Recomendaciones (y balance final) para un Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Es una pena llegar al final, hacer balance… y más cuando todo sale bien. Como ya comenté, todo comenzó en 2011 y nos fuimos de viaje a finales de abril. En 17 días se nos fue la planificación de unos 4-5 meses, pero mereció la pena dedicarle ese tiempo, porque la aventura salió redonda.

No tuvimos problemas con la documentación, no usamos el carnet internacional de conducir, ni el seguro de viaje, que es lo mejor que te puede pasar de vacaciones, no tener ningún percance, y más a tantos kilómetros de casa, con tantas horas de coche, en lugares tan inhóspitos.

Asimismo, todo fue perfecto con las reservas de coche y hoteles, así como las entradas, no nos llevamos ninguna sorpresa negativa con lo que ya llevábamos preparado, al contrario, creo que he mencionado bastantes veces que fuimos de menos a más, los hoteles eran cómodos, limpios, bien situados y económicos (algunos no tanto, pero compensaban con otros que estaban por debajo de la media). Vimos todo lo que queríamos ver, incluso algo más donde nos sobró tiempo, hicimos nuestras compras, comimos bien… en fin, no puedo sacarle pegas a nada.

Así pues, no puedo dar muchas más recomendaciones que las que ya di al inicio. Es decir, mejor si lo preparas con tiempo, no tengas miedo a llevarlo tan atado que no vas a disfrutar, porque luego tienes tiempo de improvisar, pero es importante tener cerrado el vuelo de ida, el de vuelta, cómo te vas a desplazar entre medias, los que quieres ver, si tienes que reservar previamente para entrar en algún parque, los alojamientos…

Aunque sí quiero mencionar una opción que nosotros descartamos, pero que es valorable, y es no hacer tantos kilómetros en coche, sino coger un vuelo nacional en determinado momento para saltar tierras áridas sin mucho que ver.

Nosotros nos lo planteamos para ir de Las Vegas a San Diego, pero decidimos que no nos era viable por la cantidad de equipaje que llevábamos (empiezas con poco y a medida que pasan los días acumulas y acumulas) y porque tendríamos que hacer escala en Los Ángeles seguramente. Para el resto del viaje no merecía la pena porque nuestras etapas eran de una media de 3 horas en coche. Pero es algo a tener en cuenta a la hora de diseñar la ruta.

Otra valoración inicial es con qué compañía volar así como dónde llegar y desde dónde volver. Por ejemplo, Iberia tiene vuelos directos desde Madrid a Los Ángeles. Pero imagina que quieres hacer como nosotros y comenzar en San Francisco, pues necesitarás un vuelo nacional. O al revés, puedes salir desde Los Ángeles, acabar en San Francisco y después coger ese vuelo nacional para volver a Madrid. Pero en función de ese condicionamiento, a lo mejor has de plantearte no ir tan al este como hicimos nosotros y trazar una ruta circular. Salir de Los Ángeles, subir la costa hasta San Francisco y volver por el interior… O quizá no bajar hasta San Diego y desde Las Vegas volar a LAX… En fin, que es importante saber qué quieres ver y qué opciones de vuelos te salen mejor, porque o reestructuras la ruta en función de las escalas, o las escalas en función de la ruta. Nosotros al ir a ver a la familia queríamos dejar San Diego y Los Ángeles para el final. Aunque también os digo que por lo que nos salió el alquiler del coche más la gasolina, no nos habría salido rentable un vuelo nacional… pero depende de las personas que viajéis, claro.

En cuanto a los integrantes, creo que ya mencioné que 4 me pareció el número ideal, nos ahorramos en coche, alojamiento, en entradas a parques nacionales (que la entrada es por vehículo y 4 integrantes), pero aparte del número, hay que tener en cuenta la personalidad, el carácter de los viajeros. Es decir, necesitas que todo el mundo tenga la misma ambición, el mismo interés, que vaya con la misma intención. No te sirve que 3 quieran ir a hacer turismo, ver naturaleza, patear ciudades, y que el cuarto sólo quiera ir de compras, no le guste la naturaleza y vayas con él a remolque en todos sitios. Así pues, recomiendo que antes de cerrar el grupo de integrantes, os sentéis a dejar claro las intenciones de cada uno, el porqué de cada parada, el qué ver, que todos se documenten un poco para saber adónde van… porque si no, os podéis encontrar con momentos desagradables que os pueden estropear el viaje.

