Viajar con el Interrail. Conclusiones y Reflexiones

¿Qué conclusiones saco de este interrail? Pues muchas cosas, como en cada viaje. He disfrutado de las ciudades que visto (algunas más que otras, claro), he aprendido de cada parada, de cada día. Pero sobre todo, me he dado cuenta de cómo ha cambiado el concepto Interrail desde hace unos 10-12 años cuando me planteé hacerlo por primera vez y con otros destinos (Grecia, Italia y Turquía).

Parece una tontería, pero los años no pasan en balde. Sí, ya, es una obviedad lo que estoy diciendo, pero no me refiero sólo al hecho de que yo, como persona, he cambiado. Pues claro, no soy la misma que hace 10-12 años, ni yo, ni mis circunstancias. Pero no me refiero sólo al apartado económico, ya que ya no estoy estudiando y viviendo con mis padres, sino que trabajo, soy independiente, y aunque tengo unas obligaciones financieras, hay mayor movilidad en ese sentido, más opciones encima de la mesa. Incluso teniendo en cuenta de que el propio billete de interrail es más caro si pasas los 25. Pero con todo ello, es lógico que hayamos buscado hoteles, económicos, sí, pero hoteles al fin y al cabo. Y no hemos hecho lo que se suele asociar típicamente al interrail, es decir, dormir en los trenes nocturnos, en albergues de mala muerte, o incluso en la estación. Tampoco hemos hecho kilómetros en tren y horas perdidas en trasbordos y esperas desde casa hasta nuestro destino.

Y a esto es a lo que me refiero con lo de que se nota esa década. Para empezar, hoy en día sale más rentable coger un vuelo hasta el destino de origen del interrail, en nuestro caso, Ámsterdam. No quiero ni pensar lo que habría supuesto hacer ese recorrido en tren. Seguramente habríamos necesitado 10 días para ir y volver, además de los 8 de interrail. Una locura y pérdida de tiempo, porque además, llegaríamos cansados al punto de partida. De esta forma, comienzas la ruta fresco y ávido de recorrer ciudades.

Por otro lado, en cuanto al tema alojamiento, ocurre algo similar. Resulta que hoy en día puedes encontrar una oferta hotelera bastante amplia y para todos los bolsillos. También depende del destino, está claro. Pero en Europa es raro no encontrar un Ibis, NH o similar por 50€ la habitación doble. Por no hablar de los easyhoteles, que salen más baratos incluso y que son una muy buena opción para estancias cortas como en este caso. Cuando estaba con los preparativos recuerdo buscar albergues y nos salían a 20€ por cabeza, sábanas y toallas aparte y con baño compartido. Así que al final, es que te sale más barato un hotel… Al menos teniendo en cuenta que éramos dos. Pero si vas en grupo, siempre puedes pedir habitaciones dobles o triples en función de los integrantes. Creo que sale más rentable.

Así que ya hemos quitado un par de características de lo que nos viene a la mente cuando pensamos en interrail: horas en andenes/trenes y dormir de cualquier manera y en cualquier sitio precario. Y creo que sin alterar mucho el presupuesto. Nosotros volamos con AirEuropa, no con una low cost y nos salió el vuelo por 200€ persona, pero ¿cuánto nos habría salido ir en tren Madrid-La Haya? Desde luego el avión gana. No sólo económicamente, sino como os decía al principio, en tiempo (que es casi más importante, el tiempo es oro).

Pero sobre todo, donde yo creo que ha cambiado la forma de viajar con el interrail es en las telecomunicaciones. Hoy en día es infinitamente más rápido preparar un viaje. Cuando planteábamos el interrail por el sur de Europa nos recorrimos las Embajadas de Turquía, Italia y Grecia (ojo las oficinas que tienen algunas con unas vistas impresionantes de todo Madrid), sin embargo con este, todo está al alcance de un ratón. Internet nos sirve para recopilar información sobre las ciudades, saber qué visitar y qué no con una simple búsqueda en google (lástima no haberme informado más de Rotterdam), hay millones de foros y blogs con consejos, pero a mí para lo que más me ayudó fue para saber las combinaciones posibles entre ciudades y la frecuencia de trenes. Que no está de mal saber si tienes un tren cada media hora o si sólo hay uno por la mañana y otro por la tarde. Para ello, la web de cabecera es die Bahn, la página del ferrocarril alemana. Pero no os asustéis, podéis consultarla en español, y tiene los horarios de un montón de países, aunque no sé si de toda Europa. Supongo que habrá más páginas donde consultar, pero yo ya conocía esta y funciona muy bien.

