Road Trip por Escocia. Día 10: Isla de Skye: Dunvegan Castle y Coral Beach

Comenzamos el día desayunando de nuevo con alemanes. Esta vez una pareja joven que había ido a visitar al hermano de él que vivía en Edimburgo y habían aprovechado para hacer una escapada a la isla de Skye.

Elaine tenía habilitado un aparador con cereales, zumo, yogures con frutas del bosque y luego nos sirvió las bebidas calientes, las tostadas, y los huevos. Otro día más que hicimos un desayuno copioso.

Desayuno

Detalle Yogur

Y nos pusimos en marcha sobre las 9 y media dirección al Castillo de Dunvegan. Se encuentra a unas 30 millas sobre una pequeña colina en la misma orilla del mar.

Es una fortaleza de estilo normando que cuenta con unos jardines impresionantes y una torre de 32 metros de altura justo al borde del precipicio.

Dunvegan Castle

Es el castillo habitado de manera contigua más antiguo de Escocia. Pertenece al Clan MacLeod y es de pago, no entra en el Explorer Pass. En su interior se conservan antigüedades del clan, como las divisas, del siglo XIV, la Copa de Dunvegan, del año 1493, fabricada en madera y con adornos de plata, y el Sir Rory Mor’s Horn, un cuerno de buey utilizado para beber a lo vikingo, del siglo X.

Pero su mayor atracción es la Fairy Flag, una bandera de seda que protegía a los Señores de las islas. Hoy en día lo que queda es un retal deteriorado, pero se sigue venerando porque se cree que tiene poderes milagrosos.

La leyenda de la Bandera de las Hadas cuenta que en el castillo vivía uno de los señores MacLeod que se enamoró de la hija del rey de las hadas. Ella también quedó prendada de él y suplicó a su padre para que le diera el permiso de casarse con un mortal. Se le concedió el deseo, pero con la condición de que sólo podría estar con él un año y un día.

En ese año fueron felices, comieron perdices, tuvieron un hijo y llegó el momento de la separación. El hada le entregó a su marido una bandera de seda hecha por las hadas. Este amuleto les ayudaría en sus momentos más duros pudiendo convocar a un ejército de hadas y duendes que acudirían raudos. Eso sí, sólo se podría usar tres veces (y cuentan que ya se ha usado un par con éxito, además). Y lo más importante, la bandera debería estar siempre en manos de los MacLeod o se desvanecería.

Se convirtió en un símbolo tal, que al parecer durante la II Guerra Mundial muchos aviadores escoceses la llevaban en sus aviones para que les diera buena suerte. La mayoría de ellos eran MacLeod, así que aumentó la creencia en la leyenda.

En un principio íbamos a entrar, y de hecho llegamos a la apertura de puertas a las 10, pero dado que teníamos un día muy completo y que nosotros no somos muy aficionados a ver habitaciones, echamos cuentas y no nos compensaba. Así que tomamos una pequeña carretera estrecha que se adentra en un bosque y que da la vuelta a la península. En este recorrido se puede disfrutar de unas vistas espectaculares del castillo con el lago y las montañas.

Dunvegan Castle

Dunvegan Castle

En el Lago Dunvegan hay una colonia de focas y hay barcos que realizan excursiones para avistarlas. Nosotros en la zona sólo vimos rebaños.

Lago

ovejas

Continuamos hacia el norte a la Coral Beach. Es una de esas carreteras de único carril y muy estrecha. Está a unos 10 minutos escasos.

carretera a Coral Beach

Al final hay un pequeño aparcamiento y una valla.

Acceso a Coral Beach

Hay que recorrer como un kilómetro y medio siguiendo un camino de escasa dificultad. Es un paseo agradable por un sendero que transcurre casi todo su recorrido en falso llano. Hay alguna subida, pero es muy leve. Hay que atravesar un río, pero por suerte, no llevaba mucho caudal y pudimos atravesarlo saltando de piedra en piedra.

Llegamos a una playita con alguna franja blanca y yo pensaba que ya habíamos llegado y me llevé un poco de desilusión. Pero luego pensamos detenidamente que aquello no tenía que ser, que eso no se parecía nada a una playa del Caribe como habíamos leído. Así que decidimos continuar otro trecho.

Coral Beach

Coral Beach

Coral Beach

Tras pasar unos montículos, ya sí que empezamos a ver una playa blanca. Eso sí que era lo que buscábamos.

Coral Beach

Coral Beach

Coral Beach

Este color tan peculiar se debe al polvo de unas algas blancas, aunque también al resto de conchas. Por un momento te desubica. ¿Yo no estaba en las Highlands entre montes, vacas y castillos?

Coral Beach

Coral Beach

Eso sí, también había algas verdes de estas que te encuentras en el Mediterráneo tras un día con el mar revuelto. Y sorprendentemente, medusas. O eso parecía. Unos cuerpos gelatinosos de diferentes colores.

Coral Beach

Coral Beach

Tras un paseo, volvimos de nuevo al coche, pues teníamos que atravesar Skye y llegar al ferry de la tarde. Ya se notaba la hora, las 11 y cuarto, empezamos a cruzarnos con más gente, sobre todo familia con niños. Y los críos llevaban todos botas de agua. Por lo que vimos, así se meten tranquilamente en la orilla a pescar o buscar conchas. Quien no se divierte, es porque no quiere.

Coral Beach

De nuevo pasamos por Dunvegan y seguimos hacia el oeste rumbo Neist Point.

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