Nosotros ya nos conocemos bastante, es lo que tiene viajar con tu pareja, tu hermano y tu prima, y ya habíamos viajado juntos, no los 4, pero sí unos con otros, otros con unos, pero el caso es que sabíamos que todos queríamos lo mismo: 17 días a tope, viendo el máximo de cosas posibles, acostándonos pronto y madrugando mucho, comiendo en ruta donde fuera, recorrer naturaleza, visitar ciudades y todo sin parar. Y lo cierto es que por eso no tuvimos que ir tirando unos de otros, cuando llegábamos a un hotel nuevo, ya estábamos pensando en el día siguiente, en prepararnos la ropa y los mapas para la próxima ruta, estableciendo la hora de levantarse y de salir, quién se duchaba por la noche y quién por la mañana… Coordinación, vaya. No todo fue de color de rosa, claro, hubo algún que otro día con desacuerdos varios por decisiones que no se tomaron grupalmente, pero disfrutamos del viaje al máximo.

Para decidir quién formará parte del viaje, también es importante aclarar un presupuesto. Nosotros teníamos cerca otros viajes, como el de Nueva York, y más o menos sabíamos hasta dónde queríamos llegar como límite de presupuesto, y eran los 2000€ por persona. La situación de cada uno de nosotros es diferente, por eso hay que hablarlo desde el principio, para luego evitar que haya quien se caiga porque se dé cuenta de que no llega, y todos los cálculos se te desbarajustan. No es lo mismo hacer un presupuesto para 4, que para 3, ya que los gastos comunes como coche, hoteles y comida se han de dividir entre uno menos. A pesar de nuestras situaciones económicas dispares, todos pudimos organizarnos, ya que fuimos pagando escalonadamente, primero el avión, luego coche, después hoteles, más tarde reservas… y también que entre nosotros íbamos pagando unos y otros según cada uno pudiera. Para esto recomiendo llevar una plantilla, un excel, por ejemplo, para ir anotando lo que va pagando cada uno, y antes de emprender el viaje, reajustar. Así pues, yo pagué 3 vuelos y un hotel, otro 4 hoteles, otro reservó el vuelo en helicóptero y el coche, otro las entradas a Antelope, un par de hoteles e hizo el cambio de moneda… Y al final, a la hora de partir, todo el mundo había puesto lo mismo y llevábamos un bote en dólares para gastar allí en comida, gasolina, tasas, siempre que las tarjetas no fueran admitidas. En fin, entre lo que pagamos aquí escalonadamente y los gastos de allí (gran parte ya pagado porque estaba descontado al hacer el cambio de divisas) nos gastamos 1817,11€, bueno, mi hermano que tenía el vuelo con Iberia con descuentos se gastó 1569,11€. Luego cada uno hizo sus compras de ropa, productos electrónicos y recuerdos, que creo que nos hicieron llegar a los 2000€. Y nos podría haber salido más barato si hubiéramos cogido los vuelos en diciembre, es lo primero que hay que tener claro, los vuelos. Pero nos demoramos mucho en decidir quiénes íbamos, la ruta, y demás.

Por cierto, una última anotación sobre los pagos. He comentado que llevábamos efectivo para donde no fuera posible pagar con tarjeta, y lo digo porque os recomiendo que miréis bien la comisión que os cobra vuestro banco, porque a mí con ING me salía más a cuenta pagar con tarjeta que en efectivo, ya que la comisión era el cambio de moneda a dicho día y el 2% de visa, mientras que cuando cambias divisa, el banco te aplica comisiones que pueden ser algo superiores. Así que, está bien llevar efectivo, pero no os volváis locos, allí se puede pagar hasta un paquete de chicles con tarjeta. Aunque también es verdad que a veces, sobre todo en gasolineras, la tarjeta de débito al ser extranjera, te pide un pin de 5 cifras para pasarla a crédito, y nuestras tarjetas tienen un pin de 4, por lo que, o pagabas en efectivo, o con una de crédito. Ah, esto me recuerda también que la gasolina no cuesta lo mismo en efectivo que en tarjeta, es más caro de esta última forma, generalmente unos 10 centavos el galón. Un galón son 3,78 litros y 10 centavos en aquel momento eran 0.08€, que no es mucho, pero tantos días con el coche… pues echas cuentas, y te sale algo mejor pagar en efectivo, claro.

