Serie Terminada: Big Little Lies

Cuando escribí sobre el piloto de esta serie comentaba que me había costado entrar un poco en la dinámica porque era un tanto lento y tenía un relato fragmentado. Sin embargo, he de reconocer, que a medida que va avanzando, engancha la historia y el misterio de esta elitista comunidad de Monterrey. Big Little Lies arrancaba con dos sucesos en sendas líneas narrativas. Por un lado nos encontramos en el presente, donde, durante un evento escolar, ha ocurrido un asesinato y se están llevando a cabo los interrogatorios para resolverlo; y por otro lado nos trasladamos al pasado, al primer día de curso, cuando el niño nuevo es acusado de haber querido estrangular a una niña y se desata una guerra de padres. A partir de ahí la trama se irá desarrollando de forma que finalmente estos dos acontecimientos se unan.

El ataque en el colegio nos sirve para ir descubriendo a los personajes principales de la trama. Conocemos así a Renata, la madre de la niña atacada, una mujer que siente que continuamente es juzgada por tener éxito laboral y no dedicarse únicamente a su hija. En el otro bando se halla Madeline, una especie de abeja reina que al contrario que la anterior no trabaja y se dedica únicamente a su familia (y a colaborar con actividades escolares). No se soportan, por lo que Madeline, cuya hija es compañera de la de Renata, enseguida se pone de lado de Jane (la recién llegada) y su hijo, acogiéndoles bajo su ala.

La cuarta mujer en escena es Celeste, la mejor amiga de Madeline, cuyos gemelos comparten curso con los niños de las anteriores. Al igual que Renata tenía éxito laboral, ya que era una reputada abogada, sin embargo, lo dejó para dedicarse a los niños.

Por último no podemos olvidarnos de Bonnie, la nueva mujer de el exmarido de Madeline, que también tiene una hija que va a la misma clase.

A lo largo de los siete episodios de la temporada vamos adentrándonos en las vidas de estas cinco mujeres y sus familias y descubrimos que no todo es tan idílico como parece. Big Little Lies nos retrata una sociedad en la que nadie sabe nada de nadie, pues lo que cada persona muestra es falso. Viven de las apariencias, de sonreír y mostrar un mundo feliz de puertas para fuera mientras ocultan sus miserias. Renata transmite su estrés a su hija; Madeline no consigue superar la relación con su ex, se distancia de su hija mayor y es infiel a su marido; Jane intenta superar una violación y Celeste vive en una relación abusiva y de maltrato de la que no es totalmente consciente.

Big Little Lies habla de prejuicios, de hipocresía, de presión social, de envidia, de las expectativas, del éxito y el fracaso, de la maternidad, de las relaciones con los hijos, del sentimiento de culpa de la madre trabajadora, de la fragilidad de la pareja, de relaciones tóxicas, de sentimientos reprimidos, de bullying y violencia machista… Pero sobre todo habla de secretos y mentiras. Y a medida que las verdades comienzan a salir a la luz, la atmósfera se va tensando y marcando el camino hacia el fatídico desenlace: el asesinato.

Un asesinato que en realidad tampoco es tan relevante. Big Little Lies no va de la resolución de un crimen como parece indicar en su primer episodio. Aquí lo importante son ellas, el relato de estas mujeres. Y aunque al principio parece que todo gira en torno a Madeline, que es ella el nexo de conexión con el resto de personajes (madre, mujer, exmujer, mejor amiga, archienemiga, nueva amiga, amante, integrada en el AMPA…), poco a poco va ganando más peso la trama de Celeste, convirtiéndose en el centro de la historia. En un mundo en que todo se queda en lo superficial nadie se ha percatado de la situación que vive en casa. De hecho, ni ella misma se llega a identificar como víctima. El maltrato al que se ve sometida se trata de una forma exquisita tanto en el contenido (desmitificando aquello de que la violencia machista se da en parejas de bajo estatus socioeconómico o en mujeres sin formación académica) como visualmente (con escenas apenas sin sonido que producen una tremenda tensión). Se muestra perfectamente el ciclo del abuso (desde los comentarios “así te tendré toda para mí” hasta los golpes), el síndrome de Estocolmo, el cómo influye en los hijos y sobre todo la ocultación.

