Viajar IV (2015)

2015 se salió un poco de lo habitual, pues no paramos. Primero la Luna de Miel a Japón. Creo que ha sido el viaje en el que hemos tenido un mayor contraste con sus paisajes, sus templos, su cultura, su gente, su comida…

Fueron 21 días a tope, empezando por Kioto, con un ambiente mucho más tradicional, hasta llegar a Tokio, mucho más moderno y caótico. Y entre medias, las montañas, otro mundo.

Kinkaku-ji

Templo de Plata

Puente Shimogamo

Kiyomizudera

toriis Fushimi Inari

Santuario Kasuga Taisha

Torii Miyajima

Japón es un país que tiene mucho que ofrecer, lleno de contrastes: cultura y modernidad; tranquilidad y frenesí; espiritualidad y masacre; mar y montaña…

Cenotafio, llama y Museo

Shinsekai. Torre Tsutenkaku

Puerta

Castillo

Jardines Kenrouken

Shirakawa-go

Daibutsu

Puente Shinkyo

Shinjuku

Cerezo en Shibuya

Templo Zojoji y Torre de Tokio

Santuario Meiji Jingu. Boda

Fujisan

Shinagawa

Akihabara

Odaiba. Rainbow Bridge y Estatua de la Libertad

Asakusa

Templo Sensoji

Una pasada cada ciudad, cada rinconcito, la afabilidad de la gente, la comida, los templos

Después en verano volvimos a hacer un interrail, esta vez por las Capitales Imperiales: a las tradicionales Viena, Praga y Budapest añadimos Bratislava, que está a tiro de piedra.

Nada que ver la arquitectura imperial y la historia de estas ciudades con Japón. De un extremo a otro.

Budapest es una de las grandes joyas de Europa. Sobran los motivos para justificar una visita. Es una ciudad que sorprende por sus edificios históricos, por los restos de un pasado imperial de gran importancia, por sus parques, por las vistas del Danubio, por los baños termales… Moverse por ella es, además, muy sencillo. Se puede recorrer a pie dividiéndola por zonas. Pero también ofrece numerosos medios de transporte que llegan prácticamente a todos los rincones.

Palacio de Buda

Bastión de los pescadores

Puente de la Libertad

Parlamento

Monumento a los Judíos

Bratislava es la capital de Eslovaquia desde el 1 de Enero de 1993, año en que nace la República Eslovaca tras la disolución de la antigua Checoslovaquia. Básicamente tiene tres puntos de interés. La zona de la Ciudad Vieja, que es la más interesante desde el punto de vista monumental; el Castillo, que teníamos cerca del hotel; y el Palacio Grassalkovich.

Lamentablemente no queda mucha historia de la ciudad en sus calles, puesto que en los años 60 los planes urbanísticos arrasaron con el barrio antiguo que se encontraba entre la Catedral de San Martín y el Castillo. Parece que era más importante hacer llegar las carreteras que comunicaban Viena o Budapest con Bratislava que mantener siglos de historia. Así pues, ahora discurre la Calle Staromeska, una de las principales arterias de la ciudad y que desemboca en el Puente Nuevo.

Trabajador en alcantarilla

Iglesia de Santa Isabel

Viena es la ciudad del vals, de la ópera, de la música; de Mozart, Schubert o Strauss; de Sissí; de palacios convertidos en museos; de arte; de parques muy verdes y extensos; de tradición, pero también de modernidad; del café y la tarta Sacher; del Schitzler (pollo empanado); de coches de caballos…

Hofburg

Stephansdom

Schönbrunn

Belvedere

Hundertwasserhaus

Praga es una ciudad que esconde secretos en cada esquina, en cada fachada, en cada edificio. Hay que ir observando con detenimiento a cada paso, mirando cada fachada, levantando la cabeza para descubrir emblemas, cúpulas, azoteas o torres.

Praga tiene restos de la época de los Habsburgo, del nazismo y los guetos judíos, del comunismo y sus edificios monótonos e insípidos. Praga es la modernidad de Cerný y la Casa Danzante. Es música, es arte, es literatura. Es convivencia de culturas (eslavos, alemanes y judíos).