Y para terminar, os pongo nuestra ruta en mapa, o casi completa, ya que es el mapa que hace mi cámara de fotos que tiene gps integrado, sólo que no siempre consigue encontrarse el gps, por lo que no salen todos todos todos los puntos, pero bueno, si trazáis una línea imaginaria de punto a punto, podéis ver el Road Trip.

Espero que hayáis encontrado útil la información, si tenéis cualquier duda, preguntad sin problema. A ver si saco tiempo y os cuento algo de los Fiordos en las próximas entradas, aunque lo tengo menos fresco, pero seguro que en cuanto abra las fotos, me empiezo a acordar.

Los Ángeles II. Etapa 13 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Llegamos al fin de nuestro viaje, ains, qué recuerdos. El día anterior habíamos visitado ya una parte, paseando por Hollywood Boulevard y por Santa Mónica, y entre el sábado y domingo recorrimos Downtown, Venice Beach, subimos a la colina de Hollywood para hacernos fotos con el famoso cartel, fuimos al Observatorio Griffith, de nuevo a Hollywood Boulevard y acabamos con un atardecer en Malibu Beach. El lunes nuestro vuelo salía a las 8 de la mañana y teníamos que estar en el aeropuerto con 3 horas de adelanto, más una hora de camino, muchas cosas que ver, poco tiempo, la maleta por hacer…

Pero empecemos por el principio, el sábado. Cogimos el coche y nos fuimos a ver la zona financiera, el Downtown, vaya. Y como ya os dije que hicimos en San Diego y en Santa Mónica, nuestra prima nos llevó a la azotea de un hotel para disfrutar de las vistas. Se trataba del The Standard y a la 1 empezaba una fiesta en la piscina (azotea del hotel) y estaban preparándola con lo que no dejaban subir a nadie, pero nos permitieron colarnos 5 minutillos para hacer fotos.

Se ve todo el Downtown:

La verdad es que a esas horas de la mañana en el distrito financiero no había mucho movimiento. Lógico al ser fin de semana.

Después de que nos invitaran a bajar muy amablemente (sin ironía), dimos un paseo por la zona.

Me sorprendió gratamente la biblioteca con su enorme edificio

Por la zona hay básicamente rascacielos y poca gente… hay que tener en cuenta que era sábado. Con el coche nos dirigimos hacia Venice Beach, pasando antes por el Walt Disney Concert Hall (os recordará al Guggenheim de Bilbao)

Y también pasamos por el estadio de Gasol, bueno, de los Lakers, el Staples Center

Y como decía más arriba, llegamos a Venice Beach. Que es donde estaba toda la gente de Los Ángeles, porque estaba muy animado.

Es una zona residencial, con sus canales, sus casitas de gente adinerada, y después tienes el paseo marítimo, por así decirlo, lleno de mil tiendas de gafas, complementos, ropa, de restaurantes y sitios de comida rápida, de vendedores ambulantes, de gente haciendo trencitas, tatuajes de henna, de artistas callejeros, gente en sus monopatines, patinadores…

La zona de los canales es un buen lugar para pasear, de puente a puente, viendo las casas, los jardines, cruzándote con patos…

Ojo, que hay casas muy chulas, que muestran cierto estatus económico, pero también hay casas de algún que otro tarado… si no, explicadme a qué viene este jardín con muñecos diabólicos:

Cuando vas por el paseo, te integras entre la multitud. A mí me recordó a mil series, películas… el paseo, la playa, las casetas de los vigilantes… Una de esas zonas en las que ya piensas que has estado.

En las fotos se puede ver cómo estaba de animado, lleno de gente paseando, los puestos, tanto fijos como ambulantes. Y en la siguiente, la pista de patinaje donde había skaters muy virtuosos.

Hicimos una parada para comer, y esta vez tocó oriental, en Mao’s Kitchen, y para seguir con nuestro historial, estaba todo riquísimo. Pedimos unos rollitos de verdura, pequeñitos, otros de primavera, un arroz con cerdo y verduras (creo), unos tallarines con pollo y verdura, y unos champiñones con pollo y pimiento. Cada uno de los platos con una salsa y todas para chuparse los dedos. Ahí va la foto:

No me diréis que no tiene buena pinta… La única pega fueron los tallarines que estaban algo duros, pero creo que porque eran fritos… sin embargo, la salsa y las verduras estaban en su punto. Si vais por la zona, parad para comer, sale barato, la comida es abundante y muy rica. La atención al cliente (como en todo el viaje) es muy buena también.

