy se centra más en los recuerdos, artesanía y souvenirs.

Lonja de Paños (Sukiennice)

En las arcadas sobre los puestos destacan los escudos de diferentes ciudades.

Lonja de Paños (Sukiennice)

Lonja de Paños (Sukiennice)

La lonja además de tener fin comercial, también lo tiene cultural, pues en el primer piso se encuentra el Museo Nacional de Cracovia, dedicado a la pintura y escultura polaca del siglo XIX.

Junto al edificio de la lonja se alza la Torre del Antiguo Ayuntamiento (Wieza Ratuszowa).

Torre del Antiguo Ayuntamiento (Wieza Ratuszowa)

Fue construida en el siglo XIII en ladrillo y piedra y está ligeramente inclinada 55 centímetros como consecuencia de un fuerte temporal en 1703. Esta torre de 75 metros de altura y estilo gótico es lo único que se conserva del antiguo ayuntamiento de la ciudad, que fue demolido en 1820 con motivo del nuevo plan urbanístico que quería dotar de más espacio a la plaza.

Torre del Antiguo Ayuntamiento (Wieza Ratuszowa)

Se puede subir hasta arriba tras ascender 110 escalones de piedra. En las plantas superiores se encuentra la maquinaria del antiguo reloj, así como algunas fotografías históricas de Cracovia. Nosotros no subimos, pues había leído que dado que el tamaño de las ventanas es minúsculo, el campo de visión se veía muy limitado.

En el sótano un teatro ocupa el lugar en el que antiguamente se encontraban las mazmorras de la ciudad, antiguas salas de tortura.

Frente a la torre se halla la estatua Eros Bendato, una cabeza sin ojos que representa que hay que mirar hacia dentro. Asimismo, el artista la ha colocado en posición horizontal para simbolizar el paso del tiempo y la destrucción que deja a su paso.

estatua Eros Bendato

Tras dar una vuelta por la inmensa plaza lamiendo las sombras pues el sol atizaba bien (también aquí había aspersores para refrescarse), tomamos la calle Szczepańska que nos conducía a otra plaza, la Plac Szczepański.

Muzeum Narodowe Kamienica Szołayskich

Esta plaza se construyó a principios del siglo XIX tras demoler una iglesia medieval. En ella se celebraba uno de los mercados más grandes de Cracovia. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX se convirtió en un aparcamiento. En 2010 se modernizó y se añadió una fuente.

En ella destacan varios edificios de diferentes estilos, tanto secesión, como Art Nouveu, modernista o de estilo más soviético.

Plac Szczepański

Plac Szczepański

Volvimos por la calle paralela de nuevo a la Plaza del Mercado y terminamos de darle la vuelta. Además de la basílica, de la lonja y de la torre del ayuntamiento, también hay una pequeña iglesia que choca un poco con la estructura de la plaza. Se trata de la Iglesia de San Adalberto.

Iglesia de San Adalberto

Fue construida en el siglo X en el lugar en que se dice que San Adalberto predicaba sus sermones. Es el templo más antiguo de la ciudad gracias a que sobrevivió a los ataques tártaros del XIII. Aunque lo que vemos hoy en día es una reconstrucción del siglo XVII, en la que se añadieron elementos barrocos.

Basílica e Iglesia de San Adalberto

Al parecer, el tal Adalberto se convirtió en mártir al ser decapitado por los rusos cuando intentaba convertirlos al cristianismo. Cuando Boleslao I, rey de Polonia, quiso recuperar su cuerpo, le pidieron el peso de este en oro.

Nuestra siguiente parada fue el Collegium Maius (Gran Colegio), el edificio más antiguo de la Universidad Jagellónica de Cracovia.

Collegium Maius

La Universidad fue fundada en 1364 por Casimiro III el Grande, aunque no tuvo sede hasta en 1400 cuando el rey Ladislao II Jagiełło compró un edificio en la calle Zydowska y se lo cedió. Pronto la universidad comenzó a crecer y necesitó más instalaciones. Una de ellas es este colegio de estilo gótico tardío.

El edificio gira en torno a un gran patio rodeado de arcadas construidas en ladrillo y piedra. En la primera planta vivían y trabajaban los maestros. En la baja, por su parte, era donde transcurrían los cursos y conferencias.

