Crucero por el Mediterráneo. Día 5. Sicilia III: Taormina

Taormina se ve desde la autopista, pues se encuentra en el monte Tauro, a unos 200 metros sobre el nivel del mar. La primera idea que se me vino a la mente cuando pasamos por debajo fue “ese pueblo no va a durar mucho ahí, tarde o temprano habrá alguna desgracia”. Y es que es desafiar a la naturaleza. Pero no solo Taormina, sino toda la costa. Entiendo que cuanto más arriba, más se protegían de ataques enemigos… pero con los terremotos es otra historia.

Sicilia

El aparcamiento en Taormina está limitado a los residentes, por lo que hay que dejar el coche abajo o bien en alguno de los parkings de pago un poco antes de llegar arriba del todo. La subida, lógicamente, es en cuesta, pero si no se quiere subir andando, hay también unos shuttles, aunque los vimos de pasada con el coche, por lo que no sé qué tal de horarios ni tarifas.

Taormina fue fundada en el año 358 a.C.  por prófugos griegos procedentes de Naxo y se desarrolló como cualquier ciudad griega, es decir, con su ágora, su acrópolis, su teatro… Después llegaron los romanos e introdujeron algunos cambios en la estructura de la ciudad y en algunos monumentos. También construyeron algunos nuevos. Con los bizantinos Taormina ganó cada vez más relevancia, llegando a convertirse en la capital de la Sicilia Oriental cuando cayó Constantinopla.

Fue ocupada y arrasada por los árabes entre los siglos IX y XI. Suyo es el castillo Castelmola, que fue levantado donde se había encontrado la ciudadela. Los normandos la cristianizaron construyendo varios edificios religiosos. Y la decadencia llegó con los españoles.

A pesar de ser una ciudad pequeña, de unos 10.000 habitantes, es un gran destino turístico desde el siglo XIX por sus playas (a las que se llega gracias al teleférico) y por su pasado medieval. Además, en Taormina se han refugiado numerosos artistas en busca de desconexión o inspiración gracias al entorno que la rodea. Y es que su localización hace que se obtengan tanto unas buenas vistas del mar, como del interior y del Etna.

Taormina

En lo alto de la cuesta nos recibe la pequeña Chiesa di San Pancrazio, levantada sobre las ruinas de un antiguo templo griego dedicado a Júpiter. Data de la segunda mitad del siglo XVII y es de estilo barroco.

La puerta está enmarcada con dos columnas jónicas y la estatua de San Procopio, obispo de Taormina en el momento de la conquista árabe, quien viste sotana y porta la su mitra en la cabeza.  A la izquierda se alza la estatua del obispo Pancrazio.

Chiesa di San Pancrazio

La iglesia nos conduce a una plaza en la que ya se aprecia la vida de la ciudad con sus restaurantes y locales de recuerdos.

Taormina

El acceso a la zona peatonal se realiza por la Puerta Mesina, la entrada norte de las murallas construidas en 1440. También era conocida como Puerta Fernandina, en honor a Fernando IV de Borbón.

Puerta Mesina

Taormina tiene estructura medieval y cuenta con dos puertas de entrada, esta, y la Puerta Catania. La calle que va de una a otra era la antigua vía romana Via Valeria, que, como obviamente indican las puertas a los extremos, unía Mesina con Catania. Hoy recibe el nombre de Corso Umberto I. Además, existe una tercera puerta, la Porta di Mezzo, que fue restaurada tras haber quedado destruida y que se conoce como Torre del Reloj.

Corso Umberto I

El primer edificio que nos llamó la atención apenas está a unos pasos. Se trata del Palacio Corvaja, una construcción que data del siglo XV, aunque se levanta sobre restos del XIV y su torre árabe es del siglo X. Está decorada con lava y piedra pómez blanca, además de toques de gótico catalán.

Palacio Corvaja

Su fachada es bastante austera, tan solo adornada por una franja que tiene una inscripción en latín y sus ventanas.

Palacio Corvaja

Fue el primer parlamento siciliano y residencia veraniega de la Reina Blanca de Navarra, pero recibe su nombre de la familia que lo habitó en 1538. Hoy en día alberga el Museo Siciliano d’Arte e Tradizioni Popolari y la Oficina de Turismo.

A su lado se erige la Chiesa de Santa Caterina, una iglesia barroca del siglo XVII, edificada sobre el antiguo odeón romano, que a su vez se construyó sobre un templo dedicado a Apolo.

Iglesia de Santa Caterina

Al fondo se ven los restos del castillo sarraceno. Fue construido en el siglo XI por los árabes, y allí se intentaron defender del asedio normando. Hoy en día solo se conserva su exterior.

La calle Corso Umberto combina locales, tiendas y cafés con antiguos edificios. Incluso en ellos, como el caso de la Iglesia Santa María del Piliere, que ya no cumple su función religiosa y alberga una pizzería.

Iglesia Santa María del Piliere

Seguimos caminando y descubriendo callejuelas con encanto hasta llegar a la Piazza IX de Aprile, desde cuyo mirador se obtienen unas espectaculares vistas.

Taormina

Recibe este nombre como recuerdo al 9 de abril de 1860 fecha en la que se anunció que Garibaldi había desembarcado en Marsala para comenzar la liberación de Sicilia de manos de los borbones. Luego resultó que la noticia era falsa y tal acontecimiento no llegó hasta un mes más tarde, pero los ciudadanos de Taormina decidieron conmemorarlo igualmente.

En la plaza se encuentra el antiguo convento de San Domenico, un edificio del siglo XVI convertido en hotel. También la Iglesia de San Giuseppe, que sobre una escalinata mira al mar desde el siglo XVII.

Iglesia de San Giuseppe

De estilo barroco siciliano, pertenece a la orden de los salesianos.

En un lateral se halla la antigua Iglesia de los Agustinos, de 1486, hoy convertida en Biblioteca Municipal.

Iglesia de los Agustinos

Para seguir el curso de la calle principal debemos atravesar la Torre dell’ Orologio (Torre del Reloj), también conocida como Porta di Mezzo o Puerta de Carlos II.

Torre dell' Orologio (Torre del Reloj)

Fue construida en el siglo XII y formaba parte de la segunda muralla de la ciudad. Quedó destruida, por lo que se volvió a construir en 1875, momento en que se le colocó el reloj. Sus campanas tocan a fiesta el día de elecciones a la alcaldía y el 9 de Julio, que es San Pancracio, el patrón de la ciudad.

Porta di Mezzo

En su interior tiene un mosaico-réplica de una Madonna bizantina.

Virgen. Porta di Mezzo

La siguiente plaza que nos encontramos fue la Piazza del Duomo, donde, como se puede sospechar, se encuentra la catedral.

Piazza del Duomo

La Catedral de San Nicolás es del siglo XIII, aunque fue reformada en el XV y XVI, época en que se le añadieron dos portadas góticas.. Su planta de tres naves con estructura de fortaleza recuerda a las catedrales normandas. Su fachada es muy sencilla, tan solo rematada por un pequeño rosetón y el portal.

Catedral de San Nicolás

La plaza era un lugar muy concurrido y donde se reunían los escritores y músicos del romanticismo que vivieron en la ciudad. En el centro se erige la Fuente de Montorsoli, de 1635.

Fuente de Montorsoli

De estilo barroco, cuenta con dos partes acuáticas y está coronada por una centaura que porta un cetro y un globo terráqueo y que es el símbolo de la ciudad.

Fuente de Montorsoli

Un poco más adelante se puede ver la Iglesia del Carmen, que ya no se usa como tal, sino como sala de exposiciones y conciertos.

Iglesia del Carmen

Y prácticamente habíamos llegado al final de la calle, pues teníamos a unos pasos la Porta Catania.

Porta Catania

Esta puerta, que data de 1440, también era conocida como la Puerta del Toque, ya en la plaza adyacente, tenían lugar las reuniones públicas a las 13 del mediodía.

Puerta Catania

En su parte exterior se puede ver el escudo aragonés sobre el arco de acceso.

Puerta Catania

Muy cerca de la puerta se halla la Chiesa de San Antonio Abate, una iglesia que tiene un belén permanente.

Iglesia de San Antonio Abad

Iglesia de San Antonio Abad

Emprendimos el regreso fijándonos en los callejones y en los edificios que hubiéramos podido no fijarnos, como por ejemplo el Palazzo de los Duques de Santo Stefano.

Palazzo de los Duques de Santo Stefano

Este edificio del siglo XIV fue construido en la época normanda sobre una construcción árabe, por lo que aunque es de estilo gótico siciliano, conserva algún elemento árabe y normando. En la actualidad alberga la fundación dedicada al escultor Giuseppe Mazullo.

Palazzo de los Duques de Santo Stefano

Continuamos hasta sin duda el símbolo de la ciudad, el Teatro Griego, que data del siglo III a.C. No solo destaca por su valor artístico, sino también por su localización, puesto que se halla en lo más alto de la ciudad permitiendo tener unas magníficas vistas de la costa y del Etna.

Teatro Antico

Es el segundo más antiguo de la isla y aunque lo construyeron los griegos, los romanos lo adaptaron para convertirlo en un circo y que lucharan los gladiadores.

Cuenta con 109 metros de diámetro y una estupenda acústica, por lo que es perfecto para espectáculos musicales y teatrales. En su día el aforo era de 5.000 personas. Nosotros no entramos, ya que nos parecía excesivo el precio teniendo en cuenta que solo se conservan 4 columnas originales. Además, no contábamos con mucho tiempo.

Teatro Griego

La visita a Taormina mejoró sin duda a Catania. Es una ciudad muy pintoresca con su trazado medieval plagado de callejones en los que abundan las tiendas de recuerdos, artesanía, restaurantes y heladerías.

Es un buen lugar del que llevarse un recuerdo, bien un objeto hecho con lava del Etna, o de cerámica. También son típicas las marionetas y las trinacrias (ese muñeco de tres patas, símbolo de Sicilia).

Taormina

Taormina

Taormina

Tiene mucho encanto gracias a su pasado griego, sus restos romanos, su influencia árabe o reminiscencias de la ocupación de la corona de Aragón.

Taormina

Taormina

Taormina

Sin duda, entiendo porqué la naviera ofrecía la excursión a Taormina como la estrella del día.

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Crucero por el Mediterráneo. Día 5. Sicilia II: Catania

Para llegar a Catania no hay mucha pérdida porque es línea recta como quien dice.

Pero claro, eso en teoría, porque en la práctica tienes que lidiar con el tráfico siciliano y sus conductores. Se puede llegar bien con la SI o con la Autoestrade.

Sicilia

Nosotros elegimos esta segunda esperando que fuera más rápida y así aprovechar mejor el tiempo, pero resultó que no era una autopista como habríamos esperado, al menos no con los estándares europeos. La carretera, más propia de una nacional, no tenía arcenes en la mayoría del trayecto, por no hablar de los tremendos baches y agujeros de la calzada. Lamentable para una autopista que además resultó ser de peaje (3.70€ de Mesina a Catania). Así que, por si fuera poco estrés tener que ir controlando a los sicilianos al volante, además has de ir con cuidado de no dejarte los amortiguadores por el camino. Incluso encontramos algún tramo con obras.

Autopista

Catania, la segunda ciudad más grande de Sicilia, fue fundada en lo alto de una colina por los griegos en el año 729 a. C. De aquella época griega no quedan restos, pero sí de sus etapas posteriores.

En el 263 a. C. tras la primera guerra púnica fue declarada rápidamente colonia romana y de aquel período se conservan monumentos como el teatro, el anfiteatro, murallas, restos del foro, termas, sepulcros o el odeón. No obstante, se perdió gran parte como consecuencia de los numerosos terremotos que han sacudido Catania en su historia. Lo que ha llegado a nuestros días quedó sepultado bajo la ciudad actual y la lava de las siete erupciones del Etna que la asolaron.

Tras las invasiones bárbaras pasó a dominio bizantino y después fue controlada por los árabes, quienes llevaron a la ciudad nuevas técnicas agrícolas y cultivos.

En 1071 quedó en manos de los normandos, quienes llevaron a cabo reformas para estimular las actividades culturales de la isla. Fue en esta época cuando se construyó la catedral y se repartieron las tierras entre diferentes órdenes religiosas.

Más tarde llegarían los suavos y Catania se convertiría en punto estratégico. Más aún cuando Federico II Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Sicilia, mandó construir el Castillo Ursino entre 1239 y 1250.

En 1282 pasó a depender de la corona de Aragón y se convirtió en la residencia favorita de los reyes y capital del Reino de Sicilia.

En 1434 el rey Alfonso V de Aragón eligió Catania para fundar la primera Universidad de Sicilia, por lo que la ciudad se convertiría en punto de referencia de la cultura en la época. La decadencia de la ciudad llegó cuando se trasladó la sede real a Palermo.

