Conclusiones de la escapada a Atenas y Sofía

Durante nuestra corta escapada paseando por Atenas y Sofía (y Plovdiv) descubrimos construcciones de otras civilizaciones, de otros pueblos. Vestigios arqueológicos que han llegado hasta nuestros días y que nos hacen sorprendernos de la capacidad e inventiva con la que contaban hace siglos con muchos menos medios que los que tenemos hoy en día.

Partenón

Catedral de Alejandro Nevski

Atenas es un buen ejemplo de ello. Aunque la ciudad y el país no pasan por su mejor momento y esto influye en la conservación de muchos restos históricos, es una visita imprescindible para conocer no solo la época clásica griega que es la cuna de nuestra civilización; sino también para descubrir monumentos romanos y bizantinos.

Restos arqueológicos

Propileos

Acrópolis

Ágora Romana

Atenas

Stoa

Escudo espartano

Ekklisia Agii Asomati ke Agios Georgios

mezquita otomana de Tzistarakis

Catedral de la Anunciación de Santa María

Iglesia Bizantina Kapnikarea

Templo de Zeus Olímpico

Es un destino con una gran riqueza monumental y arqueológica, claro, pero también conviene perderse por sus barrios y descubrir las calles por donde se mueven los locales dejando a un lado lo más turístico, sentarse en una terraza a disfrutar de la gastronomía griega más allá del yogur o la musaka, comprar algún recuerdo en uno de sus mercados… o incluso regatear en un mercadillo callejero.

Atenas

Atenas

Atenas

Atenas

Atenas

Atenas

Pero en Atenas no todo son ruinas o monumentos, también cuenta con un gran pulmón verde como es el caso de los Jardines Nacionales:

Jardines Nacionales

Jardines Nacionales

Y para completar el día qué mejor que un buen atardecer desde el Monte Licabeto:

Monte Licabeto

Para dormir elegimos un apartamento en AirBnb. Tenía sus deficiencias como conseguir que se caldeara o la cisterna que no funcionaba del todo bien, pero para una noche nos sirvió. Sobre todo porque era bastante amplio para cuatro y estaba céntrico.

Apartamento

Habitación principal

En apenas 24 horas intentamos abarcar lo máximo posible. Sin embargo, aunque no había que cubrir grandes distancias, teníamos el inconveniente de las horas de luz. Y es que poco antes de las 5 se nos hacía de noche, así que el remedio era madrugar bastante, patear la ciudad y gastar suela de las zapatillas.

Al final no se nos dio mal, ya que conseguimos cubrir completa la ruta que llevábamos previa. Sí que es verdad que no entramos en todos los conjuntos arqueológicos, pero es que muchos se ven desde fuera bastante bien. Así que hicimos criba.

Este fue nuestro recorrido por Atenas:

Bulgaria por su parte es un país que empieza a abrirse al turismo y su capital, Sofía, también cuenta con atractivos interesantes como resultado de una mezcla de culturas y pueblos. El más claro ejemplo es Serdika, donde en una manzana encontramos una mezquita, una sinagoga y una iglesia. Además de unas ruinas tracias y romanas.

Mezquita Banya Bashi

Sinagoga

Iglesia Sveta Petka

ruinas

ruinas

Este pasado multicultural ha dejado joyas arquitectónicas en la ciudad como la Iglesia Redonda de San Jorge, la Catedral de Sveta Nedelya, la Iglesia Rusa, el Teatro Nacional Ivan Vazov y por supuesto la Catedral de Alejandro Nevski. Cada una de ellas totalmente diferente a la anterior en su diseño.

Iglesia Redonda de San Jorge

Catedral de Sveta Nedelya

Iglesia Rusa

Teatro Nacional Ivan Vazov

Catedral de Alejandro Nevski

Estos majestuosos y ornamentados edificios contrastan con las construcciones comunistas de hormigón y cemento pensadas para su funcionalidad y no para destacar por su diseño. También de esta época son las infraestructuras, las grandes avenidas y arterias que cruzan la ciudad y los transportes. Aunque está en proceso de remodelación con la entrada en la Unión Europea y se nota que ha llegado la apertura capitalista con la llegada de franquicias y multinacionales.

