Recomendaciones (y balance final) para un Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Es una pena llegar al final, hacer balance… y más cuando todo sale bien. Como ya comenté, todo comenzó en 2011 y nos fuimos de viaje a finales de abril. En 17 días se nos fue la planificación de unos 4-5 meses, pero mereció la pena dedicarle ese tiempo, porque la aventura salió redonda.

No tuvimos problemas con la documentación, no usamos el carnet internacional de conducir, ni el seguro de viaje, que es lo mejor que te puede pasar de vacaciones, no tener ningún percance, y más a tantos kilómetros de casa, con tantas horas de coche, en lugares tan inhóspitos.

Asimismo, todo fue perfecto con las reservas de coche y hoteles, así como las entradas, no nos llevamos ninguna sorpresa negativa con lo que ya llevábamos preparado, al contrario, creo que he mencionado bastantes veces que fuimos de menos a más, los hoteles eran cómodos, limpios, bien situados y económicos (algunos no tanto, pero compensaban con otros que estaban por debajo de la media). Vimos todo lo que queríamos ver, incluso algo más donde nos sobró tiempo, hicimos nuestras compras, comimos bien… en fin, no puedo sacarle pegas a nada.

Así pues, no puedo dar muchas más recomendaciones que las que ya di al inicio. Es decir, mejor si lo preparas con tiempo, no tengas miedo a llevarlo tan atado que no vas a disfrutar, porque luego tienes tiempo de improvisar, pero es importante tener cerrado el vuelo de ida, el de vuelta, cómo te vas a desplazar entre medias, los que quieres ver, si tienes que reservar previamente para entrar en algún parque, los alojamientos…

Aunque sí quiero mencionar una opción que nosotros descartamos, pero que es valorable, y es no hacer tantos kilómetros en coche, sino coger un vuelo nacional en determinado momento para saltar tierras áridas sin mucho que ver.

Nosotros nos lo planteamos para ir de Las Vegas a San Diego, pero decidimos que no nos era viable por la cantidad de equipaje que llevábamos (empiezas con poco y a medida que pasan los días acumulas y acumulas) y porque tendríamos que hacer escala en Los Ángeles seguramente. Para el resto del viaje no merecía la pena porque nuestras etapas eran de una media de 3 horas en coche. Pero es algo a tener en cuenta a la hora de diseñar la ruta.

Otra valoración inicial es con qué compañía volar así como dónde llegar y desde dónde volver. Por ejemplo, Iberia tiene vuelos directos desde Madrid a Los Ángeles. Pero imagina que quieres hacer como nosotros y comenzar en San Francisco, pues necesitarás un vuelo nacional. O al revés, puedes salir desde Los Ángeles, acabar en San Francisco y después coger ese vuelo nacional para volver a Madrid. Pero en función de ese condicionamiento, a lo mejor has de plantearte no ir tan al este como hicimos nosotros y trazar una ruta circular. Salir de Los Ángeles, subir la costa hasta San Francisco y volver por el interior… O quizá no bajar hasta San Diego y desde Las Vegas volar a LAX… En fin, que es importante saber qué quieres ver y qué opciones de vuelos te salen mejor, porque o reestructuras la ruta en función de las escalas, o las escalas en función de la ruta. Nosotros al ir a ver a la familia queríamos dejar San Diego y Los Ángeles para el final. Aunque también os digo que por lo que nos salió el alquiler del coche más la gasolina, no nos habría salido rentable un vuelo nacional… pero depende de las personas que viajéis, claro.

En cuanto a los integrantes, creo que ya mencioné que 4 me pareció el número ideal, nos ahorramos en coche, alojamiento, en entradas a parques nacionales (que la entrada es por vehículo y 4 integrantes), pero aparte del número, hay que tener en cuenta la personalidad, el carácter de los viajeros. Es decir, necesitas que todo el mundo tenga la misma ambición, el mismo interés, que vaya con la misma intención. No te sirve que 3 quieran ir a hacer turismo, ver naturaleza, patear ciudades, y que el cuarto sólo quiera ir de compras, no le guste la naturaleza y vayas con él a remolque en todos sitios. Así pues, recomiendo que antes de cerrar el grupo de integrantes, os sentéis a dejar claro las intenciones de cada uno, el porqué de cada parada, el qué ver, que todos se documenten un poco para saber adónde van… porque si no, os podéis encontrar con momentos desagradables que os pueden estropear el viaje.

Nosotros ya nos conocemos bastante, es lo que tiene viajar con tu pareja, tu hermano y tu prima, y ya habíamos viajado juntos, no los 4, pero sí unos con otros, otros con unos, pero el caso es que sabíamos que todos queríamos lo mismo: 17 días a tope, viendo el máximo de cosas posibles, acostándonos pronto y madrugando mucho, comiendo en ruta donde fuera, recorrer naturaleza, visitar ciudades y todo sin parar. Y lo cierto es que por eso no tuvimos que ir tirando unos de otros, cuando llegábamos a un hotel nuevo, ya estábamos pensando en el día siguiente, en prepararnos la ropa y los mapas para la próxima ruta, estableciendo la hora de levantarse y de salir, quién se duchaba por la noche y quién por la mañana… Coordinación, vaya. No todo fue de color de rosa, claro, hubo algún que otro día con desacuerdos varios por decisiones que no se tomaron grupalmente, pero disfrutamos del viaje al máximo.

