Viajar con el Interrail. Conclusiones y Reflexiones

¿Qué conclusiones saco de este interrail? Pues muchas cosas, como en cada viaje. He disfrutado de las ciudades que visto (algunas más que otras, claro), he aprendido de cada parada, de cada día. Pero sobre todo, me he dado cuenta de cómo ha cambiado el concepto Interrail desde hace unos 10-12 años cuando me planteé hacerlo por primera vez y con otros destinos (Grecia, Italia y Turquía).

Parece una tontería, pero los años no pasan en balde. Sí, ya, es una obviedad lo que estoy diciendo, pero no me refiero sólo al hecho de que yo, como persona, he cambiado. Pues claro, no soy la misma que hace 10-12 años, ni yo, ni mis circunstancias. Pero no me refiero sólo al apartado económico, ya que ya no estoy estudiando y viviendo con mis padres, sino que trabajo, soy independiente, y aunque tengo unas obligaciones financieras, hay mayor movilidad en ese sentido, más opciones encima de la mesa. Incluso teniendo en cuenta de que el propio billete de interrail es más caro si pasas los 25. Pero con todo ello, es lógico que hayamos buscado hoteles, económicos, sí, pero hoteles al fin y al cabo. Y no hemos hecho lo que se suele asociar típicamente al interrail, es decir, dormir en los trenes nocturnos, en albergues de mala muerte, o incluso en la estación. Tampoco hemos hecho kilómetros en tren y horas perdidas en trasbordos y esperas desde casa hasta nuestro destino.

Y a esto es a lo que me refiero con lo de que se nota esa década. Para empezar, hoy en día sale más rentable coger un vuelo hasta el destino de origen del interrail, en nuestro caso, Ámsterdam. No quiero ni pensar lo que habría supuesto hacer ese recorrido en tren. Seguramente habríamos necesitado 10 días para ir y volver, además de los 8 de interrail. Una locura y pérdida de tiempo, porque además, llegaríamos cansados al punto de partida. De esta forma, comienzas la ruta fresco y ávido de recorrer ciudades.

Por otro lado, en cuanto al tema alojamiento, ocurre algo similar. Resulta que hoy en día puedes encontrar una oferta hotelera bastante amplia y para todos los bolsillos. También depende del destino, está claro. Pero en Europa es raro no encontrar un Ibis, NH o similar por 50€ la habitación doble. Por no hablar de los easyhoteles, que salen más baratos incluso y que son una muy buena opción para estancias cortas como en este caso. Cuando estaba con los preparativos recuerdo buscar albergues y nos salían a 20€ por cabeza, sábanas y toallas aparte y con baño compartido. Así que al final, es que te sale más barato un hotel… Al menos teniendo en cuenta que éramos dos. Pero si vas en grupo, siempre puedes pedir habitaciones dobles o triples en función de los integrantes. Creo que sale más rentable.

Así que ya hemos quitado un par de características de lo que nos viene a la mente cuando pensamos en interrail: horas en andenes/trenes y dormir de cualquier manera y en cualquier sitio precario. Y creo que sin alterar mucho el presupuesto. Nosotros volamos con AirEuropa, no con una low cost y nos salió el vuelo por 200€ persona, pero ¿cuánto nos habría salido ir en tren Madrid-La Haya? Desde luego el avión gana. No sólo económicamente, sino como os decía al principio, en tiempo (que es casi más importante, el tiempo es oro).

Pero sobre todo, donde yo creo que ha cambiado la forma de viajar con el interrail es en las telecomunicaciones. Hoy en día es infinitamente más rápido preparar un viaje. Cuando planteábamos el interrail por el sur de Europa nos recorrimos las Embajadas de Turquía, Italia y Grecia (ojo las oficinas que tienen algunas con unas vistas impresionantes de todo Madrid), sin embargo con este, todo está al alcance de un ratón. Internet nos sirve para recopilar información sobre las ciudades, saber qué visitar y qué no con una simple búsqueda en google (lástima no haberme informado más de Rotterdam), hay millones de foros y blogs con consejos, pero a mí para lo que más me ayudó fue para saber las combinaciones posibles entre ciudades y la frecuencia de trenes. Que no está de mal saber si tienes un tren cada media hora o si sólo hay uno por la mañana y otro por la tarde. Para ello, la web de cabecera es die Bahn, la página del ferrocarril alemana. Pero no os asustéis, podéis consultarla en español, y tiene los horarios de un montón de países, aunque no sé si de toda Europa. Supongo que habrá más páginas donde consultar, pero yo ya conocía esta y funciona muy bien.

