Nueva serie a la lista “para ver”: Modus

Cada vez llegan más series escandinavas a nuestra parrilla. Una de las últimas es Modus, del canal sueco TV4. Basada en la novela Noche cerrada en Bergen de la autora noruega Anne Holt, Modus es un thriller policíaco cuya protagonista es Inger Johanne Vik, una psicóloga y criminóloga que tras haber trabajado durante un tiempo para el FBI vuelve a Suecia. Durante la boda de su hermana su hija autista se convertirá en testigo accidental de un crimen. Por ello, y por su experiencia, la policía sueca pedirá su colaboración y tendrá que trabajar con el detective Ingvar Nymann de la Policía de Estocolmo.

Sin embargo, ya en el piloto vemos que el asesinato del que Stina, la hija de Inger, es testigo no es el único. En Nochebuena, la obispo Elisabeth Lindgren es asesinada en Uppsala. Hay un asesino en serie, que el espectador conoce desde el principio. Sin embargo, poco se sabe de él, no sabe qué le motiva. Tan solo que es un lobo solitario que sigue indicaciones de alguien que tan solo le hace llegar objetivo y lugar vía sms. Así pues, parece que la serie nos plantea un juego del gato y del ratón entre los dos inspectores y el asesino.

Es una serie sencilla con una única trama durante ocho episodios que transcurren en un desolado paisaje invernal sueco donde hay más horas de oscuridad que de luz. Esta falta de iluminación es un recurso típico de las producciones escandinavas. No es de extrañar que se les dé tan bien el thriller, ya que la oscuridad se convierte en un personaje más. Incluso esos paisajes nevados, tan luminosos, también provocan angustia, ansiedad, incertidumbre. Y si combinamos el silencio de un asesino que no sabes qué le mueve, la oscuridad/luz, la banda sonora… A mí me tienen enganchada.

La primera temporada se estrenó en 2015 en Suecia, y la segunda, basada en Crepúsculo en Oslo, este otoño de 2017. Es curioso que no sigan los libros en orden, ya que Noche Cerrada en Bergen era el cuarto de la saga y Crepúsculo en Oslo el segundo.

Crucero Fiordos Noruegos. Etapa IV Bergen

Cuarto día de crucero y llegamos a una de las escalas más conocidas del crucero. No puede faltar en Españoles en el Mundo, Madrileños por el Mundo y sucedáneos. Se trata de Bergen.

Es la segunda ciudad más grande de Noruega y se encuentra en un valle formado por un grupo de montañas conocido como Las Siete Montañas. Es la entrada a los fiordos noruegos y por eso encontraréis mucha gente de crucero y mucho español.

Teníamos la llegada prevista a las 8 de la mañana, por lo que tocaba madrugar (en el diario de a bordo podéis ver las horas en que amanece y anochece). Y disponíamos hasta las 17.30 para regresar, por lo que nos dio tiempo a volver a comer al barco y todo, ya que no hay que hacer grandes desplazamientos.

Diario de a Bordo BergenBergen es una de las ciudades más bonitas, sobre todo la parte de Bryggen, un barrio de casas de madera que encontramos justo al lado del puerto según nos bajamos del barco y nada más pasar el castillo. En el mapa están rodeadas

Mapa Bergen

Y son estas casas, seguro que os suenan

El nombre del barrio significa muelle, embarcadero. Y era donde se asentaban los alemanes de la Liga Hanseática (unión de serie de ciudades del norte de Alemania y comerciantes alemanes en el mar Báltico, Países Bajos, Suecia, Polonia y Rusia). Lamentablemente no se conservan como en su día (allá por 1360), sino que como la ciudad ha sufrido varios incendios, las que se conservan son posteriores. Hoy en día las construcciones son restaurantes y tiendas. Aún así merece la pena pasear por el barrio, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1979.

Lo pasamos de largo, puesto que lo primero que queríamos hacer era subir en el funicular, que hay que esperar cola. Así pues, pasamos de largo el mercado y fuimos a la oficina de turismo, donde nos dieron el mapa, unas pautas de qué ver, horarios del funicular, etc.

El funicular está al lado de la oficina de turismo, subiendo una cuesta y sale cada 15 minutos. Pero claro, vamos todos los de los cruceros y se monta una buena cola. La entrada cuesta 70 coronas por personaFunicular

Fløibanen es el funicular (bus del Fløien, que es el nombre del monte) que sube hasta 320 metros sobre el nivel del mar.

Es bastante rápido y las vistas son increíbles.

Es imprescindible. Pero no sólo merece subir por las vistas, sino que en el monte puedes hacer rutillas, hay un lago donde hacen kayak, zona de juegos para niños y un troll gigante.

Como era un día que teníamos mucho tiempo libre, supongo que para que puedas hacer las compras, porque es la ciudad donde hay más tiendas de recuerdos, por no hablar del mercado, que si quieres comprar salmón, esta es tu parada; bueno, pues como teníamos mucho tiempo y hacía buen día – demasiado calor incluso – lo pasamos arriba disfrutando de las vistas, del monte, del lago, huyendo del bullicio del mirador… Como no tienes límite de tiempo para estar arriba, pues puedes tomártelo con calma. Si vais con tiempo, no lo dudéis, disfrutadlo.

Cuando bajamos de nuevo, nos fuimos tranquilamente al barco a comer, y después volvimos a salir para recorrer el centro de la ciudad. Y paseamos por sus calles, por la avenida principal donde hay músicos, malabaristas, gente tomando el sol, mucha bici…

Y después nos dirigimos al mercado de pescado y fruta,

por una plaza que hay enfrente con más puestecillos pero de ropa y objetos de madera…

Si os fijáis en la primera foto del mercado, se ve el cartel en español, y a Marc que ha salido en todos los programas de ” x por el mundo”. Y es que hay mucho español trabajando en el mercado de pescado, en parte porque es un trabajo que los noruegos no quieren, en parte porque al haber tanto crucero español, les viene muy bien tener españoles que te atiendan.

Ya os digo que si queréis comprar salmón, esperéis a Bergen. Nosotros no compramos, pero ya os aviso que si lo hacéis, debéis entregarlo y declarlo en el embarque y se lo queda la tripulación. Lo etiquetan para saber a quién corresponde y lo guardan en las cámaras frigoríficas. Imaginaos guardarlo en la habitación durante 4 días… no llegaría a España.

Después de pasear entre puestos, y salivar con las patas de centollos, cangrejos de río y demás delicatessen, nos dirigimos hacia Bryggen y lo callejeamos entrando en tiendas y plazas.

Por último, de camino al barco hicimos una parada en el Castillo de Bergen, que data del siglo XVI y era una residencia fortificada. La torre se llama Rosenkrantz, como el gobernador de Bergenhus.

Y finalmente, de regreso al barco que emprendería rumbo a Olden.