Nueva serie a la lista “para ver”: The Good Fight

En mayo de 2016, tras 7 temporadas, finalizó The Good Wife, dando por concluida la evolución de la protagonista, Alicia Florrick. No obstante, aún quedaba mucho que contar de otros personajes que compartían despacho con ella, y así nace The Good Fight, estrenada en febrero de 2017.

Hay un salto temporal de un año con respecto al final de la serie madre, los Florrick han desaparecido de escena y Diane Lockhart se encuentra en el peor momento de su vida tanto en lo personal como en lo profesional. Se ha divorciado, su bufete es cada vez menos suyo (ahora es una lista de apellidos interminable que hace que la marca sea impronunciable) y para más inri, Trump ha llegado al poder. Así pues, desencantada con la vida, decide que es hora de dejar la abogacía, emplear el dinero que tiene ahorrado para comprarse una casa en la Toscana y retirarse a disfrutar de una merecida jubilación.

Sin embargo, ese dinero ha desaparecido en una estafa piramidal (y lo peor es que el contable era amigo suyo), así que no le queda otra que volver al trabajo. No obstante, en el bufete no se lo van a poner fácil y las condiciones que le ofrecen no son ni de lejos las que tenía antes de su renuncia. Por tanto, ha de buscar otros caminos para empezar (casi) de cero. Si The Good Wife era el proceso de Alicia Florrick de una inocente buena esposa a una mujer independiente y empoderada, The Good Fight es el renacer del Fénix.

En su búsqueda de un nuevo bufete que la acoja se encuentra con que todos aquellos que lamentaban su retirada y le decían palabras bonitas, ahora le dan la espalda por considerarla demasiado mayor para formar parte de sus despachos. La única oportunidad se la da Reddick y Boseman, un reputado bufete de afroamericanos. Porque sí, en el siglo XXI en Estados Unidos sigue habiendo discriminación por raza y hay casos que solo entienden y aceptan los despachos que cuentan con afroamericanos en nómina. En esta firma trabajan dos conocidos para los seguidores de The Good Wife:  Lucca Quinn y Julius Cane.

Y no son los únicos personajes repiten del reparto original, ya que también cuenta con las apariciones de los excompañeros David Lee y Howard Lyman, de muchos de los jueces, de algunos clientes como Colin Sweeney o de mi querida Elsbeth Tascioni.

Eso sí, a Alicia no se la espera, pues su relato ya está más que cerrado. Los creadores, el matrimonio King, ahora vienen a contar la historia de tres mujeres de diferente raza, edad y orientación sexual. Acompañarán a Diane en su nueva andadura su ayudante Marissa Gold, la hija de Elie, que ahora quiere ser detective y Maia Rindell, a quien todo el mundo odia por ser la hija del estafador.

No obstante, la serie sigue el esquema de su predecesora. Parece apuntar a que además de ser una serie coral con personajes bien trabajados, va a ser divertida e incisiva y vivir pegada a la actualidad. No hay más que ver ya de inicio la crítica a Trump.  Veremos qué tal le sienta a Diane este cambio de un bufete de burgueses blancos a uno en el que predominan los afroamericanos y ha de empezar de nuevo.

Cambia con respecto a The Good Wife el número de episodios por temporada (la primera cuenta con 10 y la segunda con 13). The Good Fight se emite en la plataforma de pago de la CBS y se ha adaptado a este formato más cercano a la docena de capítulos de mayor duración. Eso sí, ya han renovado por una tercera entrega. Parece que va a haber Diane Lockhart para largo. Y yo que me alegro.

Serie Terminada: The Good Wife

Cuando vi el piloto de The Good Wife pensé que iba a ser una serie de abogados más, a lo Boston Legal o Ally MacBeal. Sin embargo, a pesar de tener un trasfondo legal, es mucho más que una serie episódica centrada en un bufete, tiene mucha más miga.

La historia comienza con un escándalo político y sexual. Peter Florrick, fiscal del condado, es condenado por corrupción a la vez que salen a la luz varios vídeos en los que mantiene relaciones sexuales con prostitutas. Alicia, su mujer, no le perdona las infidelidades, pero se comporta como una “buena esposa” y comparece junto a él en una rueda de prensa aguantando el tipo y dándole la mano. Esa mano es todo simbología para la serie.

