Trucos Viajeros: Alquilar un vehículo

Los Road Trips tienen algo de especial, pues tienen un toque de aventura. De echarse a la carretera y vivir todo tipo de experiencias. Vale, quizá influye en nuestro imaginario haber visto demasiadas películas y series americanas en las que los protagonistas recorren punta a punta del país pasando por lugares inhóspitos. Y claro, no en todos sitios es así.

Lo que es innegable es que el coche ofrece la libertad de moverse a placer, de crear tu propio itinerario. Pero además, incluso con una ruta prefijada si en el camino hay algo que te llama la atención, puedes pararte. Esto por ejemplo no lo tenemos con el tren o el bus. Aparte de que hay lugares a los que no llega el transporte público. Además, viajar en coche puede suponer un ahorro cuando vamos en grupo, ya que los gastos del alquiler y gasolina se dividen y a veces es más barato que la suma de los billetes sencillos de tren, bus o incluso avión.

Así, nos da una gran autonomía para configurar un viaje. Nosotros decidimos la ruta, el ritmo, la música… El coche se convierte en una segunda casa y el tiempo que pasamos en él nos proporciona un gran número de anécdotas.

Puede ser que el coche sea nuestro, pero en caso de que viajemos al extranjero, lo más lógico y común es que sea de alquiler. Y hay una oferta de empresas tan amplia, que hay que tener varias consideraciones en cuenta.

En primer lugar habría que tener claro qué coche vamos a elegir. Para ello hay que saber el número de personas que van a viajar así como sus bultos, pues no es lo mismo 4 personas con dos mochilas y dos maletas de mano, que 4 personas con maleta grande y maleta de cabina. Por ejemplo, el primer caso lo vivimos en Seychelles, donde elegimos la gama más baja y cabía lo justo, llegando a tener que usar incluso la parte trasera porque el maletero era escaso.

Por otro lado, en nuestro Road Trip por Estados Unidos y Canadá, siendo las mismas personas, elegimos un modelo bien diferente porque cargábamos con mucho más equipaje y ya teníamos experiencia de un viaje similar en que habíamos ido justos… Además, un exceso de peso en el coche hace que el consumo de gasolina suba (cierto es que si subimos de categoría de vehículo, también gastará más), y que también sufran los neumáticos. Y no queremos sorpresas con reventones.

También influye el tipo de viaje y la orografía, pues no es lo mismo recorrer una isla pequeña durante un día, que Escocia con esas curvas y passing places o las carreteras de Norteamérica durante 17 días.

Las características de la conducción son importantes. No hay que olvidar que en unos países conducen por la izquierda (con el volante a la derecha) y otros por la derecha (con el volante a la izquierda), por lo que quizá sea interesante elegir uno automático cuando nos vamos a encontrar con lo opuesto a lo que estamos acostumbrados. Aunque los pedales y mandos no suelen cambiar.

Los modelos de coche no son iguales en todos los países, claro. A veces ocurre que es solo que la marca se llama diferente, como Opel en Reino Unido que es Vauxhall; pero otras es simplemente que el modelo que se lanza en un país, no se comercializa en otro. Por ejemplo los coches estadounidenses, que en muchos casos son tanques que no cabrían por calles estrechas europeas.

En cualquier caso, lo importante es definir plazas, maletero, si tiene aire acondicionado, si es manual o automático, si es diésel o gasolina… El resto de equipamiento, seguramente sea el de base, sin ningún tipo de extras estéticos.

Con la gama clara, lo siguiente es comparar por internet en diferentes empresas. Bien con agencias internacionales, con mayoristas, con buscadores o con empresas locales. Incluso las aerolíneas ofrecen opción de Vuelo + Coche porque tienen acuerdos con partners. Como norma general, las empresas de alquiler internacionales suelen tener una flota que se renueva con frecuencia, aunque sus precios quizá son un poco más elevados. Por su parte, las locales tienen menos variedad de modelos y menos rotación, pero también las tarifas son algo inferiores. Los comparadores de coches de alquiler mezclan un poco de ambas partes y puedes contrastar, aunque también puede que de esta forma no te puedas beneficiar de alguna oferta.

En nuestro caso para Seychelles, Sicilia y Escocia reservamos directamente con empresas locales. Sin embargo, en el Road Trip por la Costa Oeste de Estados Unidos lo hicimos con un buscador. En este último sin embargo fue con una empresa internacional (Avis) porque tenían una oferta con un partner (British Airways).

Lo importante es hacerlo cuanto antes, sobre todo si el viaje es en una fecha muy solicitada.

Para poder alquilar un coche vamos a necesitar el carnet de conducir en regla, lógicamente. Pero además, si se trata del extranjero, en algunas ocasiones necesitaremos el Permiso de Conducción Internacional. Según la DGT es necesario para poder conducir temporalmente por el territorio de países que no sean miembros de la Unión Europea o el Espacio Económico Europeo (que incluye Islandia, Liechtenstein y Noruega) y que no hayan adoptado el modelo de permiso previsto en los Convenios de Ginebra o Viena o no tengan un tratado internacional recíproco con España (como Andorra o Suiza).

