Viajar III (2014)

Tras un 2013 más o menos tranquilo, comenzamos enero de 2014 en Arnedillo, La Rioja, probando por primera vez un spa y tomándonos tiempo para nosotros mismos en la montaña alejados del mundanal ruido. Nos dejamos mimar con masajes y baños de barros además de disfrutar de las piscinas.

Arnedillo

El pueblo es atravesado por el río Cidacos junto al que discurre una vía verde por el antiguo trazado del ferrocarril que unía Calahorra con Arnedillo. El hecho de que haya un balneario se debe a que la villa cuenta con aguas termales que llegan hasta los 52º. Además del balneario hay unas pozas públicas de acceso público.

Arnedillo

En Arnedillo también se pueden encontrar un par de yacimientos donde se pueden observar huellas de dinosaurios.

Por lo demás, se trata de un municipio pequeño que se puede observar desde el mirador del buitre. En el norte hay un castillo del siglo X que se une al monte gracias a una muralla y en el centro del pueblo sobresale la torre de la Iglesia de San Servando y San Germán que data del siglo XVI.

Iglesia de San Servando y San Germán

De todas formas, aunque nos acercamos una tarde a Calahorra, lo cierto es que hicimos poco turismo. Algún paseo por la vía verde, por el pueblo, una subida al mirador y en general descansar. Y es que las aguas termales y su bromuro te dejan grogui.

Ya en junio, aprovechando el puente justo en el solsticio de verano, viajamos a Londres, a ver a mi hermano. Fue una época muy buena, ya que es cuando más horas de luz hay, por lo que, aunque eran pocos días, pudimos aprovecharlos al máximo con 12 horas pateando las calles y parques.

Hyde Park

Millenium Bridge

Camden

No pudo faltar un fish and chips, un típico brunch, la subida a la London Eye o el cambio de guardia de Buckingham.

Cena Garfunkel's

Brunch

London Eye

Londres

Cambio de Guardia

Tower Bridge

Cabina

Y como ya os comenté, acabamos en Oxford también. Una ciudad universitaria que se encuentra a 80 km de Londres que cuenta con una arquitectura muy interesante.

Oxford

Destacan sus colleges, iglesias, pero también su centro histórico con calles en las que conviven lo moderno y lo antiguo. Es una ciudad muy accesible a pie, así que merece la pena echar el día y dejarse atrapar por su ambiente universitario.

Oxford

Oxford

Oxford

Apenas unas semanas más tarde nos fuimos de vacaciones. Tras hacer un crucero en 2008 y otro en 2011, nos tocaba repetir en 2014 siguiendo el patrón de trienios y viajamos a Capitales Bálticas, donde descubrimos también lugares interesantes.

Comenzamos en Tallín, capital de Estonia, país que pertenece a la zona Euro desde 2011. Hasta 1990 formó parte de la URSS y desde su independencia se ha modernizado bastante y está a la vanguardia en tecnología.

Sin embargo, esta modernidad contrasta con el aspecto medieval de la ciudad con sus murallas, castillo y torreones. Es un laberinto de callejuelas, plazas, iglesias y edificaciones. La ciudad está dividida en tres partes: Ciudad Antigua (donde vivían los ciudadanos), Toompea ( ciudad noble) y Ciudad Moderna.

Tallín

Margarita la Gorda

Catedral Alexander Nevsky

Estuvimos un par de días en San Petersburgo, descubriendo una ciudad por primera vez con guía, pero nos pareció la mejor opción. Fuimos un poco a matacaballo y la experiencia de ir en un bus con 50 personas no es algo que queramos repetir, pero San Petersburgo nos gustó. Era lo más diferente que habíamos visto hasta la fecha. Los lugareños no fueron tan agradables, todo hay que decirlo.

San Petersburgo está llena de historia, sobre todo de los zares y en particular de Pedro, el Grande, el fundador de la ciudad en 1703. A Pedro no le gustaba Moscú, así que fundó una nueva capital más próxima a Europa, que fuera más abierta, más moderna. Había vivido en el extranjero y viajado, y quería abrir el país. Qué mejor forma que hacerlo dando salida al mar, y para ello se lió la manta a la cabeza y se lanzó a la guerra contra los suecos. La ubicación geográfica de la ciudad hizo que se la llamara como “La ventana a Europa” y se construyó de manera artificial, no es una ciudad que creciera y ganara importancia, sino que se creó para ser capital. También se la llama la “Venecia del norte” por los canales, pero lo cierto es que Pedro tenía en mente Ámsterdam tras haber vivido en los Países Bajos.