Collegium Maius (Gran Colegio)

Collegium Maius (Gran Colegio)

Collegium Maius (Gran Colegio)

En el patio destaca el antiguo reloj. Al parecer, cada dos horas desfilan unas figuras de madera que representan personajes ilustres acompañadas de una melodía del siglo XVI. Lamentablemente no nos coincidió en nuestra visita.

Collegium Maius (Gran Colegio)

A medida que la universidad crecía y se ganaba un nombre en el ámbito estudiantil, más alumnos querían estudiar en ella, por lo que siguió incorporando nuevos edificios. Entre sus alumnos ha tenido al conocido astrónomo Nicolás Copérnico, al querido Karol Wojtyla (Papa Juan Pablo II), al historiador Jan Długosz o al poeta Jan Kochanowski.

Copérnico

Entre 1840 y 1870 la universidad hizo una reestructuración de sus instalaciones y el Collegium Maius se convirtió en la Biblioteca Universitaria. Actualmente alberga el Museo de la Universidad Jagellónica y cuenta con una importante colección de objetos de astronomía, meteorología, cartografía, física y química usados a lo largo de la historia.

Entre 1883 y 1887 se erigió el Collegium Novum, un edificio neogótico con una fachada realmente bonita que recuerda a las construcciones hanseáticas.

Collegium Novum

En los frontones de las ventanas y justo encima destacan los escudos de armas de los mecenas de la universidad. Arriba del todo, en el centro, se halla el emblema de la universidad: San Estanislao sujetando un escudo con el águila del país.

Collegium Novum

Hoy es un edificio administrativo de la universidad. En él se encuentran el rectorado, los decanatos, oficinas de contabilidad así como algunos despachos de profesores y aulas.

La universidad se encuentra en un enclave muy bucólico, justo al lado del parque Planty. Y siguiéndolo llegamos a la Basílica de San Francisco de Asís (Bazylika Franciszkanów w Krakowie).

Basílica de San Francisco de Asís (Bazylika Franciszkanów w Krakowie)

Data del siglo XIII, cuando fue construida para los llegados desde Praga. Así, es una de las iglesias más antiguas de la ciudad. Presenta una curiosa mezcla de estilos como consecuencia de varios incendios y posteriores reconstrucciones. Predomina el gótico con algún elemento neogótico como las paredes y vidrieras.

Basílica de San Francisco de Asís (Bazylika Franciszkanów w Krakowie)

Se ha convertido en lugar de peregrinaje, pues era uno de los lugares favoritos de Karol Wojtyła antes de convertirse en Papa.

Bordeando la basílica, la calle nos conduce a la Plaza de Todos los Santos (Plac Wszystkich Świętych).

Plaza de Todos los Santos (Plac Wszystkich Świętych)

Recibe este nombre porque fue construida en el lugar en que había una iglesia del siglo XIII con ese nombre. Aunque entre 1955 y 1990 se le cambió por Plaza Primavera de los Pueblos.

La plaza se diseñó en 1838 y en aquel momento tan solo seguía en pie la torre de la iglesia, sin embargo, acabaron demoliéndola en 1842. En el lugar del templo en 1887 se colocó un monumento al presidente Nicholas Zyblikiewicza, que unos años más tarde, en 1953 fue retirado y almacenado. No volvería a ser colocado hasta 1985.

Dominando la plaza se encuentra el Palacio Wielopolski, convertido en sede del ayuntamiento. También se encuentra el Pabellón Wyspiański, inaugurado en 2007 y que alberga la oficina de información y turismo.

Siguiendo la calle nos sorprende la Basílica de la Santa Trinidad (Kościół Św. Trójcy).

Basílica de la Santa Trinidad (Kościół Św. Trójcy)

También es conocida como la Iglesia de los Dominicos, ya que fue construida por monjes de esta orden tras la finalización de la invasión tártara. Originalmente no era tan grande, sino que era un pequeño templo. No obstante, con el tiempo, se fue ampliando añadiendo capillas laterales a lo largo del siglo XVII gracias a donaciones de familias adineradas.