Eso sí, lo que nos da la vida hoy en día (o nos la quita, según cómo se mire) son los móviles, o tablets o con lo que sea que viaje cada uno. Y es que aunque yo llevaba la tarifa de datos desactivada durante todo el viaje, en los hoteles tienes wifi (al menos en la mayoría de los que cogimos, que para mí es un valor añadido y es algo que tengo en cuenta a la hora de decidirme, aunque primero están el precio y la comunicación) y en los Países Bajos en las estaciones y en los trenes regionales (practicamente el 99% de los que cogimos en el paso por el país), así que viene muy bien, aparte de para comunicarse con la familia y amigos y poner los dientes largos, sobre todo es de gran utilidad para improvisar sobre la marcha, consultar horarios y echar un vistazo a google como nos pasó con Amersfoort.

Así que quitaos (si la tenéis) la idea preconcevida de que el interrail es algo propio de la locura de juventud, creo que se puede hacer con cualquier edad, depende de la organización de cada uno. Hay que establecer unos puntos claves como cuál es el presupuesto, de qué días dispongo y qué ruta quiero hacer. Básicamente con eso, sólo queda buscar cómo llegar al punto de partida, y cómo unir las ciudades que quieres visitar. Puedes llevarlo más o menos cerrado, eso depende de lo cómodo que te sientas con la improvisación.

También está el tema mochila: que si soy mayor, que si me duele la espalda, que si hay muchas cosas que necesito y al final la mochila pesa demasiado… Hay que pensar en dónde se va uno de viaje. Porque gel/champú hay hasta en el último pueblo perdido de la Conchinchina. Porque si se te acaban los calcetines, seguro que encuentras un lidl, plus o similar donde reponerlos, por muy cutres que sean. Porque en las estaciones hay taquillas donde puedes dejar las mochilas… En fin, que hay mil opciones para viajar ligero de equipaje. Yo opté por llevarme una muda y camiseta por día, 3/4 pantalones, sólo uno de ellos largo, una chaqueta, unas zapatillas, chanclas para la ducha, productos básicos de aseo (cepillo de dientes y crema, desodorante, suavizante y cepillo para el pelo y crema solar. El champú y gel lo encontrábamos en cada hotel). Aparte, no puede faltar la documentación, cámara de fotos y los cargadores con sus adaptadores correspondientes. Importante ya que no en todos los países encontraréis la misma toma eléctrica que en casa.

Quizá lo simplifico demasiado, hay otros aspectos importantes como el idioma o la comida, pero que no son tan determinantes. El tema lingüístico a mí no me preocupó mucho a pesar de no hablar ni francés ni neerlandés, podría decirse que con el inglés queda prácticamente solventado, pero claro, depende dónde vayas. Aunque españoles, o gente que lo hable, hay en todos sitios, y si no, siempre están los gestos. Y en cuanto a la comida voy a confesar que soy algo especialita. No todo me sienta bien, sobre todo rebozados y picantes, pero bueno, siempre encuentras algo, aunque sea el típico bocadillo de supermercado: pan y embutido/queso. Eso sí, hay que tener muy en cuenta los horarios, que no siempre son como en España y te puedes volver loco a las 9 buscando un sitio donde cenar o comprar la cena para llevártela. Ah, y por supuesto, si no queréis sorpresas, perdid agua SIN gas. Si no, se sobreentiende que es CON. A no ser que os guste, claro.

