Japón por Libre XLII. Curiosidades varias

Japón es un país fascinante. A mí me ha sorprendido gratamente. Hemos vuelto encantados y se lo recomendamos a todo el mundo. Todo fue muy positivo, incluso compensan las horas de vuelo por todo lo que tiene por descubrir.

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En esta entrada voy a intentar recopilar todo aquello que nos resultó curioso, extravagante, chocante o diferente. Son muchas cosas, porque obviamente nuestras culturas no tienen mucho que ver. A ver si me acuerdo de todo.

Logística de viaje. Me explico: nada más montar en el avión, lo primero que me sorprendió es que éramos una minoría occidental y que los japoneses nos llevaban años luz en cuanto a organización logística de un viaje largo. Van con ropa cómoda, llegan a su asiento y se descalzan. Algunos se quedaban en calcetines, otros sacaban las típicas chinelas de hotel. Además, la almohada hinchable para el cuello. Por supuesto, no puede faltar el antifaz y la mascarilla. Ahora imaginad a una persona con toda la parafernalia y tapada con una manta hasta la barbilla… Pues eso es lo que me encontré cuando me fui a la parte de atrás a por un piscolabis y algo de beber y me encontré a mi amigo francés. Los occidentales somos unos loosers con una L bien grande.

Las mascarillas. Ya que han salido a colación, os comento. Tenía entendido que es para no constiparse o incluso no contagiar a los demás, ya que lo de faltar al trabajo como que no está muy bien visto. Y son muy respetuosos, así que mejor no extender los virus. Pero resulta que no es sólo por eso. También es por la contaminación. Y sobre todo por la alergia al polen de los cedros, y es que tras la II Guerra Mundial, el país quedó arrasado y se decidió reforestar con este árbol, que es de rápido crecimiento. Hay mil modelos y tamaños, y, por supuesto, infantiles con dibujitos.

Mascarillas y toallas

Las toallas de bolsillo. Esto lo vi por primera vez en el baño del CDG en París, que había una japonesa acicalándose y se secó con una minitoalla (algo más pequeña que la de bidé) y dije “anda, mírala, qué preparada”. Porque yo pensaba que era porque iba de viaje, como quien lleva un cepillo de dientes desmontable. Pero no, luego ibas por Japón y todo el mundo la lleva. Con ella se secan el sudor, las manos en un baño público…

El respeto a los demás. Se ve en las mascarillas, como decía, pero también en el silencio en los espacios compartidos. Sin ir más lejos, en el transporte público, los móviles han de ir sin sonido. Y si te llaman, no puedes hablar, se considera de mala educación. Ceden el asiento a personas con menos movilidad, intentan no tocar o empujar cuando va el transporte hasta arriba. Dan las gracias y se inclinan siempre con una sonrisa. Y son muy atentos.

Respeto por lo ajeno. No es un país peligroso y no te van a robar. Puedes llevar la mochila abierta, o dejarte olvidado algo, que ahí seguirá. De hecho, fuimos testigos de una situación que no vimos concluir y nos quedamos con las ganas. Volvíamos al hotel en Tokio, ya de noche (aunque serían las 7 ó así), y cruzando un paso de peatones a alguien se le cayó un móvil. Lo cogió un chico y corrió un poco para dárselo a una chica, pero esta le debió decir que no era suyo y se quedaron los dos en la acera mirando a ver si alguien se daba la vuelta y lo echaba de menos o decidiendo qué hacer. Claro, no sabíamos qué decían, esto es especulación, pero el par de minutos que nos quedamos viendo a ver qué hacían, ahí seguían, pareciendo discurrir qué hacer con el móvil y cómo lograr que su dueño lo encontrara.