Volviendo a la Ruta Real, esta vez bajo el nombre de Grodzka, nos dirigimos hasta la Iglesia de San Pedro y San Pablo (Kosciol sw Piotra i Pawla).

Iglesia de San Pedro y San Pablo (Kosciol sw Piotra i Pawla)

De estilo barroco, fue construida por los Jesuitas entre 1597 y 1919. Contrasta la fachada tan ornamentada con el resto del edificio más sobrio en ladrillo. Esto se debe a que los monjes se pasaron de presupuesto con las esculturas de los doce apóstoles sobre la verja exterior y no les quedó más remedio que recortar en gastos.

Al lado está la Iglesia de San Andrés (Kościół św. Andrzeja), algo más austera.

Iglesia de San Andrés (Kościół św. Andrzeja)

Data del siglo XI y sobrevivió a las invasiones tártaras gracias a sus gruesos muros y estrechas ventanas características del estilo románico. Sirvió de refugio para muchos ciudadanos.

El interior es más nuevo, ya que fue renovado en el siglo XVIII en estilo barroco.

Un poco más adelante hay una iglesia más, la Iglesia de San Gil (Kościół pw. św. Idziego).

Iglesia de San Gil (Kościół pw. św. Idziego)

Es una de las iglesias más antiguas y pequeñas de Cracovia.

Y así llegamos al final de la Vía Real, que nos conduce a la colina de Wawel.

Recorriendo Wrocław III – Stare Miasto y Ostrów Tumski

Antes de marcharnos de la plaza de la Basílica de Santa Isabel buscamos más enanitos, y es que hay unos pocos en ella. Por un lado, bajo a la maqueta de la iglesia encontramos al Weteran.

Weteran

Simboliza el valor de los soldados y el respeto por los que luchan en combate.

Más alejados se encuentran los Pożarki. Los encontramos al alejarnos para hacer la foto a la iglesia.

Pożarki

Son los enanitos bomberos y están listos con su manguera y escalera dispuestos a correr raudos y veloces a apagar el fuego.

Junto a ellos se halla la entrada subterránea de la ciudad y apoyado en ella se encuentra el Krasnal Śpioch.

Krasnal Śpioch

En teoría es el guardia que supervisa la entrada, pero se pasa la mayor parte del tiempo dormitando. Aunque realmente, como las puertas son tan pequeñas, pocos intrusos cabrían por ella, por lo que poco tiene que vigilar.

Y de un dormilón a otro, y es que en la calle Kiełbaśnicza duerme Krasnal Chrapek.

Krasnal Chrapek

Este enanito ha encontrado su lugar frente al Hotel Patio. Y un poco más adelante, ante el Art Hotel está su amigo Krasnal Podróznik.

Krasnal Podróznik

Es el gnomo viajero, que cada dos por tres está empacando sus maletas y embarcándose en una nueva aventura.

Ahí dejamos a ambos y continuamos nuestro camino girando por la calle Jatki, un callejón lleno de galerías, donde está el Monumento a los animales sacrificados (Pomnik Pamięci Zwierząt Rzeźnych).

Monumento a los animales sacrificados (Pomnik Pamięci Zwierząt Rzeźnych)

Este monumento colocado en 1997 está compuesto por un grupo de esculturas de animales y hace referencia a las carnicerías que hubo durante siglos en la calle. En su inauguración constaba del pavo, la cabra y los cerdos. Más tarde se añadieron el gallo y el conejo.

Monumento a los animales sacrificados (Pomnik Pamięci Zwierząt Rzeźnych)

El desgaste del bronce se debe a que todo el mundo que pasa los frota, e incluso los niños se suben en los animales.

Y hablando de carnicerías, ¿qué enanito podíamos encontrar? El Krasnal Rzeźnik.

Krasnal Rzeźnik

La profesión de carnicero es una de las más antiguas y aún quedan profesionales del gremio, aunque, al parecer, la mayoría de los enanitos ahora son vegetarianos. Por eso ahora este enanito tiene bastante tiempo libre para ver pasar a los turistas.

Tras saludarle, seguimos hacia la zona de la Universidad. En la Plac Uniwersytecki, se alza la fuente con el Espadachín.

fuente con el Espadachín

Según la leyenda, el espadachín hace referencia a un estudiante que se emborrachó jugando a las cartas y además del dinero, también perdió la ropa. El resto de compañeros le dejaron portar una espada como símbolo de nobleza y honor masculino.