La Catania que encontramos en la actualidad fue rediseñada en el siglo XVIII, ya que en 1693 quedó arrasada por un terremoto cuando aún no se había recuperado de la erupción del Etna en 1660. El nuevo diseño contemplaba una ciudad de calles anchas y rectas con amplias plazas con formas irregulares para prevenir futuros terremotos. La sintonía con el volcán es tal que la mayoría de sus edificios ha incorporado la lava negra como material de construcción.

En 2002 fue declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad dentro de la categoría “Ciudades del barroco tardío de Val di Noto” así que parece que merecía la pena una visita.

Intentamos aparcar cerca del centro, pero era imposible encontrar un hueco, además era de pago, por lo que tuvimos que alejarnos un poco e ir dando un paseo. De camino hasta la zona más histórica, nos encontramos con un mercado ambulante primero de libros y objetos varios, pero luego de alimentos (tanto con pescado y carne, como con fruta y verdura).

Mercado Catania

Mercado Catania

Mercado Catania

Mercado Catania

Mercado Catania

Mercado Catania

En esta primera toma de contacto la imagen que desprende Catania es de ciudad sucia y decadente. Parece estar olvidada con sus callejones grafiteados y edificios viejos.

Catania

Catania

Catania

Sin embargo, a medida que vamos acercándonos al centro, va mejorando gracias a sus edificios monumentales. Aunque le sigue faltando un poco más de lucimiento.

El mercado parecía concentrarse en la plaza Carlos Alberto de Saboya, frente a la Basílica Santuario del Carmine, una iglesia que data de 1729 y que el Papa Juan Pablo II elevó a basílica menor en 1988.

Se estructura en tres cuerpos y en el centro, sobre el portal, se alza la estatua de la Virgen. Tras ella se encuentra el campanario que consta de cuatro campanas. La más antigua y más grande data de 1525, la segunda se incorporó en 1833, la tercera en 1838 y la cuarta y más pequeña, de 1933.

Basílica Santuario del Carmine

Muy próxima está la Piazza Stesicoro, donde se hallan las ruinas del teatro romano, del año 21 a.C. Aunque solo es visible parte de uno de los semicírculos del anfiteatro, el resto se intuye que se quedó debajo de los edificios colindantes.

Piazza Stesicoro

La plaza queda recogida entre el Palazzo del Toscano, el Palazzo Beneventano y la Chiesa di San Biago o Sant’Agata alla Fornace.

El Palazzo del Toscano comenzó a construirse a principios del siglo XVIII como residencia de los marqueses de Toscana, sin embargo, las obras se paralizaron cuando iban por el primer piso. En 1858 pasó a Antonino Paternò del Toscano, que pronto se convirtió en el primer alcalde de Catania y decidió continuar con la construcción. En esta nueva etapa el arquitecto se basó en corrientes de la época en otras ciudades italianas, sobre todo en los palacios napolitanos.

Frente al palacio, en el centro de la plaza, se alza la estatua del compositor siciliano Vincenzo Bellini.

Tomando la Via Crociferi sorprende ver la cantidad de iglesias concentradas en tan solo una calle. Destacan del siglo XVIII las de San Francesco Borgia, San Benedetto y San Giuluano. Si Italia de por sí es religiosa, parece que Sicilia aún más. De hecho, en la oficina de alquiler del coche no faltaba un cuadro de la virgen…

Poco antes de llegar al cruce con la Via Vittorio Emanuele II se encuentran los restos del Teatro Romano y del Odeón. Y no muy lejos las termas. Y si seguimos la calle en sentido opuesto llegamos al centro neurálgico de la ciudad, la Piazza Duomo. Esta plaza es un claro ejemplo del barroco de Catania. En ella se concentran imponentes edificios como el Palazzo del Municipio, el antiguo Palacio del Seminario de los Clérigos, la catedral y la Porta Uzeda.

Piazza Duomo

El Palazzo del Municipio (Ayuntamiento) comenzó a construirse tras el terremoto de 1693. El proyecto original fue diseñado por Giovan Battista Longobardo, pero las fachadas este, sur y oeste corrieron a cargo de Giovanni Battista Vaccarini. La norte pertenece a Carmelo Batalla.

Como consecuencia de un incendio ocurrido el 14 de diciembre de 1944 se perdieron los archivos históricos de la ciudad. Poco se pudo hacer por ellos, sin embargo, sí que se intentó recuperar el edificio. Se llevaron a cabo tareas de restauración intentando mantener el estilo y diseño original y fue reabierto el 14 de diciembre de 1952.

Palazzo del Municipio

Dejando a nuestra espalda el ayuntamiento, se encuentra el antiguo Palacio del Seminario de los Clérigos (Palazzo del Seminario dei Chierici), cuya fachada está realizada en piedra ispica blanca y arena volcánica. Data del siglo XVI, aunque fue reconstruido en el siglo XVIII porque quedó también destruido por el terremoto de 1693.

Cuenta con una compleja estructura que la conecta con la catedral por medio de un pasaje.

Palacio del Seminario de los Clérigos

La Catedral de Catania fue construida originalmente entre 1078 y 1093 sobre la ruinas de las Termas Achilianas, sin embargo, ha sido reconstruida varias veces debido a terremotos y erupciones del Etna. Hoy en día poco queda del edificio de la época normanda, tan solo el crucero, las dos torres y los tres ábsides semicirculares. El aspecto externo en estilo barroco es del siglo XVIII y se lo debe también a Vaccarini.

La fachada, ricamente ornamentada, cuenta con una estatua de la patrona y protectora de la ciudad, Santa Ágata, una virgen que, según la tradición cristiana, fue sometida a grandes martirios por el cónsul romano y sacrificó su vida antes de renunciar a su fe. En el interior descansan sus restos además de los de varios soberanos de la corona aragonesa.

El campanario, de 70 metros de altura, fue erigido en 1387 y en 1662 se le añadió un reloj, lo que hizo que la torre llegara a los 90 metros. Fue reconstruido a finales del siglo XVII, momento en que se le añadió una campana de 7,5 toneladas (la tercera más grande en Italia, después de la de la Basílica de San Pedro y la del Duomo de Milán). La cúpula se incorporó en 1802.

Catedral

Como eje central de la plaza se erige la Fontana del Elefante, esculpida en 1736 por Vaccarini.

Fontana del Elefante

El escultor intentó integrar en ella varios elementos que conformaran la esencia de la ciudad, así que no es de extrañar que se haya convertido en el símbolo de Catania.

Sobre un pedestal se alza un elefante de lava que representa la derrota de los cartagineses, ya que estos llegaron a lomos de dicho animal. Por su parte, el obelisco que porta encima simboliza a la civilización egipcia, mientras que los elementos que coronan el monumento recuerdan al cristianismo.

La leyenda dice que el elefante original era asexuado y que los hombres de Catania lo tomaron como una ofensa a su virilidad. Así, para calmar los ánimos, el escultor le añadió unos testículos más grandes de lo que correspondería a un animal de ese tamaño.

Fontana del Elefante

Frente a la fachada norte de la catedral se encuentra la Iglesia de la Abadía de Santa Águeda (Chiesa della Badia di Sant’Agata), que se levantó sobre las ruinas de la antigua iglesia y el monasterio de Santa Águeda, destruidos en el terremoto de 1693.

Iglesia de la Abadía de Santa Águeda (Chiesa della Badia di Sant’Agata)

Desde su cúpula se pude obtener una vista 360º de la ciudad, aunque no subimos porque no contábamos con mucho tiempo.

Iglesia de la Abadía de Santa Águeda (Chiesa della Badia di Sant’Agata)

Saliendo de la plaza nos dirigimos a la Puerta Uzeda (Porta Uzeda), abierta en los muros del siglo XVI de Carlos V. Recibe ese nombre por Juan Francisco Pacheco, Duque de Uceda, cuyo virreinato transcurrió entre 1687 y 1696.

Puerta Uzeda (Porta Uzeda)

Marca la entrada al casco histórico y une la Via Etnea con el puerto. Cruzándola se llega a la via Dusmet, donde encontramos las antiguas murallas de la ciudad y otro mercado.

via Dusmet

Tras las murallas hay un agradable parque en el que también había algún puesto, aunque estos eran de artesanía.

Parque

Volviendo por la Piazza Duomo nos dirigimos a la Piazza dell’Università, donde obviamente se localiza la universidad.

Fundada en 1434 en la época del rey Alfonso V de Aragón, recibió la bula papal para poder enseñar teología especulativa, dogmática y moral, derecho civil, derecho canónico y feudal, instituciones romanas, medicina, cirugía, filosofía, lógica, matemática y artes liberales.

Sin embargo, el emplazamiento original se encontraba en la Piazza Duomo, cerca del actual Palacio del Seminario de los Clérigos. En 1684 se trasladó al hospital San Marco. Pero el terremoto acabó con el edificio, por lo que en 1696 se construyó en el lado oeste de esta plaza el Palazzo dell’Università según el proyecto de los arquitectos Francesco Battaglia, Antonino Battaglia y Giovanni Battista Vaccarini.

Universidad

Una nueva reconstrucción se tuvo que llevar a cabo tras el seísmo de 1818. El encargado fue el hijo de Francesco Battaglia, quien introdujo cambios en el diseño, como la modificación de las fachadas laterales.

El edificio está estructurado en torno a un patio interior a modo de claustro, similar al Municipio de Génova.

Frente a él se alza el Palazzo San Giuliano, que fue construido en 1738 por Vaccarini para los marqueses de San Giuliano.

Universidad

Aunque ha sido remodelado varias veces, sigue conservando prácticamente intactas sus fachadas. En la parte superior del arco de la puerta hay dos escudos el de los Paternò Castello, dueños del palacio y el de Asmundo, otra importante familia patricia de Catania.

A principios del siglo XX albergó el Teatro Machiavelli y el Hotel Bristol. Hoy es sede de las oficinas administrativas de la Universidad.

A la plaza da también la parte posterior del ayuntamiento así como los palacios Gioeni d’Angiò y La Piana.

Continuamos nuestra visita por la Via Etnea, muy próxima a la plaza anterior, donde se encuentra la Basílica Maria Santissima dell’Elemosina, también conocida como la Basílica Collegiata.

Basílica Maria Santissima dell'Elemosina

Se emplaza en un lugar en que hubo un templo pagano dedicado a Proserpina. Con la llegada de la cristiandad se erigió una pequeña iglesia que después en época bizantina pasaría a ser en honor de la Virgen de la Almsina. En 1396 fue elevada a Regia Cappella y era frecuentada por los aragoneses.

Fue reconstruida y movida a principios del siglo XVIII. De estilo barroco, cuenta en su segundo piso con las estatuas de San Pedro, San Pablo, Santa Águeda y Santa Apolonia.

Fue elevada a basílica menor en 1946.

Era imposible pararse en cada iglesia de la ciudad, por lo que seguimos nuestro paseo hasta la Piazza Vincenzo Bellini, una plaza peatonal en donde se halla el Teatro Massimo Bellini, un relevante elemento del patrimonio arquitectónico de Catania.

Teatro Massimo Bellini

La ciudad cuenta con una importante tradición teatral en diversos estilos (tragedias griegas, teatro clásico, ópera lírica, ballet, de títeres y marionetas…), pero este de la ópera es el más prestigioso de todos ellos por delante de otros como el Metropolitan, el Verga, el Musco, el Piccolo Teatro, el Nuovo Teatro, el della Città, el Piscator, el degli Specchi o el Stabile dell’Opera dei Pupi.

Tras el famoso terremoto de 1693 nació la idea de dotar a Catania con un gran teatro de ópera, sin embargo, no fue hasta 1812 cuando se colocó la primera piedra. Y aún así, el proyecto llevó su tiempo por falta de fondos. Finalmente fue inaugurado el 31 de mayo de 1890 con la ópera Norma, obra maestra de Bellini.

Es de estilo barroco siciliano, aunque bebe del estilo Segundo Imperio de Charles Garnier, el mismo que proyectó la Ópera de París, que si recordamos, lleva su nombre. Aunque el Palais Garnier, en mi opinión, es más majestuoso que este teatro.

En la plaza, en la cara opuesta tenemos el Palazzo dell Finanze.

Palazzo delle Finanze

Desde allí tomamos la Via dell Finanze para volver al coche, pues si queríamos visitar Taormina y Mesina, tampoco nos podíamos entretener mucho. De vuelta pasamos por el Tribunal de Justicia, un edificio que es más funcional que otra cosa.

Tribunal de Justicia

Fue construido en los años 40 del siglo pasado y es una mole de cemento. Quizá lo único reseñable es la estatua de bronce que hay a la entrada que representa a la Justicia. Aunque no sostiene la típica balanza, sino un par de hombres.