Eso sí, lo que nos da la vida hoy en día (o nos la quita, según cómo se mire) son los móviles, o tablets o con lo que sea que viaje cada uno. Y es que aunque yo llevaba la tarifa de datos desactivada durante todo el viaje, en los hoteles tienes wifi (al menos en la mayoría de los que cogimos, que para mí es un valor añadido y es algo que tengo en cuenta a la hora de decidirme, aunque primero están el precio y la comunicación) y en los Países Bajos en las estaciones y en los trenes regionales (practicamente el 99% de los que cogimos en el paso por el país), así que viene muy bien, aparte de para comunicarse con la familia y amigos y poner los dientes largos, sobre todo es de gran utilidad para improvisar sobre la marcha, consultar horarios y echar un vistazo a google como nos pasó con Amersfoort.

Así que quitaos (si la tenéis) la idea preconcevida de que el interrail es algo propio de la locura de juventud, creo que se puede hacer con cualquier edad, depende de la organización de cada uno. Hay que establecer unos puntos claves como cuál es el presupuesto, de qué días dispongo y qué ruta quiero hacer. Básicamente con eso, sólo queda buscar cómo llegar al punto de partida, y cómo unir las ciudades que quieres visitar. Puedes llevarlo más o menos cerrado, eso depende de lo cómodo que te sientas con la improvisación.

También está el tema mochila: que si soy mayor, que si me duele la espalda, que si hay muchas cosas que necesito y al final la mochila pesa demasiado… Hay que pensar en dónde se va uno de viaje. Porque gel/champú hay hasta en el último pueblo perdido de la Conchinchina. Porque si se te acaban los calcetines, seguro que encuentras un lidl, plus o similar donde reponerlos, por muy cutres que sean. Porque en las estaciones hay taquillas donde puedes dejar las mochilas… En fin, que hay mil opciones para viajar ligero de equipaje. Yo opté por llevarme una muda y camiseta por día, 3/4 pantalones, sólo uno de ellos largo, una chaqueta, unas zapatillas, chanclas para la ducha, productos básicos de aseo (cepillo de dientes y crema, desodorante, suavizante y cepillo para el pelo y crema solar. El champú y gel lo encontrábamos en cada hotel). Aparte, no puede faltar la documentación, cámara de fotos y los cargadores con sus adaptadores correspondientes. Importante ya que no en todos los países encontraréis la misma toma eléctrica que en casa.

Quizá lo simplifico demasiado, hay otros aspectos importantes como el idioma o la comida, pero que no son tan determinantes. El tema lingüístico a mí no me preocupó mucho a pesar de no hablar ni francés ni neerlandés, podría decirse que con el inglés queda prácticamente solventado, pero claro, depende dónde vayas. Aunque españoles, o gente que lo hable, hay en todos sitios, y si no, siempre están los gestos. Y en cuanto a la comida voy a confesar que soy algo especialita. No todo me sienta bien, sobre todo rebozados y picantes, pero bueno, siempre encuentras algo, aunque sea el típico bocadillo de supermercado: pan y embutido/queso. Eso sí, hay que tener muy en cuenta los horarios, que no siempre son como en España y te puedes volver loco a las 9 buscando un sitio donde cenar o comprar la cena para llevártela. Ah, y por supuesto, si no queréis sorpresas, perdid agua SIN gas. Si no, se sobreentiende que es CON. A no ser que os guste, claro.

Pero en general, no sé si por los países que recorrimos que están muy bien comunicados y son algo potentes económicamente, pero el caso es que fue un interrail muy tranquilo, sin tantos avatares como leí por aquí. Y es que no estoy muy de acuerdo con los 38 puntos mencionados. Sobre todo con:

Punto 6: Eso de llevar embutido para ir tirando… No se me ocurriría, no sé, vale que el jamón está muy rico, que cuando sales de España hay comidas que echas de menos… pero irte de interrail con el chorizo entre los calcetines… No lo veo… Y si viajas en avión, menos.