Fumar. Está prohibido fumar por la calle, por el respeto a los demás y porque como son tantos habitantes, hay riesgo de quemar a alguien. Eso sí, hay zonas habilitadas para ellos. Generalmente son cubículos rodeados por unas jardineras, aunque a veces es tipo marquesina con una marca en el suelo. Puedes acabar haciendo amigos y que te lean un texto en español para que les corrijas.

señales

Espacio para fumadores

Las siestas en el transporte. Es increíble la facilidad que tienen para dormirse en cuanto plantan el culo en un asiento. Claro que con esas jornadas intempestivas y lo lejos que tienen la casa del trabajo, no es de extrañar que estén agotados. Si hasta yo me echo una cabezadita en la renfe cuando pillo asiento. Eso sí, su modo es peculiar. No soy capaz de dormir con la cabeza colgando. Que sí, que es más respetable que con ella para atrás porque no quedas en evidencia con la boca abierta o no te caes hacia tu compañero de asiento. Pero no consigo esa postura, oye.

japonesa durmiendo

Japonesa durmiendo

Durmiendo encadenadas

Andares. Y sigo con posturas. Vimos bastantes ancianos que andaban encorvados. Pero mucho, casi doblados, como si fueras buscando calderilla. Supongo que dependerá de haber trabajado en el campo. Pero es que además, es común ver a las escolares que andan patizambas, con los dedos gordos de los pies uniéndose. Piernas haciendo un 0, vaya. Al parecer, esto se debe a la forma en que se sientan al comer, que acaban teniendo problemas con la cadera.

Comida. No, no voy a explayarme otra vez en la comida, pero sí hay que tener en cuenta que al contrario que con el resto de quehaceres, que mejor en silencio, al comer sí que está permitido hacer ruido. Se considera como que estás degustando un auténtico manjar, como que estás disfrutando de la comida. Además, para comer los fideos bien calientes, hay que sorber para así no quemarse.

Comida de cera. O sampuru, que la llaman ellos (de sample, en inglés). La encuentras en los escaparates para saber cómo es el plato. Y lo que te sirven es lo prometido. Están muy conseguidos los platos. Auténticas obras de arte.

Crepes

comida y bebida

Las máquinas de vending. Están por todos lados y ofrecen refrescos, bebidas calientes o café en lata. Eché de menos que hubiera de comida también. Pero supongo que como no es muy sano lo que suelen tener este tipo de máquinas y Japón es un país sano… Yo probé algunos refrescos de té… pero no triunfó nada más que uno de limón.

Máquina de bebidas

Son muy solitarios. En la hora de la comida no ves grupos de compañeros de trabajo que salgan a almorzar juntos, sino que van cada uno por su lado. En los restaurantes predominan los sitios individuales. En el McDonalds había hasta cubículos.

Soledad

Toallitas húmedas. No puedo vivir sin ellas. Es lo que más eché de menos al volver. Yo como y me ensucio bastante, la verdad. En Alemania lo pasaba mal con eso de que “es que nosotros presuponemos que no nos vamos a manchar”. Pues aprended de los japoneses. Ya en el avión te dan tu toallita para que te refresques. No pueden faltar en los restaurantes, incluso en la tiendecita más pequeña te dan una toallita envuelta en su plástico. Que oye, te compras un sándwich en un 7eleven y después te limpias…

Papeleras. Sin embargo, algo de lo que andan escasos es de papeleras. Quizá porque no comen en marcha, sino que si se compran algo en una tienda, se lo comen en unos minutillos y tiran allí mismo la basura. Como además, te calientan la comida y todo… Así que nosotros íbamos siempre con una bolsa para meter las botellas de bebida y los envoltorios de los piscolabis. Y cuando comprábamos la cena, tirábamos la basura.

Limpieza. Todo está limpio, pero lo que nos sorprendió fue el tener los calcetines impolutos al salir de los templos y haberlos recorrido descalzos. Llevaos los calcetines en buen estado y calzado cómodo de poner y quitar porque os descalzaréis y mucho. Por cierto, aunque haya una estantería llena de calzado y todo el mundo pase descalzo, NO HUELE A PIES. Ni en el metro huele a sudor.

Calzado

La bienvenida en los comercios. Cuando entras en un local, todos los empleados – TO- DOS – te reciben con un Irashaimaseeeeeeeeeeeeeee. Al final acabas con la cancioncilla en la cabeza como hayas estado recorriendo varias tiendecillas, como en Asakusa. Masé maséeeeeeeeeeee. Por supuesto, al cliente se le trata con mucho respeto y atención. Las tiendas están pulcras y con todo bien ordenado y etiquetado. Aunque no hables el idioma te ayudarán. Y si compras, atento al envoltorio. No me extraña que sean los creadores del origami. Por supuesto al marchar, te despedirán con un arigato gozaimastáaaaaaaaa, hayas comprado o no.