Pero en general, no sé si por los países que recorrimos que están muy bien comunicados y son algo potentes económicamente, pero el caso es que fue un interrail muy tranquilo, sin tantos avatares como leí por aquí. Y es que no estoy muy de acuerdo con los 38 puntos mencionados. Sobre todo con:

Punto 6: Eso de llevar embutido para ir tirando… No se me ocurriría, no sé, vale que el jamón está muy rico, que cuando sales de España hay comidas que echas de menos… pero irte de interrail con el chorizo entre los calcetines… No lo veo… Y si viajas en avión, menos.

Punto 10: Lavar la ropa. Pues depende del tiempo que vayas… si vas un mes… pero 11 días como fuimos nosotros… no abultan tanto 11 mudas… La ropa interior es lo que menos ocupa.

Punto 13: ¿Perdona? ¿Tan extraño es ver a alguien mayor de 30 haciendo el interrail? Creo que ya he explicado los motivos por los que no tiene edad.

Punto 17: Lo de dormir en trenes nocturnos no termino de verlo. Si me encontrara en tal situación, me plantearía si me merece la pena hacer un trayecto en 5 horas maldurmiendo en el tren, o pagar una noche de hotel, descansar en condiciones y coger un tren a las 6 de la mañana, por poner un ejemplo, y tardar 3 en llegar al destino… Supongo que depende de las conexiones.

Punto 23: Dormir en las estaciones. Poco más que añadir con respecto al punto 17. Quizá lo que falla es la planificación de la ruta y de las escalas.

Eso sí, sí que estoy de acuerdo en lo de revisar el billete, el andén y el tren en el que te montas. Así como si es de 1ª ó 2ª clase o es un vagón silencioso (en los Países Bajos encontramos alguno y es una gozada la tranquilidad que se respira. Los viajeros aprovechan para dormir, leer, trabajar, o disfrutar del paisaje sin tener a las típicas cotorras detrás).

También estoy de acuerdo con lo de no saber en qué ciudad te has levantado, qué país es y qué idioman hablan. Afortunadamente con el € teníamos una preocupación menos. Pero bueno, esta sensación es similar a la del crucero. Pasa una semana y has visto 6-7 ciudades, de varios países, en los que hablan diferentes idiomas, con culturas tan diversas, que no sabes en qué mundo vives ni cuánto tiempo ha pasado cuando vuelves a casa, porque está todo tan concentrado que parece que has estado fuera el doble de días.

Y cuando deshaces el equipaje, hay que poner en orden los recuerdos y las fotos, madre mía, las fotos… Ardua tarea cuando vuelves con gigas y gigas y tienes que ir pensando qué ciudad era la que ves en la foto. Además, es algo que tienes que hacer cuanto antes, porque luego esos datos se dispersan. Aunque siempre quedará el código de tiempo en las propiedades de cada imagen, los tickets de compra que marquen el camino seguido o afortunadamente para mí, el gps de la cámara (cuando se encuentra) que me dice dónde está hecha cada foto. Aquí podéis ver la ruta de todas las fotos que hicimos y nos geolocalizó:

RecorridoUna pena que no marcara La Haya que me encantó. Sin embargo, ha tenido la buena decisión de no encontrarnos en Rotterdam, que mejor, porque es para olvidar.  Si pensáis en un recorrido similar, os recomiendo que toméis nota de las siguientes ciudades:

Países Bajos: La Haya, Haarlem, Leiden, Delt, Maastricht, Utrecht, Zaanse Schans, Amersfoort, Edam, Volendam, Marken y Ámsterdam (Omitiría Eindhoven y Rotterdam)

Bélgica: Amberes, Brujas, Gante y Bruselas.

Luxemburgo podéis obviarlo. Está quizá demasiado lejos.

En fin, mil recuerdos que me ha llevado varios meses el poder ordenar y contar. Seguro que me he dejado cosas en el tintero. Y eso es lo bueno, que cada vez que recuerdas un viaje, te vienen a la mente diferentes momentos vividos. Pero de momento, con esto, zanjo el Interrail. Ahora a pensar en el próximo viaje.