Sin embargo su liberación es justamente que este maltrato salga a la luz. Es entonces cuando se olvidan las rencillas, los bandos y las enemistades y nace la sororidad. Y no solo hacia Celeste, sino también hacia Jane. La rivalidad entre mujeres es sustituida por una red de apoyo y cuidado. Es verdad que el asesinato es una solución radical, pero muestra que si se hubiera abierto a sus amigas, al menos a Madeline, quizá podría haber salido antes de esa relación tóxica, que no iba a ser juzgada.

Concebida como miniserie de siete episodios (pues está basada en la novela homónima de la escritora australiana Liane Moriarty), el cierre de la temporada resultaba un broche perfecto con las protagonistas y sus hijos en la playa siguiendo con sus vidas, unidas, más fuertes y mirando al futuro; sin embargo, gracias a la buena acogida que tuvo, HBO la renovó por una segunda a la que se incorporaría Meryl Streep en el papel de suegra de Celeste.

Esta nueva tanda no tenía la novela detrás (sí que tuvo la colaboración de la autora para que los personajes tuvieran cierta coherencia), por lo que había que abrir nuevo arco argumental. Mientras que en la primera el misterio era resolver el asesinato de Perry; en esta segunda la tensión gira en torno al secreto que guardan las cinco de Monterrey y si alguna de ellas acabará confesando superada por la presión. Abandona un poco el toque de thriller con que comenzó y toma un cariz más dramático y personal. Se mantiene sin embargo la estructura con saltos temporales con los interrogatorios. Aunque en esta ocasión no se trata de las entrevistas a los vecinos, sino a las protagonistas.

De nuevo arranca la temporada con el primer día de colegio. Pero esta vez no hay bandos, sino que todas van a una. O al menos lo intentan, ya que Bonnie está consumida por la culpa al haber sido ella quien empujó escaleras abajo a Perry. Ella que era el personaje con el carácter más afable y zen de la serie en la primera temporada, aquí es el más oscuro y triste. No es capaz ni de hablar con su marido e hija.

Se ha cambiado las tornas con Jane, quien ahora se ha liberado en cierta medida de ese pasado que le producía pesadillas e intenta comportarse como cualquier joven de su edad, saliendo y relacionándose. Aunque aún tiene alguna cadena que romper.

Celeste por el contrario no ha encontrado esa liberación, sino que está librando una batalla entre los buenos y malos recuerdos de su marido. Por un lado tiene pesadillas con las agresiones, mientras que por otro intenta aferrarse a los momentos agradables, sobre todo aquellos en los que pasaban con los niños, pues quiere que estos crezcan teniendo buena imagen de su padre. La llegada de su suegra intentando recuperar la cara más amable de este tampoco ayuda.

Renata tampoco está pasando por su mejor momento. Cuando está en la cresta de la ola porque le han comunicado que le van a dar la portada de la revista femenina más vendida del país, descubre que lo va a perder todo porque su marido ha cometido fraude fiscal. De un momento para otro se desmorona su castillo de naipes y todo su mundo, sustentado en las cosas y en el dinero, se viene abajo. Y para más inri, por si fuera poco quedarse sin nada por los errores de su marido y que esto le salpique también a su valorada vida profesional, sale a la luz que este le fue infiel con la niñera.

Y si hablamos de infidelidades, no nos podemos olvidar de Madeline, quien intenta recuperar su relación después de que su marido se enterara de su aventura. Después de un matrimonio fallido, ella que no estudió y se quedó en casa para ejercer como madre, no sabe qué será de su vida si tuviera que enfrentarse a otra separación. Y mientras en casa está a la espera del perdón, comienza una nueva andadura como agente inmobiliaria y sigue siendo el mejor apoyo de Celeste.

Esta nueva temporada profundiza en las vidas de las familias de estas mujeres centrándose menos en el thriller y el misterio, como comentaba más arriba, y más en temas como el matrimonio y sus crisis, la amistad y la maternidad. Podríamos decir que paralelamente al conflicto principal se trata de seguir el viaje de cada una de ellas enfrentándose a sus retos particulares. Parece como si fuera un epílogo de los primeros 7 episodios, un “qué fue de los personajes”, sin embargo, no todas las historias cobran la misma relevancia y da la sensación de que se han metido como relleno en torno a la trama principal. Véanse por ejemplo las de Renata o de Bonnie. En el caso de esta última además no era necesario traer a escena a una madre maltratadora para justificar que fuera capaz de ver el lenguaje no verbal y captara de lejos que Perry abusaba de su mujer.

