Nuevas series a la lista “para ver”: The Defenders y The Punisher

Hace ya un par de años que vimos el piloto de Jessica Jones. Sin embargo, cuando leí un poco sobre la serie para saber si tenía continuidad o es de estas que cancelan tras una primera temporada, me encontré con que, a pesar de ser independiente, se ve ligada a otras cuatro series y esta no era la primera de ellas.

Para que las tramas guarden cierto sentido, este sería el orden correcto:

  • Temporada 1 de Daredevil
  • Temporada 1 de Jessica Jones
  • Temporada 2 de Daredevil
  • Temporada 1 de Luke Cage
  • Temporada 1 de Iron Fist
  • Temporada 1 de The Defenders
  • Temporada 1 de The Punisher
  • Temporada 2 de Jessica Jones
  • Temporada 3 de Daredevil

De hecho, incluso recomiendan ver la película Los Vengadores, ya que sienta las bases del inicio de Daredevil. Al parecer, hay una batalla apoteósica entre los héroes más famosos y unos extraterrestres que tiene terribles consecuencias en Nueva York. Todo el mundo se refiere a este acontecimiento como “El Incidente”. A partir de ahí, entramos en el mundo seriéfilo de esta unión de Marvel Studios con Netflix.

El protagonista de la primera serie es Matt Murdock, quien con nueve años quedó ciego al ser rociado por unas sustancias químicas. Como consecuencia de este suceso, desarrolla el resto de sus sentidos. Hoy, de adulto, ejerce como abogado de los débiles junto con su compañero Foggy Nelson, con quien monta un buffete.

Sin embargo, por las noches ejerce de vigilante justiciero de su barrio, Hell’s Kitchen, uno de los que más dañado ha quedado por el famoso Incidente. En Daredevil el mal no está representado en un villano con superpoderes, sino que viene bajo un formato más cotidiano: delincuencia, corrupción (política, policial económica e inmobiliaria), mafias, tráfico de drogas y personas, secuestros… Gracias a ese sentido del radar hiperdesarrollado, así como a su agilidad y reflejos es capaz de moverse y pelear como si pudiera ver.

Daredevil me hizo pensar en Arrow, quizá influenciada porque antes del piloto había visto las cinco primeras temporadas del arquero. Aún así, salvando las distancias, guardan cierta similitud. Y es que ambos deciden salvar sus vecindarios sin poder específico, solamente con sus habilidades. Además, aunque cruentos, ambos tienen una línea roja propia que juran no traspasarán nunca.

En ambas series se juega con la oscuridad. Lógico, teniendo en cuenta que el protagonista es ciego. Pero también por el escenario en que se mueve: la parte más sombría de la ciudad.

También tiene en común con la serie de DC la violencia y peleas. Casi toda la acción se desarrolla en peleas cuerpo a cuerpo a pie en callejones oscuros, muelles o edificios en ruinas. Daredevil es violenta, cruda y brutal, aunque, por lo visto en el primer episodio, no parece que explícita y sangrienta rozando lo gore. Pero de alguna forma tiene que representar esa crueldad de las mafias que campan a sus anchas por el barrio.

La primera temporada a lo largo de sus 13 episodios nos cuenta la génesis del personaje. El cómo Matt evoluciona desde ese niño que sufre un accidente que le deja ciego hasta que se convierte en Daredevil. Habrá que ver la temporada completa para conocer la historia de este peculiar héroe, porque el primer capítulo me ha dejado con ganas de más, aunque también por momentos se me hizo algo largo. Puede ser porque dura algo más de los 40 minutos a los que estoy acostumbrada, o simplemente por tratarse de la presentación de la historia y personajes.

Después de visionar las temporadas iniciales de Daredevil y de Jessica Jones y la segunda de Daredevil, correspondería continuar con Luke Cage,  ya que sigue la trama de Jessica Jones. Dado que vimos el capítulo sin ver la temporada completa de la detective, había muchos detalles que se me escaparon.