¿Os habéis planteado alguna vez hacerlo? Ya conozco a dos personas que se están planteando hacer un interrail este verano, con destinos totalmente diferentes. Y creo que estaría más extendido si se le diera más publicidad. Es una forma tan buena como otra cualquiera de viajar y sale rentable si te lo montas bien. Es más, no sólo como viaje de verano de 10-15 días, sino que creo que puede ser muy útil para una escapada de un puente de 3-4 días. Para mí desde luego queda como opción para repetir.

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Interrail. Viajando por Benelux día 2. La Haya – Haarlem – Leiden – Delft – Rotterdam

Aquí comenzó realmente nuestro interrail. Ya os comenté que íbamos en la opción de 8 días, pero en realidad viajaríamos 11. El primer día no contaba, y al final íbamos a estar varios días en Ámsterdam y ya no lo necesitaríamos.

Y no empezó mal, sino que ni más ni menos con 5 ciudades. Bueno, cuatro y media porque La Haya estaba prácticamente vista, aunque como ya os comenté, sin quererlo, nos habíamos dejado lo mejor.

Tras un sueño reparador, nos levantamos muy pronto y nos dirigimos a la estación, ya el día antes habíamos visto que había tiendas en las que tenían desayuos para llevar, así que la idea era coger algo que pudiéramos comer en el tren de camino a Haarlem. Y ahí, íbamos, de camino a la estación, pasamos un lago

Lago

Lago

cuando vimos una especie de placita que se podía atravesar y que nos ahorarría tiempo y decidimos cruzarla. Y menos mal, porque la supuesta plaza era el Binnenhof, o Parlamento Holandés.

Binnenhof

Es sin duda el edificio más bonito de la ciudad, es una plaza, un patio, y no sabes dónde mirar, pues lo que te rodea es impresionante. Yo iba con la boca abierta ante la sorpresa. Me había encantado la ciudad, pero eso me hizo marcharme con una sonrisa.

Binnenhof

En la estación, donde ya vimos un gran número de bicis a temprana hora, compramos el desayuno y comenzamos el viaje.

Bicis

Este día se presentaba duro, pero llevábamos la intención de no saturarnos. Es decir, había cuatro destinos: Haarlem, Leiden, Delft y Rotterdam. Bueno, la última era donde teníamos el hotel, por lo que era parada obligada. Pero el resto no. La idea era salir dirección a Haarlem y si nos hacía emplear mucho tiempo, elegir entre ir a Leiden y saltarnos Delft, o al revés, ir directamente a Delft. O bien, ninguna de las dos paradas y acabar directamente en Rotterdam. Al final nos dio tiempo a todo, y me alegro de no haberme dejado ninguna de las ciudades. El caso de Rotterdam, es aparte, una pena tener el hotel allí.

En fin, a lo que iba, con el desayuno ya en nuestras manos y el primer día marcado en nuestros billetes de interrail, nos sentamos en un tren dirección a Haarlem. Estamos hablando de un tren directo que tarda 35-40 minutos, vamos, menos de lo que tardo en llegar a trabajar, lo que viene siendo un desayuno y un vistazo a internet.

Haarlem es una ciudad pequeña y con una gran historia, y como está cerca de Ámsterdam, es una de las más visitadas del país. Y al igual que esta, se encuentra atravesada por varios canales, ya que está a 4 metros por debajo del nivel del mar. Desde la estación (por cierto, fue la primera línea ferroviaria de Holanda, que unía Haarlem a Ásmterdam)

Estación Haarlem

al centro se llega en unos cinco minutos, y cómo no, nos encontramos con la Grote Markt, que es donde montan el mercado y alberga edificios como el Stadhuis (ayuntamiento) o la catedral de St Bavo (Grote Kerk van St Bavo).

Haarlem

Un par de datos importantes a tener en cuenta en los Países Bajos: Kerk es iglesia, Grote Markt como una Plaza Mayor o centro neurálgico, Stadhuis es el ayuntamiento, Gracht es canal. El artículo masculino y femenino es de (de Boer, de Jong) y el neutro het. Las “ges” se pronuncian como nuestra “jota”  y las “uves” como “efes”, así pues Van Gaal sería Fan Jaal, y Van Gogh, Fan Joj.