Puentes levadizos

Se ve la influencia francesa en los palacios, a imagen de Versalles.

Palacio de Peterhof

Palacio de Catalina en Pushkin

Y esta arquitectura contrasta con la Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada.

Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada

Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada

En Helsinki encontramos una ciudad sobria, con su punto nórdico, pero también con su herencia rusa. Tiene una mezcla interesante con edificios correspondientes a diferentes movimientos históricos. Contrasta el estilo clásico de la Catedral con el vanguardista de la Iglesia de Temppeliaukio. Y para moderno, Sibelius.

Catedral y estatua del zar Alejandro I

Iglesia de Temppeliaukio

Catedral Ortodoxa de Uspenski

Interior Catedral Ortodoxa de Uspenski

Monumento a Sibelius

Continuamos en Estocolmo, una ciudad que me dejó con ganas de más.  Como no llegamos al puerto de Estocolmo, sino que tuvimos una hora de tren, no pudimos aprovechar el día todo lo que nos hubiera gustado y tiene tanto por ver que me hubiera gustado poder pasear más tranquilamente y por más barrios. Quizá deberíamos haber obviado entrar al Skansen, pero fue muy interesante descubrir la cultura y civilización suecas. Supongo que siempre hay tiempo para volver a la ciudad.

Skansen

Vistas desde el Skansen

Vistas desde el Skansen

Estocolmo

Plaza Stortoget

Y tras un día de descanso y navegación volvimos a Alemania. Visitamos Wismar, Lübeck y Schwerin, tres ciudades pintorescas, pequeñas, pero con mucho encanto.

Wismar es una ciudad hanseática que pertenece al estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. En 1632 pasó a formar parte de la corona sueca en la Guerra de los treinta años. Y posteriormente, en 1675 fue conquistada por los daneses, hasta cinco años después que volvieron a recuperarla los suecos. Pero en el siglo XVIII suecos y daneses siguieron con su toma y daca hasta que finalmente en 1803 en el Tratado de Malmö, Suecia le cedió la ciudad al Gran Ducado de Meclemburgo-Schwerin. Hasta un siglo más tarde no formaría parte del Imperio Alemán. Fue bombardeada doce veces durante la Segunda Guerra Mundial y así lo muestran edificios de la ciudad como las iglesias de San Jorge y Santa María. Tras la guerra quedó en la parte comunista. Sin embargo, tras la reunificación, la ciudad volvió a potenciar sus ideas hanseáticas y el centro de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2002. Básicamente el recorrido turístico se concentra en ese casco histórico, en la ciudad vieja, con su gran Plaza del Mercado, una de las más grandes de Europa.

Plaza del Mercado

La recorrimos a primera hora y estaban las calles desiertas, lo cual nos permitió descubrir tranquilamente sus calles y edificios de colores y cada cual de un estilo diferente a los que tiene a su alrededor. Es una ciudad con mucho encanto, con esas construcciones tan típicas alemanas, con casitas de colores, con rasgos góticos. Se ve en un rato, en un tranquilo paseo por sus calles adoquinadas.

Calles de Wismar

Lübeck es sin duda la que más me gustó de las tres. Tiene muchísimo encanto con su toque medieval. También es una ciudad hanseática que durante la Edad Media fue la ciudad más importante de todo el Báltico. Fue la capital de la Liga durante siglos. Su casco histórico también fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y está delimitado por siete torres. El pasear por su centro es como volver a la Edad Media, con esos edificios de ladrillo rojo. Tiene una herencia arquitectónica muy característica. Sufrió en la Segunda Guerra Mundial, pero al ser centro logístico de la Cruz Roja fue algo más respetada y se vio afectada una quinta parte de la ciudad. Aunque fue la primera en ser bombardeada, quizá porque la ciudad no dejó a Hitler en el 32 hacer campaña y el bigotes le cogió tirria. Posteriormente fue reconstruida. También formó parte de la Alemania del Este.