Torre del Reloj

San Vito

Puente de Carlos

Puerta de la Pólvora

Reloj del Ayuntamiento

Y para finalizar, de imperios iba el año: el Imperio del Sol Naciente, Capitales Imperiales y el antiguo Imperio Otomano. En noviembre viajamos en familia a Estambul. Hablando de contrastes…

Estambul es una ciudad de contrastes viviendo entre dos mundos. Muy occidental para ser asiática y muy oriental para ser europea. Una ciudad situada en un lugar estratégico que le da un papel de importancia a nivel industrial y comercial, pero además cultural y turística.

Pasear por sus calles es dejarse llevar por la historia, por la herencia que ha sobrevivido hasta nuestros días. Perderse por Estambul es descubrir el legado bizantino y otomano mientras se escucha el canto del muecín llamando a la oración desde sus mezquitas. Las mezclas son bienvenidas y conviven en armonía.

Estambul es Bósforo y Mármara, así que es imprescindible tomar un ferry y sentirse como el pirata de Espronceda: melena al viento y señalando Asia a un lado, al otro Europa, y allá en el frente, Estambul.

Fue un gran año viajero. Y 2016 también, empezamos 2017 en breve y yo con un año de retraso. ¡Si es que el tiempo vuela!

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Interrail por Capitales Imperiales. Conclusiones Interrail

Capitales Imperiales era un destino que teníamos en mente desde hacía tiempo y que, como comenté, lo habíamos ido posponiendo porque no eran muy factibles las opciones que veíamos. Sin embargo, tras hacer el interrail por Benelux, se nos planteó una nueva forma de viajar y se nos abrió el mundo.

Elegimos el billete de 5 días contando con los desplazamientos del primer y último día, así como los traslados Budapest – Bratislava, Bratislava – Viena y Viena – Praga. Sin embargo, gastamos menos días, ya que los traslados desde y hasta el aeropuerto tanto en Budapest como en Praga no eran factibles en tren. Mal cálculo. Aunque no hay mal que por bien no venga, ya que así pudimos acercarnos a Graz, que no nos pillaba de camino como Brno.

La elección de la ruta vino determinada por los vuelos, ya que era más barato llegar a Hungría y volver desde República Checa, y a posteriori, viendo cómo fue el verano de caluroso, me alegro de haberlo hecho así. No quiero ni pensar cómo habría sido subir a Buda con el sol y la humedad. Al menos en Praga teníamos zonas de callejas estrechas con sombra.

En cuanto al número de días, creo que también es lo acertado, al menos lo mínimo que habría que ir, dos días y medio por ciudad (exceptuando Bratislava que con uno la doy por vista). Luego depende de cada uno si quiere hacer alguna actividad en particular que lleve un tiempo específico, como unos baños en Budapest o ir a la ópera en Viena.

Yo calculé tres, pero con los desplazamientos es fácil que se vaya la mañana. Nosotros madrugamos para aprovechar bien los días, pero la proximidad entre las ciudades y la frecuencia de los trenes hace que no sea tan necesario ponerse en marcha tan pronto. El día que se hizo más largo fue el de Viena a Praga, que fue por lo que paramos en Brno, pero no lo recomiendo especialmente.

El resto de ciudades sí que me gustó. No sabría con cuál quedarme, porque cada una tiene algo. Budapest nos conquistó el primer día con su atardecer, pero tenemos la rutilla por Buda con las espectaculares vistas de Pest, el Bastión de los Pescadores, o cómo no, el famoso Parlamento.

Atardecer en el Danubio

Puente de las cadenas iluminado

Parlamento

Bastión de los pescadores

Viena, la famosa Viena con su Hofburg, los edificios históricos de la Ringstrasse, sus parques, su catedral, Sissí, Mozart, la Hundertwasserhaus…

Hofburg

Regierungsgebäude

Stephansdom

momunento a Mozart

Hundertwasserhaus

y Praga, con su Puente de Carlos, el Castillo y sus vistas, el Barrio Judío, Kafka y por supuesto el reloj astronómico.

Puente de Carlos

Vistas de Praga

Vistas desde el Puente de Carlos

Barrio Judío

Monumento a Franz Kafka

Reloj del Ayuntamiento

Bratislava es famosa por el castillo, pero ni siquiera me gustaron las vistas. Me quedaría con su casco histórico, con Santa Isabel y las peculiares estatuas repartidas por la ciudad.