Tribunal de Justicia

Y con esto terminamos nuestra breve visita a Catania y volvimos a la carretera rumbo a Taormina.

Crucero por el Mediterráneo. Día 5. Sicilia

En nuestro quinto día de crucero, a pesar de tener la llegada a puerto a las 8 de la mañana, madrugamos lo suficiente para aprovechar el día, pero en este caso no nos dimos tanta prisa por salir como el anterior. Desayunamos, subimos a cubierta a hacer fotos de lo que nos rodeaba, nos preparamos tranquilamente y para cuando quisimos desembarcar ya había pasado todo el mogollón.

Mesina

Mesina

Mesina

Mesina

Habíamos dejado atrás la península y pisábamos Sicilia, la principal isla italiana y la mayor de todo el Mar Mediterráneo. Situada a medio camino entre Europa y África, limita al norte con el mar Tirreno; al este con el estrecho de Mesina que la separa de Calabria; al sureste con el mar Jónico y al sur y oeste con el mar Mediterráneo.  A su vez, 140 kilómetros la separan de Túnez.

Sicilia como región es la cuarta más poblada de Italia por detrás de Lombardía, Lacio y Campania e incluye además las islas de Lípari, Egadas, Pelagias, Pantelleria y Ustica.

La isla de Sicilia se caracteriza por ser muy montañosa, sobre todo el norte. Además, cuenta con una importante actividad volcánica (su punto más alto es el volcán Etna, con sus 3.322 metros) y está expuesta a terremotos pues se halla en la unión de la placa euroasiática y la placa africana.

No obstante, a pesar de sus condiciones geológicas, esta localización la ha convertido en puerto estratégico a lo largo de la historia. Por Sicilia han pasado fenicios, griegos, cartagineses, romanos, germanos, bizantinos, sarracenos, normandos, españoles e italianos. Así, es una región con reminiscencias culturales, lingüísticas, gastronómicas, artísticas y de costumbres de todos ellos. Su propio nombre deriva de la época griega, cuando era conocida como Sikelia porque estaba habitada por los sículos.

La ubicación y los invasores han influido de forma determinante en su gastronomía. Los colonos llevaron aceite, trigo, miel, queso, fruta y verdura. La introducción de la caña de azúcar, la berenjena, las naranjas y los limones se deben a los árabes. Hoy en día la región destaca por el cultivo de cítricos, hortalizas, legumbres y frutos secos.

Taormina

Granadas

Son típicos los arancini, una especie de croquetas de arroz con azafrán fritas; también la pasta alla norma con berenjena y ricotta; y por supuesto el pescado. La región es importante la producción de vinos como el de Marsala, el Moscato de Pantelaria, el Malvasía de Lipari, el Nero de Avola y el Cerasuolo de Vittoria.

En 1130 con la unificación del sur de Italia con Sicilia se sentaron las bases del Reino de las Dos Sicilias, que pasaría a manos de Carlos de Anjou en 1266. Unos años después, en 1282 el territorio quedó dividido en dos, pasando la isla a manos de Pedro el Grande, rey de Aragón; y la parte continental al reino de Nápoles. Su hijo Jaime tuvo que asumir la Paz de Anagni en 1295 mediante la cual se comprometía a ceder Sicilia a la Iglesia y a cambio obtendría Cerdeña y Córcega. Sin embargo, este acuerdo no le gustó mucho a los sicilianos (esa cesión suponía que la región volvería a la casa de Anjou), por lo que por su parte el Parlamento proclamó rey a su hermano Federico.

En 1442 Sicilia se unificó con el Reino de Nápoles tras ser conquistado por el rey Alfonso V de Aragón.

Durante el siglo XVI la isla tuvo que vivir el acoso del Imperio Otomano, con lo que el Reino de Sicilia cayó en bancarrota y vivió unos años de desorden. En 1713 tras la Guerra de Sucesión Española, como consecuencia de la Paz de Utrecht, Sicilia fue entregada a Víctor Amadeo II de Saboya, quien en 1720 se la cambió a los Austrias por Cerdeña.

En 1816 los reinos de Sicilia y Nápoles quedaron unidos formalmente como Reino de las Dos Sicilias. Aunque duró poco, ya que en 1860 Garibaldi derrotó a los Borbones y en 1861 Sicilia se incorporó al Reino de Italia.

En 1946 Italia se convirtió en República y Sicilia en una de sus cinco regiones con estatuto propio. Así, cuenta con su parlamento y su gobierno.

Como consecuencia de tan ajetreado pasado, tiene muchas ruinas y restos históricos, aunque el terremoto seguido de tsunami en 1908 y los bombardeos de la II Guerra Mundial provocaron grandes pérdidas. Aún así, es un importante destino turístico que atrae además por sus costas.

Taormina

Lamentablemente, Sicilia también es conocida por la Mafia, que surgió en el siglo XVIII como reacción ante los latifundistas y terratenientes. Dado que no había una estructura de gobierno clara que defendiera a los campesinos de los abusos de la nobleza explotadora, crearon una organización a modo de red familiar para protegerse.

Mafia

Después, en el siglo XIX nacieron los gabelloti, algo así como recaudadores de impuestos para los aristócratas. Se llevaban un porcentaje de lo recaudado, pero pronto no solo se quedaban con esa comisión, sino que comenzaron a extorsionar a los campesinos y a especular con las tierras que les arrendaban a estos. Esta figura fue la que copió la mafia a la hora de hacer negocios.

Con la Unificación Italiana la situación no mejoró y la recién nacida mafia comenzó a hacerse cada vez más fuerte llegando a consolidarse como organización criminal centrada en la especulación inmobiliaria y el tráfico de drogas. Durante el Fascismo se forzó a muchos mafiosos a emigrar si no querían ser encarcelados, así que muchos cruzaron el charco a los Estados Unidos.

Aunque a veces se confunde con la camorra, la mafia está más estructurada con sus diferentes cargos: Don (jefe de la familia), Sottocapo (subjefe), Consigliere (consejero del Don), Caporegime,  Capodecime (dirige a una decena de hombres), Soldato (sicario) y Associati (aspirantes).

En cualquier caso, nosotros habíamos ido a conocer un poco de la cultura e historia de la isla, así que dejamos la mafia de lado y nos centramos en nuestra escala, que era bastante más larga que el día anterior. Dado que contábamos con tantas horas, valoramos la posibilidad de visitar alguna ciudad más y no quedarnos simplemente en Mesina. Lamentablemente el transporte público parecía ser algo deficiente, así que acabamos reservando por internet un vehículo para tener una mejor movilidad.

La oficina de alquiler de coches estaba en la misma calle del puerto, por lo que en apenas unos minutos estábamos allí. Y ya nos estaban esperando, así que rellenamos el contrato y nos entregaron nuestro Fiat Panda. Habíamos elegido la gama más pequeña, ya que para nosotros dos y en llano, no necesitábamos mucho más.

Fiat Panda

Puesto que Palermo nos quedaba un poco lejos, decidimos centrarnos en la costa este. Tomamos como punto inicial Catania, a unos 90 kilómetros, para después volver haciendo parada en Taormina y finalmente acabar en Mesina antes de volver a embarcar.

Así pues, pusimos rumbo a Catania.

Crucero por el Mediterráneo. Día 4. Pompeya II

Como decía en la entrada anterior, en Pompeya se pueden visitar 12 hectáreas, algo totalmente inabarcable, por lo que tuvimos que plantarnos delante del mapa, seleccionar una sección y visitar algunos puntos significativos.

Mapa Pompeya

Así, dada la cercanía a la puerta por la que entramos, empezamos por el Cuadripórtico.

Cuadripórtico de los teatros o cuartel de los gladiadores

Cuadripórtico de los teatros o cuartel de los gladiadores

En este espacio encuadrado entre 74 columnas dóricas se agrupaban los espectadores en los descansos entre representaciones teatrales. Aunque tras el terremoto del 62 d.C. el edificio se transformó en cuartel para los gladiadores. En las excavaciones se encontraron tanto armas que se usaban en los desfiles (hoy se exponen en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles) como personas. Por ejemplo, se descubrieron cuatro esqueletos de esclavos cerca de sus cepos y en una estancia 18 personas.

Cuadripórtico de los teatros o cuartel de los gladiadores

A continuación pasamos al Teatro Grande, que se halla en la pendiente natural de una colina. Data de la primera mitad del s. II a. C. y podía albergar a unos 5.000 espectadores que presenciaban comedias, tragedias de tradición grecorromana y espectáculos musicales.

Teatro Grande

Tiene un estilo griego, aunque fue renovado en la época romana. En su origen contaba con un gran pórtico cuadrangular donde se amenizaba a los espectadores en el previo y los descansos de los espectáculos. Tras el terremoto del 62 fue convertido en el cuartel de los gladiadores.

Sus graderíos se dividían en tres secciones para albergar a los espectadores según su estrato social. Por un lado tenía la Summa cavea (localidades superiores), por otro la Media cavea (15 gradas en la zona central divididas en 5 sectores) y finalmente la Ima cavea (en la zona inferior, que era donde se sentaban las personalidades de la ciudad). También contaba con Tribunalia, que se hallaban por encima de las entradas laterales. Estos palcos estaban dedicados para la sacerdotisa o la persona que presida el acto.

La grada quedaba cubierta por un gran telón, así que quedaba protegida de la intemperie.

Teatro Grande

El teatro fue el primer gran edificio público que se limpió de los restos de la erupción.

Teatro Grande

Detrás de la escena del Teatro Grande se construyó el Odeion o Teatro Pequeño en el 79 a.C. Aunque con una finalidad similar al anterior, como su nombre indica, era de menor capacidad y tan solo contaba con 1.500 localidades.

Teatro Pequeño

Volvimos a la Via Stabiana, lo que en su día fue el Cardo Maximus o arteria transversal, donde encontramos la delimitación de varias casas, así como el Templo de Asclepio.

Pompeya

Pompeya

Pompeya

Templo de Asclepio

Este templo erigido entre el siglo III y II a.C. es el más pequeño de los edificios de culto de la ciudad. Está dedicado a Asclepio, patrón de la medicina.

En el centro del patio se alza el altar y tras él una escalinata que lleva al templo con cuatro columnas en la fachada y dos a los lados con capiteles corintios rematados con una cabeza masculina con barba.

Junto a este templo se encuentra el de Isis, destinado a la consagración de la diosa egipcia.

Templo de Isis

El culto a Isis se extendió a todo el Mediterráneo a partir del siglo III a.C. Eso sí, era un rito para los ya iniciados. Sobre todo se daba entre las clases bajas, pues su mensaje era de esperanza de una vida más allá de la muerte.

El templo se halla en un podio y rodeado por un patio con pórtico. En la parte delantera se halla el altar, la fosa para descargar las ofertas y un pequeño edificio que lleva a la pila del agua para las ofertas. En la trasera había una sala amplia dedicada a las reuniones de los iniciados y otra decorada con episodios del mito de la diosa.

Terminando de bordear la manzana nos acercamos al Foro Triangular, un área sagrada que data del siglo VI a. C. y con forma, obviamente, triangular. Era la segunda de las grandes plazas públicas de la ciudad.

Foro Triangolare

Se encuentra en una pequeña colina, por lo que ofrece una panorámica de la costa. Se accedía a él por la Vía de los Teatros por medio de un vestíbulo con seis columnas.

Concebido como zona de reunión y espera en torno al contiguo Teatro Grande, tenía tres de sus cuatro fachadas sostenidas por monumentales columnatas de estilo jónico. En el centro se alzaba una gran fuente con una estatua del general Marco Claudio Marcelo y en el extremo opuesto del teatro se erigían un templo dórico y un templo circular.

Foro Triangolare

Volvimos a la Via Stabiana, donde adentrándonos por un momento en la región VII, encontramos las Termas Estabianas, las más antiguas, con las mayores instalaciones y mejor conservadas.

Termas Estabianas

Termas Estabianas

Termas Estabianas

Estas termas contaban tanto con sección masculina como femenina, ambas con sus vestuarios, una sala con piscina fría, una sala templada y otra muy caliente. Su sofisticado sistema de calefacción hacía circular el aire caliente bajo el suelo y entre las paredes.

La sección femenina era más pequeña que la masculina y no estaba tan decorada como la masculina.

Termas Estabianas

Termas Estabianas

Termas Estabianas

Termas Estabianas

En el exterior hay un espacio donde se podía practicar tanto natación como otras especialidades deportivas no necesariamente acuáticas. La piscina, de la que aún se ven las tuberías de plomo, medía 13 metros por 8 y tenía un metro y medio de profundidad.

Termas Estabianas

Termas Estabianas

Termas Estabianas

Se piensa que era todo un complejo al modo de balneario con gimnasio.

