Conclusiones del Itinerario por Escocia

Escocia ofrece todo tipo de puntos de interés; desde interesantes ciudades con históricas fortificaciones hasta escarpados acantilados, interminables playas, colosales montañas y misteriosos lagos. Por supuesto, no hay que olvidar los campos de batallas o los restos prehistóricos. Hay mucho que ver, y la elección dependerá de cada viajero y sus preferencias. En nuestro caso, queríamos un poco de todo: algo de ciudad, mucho de verde, un poco de historia, retazos de cultura… Quizá lo único que se quedaba fuera era el golf.

Saint Andrews

Dunnottar Castle

cairns

Old High Church y Free North Church

Fort George

Nessie

Skye

Ceannabeinne Beach

Sala de Armas

Cimientos del puente original

Con esta premisa, configurar un itinerario en el que intentar aunar todo, no es tarea fácil. Había que concentrar mucho en un par de semanas. Como ya comenté al inicio del relato, escribí a VisitScotland para saber por dónde empezar. Tras leer la información, lo primero que descartamos fueron las islas. Era imposible abarcar tanto. Nos quedábamos con la parte peninsular. Después, una vez elegido aeropuerto de entrada y salida, todo apuntó a la parte norte, dejando las Tierras Bajas para otro momento.

Partiendo de Edimburgo, con una ruta circular y contando con 13/14 días, empezamos marcando en el mapa puntos para ver y salen demasiados para verlos todos. Imposible por la climatología y las carreteras. Y aún así, in situ hubo que saltarse algunas paradas por ausencia de tiempo o reconfigurar el día por los horarios de visitas o la falta de luz. Aunque lo cierto es que en general cumplimos con la planificación inicial.

En Edimburgo no cambiamos mucho la planificación, sí que intentamos concentrar más cosas en el primer día por la previsión de lluvia para el segundo. Pero pese a los pequeños ajustes, conseguimos ver tanto la ciudad nueva como la vieja, así como el Castillo y ambas colinas.

Edimburgo

High Kirk of St Giles

Burns Monument

Ross Fountain con el Castillo de fondo

En nuestro primer día de ruta (tercero de viaje) teníamos previsto Edimburgo – Aberdeen parando en Saint Andrews, Dundee, Glamis Castle y Dunnottar Castle. Tuvimos que dejar fuera Dundee, pues según íbamos cruzando el puente, y valorando los horarios de los castillos, decidimos que había que sacrificar algo. Y aún así llegamos a Stonehaven casi a la hora de cierre y no entramos al castillo. Sin embargo, sí que dimos un paseo por Aberdeen, aligerando así el siguiente día.

St. Andrews

Aberdeen

Stonehaven

Aunque Glamis Castle resulta interesante, lo ideal habría sido: Edimburgo – Saint Andrews – Stonehaven – Dunnotar Castle – Aberdeen.

Dunnottar Castle

Pero bueno, como mi hermano se fue a vivir a Aberdeen, quizá nos espere una visita pronto y podamos resarcirnos. Así quedaría con la modificación:

El cuarto día teníamos previsto Aberdeen – Inverness con paradas en Huntly Castle, Destilería, Keith, Elgin, Cawdor Castle, Fort George y Culloden Battlefield. Demasiado para un mismo día, y eso que fuimos descartando. Comenzamos paseando por Old Aberdeen y visitamos el castillo por la mañana. Dedicamos la tarde a la destilería, pero para cuando quisimos llegar a Elgin y Fort George ya estaban cerrados. Keith fue una pérdida de tiempo, Cawdor Castle hubo que descartarlo y Culloden Battlefield directamente lo pospusimos porque no íbamos a ver nada ya casi al atardecer.

King's College

Catedral de Elgin

Así que, simplificaría el día de la siguiente manera:

El quinto día dejábamos Inverness para subir al norte, hasta Thurso. Las paradas del día eran Rogie Falls, Dornoch, Dunrobin Castle y los acantilados John O’Groats. Este día estaba bien ajustado, pues nos dio tiempo a todo. Eso sí quitando de la ecuación el Dunrobin Castle. A mi parecer, mucho más interesantes fueron las paradas en los acantilados que en un castillo que destacaba por sus jardines. Prefiero ver naturaleza abierta.

Playa

Ruinas

Ducansby Head

El sexto día seguimos en el norte y creo que no requiere de más ajustes que los que hicimos en ruta. Fuimos de Thurso a Durness parando en Melvich Bay, Fiordo de Eriboll y Smoo Cave. Seguimos la planificación del día salvo al final, que como no pudimos visitar la cueva, nos fuimos a descubrir rincones de Durness. Y de hecho, al tratarse de lugares al aire libre, aunque hubiéramos visitado la cueva, nos habría dado tiempo a darnos el paseo por la bahía y el pueblo.