El trámite es bastante sencillo y no merece la pena arriesgarse. Hay que pedir cita en una Jefatura de Tráfico (esto es lo más difícil de todo, pues están saturados) y acudir con el carnet de conducir, una fotografía actualizada, de 32 x 26 mm. en color, completar un formulario y pagar 10,20€. Sales con el libro ya puesto. En caso de mandar a un autorizado, este ha de acudir con un documento oficial (DNI, carnet de conducir, pasaporte, o fotocopia de alguno de ellos compulsada) además de la fotografía y el formulario. Y pagar, claro. Que por cierto, solo se puede abonar por tarjeta o previamente por la web.

Es un libro con los datos personales del titular así como los permisos que posee pero con la información repetida en diferentes idiomas (español, alemán, inglés, francés, italiano, portugués, árabe y ruso). Tiene un año de validez desde la expedición y no se puede usar en España.

Además, la compañía de alquiler exige que el conductor tenga una tarjeta de crédito a su nombre. No vale de débito, ya que se usa como garantía en caso de que tengan que realizar un cargo posterior (por ejemplo multas o posibles daños). Por eso suelen cargar un depósito. En algunos casos es imprescindible incluso que la tarjeta tenga los números en relieve pues son más complicadas de falsificar. Normalmente el pago se realiza una vez se recoge el coche, aunque a veces puede que lo carguen en el momento de la reserva. En cualquier caso, puede haber cargos adicionales, sobre todo si se contrata algún extra, seguro o franquicia.

El seguro que suelen ofrecer en el contrato por defecto es el seguro a terceros, aunque no en todos los países es obligatorio, así que conviene leerlo bien para saber si conviene añadir uno complementario que cubra el robo, bajos y lunas, o contratar un seguro a todo riesgo (con o sin franquicia). Eso sí, todo suma, así que a veces un alquiler que a priori parece barato, puede duplicarse porque viene con lo básico. Es el tema más peliagudo y conviene dedicarle tiempo a leer todas las cláusulas bien.

La edad mínima para alquilar un coche varía. A veces es a los 18 años, pero en algunos casos a los 21. Y siempre que el conductor sea menor de 25 años, se aplicará un recargo.

Otro extra es el conductor adicional. Aunque a veces viene incluido por contrato. Por ejemplo, así fue en Escocia y también en nuestro viaje por la Costa Oeste de Estados Unidos. En el primer lugar era por la compañía, en el segundo porque lo alquilamos en California, donde no cobran por conductores adicionales. En Illinois por ejemplo puede conducir el cónyuge o compañero sin tener que pagar una tarifa adicional.

Conviene informarse antes al respecto para no tener luego problemas, ya que si hay un accidente y quien iba al volante no estaba incluido en el alquiler, el seguro quedaría invalidado. En cualquier caso, en un viaje largo llevar varios conductores autorizados es más que recomendable. No solo para poder turnarse, sino porque si al principal le ocurriera algo que le incapacitara para la conducción, no quedaría chafado el viaje.

Los conductores adicionales deberán cumplir con los mismos requisitos que el principal, es decir, tener el carnet de conducir en vigor y, en caso necesario, aportar el permiso internacional de conducción.

Es importante tener en cuenta asimismo si podemos sacar el coche del Estado o país. En Estados Unidos no tienen problema con Canadá, no ocurre lo mismo con México, que lo tienen vetado. En cualquier caso, suelen exigir que se devuelva en el país de recogida.

Por cierto, que devolver en una oficina distinta de la de recogida suele incluir recargo, pues luego tienen que mover el vehículo a la original. En California no tuvimos problema (de San Francisco a Los Ángeles), pero en este último (de Chicago a Boston) suponía un extra de $300. Casi duplicaba la tarifa.

Otros extras pueden ser el GPS (a veces hay suerte y viene integrado), cadenas o sillitas para niños.

Antes de proceder a la recogida del vehículo, el agente de la oficina de alquiler se dará una vuelta por el coche y anotará los posibles desperfectos para después comparar a la entrega. Es el momento de asegurarse de que todos los detalles constan en el parte para que luego no nos carguen nada que no nos corresponda. Incluso no cortarse y hacer fotos por si acaso.

Es también la oportunidad de hacer todas las preguntas pertinentes relacionadas con el manejo del vehículo. Podemos tener mucha experiencia a nuestras espaldas, pero con los coches modernos nunca se sabe, pues cada vez incluyen más electrónica y pueden variar con respecto a nuestro coche habitual. Asimismo conviene consultar si tienen algún folleto sobre las normas de conducción, ya que suelen cambiar de un país a otro (y en Estados Unidos en cada Estado es diferente).

No hay que olvidar tampoco enterarse de cómo se abre el depósito y qué combustible usa. Así como la política de devolución. Cada empresa tiene su método y, mientras que unas entregan el coche lleno y así esperan que se devuelva (si no se hace, cobrarán un depósito completo al precio que les parezca a la entrega); otras te entregan vacío, con lo justo para llegar a la gasolinera más próxima.

El precio de la gasolina durante nuestro viaje puede oscilar notablemente si recorremos grandes distancias. Hoy en día hay Apps para todo y se puede averiguar dónde se encuentra la próxima gasolinera y cuál nos va a salir mejor. En cualquier caso, la experiencia me dice que mejor ir llenando de poco a poco para tener siempre el depósito lleno y no quedarnos tirados, como casi nos pasó de camino a Las Vegas (mea culpa).