Continuando por la Via Stabiana nos encontramos varias casas, pero también diferentes comercios, los conocidos como Tabernae.

Pompeya

Pompeya

Pompeya

Cambiamos a la Via Abundancia, la calle más larga y conocida de Pompeya. Era la arteria longitudinal (Decumanus Inferior). A mano derecha teníamos la zona I y nuestra primera parada fue la Fullonica (Batanes) de Stephanus, la lavandería.

Fullonica (Batanes) de Stephanus

Se trata del recinto más grande de Pompeya y una de las más importantes de la antigüedad. Ya por aquel entonces separaban la ropa delicada y la lavaban en el viejo atrio. El resto, en un gran estanque. Tenían incluso técnicas de blanqueado.

Fullonica (Batanes) de Stephanus

La ropa se secaba en una terraza. Después, se recogía en el triclinio, donde se planchaba y se realizaban remiendos.

Fullonica (Batanes) de Stephanus

En la lavandería trabajaban sobre todo esclavos, quienes tenían que pisar durante horas tejidos y paños sumergidos en un líquido que contenía orín de animal y humano para tratar los textiles.

En la siguiente manzana tenemos varias domus que fueron abiertas hace un par de años. Nos llamó la atención la Casa de Paquius Proculus.

Casa de Paquius Proculus

Data del siglo II a.C. y está estructurada en tres niveles. Su entrada sorprende por estar completamente revestida de un mosaico en blanco y negro con motivos geométricos y de animales. Pero sobre todo destaca el del perro atado con una cadena.

Casa de Paquius Proculus

Junto a esta casa se encuentra la de Fabius Amandio, más pequeña y estrecha parece que perteneció a alguien de clase media. Aún así, cuenta con dos plantas y un patio con impluvium para recoger el agua de lluvia ricamente decorado.

Casa de Fabius Amandio

Casa de Fabius Amandio

Una manzana más allá encontramos un nuevo negocio, el thermopolium de Vetutius Placidus, un comercio en el que se servían bebidas y comidas calientes. Estas se conservaban en frascos dentro del propio mostrador de obra.

thermopolium de Vetutius Placidus

Era frecuentado por los comerciantes y artesanos, pues ya en la época romana estos gozaban de un estatus social alto, no así como en épocas anteriores en las que quedaba limitado a los terratenientes. Y parece que tenía movimiento, pues en una de las vasijas de barro se encontró un tesoro de casi tres kilos de monedas. Seguramente la última recaudación de la caja.

En el muro del fondo hay una especie de altar dedicado a los dioses protectores de la casa, al del dueño, al del comercio y al del vino.

thermopolium de Vetutius Placidus

En la parte trasera del local se encontraba un espacio para banquetes al aire libre.

Nuestra siguiente parada fue la Casa del Frutteto, de un tamaño más modesto que las anteriores. Recibe este nombre por sus frescos, que representan jardines con árboles y plantas.

Casa del Frutteto

Casa del Frutteto

Un poco más adelante la via dell abbondanza delimita a un lado la región III y a otro la II. En esta última se encuentra la Casa de Octavius Quartio, una versión reducida de las típicas grandes villas aristocráticas de las afueras de la ciudad. Pertenecía a algún miembro de la élite pompeyana.

Casa de Octavius Quartio

Conserva en parte la planta original de la casa, pero sin duda lo que destaca es el magnífico jardín con árboles frutales articulado en dos zonas a diferentes alturas y completado con dos cursos artificiales de aguas que aportan cascadas y chorros.

Casa de Octavius Quartio

Casa de Octavius Quartio

A cada uno de sus extremos hay dos ambientes. En un lateral se encuentra una especie de recinto sagrado dedicado a la diosa Isis, y al otro una zona para comer al aire libre.

Casa de Octavius Quartio

Seguimos nuestra ruta hacia la parte más alejada de todo nuestro recorrido: el Anfiteatro. Se halla en el sector oriental de la ciudad, muy próximo a la vía principal. Con una capacidad para 20.000 personas estaba dedicado tanto a espectáculos como a deportes.

Anfiteatro

Fue construido en el año 70 a.C. cuando Pompeya se convirtió en colonia romana. Normalmente, cuando los romanos conquistaban una nueva ciudad, la civilizaban, sin embargo, en este caso solo tuvieron que añadir espacios de ocio, pues era una urbe bastante avanzada.

Mide 130 por 140 metros y sus gradas se dividían en tres secciones claramente marcadas para poder dividir al público según su clase social. La arena queda dividida del graderío por un parapeto. Parece que contaba con una especie de toldo portátil que protegía de las inclemencias meteorológicas.

Anfiteatro

Bajo el graderío se disponían las diferentes estancias destinadas como almacén o para a albergar a los gladiadores o las fieras.

Abandonamos el anfiteatro y volvimos a la Vía de la Abundancia, donde ya adentrándonos en la zona III se puede visitar la Casa del Moralista, en la que se conservan bastantes frescos.

Casa del Moralista

En realidad se trata de la unión de dos viviendas al caerse un muro. Casi un tercio de la superficie lo ocupa un amplio jardín en el que en verano se celebraban diversos banquetes.

Casa del Moralista

Casa del Moralista

Casa del Moralista

Se cree que perteneció a M. Epidius Hymenaeus, pues su nombre aparece varias veces en la casa. Aunque también aparecen otros nombres, todos ellos pertenecientes a comerciantes de vino.

Recibe el sobrenombre de Casa del Moralista por las inscripciones que adornan los muros y que sugieren preceptos sobre buena educación en la mesa. Por ejemplo hacen referencia a dejarse lavar los pies por el esclavo o tener cuidado con los manteles y servilletas de lino. También recomienda evitar peleas, bromas de mal gusto o mirar a la mujer de otro con ojos libidinosos.

Casa del Moralista

Casa del Moralista

Se desconoce si tenían un carácter irónico, pero en cualquier caso, muestra que existía ya un código de conducta.

Desandando nuestro camino, nos adentramos en la zona VII, que nos conduce al Foro, el centro neurálgico de la ciudad, donde se desarrollaba la vida cotidiana.

Foro

Allí se colgaban unas tablillas informativas, algo parecido a un bando de hoy en día. En ellas se exponían resultados electorales, fechas de espectáculos o noticias. Aunque también había quien hacía constar sus quejas o hacía publicidad de sus comercios.

También era el centro comercial, ya que era donde los mercaderes exponían sus productos a modo de mercadillo.

Foro

Todos los edificios principales públicos miraban hacia el foro. Hoy en día sería la plaza más importante, con su templo religioso (parroquia, iglesia, basílica, catedral…), el mercado y los edificios civiles, administrativos e industriales más relevantes de toda la ciudad.

En la esquina sudeste de la plaza se hallaba el Comitium, que servía como sede de la mesa electoral en el siglo II a.C., aunque luego se convirtió en el lugar para el recuento de votos y anuncio de nuevos jueces.

En el lado sur había otros tres edificios pertenecientes a la administración pública: el Tabularium, que servía de archivo (y estaba aislado para protegerlo contra incendios), la Curia o sede del senado, y el Edificio de los Duoviri (los magistrados que gobernaban la ciudad).

El Foro Civil estaba flanqueado por columnatas en tres de sus lados, mientras que en el cuarto, al norte, sobre una base de tres metros de altura se erigía el Templo de Júpiter.

Foro

Este templo fue renovado con la fundación de la colonia en el 80 a. C, cuando se convirtió en un Capitolium. Recibe este nombre pues en el siglo XIX se descubrió una pequeña pintura que muestra a Júpiter. En la actualidad se sigue trabajando en su recuperación y ya se va mostrando la planta de una vivienda con atrio central a cuyo alrededor se extienden habitaciones decoradas siguiendo el Primer Estilo. No obstante, hasta que no finalicen los trabajos, no se puede visitar.

A su izquierda estaban las letrinas públicas del foro y tras el templo se encontraban las Termas del foro, que datan del 80 a. C. Quedaron dañadas en el terremoto del 62 y la parte de las mujeres aún estaba en reconstrucción cuando se produjo la erupción del Vesubio.

Termas del foro

Termas del foro

En el lado occidental del Foro, donde se ubicaba una construcción al estilo de los mercados de abastos, hoy se encuentra el almacén arqueológico más importante de la ciudad con más de 9000 descubrimientos desde finales del siglo XIX. En él se conservan vasijas, diferentes tipos de utensilios como jarras, ánforas, hornillos y cazuelas… o recipientes para transporte de aceite o vino, así como de almacenaje de conservas y confituras.

Pompeya

También se exponen mármoles y estanques de fuentes que adornaban los patios y entradas de las casas. Así como algunas reconstrucciones de cuerpos.

Pompeya

Muy cerca se encontraba la Basílica, la sede en la que se desarrollaba la gestión de actividades económicas y la administración de la justicia. Junto con el Foro era el edificio más importante de Pompeya y se abría a él gracias a un doble pórtico con sus cinco puertas.

Basílica

Basílica

Con una extensión de 1.500 metros cuadrados, tenía aspecto de templo en su exterior, sin embargo, en el interior estaba dividida en tres naves siguiendo la estructura de las basílicas romanas. En el centro, subiendo unas escaleras de madera, se llegaba a una especie de tribunal donde se sentaban los magistrados.

Basílica

Basílica

Se estima que data del 130-120 a.C.

Seguimos nuestro paseo hacia las afueras tomando la Via consolare, que nos conduce a la Puerta Herculano, construida tras la conquista de la ciudad por parte del general romano Silla en el año 89 a.C.

Puerta Herculano

Se han conservado siete puertas que daban acceso a Pompeya. Cada una recibía el nombre de la ciudad con la que se comunicaban. Así, recibían los siguientes nombres: Nocera, Stabia, Nola, Ercolano, Vesubio, Marina y Sarno.

Las murallas adyacentes a esta puerta pertenecen al siglo II a.C. y en ellas se pueden ver las marcas de los proyectiles de piedra lanzados durante el asedio de las tropas de P. Cornelius Sulla.

Murallas

Junto a la puerta se halla la necrópolis, que se extiende a lo largo de la calzada que conduce a Nápoles.

Necrópolis

Ya se utilizaba durante los primeros siglos de existencia de la ciudad, aunque los edificios funerarios que se conservan quizá daten de una época más tardía (a partir del siglo I a.C.).

Necrópolis

Se pueden ver también algunas tumbas características de Pompeya con una planta semicircular. Pero no eran para todo el mundo, sino que estaban dedicadas a los ciudadanos ilustres.

Dejando atrás la necrópolis por la via delle tombe (muy apropiado) nos dirigimos a la Villa de los Misterios.

Villa de los Misterios

Esta vivienda data de la primera mitad del s. II a. C., aunque ha sido remodelada y ampliada en varias ocasiones. Tras el terremoto del año 62 cambió de dueños, y estos nuevos propietarios la convirtieron en explotación agrícola y ganadera. Pero sobre todo para producción de vino.

Se encuentra delimitada por una terraza panorámica y queda integrada en el paisaje por sus grandes pórticos y galerías.

Villa de los Misterios

Cuando se descubrió esta villa se convirtió en uno de los monumentos más importantes de la antigüedad gracias a las pinturas halladas en su interior. Sirvió para descubrir la Pintura Pompeyana y establecer sus tres períodos.

Villa de los Misterios

Recibe su nombre de una de sus salas de la parte residencial. En ella hay un gran fresco de 3 metros de altura y 17 de largo que cubre las tres paredes y que representa la iniciación de una esposa a los misterios dionisíacos con escenas de danza y consumo de vino. En la pared central aparece Dionisio junto a Ariadna, en las laterales hay figuras mitológicas.

Villa de los Misterios

Villa de los Misterios

Villa de los Misterios

En otras estancias se conservan frescos que representan decoración arquitectónica o egipcia.

Villa de los Misterios

Villa de los Misterios

Apenas nos quedaba tiempo para más, la lluvia nos acompañaba intermitentemente desde que pasamos por el foro y poco a poco empezaba a oscurecerse. Retomamos el camino de vuelta hacia la Via Consolare de nuevo que nos llevaba al foro y de ahí a la salida de la Villa Imperiale, donde están los aseos, el centro de visitantes y una exposición. Pero no podíamos entretenernos más.

Pompeya

Pompeya

Aunque no nos dio tiempo a ver todo el yacimiento (ni en un día habría sido posible por sus dimensiones), la verdad es que me gustó mucho lo que sí pudimos descubrir. Además no estaba muy masificado en aquellas fechas. Me parece una visita muy interesante por todo lo que puede aportar históricamente. Es como un museo al aire libre que permite conocer el pasado. Creo que hicimos bien en dejar la visita a Nápoles para otra ocasión.