Holstentor

Schiffergesellschaft

Burgtor

Merece la pena perderse y descubrir ese punto peculiar de la ciudad. Me encantó pasear por Lübeck, observar los edificios, disfrutar de las zonas peatonales y descubrir recónditos lugares.

La última de las tres ciudades, Schwerin, destaca por sus masas de agua. La ciudad se halla en un emplazamiento privilegiado entre siete lagos y destaca su castillo que parece sacado de un cuento de Disney. En su día fue la residencia de los Duques y Grandes Duques de Mecklemburgo-Pomerania hoy en día es la sede del Parlamento. Para mí es demasiado, mucho oro y mucho adorno, lo comparan con el Neu Schweinstein, pero el de Füssen es mucho más bonito. Aparte de un parque alrededor y las calles del centro no nos entretuvimos mucho más. No contábamos con mucho tiempo, y tampoco era la más destacable.

Castillo

Para finalizar el crucero terminamos en Malmö, Suecia de nuevo. No contábamos con mucho tiempo y era pronto, por lo que, al igual que en Wismar, no había mucho movimiento. El centro queda recogido, es ideal para recorrer a pie. Destaca la catedral del siglo XII y con el tradicional estilo de ladrillo rojo, del estilo de las de Lübeck y Stororget, la plaza sobre la que se desarrolla la ciudad. Preside la plaza el ayuntamiento y la residencia del gobernador. En el centro de la misma se levanta una estatua ecuestre de Carlos X Gustavo, quien conquistó la región de Escania a los daneses.

Petrikyrkam

Stororget

Hacia las afueras hay un parque y la zona moderna, el Västra Hammen. Sobresale el Turning Torso, el principal rascacielos de la ciudad de 190 metros de altura y 54 pisos diseñado por Calatrava. Son 9 cubos y su rotación desde la base hasta la cúspide es de 90º. En la zona también se encuentra la fortaleza.

Västra Hammen

En agosto huimos a Asturias de camping, algo que nos apasiona y que cada vez hacemos menos. Tal y como habíamos empezado el año, la intención era desconectar, quizá acercarnos a pueblos cercanos a dar un paseo o perdernos por alguna cala para pasear por la playa.

Camping

Asturias

Coincidió que mi hermano subió con unos amigos y aprovechamos para hacer todos juntos el descenso del Sella, acercarnos a Cangas de Onís y saborear unas sidrinas.

Cangas

En 2014, con poco planeado, al final nos salió muy variado: un spa, una visita relámpago a Londres, un crucero por el Báltico y unos días de camping en Asturias. No está nada mal.

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Crucero Capitales Bálticas. Conclusiones

Y acabó el crucero, yo creo que de los tres que hemos hecho, este es el que más agota. El Rondó Veneciano tiene escalas matutinas, y quitando Atenas, el resto de paradas son recogidas. En los Fiordos también se anda, Oslo y Copenhague son días de paliza, y la subida al Glaciar tiene su exigencia, pero es cierto que al ser una mezcla de ciudad y naturaleza, se lleva de otra forma. Este crucero al ser todo de ciudad es un no parar día tras día. El día de Tallín es quizá el más relajado, y quizá Malmö si no haces excursión a Copenhague, claro. La visita a San Petersburgo es extenuante, supongo que sobre todo por el hecho de ser guiada.

Es quizá la única pega que le pongo, el no poder tener la movilidad de visitar todo por libre y tener que contratar excursión en San Petersburgo. Aunque hay que reconocer que no habría visitado ni la mitad de los sitios a los que nos llevaron. Así que, tal vez no fue tan mala elección.

Como ya comenté, me hubiera gustado hacer escala en Riga en lugar de Wismar, pero bueno, al final tampoco se nos dio mal el día y me gustaron mucho las 3 ciudades que visitamos. Hay que buscar el lado positivo.