Para Escocia aprendí y cada mañana a la que comprábamos provisiones en el Tesco, también echábamos unos litros, aunque fueran £5-10. Y es que hay zonas donde puedes conducir kilómetros y kilómetros sin ver ni una población, cuanto menos una estación de servicio. Esto es también importante con respecto a la comida. En un viaje por carretera conviene llevar unos sándwiches, bebidas, algo de fruta, algún snack

Otro gasto en movimiento pueden ser los peajes, y a veces suponen un gran pico. Hay compañías que ofrecen un Vía T (o e-Toll). A veces cobran una tarifa plana y otras te cargan a posteriori los movimientos que hayas realizado. Lo malo es que no siempre se puede elegir y que el dispositivo quizá solo sirva para los peajes del lugar donde alquilas en coche. En nuestro último viaje solo funcionaba en Illinois, una vez fuera del Estado, nos tocó pagar.

También es verdad que a veces es preferible evitar los peajes para tomar una ruta alternativa. Sí, quizá sea más lenta, pero en ocasiones también es más interesante paisajísticamente. Incluso puede que esté menos transitada.

A la hora de devolver el vehículo conviene no apurar la entrega, no sea que nos encontremos con tráfico, lleguemos tarde y nos carguen un día más. Si no se sabe si va a ser muy justa, es mejor añadir un día más a la hora de reservar y curarse en salud. Y es que a veces sale igual, o hay muy poca diferencia. Por ejemplo suele ocurrir con alquileres de 6 días, que apenas varía con respecto a una semana.

Tampoco hay que apurar si después tenemos coger un medio de transporte, no sea que con el papeleo nos retrasen y nos quedemos en tierra. Aunque puede ocurrirnos como en LAX que el agente ni lo revisó. Tan solo anotó las millas y el estado del depósito de gasolina. Nos dio un recibo y listo… Ahí quizá pecamos de confiados, pues lo suyo habría sido pedirle que revisara, anotara y nos diera copia del parte. Y además, hacer fotos nosotros como prueba. Pero no, solo revisamos los asientos, maletero, puertas y guantera para asegurarnos de no dejarnos nada personal. Afortunadamente no nos cargaron nada a posteriori, pero podríamos habernos encontrado con un cargo en nuestra tarjeta días después y, sin pruebas, poco podríamos haber hecho para reclamar. Y más desde otro país.

En caso de tener que interponer una queja en España existen las Juntas Arbitrales de Transporte en cada Comunidad Autónoma. En Europa se puede recurrir al Centro Europeo del Consumidor (CEC), quien se encarga de dar información, asesoramiento y asistencia gratuita. Si ha ocurrido con una compañía extracomunitaria, existe una Red Internacional de Protección al Consumidor y Aplicación de la Ley, pero funciona como AESA, que solo informa, no interviene, por lo que habría que recurrir a alguna empresa privada encargada en reclamaciones.

En fin, muchas consideraciones, pero que tenemos que tener en cuenta para saber cuáles son nuestros deberes y derechos como consumidores. Y para disfrutar de nuestro viaje con el menor número de percances posibles.

Preparativos para un Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá II: Alquiler de coche y Alojamientos

Durante el mes de noviembre, ya a la vuelta del crucero, nos centramos en concretar la ruta, valorar los días de coche, las paradas y en repartirnos la búsqueda de información. Recuerdo que así había quedado nuestro itinerario.

Ya en diciembre comenzamos a buscar alojamiento. Empezamos por Chicago, nuestra primera parada. Aunque comparamos la opción hotel vs apartamento, finalmente, para mayor comodidad, decidimos quedarnos con la segunda opción y así contar con cocina y más espacio para organizar el equipaje.

Asimismo reservamos una noche de hotel en London, una población próxima a las Cataratas del Niágara, pues ya con la planificación de la ruta vimos que ir de Chicago hasta Niágara del tirón en un mismo día (teniendo que pasar además los trámites de la frontera) iba a ser demasiado.

También en diciembre realizamos una comparativa entre diferentes empresas de alquiler de coche. Toda una odisea. No todas nos cubrían lo mismo, por lo que hubo que desgranar el tipo de seguro que ofrecían, el extra que cobraban por devolver en una ciudad diferente a la de la recogida, si nos incluía un segundo conductor en el contrato…

En el viaje por la Costa Oeste con el Jeep Compass fuimos un pelín justos de equipaje. Y aunque esta vez somos más experimentados y viajamos con menos trastos, al final nos íbamos a juntar al menos con una maleta grande, tres medianas, tres pequeñas y varias mochilas. Así pues, como la diferencia de precio de un SUV pequeño a uno grande no era mucha y sí que suponía un importante aumento de la capacidad del maletero, decidimos plantearnos el siguiente segmento: el Chevrolet Captiva o Ford Edge.

En determinado momento valoramos el alquilar uno de 7 plazas, porque salía incluso más barato. Pero suponía llevar un tanque y sin bandeja que tapara el maletero.

Ya en enero fuimos cerrando el resto de alojamientos. En algunas ciudades elegimos hotel con habitaciones cuádruples que, si te organizas, son una muy buena opción, pues salen muy bien de precio. Pero en otras tuvimos que buscar apartamentos, ya que era más económico y había más variedad donde elegir.

Lo más complejo fue Boston, ya que es extremadamente cara. No solo por ser una gran ciudad, sino porque el hecho de contar con 4 universidades hace que el alojamiento esté muy cotizado.