Para decidir quién formará parte del viaje, también es importante aclarar un presupuesto. Nosotros teníamos cerca otros viajes, como el de Nueva York, y más o menos sabíamos hasta dónde queríamos llegar como límite de presupuesto, y eran los 2000€ por persona. La situación de cada uno de nosotros es diferente, por eso hay que hablarlo desde el principio, para luego evitar que haya quien se caiga porque se dé cuenta de que no llega, y todos los cálculos se te desbarajustan. No es lo mismo hacer un presupuesto para 4, que para 3, ya que los gastos comunes como coche, hoteles y comida se han de dividir entre uno menos. A pesar de nuestras situaciones económicas dispares, todos pudimos organizarnos, ya que fuimos pagando escalonadamente, primero el avión, luego coche, después hoteles, más tarde reservas… y también que entre nosotros íbamos pagando unos y otros según cada uno pudiera. Para esto recomiendo llevar una plantilla, un excel, por ejemplo, para ir anotando lo que va pagando cada uno, y antes de emprender el viaje, reajustar. Así pues, yo pagué 3 vuelos y un hotel, otro 4 hoteles, otro reservó el vuelo en helicóptero y el coche, otro las entradas a Antelope, un par de hoteles e hizo el cambio de moneda… Y al final, a la hora de partir, todo el mundo había puesto lo mismo y llevábamos un bote en dólares para gastar allí en comida, gasolina, tasas, siempre que las tarjetas no fueran admitidas. En fin, entre lo que pagamos aquí escalonadamente y los gastos de allí (gran parte ya pagado porque estaba descontado al hacer el cambio de divisas) nos gastamos 1817,11€, bueno, mi hermano que tenía el vuelo con Iberia con descuentos se gastó 1569,11€. Luego cada uno hizo sus compras de ropa, productos electrónicos y recuerdos, que creo que nos hicieron llegar a los 2000€. Y nos podría haber salido más barato si hubiéramos cogido los vuelos en diciembre, es lo primero que hay que tener claro, los vuelos. Pero nos demoramos mucho en decidir quiénes íbamos, la ruta, y demás.

Por cierto, una última anotación sobre los pagos. He comentado que llevábamos efectivo para donde no fuera posible pagar con tarjeta, y lo digo porque os recomiendo que miréis bien la comisión que os cobra vuestro banco, porque a mí con ING me salía más a cuenta pagar con tarjeta que en efectivo, ya que la comisión era el cambio de moneda a dicho día y el 2% de visa, mientras que cuando cambias divisa, el banco te aplica comisiones que pueden ser algo superiores. Así que, está bien llevar efectivo, pero no os volváis locos, allí se puede pagar hasta un paquete de chicles con tarjeta. Aunque también es verdad que a veces, sobre todo en gasolineras, la tarjeta de débito al ser extranjera, te pide un pin de 5 cifras para pasarla a crédito, y nuestras tarjetas tienen un pin de 4, por lo que, o pagabas en efectivo, o con una de crédito. Ah, esto me recuerda también que la gasolina no cuesta lo mismo en efectivo que en tarjeta, es más caro de esta última forma, generalmente unos 10 centavos el galón. Un galón son 3,78 litros y 10 centavos en aquel momento eran 0.08€, que no es mucho, pero tantos días con el coche… pues echas cuentas, y te sale algo mejor pagar en efectivo, claro.

Y para terminar, os pongo nuestra ruta en mapa, o casi completa, ya que es el mapa que hace mi cámara de fotos que tiene gps integrado, sólo que no siempre consigue encontrarse el gps, por lo que no salen todos todos todos los puntos, pero bueno, si trazáis una línea imaginaria de punto a punto, podéis ver el Road Trip.

Espero que hayáis encontrado útil la información, si tenéis cualquier duda, preguntad sin problema. A ver si saco tiempo y os cuento algo de los Fiordos en las próximas entradas, aunque lo tengo menos fresco, pero seguro que en cuanto abra las fotos, me empiezo a acordar.

Aproximación a San Diego. Etapa 10 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Después de nuestra estancia en Las Vegas, salimos el miércoles bien temprano dirección a San Diego. Teníamos como 6 horas de viaje, por carreteras cada vez más plagadas de coches, con cada vez más carriles… un poco estresante, y eso que somos de Madrid. En la siguiente foto podéis ver la típica carretera de las películas con un montón de carriles, y con bastante tráfico (aunque no sería nada comparado con lo que nos encontraríamos en Los Ángeles).

La verdad es que el comienzo del recorrido es algo aburrido, nada más que desierto y desierto… la nada… pero a medida que te vas adentrando en la I15 hay más tráfico, ves el paisaje de California con sus naranjos… Su vegetación, es totalmente diferente.

Paramos varias veces, una de ellas para comer en un Burger King. Fue una odisea pedir porque el chico que nos atendió no nos entendía o no nos explicábamos… pero la verdad es que fue simple… Una hamburguesa de pescado, dos menús de la más grasienta y una de queso con champiñones pero sola, sin menú… y se liaba que si tres menús y que la de pescado, que si dos menús y dos de pescado… Al final la que no acertó fue la mía que me la dio de queso azul, pero igualmente estaba muuuuuuuy rica. No llegaba al Jack in the Box… pero por encima del McDonald’s.

Con el estómago lleno (y los vasos también – lo que hace el refill) continuamos nuestro camino. Llegamos a San Diego a las 5 de la tarde, con el consiguiente atasco de un miércoles a esa hora cuando la gente vuelve de trabajar. Pero conseguimos llegar a casa de nuestra prima y disfrutar de un atardecer en el Pacífico.

