Obras en casa XVII: Dándole un lavado de cara al pasillo VI

Poco más me queda de enseñar del pasillo. Bueno, una pared que de momento está vacía. No hemos querido ocupar todo, porque esperamos completarla con el tiempo. Veremos si con más cuadros de recuerdos, o con fotos, otro vinilo, o a saber qué ocurrencia.

Pared vacía

Pero sí que quería traer, a modo de recopilación el antes y el después del pasillo.

Recuerdo que teníamos un pasillo pintado en dos verdes, pero que apenas se apreciaba. Pero el mayor problema era que las paredes estaban agrietadas y repelían la pintura.

pasillo marzo 16

Eso quedó zanjado con el lijado, la fibra de vidrio y posterior pintura. Ya tenía otro lustre.

Aplicación fibra
Además, se nos ocurrió darle otro aspecto a la entrada con un revestimiento y espacio para colgar.

pasillo

Entrada

Y aprovechamos para mejorar la altura del espejo. Nunca le pidáis a la persona más baja de la casa que os dé referencia de si se ve bien en el espejo. Nosotros lo hicimos así y el resultado fue que yo me veía entera, pero los que medían más de 160 se veían la cabeza cortada, o directamente sin cabeza (según su estatura y la distancia, claro). Esta vez ya lo pusimos a una altura adecuada para que todo el mundo se pudiera ver correctamente.

espejo

¿Y qué decir de nuestro vinilo que nos recibe según abrimos la puerta y nos conectamos automáticamente?

Vinilo

Las dos paredes más dañadas ahora están perfectas y la combinación de cuadros y vinilo nos encanta. Hay tantos recuerdos…

Pasillo

Pasillo Viajes

Pasillo Viajes 2

Aunque quedan cuadros por hacer y colgar. A ver si saco tiempo.

El bosquese ha vuelto a colocar en el mismo sitio. Y hemos añadido unos guardavivos para proteger las esquinas.

bosque2

bosque

Y así concluyo esta serie del lavado de cara del pasillo (al menos de momento). Que dure muchos años.

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Jamie Oliver y sus programas de cocina

Como os dije la semana pasada, estuve unos días por el sur de España. Pues bien, en el hotel haciendo zapping me topé con Jamie Oliver y su programa de cocina en 15 minutos y me quedé enganchada, cómo no. No tiene nada que ver con Man v. Food, es todo lo contario: comida sana y fácil de preparar, nada de comer con ansia como si no hubiera mañana.

Jamie es un cocinero inglés que empezó con un programa de cocina en la BBC en el que enseñaba a comer bien a los ingleses. Básicamente hace platos que no nos extrañan en la cocina mediterránea, y añade toques orientales. No pueden faltar las especias para dar sabor en lugar de salsas más calóricas. Empezó en el 98 con The Naked Chef y le siguieron otros programas como Jamie’s Kitchen, Jamie’s School Dinners, Jamie at Home, Jamie’s 30 minute meals o Jamie’s 15 minute meals entre otros. También ha publicado una serie de libros y tiene aplicaciones para móviles y juegos para la Nintendo DS. Todo un producto. Si queréis ver sus vídeos y no tenéis el canal viajar, podéis verlos en youtube.

En los días que estuvimos en el hotel pude ver dos programas suyos: Jamie’s 15 minute meals y Jamie’s Food Revolution. 

Jamie Oliver 15 minute mealsEn el primero de ellos, enseña al espectador que no hay excusa para no comer bien porque no tenemos tiempo. En los capítulos que vi hizo platos de diferentes estilos, como un cuscús, pasta, ensalada césar con su propia salsa… Básicamente explica que lo importante es organizarse y cocinar varias cosas a la vez como por ejemplo poner a hervir agua mientras hacemos la carne que tarda más, la importancia del aceite de oliva en vez de mantequilla, las especias o un yogur natural en lugar de la mayonesa…

Muy recomendable, se pueden aprender truquillos, optimización del tiempo, cómo sacar partido a los sabores… aunque también muchos consejos que da están enfocados al público inglés y a sus costumbres alimentarias, y a ti ni se te ocurriría hacerlo de otra forma de la que él recomienda, que es el modo mediterráneo.