Ya atardeciendo en la salida con la indecisión sobre qué transporte tomar de vuelta. Por un lado estaba el bus, que había sido bastante rápido a la ida, pero que no sabíamos dónde se localizaba la marquesina. Por otro lado el tren, que sabíamos dónde se encontraba, pero que también tardaba más. Citymapper nos había venido funcionando bien, por lo que la consultamos para intentar salir de dudas, sin embargo el bus no aparecía y el tren pasaba a las 17:07, así que nos dirigimos a la estación.

Pompei Scavi

El billete cuesta 2.80€, al igual que el bus y hay que picarlo en una máquina antes de subir al tren.

Hay que tomar la línea en sentido Nápoles y la parada más próxima al puerto es la última, aunque la estación más grande es la anterior.

Binario 2

El tren no fue muy puntual, sino que ya eran casi y cuarto cuando hizo su entrada en la estación. Y menos mal, porque además empezó a chispear. Ya sentados en el destartalado vagón yo no hacía más que mirar la hora. Este medio de transporte estaba siendo más lento que el bus y nos acercábamos peligrosamente a las 6 de la tarde, cuando nuestro embarque tenía hora límite las 6:30. Según Google Maps desde la estación central se tardaban unos 35 minutos en llegar al puerto y desde la última parada unos 25. Sin embargo, el tren se paró en el andén cuando llegamos a la central y temí por un momento que aquello nos lastrara y salimos al exterior para hacer el camino a pie.

Nos encontramos una ciudad a oscuras, con lluvia abundante, rayos y truenos. Además, hora punta, semáforos que no funcionaban y napolitanos que conducen como les da la gana (lo de Bombay comparado con Nápoles es tráfico ordenado). Hicimos la vuelta al barco en apenas 24 minutos con un sprint final que ni los del Amazing Race. Hasta mi Fitbit se volvió loca e identificó la carrera como bicicleta en exteriores. Quizá por llevar el paraguas, aunque se le rompió una varilla en el recorrido y finalmente opté por empaparme.

Llegamos sobre la bocina, pero, por suerte para nosotros, el acceso al barco era un caos y había una buena cola tanto de aquellos que volvíamos como de los que embarcaban por primera vez. En este caso tan solo había un control de rayos y mucho italiano con su concepto de hacer cola (es decir, me pongo donde me da la gana), por lo que se formaba embudo.

Totalmente empapados nos fuimos directos a cambiarnos. De nuevo tuvimos que improvisar un tendedero en el baño. Por la hora que era ya no estaba el buffet abierto, pero sí la zona de hamburguesas, así que nos hicieron el apaño. Hicimos tiempo dando un paseo ya más relajados por el barco y a última hora de la tarde volvimos al camarote a ducharnos y prepararnos para la cena.

Esta vez el menú tenía para elegir entre calamares y gambas fritos al estilo italiano, lomo de cerdo, ensalada griega y sopa toscana. Para los segundos había linguine con marisco, risotto primavera, filete de trucha, cochinillo y bocaditos de tofu. Nos decantamos ambos por los calamares y gambas fritos y de segundo el filete de trucha y los linguine.

Cena

De postre había tiramisú, Sachsertorte, plato de fruta y el postre sin azúcar añadido. Y escogimos los dos primeros.

Postres

Para esta noche volvía a haber el espectáculo de magia, en dos sesiones, además, con lo que nos fuimos a tomar una copa a la planta 18, al Attic Club, donde a las 23.30 actuó el DJ. No habíamos madrugado mucho, pero el apretón de última hora se notaba. Además, al día siguiente sí que teníamos una llegada tempranera (8 de la mañana), por lo que no nos entretuvimos mucho en la noche blanca y pronto nos fuimos a descansar.

Noche Blanca

Baile

Crucero por el Mediterráneo. Día 4. Pompeya

Este día teníamos una escala rara. Normalmente el barco llegaba a puerto a las 8-9 de la mañana, sin embargo, a Nápoles la tenía programada a la 1, algo realmente tarde teniendo en cuenta que a las 17 ya estaba haciéndose de noche. No obstante, en el diario de a bordo se indicaba que llegaríamos a las 12, por lo que teníamos fe en poder aprovechar el día. Para empezar pudimos levantarnos un poco más tarde y descansar algo más que las noches anteriores, y además, mientras desayunábamos, vimos la llegada al puerto de Nápoles.

Seguíamos en Italia, pero cambiábamos de región. Esta vez llegábamos a Campania, la tercera más poblada del país por detrás de Lombardía y Lacio. Consta de cinco provincias: Nápoles, Salerno, Caserta, Benevento e Irpina y se divide claramente en dos zonas diferenciadas: por un lado el interior montañoso, y por otro, la costa. Cerca de la costa se hallan dos macizos volcánicos: el Vesubio y los Campos Flégreos. Además, también volcánicos son Roccamonfina y el monte Epomeo.

Campania tiene 350 kilómetros de costa y es conocida por sus golfos (el de Gaeta, el de Pozzuoli, el de Nápoles, el de Salerno y el de Policastro) y sus tres islas principales (Capri, Isquia y Prócida). En la Península de Sorrento destaca la Costa Almafitana, cuyos municipios de la costa son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997.

Esta región fue colonizada por los griegos y más tarde conquistada por los romanos, de quienes pasó a manos lombardas. Después llegaron los normandos, quienes crearon el Reino de Sicilia. Formó parte también de los Reinos de Nápoles y de España.

Mezcla de estas culturas, en Campania conviven cinco dialectos. Por un lado el napolitano, que se habla en la mayoría de la región; el cilentano (en Cilento); el beneventano (en el Samnio); el irpino (en Irpinia) y el arbëreshë que lo habla una comunidad en Greci (Avellino).

Los puertos más activos son Nápoles y Salerno, ya que en ellos es donde existe más movimiento de mercancías y pasajeros. Tras Nápoles, la zona más importante de Campania es Salerno, donde se encuentra Pompeya, la costa Almafitana y la de Sorrentina.

Campania, tras Apulia, es la región más industrializada del sur. Las industrias más importantes son la alimentaria, mecánica, siderúrgica, química y textil. Produce principalmente frutas y hortalizas, también la mitad de las nueces de Italia y los sabrosos limones de Sorrento. Además, tienen relevancia la producción de aceite y vino. Ya entre los siglos III y I a.C la región era conocida por la exportación de vino en ánforas. Hoy destacan Lacryma Christi, Fiano di Avellino, Aglianico, Greco di Tufo, Per”e Palummo, Ischitano, Taburno, Solopaca y Taurasi.

La cocina de Campania es muy variada, de hecho cuenta con 396 productos certificados por el Ministerio de Agricultura de Italia como “Producto Agrícola Tradicional”. En Nápoles predominan los productos del mar, mientras que en Caserta y Aversa lo hacen más hortalizas frescas y el queso. La de Sorrento mezcla tradiciones de Nápoles y Salerno. Entre los platos del mar destacan la insalata di mare, la zuppa di polpo (sopa de pulpo), la zuppa di cozze (sopa de mejillón), los frittelle di mare (buñuelos con algas), los triglie al cartoccio (salmonetes al cartucho) y alici marinate (anchoas frescas en aceite de oliva). En cuanto a los quesos los más usados son la mozzarella di bufala, fior di latte (“flor de leche”, una mozzarella hecha con leche de vaca), ricotta con leche de oveja o de búfala, provolone de leche de vaca, y caciotta hecha con leche de cabra.

Nuestra breve escala no nos permitiría sin embargo probar estas delicias. No tardamos en bajar a la planta 6 para colocarnos en la cola y así poder salir con rapidez, puesto que ya sabíamos por la experiencia del día anterior que se podría formar un buen jaleo. Aún así, los 45 minutos no nos los quitó nadie allí de pie esperando.

Al igual que en Génova, la estación marítima de Nápoles da a la ciudad y no hay que tomar transporte alguno como ocurría en Marsella. No obstante, no la visitaríamos, ya que con una escala tan corta o elegíamos Nápoles o Pompeya, y ganó esta segunda.

En la misma estación había un puesto de información, por lo que me acerqué a preguntarle a la chica cuál era la mejor opción para llegar hasta el yacimiento. Yo llevaba ya mirado que se podía llegar en tren, pero quería que me confirmara porque a veces hay actualizaciones de última hora que hay que tener en cuenta.

La chica me recomendó tomar un bus SITA, que está bordeando el puerto a tan solo unos minutos. Así que allá que nos dirigimos.

Eso sí, una vez en el punto marcado fue todo un poco confuso pues tan solo había un aparcamiento con varios autobuses sin marquesina ni identificativo alguno. Me acerqué a preguntar a los conductores que estaban de cháchara y uno de ellos me dijo que tenía que comprar los billetes en una oficina que había detrás y que me diera prisa que salía uno ya. Apenas nos dio tiempo a comprarlos (el sencillo costó 2.8€) y según salíamos ya estaba el bus en marcha y el conductor que me había indicado le hacía señas para que parara y nos dejara subir.

El trayecto fue bastante rápido, pues enseguida salió a la autopista. Con Google Maps controlamos nuestra posición para saber cuándo bajar. La parada se encuentra junto a la Porta di Stabia de Piazza Esedra y supimos que habíamos llegado porque había autocares, tiendas de souvenirs y restaurantes. Y también porque según lo comentábamos en alto la chica de detrás nos confirmó que esa era la parada de Pompeya.

No era la entrada principal, y quizá por eso no tuvimos que esperar mucha cola. La entrada costaba 13€ (también se puede comprar por internet), aunque había una combinada con 3 sitios arqueológicos que salía por 14€. Nosotros no íbamos a poder recorrer Pompeya siquiera, así que menos aún las otras.

En el folleto te recomiendan cómo realizar la visita en función de las horas disponibles.

Dado que cerraban a las 5 (y también nos quedaríamos sin luz), apenas contábamos con 3 horas, por lo que delimitamos lo que queríamos ver y comenzamos nuestra visita.

Pompeya

Pompeya nació entre finales del siglo VII a.C. y la primera mitad del siglo VI a.C. en un altiplano a 30 metros sobre el nivel del mar y pronto se convirtió en importante centro de comercio y transporte de mercancías gracias a su proximidad al puerto.

A finales del siglo IV a.C., tras varias campañas militares, Pompeya pasó a formar parte de Roma, y aunque en torno a los años 90-89 a.C., se rebeló, en el 80 a.C. capituló y se convirtió en colonia romana con el nombre de Cornelia Veneria Pompeianorum.

En el año 62 d.C. un violento terremoto sacudió toda la zona vesubiana. A pesar de que la reconstrucción comenzó inmediatamente después, los daños eran graves que llevó bastante tiempo. De hecho, cuando el 24 agosto del 79 d.C. el Vesubio la cubrió de cenizas todavía estaba en plena reconstrucción.

El volcán expulsó una nube piroclástica de 30 kilómetros de altura que, en apenas un minuto, sepultó Pompeya y otras poblaciones cercanas, como Herculano. Estas ciudades quedaron ocultas bajo la lava y olvidadas hasta finales del siglo XVI, cuando fueron descubiertas por un arquitecto. Aunque no les dio mucha importancia y las excavaciones no llegaron hasta el siglo XVIII. En 1709 un campesino de Herculano descubrió un trozo de mármol excavando un pozo y más tarde, en 1735 el rey de Nápoles Carlos III de Borbón ordenó una excavación en profundidad. En 1748 se descubrieron las de Pompeya y desde entonces se siguen realizando tareas de recuperación de edificios, esculturas, pinturas y mosaicos. No es raro encontrarse zonas valladas en las que están trabajando.

Pompeya

Pompeya

Pompeya

Pompeya

El área arqueológica de Pompeya abarca alrededor de 66 hectáreas, de las cuales tan solo unas 45 fueron excavadas (y solo se pueden visitar 12). Giuseppe Fiorelli en 1858 la subdividió en barrios y manzanas para poder orientarse mejor y así documentar sus estudios correctamente.

Mapa Pompeya

El nombre de las casas no siempre se conocía, por lo que fueron los excavadores las que las fueron renombrando según sus particularidades.

Pompeya

Pompeya

El yacimiento ha supuesto una importante fuente de información para arqueólogos e historiadores, ya que les permite estudiar cómo era la vida en el siglo I gracias a su excepcional estado de conservación. Normalmente, cuando se encuentran unas ruinas tan solo se puede acceder a una parte de ellas porque se han construido ciudades encima sobre las antiguas urbes (como por ejemplo vimos no hace mucho en Sofía). Sin embargo, aquí se ha mantenido prácticamente intacta en bajo las cenizas. Se conserva el desarrollo urbanístico, edificios, frescos, mosaicos… Incluso son de importante valor histórico las figuras humanas que se han podido realizar gracias a rellenar con yeso las huellas que dejaron los cuerpos antes de arder a 300º.