Imposible de mantener el estilo de vida que llevaban antes de la encarcelación de Peter en su lujoso vecindario a las afueras, Alicia se muda e intenta retomar su profesión de abogada tras 13 años sin ejercer (desde que tuvo a su primer hijo) para así sacar adelante a su familia. Algo nada fácil, no solo por su falta de experiencia, sino porque su reputación va asociada a la de su marido y tendrá que superar no pocos escollos.

Así de primeras el piloto parecía interesante con la trama política de trasfondo y la historia de una mujer que tiene que comenzar desde cero dejando atrás una vida acomodada. Sin embargo, los pilotos a veces prometen mucho y luego se quedan en nada, así que faltaba por ver si The good Wife apuntaría alto o se quedaría en un quiero y no puedo. Pero no falló. Muy al contrario, se convirtió en una de las mejores ficciones de los últimos años combinando a la perfección el género legal y el político (que no están tan alejados, la verdad).

Sus guiones están bien construidos. En sus siete temporadas tocan prácticamente todos los temas. Se suceden un buen número de casos individuales y autoconclusivos, pero siempre suelen ir muy pegados a la actualidad. Por ejemplo podemos ver referencias a Bitcoin, a Occupy Wall Street, al espionaje de la NSA y a Snowden o Anonymus, a los límites de la propiedad intelectual, al uso de las redes sociales, al mundo de internet, de Google (aunque lo camuflen como Chumhum), al feminismo, al aborto, a la tenencia de armas… También se tratan los tejemanejes de las campañas electorales, así como los codazos y zancadillas que hay en el mundo de la política. Ríete tú de House of Cards.

También hay casos que duran más de un capítulo (bien contiguos, o bien apareciendo y desapareciendo como el Guadiana a lo largo de las temporadas), pero lo que realmente conforman las tandas de 22-24 episodios son las tramas de fondo: la carrera política de Peter Florrick, los problemas en el bufete, las relaciones familiares, los romances, las traiciones… Y todo está muy bien hilado, tanto la trama de la temporada como el caso semanal, aunque la temática no tenga nada que ver.

Y es que The Good Wife consigue encajar todas las piezas gracias a su ritmo. Destaca por sus diálogos ágiles, ácidos y cargados de sarcasmo e ironía. Pero aunque la dialéctica es importante (pues no hay que olvidar que es una serie de abogados y políticos y es en lo que se basan para la argumentación y los discursos), más relevantes son aún los silencios, las miradas, el lenguaje no verbal. La serie recurre mucho la sutileza. Quizá también porque se emitía en la CBS, pero el caso es que es un recurso que le sienta muy bien.

Sin embargo, los guiones no son todo. Para conseguir llegar a los 157 capítulos necesitas un buen elenco, y The Good Wife lo tiene. Julianna Margulies está inmensa como Alicia Florrick. Ha sabido interpretar todas las facetas de este personaje: madre, esposa, esposa de político, abogada, empleada, jefa, compañera, mujer, amante, hija, hermana, nuera…  Ha sabido sacar a la luz todas las Alicias: la dolida, la reflexiva, la enfadada, la inteligente, la fuerte, la triste, la seria, la enamorada, la agotada, la desencantada, la cómica, la manipuladora, la decidida… No hay que olvidar que aunque lo que da inicio a la serie es el escándalo de Peter, en realidad la historia que se nos cuenta es la de Alicia, el proceso en el que se encuentra a sí misma.

Acompañan a Margulies en la primera fila Christine Baranski en el papel de Diane Lockhart y Josh Charles como Will Gardner. Ellos son los dueños del bufete en el que Alicia consigue trabajo (Gardner y ella fueron pareja en sus años de universidad).  El personaje de Diane Lockhart parece estar hecho a medida de Baranski. Es una mujer con carácter, decidida, elegante y estilosa. Es demócrata y feminista y acepta los casos en base a sus principios. Contrasta con su socio, un abogado mucho más impulsivo y con menos escrúpulos. Juntos consiguen una armonía, no solo en el despacho, sino también como acompañantes de Alicia, a quien ayudan a crecer como persona y como profesional.

Pero en The Good Wife no solo son importantes los personajes principales, sino que también los secundarios tienen su papel. Así, no hay que olvidar a otros compañeros del bufete, como a la investigadora Kalinda Sharma, una mujer con grandes recursos y un pasado oculto; al joven Cary Agos que también pasa por su propia evolución desde el inicio de la serie como joven asociado; o David Lee, el cínico y sarcástico abogado matrimonialista que no da puntada sin hilo.