Si nos centramos en la experiencia en el barco, he de decir que he notado cierto bajón con respecto a la última vez con Pullmantur. Sí que es cierto que ha mejorado el embarque y desembarque, puesto que te olvidas del todo de las maletas. Tampoco hay queja en la atención de la tripulación, tanto de la chica de limpieza del camarote como de los camareros en los restaurantes. Donde quizá vi esa diferencia fue en la variedad de comidas y en detalles como tener botellas de agua gratuitas en todo momento. No nos engañemos, sé que Pullmantur es de las navieras más baratas, y había opciones para comer y no repetir, pero quizá había poca rotación. Eso sí, las opciones presentadas estaban ricas. La animación también me resultó algo pobre, la de Iberocruceros tenía más repertorio y era algo más innovadora, como por ejemplo con el patinaje sobre hielo. Si el espectáculo no te convecía podías ir a las discotecas, pero la noche que estuvimos estaba vacía y nuestro grupo (entre 30-35 años) era el más joven. La media de edad del crucero era más baja que en los Fiordos, quizá rondaba los 49-45. Y había incluso familias con críos en etapa preadolescente.

No tengo nada que añadir en cuanto a la elección de camarote o turno de comida. Seguimos el patrón anterior y volveríamos a elegir lo mismo. No necesitamos ventana y el orden cena y después espectáculo parece la más lógica.

Finalmente, si hablamos de presupuesto, en julio y con el camarote sencillo que elegimos nosotros, puede salir por unos 1000-1200€, depende de la previsión en la reserva, si consigues algún tipo de oferta en semana del crucero o similar. Es algo más caro que los del Mediterráneo, y un poco más barato que el de los Fiordos. Aparte de eso, no hay mucho más gasto al ser Todo Incluido. La excursión a San Petersburgo nos salió por 125€ por persona los dos días e incluía las comidas. El barco te cara unos 72€ por persona en concepto de tasas de servicio. Así pues, un total de unos 1300-1400€ en total, que si le sumas algún que otro souvenir o recuerdo, entradas o transporte en las escalas, o si compras en el duty free del barco, se puede ir a unos 1600-1700€. Sólo en Rusia y Suecia no tienen el Euro, y ya os comenté que en San Petersburgo nos llevaron a una tienda que aceptaban nuestra moneda, y en Suecia no hay problema por pagar con tarjeta.

Es un crucero que merece la pena, pero para mí sigue estando por encima el de los Fiordos, sin lugar a duda. ¡Ay, Noruega! He descubierto que Pullmantur hace con el Buque Empress un recorrido por el norte del país (Círculo Polar, Laponia) que se llama Sol de Medianoche. ¿Será el próximo?

Sol de medianoche

Crucero Capitales Bálticas. Etapa III: Helsinki

La escala de hoy es Helsinki, la capital de Finlandia. Finlandia dependió de Suecia hasta 1812 que pasó a mano de los rusos. Finalmente, en 1917 se independizó. En 1995 entró en la Unión Europea y ha adoptado el Euro. Helsinki es el mayor centro político, educativo, financiero, cultural y de investigación, así como una de las ciudades más importantes del norte de Europa. En ella viven uno de cada cuatro finlandeses. Es una ciudad muy extensa, con espaciosas calles en las que se intercalan parques y jardines. Para ser un día de diario se respiraba tranquilidad, no había mucha gente por la calle. Fue fundada en 1550 como una rival de Tallín, que formaba parte de la Liga Hanseática. En un principio era un pueblo costero sin más importancia, pero con la construcción de la fortaleza de Suomenlinna creció su estatus. Sin embargo, no comenzó a cambiar hasta que no se anexionó Rusia el Gran Ducado de Finlandia.

Plano Helsinki

Helsinki tiene tres muelles. Nosotros llegamos al puerto más lejano, a Hernesaari y tuvimos un paseo hasta el centro, pero como la escala era desde las 9:00 hasta las 15:30 y la ciudad parecía asequible en una mañana, decidimos ir caminando tranquilamente y disfrutar de los 22º que teníamos. Todo un respiro con respecto a los 32 de los días en San Petersburgo. Además, está muy fácil, puesto que nada más bajar del barco encontramos un puesto de información con dos chicas de turismo, y una de ellas hablaba un español muy correcto.

Poste información

Así que le pedimos un mapa, nos señaló los puntos importantes, y seguimos la acera, cruzamos por una zona residencial donde había valientes bañándose, y nos adentramos en la ciudad.