Pompeya

Pompeya

En nuestra visita pudimos hacernos una idea de cómo se estructuraba la ciudad. Han pasado siglos y sin embargo, sorprende descubrir un plano tan bien pensado y estructurado. Pompeya contaba con un esquema urbanístico ortogonal, al modo romano, con sus dos vías perpendiculares entre sí (cardo y decumano) de las que surgían el resto de calles. En el centro neurálgico se encontraba el foro, la principal plaza pública, pero además, la ciudad contaba con numerosos lugares de ocio (teatros, termas…) así como religiosos.

Pompeya

Templo de la Fortuna Augusta

Pompeya no solo destacaba por su relevancia comercial o arquitectónica, sino que parece que sus ciudadanos estaban muy interesados en la cultura a tenor de la variedad de espacios destinados a dicho fin. A excepción del anfiteatro, los principales edificios de uso público se localizaban en el sector oeste de la ciudad, lo que parece indicar que se trata de la parte más antigua y que la zona oriental supone una expansión posterior.

Los negocios nos dicen mucho de cómo vivían los residentes, y parece que el pan era importante, no solo para Pompeya, sino para las ciudades próximas, ya que había un buen número de panaderías. También eran relevantes los textiles.

Las viviendas también nos aportan importantes datos. Por supuesto, las que más trascienden son las Domus, las de los propietarios más pudientes, unas casas articuladas alrededor de un patio central y con un interior ricamente decorado. La decoración y los murales constituyen una buena fuente de información sobre la vida, ocupación y extracto social de sus propietarios. Las más conocidas son la Casa del Fauno, la Casa de Pansa, la Casa de los Dioscuros, la Casa del Horno y la Casa del Cirujano.

Pompeya

Por su parte, las clases menos adineradas se agrupaban en pequeñas comunidades que se distribuían también en torno a un patio o huerto.

Pompeya

Pompeya

Pompeya

Además, en las afueras se encontraban las villas, que bien servían como casas de recreo o para explotaciones agroganaderas. Las que mejor se han podido recuperar son la Villa dei Misteri, la Villa de Diomedes, la Villa Imperiale o la Villa Giulia Felice.

Ya fuera del recinto de la ciudad encontramos las necrópolis con grandes mausoleos de familias importantes y adineradas.

Todo tenía un lugar según una concreta planificación. Pompeya contaba incluso con un sistema de canalización y alcantarillado que garantizaba unos niveles mínimos de salubridad. Aunque no había desagües, por lo que para cruzar las calles usaban una especie de piedras al modo de Humor Amarillo.

Pompeya

También contaba con numerosas fuentes públicas, con sus canales de alimentación y desagüe.

Fuente pública

En fin, que Pompeya es inmensa y tiene muchas cosas interesantes que ver, pero nosotros tuvimos que delimitar nuestro recorrido por falta de tiempo.

De momento nos quedamos aquí.

Crucero por el Mediterráneo. Día 3. Génova II

Habíamos llegado al centro histórico, al barrio que es patrimonio de la UNESCO desde 2006. Emprendimos rumbo a la Via Garibaldi, una calle plagada de edificios históricos, sobre todo palacios.

Via Garibaldi

Refleja esa época de esplendor de la República de Génova a mediados del siglo XVI cuando era toda una potencia financiera y marítima. Al igual que ocurrió en otras muchas ciudades europeas, se proyectó una nueva zona residencial para la clase noble, que quería un lugar más exclusivo para sus residencias. Así nació este distrito señorial con sus Strade Nuove y el sistema de los Palazzi dei Rolli.

Todos estos palacios y edificios importantes datan del siglo XVI y principios del XVII y son de estilo renacentista y barroco. En total son unas 42 construcciones incluidas en el patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Destacan el Palazzo Rosso, el Palazzo Bianco y el Palazzo Tursi. Una pena que no se pueden apreciar bien, porque la calle es demasiado estrecha como para poder alejarse y contemplarlos (ya no digo fotografiarlos con un objetivo 18-55mm) en todo su esplendor.

El primero que nos encontramos que nos llamó la atención por su fachada azul decorada fue el Palazzo Podestà o Nicolosio Lomellino.

Palazzo Podestà o Nicolosio Lomellino

Fue construido entre 1559 y 1565 para una familia que había conseguido un importante capital en la primera mitad del siglo XVI gracias a la pesca de coral en la isla de Tabarka (la de Túnez, no la de Alicante). A principios del XVII cambió de manos y la nueva familia llevó a cabo una reestructuración interna. Posteriormente pasó a Andrea Podestà (alcalde de Génova entre 1866 y 1895) de quien toma el nombre hoy en día.

Seguimos paseando bajo la lluvia y nos encontramos con el Municipio, que se halla desde 1848 en el Palazzio Doria-Tursiun palacio que se comenzó a construir en 1565 para Niccolò Grimaldi, un importante noble genovés. Después fue comprado por Giovanni Andrea Doria, quien se lo pasó a su hijo Carlo, duque de Tursi.

Palazzo Doria Torsi

Ocupa tres parcelas y cuenta con una fachada que combina el blanco mármol de Carrara con el gris de la pizarra y el rosa de la piedra finale. En su portal de mármol resalta el emblema de Génova.

Municipio

Además de ser la sede municipal, es parte del complejo del museo genovés y alberga la ampliación de la galería del Palazzo Bianco, al que está conectado. En sus salas se pueden encontrar obras de la pintura genovesa de los siglos XVII y XVIII, así como la colección numismática y de cerámica del municipio de Génova. También cuenta con salas monumentales en las que se exponen piezas famosas.

Las dos plantas del edificio quedan abiertas a un patio por medio de unas galerías con arcadas, que fue donde nos resguardamos a tomar el tentempié de media mañana.

Palacio Doria-Tursi

Palacio Doria-Tursi

Palacio Doria-Tursi

Tras el parón, continuamos recorriendo la Via Garibaldi. En la acera opuesta encontramos el Palazzo Rosso, cuya fachada es obviamente roja.

Fue construido en 1671 para la familia Brignole-Sale, quien en 1874 lo cedió a la ciudad con toda su decoración. Hoy en día es un museo que expone una rica colección con esculturas clásicas, el Ecce Homo de Caravaggio, retratos de Van Dyck, obras de Tiziano, Durero y Tintoretto, muebles señoriales y cerámicas de Liguria.

Palazzo Rosso

Un poco más adelante, de nuevo cruzando de acera, se erige el Palazzo Bianco, también conocido como Palazzo Luca Grimaldi.

Fue construido entre 1530 y 1540 y reconstruido en 1711. En 1892 se abrió como museo y hoy alberga una importante colección de pintura italiana y europea del siglo XVI al XVIII. En él podemos encontrar obras de Rubens, Caravaggio, Van Dyck, Murillo, Zurbarán o José de Ribera.

Justo al lado se encuentra el Palazzo Grimaldi della Meridiana, construido por Gerolamo Grimaldi Oliva, un banquero y comerciante genovés.

Palazzo Grimaldi della Meridiana

En el momento de su construcción, la zona no estaba urbanizada, sino que era una parte de la colina de Castelletto bastante empinada. Aún no se habían levantado los palacios de la Strada Nuova. Fue en la época de su hijo Battista a mediados del siglo XVI cuando se trazó la calle y comenzaron a erigirse los edificios que hoy en día conforman uno de los principales atractivos de la ciudad.

Génova siguió urbanizándose y a finales del siglo XVIII se abrió la Strada Nuovissima (hoy vía Cairoli), que conectaba con la Strada Nuova. Se creó también la Piazza della Meridiana y la fachada sur del palacio fue renovada.

Palazzo Grimaldi della Meridiana

En el siglo XIX cambió varias veces de propietarios. En el siglo XX fue usado como Hospital Militar durante la I Guerra Mundial y después pasó al ayuntamiento de Génova en régimen de alquiler. El municipio lo convirtió en edificio público, por lo que lo reconstruyó y acondicionó.

En 2004 lo compró el Gruppo Viziano, que lo restauró y abrió al público.

Muy cerca se encuentra la Basílica de San Siro, una de las iglesias más antiguas de Génova y la primera catedral de la ciudad.

Basílica de San Siro

Fue construida en el siglo IV y, aunque recibió el nombre de los Doce Apóstoles, se le cambió por el del obispo Siro, que fue enterrado allí.

Hoy se encuentra en el centro histórico de la ciudad, sin embargo, cuando se levantó estaba a las afueras de las antiguas murallas de la época carolingia. Esta localización tan susceptible de ataques e invasiones influyó notablemente en el traspaso de la catedral.

En el siglo XI se erigió un nuevo templo de tres naves en el lugar de la iglesia original que fue consagrado en 1237 y dependía de los benedictinos. Cuando esta orden se marchó en 1575 pasó a los Padres Teatinos.

En 1580 el ala sur de la iglesia quedó arrasada por el fuego, por lo que hubo que reconstruir la iglesia en su totalidad. La restauración se llevó a cabo en un estilo barroco, aunque la fachada principal, construida en el XIX, es neoclásica.

En 1904, ante el peligro de derrumbamiento, se demolió el antiguo campanario románico de 50 metros de altura y ya no fue vuelto a construir. Más tarde, durante la II Guerra Mundial la iglesia quedó dañada como consecuencia de los bombardeos y tuvo que ser restaurada.

El interior está dividido en tres naves claramente barrocas. Este estilo siempre me abruma por la cantidad de detalles que tiene. Y no en el buen sentido, me resulta demasiado recargado.

Basílica de San Siro

El altar mayor está realizado en mármol negro y bronce por un artista marsellés, Pierre Puget. En el ábside destaca el grupo Pietà, que está inspirado en la famosa estatua de Miguel Ángel de la Basílica de San Pedro.

En los pasillos laterales se distribuyen seis capillas también extremadamente decoradas que llevan el nombre de las principales familias que contribuyeron a la decoración de la iglesia.

Tras el abrumador interior de la basílica, volvimos al exterior siguiendo nuestro paseo hacia la Chiesa di Santissima Annunziata del Vastato, una de las iglesias más representativas del arte genovés del Manierismo tardío y del Barroco de principios del siglo XVII.

Chiesa di Santissima Annunziata del Vastato

Fue construida por los franciscanos en el lugar en que ya había desde 1228 un convento y la pequeña iglesia de Santa Marta del Prato. Las obras comenzaron en 1520 en gótico tardío siguiendo el estilo artístico de la Basílica de San Francisco de Asís, lo cual hizo que no tuviera mucho sentido con el resto de construcciones del momento.

Sin embargo, la construcción no se finalizó por razones económicas. También porque la fachada daba a la Piazza della Nunziata que no pertenecía a los frailes. En el siglo XVI tras el Concilio de Trento los monjes se vieron obligados a realizar una renovación casi total de la iglesia, sin embargo, para ello tuvieron que buscar financiación. Se encargaron de pagar las obras la familia de los Lomellini, quienes además la usaron como capilla familiar. En 1867 se construyó la fachada neoclásica con dos campanarios.

Con los bombardeos de la II Guerra Mundial la iglesia quedó dañada y se perdieron frescos de las capillas laterales, aunque la estructura y los pilares se mantuvieron en pie.

Continuamos por la Via Balbi, una calle del siglo XVII en la que se encuentra la Universidad y el Palazzo Reale. La Universidad, construida en cuatro niveles, data de 1634 y fue diseñada por Bartolomeo Bianco, el mismo que se encargó de casi toda la calle.

Via Balbi

El Palazzo Reale también se conoce como el Palazzo Stefano Balbi y es uno de los edificios históricos más importantes de Génova.

Palazzo Reale

Comenzó a construirse en 1618 por la familia Balbi. Una segunda fase se llevó a cabo entre 1643 y 1655, momento en que se planificó el cuerpo central del edificio y sus dos alas laterales. También se añadió el jardín y se renovó la planta interior.

En 1677 la familia Balbi se lo vendió a la familia Durazzo, que llevaron a cabo tareas de ampliación. En estas obras se modificaron varios aspectos arquitectónicos.

En 1823 pasó a los Saboya, quienes renovaron varias estancias para adecuarlo y convertirlo en su residencia oficial. En 1919 pasó finalmente al Estado.

Hoy, convertido en museo, constituye una de las principales colecciones de arte de la ciudad gracias a que conserva el mobiliario original desde mediados del siglo XVII hasta comienzos del XX, obras de arte (tanto pinturas como esculturas) y objetos cotidianos.

Frente al Palacio Real y junto al edificio de la Universidad se encuentra la Parrocchia dei Santi Vittore e Carlo, construida en el siglo XVII para los carmelitas descalzos. En 1798 los frailes la abandonaron y pasó a ser una iglesia parroquial.