Punto 10: Lavar la ropa. Pues depende del tiempo que vayas… si vas un mes… pero 11 días como fuimos nosotros… no abultan tanto 11 mudas… La ropa interior es lo que menos ocupa.

Punto 13: ¿Perdona? ¿Tan extraño es ver a alguien mayor de 30 haciendo el interrail? Creo que ya he explicado los motivos por los que no tiene edad.

Punto 17: Lo de dormir en trenes nocturnos no termino de verlo. Si me encontrara en tal situación, me plantearía si me merece la pena hacer un trayecto en 5 horas maldurmiendo en el tren, o pagar una noche de hotel, descansar en condiciones y coger un tren a las 6 de la mañana, por poner un ejemplo, y tardar 3 en llegar al destino… Supongo que depende de las conexiones.

Punto 23: Dormir en las estaciones. Poco más que añadir con respecto al punto 17. Quizá lo que falla es la planificación de la ruta y de las escalas.

Eso sí, sí que estoy de acuerdo en lo de revisar el billete, el andén y el tren en el que te montas. Así como si es de 1ª ó 2ª clase o es un vagón silencioso (en los Países Bajos encontramos alguno y es una gozada la tranquilidad que se respira. Los viajeros aprovechan para dormir, leer, trabajar, o disfrutar del paisaje sin tener a las típicas cotorras detrás).

También estoy de acuerdo con lo de no saber en qué ciudad te has levantado, qué país es y qué idioman hablan. Afortunadamente con el € teníamos una preocupación menos. Pero bueno, esta sensación es similar a la del crucero. Pasa una semana y has visto 6-7 ciudades, de varios países, en los que hablan diferentes idiomas, con culturas tan diversas, que no sabes en qué mundo vives ni cuánto tiempo ha pasado cuando vuelves a casa, porque está todo tan concentrado que parece que has estado fuera el doble de días.

Y cuando deshaces el equipaje, hay que poner en orden los recuerdos y las fotos, madre mía, las fotos… Ardua tarea cuando vuelves con gigas y gigas y tienes que ir pensando qué ciudad era la que ves en la foto. Además, es algo que tienes que hacer cuanto antes, porque luego esos datos se dispersan. Aunque siempre quedará el código de tiempo en las propiedades de cada imagen, los tickets de compra que marquen el camino seguido o afortunadamente para mí, el gps de la cámara (cuando se encuentra) que me dice dónde está hecha cada foto. Aquí podéis ver la ruta de todas las fotos que hicimos y nos geolocalizó:

RecorridoUna pena que no marcara La Haya que me encantó. Sin embargo, ha tenido la buena decisión de no encontrarnos en Rotterdam, que mejor, porque es para olvidar.  Si pensáis en un recorrido similar, os recomiendo que toméis nota de las siguientes ciudades:

Países Bajos: La Haya, Haarlem, Leiden, Delt, Maastricht, Utrecht, Zaanse Schans, Amersfoort, Edam, Volendam, Marken y Ámsterdam (Omitiría Eindhoven y Rotterdam)

Bélgica: Amberes, Brujas, Gante y Bruselas.

Luxemburgo podéis obviarlo. Está quizá demasiado lejos.

En fin, mil recuerdos que me ha llevado varios meses el poder ordenar y contar. Seguro que me he dejado cosas en el tintero. Y eso es lo bueno, que cada vez que recuerdas un viaje, te vienen a la mente diferentes momentos vividos. Pero de momento, con esto, zanjo el Interrail. Ahora a pensar en el próximo viaje.

¿Os habéis planteado alguna vez hacerlo? Ya conozco a dos personas que se están planteando hacer un interrail este verano, con destinos totalmente diferentes. Y creo que estaría más extendido si se le diera más publicidad. Es una forma tan buena como otra cualquiera de viajar y sale rentable si te lo montas bien. Es más, no sólo como viaje de verano de 10-15 días, sino que creo que puede ser muy útil para una escapada de un puente de 3-4 días. Para mí desde luego queda como opción para repetir.