Volviendo a Haarlem, que me enredo en temas lingüísticos, aparte de la Grote Markt con su Kerk, de pasear por sus canales,

Canal Haarlem

por sus calles,

Haarlem

Iglesia Haarlem

de ver excentricidades,

Canalón

no os podéis perder la oportunidad de acercaros al Molino Adriaan. Para nosotros era nuestro primer molino, y hacía ilusión, aunque a lo largo del viaje los veríamos más grandes, más pequeños, más singulares, más bonitos… otra cosa no, pero molinos… te puedes hartar.

Molino Adriaan

Tras un par de horas en Haarlem, tomamos un tren dirección Leiden (20 minutos de trayecto), esperando que la ciudad mereciera la pena también, porque empezaba a hacer calor, unos 35º, e íbamos con las mochilas. A Leiden hay guías que la definen como una Ámsterdam en pequeñito, porque su centro histórico está dominado por los canales y casas de estilo flamenco. Pero es una ciudad con mucha historia, es donde se fundó la primera universidad holandesa, la única ciudad que resistió a los españoles y es la casa de Rembrandt y tulipanes.

Estación de Leiden

Lo primero que nos encontramos al llegar fue unas chicas muy amables que estaban en un stand haciendo publicidad de coca cola zero y repartiendo latitas casi heladas que nos vinieron estupendamente porque, como os decía, empezaba a pegar el lorenzo.

Y tras refrescarnos, nos dirigimos al centro, no sin antes quedarnos sorprendidos de la cantidad de bicicletas que se pueden acumular en un espacio. No sé si es por ser ciudad universitaria, pero creo que es una de las ciudades en las que más bicis hemos visto. Aparte de Ámsterdam, claro.

Bicis

En este caso, el centro neurálgico es el Vishmarkt (Mercado del Pescado), donde no puede faltar el ayuntamiento. La Kerk más popular de la ciudad es la de San Pedro. Y, cómo no, no pueden faltar los canales y molinos, y como os decía, la vida de Rembrandt, que si la casa donde nació, la casa donde vivió, la casa donde aprendió a andar… ya me entendéis, como si vais a Salzburgo y preguntáis por Mozart, o a Bonn con Beethoven.

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

Leiden

La ciudad me gustó, también era muy chula, en la línea de Haarlem, pero me gustó más la primera. Con otra coca cola zero en la mano, tomamos el siguiente tren con destino Delft (otros 20 minutos).

Estación Delft

En la estación de Delft, en obras como casi todas las que hemos pisado (no sé si es que se ponen de acuerdo para hacer obras en verano o qué) cogimos unos sándwiches y unas bebidas en un Albert Heijn, un minisupermercado que se convertiría en uno de nuestros sitios frecuentes para desayunar o a los que recurrir para una ensalada o sándwich. Hay en casi todas las estaciones y te solucionan la papeleta sin duda. Por cierto, podéis probar bebidas de mil sabores.

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En fin, fuimos comiendo de camino al centro de la ciudad, y sin duda no nos dejó indiferente, creo que de todas las que vimos ese día, Delft está en lo alto de todas en cuanto a belleza. Es una ciudad medieval, donde si quieres un recuerdo, no verás otra cosa que cerámica azul. Como no, lo importante se concentra de nuevo en torno a la Grote Markt, una plaza rodeada de casas antiguas, del ayuntamiento y de la Nieuwe Kerk (Nueva Iglesia).

Grote Markt

Grote Markt

Nieuwe Kerk

Y si hay una Nieuwe, no podía faltar la Oude (vieja), una iglesia muy peculiar, ya que su torre está inclinada.

Oude Kerk

Oude Kerk

Delft

Delft

Grote Markt

Delft

Delft

Y tras pasear por sus calles, recorrer canales y echar mil fotos, seguimos nuestro camino rumbo a Rotterdam, nuestra parada final del día.