Terminamos de dar el paseo por Venice para bajar la comida y volvimos a casa de la familia política de nuestra prima para pasar la tarde-noche. Eso sí, no nos fuimos sin la famosa foto de la típica caseta de los vigilantes

Eran los playoffs, y algunos disfrutaron de un partido de basket, aunque perdieron los Lakers, con lo que no sé si realmente disfrutaron como tal…

El domingo era el día de la madre, que en Estados Unidos no es el primer fin de semana de mayo, sino el segundo. La familia de nuestra prima tenía un día familiar planeado, así que decidimos hacer de turistas por último día yendo a ver el famoso cartel de Hollywood. Antes de nada, hicimos parada en un Starbucks para desayunar. Si conocéis la cadena de franquicias en España, olvidaos, no tiene nada que ver, tiene mucho más surtido de bollos y los precios son mucho más asequibles, de ahí que todo el mundo desayune en ellos. Nos pusimos ciegos, como siempre. No me acuerdo qué era cada cosa, y en la foto ya faltan bollos, pero había croasanes rellenos, sin rellenar, muffins, bollo de arándanos, de yogur…nada empalagosos, muy frescos y esponjosos, y te dan la opción de calentártelos en el momento. Si sois amantes del té, como yo, el té chai con chocolate espolvoreado está fuerte, como a mí me gusta.

Con el estómago lleno, nos fuimos hacia el famoso cartel. Puedes elegir entre 4 sitios, en unos se ve más cerca, y en otros… ni se ve. Recomiendo sin duda el primero de ellos, en Canyon Lake Drive. Es desde donde mejor te va a salir la foto, pero es complicadísimo llegar, incluso con gps. Realmente estás subiendo la ladera de la montaña por una zona residencial, así que tienes que callejear hasta llegar a un descampado. Nosotros dimos alguna que otra vuelta. La foto que os he puesto arriba (encima del desayuno) está hecha en marcha, según subíamos con el coche. Cuando llegas al descampado puedes ver la ciudad (si la polución y la climatología te lo permiten) y el famoso cartel. Antes creo que se podía subir, hoy en día ya no.

Otro punto que sí merece la pena es el Griffith Observatory, cuyo parque estaba lleno de domingueros celebrando el día de la madre. Si tienes suerte, como he dicho antes, desde aquí también ves la ciudad, si no, la intuyes.

Por último, volvimos a Hollywood Boulevard al teatro Kodak, que es el último punto.

Pues bien, si queréis ir al teatro Kodak, id por el teatro, bueno, el centro comercial, pero no por la señal, porque o se ve nada más que con el zoom de la cámara… se intuye algo blanco en la lejanía.

Ya os lo había mencionado, que el teatro Kodak era un mega centro comercial, bien, pues aquí tenéis la muestra:

Tras alguna que otra compra, recorrimos Hollywood Boulevard y alrededores buscando la estrella de Leonardo DiCaprio, no la busquéis, no la tiene.

Eso sí, paseando por calles aledañas, descubrimos un sitio para comer, algo así como un kebab… y ¿cómo estaba la comida? No me repito, os enseño la foto:

Tres de nosotros comimos una especie de wraps, rollos, flautas, o como los llames (el mío creo que era como una ensalada César, otro era vegetal, y el de abajo a la izquierda creo que era de ternera o cordero), y el cuarto un menú de medio pollo, arroz y patatas… él siempre a lo bestia. No recuerdo lo que nos costó, y pagamos en efectivo, así que no tengo el cargo en tarjeta, pero más barato que ir al burguer aquí, seguro, no sé si con bebida (rellenable) serían unos 6$, me suena que no pasó de ahí, porque íbamos siempre a lo barato pero con buena pinta.

Y para finalizar el día, tras no encontrar la estrella de DiCaprio, nos fuimos a ver atardecer a Malibu Beach y mojamos los pies en el Pacífico.

Y aquí finaliza nuestro Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos, bueno, me queda alguna que otra recomendación y comentario, pero lo dejo para otra entrada, que esta ya es bastante larga.