Hoy, esta fuente y monumento colocada en 1904 es uno de los lugares de encuentro preferidos por los estudiantes. Y también blanco de bromas y apuestas.

Muy cerca de la fuente se halla el Krasnal z parasolem.

Krasnal z parasolem

Es uno de los primeros que se colocó en la ciudad, y no siempre ha tenido buena suerte, ya que ha sido robado un par de veces. La última vez que se colocó en su lugar fue en 2012.

A unos pasos de la plaza se halla la Iglesia de Jesús (Kościół Najświętszego Imienia Jezus).

Iglesia de Jesús (Kościół Najświętszego Imienia Jezus)

Recibe este nombre porque fue construida por los jesuitas entre 1734 y 1755 y es una de las iglesias más ricas en decoración barroca, que se conserva gracias a que no sufrió grandes daños en 1945.

En el siglo XVIII se realizaron los frescos y se completó con esculturas, molduras, cornisas, lámparas y candelabros. A mediados de siglo, en 1748 quedó destruida como consecuencia de la explosión de la torre. Y en los años posteriores, durante la Guerra de los Siete Años (1756 – 1763) se transformó en el almacén de grano. En 1765 fue tomada por las autoridades prusianas. Y desde principios del siglo XIX pertenece a la Universidad Frederick William.

Entre 1879 y 1893 se llevaron a cabo grandes tareas de reconstrucción para recuperar las capillas laterales y sus elementos originales.

Junto a un cuidado jardín se encuentra la Parroquia de San Matías (Kościół pw św Macieja).

Parroquia de San Matías (Kościół pw św Macieja)

Esta parroquia de estilo gótico pertenecía a un convento construido en 1253. El convento se transformó entre los siglos XIV y XVII añadiendo primero torre y modificando la planta para que tuvera forma de cruz después.

Cuando desapareció la orden a la que pertenecía el convento, fue cuando se convirtió en parroquia.

En 1945 quedó seriamente dañada cuando la torre y las cubiertas se quemaron. En 1958 sufrió más daños aún cuando parte del brazo norte acabó derrumbándose. Tuvo que ser reconstruida en la década de los 60.

Seguimos hacia la Catedral de San Vicente y San Jacobo (Katedra Greckokatolicka pw. Świętych Wincentego i Jakuba).

Catedral de San Vicente y San Jacobo (Katedra Greckokatolicka pw. Świętych Wincentego i Jakuba)

Pertenecía a los franciscanos, pero cuando estos se marcharon de la ciudad o se convirtieron al protestantismo en el siglo XVI, pasó a manos de una orden de Ołbin. Con la secularización de esta a principios del XIX, la iglesia pasó a ser una parroquia y los edificios anexos, sede del Tribunal de Justicia.

En 1945, con la guerra, acabaron derrumbadas la torre, las paredes laterales y las bóvedas. Como consecuencia también se destruyó parte del interior.

En 1977, gracias los esfuerzos del Papa Juan Pablo II , fue entregada a la Iglesia grecocatólica.

Catedral de San Vicente y San Jacobo (Katedra Greckokatolicka pw. Świętych Wincentego i Jakuba)

En el camino hacia la iglesia, y todo su perímetro, encontramos diversas placas que marcan grandes acontecimientos de la historia de la ciudad. Se trata del Trotuar historii miasta.

Los puntos más relevantes son:

Año 1000 creación del obispado

Año 1000

Año 1241 invasión de los Mongoles

Año 1242 La ciudad recibe derechos municipales

Año 1242

Año 1335 Incorporación al Reino de Bohemia

1335 Incorporación al Reino de Bohemia

Año 1526 Incorporación en la Monarquía Habsburgo de Austria

1526. Habsburgo

Año 1530 la concesión de pertenencia de armas

1530. Armas

Año 1633 Peste bubónica

Peste Bubónica

Año 1702 creación de la Universidad

Año 1741 la entrada en Prusia

Año 1793 Revolución de los modistos

Revolución de los modistos

Año 1802 la ocupación de Napoleón

Año 1842 la primera línea del ferrocarril en territorio polaco

Año 1913 la construcción de Ayuntamiento

Construcción del Ayuntamiento

Año 1945 Festung

Año 1980 Solidaridad

Solidaridad

Año 1997 la inundación y Congreso Eucaristía

Inundación

Congreso Eucaristía

Año 2012 EURO 2012

EURO 2012

Año 2016 Capital Europea de la Cultura

Capital Europea de la Cultura

Este paseo histórico nos conduce al Hala Targowa, el mercado.