Así, Celeste se erige de nuevo en la protagonista absoluta con su disputa por la custodia de sus hijos. La llegada de Mary Louise genera una atmósfera diferente, nunca sabes por dónde va a salir esta mujer que juega a ser la adorable abuela con anécdotas divertidas y una impecable educación mientras que a la vez hurga en los cajones y se asoma tras las puertas.

Es la villana de la temporada, un personaje que aunque parece que llega para ayudar a Celeste con los niños, en realidad pronto averiguamos que lo que realmente quiere es averiguar qué es lo que realmente le pasó a su hijo (aparte de querer quedarse con la custodia de los gemelos). Viene en busca de respuestas en una comunidad llena de grandes pequeños secretos y añade presión a las protagonistas. Por si no fueran ya una olla a presión.

Sin embargo, cuando empieza a husmear, Mary Louise se encontrará con revelaciones difíciles de asimilar, como que su hijo maltrataba a su mujer o que tiene un tercer nieto fruto de una violación. Aquí no hay atisbo de sororidad alguna, sino que saca su lado más cruel culpando a las víctimas de haber provocado de alguna manera a Perry. La palabra de la mujer siempre puesta en duda, al igual que su reputación. Así, la batalla por la custodia se sustenta en que Celeste es inestable y promiscua obviando que su inestabilidad se deriva precisamente de esa relación tóxica y abusiva y que ser madre no está reñido con tener vida sexual.

La temporada se cierra con Celeste resurgiendo cual ave fénix. Tras los ataques del abogado de su suegra acusándola de no estar capacitada para cuidar de los niños, pide interrogar a Mary Louise para demostrar que precisamente ella no se puede poner como ejemplo de perfección. No vemos entonces a una víctima, sino a una mujer que ha recuperado su seguridad y muestra sus aptitudes como abogada, un trabajo que adoraba pero que dejó a petición de su marido. La escena entre ambas es un espectáculo, aunque hay que reconocer que es un poco efectista sacándose el vídeo de la manga en el último momento.

El resto de personajes también tiene su cierre. Así, mientras Renata y Bonnie dejan a sus maridos (esta además se libera de la relación con su madre), Jane da una oportunidad a Cory y Madeline renueva sus votos matrimoniales. Pero aún así, les queda una última espina, esa mentira que les carcome, así que juntas acuden a comisaría, intuimos que para confesar. Y al igual que todas arropaban a Celeste (y Jane) en la playa, aquí toca hacer piña en torno a Bonnie, quien ha permanecido toda la temporada aislada del resto luchando contra sus propios fantasmas.

Y aunque es un cierre redondo, en realidad si miramos el conjunto, podemos llegar a la conclusión de que esta segunda temporada no era necesaria. Sí, hay momentos memorables, sobre todo aquellos en los que Mary Louise y Madeline muestran su agresivo-pasividad; pero queda una temporada un tanto desdibujada con respecto a la primera (los niños apenas tienen protagonismo, por ejemplo). La serie podría haber acabado con tras la escena de la playa y nos habríamos quedado tan felices.

Aún así, Big Little Lies deja una buena reflexión sobre las mentiras, las apariencias, la presión social, las relaciones y la maternidad. Rompe con la imagen de la mujer perfecta y nos ha mostrado unos personajes complejos cargados de contradicciones, dudas, errores y miedos. Mujeres que son madres, pero que no es eso lo que les define, incluso que se atreven a verbalizar que esa faceta de su vida no les realiza, algo totalmente tabú. No es que no disfruten de ser madres, sino que tienen mucho más que ofrecer. Eso sí, espero que no quieran renovarla de nuevo y darle una tercera temporada, porque ahora ya sí que perdería el rumbo. Dejémoslo como está y pasemos a la siguiente.

Nueva serie “para ver”: Dead to me

Dead to me es la nueva serie de Christina Applegate, a la que no veía en televisión desde Samanta, who? Aquí comparte protagonismo con Linda Cardellini e interpretan a dos mujeres que se hacen amigas en un momento duro para ambas. Jen (Applegate) se acaba de quedar viuda después de que su marido fuera atropellado. El culpable además salió huyendo y no lo auxilió, por lo que necesita encontrarlo para poder pasar página y seguir con su vida. Mientras tanto, para intentar gestionar este duelo, se apunta a un grupo de apoyo. Allí conocerá a Judy (Cardellini), que ha perdido a su prometido.