Al final, el resultado (sin buscarlo) fue una alternancia equilibrada de hoteles y apartamentos. En las grandes ciudades fue más sencillo encontrar apartamento, y en las pequeñas, hoteles:

– En Chicago, apartamento

– En London, hotel: Days Inn London, London

– En Toronto, apartamento

– En Ottawa, hotel: Econo Lodge Downtown

– En Montreal, apartamento

– En Merrimack, hotel: Quality Inn Nashua

– En Boston, apartamento

A la vez que buscábamos alojamiento, íbamos configurando nuestro itinerario, los puntos de interés en cada ciudad y la ruta que haríamos allí.

A principios de febrero cerramos por fin el tema del coche. Nos decantamos finalmente por el Ford Egde en Avis. Gracias al programa de partners de British Airways a mi hermano le salía mejor que directamente con Avis y además nos incluía un segundo conductor, algo que no ofertaba directamente la empresa de alquiler.

En nuestro anterior viaje no tuvimos problema con los conductores adicionales, ya que en el California está incluido, independientemente de que cambies de estado. En este caso habría que haberlo pagado aparte, aunque en el Estado de Illinois parece que el cónyuge o compañero residente en el mismo domicilio (supongo que para parejas homosexuales que no se pueden casar) están automáticamente incluidos en el alquiler como conductor adicional.

En el caso de extranjeros no sé muy bien cómo lo harán, porque una no va con el certificado de matrimonio traducido en la maleta. Y tampoco se cambia los apellidos… De hecho, según su lógica mi hermano y yo podríamos haber sido cónyuges al compartir apellidos. No sería la primera vez que nos han registrado mal en un hotel al ver los pasaportes.

El seguro de base, el LDW (Loss Damage Waiver) nos incluía los daños por accidente, los de los cristales, objetos robados (radio, batería, etc), vandalismo y robo del coche.

Para conducir en el extranjero es necesario llevar un permiso especial que emiten en la DGT. El permiso internacional de conducción ya nos lo sacamos en 2012 y no lo usamos, pero como nunca se sabe, yo preferí asegurar. Según me dijo el señor de la DGT, lo normal es que en la oficina de alquiler no te lo pidan, pero en caso de que te pare algún oficial, seguramente sí que te lo requieran.

El trámite no es muy complicado. Hay que pedir cita en una Jefatura de Tráfico (esto es lo más difícil de todo, pues están saturados) y acudir con el carnet de conducir, una fotografía actualizada, de 32 x 26 mm. en color, completar un formulario y pagar 10,20€. Sales con el libro ya puesto.

En caso de mandar a un autorizado, este ha de acudir con un documento oficial (DNI, carnet de conducir, pasaporte, o fotocopia de alguno de ellos compulsada) además de la fotografía y el formulario. Y pagar, claro. Que por cierto, solo se puede abonar por tarjeta o previamente por la web.

Es un libro con los datos personales del titular así como los permisos que posee pero con la información repetida en diferentes idiomas (español, alemán, inglés, francés, italiano, portugués, árabe y ruso). Tiene un año de validez desde la expedición y no se puede usar en España.

Así con este trámite, llegados a marzo, podríamos decir que estaba toda la planificación prácticamente completa. Tan solo nos quedaba preparar la documentación, las divisas y las telecomunicaciones.

Preparativos para un Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá: Itinerario y Vuelos

Si algo nos quedó claro en 2012 tras hacer el Road Trip por la Costa Oeste de Estados Unidos fue que la primera quincena de mayo es un filón para los que tenemos los festivos de Madrid. El 1 de Mayo es el Día del Trabajo, que se une al día 2, el de la Comunidad. Pero es que el 15 es San Isidro, fiesta local de Madrid Capital. Así pues, en el mejor de los casos, juntando ambos puentes podemos conseguir 17 días de vacaciones gastando tan solo 8.

Ese escenario se dio en 2017, cuando el 1 y el 15 cayeron el lunes. Si hubiéramos comenzado las vacaciones el sábado 29 de abril y terminado el 15 de mayo, habríamos tenido esos 17 días a los que me refiero. Sin embargo, al surgir el viaje Bombay a finales de marzo – principios de abril, la posibilidad de aprovechar esos días se pospuso a 2018. En este caso, en lugar de 8 días, gastábamos 9, pero también tendríamos 18 días de vacaciones en lugar de 17: del 28 de abril al 15 de mayo.

Y claro, cuando consigues tantos días de vacaciones, ¿dónde te vas? Pues a un destino que se tarde en llegar, de esos que quedan vetados cuando se dispone de una escapada más corta. En nuestro caso estaba sencillo, pues llevábamos 6 años con la idea de otro Road Trip por Norteamérica.

Al principio no teníamos fijada la ruta. Nos habíamos quedado con ganas de visitar Yellowstone, que se podría unir con las Rocosas, Seattle e incluso Vancouver. Pero también nos quedaba mucho por ver en la Costa Este. Incluso el sur con Texas, Luisiana y Misisipi. Pero con el pasar de los años se fue concretando algo más y se fue instalando la idea de recorrer la Costa Este de Canadá.

En el viaje de 2012 viajamos 4: mi hermano, mi prima, mi pareja y yo. Para esta nueva aventura todo apuntaba a que íbamos a repetir integrantes, pero sumando a mi cuñada y a dos primos más. Empezábamos a plantearnos el alquilar una furgoneta, porque si 4 fuimos un poco apretados con las maletas en un Jeep Compass, 7 personas más su equipaje se antojaba complicado aunque nos decantásemos por un todoterreno XL.