Luke, que era camarero en la serie anterior, ahora se ha mudado a Harlem, como no podía ser menos. Este barrio neoyorquino está habitado en su mayoría por ciudadanos negros o latinos, así que, cuando tienes un superhéroe negro, no puedes situarlo en otro lugar.

Harlem se convierte en un personaje más, ya que no es solo un barrio, sino que refleja una realidad social. No creo que la serie pretenda llamar a la denuncia sobre el racismo, pero está ahí, de trasfondo. Y muy ligada al barrio está la música. Luke Cage cuenta con una potente banda sonora que mezcla el blus, el soul, el hip-hop, el rap y el R&B.

Harlem también configura en cierta medida el día a día del protagonista. Es el ambiente en el que se mueve intentando sobrevivir sin llamar mucho la atención. Sin embargo, todo cambia cuando aparece el crimen organizado. Es entonces cuando interviene para salvar al barrio y a sus habitantes. Porque no es un superhéroe que quiere salvar a toda la humanidad, él se centra en algo más mundano, en su entorno.

Para ello empleará su fuerza y resistencia sobrehumanas, consecuencia de un experimento con productos químicos que conducían la electricidad. Ya antes era un buen luchador, pero, desde que su tejido muscular se hizo más denso, soporta muy bien las peleas, ya que no sufre daño físico. A la vez, es capaz de demoler una pared. Además, su piel puede resistir balas, heridas, productos corrosivos o temperaturas extremas sin apenas inmutarse. También tiene una gran rapidez de recuperación tras una lesión, así que es prácticamente invencible.

Es un héroe diferente. Dejando los poderes aparte, es un personaje que vela por la seguridad de su barrio y de sus vecinos. Y a cara descubierta. En el primer episodio me han faltado muchos datos (culpa mía por no seguir el orden), pero aún así, me ha enganchado con ese toque pasota y calmado del protagonista.

El último de los cuatro integrantes de The Defenders es Iron Fist, el más descafeinado de todos. Danny Rand llega a Nueva York tras 15 años desaparecido. Su regreso no se parece nada al de Oliver Queen en Arrow.  Es cierto que todos le daban por muerto, ya que el avión en el que volaba con sus padres sufrió un accidente en la cordillera del Himalaya; sin embargo, han pasado tantos años, que nadie le reconoce. Ni siquiera sus dos amigos de la infancia (la chica que le gustaba y el abusón).

Danny se crió con unos monjes que le rescataron. Gracias a ellos es un experto en artes marciales, sin embargo, no conoce nada el mundo occidental y está fuera de sitio. De hecho, llega a la Gran Manzana descalzo, con pinta de indigente.  Y en eso se basa el primer episodio: en Danny llegando a Nueva York donde no encaja, y donde, además, Ward y Joey, sus antiguos amigos y actuales dirigentes de la empresa familiar, desconfían de su identidad e intentan quitárselo de en medio.

De su pericia en el arte de pelear, poco sabemos. No hay mucho combate épico, la verdad. Se nos presenta a Collen Wing, una profesora de artes marciales de Chinatown que rechaza cualquier tipo de proposición de Danny, aunque por el tráiler imagino que acabará uniéndose a él para luchar contra el mal. Por lo demás, poco más. Nada de peleas bien coreografiadas como en Daredevil o la rotundidad de Luke Cage. Y eso que puede convocar el poder del Puño de Hierro…

No sé si evolucionará a buen paso en el resto de la temporada, pero desde luego comienza lenta e insulsa. Abusa de los tópicos y apenas hay originalidad. Es una historia muy trillada. Por un lado tenemos el clásico protagonista heredero de una familia millonaria que reaparece tras años sin saberse nada de él. Por otro lado, el personaje que se encuentra fuera de lugar y es torpe en las relaciones sociales. Sin embargo, a pesar de esta ineptitud, tiene una habilidad sorprendente, en este caso en el Kung-Fu (que incluso se permite dar lecciones a Collen Wing). Muy manidas son también las personalidades de Ward y Joey, sus amigos. Ella la chica mona y manipulable, él el guaperas sociópata.