Iglesia de Santa Isabel

Trabajador en alcantarilla

Hemos descubierto unas ciudades que reflejan el lujo y esplendor de otra época en la que dominaban Europa con sus imperios. Unas capitales que cautivan al viajero que recorre sus calles con los restos de la historia (la buena y la mala).

Interrail Capitales Imperiales-01

Es un viaje tan clásico como imprescindible que animo a emprender.

Interrail por Capitales Imperiales. Día 7: Graz

Como nos habían dando tanto de sí los días anteriores, decidimos acercarnos a Graz, que está a 189 km, unas dos horas y media en tren hacia el sur, más cerca de la frontera de Eslovenia que de Viena.

Panel informativo

Graz, con unos 305.000 habitantes, es la segunda ciudad en importancia de Austria. En la Edad Media y durante el Renacimiento se convirtió en ciudad residencial de los Habsburgo. Cuenta con uno de los cascos antiguos mejor conservados de Europa Central y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. Graz no se libró de la II Guerra Mundial, pero el casco histórico no se vio muy afectado por los ataques, sino que los objetivos fueron la estación central y las plantas industriales del sur y el oeste.

Desde la estación llegamos al centro desde la Annenstrasse tras cruzar el río, donde parece que ha llegado la moda de los candados.

Isla del Mur

Candados

A mano derecha nos encontramos con el Convento Franciscano, uno de los conventos más antiguos de la ciudad, que fue fundado como convento minorita en un lugar estratégico de la muralla. Junto a él está la Iglesia Franciscana, del siglo XIII.

Convento de los Franciscanos

Convento Franciscano

Convento Franciscano

Convento Franciscano

Mientras nos perdíamos por las calles del centro de la ciudad, en un callejón descubrimos una tienda de trajes típicos austriacos.

Traje típico

Traje típico

En cuanto nos adentramos en el centro llegamos a la Hauptplatz, la Plaza Mayor.

Hauptplatz

Hauptplatz

Hauptplatz

En ella destaca el Ayuntamiento, del siglo XIX, con su cúpula, reloj y torres cuadradas.

Hauptplatz. Ayuntamiento

Hauptplatz. Ayuntamiento

En el centro de la plaza se encuentra la fuente dedicada al Archiduque Juan.

Hauptplatz. Fuente Archiduque Juan

Hauptplatz. Fuente Archiduque Juan

En la plaza también encontramos la Luegghaus, en el número 11. Se trata de un bello edificio que hace esquina con la Sporgasse. La fachada está decorada con detalles barrocos.

Luegghaus

Luegghaus

Luegghaus

De la Plaza Mayor salen varias calles con bonitas fachadas llenas de detalles pintorescos. La Sackstrasse está llena de tiendas de anticuarios.

Sackstrasse

Sackstrasse

Sackstrasse

Sackstrasse

La Sporgasse es la calle más antigua de la ciudad, fue la vía que trazaron los romanos desde el valle del río Mur hasta la ciudad romana de Savaria. Hoy en día es una calle dedicada al comercio. Y finaliza a la altura de la Karmeliterplatz, una plaza en la que encontramos la Dreifaltigkeitssäule (columna de la Trinidad).

Karmeliterplatz

Dreifaltigkeitssäule

Esta columna, de 1680, se encuentra junto al Palais Galler, del 1690. Es la calle que nos lleva a la colina Schlossberg.

Mapa Schlossberg

Subida a la colina Schlossberg

Es una colina de 473 metros sobre nivel del mar a orillas del Mur. En sus tiempos estaba rodeada de una muralla y de una fortificación de la que sólo se conservan pocos restos, ya que fueron destruidas por Napoleón en 1809. Nosotros no subimos hasta arriba del todo, nos quedamos en la Torre del Reloj, el símbolo de Graz, de 28 metros altura y que data de 1560. El mecanismo original es de 1712 sigue funcionando hoy en día.

Torre del Reloj

Torre del Reloj

Nos encontramos con una profesora de instituto con sus alumnos contándoles la historia de la ciudad.

Torre del Reloj

Desde la zona en la que se encuentra obtenemos una gran panorámica de la ciudad.