Estación de Rotterdam

Estación de Rotterdam

Ilusos nosotros pensando que nos íbamos a encontrar otra ciudad bonita más, repleta de edificios históricos, con sus Grote Markt y sus Kerk, sus canales y sus bicis, sus molinos… ese ambiente tranquilo… y no, lo que nos encontramos fue con una ciudad gris, muy “industrial”, muy moderna, con edificios vanguardistas, y que no tenía nada que ver con La Haya, Haarlem, Leiden, y mucho menos con Delft.

Rotterdam

Puerto

Además, llevábamos cansancio acumulado del día, hacía mucho calor, muchísima humedad, se nos vino un poco el mundo abajo, la verdad. Si lo llego a saber, me salto la ciudad y habría buscado alojamiento en Amberes, que sería nuestro destino. Si tenéis intención de ir a Rotterdam, dejadlo, hay muchas más ciudades alrededor que merecen la pena, pero por si queréis desengañaros…

Los famosos cubos,

Rotterdam

Rotterdam

nuestro querido Desiderio Erasmus,

Erasmo

el puente que lleva su nombre,

Puente de Erasmo

Puente de Erasmo

y poca cosa más

Rotterdam

Rotterdam

Rotterdam

Rotterdam

Por cierto, el Grand Hotel Central tampoco os lo recomiendo. Se nota que es bastante viejo, sobre todo en el ascensor, en el baño, en la moqueta… En fin, una pena, acabamos el día un poco chof, con la de cosas chulas que habíamos visto. Cogimos la cena en un burger king, que era de lo poco que había abierto a una hora tardía

Cena

y nos acostamos con la esperanza de que el siguiente día fuera mejor.

Viajar con el Interrail. Preparativos

Vuelvo a escribir de viajes. Esta vez del interrail. Para los que no sabéis en qué consiste, es muy simple: se trata de viajar por un país, o varios con un abono de tren. A lo largo de los años ha sufrido modificaciones, hace años, iba por zonas: Mediterránea, Norte, Centroeuropa, Europa del Este… pero la cosa ha cambiado y ahora va por países y dentro de tu elección, puedes viajar en diversas modalidades: más o menos días. También tienes el Global Pass.

Billete

Mi hermano llevaba dos años haciendo el interrail, aprovechando para moverse antes de cumplir los 26 y que subiera el precio, y este año iba a ser su último como joven, y nosotros que aún no teníamos planeado un destino, valoramos la opurtunidad de unirnos. La elección era Benelux: Bélgica, Holanda y Luxemburgo (sí, son tres países, pero en este caso es un único pase). Los tres países estaban en nuestra lista de deseos, bueno, quizá Luxemburgo no muy arriba, pero ya que te pones… Cuadramos una fecha en la que pudiéramos ir los cuatro y después por motivos laborales empezó a caer gente, de forma que se acabó convirtiendo en un viaje en pareja.

Una vez sabíamos quiénes y cuántos íbamos a ir, iba todo sobre ruedas para comprar los billetes de avión. Si hubiera sido Italia el destino, habría buscado 3 ó 4 aeropuertos importantes, y habría comparado precios y a raíz de ahí trazar la ruta con un punto de partida y de finalización. En este caso no fue diferente, sólo que tienes que ver el conjunto de los tres países como un todo y básicamente teníamos 3 opciones: volar a Luxemburgo, a Bruselas (bien con low cost a Charleroi – que es como ir a Toledo y decir que vuelas a Barajas – o bien con compañía “normal”) o a Ámsterdam. La verdad es que la decisión no fue fácil. Bueno, Luxemburgo quedó fuera enseguida por ser la opción más cara y por no tener vuelo los domingos, que era nuestro día de regreso. Así pues, teníamos Bruselas y Ámsterdam. El precio era muy similar, pero la diferencia era que para a Bruselas y que nos saliera más barato, tendríamos que ir con low cost y ya no hablamos de Bruselas como tal… Así que ganó Ámsterdam. Ahora a definir la ruta.