Cada una de las series anteriores tenía un estilo (y quizá un público): Daredevil es oscura y violenta, muy acorde con el personaje; Jessica Jones es un homenaje al género noir desde el punto de vista feminista; y Luke Cage representa la cultura negra. Sin embargo, no termino de entender qué es Iron Fist. ¿Busca la espiritualidad? ¿Llegar a los Millenials?

Con los cuatro personajes presentados, llegamos a The Defenders, que los agrupa a todos para salvar la ciudad de Nueva York (cómo no). Todos y cada uno de ellos son héroes solitarios, sin embargo, por una vez, deciden seguir la máxima de “la unión hace la fuerza”. La villana suprema -Alexandra-  está interpretada por Sigourney Weaver. No pinta mal.

El problema que encontré en el piloto es que estaba totalmente perdida, tanto con los personajes, como por las alusiones. Otra vez culpa mía por no seguir el orden.

Esta miniserie de ocho capítulos podría tratarse de una película larga del estilo de Los Vengadores. Conecta a los cuatro personajes, cada uno con sus complejidades y sus conflictos, en la lucha contra unos enemigos comunes. Lo que no entiendo es que Iron Fist parece ser el líder. Quizá porque así su serie sirve como antesala de esta nueva.

Cabe destacar la elección de la iluminación y de los colores en general. Al tratarse de una serie coral, cada héroe cuenta con un color. Así, Daredevil es rojo, Jessica Jones es azul, Luke Cage es amarillo y Iron Fist es verde. Por tanto, cuando la acción se centra en uno de ellos (incluso estando todos juntos en un mismo espacio), su color adquiere relevancia en pantalla. Ya sea por la ropa, por una pared tras el personaje, el color de una puerta o simplemente la iluminación por medio de neones, lámparas o luz natural.

Habrá que ver, sin embargo, cómo consiguen encajar a los cuatro y sus tramas en esta miniserie. Con el tono y las características de cada serie no parece fácil entretejerlo todo sin que nadie gane más protagonismo que el resto, o Iron Fist no desentone con respecto a sus compañeros de batalla.

Y por último lanzaron The Punisher, a quien ya habían presentado en la segunda de Daredevil (de nuevo me faltaban datos al visualizar el piloto) y que rompe con las series anteriores. Y es que Frank Castle no es un superhéroe. Y tampoco intenta serlo.

Castle es un personaje herido: unos sicarios asesinaron a su familia. Pero él se vengó, y una vez consumada la venganza, se retira y se refugia en una vida anodina trabajando en una obra, estando en segundo plano y sin llamar la atención. De hecho, todo el mundo le da por muerto. Sin embargo, aunque él la rehuya, pronto se verá envuelto de nuevo en una espiral de violencia.

Y aquí The Punisher se diferencia de las series anteriores. Además de no ser ningún superhéroe, The Punisher tampoco tiene líneas rojas, y si tiene que matar, lo hace. Y se nos muestra de una forma sangrienta y explícita ya desde el primer episodio. Que va a ser una serie de acción y violencia queda patente desde el enorme y sangriento tiroteo inicial.

Pero además de la historia de Castle, con su presente en la obra y sus flashbacks, hay una historia paralela, la de Dinah Madani. Esta agente del Departamento de Seguridad Nacional acaba de volver de Afganistán y comienza una investigación para esclarecer la muerte de su compañero. Cuando empieza a tirar de la manta el camino la conduce a Frank Castle.

Se entrevé una trama de conspiración política, policial y militar poniendo en tela de juicio la política exterior de Estados Unidos en lugares a los que se supone que fue para llevar la paz y donde, sin embargo, sembraron el caos.

Pero todo esto se aprecia muy de fondo, ya que el piloto apenas sirve para presentar a los personajes y sus intenciones. Habrá que ver cómo compagina las dos historias y si el ritmo es más ágil.

Por cierto, el actor protagonista lo borda, y más con esa cara de boxeador y su nariz más que rota. Ya solo con él, te crees el personaje.