Pero como suele pasar en estos viajes, con el devenir de los meses los primos fueron descolgándose, sobre todo por la imposibilidad de pedir los días de vacaciones en esas fechas. Así que volvimos a ser 4, esta vez cambiando a prima por cuñada. Es decir, repetiríamos los mismos del viaje a Bombay.

Dado que ellos viven en Escocia y nosotros en Madrid, cada uno se buscó sus vuelos y nos uniríamos en nuestra primera parada. Para saber cuál iba a ser nuestro punto de partida y fin, como siempre, nos fijamos en los vuelos. Había que saber si nos interesaba volar lo más al oeste posible y terminar en el este. O al revés, empezar cerca de la costa y adentrarnos en el continente.

Y ganó ida a Chicago y vuelta a Boston. ¿Pero no íbamos a ir a Canadá? Pues sí, pero era más barato volar a Estados Unidos, y como no habíamos estado en ninguna de las dos ciudades, pues nos daba un poco igual. Así que después de varias deliberaciones sobre cuántos días dedicar a cada ciudad e intentar no comernos muchos kilómetros diarios con el coche, el itinerario quedó así:

28/04 Vuelo a Chicago
29/04 Chicago (Parte I, Parte II y Parte III)
30/04 Chicago (Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV y Parte V)
01/05 Chicago – London
02/05 London – Niágara – Toronto (Parte IParte II y Parte III)
03/05 Toronto (Parte I y Parte II)
04/05 Toronto (Parte I, Parte II y Parte III)
05/05 Toronto – Ottawa (Parte I y Parte II)
06/05 Ottawa – Montreal  (Parte I y Parte II)
07/05 Montreal – Quebec (Parte I, Parte II y Parte III) – Montreal
08/05 Montreal (Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV y Parte V)
09/05 Montreal – Merrimack
10/05 Merrimack – Boston (Visita a Harvard)
11/05 Boston (Parte I, Parte II, Parte III y Parte IV)
12/05 Boston
13/05 Boston
14/05 Vuelo desde Boston
15/05 Llegada a Madrid.

A finales de octubre, ocho días antes de irnos de crucero, compramos los vuelos (de nuevo programando un viaje sin haber empezado otro). Llevábamos tiempo haciendo un seguimiento a las diferentes posibilidades Madrid – Chicago y Boston – Madrid. Algunas directas, otras con escala.

En julio rondaban los 600-700€ con Iberia, Brussels Airlines, KLM y AirEuropa, y despuntaba uno por 523€ de Aer Lingus.

En septiembre el vuelo de Iberia (directo) estaba a 604€, es decir, aunque había ligeros movimientos, seguíamos en esa franja de 600-700€.

Por su parte, el vuelo de Aer Lingus (con escala) también se mantenía.

Para octubre cuando fuimos a comprar los vuelos, teníamos dos opciones:

1. Volar directos con Iberia por 650€ (En la ida salida 11:35 y llegada a las 14:00 y en la vuelta 17:35 y llegada a las 6:25).
2. Hacer escala en Dublín con Aer Lingus por 525€ (En la ida salida 10:35 y llegada a las 18:15 con una escala de 3h 30 y en la vuelta 15:50 y llegada a las 9:55).

Comparando horarios, el de ida de Iberia no estaba mal, pues suponía llegar a media tarde. Pero en realidad es engañoso, porque ese día lo pierdes igual entre el cansancio y el jet lag, así que aunque tengas la tarde por delante, no da mucho de sí. Además, nuestros compañeros escoceses tenían su vuelo de llegada a las 18:40, con lo que el de Aer Lingus parecía ser mejor opción.

Con la vuelta pasaba algo similar. Y es que aunque el de Iberia salía por la tarde, la mañana no se puede aprovechar realmente. En primer lugar porque el alojamiento seguramente ha de quedar libre entre las 10-12. Y por otro lado, porque para volar a las 17:35 habría que estar en el aeropuerto a las 15h como tarde. Además hay que tener en cuenta el tiempo que se tarda en llegar. Al final, día perdido. Y sí, llegaba antes a Madrid, pero recuerdo llegar de Nueva York a las 8 de la mañana y pasar una larga jornada en la que me dormía por las esquinas como consecuencia del jet lag.

El de Aer Lingus al salir después de comer, nos permitiría ir más de seguido. Esto es, abandonar el alojamiento, tomar el transporte al aeropuerto y llegar justo para facturar, comer, pasar controles y embarcar. Y en lugar de llegar a Madrid a las 6:25, ya serían casi las 10. No es mucha diferencia, pero ya te pones casi en media mañana y a la que tengas que hacer la compra y deshacer maletas, se te ha ido la tarde y vuelves ya al ciclo normal de sueño. Aunque tengas que acostarte un par de horas antes de lo normal.

Por otro lado estaba el tema económico. La elección radicaba en volar directos o hacer escala y ahorrarnos 125€ por persona (que no es poco).

Pero había un tercer factor que nos terminó de inclinar la balanza: la peculiaridad de la escala de Dublín. Resulta que este aeropuerto cuenta con instalaciones del US Custom and Border Protection (CBP o US Preclearance), por lo que se pueden realizar los trámites de inmigración, aduanas y agricultura antes de embarcar con destino Estados Unidos. Como consecuencia, al llegar a territorio estadounidense se hace como vuelo doméstico. Además, las maletas viajan directamente a destino, por lo que no te tienes que preocupar de recogerlas en la escala.