Aquí otro quebradero de cabeza. Busqué información en las páginas oficiales de cada país para ver qué ciudades recomendaban en sus áreas de turismo, y además añadí las que me sonaban por nombre y las que me habían recomendado amigos y conocidos. Y a partir de ahí, mapa en mano, a marcar las ciudades y ver combinaciones de tren para ver cómo de cerca o lejos estaban… es realmente agotador… porque además queríamos irnos con hotel cerrado, y claro, para eso tienes que estimar qué tiempo vas a dedicar a cada ciudad… Es un rompecabezas.

Sé que la mayoría de la gente que piensa en interrail se imagina el típico mochilero que duerme en albergues, estaciones o incluso en la calle. En el pasado nosotros hemos dormido al aire libre con sólo el saco de dormir como cobijo, hemo viajado un fin de semana cargando con la mochila, hemos ido de camping, de albergue de campamento… pero hay que ser consciente de la situación en que se encuentra cada uno. Si yo ahora mismo tuviera 22 años, estuviera estudiando y tuviera un par de meses de vacaciones, me iba a la aventura, ya que por muy mal que duermas, por muy cansado que regreses, después te quedan vacaciones para recuperarte y seguir disfrutando. Nuestra diferencia es que tenemos 10 años más, que nos íbamos 11 días y que al día siguiente del regreso teníamos que volver al trabajo, con lo que si te vas a la aventura y te sale mal, no sólo no has disfrutado de tus vacaciones, sino que además vuelves con ganas de unas. Así que poniendo pros y contras sobre la mesa, decidimos buscar hoteles.

Para ello, con el mapa de trenes en mano, con las ciudades marcadas, trazamos una posible ruta, decidiendo dónde nos venía mejor pasar la noche, mirando si salía rentable o era necesario hacer algún cambio… y cuando parecía que estaba todo cuadrado, reservamos las noches de hotel hacia finales de junio.

Y a principios de julio compramos los billetes de interrail. Os he dicho que nos íbamos 11 días, pero nuestro billete era de 8 días, el primer día no contaba, pues llegábamos por la tarde al aeropuerto, y los últimos dos días ya no nos íbamos a mover en tren, así que tampoco. Finalmente la ruta quedaba de esta manera:

Suena muy ambicioso, pero como ya nos ha pasado alguna vez en la que piensas que verás una ciudad en 3 días y luego tardas menos preferimos llevar de más y luego en función de lo que nos fuese gustando un pueblo o ciudad, dedicarle más tiempo y obviar lo que no nos diese tiempo, siempre teniendo en cuenta el fin del día.

Para ello, gracias a www.bahn.de, la página de trenes alemana, busqué los horarios de todas las posibilidades que teníamos para saber si había una frecuencia de un tren cada hora o cada 20 minutos, porque en este último caso, sabes que puedes entretenerte pues si pierdes uno, al momento puedes recuperar, pero si tienes que esperar una hora… supone un mundo.

En fin, mediados de julio, teníamos avión, hoteles, ruta, horarios de trenes, billetes de interrail (te llegan por correo certificado en apenas una semana) e información y mapas sobre las ciudades que íbamos a visitar. Cuenta atrás y nos faltaba por ver tema equipaje. Y aquí otro quebradero de cabeza. Porque claro, debido a la ruta, la gran mayoría de los días tendríamos que llevar la mochila encima. Sí, existen casilleros en las estaciones, pero como realmente no había mucha intención de pasar dos veces por un mismo sitio… no tenía mucho sentido. Así que, ¿qué hacemos? ¿llevamos dos mochilas de 30 litros con lo básico? ¿O llevamos la de 50, facturamos y de perdidos al río? Al final optamos por llevar una de cada, la de 50, para facturar y meter objetos que no te dejan pasar como equipaje de mano, y la de 30 sin facturar con un par de mudas para cada uno. Que soy un poco maniática con eso de que me pierdan la maleta… Ah, y prescindimos de la toalla dado que íbamos a hoteles y se suponía que íbamos a tener allí. Al igual que de productos de higiene, que llevábamos lo básico: desodorante, cepillos y pasta de dientes y crema solar factor 50.

Equipaje

Así pues, todo en marcha, contando los días hasta que llegó el día 1 y empezó la aventura. Pero eso para otro día.