Hala Targowa

Se levantó en el lugar en que hubo una mansión de los obispos Lubuski del siglo XIV, que posteriormente fue reconstruida como Arsenal Piaskowy y demolido en 1905.

Fue construido entre 1906-1908 para organizar el comercio en el centro de la ciudad. De esta forma, finalizadas las obras, se cerraron todos los mercados de las plazas importantes (Rynek, plaza Solny y plaza Nowy Targ (el mercado nuevo)) quedando trasladados los comercios a los dos nuevos pabellones del mercado.

Su diseño exterior está basado en la Bolsa de Ámsterdam, sin embargo, su interior es más moderno. Se trata de un espacio diáfano de 85 metros de largo por 37 de ancho y 21 metros de altura. Su techo está sostenido por unos arcos parabólicos de hormigón.

Quedó seriamente dañado por la II Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruido.

Y de nuevo habíamos llegado al río. Y esta vez nos íbamos a salir del anillo que bordea el centro, para continuar con nuestra visita.

Cruzamos al otro lado del río, hasta la isla Wyspa Piasek y después tomamos el Puente Tumski para cruzar a Ostrów Tumski.

Puente Tumski

Este puente fue construido en 1889. Pero mucho antes, ya hubo otros puentes en ese lugar, uno de ellos de madera.

Hasta 1945 fue llamado Dombrücke (Puente de la Catedral). En aquel año fue sometido a una importante revisión, ya que había quedado dañado durante el asedio. También se lo conoce como el Puente de los Enamorados por su gran cantidad de candados. Un día vamos a tener una desgracia por el peso de los candaditos.

Puente Tumski

Y cómo no, no podíamos dar dos pasos sin encontrar un nuevo enanito, este encaramado a una farola y lleno de candados y telarañas. Este se llama Gazuś y es el encargado de que el distrito histórico de la ciudad esté correctamente iluminado.

Gazuś

Ostrów Tumski es el lugar en que nació la ciudad y suponía el límite de la jurisdicción eclesiástica. En la zona se erigen iglesias monumentales, una iglesia gótica, las casas de los clérigos y el palacio arzobispal, de estilo neoclásico. Y no puede faltar una placa a Juan Pablo II.

Placa Juan Pablo II

En el Museo de la Archidiócesis se conservan objetos sacros de gran valor histórico y artístico. Entre ellos se encuentra el Libro de Henryków, en el que se halla la primera frase escrita en polaco en el siglo XIII-XIV.

Archidiócesis

La primera que nos encontramos tras cruzar el puente es la Iglesia de la Santa Cruz y San Bartolomé (Kościół Rzymskokatolicki pw. Świętego Krzyża).

Iglesia de la Santa Cruz y San Bartolomé (Kościół Rzymskokatolicki pw. Świętego Krzyża)

Esta iglesia construida en dos pisos, es el segundo templo religioso más importante de la ciudad.

Muy cerca se encuentra el Drukarz Kacper.

Drukarz Kacper

Este enanito estudió el arte de la impresión en Colonia y después se mudó a Breslavia. En su mano tiene una hoja de papel con el Padre Nuestro. Además está acompañado de su imprenta y libros.

Más adelante de la Iglesia de la Cruz se erige la Catedral de San Juan Bautista, de estilo gótico.

Catedral de San Juan Bautista

Fue construida en el siglo XIV, aunque investigaciones arqueológicas parecen indicar que ya había un templo de piedra en el X. Lo que vemos hoy en día poco tiene que ver con la construcción original, ya que fue renovada y ampliada en numerosas ocasiones. La última de ellas tras la II Guerra Mundial.

Estas renovaciones le han dejado elementos renacentistas y barrocos, que contrastan con el pórtico medieval.