Helsinki

Helsinki

Helsinki mapa centro

Realmente todo queda bastante cerca y agrupado. Tan sólo la Iglesia de Temppeliaukio y el Parque de Sibelius quedan más alejados. Pero aún así, se pueden ver tranquilamente dando un paseo por la ciudad y disfrutando de su calma, de la temperatura y de los lugareños, que siempre se dice de las suecas y de las rusas, altas, rubias, guapas, pero de todo el viaje, las que eran realmente atractivas eran las finlandesas. Y los finlandeses. Qué buenos genes, oye. De todas formas, si no se quiere caminar, hay un tranvía que lleva a ambos puntos y como se paga en Euros, no hay mucho problema.

El núcleo principal de la ciudad es la Plaza del Senado que está constituida por la Catedral Luterana, el Consejo del Estado, la Universidad y la Biblioteca Universitaria.

Plaza del Senado

Plaza del Senado

La Catedral es uno de los edificios que más impresionan. Se encuentra en lo alto de la plaza y hay que subir un buen número de escaleras.

Catedral

Es de color blanco nuclear y por dentro es muy sencilla.

Interior Catedral

Todo un contraste con lo último visto en Rusia. Justo delante tiene la estatua del zar Alejandro I de espaldas. De forma que se vea el conjunto desde la cera de enfrente.

Catedral y estatua del zar Alejandro I

Cerca de estos edificios se encuentra la Plaza del Mercado, que está cerca uno de los puertos y tiene unos puestos interesantes de souvenires y todo de tipo de objetos finlandeses como utensilios de madera o de cuerno de arce, jarabe y salami de remo, comida, vodka… y el Palacio Presidencial, que fue durante mucho tiempo la residencia de los zares y después, tras la independencia, de los presidentes.

Plaza del Mercado

Helsinki

Si la Catedral de la Plaza del Senado era muy sencilla y límpida, nos llevamos el contraste con la Catedral Ortodoxa de Uspenski. Situada en un alto desde donde se divisa gran parte de la ciudad. Es la iglesia ortodoxa más grande de Europa Occidental. De ladrillo rojo e interior de mosaicos, merece mucho la pena echarle un vistazo por el contraste con la anterior. Se nota su influencia rusa.

Catedral Ortodoxa de Uspenski

Visitándola por dentro parece que hubiéramos vuelto a Rusia.

Interior Catedral Ortodoxa de Uspenski

Interior Catedral Ortodoxa de Uspenski

Interior Catedral Ortodoxa de Uspenski

Por fuera me gusta más, sobre todo las vistas de la catedral.

Vistas de la catedral

Vista de la Catedral

De ahí nos dirigimos a la Estación de ferrocarril de Rautatientori. En sus alrededores hay calles peatonales, tiendas, restaurantes. Y un McDonald’s que me vino muy bien por su WiFi gratuita.

Estación de ferrocarril de Rautatientori

Estación de ferrocarril de Rautatientori

En la Plaza del Ferrocarril se encuentra la estatua de Aleksis Kivi, escritor finlandés.

Plaza del Ferrocarril

Y más lejos, como decía al principio, se encuentra la famosa la Iglesia de Temppeliaukio, uno de los principales templos luteranos de la ciudad. Está excavada en una roca, no tiene para nada forma de iglesia, sino que su planta es circular. Las paredes del templo son de roca viva, tiene una cúpula de bronce y cristal que permite eque entre la luz natural. No sólo se usa como iglesia, sino que también se celebran actos y conciertos por su buena acústica. Está tan integrada en la roca, que se puede subir por fuera a su parte superior.

Iglesia de Temppeliaukio

Y para terminar la visita, nos dimos un paseo por el Helsinki verde hasta el Monumento a Sibelius. Se encuentra en un parque del mismo nombre, y es un  monumento muy peculiar realizado con tubos de metal plateados.

Monumento a Sibelius

Monumento a Sibelius

Es muy original y es interesante hacer sonido y oír cómo nos devuelve el eco los tubos.

Monumento a Sibelius

Tras visitar el parque, comenzamos el regreso disfrutando del paseo y de los espacios verdes y ajardinados, aunque alguno de ellos fuera un cementerio. Eso sí, con su clasificación religiosa y todo.

Cementerio

Retomamos el camino al lado del mar hasta llegar al barco donde comimos y salimos de rumbo a Suecia.