En la II Guerra Mundial dos bombardeos la dañaron gravemente, así pues, tuvo que ser reconstruida.

Parrocchia dei Santi Vittore e Carlo

La Via Balbi nos conduce al monumento a Colón, sito en la Piazza Acquaverde, frente a la estación Piazza Principe

Cristóforo Colombo

La estación, también conocida como Génova Príncipe, es la estación central de la ciudad y data de 1860. Aunque ha sufrido varias modificaciones con el paso del tiempo, la fachada es la original.

Estación

Frente a la estación se erige el Hotel Colombia, el que fuera el hotel de los pasajeros de segunda y tercera clase de los Ocean Liners, aquellos que cruzaban el charco buscando un futuro.

Hotel Colombia

Habíamos hecho una ruta circular y nos encontrábamos cerca del puerto. Aún nos quedaba alguna zona por recorrer, pero decidimos volver al barco, secarnos un poco, comer, y salir de nuevo después para otro corto paseo antes de zarpar.

Sin embargo, cuando terminamos de comer la lluvia se había vuelto más persistente y estábamos empapados al momento. No al nivel de Copenhague, pero sí que era incómoda, sobre todo para ir con la cámara y con un paraguas que no era capaz de rechazar tanta agua. Además, había que sumar el aire… Así que, después de llegar al Complejo de San Giovanni di Pré, decidimos volver al barco y dar por terminada la visita a una ciudad que de todas formas, no nos había gustado demasiado.

Nos cambiamos y montamos una estación de secado en el baño. Nos vino muy bien la cuerda de tender dentro de la ducha. Gracias a ella pudimos colgar los pantalones y el chubasquero. El calzado tardaría más en secarse y tendríamos que acabar recurriendo incluso al secador de pelo.

Ya cambiados, salimos a cubierta a despedirnos de Génova, aunque desistimos, pues hacía frío, estaba lloviendo y toda la cubierta encharcada.

Cubierta

Además, la salida – que estaba programada a las 6 – se estaba retrasando. Dado que no adelantábamos nada al descubierto, decidimos ponernos a resguardo y volver al pub.

Anchor Bar

Luego oímos por megafonía que estábamos esperando a que llegara un grupo de pasajeros para zarpar. Dado que el barco no espera nada más que a los viajeros que van en sus excursiones, pensamos que quizá aún no habían llegado los de la de Milán seguramente por el tráfico. Pero es mera especulación.

Siguiendo la rutina diaria, nos duchamos y preparamos para la cena. Esta vez teníamos para elegir de primero entre ceviche (entre la oferta gastronómica de Liguria no puede faltar el pesto, pero sobre todo el pescado), mozzarella con tomate, ensalada provenzal y sopa minestrone. Como llevábamos todo el día bajo el agua, nos decantamos por la sopa calentita.

Entre los segundos teníamos Mezzi paccheri con salsa de mar, risotto con alcachofas, filete de bacalao a la ligure (como no podía ser de otra forma estando en Liguria), pierna de ternera y estofado de legumbres. Aquí diferimos en nuestra elección y mientras que yo me decanté por el bacalao (que elegir pescado siempre era un acierto), él probó la ternera.

Cena día 3

Los postres del día eran Tarta Ópera, Tarte Tatin (de manzana confitada), fruta fresca, postre sin azúcar o mousse ligera de frambuesa. Nos llamó la atención esta última.

Mousse ligera de frambuesa

La climatología se notaba también en la navegación, y durante la cena apreciamos cómo oscilaba ligeramente el barco. Era estable, pero había cierto vaivén, sobre todo en los extremos y en la cubierta, donde además se podía ver cómo se movía el agua de la piscina amenazando con salirse. Muy divertido, sobre todo para alguien a quien no le gustan demasiado los barcos.

Tras cenar nos fuimos al teatro, donde teníamos asiento reservado para Magic Friends. Y si el día antes la representación me había decepcionado, este me aburrió. Y es que no me gusta mucho la magia y este en concreto, aunque estaba amenizado por los bailarines, no dejaba de ser un espectáculo de magia. Empezaba a perder la fe en los show nocturnos.

Cuando finalizó, nos tomamos una copa. Esta vez elegimos el Edge Cocktail Bar, donde el mojito dejaba algo que desear.

Edge Bar

Así que tras un rato nos dimos un paseo por la zona de animación, donde el tema de la noche era marinero y todo el equipo de animación estaba caracterizado como tal. También las pantallas del techo.

Fiesta Mediterránea

Fiesta Mediterránea

Pero tampoco nos quedamos mucho rato, pues ya rozábamos la medianoche y Nápoles nos esperaba a la mañana siguiente.

Crucero por el Mediterráneo. Día 3. Génova

Nuestra visita partió de la Estación Marítima Ponte dei Mille (Stazione Marittima), no muy lejos del centro de la ciudad. Es la estación histórica de la que salían los grandes buques hacia América, aunque parece que el Meraviglia tiene unas dimensiones superiores, ya que se ve cómo sobresale tras el edificio.

Génova

A finales del siglo XIX las migraciones no dejaban de crecer, por lo que fue necesario crear un espacio con salas de pasajeros. Se construyó un edificio que constaba de salas de pasajeros, un comedor, una sala médica y un puesto policial en el interior, todo en el mismo piso. Tras la I Guerra Mundial se recuperó el proyecto y se amplió a tres edificios conectados entre sí. Eso sí, las salas de la planta baja eran para la tercera categoría, mientras que las de la primera planta lo eran para primera y segunda. Siempre ha habido clases.

Estación Marítima Ponte dei Mille (Stazione Marittima)

A mí lo que más me impresionó fue su interior tan blanco y la gran cúpula sostenida gracias a varias columnas.

Stazione Marittima

Stazione Marittima

Con la llegada de los vuelos en los años sesenta, el tráfico marítimo había disminuido notablemente. Tras tareas de restauración en 2001, hoy, como digo, es la estación donde llegan los cruceros.

Nada más salir, hay un puesto de información, así que aprovechamos para hacernos con un mapa. Aunque con la lluvia y teniendo Google Maps, lo cierto es que no lo usamos mucho.

Stazione Marittima

Stazione Marittima

Pero antes de comenzar con la ruta, unos datos sobre Génova:

Génova

Delimitada entre la Riviera Poniente y la Riviera Levante, es la capital de Liguria, una de las regiones más pequeñas del país, y la cuarta en población.

Liguria perteneció a Francia en el siglo XVII y, aunque en 1746 fue ocupada por los austriacos, Napoleón la recuperó. Consiguió independizarse, pero el Congreso de Viena en 1815 estipuló que debía anexionarse al Reino de Cerdeña.

Tras una larga etapa de decadencia, en el siglo XX remontó gracias a los túneles ferroviarios, los astilleros, industrias petroquímicas y metalúrgicas. Fue entonces cuando se convirtió en región portuaria. No obstante, la II Guerra Mundial y la ocupación germana frenaron de golpe este desarrollo.

Génova es la sexta ciudad italiana en población (la primera en su región) y la cuarta por importancia económica. Por supuesto, su historia, tanto política como cultural, está ligada al mar y tiene un carácter multicultural gracias a la multitud de pueblos que han pasado por su territorio. Los cartagineses la destruyeron en el 209 a.C y fue reconstruida por los romanos. Tras la caída del Imperio Romano llegaron los bizantinos, más tarde los lombardos. En el año 935 fue saqueada por los sarracenos.

El apogeo de Génova comenzó en el siglo XII cuando venció a los sarracenos. A partir de ahí, fueron prosperando hasta conseguir establecer puestos comerciales en Oriente Medio gracias a las Cruzadas. En el siglo XVI Andrea Doria consolidó el papel de la ciudad.

Con el paso de los siglos se enfrentó a los aragoneses, Visconti y franceses. Además, disputó la hegemonía marítima con Pisa, Venecia y Almafi. Y es que los genoveses siempre se han echado al mar en busca de nuevas rutas comerciales ¿Suena un tal Cristóforo Colombo? Así fue cómo la República Genovesa tuvo colonias en Oriente Medio y en el Norte de África.

Cristóforo Colombo

Su época dorada transcurrió entre los siglos XVI y XVII, sin embargo la decadencia llegó como consecuencia de la rivalidad entre los aristócratas gobernantes, los avances de los franceses en 1668 y de los austriacos en 1734. Poco a poco perdió importancia y territorios.

El puerto de Génova es el más importante del país y el segundo del Mediterráneo. El mar es el protagonista, así, no es de extrañar que la ciudad haya crecido en torno a él. Eso sí, de una forma desordenada y caótica. Sin embargo, no todo está a nivel del mar, sino que Génova se asienta sobre colinas, a las que se accede por medio de funiculares o elevadores.

Génova

El centro histórico queda bastante recogido y se puede recorrer tranquilamente a pie. De hecho, es la mejor forma de hacerlo, pues es complicado acceder de otra forma a su entramado de callejuelas, callejones, plazas, plazoletas, escaleras y túneles.

Génova

Génova

Fuera del casco histórico se encuentra una ciudad más renacentista, símbolo de una época en la que Génova destacaba en el comercio.

Nosotros, equipados con impermeables y paraguas, comenzamos nuestra caminata por la Via Alpini d’Italia, que nos lleva por el Porto Antico.

Génova

Fue renovado en 1992 y ha ido añadiendo atracciones turísticas como la Biosfera, la Ciudad de los Niños, el Museo de la Antártida, una biblioteca, un centro comercial, un gimnasio, cines, restaurantes y bares. Además del famoso Acuario, el segundo más importante de Europa por detrás del de Valencia. Es el más grande de Italia y cuenta con 70 tanques y 800 especies.

Porto Antico

Acuario

Cerca se halla el Museo del Mar (Galata Museo del Mare), inaugurado en 2004 con motivo de la capitalidad cultural europea de Génova. En sus 10.000 metros cuadrados se puede conocer la historia naval de la ciudad. Organizado en cuatro pisos, es el museo más grande del área mediterránea dedicado al mar.

Museo del Mar (Galata Museo del Mare)

El nombre nos recuerda a la torre de Estambul de mismo nombre, y es que, si recordamos, es en aquel barrio donde vivían los genoveses.

Y mientras, en la acera opuesta vamos viendo edificios coloridos que parecen tener historia, sin embargo, Génova no nos termina de emocionar. La ciudad parece gris, y no solo por la lluvia. Hay algo de decandencia, de dejadez en su paisaje urbano.

Génova

Génova

Génova

En este tramo solo destaca el Complejo de San Giovanni di Pré (Commenda di San Giovanni di Pré), un edificio de piedra negra de Promontorio de estilo románico que se abre al mar.

Complejo de San Giovanni di Pré (Commenda di San Giovanni di Pré)

Fue mandado construir en 1180 por un monje perteneciente a los Caballeros de Jerusalén. Consta de dos iglesias sobrepuestas una sobre la otra y de la commenda, que tiene tres pisos y que servía como convento y hospedaje para caballeros, mercaderes y peregrinos que iban o volvían de Tierra Santa. Hoy es un Museo-Teatro dedicado a la historia medieval de la ciudad.

En esa misma acera, medio escondida, se encuentra la Porta dei Vacca.

Porta Vacca

Originalmente se llamaba Porta di Santa Fede, pues tomaba el nombre de la iglesia próxima, pero el dei Vacca se lo debe a la familia adinerada que residía tras cruzarla. Cuando los Vacca traicionaron a la República de Génova su vivienda fue demolida como castigo. En su lugar se levantó una fuente.

También se la llama Porta Sottana, como contraste de la Porta Soprana.

Esta puerta, que data de 1155, es considerada uno de los grandes monumentos de Génova y permite el acceso al recinto amurallado medieval. Consta de dos torres semicirculares y está incorporada a dos palacios, el de Marc’Aurelio Rebuffo y el de Lomellini-Serra.

En las tareas de restauración de 1960 salieron a la luz estructuras originales y modificaciones del siglo XVIII.

Un poco más adelante, dejamos el puerto para cruzar a la Piazza Caricamento.

Piazza Caricamento

Piazza Caricamento

Esta plaza de aproximadamente 9.000 metros cuadrados estuvo ocupada por muelles portuarios durante la Edad Media: Calvi (también llamado della Legna), Spinola, Reale (de pasajeros) y Mercanzia. En 1839 se construyó como terminal, para que sirviera de enlace vial con el puerto y, en 1854, con la inauguración de la línea ferroviaria Turín-Génova, se convirtió en la estación principal de carga y descarga de mercancías al permitir los traslados directamente desde los barcos hasta los trenes.

En 1963 se construyó una carretera elevada que cruza la plaza para que la aliviara de tráfico. Sin embargo, también la afea. En 1992, con motivo de las celebraciones del descubrimiento de América, se peatonalizó parcialmente y se abrió a la ciudad. Desde entonces sus funciones comerciales han desaparecido.

