Recomendaciones (y balance final) para un Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Es una pena llegar al final, hacer balance… y más cuando todo sale bien. Como ya comenté, todo comenzó en 2011 y nos fuimos de viaje a finales de abril. En 17 días se nos fue la planificación de unos 4-5 meses, pero mereció la pena dedicarle ese tiempo, porque la aventura salió redonda.

No tuvimos problemas con la documentación, no usamos el carnet internacional de conducir, ni el seguro de viaje, que es lo mejor que te puede pasar de vacaciones, no tener ningún percance, y más a tantos kilómetros de casa, con tantas horas de coche, en lugares tan inhóspitos.

Asimismo, todo fue perfecto con las reservas de coche y hoteles, así como las entradas, no nos llevamos ninguna sorpresa negativa con lo que ya llevábamos preparado, al contrario, creo que he mencionado bastantes veces que fuimos de menos a más, los hoteles eran cómodos, limpios, bien situados y económicos (algunos no tanto, pero compensaban con otros que estaban por debajo de la media). Vimos todo lo que queríamos ver, incluso algo más donde nos sobró tiempo, hicimos nuestras compras, comimos bien… en fin, no puedo sacarle pegas a nada.

Así pues, no puedo dar muchas más recomendaciones que las que ya di al inicio. Es decir, mejor si lo preparas con tiempo, no tengas miedo a llevarlo tan atado que no vas a disfrutar, porque luego tienes tiempo de improvisar, pero es importante tener cerrado el vuelo de ida, el de vuelta, cómo te vas a desplazar entre medias, los que quieres ver, si tienes que reservar previamente para entrar en algún parque, los alojamientos…

Aunque sí quiero mencionar una opción que nosotros descartamos, pero que es valorable, y es no hacer tantos kilómetros en coche, sino coger un vuelo nacional en determinado momento para saltar tierras áridas sin mucho que ver.

Nosotros nos lo planteamos para ir de Las Vegas a San Diego, pero decidimos que no nos era viable por la cantidad de equipaje que llevábamos (empiezas con poco y a medida que pasan los días acumulas y acumulas) y porque tendríamos que hacer escala en Los Ángeles seguramente. Para el resto del viaje no merecía la pena porque nuestras etapas eran de una media de 3 horas en coche. Pero es algo a tener en cuenta a la hora de diseñar la ruta.

Otra valoración inicial es con qué compañía volar así como dónde llegar y desde dónde volver. Por ejemplo, Iberia tiene vuelos directos desde Madrid a Los Ángeles. Pero imagina que quieres hacer como nosotros y comenzar en San Francisco, pues necesitarás un vuelo nacional. O al revés, puedes salir desde Los Ángeles, acabar en San Francisco y después coger ese vuelo nacional para volver a Madrid. Pero en función de ese condicionamiento, a lo mejor has de plantearte no ir tan al este como hicimos nosotros y trazar una ruta circular. Salir de Los Ángeles, subir la costa hasta San Francisco y volver por el interior… O quizá no bajar hasta San Diego y desde Las Vegas volar a LAX… En fin, que es importante saber qué quieres ver y qué opciones de vuelos te salen mejor, porque o reestructuras la ruta en función de las escalas, o las escalas en función de la ruta. Nosotros al ir a ver a la familia queríamos dejar San Diego y Los Ángeles para el final. Aunque también os digo que por lo que nos salió el alquiler del coche más la gasolina, no nos habría salido rentable un vuelo nacional… pero depende de las personas que viajéis, claro.

En cuanto a los integrantes, creo que ya mencioné que 4 me pareció el número ideal, nos ahorramos en coche, alojamiento, en entradas a parques nacionales (que la entrada es por vehículo y 4 integrantes), pero aparte del número, hay que tener en cuenta la personalidad, el carácter de los viajeros. Es decir, necesitas que todo el mundo tenga la misma ambición, el mismo interés, que vaya con la misma intención. No te sirve que 3 quieran ir a hacer turismo, ver naturaleza, patear ciudades, y que el cuarto sólo quiera ir de compras, no le guste la naturaleza y vayas con él a remolque en todos sitios. Así pues, recomiendo que antes de cerrar el grupo de integrantes, os sentéis a dejar claro las intenciones de cada uno, el porqué de cada parada, el qué ver, que todos se documenten un poco para saber adónde van… porque si no, os podéis encontrar con momentos desagradables que os pueden estropear el viaje.