El tiempo era más fresco que en Las Vegas, lógicamente, pero no llegaba a los 20º de San Francisco. La playa estaba llena de surfistas esperando las olas, aunque eran más bien moderadas, supongo que por el efecto de la bahía.

Lo cierto es que San Diego me sorprendió, no sé muy bien lo que esperaba, la verdad, pero nos encontramos con una ciudad acogedora, con mucho encanto, la playa, las casas…, no sé, me sorprendió gratamente.

Tras acomodarnos, ducharnos y cambiarnos, nos fuimos a tomar algo al Gaslamp Quarter. Se trata del distrito histórico, donde hay un montón de tiendecitas, de locales, de pubs/bares/garitos en azoteas desde donde puedes ver el skyline del Downtown, o el estadio de los Padres.

Nosotros hicimos parada en el Café Sevilla, un local decorado de forma muy peculiar, con toros, Quijotes, un tablao con actuación en directo, tapas, lámparas hechas con porrones…. peculiar cuanto menos, tiene su punto.

Y después de tomar una coronitas, o corona que se dice allí, nos fuimos a descansar que estábamos rendidos.

Las Vegas II. Etapa 9 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Nuestro último día en Las Vegas consistió en compras, más compras, maletas, más maletas, menos espacio y la sensación de que aquello llegaba a su fin, se nos acababan los días. Ese día lo dedicamos a el outlet que nos quedaba y después de comer nos fuimos a la tienda de M&M’s. Habíamos estado en la de Nueva York, pero esta es más grande, más plantas, más chocolatinas, más merchandising… y por supuesto, cómo no, máquinas tragaperras.

Cómo no, salimos cargados con algunas chocolatinas, que he de decir que sobrevivieron a los 35º que había en el asfalto a las 4 de la tarde, un horror, sin duda. Para mantener la temperatura corporal, recorrimos por dentro el New York New York, el MGM y el Mandalay Bay. El primero de ellos está muy bien ambientado tanto por fuera como por dentro con sus rascacielos, el puente de Brooklyn, la recreación de sus calles, las alcantarillas…

Por otra parte, si vais al MGM con intención de ver los leones… olvidaos, porque no están, nosotros los buscamos, pero ni rastro, tienen parte en obras y se los han llevado, imagino que siendo el recamo turístico que son, pues los volverán a traer… informaos antes.

Y en cuanto al Mandalay Bay… pues un megahotel, todo muy tropical, con su enorme casino, y poco más. Es decir, al no ser temático, pues supongo que no lo miras igual… a mí por lo menos me llamaron más la atención los temáticos, desde luego. Para finalizar la visita vespertina, volvimos al hotel.

Después de una ducha, recorrimos la parte que nos quedaba del Strip, es decir, desde el Luxor, donde estábamos alojados, hasta el Paris, que fue el fin del día anterior.  Del Luxor poco más os puedo decir, lo siguiente siguiendo su acera es el Excalibur, que parece salido de un cuento. En las fotos diurnas se aprecian mejor las torres del castillo. Por dentro no llama tanto la atención, pero por fuera parece un castillo de Lego, no sé, es una extraña sensación, como si fuera irreal… Y a continuación, el New York New York.

Ya os he dicho que el interior está muy logrado, pero es que ¡¡¡¡el exterior tiene hasta una montaña rusa!!!! Y el puente de Brooklyn, la Estatua de la Libertad, el Empire State Building… Una pasada.

Y justo enfrente está el MGM Grand.

Puede parecer, sobre mapa, que recorrimos poco espacio, pero no os engañéis. Hay que tener en cuenta que cada hotel está hecho a lo GRAAAANDE, atravesarlos te puede llevar como una media hora, sin entretenerte en mirar, claro. Y luego para cruzar de unos a otros no lo tienes tan fácil, ya que para pasar de una acera a otra has de usar pasos elevados que no están en todos los cruces, por lo que has de trazar una ruta antes de ponerte en movimiento. Por ejemplo, recomiendo ir por una acera a la ida, y por otra a la vuelta. Aunque puedes ir haciendo zigzag y a la vuelta coger el bus, porque acabarás con los pies echos polvo. La moqueta de los hoteles te deja las piernas atontadas.

Después de haber visto los hoteles más importantes, volvimos al Luxor y nos sentamos a gastarnos un dólar (sí, 1$) en una máquina de 1 céntimo, es decir, la apuesta mínima es 1 céntimo… De eso no tengo foto, ya que en los casinos puedes hacer fotos generales, pero no planos cortos, pero he de decir que me desilusionó, ya que no puedes coger tu vaso y monedita va, monedita viene, tiro de la palanca y vuelvo a tirar. Ahora está todo informatizado, la máquina acepta billetes, pero cuando le das a recuperar cambio porque te plantas, te imprime un papelito con el valor que te queda para que vayas a la ventanilla a cambiarlo por dinero legal si quieres. Se me cayó un mito…

Y después de la experiencia, a dormir, que al día siguiente teníamos unas pocas horas de viaje hasta llegar a San Diego y encontrarnos con la familia.

Las Vegas I. Etapa 9 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Y llegó el lunes. Después de haber pasado el fin de semana en zona de indios navajos, volvíamos a Las Vegas. En nuestra primera y corta visita nos alojamos en la parte norte del Strip, en el Circus Circus,  y recorrimos la Fremont Street. Esta vez nos íbamos a hospedar en el sur, en un hotel con algo más de renombre, dos días, para poder dedicar uno a la zona norte, y otro a la sur del Strip (y poder hacer alguna que otra compra en los Outlets).