Sangobeg Beach

Smoo Cave

Balnakeil Bay

Nuestro séptimo día vino en parte condicionado por los Highland Games en Durness, a partir de ahí, solo nos quedaba la tarde para llegar a nuestro destino en Ullapool. Sin embargo, era algo imprescindible, ya que era el único lugar en el que podríamos conocer este acontecimiento que se celebra en diferentes fechas por todo el país en verano. Como comenzaba a media mañana, aprovechamos a primera hora para probar suerte con Smoo Cave y a buscar la secret beach.

Banda de Gaitas

Lanzamiento de piedra

En principio teníamos previsto Balnakeil Bay, Ardvreck Castle y el Parque Natural de Knockan Crag. Pero Balnakeil quedó visto el día anterior, así que algo habíamos aligerado. El parque lo atravesamos sin más, no hubo que desviarse y Ullapool es un pueblecito pesquero pequeño por el que dimos un paseo pero que no nos llevó mucho tiempo. Así que la ruta quedaría así:

El octavo día volvíamos a Inverness con un día completito. Teníamos prevista la ruta circular por el Lago Ness, visitando Urquhart Castle y Fort Augustus. Sin embargo, dado que el cuarto día habíamos tenido que ajustar y se quedaron fuera Fort George y Culloden Battlefield, los incorporamos a esta jornada. Nos fuimos directos a Fort George desde Ullapool, después visitamos el campo de batalla, añadimos Clava Cairns y finalmente retomamos la planificación con el lago, el castillo y Fort Augustus, para finalizar en Inverness dando un corto paseo ya al atardecer bajo la lluvia intermitente.

Urqhart Castle

Loch Ness

Resultó ser un día agotador. Sin embargo, si lo volviera a hacer, dejaría fuera Fort George porque por muy importante que fuera en su momento, ni siquiera cumplió su función. Quizá hasta Culloden Battlefield, aunque es es un lugar muy señalado para la historia de Escocia. Ninguna de las dos paradas me resultó tan interesante como las Clava Cairns.

Culloden Battlefield

Clava cairns

Eliminando una de estas dos visitas (o las dos), habría más tiempo para la naturaleza que nos ofrece el entorno del Lago Ness, así como un tranquilo paseo entre las ruinas del Urquhart Castle.

En nuestro noveno día de viaje, nos dirigimos hacia Skye. Si bien es cierto que habíamos dejado fuera las islas, parece que el acceso a esta región de las Hébridas Interiores parecía posible, así que ahí quedó en la planificación. Las paradas serían Dornie, Portree y Old Man of Storr. Ninguna pega a esta ruta, ya que tanto Dornie como Portree son pueblos pequeños, lo que realmente lleva su tiempo es la subida al Old Man of Storr. Sin duda uno de mis días favoritos. Fue exigente, pero si te gusta la naturaleza, es una caminata indispensable.

Eilean Donan Castle

Portree

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Además, como cuando terminamos la ruta nos quedaban horas de luz, adelantamos parte de lo previsto para el día siguiente subiendo hasta Uig y bajando por la costa parando en la cascada de Kilt Rock. Quedó rematado el día.

Kilt Rock

El décimo día era complicado, porque teníamos que estar en el ferry a última hora de la tarde. No es lo mismo la hora de llegada de un hotel que la de un transporte. Aunque si hubiéramos perdido el barco podríamos haber salido por el puente, tal y como entramos, sin embargo, nos habría supuesto muchos más kilómetros y tiempo. Tenía solución, pero mejor intentar cumplir con la previsión.

En principio la idea era Fairy Glen, Uig, Coral Beach, Dunvegan Castle, Neist Point Lighthouse y llegar a Armadale para coger el ferry a Mallaig. Con Uig ya visto, decidimos descartar también Fairy Glen. Seguro que es un paraje estupendo y totalmente místico, pero no daba tiempo. Y ya a las puertas del Dunvegan Castle también lo suprimimos porque preferíamos ver naturaleza, paisajes y acantilados antes que los restos de una bandera, con mucha historia, sí, pero hay que seleccionar y algo se tiene que quedar fuera.

Coral Beach

Neist Point

Con estas exclusiones, quedó un día mucho más despejado, tranquilo y para disfrutar con calma. Incluso nos dio para descubrir en el camino Dun Beag Brog y entrar al castillo del Clan Donald.