Nosotros ya nos conocemos bastante, es lo que tiene viajar con tu pareja, tu hermano y tu prima, y ya habíamos viajado juntos, no los 4, pero sí unos con otros, otros con unos, pero el caso es que sabíamos que todos queríamos lo mismo: 17 días a tope, viendo el máximo de cosas posibles, acostándonos pronto y madrugando mucho, comiendo en ruta donde fuera, recorrer naturaleza, visitar ciudades y todo sin parar. Y lo cierto es que por eso no tuvimos que ir tirando unos de otros, cuando llegábamos a un hotel nuevo, ya estábamos pensando en el día siguiente, en prepararnos la ropa y los mapas para la próxima ruta, estableciendo la hora de levantarse y de salir, quién se duchaba por la noche y quién por la mañana… Coordinación, vaya. No todo fue de color de rosa, claro, hubo algún que otro día con desacuerdos varios por decisiones que no se tomaron grupalmente, pero disfrutamos del viaje al máximo.

Para decidir quién formará parte del viaje, también es importante aclarar un presupuesto. Nosotros teníamos cerca otros viajes, como el de Nueva York, y más o menos sabíamos hasta dónde queríamos llegar como límite de presupuesto, y eran los 2000€ por persona. La situación de cada uno de nosotros es diferente, por eso hay que hablarlo desde el principio, para luego evitar que haya quien se caiga porque se dé cuenta de que no llega, y todos los cálculos se te desbarajustan. No es lo mismo hacer un presupuesto para 4, que para 3, ya que los gastos comunes como coche, hoteles y comida se han de dividir entre uno menos. A pesar de nuestras situaciones económicas dispares, todos pudimos organizarnos, ya que fuimos pagando escalonadamente, primero el avión, luego coche, después hoteles, más tarde reservas… y también que entre nosotros íbamos pagando unos y otros según cada uno pudiera. Para esto recomiendo llevar una plantilla, un excel, por ejemplo, para ir anotando lo que va pagando cada uno, y antes de emprender el viaje, reajustar. Así pues, yo pagué 3 vuelos y un hotel, otro 4 hoteles, otro reservó el vuelo en helicóptero y el coche, otro las entradas a Antelope, un par de hoteles e hizo el cambio de moneda… Y al final, a la hora de partir, todo el mundo había puesto lo mismo y llevábamos un bote en dólares para gastar allí en comida, gasolina, tasas, siempre que las tarjetas no fueran admitidas. En fin, entre lo que pagamos aquí escalonadamente y los gastos de allí (gran parte ya pagado porque estaba descontado al hacer el cambio de divisas) nos gastamos 1817,11€, bueno, mi hermano que tenía el vuelo con Iberia con descuentos se gastó 1569,11€. Luego cada uno hizo sus compras de ropa, productos electrónicos y recuerdos, que creo que nos hicieron llegar a los 2000€. Y nos podría haber salido más barato si hubiéramos cogido los vuelos en diciembre, es lo primero que hay que tener claro, los vuelos. Pero nos demoramos mucho en decidir quiénes íbamos, la ruta, y demás.

Por cierto, una última anotación sobre los pagos. He comentado que llevábamos efectivo para donde no fuera posible pagar con tarjeta, y lo digo porque os recomiendo que miréis bien la comisión que os cobra vuestro banco, porque a mí con ING me salía más a cuenta pagar con tarjeta que en efectivo, ya que la comisión era el cambio de moneda a dicho día y el 2% de visa, mientras que cuando cambias divisa, el banco te aplica comisiones que pueden ser algo superiores. Así que, está bien llevar efectivo, pero no os volváis locos, allí se puede pagar hasta un paquete de chicles con tarjeta. Aunque también es verdad que a veces, sobre todo en gasolineras, la tarjeta de débito al ser extranjera, te pide un pin de 5 cifras para pasarla a crédito, y nuestras tarjetas tienen un pin de 4, por lo que, o pagabas en efectivo, o con una de crédito. Ah, esto me recuerda también que la gasolina no cuesta lo mismo en efectivo que en tarjeta, es más caro de esta última forma, generalmente unos 10 centavos el galón. Un galón son 3,78 litros y 10 centavos en aquel momento eran 0.08€, que no es mucho, pero tantos días con el coche… pues echas cuentas, y te sale algo mejor pagar en efectivo, claro.