Así pues, aunque siempre parece más cómodo un vuelo directo, considerando estos tres factores, ganó la opción de Aer Lingus.

Y con el descanso de tener ya el itinerario concretado y los vuelos comprados, pasamos a la siguiente fase, que no era tampoco fácil y requería de su tiempo para una preparación adecuada.

De momento lo dejamos aquí (y nos fuimos de crucero).

Recomendaciones (y balance final) para un Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Es una pena llegar al final, hacer balance… y más cuando todo sale bien. Como ya comenté, todo comenzó en 2011 y nos fuimos de viaje a finales de abril. En 17 días se nos fue la planificación de unos 4-5 meses, pero mereció la pena dedicarle ese tiempo, porque la aventura salió redonda.

No tuvimos problemas con la documentación, no usamos el carnet internacional de conducir, ni el seguro de viaje, que es lo mejor que te puede pasar de vacaciones, no tener ningún percance, y más a tantos kilómetros de casa, con tantas horas de coche, en lugares tan inhóspitos.

Asimismo, todo fue perfecto con las reservas de coche y hoteles, así como las entradas, no nos llevamos ninguna sorpresa negativa con lo que ya llevábamos preparado, al contrario, creo que he mencionado bastantes veces que fuimos de menos a más, los hoteles eran cómodos, limpios, bien situados y económicos (algunos no tanto, pero compensaban con otros que estaban por debajo de la media). Vimos todo lo que queríamos ver, incluso algo más donde nos sobró tiempo, hicimos nuestras compras, comimos bien… en fin, no puedo sacarle pegas a nada.

Así pues, no puedo dar muchas más recomendaciones que las que ya di al inicio. Es decir, mejor si lo preparas con tiempo, no tengas miedo a llevarlo tan atado que no vas a disfrutar, porque luego tienes tiempo de improvisar, pero es importante tener cerrado el vuelo de ida, el de vuelta, cómo te vas a desplazar entre medias, los que quieres ver, si tienes que reservar previamente para entrar en algún parque, los alojamientos…

Aunque sí quiero mencionar una opción que nosotros descartamos, pero que es valorable, y es no hacer tantos kilómetros en coche, sino coger un vuelo nacional en determinado momento para saltar tierras áridas sin mucho que ver.

Nosotros nos lo planteamos para ir de Las Vegas a San Diego, pero decidimos que no nos era viable por la cantidad de equipaje que llevábamos (empiezas con poco y a medida que pasan los días acumulas y acumulas) y porque tendríamos que hacer escala en Los Ángeles seguramente. Para el resto del viaje no merecía la pena porque nuestras etapas eran de una media de 3 horas en coche. Pero es algo a tener en cuenta a la hora de diseñar la ruta.

Otra valoración inicial es con qué compañía volar así como dónde llegar y desde dónde volver. Por ejemplo, Iberia tiene vuelos directos desde Madrid a Los Ángeles. Pero imagina que quieres hacer como nosotros y comenzar en San Francisco, pues necesitarás un vuelo nacional. O al revés, puedes salir desde Los Ángeles, acabar en San Francisco y después coger ese vuelo nacional para volver a Madrid. Pero en función de ese condicionamiento, a lo mejor has de plantearte no ir tan al este como hicimos nosotros y trazar una ruta circular. Salir de Los Ángeles, subir la costa hasta San Francisco y volver por el interior… O quizá no bajar hasta San Diego y desde Las Vegas volar a LAX… En fin, que es importante saber qué quieres ver y qué opciones de vuelos te salen mejor, porque o reestructuras la ruta en función de las escalas, o las escalas en función de la ruta. Nosotros al ir a ver a la familia queríamos dejar San Diego y Los Ángeles para el final. Aunque también os digo que por lo que nos salió el alquiler del coche más la gasolina, no nos habría salido rentable un vuelo nacional… pero depende de las personas que viajéis, claro.

En cuanto a los integrantes, creo que ya mencioné que 4 me pareció el número ideal, nos ahorramos en coche, alojamiento, en entradas a parques nacionales (que la entrada es por vehículo y 4 integrantes), pero aparte del número, hay que tener en cuenta la personalidad, el carácter de los viajeros. Es decir, necesitas que todo el mundo tenga la misma ambición, el mismo interés, que vaya con la misma intención. No te sirve que 3 quieran ir a hacer turismo, ver naturaleza, patear ciudades, y que el cuarto sólo quiera ir de compras, no le guste la naturaleza y vayas con él a remolque en todos sitios. Así pues, recomiendo que antes de cerrar el grupo de integrantes, os sentéis a dejar claro las intenciones de cada uno, el porqué de cada parada, el qué ver, que todos se documenten un poco para saber adónde van… porque si no, os podéis encontrar con momentos desagradables que os pueden estropear el viaje.

Nosotros ya nos conocemos bastante, es lo que tiene viajar con tu pareja, tu hermano y tu prima, y ya habíamos viajado juntos, no los 4, pero sí unos con otros, otros con unos, pero el caso es que sabíamos que todos queríamos lo mismo: 17 días a tope, viendo el máximo de cosas posibles, acostándonos pronto y madrugando mucho, comiendo en ruta donde fuera, recorrer naturaleza, visitar ciudades y todo sin parar. Y lo cierto es que por eso no tuvimos que ir tirando unos de otros, cuando llegábamos a un hotel nuevo, ya estábamos pensando en el día siguiente, en prepararnos la ropa y los mapas para la próxima ruta, estableciendo la hora de levantarse y de salir, quién se duchaba por la noche y quién por la mañana… Coordinación, vaya. No todo fue de color de rosa, claro, hubo algún que otro día con desacuerdos varios por decisiones que no se tomaron grupalmente, pero disfrutamos del viaje al máximo.