Dun Beag Broch

Donald Castle

El decimoprimer día sí que lo cambiamos totalmente porque no estaba bien organizado. La ruta era Mallaig – Oban pasando por Glenfinnan, Kinlochleven, Glencoe, Castle Stalker y Ardchattan Priory. Sin embargo, la noche anterior revisando la planificación, optamos por salir de Mallaig con tiempo de llegar a Glenfinnan a la hora del tren de vapor, después paseo por Fort William, recorrido de ida y vuelta por Glencoe, Dunstaffnage Castle y para finalizar Castle Stalker.

Viaducto Glenfinnan

Quedaba un poco con idas y venidas, pero había que cuadrar horarios. En primer lugar por el tren, y después porque el Dunstaffnage Castle cerraba pronto. El Castle Stalker quedaba de camino, pero como está en una isla y solo lo íbamos a ver de lejos, pues pensamos que era mejor volver después del cierre del primer castillo y parar tranquilamente. Aunque lo cierto es que después no estuvimos mucho tiempo, porque empezó a chispear, así que lo justo para cuatro fotos.

Dunstaffnage Castle

Castle Stalker

En resumen, no estuvo mal del todo, pero creo que nos sobró Fort William, y ese tiempo ahorrado lo podríamos haber empleado en recorrer más tranquilamente, o más trecho, el Glencoe.

Glencoe

Glencoe

Oban quedó fuera porque cuando pasamos con el coche dirección a Dunstaffnage no nos pareció lo suficientemente interesante y ya llevábamos un día bastante cargado. Y lo que nos esperaba la jornada siguiente, más aún.

Esta es la ruta que recomiendo:

El decimosegundo día no tenía muchas paradas, pero sí que nos iban a llevar tiempo. Saldríamos del hotel, visitaríamos Balquidder, Loch Lommond, Doune Castle y Wallace Monument. Oban quedó totalmente obviado, como decía más arriba. Por lo demás, solo hicimos una variación, que fue no parar en el parque, sino simplemente atravesarlo, y completar la ruta con Stirling, tanto paseando por la ciudad, como visitando el castillo. De esta forma despejaríamos el penúltimo día.

Tumba de Rob Roy

Doune Castle

Wallace Monument

Para ello, hay que madrugar, de forma que lleguemos con tiempo suficiente de recorrer todo el castillo antes de su cierre. Para la ciudad hay más tiempo dado que anochecía horas más tarde.

Castillo de Stirling

Stirling

El decimotercer y último día de coche se vio condicionado por la entrega del coche. En principio estaba programado parar por el Campo de Batalla de Bannockburn y Falkirk Wheel, después visitar Glasgow y estar antes de las 18h en Edimburgo para devolver el Golf. Imposible, así que saltamos directamente a Falkrirk Wheel, que parecía más interesante que el Campo de Batalla. Aún así, vimos lo más céntrico de Glasgow limitados por la hora de regreso.

Falkirk Wheel

Cementerio

Catedral de Glasgow

Glasgow City Chambers

Quizá deberíamos haber elegido entre Stirling y Glasgow para haber podido dedicar más tiempo a una de las dos. O incluso haber devuelto el coche la mañana siguiente a primera hora y haber salido directamente para el aeropuerto. En cualquier caso, Stirling, Falkirk, Glasgow y Edimburgo están bastante próximas y bien comunicadas.

En definitiva, que hubo que ajustar y descartar algunas paradas previstas, pero en general, cumplimos bastante bien con el plan previsto. Dejamos fuera algún castillo que no estaba incluido en el Explorer Pass por falta de tiempo o interés y aprovechamos ese tiempo para disfrutar de los parajes escoceses.

Glencoe

Dunnottar Castle

Rogie Falls

Río Ullapool

Portree

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Road Trip por Escocia. Día 4: Old Aberdeen y Huntly Castle

Amaneció un nuevo día sin rastro de lluvia. Parece que la tormenta descargó bien el día anterior. Teníamos el desayuno incluido en la reserva, así que bajamos al comedor, donde teníamos un surtido de cereales, bollería, algo de fruta, yogures, zumos, pan, tortitas, mermeladas, nocilla, algo de embutido…

Desayuno Skene Hotel

Desayuno Skene Hotel

Además, en mesa nos servían té o café servidos individualmente, así como pan y bollería pasados por la tostadora al gusto.

Desayuno Skene Hotel

Nos resultó curioso el portatostadas, muy práctico.