Catedral de San Juan Bautista

Está construida en ladrillo y cuenta con dos torres de 91 metros, las más altas de toda la ciudad.

Catedral de San Juan Bautista

Tampoco cerca de ella podía faltar otro enanito. En este caso se trata de Wrocławiak.

Wrocławiak

Porta en sus manos un libro titulado Urodzię się w Wrocławiu / Ich bin en Breslau geboren (Nací en Breslavia). Su objetivo es promover la ciudad y hablar sobre personajes importantes que nacieron en ella.

También en Ostrów Tumski se halla el Jardín Botánico (Ogród Botaniczny) de principios del XIX, pero nosotros no lo visitamos, sino que continuamos hasta el edificio del Seminario Metropolitano (Metropolitalne Wyższe Seminarium Duchowne), construido en ladrillo rojo y en un estilo que me recordó a la Academia de Arte de Letonia en Riga.

Seminario Metropolitano (Metropolitalne Wyższe Seminarium Duchowne)

El cielo se estaba nublando y amenazaba tormenta, por lo que continuamos hasta el puente Pokoju para volver al centro de la ciudad. Desde esta pasarela se ve el siguiente puente, el Grunwaldzki (Most Grunwaldzki), el más conocido de la ciudad construido entre 1908 y 1910 y que mide 112,5 metros de longitud por 18 metros de ancho.

Puente Grunwaldzki (Most Grunwaldzki)

Cuando se inauguró, en presencia de Wilhelm II, se llamó Puente Imperial. Y, aunque después de la I Guerra Mundial se le cambió por Puente de la Libertad, con el tiempo recuperaría su nombre original.

En la II Guerra Mundial quedó totalmente destrozado y quedó inutilizable. Tras dos años de obras, se volvió a levantar ya con el nombre actual, Grunwaldzki.

El puente Pokoju nos condujo al Museo Nacional de Breslavia (Muzeum Narodowe we Wrocławiu), inaugurado en el año 1948 y ascendido al rango de Nacional en 1970.

Museo Nacional de Breslavia (Muzeum Narodowe we Wrocławiu)

Es el principal museo de la ciudad y cuenta con colecciones que incluyen pinturas, esculturas, artesanías, gráficos y fotografías con especial énfasis en el arte de Silesia. Antes de este museo las obras se encontraban en el Museo Real de Arte y Antigüedades, en el Museo de Bellas Artes de Silesia y en el Museo de Artesanía Artística y Antigüedades de Silesia. Durante la II Guerra Mundial muchas colecciones fueron trasladadas para protegerlas, pero aún así, muchas se perdieron y quedaron dañadas. Dado que muchos de los museos mencionados quedaron totalmente destruidos, se creó este nuevo edificio en estilo neo-renacentista holandés.

Museo Nacional de Breslavia (Muzeum Narodowe we Wrocławiu)

Este museo cuenta con una de las colecciones de arte medieval más importantes e interesantes de Europa. Además, dispone de ejemplares de arte polaco de los siglos comprendidos entre el XVII y el XIX, así como unas 20.000 obras de contemporáneo.

Contrastando con el museo y su bella fachada cubierta de verde, el otro lado del puente se halla el edificio gubernamental de marcado estilo soviético.

Wroclaw

Quizá desde el puente no destaca tanto y se ve como una construcción de oficinas sin más, bastante anodino. Pero una vez que miramos desde su fachada, con el contraste del museo tan de cerca, resulta una mole horrible.

Wroclaw

Tomando la calle Jana Ewangelisty Purkyniego llegamos al  Bastion Ceglarski, restos de las fortificaciones que existieron en su día en la ciudad.

Bastion Ceglarski

El bastión fue construido en 1585 y constaba de tres plantas. Servía como almacén, pero también contaba con un hospital militar en época de contienda. En 1807 las autoridades napoleónicas quisieron echarlo abajo, pero al final se conservó, aunque perdiendo su carácter bélico.

Bastion Ceglarski

Frente a él destaca un peculiar museo, el Panorama Raclawicka.