Salimos temprano desde Page, cargados hasta los topes como siempre, o más incluso a medida que pasaban los días, puesto que hacíamos compras, y aunque hubo días de tirar, el equipaje seguía siendo sustancial. Como muestra una foto:

Teníamos unos 450 kilómetros de camino, creo que fue el día de más carretera de todos. Nos lo tomamos con calma, disfrutando del paisaje, de la música, alguno de los ebooks… y llegamos a Las Vegas a la hora de comer. Dejamos los bártulos en el hotel y nos fuimos a comer a un Panda Express. Es una cadena de comida china, que por 28.30€ comimos los cuatro un menú que es un plato con tres divisiones, eliges tres opciones y bebida. Muy rico todo.

Después, paramos a hacernos unas fotos en el famoso cartel de Las Vegas.

Y en el no tan conocido reverso. Por cierto, si vais, tendréis que esperar, porque llegan de continuo buses del imserso americano y se bajan a porrillo y claro, tú quieres ponerte sin nadie que te estropee la foto, así que a ver si terminan… y aparte, tienes a un par de individuos que están perennes haciendo fotos e imprimiéndolas en el momento por si no tienes a nadie que te la haga.

Hago una parada para desvelaros el hotel en el que estuvimos. Para estos dos días nos quedamos en el Luxor, una pasada de hotel. El Circus Circus tenía su temática, su decoración, la habitación y las vistas estaban bien… pero claro, llegas al Luxor, con su decoración egipcia, su zigurat en la parte baja… y es que aparte de entrar por el casino, como en el resto de hoteles, este tiene las habitaciones en torres anexas, pero también en la misma pirámide (el ascensor sube ladeado).

Así que el interior contiene la ambientación y la decoración, y en las paredes de la pirámide están las habitaciones. En las siguientes fotos se ven las puertas iluminadas de cada una de ellas.

Y en esta otra foto, podéis ver lo que veíamos desde nuestra ventana de la planta 14

Estábamos justo en el medio… La habitación era grande, con nuestras dos camas, una mesa con sillas, un escritorio – aparador, un mueble con la tele, un armario… un baño bien equipado… y nos salió por 28.10€ por persona y día. Este es una parte de la habitación y su decoración temática.

Bueno, pues una vez que dejamos las maletas en el hotel, comimos, y nos hicimos las fotos paletorras de rigor, nos dirigimos a uno de los outlets para hacer unas compras. Hay uno en el norte y otro en el sur, en su web podéis ver la dirección de cada uno de ellos, cómo llegar, las tiendas que tiene, e incluso imprimirte cupones descuento. He de decir que vimos ofertas, pero también que en Nueva York había mucho mejor precio en general. Nosotros compramos calzado, sobre todo converse y nikes, que allí salen a 20$, cuando aquí no bajan de los 60€ las primeras, y más de 100 las segundas. El resto de ropa, si no eres mucho de marcas tipo Polo, Burberry y demás… no encontrarás mucho que comprar.

La noche la dedicamos a la parte norte del Strip. Para que os situéis os pongo un mapa:

Dado que desde el Luxor hasta el Stratosphere hay un gran trecho (se veía desde nuestra habitación en el Circus Circus), valoramos la opción de movernos en transporte público. En concreto en bus. Tienes una opción de billete que sirve durante 24 horas desde el momento en que lo validas por 7$, y puedes coger todos los buses que quieras. Nosotros lo sacamos sobre todo para movernos con la línea The Deuce, que recorre el Strip, puedes ver todos los hoteles mientras recorres la avenida principal, y el billete sencillo son 5$, así que ida y vuelta ya has amortizado el de 24 horas.

El hotel Stratosphere tiene una torre desde donde ves toda la avenida, los hoteles, y además puedes subir a 3 atracciones. Nosotros elegimos la entrada de 16$ que incluye sólo la subida a la torre, si quieres atracciones, te cuesta algo más si eliges 1, 2 ó las 3. Por cierto, que antes de subir has de pasar un control de seguridad, si llevas trípode, olvídate, porque te lo requisan (igual que en el Empire State Building).

Las vistas son impresionantes… Te sientes como en la cabecera de CSI Las Vegas. Es increíble el derroche de luz que hay, se ve hasta la luz cenital del Luxor que está en la otra punta del Strip.

Con la entrada te dan unos tickets descuento en restaurantes del hotel, entre ellos de la pizzería. Por 5$ por persona (con descuento incluido) comimos esto:

La verdad es que me tengo que repetir, como digo siempre, estaba todo muy rico… todas y cada una de las porciones. No quedó nada, y como veis, eran porciones bien generosas.

Con el estómago bien lleno, cogimos el bus hasta el Treasure Island y a partir de ahí recorrimos el Strip hasta llegar al Planet Hollywood, ahí cogimos el bus de nuevo hasta el hotel.

Desde mi punto de vista, es la mejor zona, los mejores hoteles están en ese tramo: The Mirage, Caesar’s Palace, Paris, Bellagio y POR SUPUESTO el Venetian.

Si me tengo que quedar con alguno de todos ellos, es la réplica de la ciudad italiana. Si has estado en Venecia, sabes por qué… la recreación de sus calles, de la Plaza San Marco, de los puentes, los canales… una pasada!