Portatostadas

Tras desayunar y cargar el coche, volvimos a ponernos en rumbo. Nos habían quedado cosas por ver en Aberdeen la tarde anterior por falta de luz, pero echando cálculos de lo que teníamos por delante, decidimos centrarnos en Old Aberdeen, y no volver a la parte nueva. Quién sabe, después de todo, y sin planearlo, quizá tengamos tiempo de volver y pasear con calma por Aberdeen, pues mi hermano abandonó en septiembre la bulliciosa Londres por el ritmo escocés de la ciudad petrolífera.

Así pues, con un plan en mente, nos dirigimos a Old Aberdeen, que está a las afueras y parece otro mundo. Conserva su aspecto medieval con sus calles empedradas, sus callejones y edificios pintorescos.

Para aparcar hay que buscar los límites de la zona empedrada, eso sí, igualmente es zona azul, por lo que toca buscar parquímetro. Y monedas, llevad siempre algo de suelto por si tenéis que pagar por aparcar, ya que no devuelven dinero. Yo que soy de deshacerme de la calderilla cada vez que pago, eché en falta tener un mayor surtido de monedas.

Comenzamos nuestro paseo un poco sin rumbo, callejeando, observando los jardineros que comenzaban su jornada laboral y cruzándonos con algún estudiante de los cursos de verano. Aunque en realidad había muy poco movimiento estudiantil. Y de gente en general. La ciudad se articula en torno a High Street, así que es la calle que cogimos.

Old Aberdeen

Old Aberdeen

Old Aberdeen

Old Aberdeen

Old Aberdeen

Old Aberdeen

Old Aberdeen

Old Aberdeen

Aunque se llame Vieja Aberdeen, eso no significa que sea el casco antiguo de la ciudad. Sino que tiene su propia identidad como ciudad universitaria. Ha crecido en torno a la universidad, fundada en 1495 y sus colleges.

Universidad

La Universidad de Aberdeen es la tercera más antigua del país, por detrás de las de St. Andrews y Edimburgo y la quinta más antigua del Reino Unido. Sus dos edificios principales son el King’s College (1495) en la zona de Old Aberdeen y el Marischal College (1593) en la zona de Aberdeen. En su origen eran dos instituciones diferentes, pero se unificaron en el siglo XIX.

King's College

Esta universidad goza de gran reconocimiento entre la realeza escocesa, que desde el inicio favoreció su construcción y la patrocinó. Así pues, no es de extrañar que haya sido la elegida para formar a los futuros reyes de la nación.

El King’s College es una de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Se trata de un edificio rectangular con una torre cuya parte más alta tiene representada la corona real escocesa. Recuerda a la catedral de Edimburgo con ese remate, a St. Giles.

King's College

Es en la torre donde se encuentra la Capilla Real (King’s Chapel), que comenzó a construirse en 1498 y se consagró en 1509. Con el paso de los siglos (y las reformas religiosas) alternó su culto de católica a protestante.

King's Chapel

Hay una parte de la iglesia que se usa como memorial de guerra y en sus paredes se honra a los 524 estudiantes de la universidad que cayeron en las dos guerras mundiales.

La tumba que se encuentra frente a su entrada es la de Bishop Elphinstone, el fundador de la universidad. Se suponía que estaba enterrado en el coro de la iglesia, sin embargo, al renovar el templo no encontraron el cuerpo, por lo que no se sabe dónde descansa realmente.

King's Chapel

King's Chapel

Se puede acceder al patio interior del King’s College, así que cruzamos el arco para observar el edificio desde dentro.

King's College

La fachada está decorada por numerosos escudos.

King's College

King's College

King's College

Y no pueden faltar los símbolos oficiales de Escocia, como el unicornio o el cardo. Como es lógico, también serán frecuentes el burdeos y blanco, colores de la Universidad de Aberdeen.

King's College

King's College

King's College

Mientras estábamos en el patio, vimos llegar a un grupo de estudiantes luciendo sus equipaciones deportivas, no sé si de fútbol, rugby o criquet, pero parece que venían de entrenar de los campos que quedan en la parte de atrás.

Campos de entrenamiento

Continuamos por los aledaños, donde se encuentra el Elphinstone Hall, que recibe ese nombre por el fundador de la universidad.

King's College

Old Aberdeen

Un poco más adelante está el New King’s, construido en 1913, y que queda conectado con el King’s College mediante el Elphistone Hall. Todo el conjunto con el césped en medio crea un espacio central abierto con cierto encanto. Destaca la fachada cubierta por enredaderas.

Old Aberdeen

Old Aberdeen

New King's

New King's

New King's

Siguiendo por High Street llegamos al King’s Museum, el antiguo ayuntamiento de la ciudad. Es uno de los museos más nuevos de la ciudad (abrió en 2011), pero tiene sus orígenes en una colección que se instauró en el King’s College en 1727.