Para decidir quién formará parte del viaje, también es importante aclarar un presupuesto. Nosotros teníamos cerca otros viajes, como el de Nueva York, y más o menos sabíamos hasta dónde queríamos llegar como límite de presupuesto, y eran los 2000€ por persona. La situación de cada uno de nosotros es diferente, por eso hay que hablarlo desde el principio, para luego evitar que haya quien se caiga porque se dé cuenta de que no llega, y todos los cálculos se te desbarajustan. No es lo mismo hacer un presupuesto para 4, que para 3, ya que los gastos comunes como coche, hoteles y comida se han de dividir entre uno menos. A pesar de nuestras situaciones económicas dispares, todos pudimos organizarnos, ya que fuimos pagando escalonadamente, primero el avión, luego coche, después hoteles, más tarde reservas… y también que entre nosotros íbamos pagando unos y otros según cada uno pudiera. Para esto recomiendo llevar una plantilla, un excel, por ejemplo, para ir anotando lo que va pagando cada uno, y antes de emprender el viaje, reajustar. Así pues, yo pagué 3 vuelos y un hotel, otro 4 hoteles, otro reservó el vuelo en helicóptero y el coche, otro las entradas a Antelope, un par de hoteles e hizo el cambio de moneda… Y al final, a la hora de partir, todo el mundo había puesto lo mismo y llevábamos un bote en dólares para gastar allí en comida, gasolina, tasas, siempre que las tarjetas no fueran admitidas. En fin, entre lo que pagamos aquí escalonadamente y los gastos de allí (gran parte ya pagado porque estaba descontado al hacer el cambio de divisas) nos gastamos 1817,11€, bueno, mi hermano que tenía el vuelo con Iberia con descuentos se gastó 1569,11€. Luego cada uno hizo sus compras de ropa, productos electrónicos y recuerdos, que creo que nos hicieron llegar a los 2000€. Y nos podría haber salido más barato si hubiéramos cogido los vuelos en diciembre, es lo primero que hay que tener claro, los vuelos. Pero nos demoramos mucho en decidir quiénes íbamos, la ruta, y demás.

Por cierto, una última anotación sobre los pagos. He comentado que llevábamos efectivo para donde no fuera posible pagar con tarjeta, y lo digo porque os recomiendo que miréis bien la comisión que os cobra vuestro banco, porque a mí con ING me salía más a cuenta pagar con tarjeta que en efectivo, ya que la comisión era el cambio de moneda a dicho día y el 2% de visa, mientras que cuando cambias divisa, el banco te aplica comisiones que pueden ser algo superiores. Así que, está bien llevar efectivo, pero no os volváis locos, allí se puede pagar hasta un paquete de chicles con tarjeta. Aunque también es verdad que a veces, sobre todo en gasolineras, la tarjeta de débito al ser extranjera, te pide un pin de 5 cifras para pasarla a crédito, y nuestras tarjetas tienen un pin de 4, por lo que, o pagabas en efectivo, o con una de crédito. Ah, esto me recuerda también que la gasolina no cuesta lo mismo en efectivo que en tarjeta, es más caro de esta última forma, generalmente unos 10 centavos el galón. Un galón son 3,78 litros y 10 centavos en aquel momento eran 0.08€, que no es mucho, pero tantos días con el coche… pues echas cuentas, y te sale algo mejor pagar en efectivo, claro.

Y para terminar, os pongo nuestra ruta en mapa, o casi completa, ya que es el mapa que hace mi cámara de fotos que tiene gps integrado, sólo que no siempre consigue encontrarse el gps, por lo que no salen todos todos todos los puntos, pero bueno, si trazáis una línea imaginaria de punto a punto, podéis ver el Road Trip.

Espero que hayáis encontrado útil la información, si tenéis cualquier duda, preguntad sin problema. A ver si saco tiempo y os cuento algo de los Fiordos en las próximas entradas, aunque lo tengo menos fresco, pero seguro que en cuanto abra las fotos, me empiezo a acordar.

¿Qué reservar para un Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos?

Bueno, partimos de la idea de que queríamos llevarlo lo más cerrado posible, no es que se tratara de un viaje como cuando te venden un paquete turístico, pero por conocidos, amigos y foros de internet, vimos que el alojamiento en ciertas zonas, brilla por su ausencia… y, como os decía en anteriores entradas, tienes que reservar billete a Alcatraz, entrada a Antelope Canyon, el helicóptero para ver el Gran Cañón, por supuesto los billetes de avión, el coche… en fin, que aunque puedas dejar algo a la improvisación, hay cosas que es mejor que no.