También son relevantes los hijos adolescentes, la madre del propio Peter o la madre y el hermano de Alicia. Aunque sin duda, para mí, hay dos secundarios que brillan con luz propia. La primera es Elsbeth Tascioni, una excéntrica abogada que a pesar de parecer un poco despistada, es muy inteligente. Su mente sigue otro proceso a la hora de argumentar y siempre que aparece en escena aporta frescura y comicidad. No trabaja en el mismo bufete que Alicia, pero se convierte en una gran aliada.

Mi otro favorito es Eli Gold , un personaje que llegó como jefe de campaña de Peter. Es decir, como secundario de un secundario. Sin embargo, poco a poco se hizo con su sitio y ganó más protagonismo que el propio candidato. No es de extrañar, ya que tiene mucho carisma y su posición entre el matrimonio Florrick da mucho juego. Representa a la perfección el mundo de la política, ya que es un tipo sin escrúpulos, manipulador y ambicioso, que sabe muy bien cómo hacer su trabajo y gestiona muy bien la información, los contactos y los tempos. La única persona que es capaz de hacerle frente es Alicia, que para algo es la protagonista.

Podría pasarme horas y horas hablando de los personajes, ya que The Good Wife es una serie coral en la que cada uno de ellos sirve como pieza de un engranaje. Y no solo los principales o secundarios, sino que es una ficción que cuenta con un gran número de invitados de renombre como Lisa Edelstein, Amanda Peet, Jennifer Carpenter, Matthew Perry o el mismísimo Michael J. Fox. Muchos llegan como “special guest star”, pero acaban repitiendo a lo largo de la serie.

En definitiva, The Good Wife me ha sorprendido gratamente. Me esperaba un drama más lineal, más sencillo, pero está muy bien tejido y tiene también su punto de comedia, sobre todo gracias al sarcasmo y al toque de determinados personajes. Además, no se enreda demasiado en los casos legales y sabe cuándo adelantar la trama y cuándo ha de detenerse en explicar los detalles. Y a pesar de que flojeó un poco en la cuarta temporada, en general ha mantenido un buen nivel y han sabido cerrarla de la forma adecuada y en el momento preciso.

El final generó controversia porque no está mascado, pero creo que es acertado. Hay que quedarse con el camino que ha recorrido Alicia, pasando de ser esa “buena esposa”, esa “santa Alicia”, a ser una mujer empoderada que se hace un hueco en el mundo de la abogacía y toma las riendas de su vida.

Nueva serie a la lista “para ver”: Goliath

Amazon también se ha lanzado a las series y ha estrenado Goliath, un drama judicial protagonizado por Billy Bob Thornton y creada por Jonathan Shapiro y David E. Kelley, ambos con una amplia experiencia en ficciones de temática legal. A las espaldas de Saphiro están The Blacklist, The Practice (El Abogado), Boston Legal y Life. Kelley no se queda atrás con La Ley de Los Ángeles, El Abogado, Boston Legal o la mítica Ally McBeal.

En este caso la serie se centra en Billy McBride, un prestigioso abogado de Los Ángeles venido a menos. En su día había cofundado el bufete Cooperman & McBride, pero fue despedido tras perder un importante caso y desde entonces ahoga las penas en la barra del bar.

Puntualmente trabaja en casos menores que le envía su exmujer, Julie, también abogada. Un día le piden ayuda para defender un caso de homicidio involuntario contra el mayor cliente de Cooperman & McBride y aunque en principio se muestra receloso, cuando investigue un poco, verá que hay mucho más tras el suicidio del ingeniero. Ahí comenzará la lucha de David contra Goliath. Además, tendrá doble satisfacción si gana. Por un lado hacer justicia y por otro lado, vengarse de su socio que lo echó del bufete.

Un socio el Cooperman que se nos presenta un tanto siniestro con tanta oscuridad y ese botoncito constante cuando quiere callar a alguien. Bastante manipulador y déspota.

El piloto es algo lento, imagino que por la cantidad de personajes que presenta y por la complejidad del caso. A veces resulta algo atropellado. Supongo que también influye la dejadez del personaje principal, que transmite esa desgana; pero me da la sensación de que remontará a medida que salgan a la luz conspiraciones, términos legales, acusaciones, negociaciones, el juicio…

La temporada cuenta con 10 episodios e imagino que no tiene futuro más allá. Salvo que cada temporada gire en torno a los pleitos entre McBride y grandes corporaciones. Habrá que darle una oportunidad a ver si David es capaz de vencer a Goliath.