King's Museum

Tomando la calle que sale justo enfrente, llegamos a la Catedral de San Marchar, la catedral de granito más antigua del mundo.

Catedral de San Marchar

Es presbiteriana y aunque tiene el título, no ejerce como tal, sino como iglesia. Se encuentra en un lugar de culto establecido por el santo celta Marchar, por el que lleva su nombre.

Data del siglo XII y su acceso es un tanto siniestro al tener un pasillo que atraviesa su cementerio.

Catedral de San Marchar

Es curioso su interior, con un techo de madera adornado con escudos heráldicos de los reyes contemporáneos de Europa.

Catedral de San Marchar

Para finalizar el paseo, volvimos sobre nuestros pasos, pero en vez de coger la High Street, tomamos una calle paralela. Sin embargo, no vimos edificios de interés, por lo que volvimos a la calle principal. Llegamos al coche justo al límite del tiempo del parquímetro, tomamos un tentempié de media mañana antes de partir y emprendimos la marcha hacia el condado de Moray, una región donde se encuentran la mayoría de destilerías de whisky de Escocia. Pero antes de visitar una destilería, haríamos una parada en el Huntly Castle.

A pesar de que apenas hay unos 60 km entre Aberdeen y Huntly, tardamos una hora y media en llegar, y es que la milla escocesa es otro mundo.

El Huntly Castle está en las afueras del pueblo del mismo nombre, en un entorno privilegiado rodeado por la naturaleza.

Huntly

Perteneció al clan Gordon, una de las familias más acaudaladas de Escocia. Y la familia quiso demostrar ese poderío económico con este edificio medieval impresionante.

Huntly Castle

Huntly Castle

Huntly Castle

Huntly Castle

Antes de entrar en el castillo, a mano derecha podemos ver los restos de una calzada medieval que llevaba a su entrada.

Huntly Castle

También encontramos la zona en la que durante la guerra religiosa de 1640 se levantó el revellín, una fortificación que protegía los muros mediante fuego cruzado.

Huntly Castle

Ya sí ante el edificio del castillo, en el frontispicio de la puerta principal el primer marqués de Huntly quiso exhibir su señorío decorándolo con símbolos heráldicos que muestra el orden jerárquico, así como su poder, estado y afiliación religiosa. Es único en todo el Reino Unido.

Huntly Castle

De abajo a arriba tenemos el escudo del señor, George Gordon, y de su esposa Enriqueta Stewart. Encima de sus armas están las del rey Jabobo VI y su esposa Anne, enfatizando así su proximidad a la corona. En el siguiente nivel se encontraban imágenes católicas como son la Crucifixión y Resurrección de Cristo. Y finalmente se representaba el triunfo del Bien sobre el Mal en el Juicio Final.

Arriba del todo, fuera de la parte enmarcada está el arcángel San Miguel.

Los escudos se pueden apreciar aún, mientras que apenas queda nada de la simbología católica, pues fue destruida por los protestantes en 1640 cuando ocuparon el castillo.

Huntly Castle

El castillo consta de tres fortificaciones.

Los Tres Castillos

El primer castillo (Motte) lo mandaron construir los condes de Fife a finales del siglo XII. Sin embargo, no tiene nada que ver a lo que vemos hoy en día, o podemos intuir, ya que estaba hecho de madera y se levantaba sobre una colina artificial para controlar el paso fronterizo por el río Deveron. Se le dio el nombre de Palacio de Strathbogie.

Lugar donde se encontraba el primer castillo (Motte)

Se levantó en los terrenos que les había dado Guillermo I en compensación por su ayuda en el campo de batalla. Históricamente tuvo su importancia puesto que sirvió a Robert I como aposentos durante las Guerras de la Independencia de Escocia en 1307.

En 1314 cambió de manos, Robert the Bruce le concedió el castillo a Sir Adam Gordon de Huntly por su apoyo en la batalla de Bannockburn. La familia propietaria de Strathbogie apoyaba al bando vencido, por lo que digamos que fue un expolio.

El segundo castillo se comenzó a construir alrededor del 1400. Se realizó una reforma total levantando una torre de planta en L donde se encontraría la parte residencial distribuida en 5 plantas. En el patio central estaría la cuadra y algunas salas secundarias. Sin embargo, esta remodelación quedó destruida en 1594 por el conde de Moray en las batallas entre Jacobo II y el clan Douglas.