Realmente hasta enero no nos pusimos en marcha. Habíamos empezado con fuerza en agosto, pero entre decidir la ruta, ver los cambios que nos suponía… y bueno, el tema de integrantes oscilaba… 3 estábamos claros, pero algunos tenían problemas con que les dieran vacaciones en el trabajo, luego hubo un punto en que éramos seis y se nos salía de madre… Y es que aunque es un viaje que mucha gente quiere hacer y piensas que cuanta más gente, mejor, más risas, más momentos para recordar; lo cierto es que ahora, a toro pasado, he de decir que 4 fue el número perfecto. Hay que tener en cuenta que te mueves en coche la mayoría del tiempo, y los coches americanos son grandes, pero cada persona implica por lo menos una maleta, así que no es sólo tema de pasajeros que admita el coche, sino también de maletero… Sí, a más personas, el importe total de coche y gasolina sale algo más barato, pero si al final tienes que llevar dos coches… y bueno, eso contando con que todo el mundo tenga carnet de conducir y más de dos años de carnet, y más de 25 años… Algo que sólo 2 cumplíamos en la totalidad.

De hecho, el número también fue el apropiado en los alojamientos, ya que te sale por el mismo precio una habitación con una cama King Size (2m x 2m) que una con dos camas Queen (1,60 x 1,90). Así que no es lo mismo una habitación para 4 que si hubiéramos ido 6, ya que habríamos tenido que coger dos habitaciones, o incluso 3. Es algo a tener en cuenta a la hora de ajustar el presupuesto. Aún así, el alojamiento en general es bastante bueno y barato. Nosotros fuimos a mejor, sin decir que ninguno fuera malo, porque todos tenían camas amplias, baños limpios y cuando teníamos desayuno y wifi el servicio fue adecuado también.

Pero me he desviado, estábamos en enero. Una vez que  nos quedamos en 4 integrantes, reservamos los vuelos. Os recomiendo que los saquéis cuanto antes, porque nosotros en diciembre los habíamos visto a menos de 700€ y a finales de enero cuando lo sacamos, estaban ya a casi 900. El Euro no ayudó tampoco, hay que jugar con las divisas… 3 de nosotros volamos a Filadelfia y de ahí a San Francisco con US Airways y vuelta desde Los Ángeles, también con escala en Filadelfia. El cuarto en discordia tenía puntos por la tarjeta travel club y voló con Iberia ida y vuelta a Los Ángeles y se buscó un vuelo nacional de LAX a San Francisco. Ojo con esto, que a veces no miramos y tenemos algún tipo de tarjeta o acuerdo que nos abarata entre empresas y te puedes ahorrar unos euros… Los vuelos nacionales en Estados Unidos los puedes encontrar por unos 30$, eso sí, te cobran la maleta aparte… pero aún así, es planteable… hay que mirar todas las opciones.

Bueno, ya os he mencionado el billete de avión, que cuanto antes, mejor, el tema del alojamiento, que si tenéis una ruta clara, es mejor fijar si no todos, al menos la mayoría de los hoteles, nosotros lo hicimos por hoteles.com y la mayoría tenían posibilidad de cancelación hasta 24 horas antes sin penalización, por lo que no pierdes nada reservando. Teníamos claro reservar en San Francisco por ser la primera parada, en Yosemite fuimos a unas cabañas que me recomendó una amiga (una gran elección, ya lo veréis en su etapa), en Bakersfield era parada obligatoria para descansar, así que decidimos cogerla también, en Las Vegas… pues por poder elegir un hotel de nombre (algo de lo que no nos arrepentimos para nada), en la zona del Gran Cañón y reservas navajas porque son “pueblos” en los que sólo hay 4 hoteles (y no es un decir), no te quieres pillar los dedos… En fin, que nosotros reservamos todo por la ruta en cuestión. Comparamos en buscadores de hoteles, mirábamos la web del hotel, a ver por dónde teníamos mejor precio, y al final, solía ganar hoteles.com y he de decir, que ningún problema. Bueno, no con la web, a veces nos encontrábamos con que la reserva la tenían por nuestro segundo apellido en lugar del primero… y se hacían algo de lío en las recepciones, así que si llegáis y no os encuentran en la reserva, enseñad el pasaporte y que busquen todas las opciones… en uno de ellos incluso habían cortado el apellido…

El coche, también por recomendación de una amiga, lo cogimos en ealquilerdecoches. Lo mismo, un buscador, que te da la mejor opción entre diversas compañías, si tienes cualquier problema, llamas al 900 que tienen a tu disposición, te responden al momento, en castellano e incluso puedes hacer la reserva por teléfono. Nosotros para asegurarnos el tipo de coche lo hicimos por teléfono, en cinco minutos, das los datos, te mandan un mail de confirmación, lo entregas en la oficina de alquiler, y listo. Nosotros cogimos un 4×4 tamaño pequeño y nos dieron un Jeep Compass automático (como no) que de espacio para pasajeros estupendo, pero de maletero… bueno, teniendo en cuenta que llevábamos 6 maletas… iba justo y había que jugar al tetris todos los días, porque todos los días era carga y descarga… Al final las bolsas de aseo iban rellenando huecos y amortiguando las maletas en lugar de ir dentro.

Así pues, como iba diciendo, en enero compramos los billetes de avión, en febrero las entradas de Alcatraz, el coche, algunos hoteles, el helicóptero, en marzo Antelope Canyon el resto de hoteles, y en abril a contar los días que faltaban para irnos y preparar documentación (os hablaré en la próxima entrada). Con lo que, de esta forma, poco a poco vas pagando las vacaciones… y cuando llegas allí, sólo pagas comida, gasolina y compras personales que quieras hacer, lo cual es mucho más fácil de asumir. Al menos a nosotros nos funcionó.