Resumen viajero 2017

Con casi un año de retraso vamos a cerrar 2017. ¡En noviembre de 2018! Pero es que si bien 2016 fue un año relativamente tranquilo en cuanto a viajes, ya que solo visitamos Escocia en verano e hicimos una escapada en diciembre a Atenas y Sofía; 2017 rompió con todos los moldes. Incluso tiró el listón de 2015 cuando visitamos Japón, Viena, Praga, Budapest, Bratislava y Estambul. Se avecina post largo.

Retomamos la costumbre de hacer un viaje a principios de año. Aunque fue totalmente inesperado y no planeado. Una tarifa error tuvo la culpa y nos embarcamos en la aventura de visitar Bombay y de paso París, además de unas breves escalas en Mahé, en las Seychelles. Tres destinos totalmente diferentes.

Visitamos Mahé, la principal isla de este archipiélago paradisíaco, en dos ocasiones. Las dos veces que tuvimos que cambiar de avión. Una islita que a pesar de ser la más poblada, sigue conservando un gran área natural y paisajes salvajes. Mahé ofrece más de 65 playas paradisíacas, verdes bosques, el Parque Nacional Morne Seychellois con su montaña de 905 metros, plantaciones de té, selvas tropicales y una rica diversidad de flora y fauna.

Parque Nacional Morne Seychellois

Playa Seychelles

En nuestra primera parada nos dirigimos en primer lugar a Victoria, la capital, que se encuentra a 7.810 km de Madrid y que es la única ciudad como tal de todo el país. Es la capital más pequeña del mundo, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta las dimensiones de las Islas Seychelles. En 1838, el día en que se coronaba a la Reina Victoria, se decidió cambiar el nombre de la ciudad en su honor. Aunque se ha convertido en el centro cultural y económico del país, ha conseguido conservar su encanto original con diversos ejemplos de la arquitectura tradicional de este país multicultural.

Recorrer Victoria no lleva mucho tiempo y sus monumentos se cuentan con los dedos de una mano: el Monumento al Bicentenario, que representa el origen étnico de la población de Seychelles: África, Europa y Asia; la Fontaine Jubilee, que aunque a veces se confunde con una virgen, en realidad es una imagen en honor a la Reina Victoria; y el Clock Tower, otro símbolo de la admiración de Reino Unido que copia el Big Ben londinense (salvando mucho las distancias).

Monumento al Bicentenario

Fontaine Jubilee

Clock Tower

En cuanto a construcciones importantes, podemos destacar la Catedral, el colorido templo hindú Arul Mihu Navasakthi Vinayagar y por supuesto el Slewyn-Clarke Market, un mercado de 1840 en el que se pueden encontrar productos tropicales, desde fruta y verduras, a especias, té local, recuerdos y souvenirs, pasando por pescado típico de las Seychelles. Fue interesante pasear por sus pasillos y observar los productos, muchos de ellos totalmente desconocidos para nuestros ojos. Otros sí eran conocidos, como las bananas, sandías o berenjenas, pero sorprendía su tamaño, ya que eran una versión mucho más pequeña de la que estamos acostumbrados en España. Por contra, las zanahorias eran bastante hermosas.

Saint Paul's Cathedral

Arul Mihu Navasakthi Vinayagar

Slewyn-Clarke Market

Tras abandonar Victoria emprendimos la ruta por la costa norte deteniéndonos en varias playas de arena blanca de diferente consistencia y aguas cristalinas. Aunque en muchos casos, bastante rocosas una vez que te adentrabas. Por no hablar de la temperatura del agua, casi tan sofocante como la del ambiente. A medio día acabamos dándonos un baño en Beau Vallon, la playa más popular y turística de la isla. Y también allí aprovechamos para comer. El resto de la tarde lo empleamos en seguir recorriendo la isla y parando en más playas, quedándonos hasta el atardecer, cuando regresamos de vuelta al aeropuerto.

Playa Seychelles

Beau Vallon

Baie Lazare

En nuestra segunda escala en las Seychelles el tiempo acompañó algo más y no tuvimos que soportar tanto calor. Incluso nos acompañó la lluvia. Esa vez aunque seguimos recorriendo Mahé y parando en playas, llegamos también a la zona norte y al Parque Nacional Morne Seychellois, un parque que ocupa el 20% de la isla (unos 30 Km²) y que fue declarado Parque Nacional en 1979. En él se encuentran todas las plantas y aves endémicas de Mahé, así como la mayoría de los reptiles. También destaca el pico más alto del país, el Morne Seychellois de 905 metros. No teníamos tiempo para hacer una caminata, así que nos contentamos con subir al mirador, con visitar las ruinas de The Mission/Mission Lodge, el orfanato de los hijos de los esclavos y hacer una parada en la Tea Factory, la plantación y fábrica de té, donde además hicimos algunas compras.