Aunque tienen caracteres diferentes (Jen es cínica mientras que Judy es bastante optimista) y a priori parece que no casan muy bien, enseguida conectan y se establece una dinámica entre ambas que hace que la peculiar amistad avance a pasos agigantados. Por momentos parece que se trata de una relación inquebrantable, como si se conocieran de toda la vida, pero enseguida nos encontramos con un giro de guion (aunque se veía venir, todo hay que decirlo) que recuerda que hace dos días que se conocen.

La serie se fundamenta en esta relación de amistad, en la química que hay entre ambas y en cómo se apoyan la una a la otra. El contraste de ambas personalidades, una más sarcástica y otra más histriónica y excéntrica, favorece a aligerar el tono. Porque aunque Dead to me aborda la pérdida de un ser querido y es un drama, también tiene un punto cómico que va dejándose ver poco a poco entre escenas de lágrimas.

En apenas 30 minutos pasan muchas cosas. Conocemos a los personajes, sus traumas, vemos el nacimiento de la amistad, asistimos a dos giros de guion, sufrimos, reímos… La corta duración y el ritmo vertiginoso ayudan a engancharse, y, si lo sumamos al cliffhanger del final, nos quedamos con ganas de saber más sobre estas dos mujeres y cómo se va a revelar el secreto que nosotros ya conocemos.

Aunque cada vez es más complicado elegir entre tanta oferta de las numerosas cadenas y plataformas, Dead to me tiene muy buena pinta. Por el momento cuenta con una temporada de 10 capítulos (perfecta para un modo maratón) y ya ha sido renovada para una segunda.

Nueva Serie a la lista “para ver”: Big little lies (Pequeñas mentiras)

Este principios de 2017 se han estrenado varias series que han resultado tener muy buenas críticas. Una de ellas es Big Little Lies, una miniserie de siete episodios creada por David E. Kelley, creador de Ally McBeal, El abogado, Boston Legal o GoliathEstá basada en la novela homónima de la escritora australiana Liane Moriarty.

El cartel protagonista está lleno de estrellas de renombre en la gran pantalla como Nicole Kidman y Reese Witherspoon. Ambas son productoras también, y es que Witherspoon montó su propia productora harta de ver que no hay suficientes papeles interesantes para las actrices. Como en otros ámbitos de la vida, quedan relegadas a interpretar madres, novias, esposas, víctimas… siempre asociadas a un personaje principal masculino. HBO compró la idea y al parecer la serie ha funcionado tan bien que se están planteando en una segunda temporada. Aunque dado que es una historia cerrada, imagino que tendrán que abrir nuevos frentes.

La historia nos acerca a Monterrey, en California, a una comunidad de gente con alto nivel adquisitivo. Allí viven las protagonistas. Celeste es abogada, pero dejó su trabajo para quedarse en casa cuidando de sus gemelos. Vive con su marido, arquitecto, y parece tener un matrimonio perfecto y empalagoso, pero se intuyen ciertos nubarrones en el ambiente. Madeline está casada en segundas nupcias y tiene dos hijas, la primera de ellas de su primer matrimonio. Esta hija adolescente parece distanciarse cada vez más de ella mientras se acerca más a su padre, ya que parece idolatrar a la nueva pareja de este. A ellas se les une Jane, una madre soltera que llega a la ciudad con su hijo y que parece esconder un secreto, pues duerme con un arma bajo la almohada.

Paralelamente, de forma fragmentada, vamos uniendo los detalles de las vidas de estas mujeres que conocemos a través de ellas, con los detalles que van relatando diferentes miembros de la comunidad en una sala de interrogatorios. Sin embargo, esta investigación policial transcurre en otro tiempo, quizá en el presente, tomando como pasado lo que vamos conociendo de las protagonistas. Todo ello nos conduce a un brutal asesinato ocurrido durante una gala benéfica de la escuela a la que van los hijos de Celeste, Madeleine y Jane. Poco más conocemos. Se nos ha ido presentando a personajes secundarios, como Renata, una de las pocas mujeres del círculo que además tiene éxito laboral y que se siente juzgada por ello, por no quedarse en casa cuidando de su familia. La hija de esta además sufre una agresión en el primer día de colegio y acusa al hijo de Jane, quien niega ser culpable.