Nueva serie a la lista “para ver”: Bull

Bull es un drama basado en la carrera del Dr. Phil McGraw, una celebridad en Estados unidos que salía en el programa de Oprah. Jason Bull, el protagonista, tiene una consultoría especializada en juicios. Parece tener un olfato en cuanto a intuición se refiere, lo que, combinado con psicología y algo (mucho) de tecnología, le lleva a ser un experto en jurados, abogados, testigos y acusados. Los disecciona y analiza buscando sus puntos débiles para crear una defensa brillante y que el cliente salga absuelto de los cargos que se le imputan.

La serie está creada por el propio Dr. Phil y Paul Attanasio, guionista de House. Sin embargo, a pesar de estar basada en una persona real, me recordó mucho a Lie to me, en la que el protagonista era el Dr Carl Lightman, un psicólogo especialista en las emociones, microexpresiones faciales y lenguaje corporal. Aquí se va un poco más allá, ya que Bull además de ser un experto en análisis del comportamiento humano, y que por tanto analiza toda la fachada de las personas, también recurre a una avanzada tecnología, como comentaba más arriba.

Y aquí es donde me chirría un poco. Es decir, la idea no está mal, tampoco es que sea la más novedosa, pero bueno, hablamos de un procedimental, ese tipo de serie que ves con piloto automático, que no te exige demasiado, con casos que se solucionan en cada episodio y a otra cosa, mariposa. Y aún así, a pesar de que el planteamiento y tipo de formato encarrila la serie, el abuso de la tecnología, lo hace tan poco real… Sobre todo porque no es un Mr. Robot o un Halt and Catch Firesino más bien un CSI Cyber. Tiene ese tipo de escenas en las que se toca una pantalla y sale toda la información que el personaje está comentando, sin ningún tipo de comando. Hay pantallas por todos lados, muchas lucecitas, gráficos… Todo muy visual. Como queriendo decir: ahí, que se note que somos punteros y entendemos mogollón de esto de la informática. Pero esto es EEUU, todo a lo grande.

Otra cosa que también hace que flojee son los tópicos. Sin ir más lejos, hablando de informática, la especialista del grupo, la hacker, viste con camisas de cuadros y gorritos de lana. ¿En serio? Tan típico como el protagonista hombre-blanco-de-clase-acomodada.

Completan el reparto el resto de expertos de Jason Bull: un abogado, su excuñado, una experta en neurolingüística, una expolicía y el estilista Chunk Palmer.

Como decía, una serie para ver sin muchas pretensiones más que el entretenimiento. Al final es de lo que se trata, ¿no?

Nueva serie a la lista “para ver”: Cómo defender a un asesino

Retomo las series, que en la última ronda vimos bastantes pilotos. Uno de ellos fue Cómo defender a un asesino. Se trata de un drama legal creado por Shonda Rhimes, la misma que está detrás de series como Anatomía de Grey o Scandal. La primera no la he visto, no me llaman mucho las series de médicos, y de la segunda sólo he visto el piloto (y a la espera en la lista de series “para ver”), pero si hay algo que parece que es propio de Rhimes es enredar a los personajes llegando al punto de convertir la serie en un culebrón. Ríete de Revenge. Tiene en común con Scandal que las dos están protagonizadas por mujeres negras (como la propia Shonda), dando así visibilidad a un colectivo que en los últimos Oscar se quejaban de tener poca participación en la industria cinematográfica estadounidense.

La serie se centra en Annalise Keating, una abogada que tiene un prestigioso bufete y que además ejerce como profesora de Derecho penal en una universidad de Filadelfia. Entremezcla ambas profesiones escogiendo cada año a cinco de sus alumnos para que trabajen con ella en casos de su bufete a modo de beca. De este modo llevarán a la práctica la teoría. No sé si usar a tus alumnos en tu propio beneficio para resolver casos de tu bufete privado es muy lícito, la verdad. Los elegidos son Wes, Connor, Michaela, Asher y Laurel, quienes pronto descubrirán que no se trata de saber si tu cliente es culpable o no, sino de usar las estrategias legales que tienen en sus manos para defender a su cliente y que se libre de la cárcel. Se basa en la premisa de que todo el mundo merece una defensa justa y que la labor del abogado es buscar los resquicios legales que se salden con la libertad del inculpado. Todo depende de lo bueno que sea el letrado defensor, de lo audaz e ingenioso que pueda llegar a ser para conseguir pruebas y presentar el caso ante el jurado o juez de una forma que plantee la inocencia o la duda razonable. Se desdibujan los límites de lo legal y lo alegal. Annalise no tiene ningún tipo de reparos ni con los más allegados.