Food RevolutionEn cuanto a Jamie’s Food Revolution decir que me enganchó desde el primer momento, mucho más que el anterior, ya que no es solamente un programa de recetas, es lo que se suele llamar un programa – coach, es decir, un programa que te enseña, te educa. ¿Sobre qué? En este caso sobre cómo mejorar los hábitos alimentarios de los estadounidenses.

Jamie ya había hecho en Gran Bretaña un programa similar: Jamie’s School Dinners. Se había dado cuenta de que en los colegios la comida que se le daba a los niños no era gran cosa, todo precocinado, sin un ajuste calórico ni vitamínico adecuado, y allá que se fue para promover una cocina más saludable, con mayor aporte nutricional. Un par de años más tarde siguió con la temática en  Jamie’s Return To School Dinners y consiguió que el gobierno se involucrara en mejorar estos menús escolares.

Así pues, con esta experiencia, en 2010 cruzó el charco y dio el salto a la televisión estadounidense. Se fue a Huntington, Virginia, a la ciudad considerada la peor en cuanto a hábitos saludables se refiere en todo Estados Unidos donde casi la mitad de los adultos son obesos. En el episodio que vi tenía dos ámbitos de actuación: un instituto y una hamburguesería.

En el instituto luchaba contra toda la burocracia. El director decía que él quería que Jamie participara y que les ayudara con su programa, pero claro, al tener una junta directiva que es la que pone el dinero, el pobre hombre se encontraba con un muro que le ponía todo en su contra. No les dejaban grabar, no les permitían entrar en la cocina del centro ni ver los menús que consumían los alumnos, aunque nos deja caer en el programa que toman para desayunar pizzas congeladas y bebidas muy azucaradas. Y después del viaje del año pasado por la Costa Oeste, me lo creo.

En fin, que se lo ponen muy complicado, de hecho, el segundo día no sabe si va a poder entrar al centro, pues les llega una notificación a la productora de que en el momento en que intente acceder al recinto le van a detener. Finalmente consigue entrar porque encuentran un vacío legal y el director pone a Jamie a cargo de una asignatura para los alumnos de cocina, debe ser una especie de módulo. Pero a la clase sólo se apuntarán 10 chavales. En un principio todos se involucran, el cocinero les habla de los hábitos saludables, de las enfermedades que pueden tener si siguen comiendo así… pero no tiene mucha posibilidad de movimiento con 10 personas.

Por otra parte, se va a una hamburguesería, el típico restaurante de comida rápida (no cadena) y habla con el dueño para mejorar el menú. Pero éste se lo pone muy cuesta arriba, le viene a decir algo así como “si te crees que vas a venir ahora tú desde Inglaterra a decirme a mí qué es lo que le gusta a mi clientela, vas listo“. Puede recordar un poco a Pesadilla en la cocina, salvando las distancias, claro.

Jamie le propone cambiar la carta, o al menos que le deje cocinar alternativas que ofrecer a los clientes, a ver qué tal funcionan y le hace 3 hamburguesas algo fuera de lo normal, con judías trituradas a modo de falafel, con otro tipo de lechugas, con carne fresca, nada de congelado… y parece que los que lo prueban acaban satisfechos (incluso hace una degustación en plena calle y pide a la gente que le diga lo que pagaría por la hamburguesa), pero el dueño no ve muy claro eso de cambiar su menú o esforzarse más en tener productos frescos a pesar de que Jamie consigue una carne buena pero ajustada al presupuesto para que el menú no se vaya de precio con respecto al actual.

Sólo vi este programa, así pues no sé en qué quedó el experimento en el instituto, y si el dueño de la hamburguesería aceptó las mejoras de Jamie, pero espero poder averiguarlo.