En un principio puede recordarnos a Mujeres Desesperadas al tratarse de un grupo de mujeres que viven de forma desahogada y cuyas vidas se ven zarandeadas con una muerte en la comunidad. A raíz de este trágico suceso se comienza a contar la vida de las protagonistas, sus secretos, sus conflictos. Sin embargo, la serie de Wisteria Lane era mucho más superficial, en Big Little Lies hay cierto tono de thriller.

No obstante, reconozco que cuesta entrar en la dinámica que plantea la serie, pues para ser un piloto es un tanto lento y puede llevar a dejar la serie de lado y no concederle una oportunidad. Sin embargo, una vez reposado, tiene ciertos detalles que decantan la balanza. Cuenta con un buen reparto, tiene buena fotografía y una narración interesante con esa fragmentación que recuerda en cierta medida a The Affair.

Habrá que ver los seis restantes episodios para conocer más sobre estas familias de clase alta que viven permanentamente pensando en las apariencias mostrando ser familias felices y perfectas, pero que ocultan inseguridades, problemas y secretos. Y mientras tanto, descubriremos quién es la víctima y quién es el asesino. Aunque quizá el crimen sea lo de menos en toda esta historia.

Nueva serie a la lista “para ver”: This is us

Es una auténtica sorpresa dar con series como This is us. En una época en la que parece que hay falta de imaginación y todo son superhéroes, remakes o series basadas en novelas/cómics/películas, se agradece que aparezcan historias como la de la serie que traigo hoy.

El argumento es muy simplón: la vida de cuatro personas que cumplen años el mismo día, 36 en este caso. Por un lado tenemos a Jack (Milo Ventimiglia) que pasa su cumpleaños en el hospital cuando su mujer se pone de parto antes de lo previsto. Se trata de un embarazo múltiple considerado de riesgo, y al final las cosas se complican y uno de los trillizos no sobrevive al parto.

Por otro lado tenemos a los mellizos Kevin (Justin Hartley) y Kate (Chrissy Metz). Él es el típico actor guapete que siente que se ha encasillado en papeles demasiado insulsos en los que siempre hace de guaperas tonto. Le gustaría trabajar en el teatro y demostrar sus aptitudes, pero se ve atrapado en una sitcom. Harto de todo, decide romper con esa vida y demostrar a todo el mundo que también tiene otros talentos. Su hermana Kate vive también atrapada en su físico, pero en lado opuesto. Padece obesidad y se da cuenta de que no vive la vida que querría, sino una limitada. También quiere dar un giro de 180º y con el apoyo de su hermano se propondrá adelgazar. Para ello se apunta a un grupo de terapia donde conoce a Toby (Chris Sullivan), con quien conecta gracias a su sentido del humor y la perspectiva que le da al exceso de peso que él mismo tiene.

El cuarto protagonista es Randall (Sterling K. Brown), bien posicionado económicamente, casado y con dos hijas. Pero no todo es tan idílico, ya que vive con la espinita de no conocer a su padre biológico. Cuando un investigador le dice que lo ha encontrado, decide ir a conocerle para restregarle su éxito y decirle que no le necesita. Sin embargo, una vez que descubre que le queda poco tiempo de vida, decide llevárselo a casa para que pase sus últimos días en familia.

Hasta aquí la serie tiene de especial la manera de contarlo, entrelazando los personajes, sus problemas, sus dilemas, cuidando la estética, el tono intimista, con un toque muy dramático, lleno de emociones, pero con pinceladas cómicas que alivian la narración. Pero lo que hace especial a This is us es que sabes que los cuatro personajes independientes están unidos de alguna manera, pero hasta llegar al final del capítulo no sabes cómo. Al menos yo no lo vi venir. Es uno de los mejores finales de episodio que he visto, me dejó con una cara de estupefacción y por supuesto con ganas de más.

De repente todo cobra sentido, vemos cómo se relaciona todo, pasado y presente, cómo influyen las personalidades de unos personajes en otros, cómo “no existe un limón tan amargo del que no puedas hacer algo parecido a limonada”.

This is us es un soplo de aire fresco en los estrenos de esta temporada otoño/invierno 2016. A ver si superada la sorpresa inicial, es capaz de mantener el nivel durante toda la temporada.