En cada uno de los hoteles arriba mencionados puedes ver espectáculos gratuitos. En el Treasure Island hacen representaciones en el barco pirata con bailarines que se lanzan al agua, pelean… en el Mirage tienes el volcán, que es impresionante… las fuentes del Bellagio, cómo no… Y el Paris, Venetian y Caesar’s Palace son para recorrerlos por fuera y por dentro y empaparte de su ambiente, que están muy muy logrados (El New York New York en la zona sur también, pero de ese hablaré en la siguiente entrada, y el Luxor.. qué no se puede decir de él…).

Y hasta aquí llegó nuestro día, habíamos madrugado mucho, con 5 horas de viaje en coche, horas recorriendo el outlets… se notaba el cansancio, y además estábamos anonadados de lo que habíamos visto, de la magnitud de los hoteles, de sus luces, sus espectáculos, su “caracterización”, de todo el mundo del lujo y el juego, el vicio…. Eso sí, creo que todos soñamos con góndolas y Venecia

Amanecer en el Gran Cañón desde el aire y atardecer en Monument Valley. Etapa 7 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Después de haber visto atardecer en el Gran Cañón el día anterior, la mañana nos deparaba nuestro primer vuelo en helicóptero para sobrevolarlo y disfrutarlo desde los aires. Contratamos la excursión con Papillon, nos salió a 159$ por cabeza cogiendo la primera salida (7:55 de la mañana). Realmente ya había amanecido, pero merece la pena hacerlo a esa hora porque el helicóptero se convierte en un horno a medida que pasan las horas.

El helicóptero tiene 6 plazas más la del piloto, claro, y no eliges el asiento, sino que te lo indican ellos. Para eso, te pesan cuando llegas, tienes que estar como una media hora antes. A nosotros nos pusieron con un matrimonio y nos dieron unos números que indicaban dónde nos sentábamos para compensar los pesos. A mí me tocó atrás en el medio, así que podía mirar para ambos lados. Este es el helicóptero de nuestro viaje.

Para aquellos que tengan miedo a volar, he de decirles que apenas se nota ni el despegue ni el aterrizaje porque lo haces en horizontal, es decir, no despega como un avión que notas que vas para atrás por la inercia… además, vuela a menor altura, no notas la presión, es una sensación completamente diferente. Sale un poco caro, pero merece la pena… y si vas con un presupuesto en el que ajustas por otro lado, pues te lo puedes plantear. Antes de montar te dan una charla sobre seguridad y te ponen unos chalecos salvavidas y, una vez dentro, oyes una grabación en inglés y en español (para nosotros, porque el otro matrimonio eran estadounidenses) mientras vas viendo lo que se abre a tus pies. Nada de lo que te hayas imaginado, llega a acercarse a lo que te encuentras ante ti, al menos así me pasó a mí. Cuando pensaba en el Gran Cañón, no sé, imaginaba tierras áridas, desierto… pero no es así, lo que le bordea es todo verde, así que cuando vas en el helicóptero ves bosque, árboles, ciervos, y de repente, se abre ante ti.

Una vez encima del Gran Cañón en sí, no sabes adónde mirar… no eres capaz de captarlo todo… es impresionante.

Es una pena que con los reflejos del cristal no se pueda ver su magnitud. Aunque es mejor, así en directo te sorprende más. El vuelo duró unos 45-50 minutos, y una vez aterrizados, nos fuimos a recorrer el Gran Cañón a pie.

Al igual que ocurre con Yosemite National Park, y ya comenté, en la caseta de entrada te dan documentación, un periódico con noticias sobre dicho parque, mapas y demás. También está toda la información en su web, por lo que ya sabíamos más o menos cuál iba a ser nuestra ruta. He de recomendar que visitéis las webs oficiales de los parques nacionales estadounidenses pues están muy actualizadas y tienen toda la información para que sepas qué puedes encontrarte y cuánto tiempo te va a llevar, en fin, para una buena planificación, y para que sepas si te interesa visitarlo o no.

La visita a pie del Gran Cañón está adecuada al estilo de Yosemite, y es que tienes unos shuttles (buses gatuitos) para poder ir de un mirador a otro sin necesidad de hacer toda la ruta a pie. Ojo, porque los buses no paran en todos los miradores en los dos sentidos, bueno, las líneas son circulares, pero tienes que mirar si va en sentido este u oeste. Es decir, si hay 8 miradores, por ejemplo, a la ida el bus para en 6 y a la vuelta en 5, pero no son los mismos, pero alguno sí,  así que es importante leer la información que te dan en la entrada, que ves en la web o que se indica en el bus. El conductor suele ayudar y va indicando el sentido que lleva y dónde para y dónde no. Éstas son las rutas y los miradores:

Nosotros entramos por la 64 desde Tusayan  como nuestra salida iba a ser por el este, decidimos dejar el coche en el aparcamiento de la zona azul, movernos en la línea azul y roja hacia el oeste, y después hacer el tramo de la línea verde en coche ya de salida. Depende del tiempo que le quieras dedicar puedes parar en todos los miradores o en algunos sólo. Los más bonitos son Maricopa, Hopi, Mohave, The Abyss y Pima. Desde el Mohave ves el río. Nuestro recorrido fue ir hasta Maricopa, bajamos del bus, anduvimos hasta Powell, cogimos el siguiente bus hasta Pima, parada, fotos, y de nuevo en transporte hasta Hermits. Desde allí lo cogimos en sentido este parándonos en Mohave. Y de nuevo otro bus hasta el trasbordo con la línea azul. Cogimos el coche e hicimos la ruta verde en coche, que para mí es la zona que menos me gustó.