El palacio le debe su construcción a George Gordon, cuarto conde de Huntly, que, tras visitar Francia, quiso tener un edificio que copiara la arquitectura que allí se llevaba a cabo. Fue saqueado y dañado tras la derrota de la batalla de Corrichie en 1562. Por fin fue finalizado en 1606. En 1640 se hicieron obras, pero sirvieron de poco porque en 1647 durante la Revolución Inglesa fue saqueado y cayó en ruina con la decapitación del marqués.

Huntly Castle

Lleva en ruinas desde el siglo XVIII, pero es interesante de visitar, pues se mantienen las divisiones de las diferentes salas y tiene paneles informativos que nos explican para qué se dedicaban las diferentes estancias, si eran dormitorios, salas de estar o donde se celebraban grandes banquetes.

Huntly Castle

Huntly Castle

Huntly Castle

Esta habitación con vistas y chimenea se cree que era una biblioteca o estudio de la dueña del castillo. Desde ella se atisbaba el jardín donde la familia tenía flores exóticas y un huerto con hierbas para cocinar y verduras. También se alcanzaba a ver una avenida de árboles como los que se conservan hoy en día.

Huntly Castle

Aún se conservan grabados, como el de las chimeneas de la sala donde la marquesa entretenía a sus invitados. En la parte superior, ahora desgastada, parece que había alguna representación católica, que al igual que las de la fachada, debieron ser eliminadas por los protestantes. En el centro se encuentra el escudo de armas de James VI tras la unión de las dos coronas en 1603. Justo debajo, de izquierda a derecha están el escudo de la familia Gordon, un monograma de los marqueses con sus lemas y por último el escudo de la familia Lennox.

Huntly Castle

Estas chimeneas, que fueron construidas sobre 1600, hacen hincapié en la importancia de los primeros marqueses. Aparecen ambos tallados con su escudo de armas en el medio. Encima de este aparecen los lemas de ambas familias: Bydand para los Gordons (duradero) y Avand Darly para los Lennox (avance). En su día el motivo estaba pintado con los colores heráldicos.

Huntly Castle

Desde la planta superior del castillo se pueden observar los alrededores y obtener una vista general de las ruinas.

Huntly Castle

Huntly Castle

En los sótanos estaban las cocinas, el lugar donde hacían el Ale y las estancias de los sirvientes y las mazmorras.

Las cocinas tenían gran movimiento, puesto que había que abastecer un castillo muy grande. Se las ingeniaban con métodos como colocar una cazuela colgando de una cadena sobre el fuego y en la que cocinaban varios alimentos a la vez. El recipiente tenía una separación para repartir los alimentos, y además, había algunos que los metían en frascos de cristal para que no se mezclaran los sabores.

Las chimeneas eran inmensas, lo que les permitía colgar a los animales para hacer la carne ahumada.

Huntly castle. Cocinas

La Schottish Ale es un tipo de cerveza elaborada en Escocia. Dado que en el país el lúpulo era difícil de cultivar y había que importarlo, se comenzó a producir una bebida en la que predominaba la cebada, dando como resultado una cerveza con la fermentación de la levadura más limpia que la inglesa.

Suelen ser fuertes, con un color tostado, menos amargas que las inglesas pero con más cuerpo y un ligero sabor ahumado.

Huntly castle

En este “circuito” era donde se producía. Era la bebida del personal y tomaban en grandes cantidades eso sí, no tenía tanta graduación como la cerveza moderna. Los señores del castillo, su familia e invitados bebían vino importado del continente que se guardaba en los sótanos del palacio.

Huntly castle. Mazmorras

El resto de edificios que se intuyen son ruinas de las cuadras o estancias de usos múltiples.

Huntly Castle

Huntly Castle

Huntly Castle

El castillo está incluido en el Explorer Pass y lo tuvimos casi para nosotros solos. Creo que solo había tres amigas alemanas visitándolo. Lo visitamos con calma y buen clima. Estuvimos una buena hora y media larga.

Huntly castle

Continuamos con nuestro viaje poniendo rumbo hacia la destilería Glenfiddich. Eran ya las dos de la tarde y no podíamos entretenernos mucho más porque cerraban a las 5 y el tour duraba hora y media.

Road Trip por Escocia. Día 3 III Parte: Aberdeen

Llegamos a Aberdeen bajo una lluvia persistente, hicimos el checkin en el hotel Skene House y volvimos al coche para dejarlo en el aparcamiento reservado y sacar nuestras pertenencias. Y de repente, cuando fuimos a salir del edificio, nos encontramos con el diluvio universal. A ver, no era Copenhague, pero tampoco era un chirimiri o cuatro gotas como habíamos visto a lo largo del día. Eran goterones de continuo con fuerza. Nos tocó esperar un poco a que amainara, pero al final desistimos y nos mojamos de todas maneras.