Los Ángeles I. Etapa 13 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Como os decía en la entrada anterior, el viernes no acabó con los Universal Studios, sino que aprovechamos el atardecer para acercarnos a Hollywood Boulevard y ver el famoso paseo de la fama con sus estrellas, el teatro chino y el Kodak (que no sé si le cambiarán el nombre por aquello de la quiebra de la empresa fotográfica).

El famoso paseo de la fama es una calle llena de tiendas de lo más pintorescas, un tanto desangelada y con estrellas cada cual más desilusionante. Esperas encontrar estrellas de actores importantes, reconocidos, con una gran carrera a sus espaldas… no sé, De Niro, Eastwood, Sarandon, Grant, Monroe, Chaplin, Disney… pero no, allí tiene estrella quien la paga. Así que si haces una película y tu productora tiene la suficiente pasta para pagarte la estrellita, pues ahí que está tu nombre. El caso más indignante, por lo menos a nosotros nos lo pareció, el de Winnie the Pooh!!! Vamos, a ver, pero si es un oso de dibujos animados…. en fin.

A pesar de que no es gran cosa y en 15-30 minutos te has recorrido el tramo de los dos teatros, hombre, ya que estás en Los Ángeles, qué menos que acercarte y hacer la “turistada”, pero si vas mal de tiempo, no te pierdes mucho. De los dos teatros, me quedo sin duda con el chino.

En este teatro es donde originalmente se hacía la ceremonia de los Oscars, y ahí sí que están las pisadas y manos con más criterio.

Aunque hay que reconocer que me sorprendió ver las huellas de C3PO

El teatro Kodak es algo más soso, y ya os hablaré en la siguiente entrada, pero ya os digo que es un centro comercial. Muy grande, sí, porque alberga un teatro, pero es un centro comercial… esto es América…

Como veis en la foto, se nos hizo de noche. Cogimos el coche y nos fuimos a Santa Mónica, al famoso Pier, a dar un paseo. Santa Mónica tiene un Promenade lleno de tiendas, como si fuera Preciados en Madrid, y hay músicos y animadores callejeros de todo tipo, cómicos, malabaristas, gente que hace saltos, que baila… y al parecer tienen permiso del ayuntamiento y han de pasar unos controles, unas pruebas. Está muy animado y es muy peculiar. Una de las tiendas que podéis encontrar es una Converse, muy patrióticos ellos, el escaparate muestra una bandera de los EEUU con sus zapatillas

Tras pasear por el Promenade, nos dirigimos a un hotel, no recuerdo el nombre, y subimos a la azotea. Es algo que no se me habría ocurrido en ningún momento, pero lo hicimos en varias ocasiones. Nuestra prima nos llevó en San Diego y en dos en Los Ángeles para poder disfrutar de unas buenas vistas. Tú pasas como si supieras dónde vas, y si te preguntan, les dices educadamente que sólo quieres subir 5 minutillos a la azotea y te marchas. Y no te suelen poner problemas… al menos nosotros no tuvimos ninguno, fueron muy amables. Las vistas del Pier merecían la pena (y el hotel también).

Tras unas fotos y disfrutar de las vistas, y sentir algo de envidia de la piscinita del hotel, nos dimos un paseo por el Pier, que es un embarcadero lleno de tiendecitas, puestos, restaurantes, recreativos… y una placa que indica el fin de la ruta 66.

Paseando por esta zona, tenía la sensación de que iban a salir los policías en bici de la serie Pacific Blue, y es que es un constante en cualquier viaje a los Estados Unidos, que todo te recuerda a las series, las películas, sientes que que ya has estado allí.

Y cómo no, no pude resistirme a hacerme la foto a lo de Forrest Gump, en el Bubba Gump que hay en el Pier.

Y con esto dimos por finalizado el día. En la próxima entrada os hablaré del resto de Los Ángeles que vimos, lo último de nuestro viaje.

Universal Studios. Etapa 12 Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Si tenéis la duda de si merece la pena gastarse los 80$ que ahora cuesta la entrada más barata (a nosotros nos salió por 77), he de decir que tanto como si sois cinéfilos como si no, merece la pena. Y es que es más que unos estudios de grabación, ya que es también un parque de atracciones, un centro comercial… toda una experiencia. Nosotros lo llevábamos en la lista de “cosas que hay por la zona si nos da tiempo” (como el Museo de la Mafia en Las Vegas, que al final no fuimos). Preguntamos a nuestra prima y nos dijo que merecía la pena y ya que habíamos hecho tantos kilómetros, pues qué menos.