Seguimos por la 64 dirección a Kayenta, para hacer noche cerca de Monument Valley. Ojo si hacéis este tramo, pues en Kayenta es una hora más que en Tusayan. Aunque ambas son de Arizona, Kayenta tiene la hora de Utah, para unificar todo el territorio navajo. Así que cuidado con eso.

Llegamos a media tarde al hotel y como nos sobraba tiempo, decidimos ver atardecer en Monument Valley en vez de ir al amanecer del día siguiente (que íbamos más ajustados). En esta zona es alojamiento es limitado, así que no había mucha opción donde elegir y es caro, al menos si lo comparamos con las estancias anteriores. Nosotros quedamos satisfechos con el nuestro, a pesar del precio. Como siempre, habitación amplia, con cafetera, esta vez no teníamos desayuno y la wifi era algo limitada, pero estás en medio de la nada, en medio de terreno rojizo. Aquí tenéis una foto de la habitación y baño.

La estancia nos costó 166,87$. Lo reservamos directamente en su web y se podía cancelar hasta 24 horas antes. El cargo se realizaba en algún momento entre la fecha de la reserva y la de la estancia.

Pues una vez que descargamos, cogimos de nuevo el coche dirección Monument Valley, que quedaba a una media hora desde el hotel. La entrada cuesta 5$ por persona y no está incluida en los Parques Nacionales, sino que está gestionado por los indios navajos. Puedes hacer el recorrido en coche, o bien pagar una excursión y que te lleven ellos. El terreno está bastante mal, en parte porque así ellos se aseguran más excursiones. Nosotros como llevábamos 4×4 y el coche era de alquiler, nos arriesgamos a hacerlo por nuestra cuenta. Eso sí, tienes que ir muy despacio, no sé si era a 15 km/h o eran millas. Es recomendable llevar también las ventanillas subidas, porque comes muuuuuuuuuucha arena. Así iba a mitad de recorrido nuestro jeep.

El recorrido de Monument Valley no es muy extenso, son 11 puntos de interés que en una hora y algo los has visto. Eso sí, has de tener cuidado con la ruta porque no está muy bien señalizada, a veces salen caminos que no llevan por donde has de ir… y como las rocas en realidad hay que tener imaginación para saber lo que es… pues no sirve mucho de orientación. Aquí os dejo un mapa

Si habéis estado en la Ciudad Encantada de Cuenca y habéis tenido la sensación de que los nombres de las figuras los ha puesto alguien borracho / fumado, pues aquí tendréis la misma sensación. Como visita a mí me gustó, es decir, si miras lo que ha hecho a erosión, el viento, las lluvias… y lo que ha quedado como resultado de esos factores, lo disfrutarás. Sin embargo, si vas intentando encontrar el elefante o cualquier otro nombre que le han dado… en fin, que acabarás desilusionado.

Y una vez que atardeció, nos volvimos al hotel, pues el día siguiente teníamos 2 horas de coche, cambio horario en nuestra contra y mucho que ver.

Ruta 66 y atardecer en el Gran Cañón. Etapa 6 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Después de la última etapa, el cansancio se iba notando, y más cuando el paisaje es monótono y vacío. La verdad es que esta etapa, bueno, la parte de la ruta 66, he de decir que me desilusionó, y creo que no fui la única.

Partimos de Las Vegas, dirección Gran Cañón, hay una ruta directa, pero decidimos desviarnos después de pasar la presa Hoover (la de la peli de Superman). Que porque pilla de camino, si no, tampoco es una gran parada… aparte de perder una gorra por el aire, como le pasó a alguno, jejeje.

Después de pasar por la presa, seguimos hasta Kingman donde está la locomotora Santa Fe y a partir de ahí tienes un tramo de la famosa Ruta 66.

Yo me esperaba una zona con pueblos ambientados en la Ruta 66, con las típicas señales en la carretera… pero nada, los 3 pueblos que pasamos, creo que no se podían llamar ni poblado. Hasta que no llegamos a Seligman, no encontramos lo que estábamos buscando.

Anduvimos un poco por sus calles, un poco al estilo de Mariposa, con negocios uno junto a otro, restaurantes, tiendas de recuerdos… pasamos a comprar una típica señal como la de la foto y de camino al Gran Cañón.

En fin, que yo no recomiendo hacer este tramo, porque tanto Kingman como Seligman están en la I-40, no hace falta dar el rodeo.

Paramos a comer de camino al Gran Cañón en un Kentucky Fried Chicken y con un combo comimos 3, el 4º comió una ensalada con puré de patata, creo que tenía. Y nos salió todo por 18$.

Con el buche lleno (que diría mi abuelo) y con los vasos de cocacola de un litro hasta arriba, hicimos el resto del recorrido por la I-40 hasta Williams, y de ahí cogimos el desvío por la 180.

Teníamos el hotel en esa misma carretera de camino al Gran Cañón y como la entrada te sirve para 7 días y teníamos tiempo para ver atardecer, decidimos ir del tirón con maletas y todo. Y la verdad es que fue la mejor decisión del día. Qué vista, ESPECTACULAR.

Los colores, las luces… no sé, la hendidura, la caída que hay… es indescriptible, y de nuevo, las imágenes no hacen justicia a lo que ves, lo que sientes, lo que hueles… Que por cierto, la temperatura aquí volvió a ser más baja, de hecho por la noche refrescaba.

