Road Trip por Escocia. Día 6: Thurso, Melvich Bay y Loch Eriboll

Amaneció algo más despejado que el día anterior en Thurso. No llovía, pero había unas nubes grises en el horizonte. Bajamos a desayunar y estaba todo muy tranquilo, solo había otro huésped más en la sala esperando al desayuno.

Menú desayuno

Como venía siendo habitual, había una consola con yogures, zumos, leche, algo de fruta y cereales.

Desayuno

En la mesa teníamos mantequilla mermeladas, así como sal, pimienta y ketchup. Las bebidas calientes nos las trajeron recién hechas de la cocina, así como los huevos revueltos con salmón que pedimos.

desayuno

Después de desayunar cargamos el coche, con la ropa del día anterior algo húmeda estirada sobre los asientos traseros, y nos dimos un paseo por Thurso ya que la tarde anterior no habíamos salido.

Thurso es un pueblecito costero con una bonita playa y espectaculares acantilados. Sus orígenes se remontan a los pictos, pero su nombre actual viene de la época de los vikingos. Thurso deriva de Thors, que significaba “río”. Fue un importante asentamiento nórdico por ser una puerta de entrada a Escocia. Además, tuvo su peso en el comercio ya que el rey David II (1329-1371) decretó que el peso de la libra de Caithness se convertiría en el estándar para toda Escocia.

Thurso contaba con uno de los mercados más baratos del norte, atrayendo vendedores desde más allá de Edimburgo. En los siglos XVII y XVIII se benefició del comercio de carne y pescado. En la segunda mitad del siglo XX la población del pueblo se triplicó al abrirse una planta nuclear en Dounreay y la base militar estadounidense de 1964 a 1992.

Thurso

Thurso

Dimos un paseo por la zona peatonal prácticamente vacía. No era excesivamente pronto, pero apenas nos cruzamos con gente.

Thurso

Thurso

Cerca del hotel teníamos la Plaza de Sir John, que en su origen se llamaba Plaza MacDonald. Se le cambió el nombre para honrar a Sir Tollemache Sinclair en 1879. En 1893 se erigió la estatua del político Sir John Sinclair, que nació en el pueblo, y se le volvió a cambiar el nombre a la plaza.

Plaza de Sir John

Cerca está la Sir George’s Fountain, una fuente que se construyó en 1894 por Sir Tollemache Sinclair en memoria de su padre, Sir George Sinclair. Originalmente se colocó frente a la plaza, pero después se movió para dejar espacio a un Memorial de la Guerra que se levantó en 1922 y que honra a 153 soldados.

Sir George's Fountain

Para ser un pueblo pequeño, cuenta con varias iglesias.

Iglesia

La de St Peter y St Andrew fue levantada para sustituir la antigua St Peter’s que cayó en ruinas. El primer sermón fue el de Walter Ross Taylor en 1833.

St Peter's & St Andrew's Church

Un poco antes de llegar al puerto está la Old St Peter’s Church, una iglesia de la que hoy solo quedan sus ruinas. Se construyó en el siglo XII y fue la iglesia principal de Thurso durante siglos. Dejó de usarse a mediados del siglo XIX, aunque el cementerio se siguió usando hasta 1894.

Iglesia en ruinas

Iglesia en ruinas

Iglesia en ruinas

Iglesia en ruinas

Iglesia en ruinas

También en ruinas está el castillo del siglo XII que fue erigido por condes nórdicos. A mediados del XVII el Conde de Caithness añadió una gran torre de piedra y en el siglo XIX Sir Tollemache Sinclair lo amplió convirtiéndolo en una mansión señorial escocesa. Ha tenido visitantes de renombre, como los Príncipes de Gales en 1876, Grant, el Presidente de los EEUU o el ensayista e historiador escocés Thomas Carlyle. Quedó dañado por una mina durante la II Guerra mundial y no se ha reconstruido.

Castillo en ruinas

Castillo

Entrada del Castillo

El puerto no tiene mucho interés, poco queda de la próspera industria que comenzó en el siglo XIV. El puerto se construyó en 1891 y su declive comenzó a principios de los años sesenta del siglo XX.

Thurso

Sin embargo, si tomamos la carretera hacia la izquierda, vemos la playa. Como todas en la zona, amplias y con buena arena. Desiertas también. Solo algún valiente paseando al perro.

Playa

Playa

Playa

Durante la noche debía haber subido bastante la marea, porque se notaba hasta dónde había llegado el agua y prácticamente era todo el espacio de arena.

Playa

Playa

Comenzó a chispear a ratos y no nos entretuvimos más, pues además ya eran las 11 de la mañana. Volvimos al coche y dejando atrás Thurso, continuamos nuestro recorrido por el condado de Sutherland.

Nuestra primera parada del día fue Melvich Bay, una bahía con unas espectaculares vistas. La carretera que lleva hasta allí ofrece un panorama impresionante de la costa norte de Escocia. Hay un aparcamiento donde se puede dejar el coche y bajar a la playa, que tiene una arena de color dorado.