Y para terminar, os pongo nuestra ruta en mapa, o casi completa, ya que es el mapa que hace mi cámara de fotos que tiene gps integrado, sólo que no siempre consigue encontrarse el gps, por lo que no salen todos todos todos los puntos, pero bueno, si trazáis una línea imaginaria de punto a punto, podéis ver el Road Trip.

Espero que hayáis encontrado útil la información, si tenéis cualquier duda, preguntad sin problema. A ver si saco tiempo y os cuento algo de los Fiordos en las próximas entradas, aunque lo tengo menos fresco, pero seguro que en cuanto abra las fotos, me empiezo a acordar.

Death Valley y noche en Las Vegas. Etapa 5 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Y llegamos al que yo creo que fue el día que peor lo pasé. Los que me conocen saben que no soporto el calor, todo lo que sea más de 25º madrileños (porque en el Levante con la humedad es otra cosa ya que me supera totalmente) para mí ya es calor y me pongo insufrible, me doy asco a mí misma. Llevávamos unos días de temperaturas muy agradables, unos 18-22º en San Francisco, unos 20 en Yosemite y Mariposa… pero a medida que nos íbamos acercando al Valle de la Muerte, la temperatura iba subiendo y el paisaje iba cambiando.

Empezamos con 25º y acabamos superando los 40.

Y es que se llama Death Valley por algo, todavía no entiendo cómo la gente se atrevía a cruzarlo… yo estoy segura de que habría muerto a la media hora… ni Bear Grylls sería capaz de sobrevivir a ello. Estuvimos parados algo antes de adentrarnos de lleno porque hubo un accidente de un motorista y tuvo que venir un helicóptero y mientras tanto la carretera estuvo cortada, fueron unos 15 minutos y como estábamos alto corría el aire, pero una vez que fuimos adentrándonos… el aire empezó a no existir… y es que llegas a estar por debajo del nivel del mar.

Death Valley es un parque nacional, pero no encontramos caseta como la de Yosemite o Mariposa… así que fuimos avanzando y avanzando, con los 20$ en la mano… pero sin encontrar dónde pagar. En la web te puedes descargar un mapa para guiarte y no acabar perdido en medio de la nada más absoluta.

Nosotros, que veníamos del Oeste, entramos por la carretera 190 y nuestra primera parada las Mesquite Sand Dunes, donde se rodó una de las películas de La Guerra de Las Galaxias, no sé cuál porque no he visto ninguna.

Te bajas del coche, notas los 35º, te adentras un poco a las dunas, 4 fotos y de vuelta al coche porque la arena desprende un calor insufrible. Lo siento, pero no voy a poder describirlo mejor, el calor nubla mi objetividad, jejeje.

Después, seguimos por la 190 por Salt Creek, y la 178 dirección Devil’s Golf Course hasta llegar a Badwater. Mientras lo vas recorriendo, el paisaje va cambiando, pero aún así no hay nada… es desierto, distintos tipos de arena, de rocas, de piedras, pero miras al horizonte y notas el calor… no sé si sabéis a lo que me refiero, ves como se dispersa la imagen que tienes ante ti. Y es que llegados a Badwater alcanzamos los 37º (100ºF)

Por cierto, nada más entrar en Death Valley ves señales que te aconsejan que para que el coche no sufra, que mejor no pongas el aire acondicionado… Vamos, que el coche no sufre, pero tú sí… Total, que cuando ves que el panel marca los 100ºF pues te da miedo bajar. Y cuando lo haces… uf, crees morir… el sol azota, sudas por todos los poros de la piel, te arden los pies… creía que era imposible volver a sentirse así, pero la última ola de calor en Madrid ha sido muy parecida. Sólo que aquí el calor lo desprende el asfalto y allí era el lago de sal. Eso sí, merece la pena llegar y echar un vistazo.

Badwater antes era un lago, una laguna, pero se ha ido secando y hoy sólo queda la sal, algo de agua también, que no está tan caliente como puedes esperar, sino que casi está fresca. En ese momento estás a 86m por debajo del nivel del mar, con lo que es comprensible el calor. Yo no pasé de ahí, de la madera, no me vi con ganas ni valor de adentrarme más, pero uno de nosotros sí que se atrevió en llegar hasta el final del resto de sal que se aprecia en las siguientes imágenes.