En el centro se alza la estatua de bronce de Raffaele Rubattino, considerado el primer armador italiano.

La plaza queda delimitada por el Palazzo San Giorgio, que antiguamente era conocido como Palazzo delle Compere di San Giorgio. Hoy es la sede de la Autoridad Portuaria.

Palazzo San Giorgio

La fachada está decorada con los San Jorge y el dragón y en su parte posterior aún se pueden ver rastros de la construcción medieval.

Palazzo San Giorgio

Y es en esta parte trasera donde parte la Via al Ponte Reale, que nos conduce al casco histórico de la ciudad, donde los callejones son tan estrechos que abriendo los brazos se pueden tocar ambos extremos y apenas entra luz entre los edificios.

Paramos en la Piazza Bianchi, donde se localiza la primera Bolsa de Italia, la Loggia dei Mercanti, construida en 1855. También en la plaza se alza la Iglesia de San Pietro in Banchi.

Iglesia de San Pietro in Banchi

Es uno de los tres edificios religiosos (además de la catedral de San Lorenzo y de San Bernardo) que fueron construidos en la ciudad por el gobierno de la República de Génova. Esta iglesia se levantó a finales del siglo XVI en el lugar en que había habido ya un templo, pero que quedó reducido a escombros a finales del XIV.

Durante la II Guerra Mundial quedó gravemente dañada como consecuencia de un bombardeo aéreo. Tras la guerra fue restaurada siguiendo fotografías y grabados antiguos. La decoración de la fachada, que nunca se acabó, se sustituyó por frescos.

Siguiendo la Via San Pietro della Porta llegamos a la Via San Lorenzo, que nos conduce a la Catedral.

Via San Lorenzo

Imagino que normalmente es una calle muy transitada, sin embargo, con la lluvia, apenas había gente, salvo nuestros compañeros de crucero. Bueno, y las pinturas del suelo.

Via San Lorenzo

La Catedral de San Lorenzo fue construida gracias a los beneficios obtenidos en las Cruzadas y las obras se alargaron entre los siglos XII y XVI . Así, aunque comenzó a construirse en estilo románico, tiene elementos de varios estilos arquitectónicos como consecuencia del paso del tiempo. Lo primero que se construyó fue la fachada, y fue decorada con franjas de mármol horizontales blancas y negras, bastante común en Liguria (y que ya habíamos visto en Marsella). Por su parte, la mayoría de la estructura interior data del siglo XIV; mientras que el campanario y la cúpula son del XVI.

Catedral de San Lorenzo

La entrada principal se encuentra flanqueada por efigies de los cuatro animales del apocalipsis y la representación de Jesús en actitud de bendecir. La parte superior queda rematada por un gran rosetón.

El interior queda dividido en tres naves: una central y dos laterales (donde se encuentran las capillas). Me sorprendió su edificio con la combinación de columnas y piedra, aunque lo que más llama la atención es la bomba de la II Mundial que lanzaron las tropas británicas pero que afortunadamente no explotó. Los católicos lo consideran una intervención de Dios y el obús se venera como una figura religiosa.

Catedral de San Lorenzo

Catedral de San Lorenzo

La catedral es uno de los principales monumentos de la ciudad y la sede episcopal católica. Cuando se erigió, favoreció la fusión de los tres núcleos de la ciudad antigua y se convirtió en el corazón de Génova. Y es que por aquel entonces, la plaza era el único espacio público de la ciudad.

Bajo el edificio se encuentra el Museo del Tesoro de San Lorenzo, que alberga una colección de joyería y platería desde el siglo IX a la actualidad.

Seguimos bajo la lluvia hacia la cercana Iglesia de Jesús (Chiesa del Gesú).

Iglesia de Jesús (Chiesa del Gesú)

Data de la segunda mitad del siglo XVI y es de estilo barroco genovés. Destaca sobre todo su interior, donde alberga obras de Rubens.

Al lado se halla el Palazzo Ducale, uno de los símbolos más prestigiosos de la ciudad.

Palazzo Ducale

Se comenzó a construir en 1298, una época en la que Génova era una potencia en el Mediterráneo. Fue renovado en el siglo XVI, para darle una nueva apariencia más actualizada, tanto en su exterior, como en el interior.

A finales del siglo XVIII se le añadieron elementos neoclásicos durante la restauración posterior al incendio de 1777. Volvería a ser renovado de nuevo en el siglo XIX y a principios del XX.

Fue abierto al público en 1992 y ahora acoge grandes eventos y exhibiciones. Durante nuestra visita había una de Picasso.

Seguimos la Via di Porta Soprana que nos conduce, como no podía ser de otra forma, a la Porta Soprana, también conocida como Porta di Sant’Andrea ya que se encuentra en la cima del Piano di Sant’Andrea.

Porta Soprana

Esta puerta era uno de los antiguos accesos de la Génova Medieval. Fue construida en el siglo X para defenderse del imperio alemán. El aspecto actual sin embargo no es el original, sino que se corresponde con la restauración del siglo XII.

En el siglo XIV perdió su papel defensivo y con el desarrollo urbanístico se quedó integrada dentro del barrio de Ponticello. Sobre el arco de entrada, entre ambas torres, se construyó una casa en la que viviría el hijo del verdugo que había guillotinado a Luis XVI.

Porta Soprana

En el siglo XIX la casa fue ampliada y las torres se convirtieron en cárcel al igual que el cercano Claustro de San Andrea. Con la restauración de finales de siglo se incorporaron las águilas de los capiteles. La torre sur pasó por un lavado de cara en 1930 cuando se demolió el barrio de Ponticello.

Muy cerca, tomando el Vico dritto di Ponticello se encuentra la casa-museo de Cristobal Colón (o la que se cree que fue su casa), aunque nosotros no teníamos tiempo, por lo que continuamos por Via Dante, que nos lleva al centro neurálgico de la ciudad, a la Piazza de Ferrari.

Piazza di Ferrari

Le debe su nombre a Raffaele De Ferrari, Duque de Galliera, que en 1875 donó una importante suma de dinero para la ampliación del puerto.

Proyectada en la segunda mitad del siglo XIX, es la plaza más espectacular de la ciudad, y una que al parecer concentra gran bullicio de tráfico y gente. Aunque con la lluvia estaba el ambiente bastante tranquilo.

Se encuentra dominada por la monumental fuente de bronce circular con saltos de agua y rodeada de impresionantes edificios históricos.

Piazza de Ferrari

Piazza de Ferrari

En su entorno se erigen sedes de bancos y aseguradoras así como edificios de oficinas, por lo que también se la conoce como el centro financiero de Génova y hay quien se refiere a ella como la “city”. Además hay varios palacios y el Teatro Carlo Felice.

El Palazzo della Nuova Borsa Valori destaca por su recargada decoración y su planta semicircular. Pero también encontramos el imponente Palazzo Ducale, la antigua sede de gobierno de la región de Liguria. Aunque es su cara lateral la que da a esta plaza. Su fachada principal ya la habíamos visto en la plaza Giacomo Matteotti.

palazzo de Raffaele De Ferrari

El Teatro Carlo Felice es la principal ópera de la ciudad. También se usa para representaciones de ballet y música de orquesta.

Construido en 1827, es de estilo neoclásico. Aunque su aspecto se lo debe a una reconstrucción total tras haber quedado dañado como consecuencia de los bombardeos de la II Guerra Mundial.

Teatro Carlo Felice

Frente a él se halla la estatua ecuestre de Giuseppe Garibaldi, el militar y político italiano que promovió la unificación de Italia.

También en las proximidades está la Accademia Ligustica di Belle Arti, construida en el siglo XIX en el lugar en que se encontraba el convento de San Domenico.

Piazza de Ferrari

Y de plaza a plaza. Nuestra siguiente parada fue la Piazza di San Matteo, una clara muestra del poder de una gran familia genovesa en la Edad Media: los Doria. Todos los edificios en la plaza pertenecían a esta familia.

Piazza San Matteo

Su lugar es estratégico: muy cerca de la Catedral, de la Piazza Soziglia y de  la Via Luccoli. Además, por aquel entonces suponía el límite de la ciudad, por lo que controlaban las salidas. En el siglo XII, con los nuevos muros, quedó dentro del recinto urbano.

En el centro se halla el templo que le da nombre, la Abazzia de San Matteo.

Abazzia de San Matteo

Esta pequeña iglesia data de 1125 y fue erigida en estilo románico, aunque en el siglo XIII fue renovada con toques góticos. El promotor de esta construcción fue el benedictino Martino Doria, que era recaudador de impuestos. Se la dedicó a San Matteo porque era el patrón de su profesión, y con ello se convirtió también en el de la familia. Hoy el templo sigue perteneciendo a los Doria, e incluso el nombramiento del Abad ha de ser aprobado por ellos.

En el siglo XIII la plaza fue renovada. Se construyeron los palacios de Branca Doria y Lamba Doria, y se echó abajo la iglesia para levantar una más grande (desplazada hacia arriba y atrás) y con un diseño más acorde a las nuevas edificaciones. Así, se actualizaron las fachadas y se diseñaron con las franjas de mármol y pizarra tan típicas en las construcciones de la Edad Media genovesa.

Abazzia de San Matteo

Abazzia de San Matteo

A mediados del siglo XVI se construyó la tumba de Andrea Doria en la cripta, bajo el altar mayor.

Otros palacio de la familia son el Palazzo Lamba Doria, con un pórtico con cuatro arcos y formado por dos edificios unidos por sus fachadas; el de Domenicaccio Doria, con tres arcos ojivales; o el Gnecco Quartara (antes conocido como Giorgio Doria, pero comprado en 1826 por Andrea De Ferrari, padre del futuro duque de Galliera, Raffaele De Ferrari), con el portal del siglo XV que representa San Jorge y el dragón. En 1486 se construyó el último de los palacios, el de Lazzaro Doria.

Todos los palacios de Doria albergan importantes colecciones de arte en su interior.

Palazzo Lamba Doria

Piazza San Matteo

Tanto la plaza como las fachadas fueron renovadas en 1992 con motivo del aniversario del Descubrimiento de América, pero quizá ha llegado el momento de darles otro lavado de cara.

Tras intentar captar los detalles de la Piazza San Matteo y sus construcciones, volvimos sobre nuestros pasos hasta la Piazza di Ferrari para tomar allí la Via XX Settembre, una calle comercial de casi un kilómetro que conduce a la Piazza de la Vittoria, construida en tiempos del fascismo.

Via XX Settembre

Via XX Settembre

La Via XX Settembre es conocida por los locales también como Via Venti y además de tiendas, también predominan en ella oficinas, bares elegantes y algunos edificios históricos. Hasta los años 80 conservó salas de cine, hoy ya desaparecidas y trasladadas a los centros comerciales.

Para construir esta importante avenida hubo que demoler muchos edificios, con lo que no fue acogida con mucha expectación. Tras varias modificaciones, su desarrollo se llevó a cabo en dos fases y con problemas económicos.

Via XX Settembre

Podríamos haber seguido mucho tramo, pero como no teníamos mucho tiempo, tomamos la calle Sofia Lomellini y llegamos hasta la Piazza Corvetto, llamada así por Luigi Emanuele Corvetto, un político genovés de la época napoleónica. Es una de las plazas más grandes de la ciudad y de ella salen varias calles importantes como la Via Roma, Via XII Ottobre, Via Serra o Via Assarotti. También la Galleria Nino Bixio sobre cuya balaustrada se erigen dos estatuas de personajes ilustres de la ciudad: el almirante Andrea Doria y Guglielmo Embriaco, héroe de las cruzadas.

Galleria Nino Bixio

En la Piazza Corvetto, destacan sus jardines y parterres, así como la estatua ecuestre de Víctor Manuel II de Saboya.

Piazza Corvetto

También desde la plaza se ve el Palazzo Doria – Spinola, que es Patrimonio de la Humanidad.

Palazzo Doria - Spinola

Fue construido entre 1541 y 1543 para el almirante Antonio Doria, pero en 1624 pasó a la familia Spinola, de ahí su nombre compuesto. En 1876 fue vendido al ayuntamiento, y más tarde fue transferido a la provincia, momento en que se realizaron tareas de reacondicionamiento para poder establecer las oficinas. Como consecuencia de la construcción de la Via Roma en 1877 perdió la esquina derecha, la galería y el jardín.

Alberga hoy en día la Galería Nacional, el principal museo de arte de la provincia. Su colección incluye desde muebles hasta pinturas y esculturas que la familia Spinola donó al Estado en 1958.

Siguiendo la calle nos adentramos en la parte más histórica de la ciudad, que merece entrada aparte.