Interrail. Viajando por Benelux día 9. Ámsterdam – Amersfoort – Heineken Experience – Ámsterdam

Comenzamos año y aquí sigo relatando los once días de interrail allá por agosto de 2013. Y es que con tanto como vimos, con tantas ciudades, tantas fotos, tanto que contar, no consigo sacar tiempo. Pero ya estamos en la etapa final, así que prometo acabar antes de que acabe el mes, que se me acumulan los proyectos.

Este día sí que improvisamos, en un banco esperando en el andén al tren el día anterior vimos que había una ciudad que salía en varios carteles como punto de parada: Amersfoort. Aaprovechando el wifi de la estación, busqué en google, y al ver que el nombre tenía un tamaño considerable y en negrita en el mapa, pensé que debería ser importante, indagué algo más, vi imágenes y dije “aquí hay que ir, no nos lo podemos perder… ya que estamos y así aprovechamos el último día de interrail“.

Así que el viernes partimos dirección Amersfoort con nuestros bollos recién hechos y bebidas calentitas.

En unos 35 minutos llegamos a nuestro destino. De la estación al centro hay un paseo, que está indicado con una niña en unas plaquitas en el suelo, así que no tiene mucha pérdida

Como curiosidad, los semáforos también tienen figuras femeninas

En el centro nos encontramos bastante trasiego de los residentes haciendo sus compras en el mercado, esas madres nórdicas con sus inventos para llevar a 3 hijos, la compra y además no morir en el intento.

Amersfoort es una ciudad con aspecto medieval, que aún conserva restos de sus murallas y sobre todo sus puertas. Desde sus orígenes fue una ciudad defensiva y en la Edad Media era un punto importante en el comercio de textiles y cerveza. También cobró importancia gracias a los numerosos peregrinos que pasaban por allí en busca de la estatua de María. Y con el dinero de estos se construyó la Onze Lieve Vrouwetoren (Torre de Nuestra Señora), hoy en día el monumento más importante.Se trata de una torre de casi 100 metros de altura, la tercera más alta de los Países Bajos. En los siglos posteriores la ciudad perdió importancia. A mediados del s. XIX los habitantes derrumbaron parte de las murallas, por lo que sólo se conserva una parte y las puertas Koppelpoort, Monnikedam, Kamperbinnenpoort.

Con el ferrocarril la ciudad renació, hubo más industria y con ella más habitantes, pero unos 45.000 fueron desalojados durante la II Guerra Mundial, de hecho los alemanes abrieron un Campo de Concentración en la ciudad. En la actualidad residen en Amersfoort unos 150.000 habitantes. En 2006 obtuvo el título de ciudad más verde de los Países Bajos y en 2007 de Europa.

Nosotros paseamos desde la estación entrando por el ayuntamiento, vimos la Iglesia de Nuestra Señora, la de Sint Joris, donde había un mercado de flores en la plaza

y después callejeamos por Langerstraat y acabamos bordeando la ciudad hasta acabar en Koppelpoort, que está muy bien conservada.

Entre las curiosidades de esta visita, unos cajones de cara al canal, o una exhibición de coches deportivos

Y tras un par de horas de paseo, nos volvimos a la estación, donde hay un curioso reloj de sol, que marca la hora solar, y la hora real con el ajuste de estación, rotación y demás.

Desde luego me fui encantada, es una ciudad preciosa, con mucho encanto y personalidad.

Y tras pasar la mañana en Amersfoort, volvimos a Ámsterdam para la hora de comer. Esta vez tocó un chino que recomiendo, Asian Kitchen en  Muntplein. El sitio es un poco pequeño y estrecho, pero el precio está muy bien, la comida abundante y rica, y está céntrico, cerca del mercado de las flores. Nos atendieron bastante rápido, nos sentaron al lado de la cocina, que está abierta, con cristalera y ves cómo te van preparando el plato.

Nos decantamos por unos rollitos de primavera, unos fideos con gambas y un arroz con verduras.