Herz Jesu Kirche

Domkirche

Ayuntamiento

Iglesia de los Franciscanos

Stadtpfarrkirche

vistas desde la colina Schlossberg

vistas desde la Colina

Vistas desde la Colina

vistas desde la colina Schlossberg

Distancias

distancias desde colina Schlossberg

Merece la pena darse el paseíto.

Mural

bajada de la colina Schlossberg

De bajada pasamos por la Catedral, de estilo gótico tardío, que fue encargada por el emperador Federico III entre 1438 y 1464. Se encuentra ubicada donde había una iglesia del siglo XII.

Domkirche

Catedral

Su portada está decorada con el escudo de armas del emperador y, en un lateral, se encuentran los restos de un fresco de finales de siglo XV que muestras las principales amenazas de Estiria de 1480: la peste, las plagas de langostas y los turcos.

Catedral

Catedral

A la derecha de la Catedral tenemos el Mausoleum, la capilla del emperador Fernando II

Cerca está el Carillón, en la Glockenspielplatz. A las 11, las 15 y 18 horas se abren las hojas de la ventana del frontón del tejado y sale una pareja tallada en madera, en traje tradicional, girando al sonido del carillón.

Continuamos hasta la Ópera, construida en 1899 según los planos de los arquitectos más famosos de Europa: Fellner y Helmer, ambos vieneses. En ella se conjugan modernidad y tradición.

Ópera

Delante del edificio de la Ópera tenemos la escultura de hierro ‘Lichtschwert’, símbolo de espíritu abierto y tolerancia.

Lichtschwert

Desde la colina habíamos visto la Herz-Jesu-Kirche y nos pareció interesante, por lo que decidimos acercarnos. Es la iglesia más grande de Graz y fue construida entre 1881 y 1887.

Herz-Jesu-Kirche

Fue diseñada en estilo neogótico con una gran nave alta. La torre mide 109,6 metros de altura, lo que la hace la tercera torre de iglesia más alta de Austria.

Herz-Jesu-Kirche

El altar fue remodelado en 1988 justo después del centenario de la iglesia.

Herz-Jesu-Kirche

También pasamos por el patio de la Landeszeughaus, la armería y por el edificio del Landhaus en la Herrengasse. Es la antigua sede del Parlamento Regional de Estiria.

Landeszeughaus

Landeszeughaus

De estilo renacentista, fue construido entre 1557 y 1565. La fachada principal está dominada por ventanas y la logia y el patio se abre con grandes arquerías. Su estilo recuerda a un Palazzo veneciano.

Landeszeughaus

En la misma calle se encuentra la Grazer Stadtpfarrkirche zum Heiligen Blut, la Iglesia Parroquial de la Sagrada Sangre, que data del siglo XVI y realizada en estilo gótico tardío.

Grazer Stadtpfarrkirche zum Heiligen Blut

Cuenta con una torre del año 1780 en su lateral izquierdo. A lo largo de su historia ha pasado por diferentes acontecimientos, ha sido iglesia del convento de los dominicos, ha pasado por reformas barrocas y neogóticas, sufrió las bombas de la II Guerra Mundial.

La Herrengasse nos lleva a una plaza en la que se encuentra la Mariensäule, una columna de 1664 dedicada a la Virgen para conmemorar la victoria sobre los turcos.

Mariensäule

Y, para terminar nuestra visita volvimos a la plaza del Ayuntamiento, y pasando por el río, de vuelta a la estación. En las proximidades del río destaca el edificio Kunsthaus, que contrasta con el espíritu tradicional de la ciudad. Evoca a una burbuja azul.

edificio Kunsthaus

edificio Kunsthaus

Y flotando sobre el río, la isla del Mur.

Isla del Mur

A las afueras se encuentra el Castillo de Eggenberg, del siglo XVII, pero no nos acercamos a él. Por lo que vi en alguna foto, se parece al Monasterio de El Escorial.

Graz no resultó ser el sitio más turístico del país, ya que no llega a Viena ni a Salzburgo, pero para lo cerca que lo teníamos, no estuvo mal la visita y el paseo. Bien merece acercarse y dar un paseo por sus pintorescas calles y peculiares fachadas.

Graz

Graz

Graz. Cartel Propiedad Privada

Graz