En este parque sí que pagamos, y, es que, sí tienen taquillas, y justo después de pagar los 25$ (es el más caro de los que visitamos, pero merece la pena), unos metros después se nos cruza un ciervo. Bueno, perdón, un señor ciervo, porque era más alto que el coche… No creáis que se cruzó corriendo la carretera, no, salió, se plantó en el carril, nosotros lo esquivamos, pero el de detrás que vio la maniobra, se frenó, y el señor ciervo pasó tranquilamente… supongo que como Pedro por su casa, nunca mejor dicho, ya que los invasores somos nosotros.

Y nada, vimos el ciervo, el atardecer y nos volvimos al hotel. Para esta ocasión teníamos reservado otro Best Western. El hotel es muy nuevo, y es que Tusayan surgió como 4 casas, 5 hoteles, 3 restaurantes y 1 supermercado que dan servicio a los turistas que van a ver el Gran Cañón.

Como hay poca oferta (una media docena de hoteles) y están a tiro de piedra de la entrada al Parque, es algo más caro. Nos salió por 155.34€, es decir, por 38.84€ por persona. No es excesivo, pero claro, después de los 12€ en Las Vegas… También teníamos desayuno y wifi incluídos y una tele con HDMI. Que para muchos no os dirá nada, pero para mi hermano que se había comprado un ordenador y que quería descargar las tarjetas de memoria de la cámara a dicho ordenador… fue como si bajara la virgen a verle… abrió la puerta de la habitación y se le hizo la sonrisa, se le saltaban las lágrimas casi… Esta es la habitación:

Nada más entrar tienes la zona de la cafetera y a mano izquierda el baño. Y si sigues, un escritorio, la zona de la tele, y al final del todo una mesa con un par de sillas. Bueno, realmente esta es la habitación originaria que nos dieron, luego dormimos en la de enfrente porque hubo un percance con el baño, así que tuvimos que trasladar los bártulos, que no eran pocos. Ya habéis visto el maletero en entradas anteriores.

Os recomiendo que llevéis algo de comida, nosotros no teníamos ganas de pizza y es poca de las opciones que tienes. Hay un super, como decía, pero es caro y no hay muchas opciones de comida como puedes encontrar aquí. Quiero decir, te las tienes que apañar con algo frío o con algo que se haga en el micro… Aquí en cualquier super tienes pasta fresca que con un poco de tomate… vas listo… o arroz, ensaladas, unas latas en conservas, fiambre, no sé… pero en este sitio sólo encontramos unos fideos deshidratados de esos que se hacen cuando les echas agua hirviendo, y una pasta como la que te dan en los aviones. Al final nos decantamos por esto último, aunque no recuerdo si era pasta o arroz, porque cogimos cada uno una variedad, que si al curry, a las setas… No estaba malo, pero como no había otra cosa, supo a gloria.

Y a dormir pronto que teníamos que madrugar para coger el helicóptero a primerísima hora.

Death Valley y noche en Las Vegas. Etapa 5 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Y llegamos al que yo creo que fue el día que peor lo pasé. Los que me conocen saben que no soporto el calor, todo lo que sea más de 25º madrileños (porque en el Levante con la humedad es otra cosa ya que me supera totalmente) para mí ya es calor y me pongo insufrible, me doy asco a mí misma. Llevávamos unos días de temperaturas muy agradables, unos 18-22º en San Francisco, unos 20 en Yosemite y Mariposa… pero a medida que nos íbamos acercando al Valle de la Muerte, la temperatura iba subiendo y el paisaje iba cambiando.

Empezamos con 25º y acabamos superando los 40.

Y es que se llama Death Valley por algo, todavía no entiendo cómo la gente se atrevía a cruzarlo… yo estoy segura de que habría muerto a la media hora… ni Bear Grylls sería capaz de sobrevivir a ello. Estuvimos parados algo antes de adentrarnos de lleno porque hubo un accidente de un motorista y tuvo que venir un helicóptero y mientras tanto la carretera estuvo cortada, fueron unos 15 minutos y como estábamos alto corría el aire, pero una vez que fuimos adentrándonos… el aire empezó a no existir… y es que llegas a estar por debajo del nivel del mar.

Death Valley es un parque nacional, pero no encontramos caseta como la de Yosemite o Mariposa… así que fuimos avanzando y avanzando, con los 20$ en la mano… pero sin encontrar dónde pagar. En la web te puedes descargar un mapa para guiarte y no acabar perdido en medio de la nada más absoluta.

Nosotros, que veníamos del Oeste, entramos por la carretera 190 y nuestra primera parada las Mesquite Sand Dunes, donde se rodó una de las películas de La Guerra de Las Galaxias, no sé cuál porque no he visto ninguna.

Te bajas del coche, notas los 35º, te adentras un poco a las dunas, 4 fotos y de vuelta al coche porque la arena desprende un calor insufrible. Lo siento, pero no voy a poder describirlo mejor, el calor nubla mi objetividad, jejeje.

Después, seguimos por la 190 por Salt Creek, y la 178 dirección Devil’s Golf Course hasta llegar a Badwater. Mientras lo vas recorriendo, el paisaje va cambiando, pero aún así no hay nada… es desierto, distintos tipos de arena, de rocas, de piedras, pero miras al horizonte y notas el calor… no sé si sabéis a lo que me refiero, ves como se dispersa la imagen que tienes ante ti. Y es que llegados a Badwater alcanzamos los 37º (100ºF)

Por cierto, nada más entrar en Death Valley ves señales que te aconsejan que para que el coche no sufra, que mejor no pongas el aire acondicionado… Vamos, que el coche no sufre, pero tú sí… Total, que cuando ves que el panel marca los 100ºF pues te da miedo bajar. Y cuando lo haces… uf, crees morir… el sol azota, sudas por todos los poros de la piel, te arden los pies… creía que era imposible volver a sentirse así, pero la última ola de calor en Madrid ha sido muy parecida. Sólo que aquí el calor lo desprende el asfalto y allí era el lago de sal. Eso sí, merece la pena llegar y echar un vistazo.