Para animar a los alumnos a participar y fomentar la competitividad entre ellos, cada semana ofrece como precio al mejor una escultura que representa a la diosa romana de la Justicia. Una estatuilla que cobrará importancia ya desde el primer capítulo. Comenzamos en un momento de caos con una noche de celebración universitaria y los alumnos intentando ocultar un cadáver al más puro estilo Sé lo que hicisteis el último verano. A continuación la acción pasa a tres meses antes para presentarnos a los personajes, su vida universitaria, el caso práctico semanal del bufete y llevarnos así hasta el punto de partida del capítulo (el presente) e ir avanzando en la trama. Imagino que, para ir descubriendo capítulo a capítulo detalles y giros hasta llegar al final de la temporada con todos los datos de esa noche. A la vez, tenemos la desaparición de Lila Stangard, una alumna de la universidad que aparece muerta en un tanque de agua de la fraternidad y que apunta a que va a tener importancia en el hilo argumental y va a guardar relación con el asesinato que están intentando encubrir los protagonistas. Pero eso son cábalas mías, que, recuerdo, sólo he visto el primer episodio.

Aunque la fuerza de la serie parece recaer en una carismática Annalise, es una serie coral, con bastantes personajes. Ya he mencionado a los alumnos, pero también tenemos a los abogados del bufete de Annalise, a su marido o incluso a su amante. Ya he dicho que Shonda es muy dada al enredo entre personajes y al culebrón. Así que no pueden faltar infidelidades, sexo, traiciones, mentiras, secretos, trampas y tejemanejes.

Atisbamos las personalidades de los personajes y sus dualidades. Una Annalise con dos caras: la reputada abogada, firme y segura de sí misma, frente a su cara más débil en su faceta personal. Los universitarios también tienen sus propios fantasmas, problemas e intringulis. Cada uno con un origen diferente. Desde el más modesto, al que viene de una clase más elitista.

Wes llega a la clase de Annalise de rebote, con desfase respecto a sus compañeros, sin embargo gana fortaleza en el momento en que descubre los secretos de su profesora. Connor va de sobrado, consigue siemrpre lo que quiere y busca continuamente el reconocimiento de su mentora. No tiene escrúpulos a la hora de conseguir pruebas para los casos. Michaela quiere ser una copia de Annalise. Es inteligente y ambiciosa, no sólo es brillante con un expediente perfecto, sino que busca la perfección para llamar la atención de la abogada. Por su parte Asher es el niño pijo, no destacó mucho en el piloto, pero seguro que tiene sus trapos sucios tras toda esa vida de lujo y exclusividad. La quinta integrante que completa el grupo es Laurel, una chica con vida interior, más idealista que sus compañeros. Representa a una joven que quiere defender a los más desfavorecidos, ya choca en el primer caso con la forma de llevar la defensa.

Cómo defender a un asesino tiene en cada uno de los personajes un poquito de otras series de abogados. No tenemos tanta variedad como en el caso de las policiacas, pero hay un buen surtido de dramas legales. Ya sean defensores, fiscales, turno de guardia, abogados de oficio, letrados sin escrúpulos, o los que defienden a las clases menos favorecidas.

Nada más comenzar el capítulo me recordó a Shark. No era profesor, pero sí que se veía rodeado de jóvenes abogados a los que enseñaba sus filosofía con un carácter un tanto peculiar. Tenía tres principios que fácilmente podría defender Annalise:

  • Un juicio es la guerra y perder es la muerte.
  • La verdad es relativa, escoge la que te convenga.
  • En un juicio con jurado sólo hay 12 opiniones que importen y la tuya no es una de ellas.

Sin embargo, la serie tiene también detalles de El Abogado. Por lo menos en Laurel parece haber algo de ese espíritu de defensora de causas perdidas, comprometida con las causas. Habrá que ver más capítulos para descubrir si no se desvía y acaba como sus compañeros.