Serie Terminada: Marvel’s Agent Carter

Se han puesto de modas las sagas de superhéroes. Tanto Marvel como DC tienen sus películas y series. Y realmente es un galimatías decidir seguir alguna, porque a la que te descuidas, te hacen un crossover y, o sigues todas, o estas perdida. Esto me ha pasado con Arrow, que hace poco nos hemos puesto al día con las cinco primeras temporadas y a mitad de cada una de ellas se entremezcla con las tramas de The Flash, Supergirl y Legends of Tomorrow, que no sigo.

De Marvel ya descarté en su día Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Vimos el piloto y no me terminó de convencer, así que se la dejé al amante de los cómics para que la viera solo. Sin embargo, sí que me pareció interesante el primer capítulo de Marvel’s Agent Carter. Y aprovechando las navidades, nos la vimos en modo maratón. Y es que su primera temporada cuenta con 8 capítulos, la segunda con 10. Lamentablemente fue cancelada, además dejando abierta la historia. Una pena. Pero empecemos desde el principio.

La serie arranca con escenas de la película Capitán América: El primer vengador. En esta cinta ya apareció el personaje de la Agente Carter y, más allá de ser la damisela en apuros, resultó ser un personaje digno de ser explotado. Ahora, en 1946, tras acabar la II Guerra Mundial y de perder al Capitán América, Peggy Carter trabaja en las oficinas de la Reserva Científica Estratégica. Los hombres han vuelto de frente, y las mujeres, que se habían encargado de tirar del país, de nuevo se ven degradadas a puestos inferiores. Así, la protagonista será relegada a servir cafés, atender el teléfono, clasificar el correo y archivar documentos mientras sus compañeros hombres reciben las misiones importantes.

Pero ella no se amedrenta ante nada, y menos aún cuando Howard Stark solicita su ayuda. Mientras que el resto de hombres de la oficina la tratan de forma paternalista; Stark, sin embargo, conoce su valía en el frente, por lo que le encarga la misión de recuperar sus inventos que están apareciendo misteriosamente en el mercado negro tras haber sido robados. En la Reserva Científica Estratégica lo acusan de traición y van tras él, pero todo es un montaje. La Agente Carter deberá trabajar paralelamente a sus compañeros para limpiar el nombre de Stark y encontrar a los verdaderos culpables. Para ello contará con la ayuda de Edwin Jarvis, mayordomo personal del inventor (un tanto peculiar y estricto en cuanto a horarios).

Los actores elegidos cuadran muy bien en sus papeles, sobre todo Hayley Atwell y James D’Arcy. El señor Jarvis aporta un toque cómico dentro de la tensión de las misiones, y demuestra ser un compañero fiel.

Marvel’s Agent Carter no es una serie de superhéroes, tiene más bien el toque de drama de espionaje y aventuras clásico. La protagonista no tiene superpoderes, ni lanza rayos, ni se teletransporta, ni lee la mente… eso sí, como buena espía está bien entrenada y aprovecha toda su valía y astucia. Y también le va la acción, para que no nos olvidemos que estamos en un producto Marvel.

Su fotografía recuerda al cine clásico de magnetófonos, salas de baile, señores fumando puros con sombrero y traje. Magnífica la escena en la que Carter va andando con su traje azul y sombrero rojo entre una marabunta de hombres vestidos de gris. También el estilo y los diálogos tienen ese toque de película antigua con cierto toque de cine negro.

Sin embargo, aunque la primera temporada me enganchó, la segunda me decepcionó en gran medida. Con la nueva entrega se pierde la esencia de la ambientación. Por un lado, el enfrentamiento con el machismo de la época desaparece. Mientras que en los ocho primeros capítulos la Agente Carter tiene que reivindicar su puesto ante jefes y compañeros, en la última tanda estos prejuicios han desaparecido totalmente. Que está muy bien como idea, pero no me lo trago.

Por otro lado, en la segunda temporada se ha perdido la ambientación que le daba ese toque de película. Los Ángeles no es Nueva York. No es que sea peor, es que la luminosidad de California no casa muy bien con las historias de espías. Sin embargo, la luz, las calles y los rascacielos de la Costa Este, sí que meten al espectador en la historia.