Plaza de la Independencia

Bulevar María Luisa

Metro

Tranvía

Metro

Sofía

Sin embargo, aunque queden vestigios de la época comunista, para acercarse más aún a esta época de la historia de Bulgaria podemos visitar el Museo de Arte Socialista, donde se han reunido esculturas y pinturas que fueron retiradas tras la caída del Régimen.

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Si Atenas se podía concentrar en 24 horas porque la parte histórica estaba bien delimitada, lo de Sofía es mucho más sencillo aún. Está todo bastante cerca, a un paseo tranquilo y si te cansas siempre puedes tomar un medio de transporte o hacer una parada en el mercado central y saborear una cerveza local o aprovechar para comprar comida local.

Tranvía

Mercado Central

Cervezas

Cena

Quizá incluso si tienes suerte encuentras una actuación y todo que amenice tu estancia.

Danza folcórica

Para el alojamiento elegimos el Easyhotel, que si bien no está tan céntrico como el apartamento de Atenas, tan solo se encuentra a dos paradas de Serdika. Además, es bastante nuevo y la relación calidad-precio está muy bien. También tenía un par de pegas como el colchón o el olor del jabón, pero repetiría sin duda.

En este caso estructuramos la visita en varios días, concentrando la parte histórica en el día más largo y dejando para el último lo más alejado antes de marcharnos:

Como además nos sobraba un día, cogimos el bus y en dos horas nos plantamos en la sorpresa del viaje: Plovdiv.

Esta ciudad supuso el contraste a Sofía. Con un casco histórico peatonal plagado de iglesias y construcciones del Renacimiento Búlgaro, un anfiteatro romano o ruinas tracias y romanas. Una zona que está sobre una colina y que nos permite asomarnos al resto de la ciudad.

Staria Grad

Staria Grad

Staria Grad

Anfiteatro Romano

Plovdiv

En la parte nueva me gustó mucho el colorido barrio de Kapana con tanta vida en sus calles. Sus bares, los locales de artesanos, las banderitas, los murales…

Kapana

Kapana

Kapana

Y como bonus nos dio tiempo a hacer una excursión a la Fortaleza de Asen, de la que apenas quedan restos salvo la Iglesia de la Santa Virgen de Petrich que parece suspendida sobre el valle.

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

El viaje nos salió por menos de 275€ por persona con el siguiente desglose:

De un viaje a Sofía sacamos una escala en Atenas y una excursión a Plovdiv y alrededores, con lo que se puede decir que aprovechamos bien nuestra escapada. Nos hizo un poco de frío, pero nada que no esperáramos en el mes de diciembre y que no se pudiera remediar. Como dicen los noruegos: “no hay mal tiempo, sino ropa inadecuada”.

Y con Bulgaria sumamos un país más llegando a los 25 a finales de 2016. Y cerramos el año.

Bandera

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Excursión a la Fortaleza de Asen, Bulgaria

A unos 22 kilómetros de Plovdiv se encuentra la Fortaleza de Asen, o Асенова крепост como se la conoce en búlgaro. El viaje hasta allí lo hicimos en coche, y el trayecto nos sirvió para descubrir las peculiaridades de la conducción en Bulgaria.

La carretera secundaria que va de Plovdiv a Asenovgrad no era mala, pero cuando ves cómo se lanzan a adelantar, se te abren los ojos como en los dibujos japoneses. Pongámonos en situación: carretera de dos carriles (uno por sentido), con arcén estrecho y línea continua. El que llevas delante va un poco más despacio de lo que te gustaría ir, así que quieres adelantarle. Pero claro, en el sentido contrario siguen viniendo coches. No hay problema, los búlgaros se lanzan a adelantar dejando la línea continua en el centro de su coche, de forma que ocupan parte de ambos sentidos. Incluso el que está siendo sobrepasado se aparta un poco al escaso arcén para favorecer la tarea. Y no lo vimos una ni dos veces, sino constantemente. Así que le preguntamos al amigo de mi hermano que nos dijo que estaba permitido. No me queda muy claro a mí que sea muy legal, la verdad, pero parece que es de uso extendido y que nadie se asusta. Y llegamos sanos y salvos a la fortaleza.