Aunque de lo que más tiene es de Boston Legal. Por el prestigio del bufete, por el elitismo de algunos personajes, por la falta de escrúpulos de alguno de los protagonistas. Por el ritmo, los giros, el lenguaje ácido y el sarcasmo.

Cómo defender a un asesino retoma el mundo de la ficción legal y propone una trama en la que lo importante es defender al cliente usando en su defensa las mejores pruebas sin importar cómo se consiguen. Sin embargo, incluye un giro de tuerca con ese halo de misterio y el encubrimiento de un asesinato por parte de los alumnos. ¿Habrán aprendido las tretas de cómo usar las cartas a su favor para no dejar ningún cabo suelto y no poder ser descubiertos? Tendremos que ver los catorce capítulos restantes de la temporada para averiguarlo.

Como viene siendo habitual, acabo con el tráiler.

Series Terminadas: Shark y Fiscal Chase

Sigo hablando de series terminadas, y es que esta Semana Santa hemos finiquitado Shark, y ya aprovecho para hablaros de otra de temática similar que terminamos hace unos meses: Fiscal Chase.

SharkShark tiene como protagonista a Sebastian Stark, un abogado defensor de los ricos y famosos de Los Ángeles que defiende sin ningún tipo de escrúpulo a sus clientes más influyentes. De ahí su sobrenombre de Shark (tiburón en inglés). Sin embargo, su vida da un giro y decide aceptar un puesto en la Fiscalía y encargarse de un nuevo grupo especial.

En la Fiscalía se encontrará con su rival y jefa Jessica Devlin, quien le asignará un equipo de jóvenes juristas a los que Stark intentará moldear para que sigan su filosofía, que deja clara en el primer episodio:

  • Un juicio es la guerra y perder es la muerte.
  • La verdad es relativa, escoge la que te convenga.
  • En un juicio con jurado sólo hay 12 opiniones que importen y la tuya no es una de ellas.

En cuanto a su vida personal, está divorciado, cómo no, y por supuesto, tiene una hija adolescente. Que no sé yo qué les ha dado a los guionistas, pero siempre el protagonista está divorciado y tiene una hija adolescente (Lie to me, El cuerpo del delito, por ejemplo).

La serie es del 2006-2008 y tiene dos temporadas, surgió en la época en la que triunfaban los personajes como House (bordes y que siempre son el mejor en su trabajo), pero a mediados de la segunda temporada la serie se vio afectada por la huelga de guionistas y finalmente la cancelaron, eso sí, al menos, se agradece que tenga un final cerrado.

No es una gran serie, de hecho, tiene una cabecera más que cutre, pero bueno, está bien para pasar el rato entre caso y caso.

Fiscal ChasePor otro lado, Fiscal Chase, es una serie un poco más ñoña, por así decirlo. También se centra en la fiscalía, y en concreto en la ayudante del fiscal Annabeth Chase, una abogada felizmente casada y que se reincorpora tras su baja maternal. Ella, al contrario que Stark, sí que sigue las normas y no sobrepasa los límites.

También tiene dos temporadas, y su productor es Jerry Bruckheimer, el mismo que CSI, Sin rastro, Piratas del Caribe, y mil más.

Tampoco es una serie que te venga a la cabeza cuando alguien te pregunta que qué serie le recomiendas, pero bueno, si te gustan las series con capítulos autoconcluyentes, sin más recovecos ni historias subyacentes, simplemente sentarte a ver un capítulo y olvidar… ambas series son de ese estilo. Si bien los personajes van evolucionando y tienen tramas con continuidad, no requieren mucha atención.

Si queréis ver una serie de abogados, sin duda recurrid a Boston Legal.

Series Terminadas: El Abogado y Boston Legal

De nuevo hoy toca post de series. Las dos de hoy sí que guardan relación, más que nada porque la segunda es un spin-off de la primera. Es decir, acaba una serie pero hay un personaje que tiene mucho carisma o en el que se quiere ahondar, y se crea una segunda serie siguiendo el hilo principal, pero con otro aire. Este es el caso de El Abogado (The Practice) y Boston Legal.

imagesEl Abogado cuenta las andanzas de la firma de abogados Donnell, Young, Dole y Frutt, que son los 4 protagonistas: Bobby Donnell (algunos le conoceréis por la primera temporada de American Horror Story, que es lo más reciente que ha hecho), que es quien crea el bufete con su secretaria – recepcionista Rebeca, Eugene Young, mi personaje favorito, agresivo, pero con las ideas muy claras, Lindsey Dole (conocida también por Lie to me), escecializada en los grandes casos contra tabacaleras y causas pedirdas y Eleanor Frutt (lo mismo os suena de Entre Fantasmas), la más centrada.