El ritual de las vueltas tras la compra. No es para unas prisas, ya os lo digo. Tú pagas y el dinero lo dejas en una bandejita como las vacíabolsillos que se ponen en las entradas de las casas. El tendero te coge el dinero y cuando te va a devolver el cambio te muestra los billetes (si hay) y te los va contando a la vez que los va separando ichi, ni, san, shi, go… después, los pone en la bandejita bien estirados y encima las monedas. Ojo, llevad monedero o cartera en la que quepan los billetes sin doblarlos, no parece que sea mucha costumbre. Vamos, lo mismito que los estadounidenses cuando hacen una bola con los dólares…

Yenes

Merchandising. Se puede comprar de todo lo imaginable para personalizar móviles, ordenadores, tabletas… Llevan las mochilas llenas de peluches colgando, los móviles con fundas o carcasas a cada cual más colorida y más grande. Y si lleva brillos, mejor. Y si le puedes colgar muñecajos, ya es la repera. Son un poco estrafalarios en ese sentido. Y da igual la edad o el sexo. Porque ves a ejecutivos con su mochila, bolso o bandolera, y saca las llaves y lleva de todo… que no sé cómo encuentran las llaves.

Los hombres llevan bolso. Sí, en España también es frecuente verlo, yo he regalado varios a amigos y familiares, porque entre cartera, gafas de sol, móvil, (tabaco), llaves… ellos también necesitan guardarlo en algún sitio. Pero aquí predominan los que son algo más de sport, bandolera, en colores bastante apagados… Pero en Japón vi el típico bolso de asas, grande, que puedes llevar en la mano, o colgado en el hombro. Bien ejecutivos, bien más de sport.

Hombres con bolso

Móviles de tapa. También se ven móviles táctiles, pero había mucha gente, de diferentes edades y diferentes estratos sociales con teléfonos de tapa. Al parecer es más barato.

Paraguas. Más complementos. Allí los paraguas son o transparentes, o el negro. Y generalmente de bastón. Pocos se ven plegables. A mí me encantan los transparentes, en España son complicados de encontrar, pero nos trajimos 3, los dos que compramos en Nara que eran de niño, y otro grande que compramos después y que me dejaron pasar como equipaje de mano.

Parque de Nara. Ciervo olisqueando

paraguas

Sombreros y gafas de sol. Visualizad a un japonés de excursión en España. ¿Cómo van? Con sus sombreritos típicos, con sus gafas de sol, manga larga, bien protegidos… Bien, pues en su país no. Por mucho sol que hiciera, no los veías protegidos, ni siquiera con gafas de sol. Si veías a alguien llevándolas, sería occidental. Mirad las fotos de los posts. No hay japoneses con gafas de sol, al parecer su retina es más resistente que la nuestra a la luz intensa (supongo que para eso son los hijos del país del sol naciente).

Maquillaje y complementos. Las japonesas son muy cuquis. Le dan mucha importancia a la imagen, van en el transporte retocándose. Vas por la calle y hay mil tiendas con complementos y maquillaje. Se ponen muchos lazos, florecitas, fresitas, corazones, mucho rosa y todo ese tipo de detalles que a mí me da ganas de vomitar.

Ginza

Vestimenta

Vestimenta

Calcetines. No entiendo el concepto zapato y calcetín con volantitos o puntillitas. Pero bueno, es que el tema calcetín a mí me tocó bastante. Me pasé todo el viaje mirando a los pies. Definitivamente el estilismo es diferente. Y ojo, tanto en ellos como en ellas, los calcetines están para mostrarse.

Calcetines

Calcetines

Uniformes, Kimonos y Cosplay. Esto fue algo que no sorprendió tanto porque más o menos te lo esperas. Pero es que los trajes están muy cuidados, el peinado, el maquillaje… Bueno, y los escolares son como en los manga.

Escolares

Trajes típicos

Gente disfrazada

Los WC. Ya lo he comentado en algún post. Son de otro mundo. También sabíamos que existían, pero claro, hasta que no te sientas en uno, notas que está caliente y encima que te hace ruido para que te de ganas de echar el chorrillo… Lo mejor, no solo los de casa u hotel (que tienes hasta tus zapatillas específicas para entrar), sino que hay en todos sitios, y siempre están más que limpios.