Fortaleza de Asen

Porque íbamos con un local, pero lo cierto es que si hubiéramos ido solos, habríamos visto la puerta de la valla y habríamos entrado sin más. En ningún sitio veíamos que se pidiera entrada. Pero el amigo de mi hermano aparcó y se dirigió directamente a una casa que había enfrente y nosotros le seguimos. Resulta que ahí es donde vendían los billetes.

Una vez que cruzamos la valla, comenzamos un descenso en el que vemos el valle y el río Asenitsa.

Fortaleza de Asen

En nuestro lado izquierdo nos queda la pared rocosa y restos de la fortaleza. También instrumentos usados hace siglos como una catapulta o una balista.

Catapulta

Balista

El área de la fortaleza estuvo habitada en época tracia, romana y bizantina como indican los hallazgos arqueológicos. Sin embargo, fue ya en la Edad Media cuando adquirió importancia. Es increíble pensar de lo que eran capaces de construir las civilizaciones hace siglos con menos medios que en el presente.

Fue renovada en 1231 para frenar las incursiones latinas e incluía un muro exterior de 2.9 metros de espesor y 12 metros de altura. Dentro del recinto había un castillo feudal y depósitos de agua. Pero lo que llama la atención y que mejor se conserva hoy en día es la Iglesia de la Santa Virgen de Petrich, que data del siglo XII-XIII. Eso sí, está restaurada a finales del siglo pasado.

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

Es una construcción de dos plantas con una sola nave con cúpula de cruz y una torre rectangular en cuyo interior se pueden apreciar los restos de pinturas del siglo XIV.

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

A partir de aquel siglo perdió importancia con la conquista otomana. Sin embargo, seguía siendo usada  por los cristianos locales. Hoy pertenece a la Iglesia Ortodoxa.

La fortaleza quedó destruida por los otomanos, y es imposible imaginar todo lo que abarcaba. Eso sí, el paraje es impresionante, el recinto debía quedar como suspendido sobre el valle.

Fortaleza de Asen

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

Se nos iban las horas de luz y el cielo iba tornando a colores anaranjados, por lo que hicimos algunas fotos más y nos marchamos, porque la iluminación es escasa. Eso sí, sorprendentemente, en el recinto no falta una antena de WiFi, por lo que aprovechamos para mandar instantáneas a la familia y amigos de este peculiar lugar.

Fortaleza de Asen

El amigo de mi hermano quería llevarnos a un monasterio próximo, pero como digo, ya era tarde y no lo íbamos a encontrar abierto, así que emprendimos el regreso a Sofía. Aunque hicimos una última parada en un restaurante a probar gastronomía local.

Imposible recordar el nombre de los platos. Por un lado una típica ensalada de pepino, tomate, pimiento, cebolla y queso sírene; por otro una especie de empanada de hojaldre aunque en cierto modo parecida a un pie inglés. Además, carne envuelta en col con una cobertura un tanto dulce:

Comida Búlgara

Y por último patatas fritas con queso por encima (Parzheni kartofi).

Comida Búlgara

Y es que en Bulgaria se come mucho queso sírene. Y lácteos en general. No en vano la bacteria de los yogures se llama lactobacillus bulgaricus, así que no es de extrañar que reclamen el origen de este alimento como suyo y no de los griegos. Aseguran que llevan elaborando el yogur desde hace más de 6000 años, ya en época de los tracios. Y no tiene nada que ver con el postre dulce que se comercializa aquí, sino que ellos lo toman en una versión salada que sirve como base de sus salsas, sopas, masas, pasteles, helados…

Aunque lo cierto es que la cocina búlgara es una representación de esa mezcla de culturas que tiene el país. El ser un cruce de caminos ha favorecido las influencias de otras culturas, de otros pueblos en su gastronomía y tiene toques turcos, griegos, árabes o serbios.

Y parece que triunfan los frutos secos, pues vimos muchas casetas en las que los vendían a granel.

Puesto de frutos secos

Tras la parada para reponer fuerzas, emprendimos el regreso a Sofía, que teníamos un par de horas por delante. Cuando llegamos, quisimos hacer como el día anterior y llevarnos la cena del mercado, pero ya era tarde y estaba cerrado. Lo único que encontramos abierto fue un McDonald’s, así que compramos unas hamburguesas y regresamos al hotel para dar por terminado el día.