Melvich Bay

Melvich Bay

Melvich Bay

Fue un día para disfrutar de las vistas. No hay grandes pueblos, más bien grupos de asentamientos, lo bonito de la zona son los paisajes. La carretera es estrecha y hay que ir despacio, pero esto te permite empaparte del ambiente y dejar a los ojos asimilar los paisajes, decidir cuándo parar. Detenerte a reposar un rato y sentarte sin más a observar los lagos, pequeños fiordos y playas que van apareciendo durante el recorrido.

A medio camino entre Melvich y nuestra parada final del día, Durness, llegamos a Kyle of Tongue, una lengua de agua que se adentra desde la bahía de Tongue hacia el interior.

Hay un dique artificial que permite que una carretera una ambos lados por medio de un puente que fue levantado en 1971. Antes de la construcción del puente se tenía que coger un ferry o dar un rodeo de 20 km.

Se puede parar en un parque y disfrutar de las vistas. Como digo es un día de tomárselo con calma, relajarse y observar el paisaje.

Continuando hacia el oeste llegamos al Loch Eriboll, que en realidad no es un lago propiamente dicho. Debe su nombre a la pequeña aldea que se encuentra en su orilla oriental.

Se trata de un fiordo que se interna 16 km en tierra y es el lago marino más profundo de Escocia. Hasta allí llegaron los submarinos alemanes en la II Guerra Mundial y fue donde se rindieron formalmente en 1945.

Loch Eriboll

Loch Eriboll

A medida que nos vamos aproximando se ven cómo el terreno es algo más llano y verde. Esto se debe a que esta parte de Escocia tiene otro tipo de roca más suave que hace que sea más fértil.

Loch Eriboll

Las dos orillas son diferentes, y esto se debe a la cuarcita que se fue formando hace 540 millones de años cuando Escocia formaba parte de otro continente. Esta piedra provenía de la arena blanca depositada en las superficies cálidas del océano.

A medida que el continente escocés se fue moviendo hacia el norte, fue depositándose piedra caliza sobre la cuarcita. Después, aproximadamente hace 430 millones de años, Escocia se unió con Inglaterra y Gales y desapareció el océano entre ambos continentes, lo que propició que surgieran las montañas que vemos hoy en día. La colisión de ambos propició que algunas de las rocas se desgastaran revelando diferentes etapas en la historia de aquel océano.

Es una zona en la que abundan los fósiles, y lo curioso es que los restos se parecen a los encontrados en Norteamérica y difieren totalmente a los de Inglaterra y Gales. Así pues, esto corrobora la teoría de que Escocia estuvo unida al continente americano antes que a Inglaterra.

Loch Eriboll

Nos encontramos en la región con menos densidad de población de todo el Reino Unido, y también donde más llueve. El trayecto discurre cuesta abajo por una carretera estrecha y llena de curvas. La temperatura baja y hay niebla, o las nubes están bajas creando una atmósfera siniestra aunque con cierto encanto.

En la orilla occidental se pueden atisbar construcciones de piedra en las colinas.

Loch Eriboll

En el fiordo hay varias islas, la mayor de ellas recibe el nombre de Eilean Choraidh y se usó para prácticas de bombardeo aéreo porque su forma y tamaño se asemejan a los de un acorazado.

Eilean Choraidh

En este tramo norte de Escocia abundan las autocaravanas, y apenas hay turismos con los que cruzarse. Vimos mucha matrícula alemana y holandesa. De vez en cuando alguna belga o francesa. La conducción se hizo algo más lenta, puesto que cuando se cruzaban varios vehículos de tales dimensiones ocupaban al máximo el carril y los passing places.

En un momento dado llevábamos detrás a una lugareña en su A6 (o similar, quizá era un BMW) que empezó a darnos las largas cada dos por tres. La mujer iba un poco harta de tanto turista tortuga y a la que nos retiramos a un passing place nos pitó y tiró millas dejando atrás coches y autocaravanas.

Seguimos la carretera y en una de las bajadas vimos que había vehículos aparcados a un lado de la calzada y al fondo una playa impresionante. Habíamos llegado a Sangobeg Beach.

Sangobeg Beach

Aparcamos, cogimos nuestra comida y nos dirigimos hacia el acantilado. A medio camino había un banco y allí nos sentamos a comer y a disfrutar de las vistas.

Sangobeg Beach

Al parecer es una playa bien conocida por los aficionados al surf y al kayak. Nosotros no vimos a nadie preparado para ello, quizá no era el día propicio. Pero tampoco era día de baño como la valiente señora sobre estas líneas. Vamos, nosotros bajamos con botas de montaña.

Sangobeg Beach

Sangobeg Beach

Es una preciosa playa de casi 300 metros de largo y 150 de ancho. Contrasta la variedad de colores: el blanco de la arena, el turquesa del mar, el verde de los prados sobre los acantilados…

Sangobeg Beach

Sangobeg Beach

Sangobeg Beach

Con el estómago lleno y después de un paseo por la playa, regresamos al coche rumbo a Durness.

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