El hotel ocupa una manzana y parece que en su día fueron varios bloques de viviendas que hoy se han reconvertido. Como resultado, el acceso a las habitaciones desde el hall es un tanto peculiar. Hay que meterse por pasillos, salir por puertas de emergencias, desembocar en un patio exterior y después buscar el edificio en el que se encuentra tu habitación. Además, nos tocó una en la última planta, así que nos comimos las escaleras empinadas.

Patio Skene House

No obstante, hay un camino más rápido, ya que en cada bloque, aparte de la puerta que da al patio y al garaje, hay otra que da a la calle directamente sin pasar por recepción y dar todo el rodeo.

Nuestra habitación era como un miniapartamento, nada más entrar tenía una especie de recibidor con armario y dos puertas. Una de ella conducía a un baño bastante amplio, y otra a la habitación en sí.

Baño Skene House

Esta se dividía en dos zonas: dormitorio en sí mismo, y la zona de estar con sofá, butacas, televisor, mesa y una cocina escondida tras una persiana.

Skene House

Dado que estábamos en la última planta, tanto el baño como la zona del dormitorio tenían unas velux que permitían la entrada de luz. Para el baño está muy bien pensado, para encima de la cama, ya no tanto. Tenía, cortinas, así que por ahí bien, nos evitamos el amanecer a las 5 de la mañana; sin embargo, cuando llueve, se oye el repiqueteo.

Tras investigar nuestro alojamiento, poner a cargar baterías, colocar la ropa, bolsas de aseo y secarnos un poco, salimos a dar un paseo aprovechando que parecía que había pasado la nube. Aunque en Escocia nunca se sabe, tan pronto como vienen, se van.

Aberdeen es la tercera ciudad de Escocia. Recibe el sobrenombre de “ciudad de granito” debido a que en el siglo IX se construyeron muchos edificios con este material proveniente de las canteras de Rubislaw Quarry. Hoy en día esta cantera, que funcionó durante 3 siglos, es un lago.

Destaca el estilo neoclásico y neogótico en sus edificios. Quizá es esta tonalidad gris la que le da la fama de ciudad fría. Cierto es que contrasta con lo que habíamos visto los días anteriores, sin duda no tiene el colorido que se nos viene a la mente cuando pensamos en Escocia, pero a mí no me resultó tan sombría como me la habían descrito. A pesar de que además el cielo tenía un color plomizo. Nosotros nos encontramos una ciudad tranquila. Con esa calma tras la tempestad, con el suelo mojado, el olor a lluvia y las calles desiertas. También es verdad que ya eran más de las 7, así que los comercios habían cerrado y la gente estaba ya en su casa cenando.

Aberdeen

Aberdeen

Aberdeen es un importante centro comercial y principal puerto marítimo del nordeste de Escocia. Su economía se sostiene por la industria petrolífera (es la Capital Petrolera de Europa) del Mar del Norte y por la pesca. Es una ciudad moderna y próspera con una tasa de desempleo inferior a la de otras ciudades del Reino Unido. Sin embargo, con la caída del precio del crudo en los últimos años, la cosa está cambiando y ha habido bastantes despidos en el sector.

El puerto se encuentra en el centro de la ciudad aunque el río Dee no discurre a través del centro, sino un poco más al sur. El río Don fluye unas dos millas al norte, más cerca de Old Aberdeen.

Pero a pesar de su fama y de que sea una ciudad que basa su economía en el petróleo, turísticamente también tiene atractivos que descubrir. Mientras que el casco histórico de Edimburgo gira en torno a la Royal Mile, Aberdeen lo hace siguiendo la Union Street. Una calle que recibe este nombre por la unión de Gran Bretaña e Irlanda en 1800.

Así pues, comenzamos nuestro recorrido con esa dirección y nuestra primera parada fue la Gilcomston South Church.

Gilcomston South Church

La iglesia perteneció a la Church of Scotland, convirtiéndose en una de las congregaciones más importantes. En 2011 se separó de esta rama después de que se decidiera permitir la ordenación como ministros de los homosexuales. Desde entonces es independiente.

Gilcomston South Church

Continuamos hasta la St Mary’s Cathedral. De rito católico, la Cathedral Church of St Mary of the Assumption fue construida en 1860 de estilo neogótico. Las torre, las campanas y las agujas se le añadieron más tarde, entre 1876 y 1877.

St Mary's Cathedral

Seguimos el camino por Union Street hasta los jardines de Union Terrace donde se erige la estatua de Eduardo VII. Tras ella se ven las torres de iglesias cercanas alzándose entre los edificios.