Los 3 restantes nos quedamos a la sombra, a resguardo de unos baños que hay justo al lado. Y hacía calor igualmente. Veías a la gente que volvía ya sin camiseta, rojos, sudando… algunos echándose agua por encima, otros mojando la ropa y poniéndosela después… en fin, insufrible.

Una vez en el coche, volvimos por donde habíamos venido, pero recorriendo esta vez Artist’s Drive, para ver Artist’s Palette, que recibe ese nombre porque las rocas tienen diversos colores. Aquí no es necesario bajarse del coche, de hecho es un pasaje estrecho.

Y para finalizar, terminamos de subir hasta que llegamos a la 190 de nuevo, dirección este hasta Death Valley Junction y de ahí dirección a Las Vegas. El resto de recorrido no os cuento mucho porque ya no me llamó tanto la atención. Por cierto, salimos sin pagar, porque tampoco había caseta en ese extremo.

Hay que tener muy en cuenta el llevar comida porque allí creo que sólo hay un sitio para comer… nosotros comimos unas ensaladas que ya llevábamos de la compra del día anterior y nos sentamos en una sombra (de unas palmeras de un campo de golf) a comérnoslas… pero ya, no tienes opciones. Así como de echar gasolina, hay 3 gasolineras, cada una más cara que la anterior, y aunque habíamos echado gasolina al salir del hotel, como cada mañana, tuvimos que volver a repostar dentro de Death Valley, sajada, claro y de hecho, casi no llegamos a Las Vegas. Y es que, de camino tampoco es que haya nada… ni pueblos, ni casas, nada… desierto… y muy muy pocas gasolineras. Aquí podéis ver cómo llegamos a la gasolinera a la entrada de la ciudad del pecado. Yo ya pensé que teníamos que ir empujando.

Llegamos a Las Vegas al atardecer, cuando empiezan a encenderse las luces… es impresionante cuando llegas, mil carriles, coches por todos lados, hoteles, perdón, megahoteles…

y nosotros dirección Norte hasta el Circus Circus. Elegimos este hotel porque ya que íbamos a hacer dos paradas, pues la primera vez iríamos a la calle Fremont, donde surgieron los casinos, el norte del Strip, y ya a la vuelta, en la segunda estancia con dos días por delante, buscaríamos un hotel al sur del Strip.

El Circus Circus no es uno de los más lujosos de todo el Strip, pero como primera impresión te deja con la boca abierta… nos tiramos como 20 minutos para encontrar la recepción porque como entras por el casino… pasillos y pasillos de máquinas, de mesas de apuestas… te pierdes, se te van los ojos, y nos pasamos la recepción dos veces… con las maletas como 4 catetorras. La habitación, con dos camas Queen, como siempre, con wifi, pero sin desayuno, nos salió por 47.93€, es decir, que pagamos 11.98€ por persona y noche… Y teníamos esta vista desde la cama:

Después de descargar y ducharnos, nos fuimos a ver la Calle Fremont, donde surgió toda esta bestialidad de mundo de la ludopatía, están los primeros casinos, un montón de tiendas de recuerdos, y más de un friki. La calle está cubierta y hay un espectáculo de luz y de sonido: la Fremont Experience.

Cenamos en esa misma calle, en un restaurante que mi hermano había visto por internet, y que no sé cómo se nos ocurrió ir. Se trata de Heart Attack Grill.

Su nombre ya lo dice todo, y es que su comida es una bomba de relojería, hamburguesas grasientas, patatas aceitosas, batidos que son mantequilla pura, cocacola que es azúcar y te rechinan los dientes… Pero bueno, queríamos vivir la experiencia americana de lo más grande, lo más grasiento, lo más llamativo… y ahí que nos fuimos. En la entrada tienes una báscula para pesarte, ya que si pasas de los 130kg comes gratis. Lo siguiente, te ponen un pijama de hospital como los de las películas, y a tu mesa. Te asignan una camarera que va vestida de enfermera de peli porno, con su bata ceñida y sus taconazos, rubia de bote recauchutada con voz de pito y a comer. Y esto fue lo que pedimos

El bestia de mi hermano se comió una él solo, y se tiró 3 días con ardor de estómago, el resto nos comimos la otra. Por cierto, hablando de cosas grasientas, si os gustan las oreo, ya no las miraréis de la misma forma después de ver esto.

En fin, con el estómago más que lleno, nos volvimos al hotel a descansar que llevábamos un día bastante cansado entre el calor, los kilómetros, la cena…