Panorama Raclawicka

Se trata de un edificio circular, un tanto feo, que alberga un cuadro de 120 metros de ancho por 15 de alto y que permite una visión 360º de la batalla de Raclawiece (guerra ruso-polaca) del 4 de abril de 1794.

La obra data del año 1893 y Jan Styka y Wojciech Kossak tardaron 9 meses en completarla. Estuvo expuesta en Lvov hasta la II Guerra Mundial, momento en que se llevó a un almacén para protegerla. De nuevo fue recuperada en 1980 y se expuso en esta peculiar construcción.

Parece que es una de las atracciones turísticas más visitadas de la ciudad, sin embargo, ni había entradas para el día, ni es que a nosotros el tema bélico nos interesase mucho. Así que, lo vimos por fuera, y poco más.

Bueno, y nos encontramos con un enanito más, el Panoramik.

Panoramik

Es un enanito histórico, y como tal va vestido y montado a su caballo.

Continuamos nuestro camino dirigiéndonos hacia la estación y nos topamos con la Iglesia de San Adalberto (Kościół Św. Wojciecha), bastante sencilla, pero de gran valor, pues en su parte sur está enterrado el patrón de la ciudad.

Iglesia de San Adalberto (Kościół Św. Wojciecha)

Junto al río, en un pasaje bajo la carretera, nos encontramos con una maqueta de la ciudad amurallada y un cañón. Están un poco escondidos, la verdad es que podrían haber elegido una parte más visual, como por ejemplo en algún parque o zona verde más de paso.

Maqueta

Y finalizamos nuestra visita donde la habíamos empezado, en la estación central.

La original estación de Wroclaw Glowny casi parece un castillo.

Wroclaw Glowny

No era así cuando se construyó entre 1855 y 1857. La antigua contaba con grandes ventanales, un único anden y un punto de información para los pasajeros. Sin embargo, el ferrocarril se desarrollaba rápidamente y a finales del siglo XIX la ciudad necesitaba una estación más grande.

La modernización se llevó a cabo entre 1899 y 1904. La vía férrea se trasladó y se subió el nivel de los andenes. De uno pasó a tener cuatro andenes, cubiertos con un techo de cristal. El antiguo edificio hoy ha quedado como servicio para el viajero: restaurantes, salas de espera, depósito de equipajes…

Wroclaw Glowny

Wroclaw Glowny

Con la II Guerra Mundial no quedó muy dañada, por lo que en junio de 1945 estaba dando servicio con normalidad. La última renovación data de este siglo, poco antes de la EURO 2012. En esas obras se construyó un aparcamiento, se renovó la fachada y se crearon nuevos espacios comerciales, así como restaurantes y cafeterías. La verdad es que es una estación muy grande y con muchos servicios. En algunos momentos da la sensación de estar paseando por un centro comercial.

En la estación, como no podía ser menos, hay también enanitos. El primero de ellos lo vimos en el exterior, sentado sobre una maleta.

Krasnal

El segundo, al parecer se encuentra tumbado en el césped, pero no lo vimos. Sí que encontramos al tercero, el que va, maleta y billete en mano, a tomar el tren.

Krasnal

Y así estábamos nosotros también, con nuestras mochilas preparadas, a unos minutos de tomar el tren dirección a Cracovia tras un día bastante completo recorriendo Breslavia.

Wroclaw Glowny

Esta vez el tren era más moderno. Habíamos dejado atrás los compartimentos estrechos de siglo pasado.

Tren

Había lugar para dejar el equipaje, los asientos eran cómodos, y además bastante espaciosos con su bandeja y reposapiés.

tren

Así que nos preparamos para afrontar las tres horas y media que teníamos hasta que llegáramos a Cracovia. Allí pasaríamos dos noches en el Ibis Budget Stare Miasto, un hotel muy bien ubicado junto a la estación.

Ibis Budget Stare Miasto

Este sí que lo reservamos aprovechando aquella oferta, y era del mismo estilo que el de Basilea en el que nos habíamos alojado en noviembre. Salvo que no tenía la litera.

Dado que en la estación había un supermercado y varios locales de comida, descargamos las mochilas y volvimos para hacernos con algo de cena y desayuno para los dos próximos días. Volvimos al hotel y tras ducharnos y cenar dimos por concluido el día, que había sido bien largo.