Como veis, los platos son bastante grandes, acabamos bastante llenos. El nestea con gas también ayudó. En serio, cuando pido nestea es porque no me gustan las bebidas con gas, ¿a cuento de qué le añaden burbujas? Ya me pasó en Luxemburgo, que encima era de máquina, de los que te rellenas siempre que quieras, pero no ponía en ningún sitio que tuviera burbujas… qué manía, como con el agua con gas…

Y con el estómago lleno, nos dirigimos a la Heineken Experience, porque al ser viernes, aunque fuera por la tarde, pensábamos que íbamos a encontrar menos jaleo de visitas, colas, esperas y demás que si fuéramos el sábado. Fuimos caminando a la fábrica, todo el Spiegelgracht hasta llegar al Rijksmuseum y a la explanada de los museos, donde se encuentra, entre otros, el Van Gogh.

También, mirando a la explanada, podemos encontrar las famosas letras (aunque no las únicas) de I amsterdam. Pobladísimas, y complicadísimo hacerse una foto en la que no tengas después que jugar a Dónde está Wally.

Tras una breve parada en la Museumplein, llegamos a la fábrica de Heineken, donde había algo de cola, pero en unos 20 minutos estábamos dentro.

Las entradas cuestan 18€, 16, si las sacas por internet con antelación, y en algunas tiendas y propaganda encontrabas descuento de un Euro.

Entrada

En la entrada está incluido el recorrido por la fábrica además de una cata de cerveza, dos pintas y un abrebotellas. Con la entrada te dan esta pulsera verde con tres chapitas, dos para las pintas, la tercera para recoger el abrebotellas en la tienda de merchandising.

Nosotros ya habíamos visitado la fábrica de la Guinness en Dublín, y está muy bien montada, con los pasos de fabricación, la historia, la degustación, incluso el diploma por aprender a tirar tu propia cerveza… pero la Heineken Experience está mejor montada, creo yo. También tiene su parte de historia, de cómo la familia Heineken ha continuado la tradición, cómo se han expandido más allá de sus fronteras, cómo ha cambiado el logo, la botella…

Pero, encuentras unos establos con caballos, salas con los diferentes pasos de elaboración, azafatos que te explican cómo separan los ingredientes, que te dan a probar la cebada…

Además, hay unos vídeos explicativos, una sala con una sorpresilla, la zona en la que te muestran cómo degustar una Heineken y no beberte toda la espuma, el salón de embotellado donde puedes encargar una botella con tu nombre grabado y recogerlo en la tienda (pagando, claro), un espacio con sillones y un montón de pantallas gigantes donde ver los anuncios televisivos de los últimos años (¿recordáis el del vestidor?), otra sala con play stations y banquillos como los de los campos de fútbol, camisetas de equipos europeos de fútbol (Heineken patrocina la UEFA Champions League), futbolines, sala para pinchar música… y al final del recorrido, el bar para la degustación de las dos pintas.

Y ya fuera una tienda con productos de la marca para que te lleves tus recuerdos (el abrebotellas hay que recogerlo aquí). Y todo el recorrido lo puedes seguir con la app que te puedes descargar gratis (con su wifi y todo). De esta forma si no sabes inglés, que es el idioma en el que están los vídeos y en el que explican todo, pues al menos puedes seguir la historia y lo que acontece. En vez del típico folleto, o los auriculares con la guía del idioma, pues vamos más allá aprovechando la tecnología (en la Alhambra de Granada también tienen desarrollado este sistema).

En fin, que por todo esto, me parece algo más completa que la entrada y recorrido a la Guinness, que no es que la irlandesa no merezca la pena, pero esta me pareció más completa.

Y tras el recorrido por la fábrica, se nos fue prácticamente la tarde, recogimos el abrebotellas y continuamos con la visita.

Postal

Dimos un paseo por el Barrio Rojo, que, chicos, si queréis ver chicha, id a la playa, porque para pasearlo es un barrio como otro cualquiera, los lugareños lo asimilan así, incluso ves familias con los críos pequeños. Otra cosa es que quieras contratar algún servicio, ahí ya no sé cómo va, pero desde luego pasear al atardecer por el Barrio Rojo no es ni sórdido, ni raro, ni peligroso.

Y tras comprar la cena: una ensalada y un sucedáneo de sushi y nos fuimos al hotel a cenar y dormir.

Ya sólo nos queda un día de interrail y la vuelta, snif, snif.