Badwater antes era un lago, una laguna, pero se ha ido secando y hoy sólo queda la sal, algo de agua también, que no está tan caliente como puedes esperar, sino que casi está fresca. En ese momento estás a 86m por debajo del nivel del mar, con lo que es comprensible el calor. Yo no pasé de ahí, de la madera, no me vi con ganas ni valor de adentrarme más, pero uno de nosotros sí que se atrevió en llegar hasta el final del resto de sal que se aprecia en las siguientes imágenes.

Los 3 restantes nos quedamos a la sombra, a resguardo de unos baños que hay justo al lado. Y hacía calor igualmente. Veías a la gente que volvía ya sin camiseta, rojos, sudando… algunos echándose agua por encima, otros mojando la ropa y poniéndosela después… en fin, insufrible.

Una vez en el coche, volvimos por donde habíamos venido, pero recorriendo esta vez Artist’s Drive, para ver Artist’s Palette, que recibe ese nombre porque las rocas tienen diversos colores. Aquí no es necesario bajarse del coche, de hecho es un pasaje estrecho.

Y para finalizar, terminamos de subir hasta que llegamos a la 190 de nuevo, dirección este hasta Death Valley Junction y de ahí dirección a Las Vegas. El resto de recorrido no os cuento mucho porque ya no me llamó tanto la atención. Por cierto, salimos sin pagar, porque tampoco había caseta en ese extremo.

Hay que tener muy en cuenta el llevar comida porque allí creo que sólo hay un sitio para comer… nosotros comimos unas ensaladas que ya llevábamos de la compra del día anterior y nos sentamos en una sombra (de unas palmeras de un campo de golf) a comérnoslas… pero ya, no tienes opciones. Así como de echar gasolina, hay 3 gasolineras, cada una más cara que la anterior, y aunque habíamos echado gasolina al salir del hotel, como cada mañana, tuvimos que volver a repostar dentro de Death Valley, sajada, claro y de hecho, casi no llegamos a Las Vegas. Y es que, de camino tampoco es que haya nada… ni pueblos, ni casas, nada… desierto… y muy muy pocas gasolineras. Aquí podéis ver cómo llegamos a la gasolinera a la entrada de la ciudad del pecado. Yo ya pensé que teníamos que ir empujando.

Llegamos a Las Vegas al atardecer, cuando empiezan a encenderse las luces… es impresionante cuando llegas, mil carriles, coches por todos lados, hoteles, perdón, megahoteles…

y nosotros dirección Norte hasta el Circus Circus. Elegimos este hotel porque ya que íbamos a hacer dos paradas, pues la primera vez iríamos a la calle Fremont, donde surgieron los casinos, el norte del Strip, y ya a la vuelta, en la segunda estancia con dos días por delante, buscaríamos un hotel al sur del Strip.

El Circus Circus no es uno de los más lujosos de todo el Strip, pero como primera impresión te deja con la boca abierta… nos tiramos como 20 minutos para encontrar la recepción porque como entras por el casino… pasillos y pasillos de máquinas, de mesas de apuestas… te pierdes, se te van los ojos, y nos pasamos la recepción dos veces… con las maletas como 4 catetorras. La habitación, con dos camas Queen, como siempre, con wifi, pero sin desayuno, nos salió por 47.93€, es decir, que pagamos 11.98€ por persona y noche… Y teníamos esta vista desde la cama:

Después de descargar y ducharnos, nos fuimos a ver la Calle Fremont, donde surgió toda esta bestialidad de mundo de la ludopatía, están los primeros casinos, un montón de tiendas de recuerdos, y más de un friki. La calle está cubierta y hay un espectáculo de luz y de sonido: la Fremont Experience.

Cenamos en esa misma calle, en un restaurante que mi hermano había visto por internet, y que no sé cómo se nos ocurrió ir. Se trata de Heart Attack Grill.

Su nombre ya lo dice todo, y es que su comida es una bomba de relojería, hamburguesas grasientas, patatas aceitosas, batidos que son mantequilla pura, cocacola que es azúcar y te rechinan los dientes… Pero bueno, queríamos vivir la experiencia americana de lo más grande, lo más grasiento, lo más llamativo… y ahí que nos fuimos. En la entrada tienes una báscula para pesarte, ya que si pasas de los 130kg comes gratis. Lo siguiente, te ponen un pijama de hospital como los de las películas, y a tu mesa. Te asignan una camarera que va vestida de enfermera de peli porno, con su bata ceñida y sus taconazos, rubia de bote recauchutada con voz de pito y a comer. Y esto fue lo que pedimos

El bestia de mi hermano se comió una él solo, y se tiró 3 días con ardor de estómago, el resto nos comimos la otra. Por cierto, hablando de cosas grasientas, si os gustan las oreo, ya no las miraréis de la misma forma después de ver esto.

En fin, con el estómago más que lleno, nos volvimos al hotel a descansar que llevábamos un día bastante cansado entre el calor, los kilómetros, la cena…