Salimos muy pronto de San Diego, y es que queríamos llegar a una hora razonable a Los Ángeles para que nos cundiera el día. Y el problema que te encuentras es TRÁFICO. Es un trayecto de un par de horas, dos horas y media, pero claro, si sales a las 7 para llegar a la apertura del parque, te comes todo el atasco. Y nos dio igual, porque llegamos a los Universal Studios a eso de las 11 y se supone que había pasado la hora punta… pero creo que en Los Ángeles cualquier hora es hora punta.

El parque está muy bien indicado, eso sí, tardas en entrar al recinto en sí. Primero pagas el aparcamiento como veis en la foto siguiente:

una vez has pagado, pasas con el coche y aparcas. Cada planta tiene un animal y un color, para que no te pierdas. De ahí recorres un gran centro comercial exterior, lleno de tiendas, restaurantes…

Yo iba pensando todo el tiempo si nos habíamos pasado la entrada o si nos habíamos colado. El logotipo de los estudios estaba por todos lados, pero no parecía que estuviéramos dentro en sí:

Pero no, si sigues el paseo de tiendas y restaurantes y la bola, llegas al acceso a las taquillas y la entrada a los estudios. Nos tocó una taquilla con un señor muy simpático que repetía el nombre que aparecía en la tarjeta de crédito intentando poner acento, nos lo hizo a todos. El señor te da la entrada y lo primero es la alfombra roja.

Cuando vas a un parque de este estilo, en el que tienes actuaciones, recorridos, atracciones, muchas cosas que ver y poco tiempo, por lo que hay que organizarse muy bien. Al entrar te dan un mapa con los horarios de cada cosa. En nuestro caso nada más llegar había un recorrido en trenecito por los estudios con guía en español, así que empezamos por ahí.

El trayecto dura aproximadamente una hora y se pasa por los decorados de varias películas o series de renombre. Quizá hablar de decorado es quedarme corta, porque la recreación no se queda en un pequeño espacio, sino que hay recreaciones de calles, de barrios… Vas con el tren recorriendo cada set de rodaje y es como si te adentraras en la historia.

Nada más iniciar el recorrido vimos pasar a Doc, de Regreso al Futuro, aunque se parecía más bien a Gerard Depardieu.

Al salir del punto de partida y acceder al recorrido lo primero que vemos son carteles de películas producidas en los estudios.

Podemos ver también vehículos de varias épocas o grabaciones.

Y decorados que sólo son fachadas, muy bien hechas, pero fachadas.

Uno de los primeros puntos por los que se pasa es la plaza de Regreso al Futuro o Entre Fantasmas:

Parece una calle de verdad, con sus aceras, asfaltado, sus alcantarillas, alumbrado… hasta su gasolinera.

Hay sets que tienen sus jardines y bocas de incendio. No falta detalle.

Siguiendo con el recorrido nos transportamos al Oeste, a México o Japón.

También pasamos por la casa de Beethoven (la del perro), el hotel de Psicosis o el lago de Tiburón, que también es de Se ha escrito un crimen…

 

Incluso han recreado un avión estrellado y el destrozo que ha dejado a su paso.

Es curioso el caso de Wisteria Lane (el barrio de la ya finalizada Mujeres Desesperadas), ya que se trata de casas con su electricidad, su agua corriente… Vamos, un barrio en toda regla. De hecho no es en la única serie que ha salido.

Durante el recorrido también hay demostraciones de cómo hacen los efectos especiales en los que los coches arden, hay tiroteos, lluvias torrenciales, también pasas por alguna zona con vídeos en 3D (antes de montar en el tren has de coger unas gafas para ello)… todo amenizado por el guía y acompañado por vídeos.

Por supuesto, no puede faltar un croma para la recreación digital.

Una vez terminamos el recorrido nos montamos en varias atracciones, como Jurassic Park, que montas en una gran barca y vas viendo dinosaurios y decorados de las películas de Spielberg. Otra atracción era la montaña rusa de la Momia, hay un pasaje del terror (que una que yo me sé se salió a la primera escapatoria que vio) la mejor atracción de todas: Los Transformers.