Edward VII Statue

Edward VII Statue

Un poco más adelante, a mano izquierda, vimos un par de picos, así que callejeamos. La primera iglesia que nos encontramos resultó ser un restaurante, el Slain’s Castle.

Slain's Castle

Slain's Castle

Y el segundo edificio, también era otro bar. Y es que hay muchas iglesias católicas reconvertidas. Con la reforma se quedaron vacías y se han reutilizado. Ya lo vimos en Edimburgo también. Además de por los carteles que publicitan el local, también se puede apreciar desde el exterior porque han perdido o sustituido sus vidrieras, no suelen tener el reloj en hora, y tampoco las campanas.

The Triplekirks

Volviendo a la arteria principal, llegamos al final de Union Street desembocando en el momumento del Mercat Cross. Este punto marcaba el centro de la ciudad, y, como suele ocurrir, la vida giraba en torno al mercado. Es una cruz que está adornada con los retratos de los reyes de la dinastía Estuardo. Y por supuesto, no puede faltar el unicornio.

Mercat Cross.

Mercat Cross.

El la plaza hay también un monumento a los Gordon Highlanders, un regimiento de infantería de la Armada Británica que existió desde 1881 hasta 1994 en el que se unificó con otros cuerpos bajo el nombre de los Highlanders.

Gordon Highlanders

La escultura cuenta con dos figuras. La figura vestida con la típica kilt representa a los Gordon Highlanders originales de 1794. El soldado agachado sería de un regimiento más reciente con su arma reglamentaria.

Gordon Highlanders

Y enfrente el Wetherspoon. Que también es un edificio señorial, pero es un restaurante de la misma cadena del Standing Order donde comimos en Edimburgo. Los edificios nunca son lo que parecen.

Whetherspoon

Llegados a este punto, callejeamos sin rumbo descubriendo varias construcciones significativas. En la zona Castlegate, llamada así por ser la antigua entrada a la ciudad y al castillo, destaca el Salvation Army Citadel. Se trata de un edificio amurallado que se levanta donde un día estaba el castillo. Hoy en día se puede visitar y conocer más sobre la historia del ejército de salvación. Se puede subir a la torre para divisar la ciudad.

Mercat Cross

También significativo es el Town House, un edificio de estilo neogótico construido entre 1867 y 1873 que fue el centro del gobierno de la ciudad. Se le añadió una extensión entre 1978 y 1977 para cubrir nuevas necesidades.

Destacan la Sala de San Nicolás con un techo decorado con escudos heráldicos y el Town and County Hall de un estilo medieval cuyo techo tiene reminiscencias flamencas. En las paredes de ambas estancias hay un gran número de pinturas de gran importancia.

Se puede hacer una visita guiada y gratuita solicitándolo con antelación, eso sí, con dos o tres meses de adelanto.

Town House

Para los amantes de lo siniestro se puede visitar Toolboth, uno de los edificios más antiguos de la ciudad que, aunque hoy es el museo del crimen, fue una cárcel.

Ya saliendo de la calle principal, tenemos el Marischal College, el símbolo de la ciudad. De granito blanco, fue construido para albergar la universidad entre 1835 y 1900, pero hoy en día se ha convertido en la sede del Ayuntamiento.

Es una mezcla de dos estilos: de un primero de 1837 más austero, y de uno gótico posterior de finales del siglo XIX. El resultado es una mezcla de dos tipos de materiales. En un primer lugar se usó piedra de Rubislaw, pero en la segunda parte granito de Kemmay.

Marischal College

Es el segundo edificio de granito más grande del mundo por detrás de El Monasterio de El Escorial y para construirlo se demolieron varios edificios de la zona. Uno de esos edificios fue la Iglesia de Geyfriars, no así su torre.

Dado que la ciudad recibe el seudónimo de “Ciudad de Granito”, este edificio es su máxima expresión. Es el icono que simboliza la industria del granito.

Comenzó a hacérsenos de noche en nuestro recorrido, por lo que no llegamos hasta la playa, que está al final del Beach Boulevard. La calle nos conduce hasta el edificio de Beach Ballroom, un edificio de usos múltiples de estilo art decó.

Beach Ballroom

Y a continuación, la playa.

Playa de Aberdeen

Playa de Aberdeen

Como digo, ya era casi de noche, las fotos son de mi hermano, que la tiene cerca. Nosotros para acabar nuestro paseo por Aberdeen, entramos en un Tesco de camino al hotel y nos llevamos la cena. Tocaba reponer fuerzas, revisar la ruta del día siguiente y descansar.