Helsinki

Helsinki

Una pena que la parada no hubiera sido un pelín más larga para habernos podido acercar a Porvoo, un pueblecito que dicen que es muy chulo. Pero había que coger un bus y no había mucha frecuencia de comunicación. Así que, otra vez será.

Crucero Capitales Bálticas

Pues sí, este año tocó de nuevo crucero. En 2008 fue el Rondó Veneciano y en 2011 Fiordos Noruegos, así que parecía haber un patrón de 3 años que hemos decidido no romper. Y el destino estaba muy claro, nos encanta Europa, nos gusta seguir descubriendo países, y en verano buscamos el buen tiempo, lo que para nosotros viene siendo una temperatura entre los 25 y 30º como mucho.

Así pues, con el destino claro, hacia finales de 2013 comenzamos a mirar catálogos de cruceros para ver qué nos ofrecían las diferentes compañías. Y cuando todo parecía apuntar a Iberocruceros con el ya conocido Gran Mistral por las escalas que tenía (Tallín, Riga, San Petersburgo, Helsinki, Estocolmo y Copenhague, creo recordar), salió el nuevo catálogo de la temporada 2014 y ¡SORPRESA! el buque no se encontraba en la flota de la naviera. Así que de nuevo a revisar el resto de las compañías, comparar las escalas, mirar detenidamente si había algún cambio, comparar fechas y volver a decidir.

Al final la decisión no fue muy complicada, no teníamos muchas opciones, y quitando Pullmantur, el resto de navieras se nos iban de presupuesto o algo fallaba en las escalas. Por lo que volvimos a los orígenes.

Ya os conté aquí los pasos que recomiendo tener en cuenta a la hora de contratar este tipo de viajes, así que no me voy a enrollar mucho más:

1. Teníamos destino,

2. Elegimos compañía,

3. Nos decantamos por el itinerario que finalizaba en Malmö. Esta decisión era quizá la más clara. Esta escala tenía el atractivo de Copenhague a tiro de piedra, pero para nosotros no lo era, puesto que ya la habíamos visto (en medio del naufragio, pero la teníamos reciente). Así que la dejamos como punto final por si no dispusiéramos de muchas horas. Al menos nos quedaría Malmö.

itinerarioSi la hubiéramos tomado como partida, habríamos tenido más tiempo, pero, por contra, correríamos el riesgo de no ver la última, Tallín.

4. Descartamos agosto y queríamos la salida en junio, pero estaba completa, así pues, tuvimos que posponerlo a julio.

5. Lo demás va rodado. Mismo criterio de camarote, TI, primer turno de comida.

6. Preparativos. En este crucero teníamos una peculiaridad que no nos habíamos encontrado con anterioridad: el visado. Habíamos tenido que cambiar moneda en los Fiordos, pero al haber tratado Schengen, con el pasaporte te mueves sin problema, no necesitas contratar excursión para moverte. Sin embargo, Rusia es otro mundo.

Me informé sobre la posibilidad de recorrer San Petersburgo a nuestro aire, pero no es nada sencillo, ni sale económico. Necesitas un visado, pero no es como EEUU que para obtener el ESTA rellenas un formulario en internet, pagas unos $14 y listo. No, para Rusia tienes que pagar unos 70€ y acreditar un lugar de estancia durante tu visita. Algo complicado cuando vas a alojarte en un barco, que no tiene domicilio físico tradicional.

Así pues, a seguir buscando información y todo nos llevaba a descartar la opción por libre. Por lo que nos quedaba centrarnos en contratar una excursión, bien entre las que oferta Pullmantur, bien entre compañías externas. En ambos casos ellos se encargan del visado, no tienes que hacer nada más que pagar el importe de la excursión, te mandan unos pases que enseñas en el control al subir y bajar del barco y listo. Pero esto ya os lo contaré en la escala de San Petersburgo.

Por supuesto, imprescindible el llevar un seguro médico, pues cuando estás en Europa puedes usar la tarjeta sanitaria europea, pero claro, si es fuera de Europa… mejor no arriesgarse.

Grand Mistral

Si estáis pensando en un crucero para el próximo año, os animo a estar atentos a las próximas entradas.