Así pues, dos aspectos que me distraían de la nueva trama, por un lado la localización, y por otro que el personaje principal hubiera perdido esa rebeldía de los comienzos. No por ella, sino porque nadie le hace frente. Además, el resto de personajes son planos, sin desarrollo. Y los nuevos villanos un tanto descafeinados.

Tampoco la nueva historia me enganchó del mismo modo. Era mucho más interesante la búsqueda de los inventos de Stark, así como mostrar su inocencia, que las amenazas atómicas. Por no hablar de la maldita manía de meter con calzador historias románticas que no vienen a cuento.

En fin, me enganchó el piloto, me gustó mucho la primera temporada, pero me decepcionó la segunda. Quizá deberían haberse plantado tras los 8 primeros episodios a modo de miniserie o película larga y así no se habría desvirtuado el personaje.

Nueva serie a la lista “para ver”: Legion

Estamos acostumbrados a las adaptaciones de los cómics de Marvel y DC bien en formato película, bien serie. Todas ellas suelen tener algo en común: acción, giros de cámara, efectos visuales y poco guion. Legión, sin embargo, no se parece para nada al universo Marvel. Es otro estilo. Trae una propuesta que exige al espectador toda su atención.

Legión cuenta la historia de David Haller, hijo ilegítimo del profesor Charles Xavier, el de la X de X-Men. Haller es un tipo normal que intenta controlar la esquizofrenia que le diagnosticaron hace años. Lleva desde niños oyendo voces en su cabeza, lo que le ha llevado a pasar su existencia entrando y saliendo de hospitales psiquiátricos. Sin embargo, podría no ser un enfermo mental, sino un mutante muy poderoso. El Gobierno lo sabe y experimenta con él.

La serie comienza con David en el psiquiátrico, donde coincidirá con Syd, de quien se enamora. Sin embargo, es una relación peculiar, puesto que ella rechaza el contacto físico con cualquier otro ser humano ( y es que tiene un poder por el que se intercambia con la otra persona). Esta nueva relación conducirá al protagonista a querer centrarse, a olvidar esas voces, ser “normal”. Sin embargo, este encuentro le llevará a valorar la posibilidad de que quizá no tenga una enfermedad mental como todo el mundo asegura, sino que es diferente y no hay nada de malo en ello.

Se plantea así una trama en la que el protagonista emprende un viaje de autoconocimiento en el que ha de luchar contra sus propios demonios. Y le seguimos al otro lado de la pantalla dando tumbos como hace él, viendo la realidad con su mismo filtro. Y es que Noah Hawley, su creador, y también de Fargo, ha querido darle esa estructura caótica a la narración para que lo vivamos como lo hace el personaje. Sin saber qué es o no real, qué es lo que verdaderamente está ocurriendo. El resultado es una narración laberíntica y confusa plagada de saltos temporales. Se mezclan las idas y venidas al presente o al pasado; lo consciente con lo inconsciente; las alucinaciones con la realidad configurando una línea temporal fragmentada.

Durante el visionado tuve sensaciones contradictorias de amor-odio. Por un lado estaba en estado paranoico dando tumbos sin entender muy bien de qué iba la serie. Legión juega a confundir los sentidos, es psicodélica, agotadora visualmente. Puede llegar a saturar al tener que prestar tanta atención a la fotografía, la banda sonora, los personajes, los efectos especiales, la velocidad de la narración, el vestuario, el guion… Es demasiada información concentrada en un solo capítulo.

Pero, por otro, tenía la sensación de estar ante un buen capítulo pues no podía dejar de verlo para no perder detalle de este rompecabezas que es el piloto. Supongo que con este planteamiento, Hawley no pretende llegar a todo el público, pues, como decía al inicio, dista mucho de lo que uno espera encontrar en una película de Marvel. Sin embargo, puede gustar o no, pero lo que está claro es que no dejará a nadie indiferente.

En definitiva, Legión es un thriller psicológico en el que el protagonista es un antiéroe y cuyo enemigo se encuentra dentro de sí mismo. Ha de luchar su propia guerra interna y así conseguir dominar sus poderes de telepatía y telequinesia. Habrá que ver los siete capítulos restantes para completar este viaje psicodélico y siniestro.