Completan el reparto la fiscal Helen Gamble, amiga de Lindsey y Bobby; Lucy que se convertirá en secretaria cuando Rebeca empieza a estudiar derecho y Jimmy Berluti, amigo de Bobby, para mí, el personaje más insulso de todos.

El pequeño bufete se encarga de casos penales, defienden a criminales, lo que les llevará a ser mirados con lupa por jueces y fiscales. Los casos suelen tener un trasfondo moral y ético, qué es el bien, qué es el mal, hasta dónde estamos dispuestos a llegar, si somos capaces de matar si estamos al límite…

La serie está bien, hay veces que la trama se abre y cierra en el mismo capítulo, pero otras veces continúa a lo largo de varios, incluso como hilo central de la temporada. El problema que yo le veo es que a veces la historia transcurre muy lenta y que al ser algo antigua, el tipo de formato de imagen se hace hasta raro de ver.

Consta de 8 temporadas, la última de ella era casi obligada para cerrar la serie en condiciones, ya que en la 7ª recortaron presupuesto, hubo actores que se marcharon y llegaron nuevos (Alan Shore, por ejemplo), cambiando la estructura del bufete y de la serie. Pero creo que fue a mejor, porque hizo más ágiles los diálogos y nos preparó para Boston Legal, que es, sin duda, mil veces mejor.

boston_legal_wallpaper_1024En los últimos capítulos de El Abogado conocemos a Alan Shore, amigo de Elenor Frutt que llega porque le han despedido de otro bufete. Es un personaje irreverente, que en cada caso roza la ilegalidad y la inmoralidad y chocará con Eugene Young, tan serio y legal como es. Así pues, finalmente será despedido también de este bufete y acabará en Crane, Poole y Schmidt, sobre el que gira Boston Legal. En la última temporada estaremos entre dos aguas de las dos series y las dos oficinas. Y conoceremos a algunos de los personajes principales del spin-off.

Esta nueva serie será totalmente diferente, narra el día a día de un bufete más elitista, es uno de los más prestigiosos de Boston y se encargan de todo tipo de casos, aquí ya no se le da tanta importancia a defender a los inocentes, sino en conseguir que los clientes ricos queden satisfechos. Me recuerda algo más a Ally McBeal (es el mismo creador, Keally), las bandas sonoras, los chascarrillos, los personajes…

Aparte del carismático Alan Shore, el protagonista por excelencia de Boston Legal (es una serie coral, pero unos tienen más filón que otros) es Denny Crane (caramelos para los niños), uno de los fundadores del bufete, ultraconservador, mujeriego, aficionado a la pesca, a las armas y un poco ido de la olla. Los mejores diálogos serán los que incluyan a estos dos personajes, sin lugar a duda y con gran diferencia. Sobre todo las reuniones al final de cada capítulo en las que se fuman un puro, se toman un whisky y discuten sobre política, mujeres o el caso que tienen entre manos. Y encontramos una buena crítica a la hipocresía estadounidense.

Los otros dos socios fundadores son Poole (que cae enfermo en el primer capítulo) y Shirley Schmidt que pone un poco de cordura en el bufete, aunque a veces dé por imposibles a Alan y Denny. Hay muchos más abogados, aparte de los mencionados, pero el resto no tienen tanto peso, de hecho hay veces que los clientes tienen más peso que los propios abogados, a pesar de ser sólo secundarios. Sólo destacaría a Jerry, que tiene síndrome de Asperger pero es muy brillante, me recuerda un poco al personaje de bizcochito de Ally Mcbeal.

En este caso sólo duró 5 temporadas, pero merece la pena cada uno de los capítulos. Si queréis ver cómo llega Alan a Boston Legal, empezad desde el Abogado, pero como serie, merece muchísimo más la pena el spin-off, aquí no se puede aplicar lo de segundas partes nunca fueron buenas. Quizá me veo influenciada porque primero vi Boston Legal y después descubrí que era una secuela y a partir de ahí vi El Abogado y claro… es que no tiene nada que ver, le faltan esos diálogos irónicos, esos personajes un tanto pirados, el surrealismo… Lo dejo a vuestra elección.