No os quiero desvelar mucho de ninguna de ellas, y suelen cambiarlas cada x tiempo, así que es probable que cuando alguno vaya ya no esté, pero si sigue, id de cabeza, esperad la cola que haya que esperar, porque no habréis montado en ninguna atracción así en la vida. Básicamente la atracción consiste en que vas en un Transformer y tienes que luchar con otros. El movimiento, las gafas, los sonidos, la ambientación… es impresionante.

Aparte de estas atracciones, puedes ver un corto de Shrek en 3D, que está bastante gracioso y cómo no, con un 3D bien hecho. Voy a confesar que la última vez que he ido al cine era barato y todo… habrán pasado como 5 años fácilmente, si no más, así que el 3D en España no sé cómo es. Pero después de vivir el 3D en los Universal Studios una de nuestras integrantes, que sí había visto alguna peli en el 3D de aquí, dijo que no tenía nada, pero nada que ver… ni aquello de que se te muevan los asientos, o que parezca que estás dentro de la historia porque si los personajes tienen frío, tú lo tienes también, si se mueven, tú también, si caen de un precipicio, sientes cómo caes…

Pasamos después a una charla en un teatro en la que explicaban cómo rodaban animación. Muy interesante también.

Además, hay exposiciones con trajes de películas, objetos, muñecos o los “decorados” de la película Coraline.

Y claro, no pueden faltar tiendas de merchandising y restaurantes.

Pero además, mientras paseas entre exposiciones, restaurantes y atracciones, las calles parecen estar sacadas de películas. Parece que estamos en un set de rodaje.

En fin, que merece la pena. Y si vais a ir y queréis saber qué atracciones, representaciones o espectáculos hay, consultad la web, aunque allí encontraréis mucho, mucho más. Yo disfruté como una enana, así que si vais con críos, seguro que luego no querrán ir al Parque de Atracciones de Madrid, Portaventura o similar.

Y para finalizar la jornada, una buena comida, como venía siendo habitual. En esta ocasión nuestra comida – cena (según si es horario español tardío o americano, por aquello de que a las 5-6 están cenando) fue en un Bubba Gump y estaba todo delicioso, ¿cuándo no?

Esta comida fue la más cara de todo el viaje, nos salió lo que veis por 61,20€, a 15,3€ por cabeza. Teniendo en cuenta que comimos bien y que se trataba de un restaurante dentro de un parque temático, creo que no está nada mal.

Y el día no acabó aquí, pero prefiero dejar el resto para otra entrada y que esta sea únicamente de los Universal Studios. Un must en toda regla si vais a Los Ángeles.

Planear una ruta para un Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Como os decía en la entrada anterior, empezamos con la locura en agosto de 2011. Lo primero era determinar la fecha, que creo que fue lo más fácil, pues no queríamos que fuera invierno porque queríamos ver Parques Naturales y algunos cierran determinados accesos, pero tampoco verano, porque queríamos visitar desierto. Aprovechando los dos puentes de mayo que tenemos en Madrid, decidimos salir el 28 de abril y volver el 15 de mayo.

La ruta fue algo más complicada de cerrar. Sí que es cierto que había una idea clara de ir a San Francisco, Las Vegas, San Diego y Los Ángeles, y preferíamos hacer un recorrido interior, antes que hacerlo por la costa, y pensamos que era mejor partir de San Francisco con toda la energía y acabar más de relax en San Diego y Los Ángeles. Los “problemas” surgieron a partir de ahí.

La idea era llegar a San Francisco, estar 2-3 días, patear la ciudad, montar en tranvías, ver Alcatraz y de ahí movernos al este hacia Yosemite. Hasta ahí todo bien, encuentras un montón de información sobre San Francisco, mapas del transporte público (no necesitas coche), enlaces a la web de Alcatraz para sacar las entradas con tiempo (imprescindible si no te quieres quedar en tierra), en fin, que sabes que con esos datos vas a poder desenvolverte por la ciudad. Con Yosemite prácticamente es lo mismo, su web contiene todo lo que necesitas, las rutas, los alojamientos, el transporte público y nuestro primer obstáculo: el cierre de carreteras por nevadas.