Opciones para tener internet en la tele

Ya os he hablado de los quebraderos de cabeza que tuvimos con la tele Samsung, que se encendía por la noche sola y que finalmente conseguimos que no lo volviera a hacer. Pues bien, una vez solucionado ese problemilla, el plan era conseguir tener internet en la tele. Y es que venía preparada para internet, pero no se conectaba por sí sola, sino que necesita un “algo” extra. Si te compras una tele con 3D, último modelo y demás, no lo necesitarás, pero la nuestra era Smart TV, pero sin más, nada de 3D, ni gafas ni nada.

Como en todo, cuando compras un producto o servicio, lo eliges para que se adapte a lo que tú, como usuario, necesitas o quieres. Esa es la premisa que seguimos para comprar la tele. Queríamos de unas dimensiones, que tuviera HD, HDMI, puertos USB… pero lo del Smart TV o 3D nos daba igual, aparte de encarecer el producto, no lo íbamos a usar, por lo menos el 3D, ya que no vemos apenas películas, y aunque las viera, serían como mucho HD. El único 3D que he visto fue en los Estudios Universal, en Los Ángeles, que fue una pasada, pero para verlo en mi sofá que ni se me va a mover, ni me va a soplar o quemar o echar agua como pasó en aquellas actividades del parque temático… pues es tontería pagar 300€ más para algo que no voy a usar, y además se queda obsoleto a los dos días. Pero, ojo, es mi opinión como usuaria, y, en mi caso, no merecía la pena.

Lo del Smart TV (o tele inteligente), pensé que tampoco, pero he descubierto que es algo más útil de lo que pensaba. ¿Por qué? Pues por la forma que tengo (tenemos en casa) de consumir televisión, es decir, lo que queremos y cuando queremos. El menú de la televisión a la carta de los propios canales te da la opción de ver los programas sin anuncios, sin necesidad de descargártelos pirata, o de verlos en directo hasta horas intempestivas. Y puedes ver también los partidos de fútbol por internet, en vez de recluirte delante de la pantalla del ordenador.

Pero claro, la tele venía preparada para internet, pero no se conectaba, ya os decía más arriba, porque le faltaba un algo. Y ¿cómo lo podemos solventar? Pues tenemos 3 opciones, o al menos las que hemos valorado (desconozco si hay más):

1. Punto de acceso inalámbrico. Esta fue la primera opción que usamos porque teníamos uno por casa. En una habitación teníamos el router enchufado al ordenador, y luego conectamos la tele al punto de acceso y este a la toma de teléfono. Pero era antiguo, no tenía mucha potencia, y no llegaba bien la conexión.

2. Comprar usb Samsung. Que los de Samsung en vez de incluirlo en la tele, pues te buscas la vida y pagas los 60€ que cuesta en tienda. Pero leí en comentarios de foros que si no está el router en la misma habitación o hay una distancia algo amplia, la conexión no es buena, con lo que valoramos la 3ª opción.

3. PLC. Es un aparatito que va por la instalación eléctrica y a través de ella transmite datos (internet, vaya). A mí me costó entenderlo, pero es simple, son sólo 3 pasos: Conectar el adaptador al enchufe, conectar el cable del red al adaptador y al router en un caso y tele en el otro y pulsar el botón de encriptación para que se sincronicen. Y listo.

PLCEn esta foto podéis ver la imagen que viene en la caja y en la que explica más visualmente el uso del PLC, por si os pasa como a mí y os cuesta entender así de primeras el proceso.

ConectividadA más aparatitos, más elementos podrás conectar, bien sean televisores, ordenadores, consolas… a todo aquello que quieras que tenga red.

Además, este modelo no te inhabilita el enchufe, con lo que puedes seguir usándolo. Tiene un alcance de 300 metros y el precio es casi el mismo que el aparatito Samsung, sólo que le puedes dar más utilidad.

En fin, de momento funciona correctamente y nos ha dado la solución que queríamos, conectar la tele a internet, y además, con el programa All Share de Samsung, podemos acceder a la carpeta compartida del ordenador sin necesidad de DVDs, pinchos USBs o discos duros externos desde los que ver las series. Todo un acierto que recomiendo.