Cuentan diferente con los dedos. En un daiso le pregunté a la de información por un objeto y me mandó a la planta 7, pero me costó entenderla, porque me puso una palma abierta y luego dos dedos sobre esta. No sacan los dedos, sino que los esconden.

Tienden la ropa colgada en perchas. Tienen casas de tamaño tan reducido que no tienen grandes tendederos. La ropa la cuelgan en perchas ya todo muy ordenado y eficiente.

tendederos

Las puertas se abren hacia la izquierda. Imagino que se debe a la forma natural de su tránsito, ya que conducen también por la izquierda, y así se sitúan en las escaleras mecánicas, como es lógico.

Las puertas de los taxis se abren solas. Bueno, le dará al botón el conductor. Pero que no tienes que abrirla, vaya. Además, los llevan muy limpios y con los tapetes de la abuela. Y el conductor lleva sus guantes y su gorra.

Profesiones extrañas. Aparte del empujador en el metro, o el controlador de multitudes, sorprende ver a los vigilantes de las entradas y salidas de aparcamientos. Son gente mayor que está pendiente de que si va a entrar o salir un coche, no se lleve a un peatón por delante.

Parking

Los Maid Cafés. Son un tipo de restaurantes de cosplay en el que las camareras son chicas vestidas con trajes de sirvientas con sus enaguas, delantales, cofia y medias. Captan a los clientes por la calle repartiendo publicidad, así que te las encuentras en varios sitios.

Al atender al cliente ponen vocecilla de niñas (raro raro) y animan cantando y con juegos de palmas (raro raro raro raro).

Este tipo de locales surgieron para hacer realidad las fantasías de los fans del manga y anime. A mí me parece algo bizarro. No entramos a ninguno, pero podéis ver el tipo de local en este vídeo.

Gatotecas. O como se llamen. Esos locales en los que puedes ir a tomarte un café y acariciar gatos, darlos de comer o jugar con ellos. Como en la mayoría de las casas no pueden tener animales, pues se van un rato a estas gatotecas.

Perros en carro. No sé si es para que no los pisen, para que el perro no lleve suciedad al tatami de casa o simplemente por gustos. Pero vimos varias personas llevando carritos con el perro, y por supuesto tiendas con ropa, carros y complementos para los canes.

Tienda animales

Les apasionan los occidentales. Se nos quedaban mirando. También es verdad que nos encontramos con pocos occidentales, sólo hacia el final del viaje, pues se acercaba la Semana Santa. Las escolares hasta se giraban y se reían… Se acercan a ver si necesitas ayuda o a ver si hablas inglés para practicar, como nuestros amigos de Kamakura.

Estudiantes japoneses

Los futbolistas como cara de anuncios. Al parecer el futbol llega a sus fronteras. Aquí tenéis a Neymar.

Neymar

Les encantan las fotos y posar. Y además, poner los dedos haciendo una V.

Muñeco castillo

Ludopatía. Bueno, esto no nos sorprendió tanto porque sabemos el gusto de los japoneses por los videojuegos, pero verlo en directo no te deja indiferente. Ni por la cantidad de locales, ni por la variedad de juegos, ni por lo buenos que son.

Taito Station

Recreativo

Son muy golosos. Sobre todo con los dulces que llevan té matcha y las famosas judías rojas.

Les encantan los muñecos. Por todos sitios. Ya he dicho que se los cuelgan en las mochilas, llaves, móviles. Pero están en los carteles, en las señales, en las vallas…

Pochis

Señales tráfico

Objetos para todo. En general, son muy aficionados a los cachivaches. En las tiendas de 100Y podías encontrar todo tipo de objetos.

objetos varios

Y seguro que podría seguir con más curiosidades, pero ahora mismo no recuerdo más. Y ojo, pocas no son. Pero es que 21 días dan para mucho y estábamos pendientes de cada detalle para empaparnos bien de Japón y sus habitantes.

Según la lista de destinos para visitar en 2016 de Lonely Planet, Japón es el segundo país. ¿A qué esperáis?

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