Lo deseado habría sido atravesar Yosemite de oeste a este y de ahí bajar a Death Valley, un viaje de un par de horas, pero la carretera que da acceso a Death Valley está cerrada generalmente hasta finales de abril, pero depende de cada año, hasta que no llegue la primavera de verdad no pasan las máquinas quitanieves y el acceso de Tioga está cerrado. Así que tuvimos que replantearnos la ruta, es decir, u omitir Yosemite, o entrar y salir por el oeste, eso sí, para bajar a Death Valley no tendríamos dos horas de carretera, sino seis.

Tras llegar a la conclusión de que no nos podíamos arriesgar a llegar y que el paso estuviera cerrado, decidimos que veríamos Yosemite, saldríamos por la misma entrada y al día siguiente iríamos a ver Sequoia Park, de camino a Death Valley, pero buscando una parada intermedia para descansar.

El siguiente obstáculo fue que en Sequioa Park estaban programadas obras justo para nuestra visita, con lo que te podías quedar dos horas parado esperando a que te dejaran entrar, pues estarían reasfaltando y sólo dejarían uno de los dos carriles accesible, por lo que lo irían abriendo en uno u otro sentido. Es decir, nos suponía una gran pérdida de tiempo y en un lugar con poca posibilidad de alojamiento. Peeeero, descubrimos que Yosemite tiene una parte del parque con secuoyas, no tan famosas quizás como las de Sequoia Park, pero significativas al menos. También nos pillaba de camino en la bajada hacia Death Valley, y además entraba dentro de la entrada de Yosemite, por lo que ahorrábamos dinero. Así que, segundo impedimento solucionado.

Lo demás, fue más o menos sencillo de decidir, pero hubo que hacer cábalas para no llegar a Las Vegas un fin de semana porque el alojamiento es considerablemente más caro. Así que planeamos llegar un jueves, marchar un viernes y volver un lunes de nuevo. Mientras tanto, iríamos al Gran Cañón pasando por un tramo de la ruta 66.

La cosa es que ya que vas al Gran Cañón, con el GRAN delante, pues lo suyo es coger un helicóptero y verlo en condiciones… ahí el problema fue convencer a dos de los cuatro integrantes que no son muy amigos de las alturas. Para “hacer tiempo” antes de volver a la ciudad del pecado, pensamos en ir al Skywalk que tienen montados los indios en la zona Oeste, pero lo descartamos porque era un desvío demasiado largo y no nos iban a dejar hacer fotos… algo para nosotros impensable… y con dos que no iban a subir con gusto… al final lo dejamos sólo en helicóptero. Pero claro, te sobra tiempo, porque llegas un viernes, el sábado ves el Gran Cañón desde el aire y en tierra… y ¿qué haces el domingo? Pues ya que te has ido tan hacia el este, ¿por qué no adentrarse en reserva navaja?

Y lo que se había convertido en 4-5 destinos, se estaba convirtiendo en un viaje con mil paradas… pero es que ya que te haces tantos kilómetros… unos pocos más… Y nos pusimos a buscar información sobre Monument Valley (famoso por las películas de John Ford del Oeste, entre otras cosas, claro) y Antelope Canyon (famosa portada de National Geographic).

El resto del viaje ya sí iba según lo previsto: Las Vegas, San Diego y Los Ángeles.

Sin problema alguno.

Con lo que al final nuestra ruta quedo cerrada en: Madrid – San FranciscoYosemiteMariposa Grove – Bakersfield (hacer noche) – Death ValleyLas VegasRuta 66 Gran CañónMonument ValleyAntelope CanyonLas VegasSan DiegoLos Ángeles – Madrid.

Lo que yo saco de esta planificación es que podríamos haberlo dejado al azar, salir de San Francisco, llegar a Los Ángeles a tiempo de coger el avión de vuelta, pero tengo la sensación de que nos habríamos encontrado con todos esos contratiempos y no habríamos disfrutado tanto del viaje. No sólo por las carreteras cerradas o en obras, por los desvíos, falta de alojamiento… sino porque en muchos sitios tienes que reservar con tiempo, como por ejemplo para entrar en Antelope Canyon a una hora determinada en que los rayos del sol inciden perpendicularmente, o montar en helicóptero y ver el Gran Cañón al amanecer… Creo que merece la pena hacer algo de investigación y planificación previa… Igualmente tendrás anécdotas en el viaje, y podrás hacer modificaciones, pero con algo más de seguridad.

Otro día os cuento cómo nos fue con la búsqueda de coche y alojamiento.