The Mission/Mission Lodge

Tea Factory

Repetimos en el mismo restaurante de Beau Vallon y volvimos a Victoria, y para acabar el día seguimos parando en diferentes playas. Eso sí, en aquella ocasión no hubo baño.

Comida

Playa Seychelles

En estas dos fugaces escalas pudimos comprobar que Seychelles es mucho más que un destino turístico de resort en el que no hay más que hacer que descansar en sus preciosas playas de aguas cristalinas con sol todo el año. Sí, es un lugar aislado, tranquilo que no tiene nada que ver con el frenético ritmo que podamos tener por ejemplo en Madrid; pero también es un lugar ideal para los amantes del verde y de los deportes acuáticos. Eso sí, le sobra calor.

Recorrer Bombay fue sin duda más complejo. Ya no por las precauciones y consejos sanitarios que llevábamos en mente, sino por la ciudad en sí. Gente por todos lados, caos circulatorio, contaminación acústica… Aún así, la visita mereció la pena.

Recorrido Taxi

La ciudad estuvo amurallada, pero con el paso del tiempo se derribaron los muros y se expandió. Bombay conserva algunos restos de su pasado portugués, por ejemplo en algunos barrios como Khotachi Wadi o Bandra. Sin embargo, de lo que sin duda hay huella es de la influencia británica durante los años en los que la India fue su colonia. Se aprecia no solo en la arquitectura o en el hecho de que conduzcan por la izquierda, sino en la educación, en algunas costumbres o incluso en los nombres de monumentos o edificios. No obstante, desde la independencia se ha rebautizado hasta la ciudad, dejando de ser Bombay para convertirse en Mumbai.

Ready Money Mansion

En nuestro primer día ya vimos ese aire colonial al recorrer Fort, el centro histórico de la ciudad donde se encuentran importantes edificios como la Central Telegraph Office, el Tribunal Supremo de Bombay, la Rajabai Clock Tower, la Universidad, el Elphinstone College, la Biblioteca David Sassoon, la estación Chhatrapati Shivaji Terminus o el Museo Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya. La gran parte de estas edificaciones se construyeron en el último cuarto del siglo XIX con intención de mostrar el poderío británico en la joya del Imperio.

Central Telegraph Office

Tribunal Supremo de Bombay

Rajabai Clock Tower

Elphinstone College y Biblioteca David Sassoon

Brihanmumbai Municipal Corporation Building y Chhatrapati Shivaji Terminus

Por supuesto, no podíamos omitir el monumento más famoso de la ciudad: la Puerta de la India, erigida en una zona estratégica, para que su silueta fuese lo primero que vieran los barcos desde el Mar Arábigo al aproximarse a la joya del Imperio Británico. Sin embargo, hoy se recuerda por ser el punto desde el que embarcaron los últimos representantes de la colonia en 1948.

Puerta de la India

Además de la parte más histórica de la ciudad, también paseamos por barrios menos turísticos como Bandra o Worli, que suponen un contraste con respecto a Fort o Nariman. En nuestro deambular nos encontramos con iglesias, templos de diferentes religiones y mezquitas. Aunque no todos igual de conservados.

Basílica Mount Mary

Worli

Pero no todo son edificios, Bombay también tiene jardines y parques, como los Pherozeshah Mehta Gardens, el Kamala Nehru Park, el Horniman Circle Garden o el Oval Maiden. Y si aún así queremos más, tenemos el Mercado de las Flores, en donde hay mil puestos y te rodea un agradable perfume floral.

Kamala Nehru Park

Kamala Nehru Park

Mercado de las Flores

Y para compras, la ciudad cuenta con numerosos mercados, bien se trate de puestos callejeros, bien de grandes edificaciones como el Crawford Market, que cuenta con una superficie de 22.471 metros cuadrados, pero que además sus calles aledañas tienen una gran vida.

Crawford Market

Crawford Market

Crawford Market

Para escapar un poco del caos urbano, hicimos una excursión a la Isla Elephanta, la sede de un ancestral templo hindú. El yacimiento arqueológico es un complejo de templos que ocupan un área de 5.600 m² dividido en dos grupos de cuevas: cinco hindúes y dos budistas. Aunque tan solo se pueden visitar las primeras. No se conservan muy bien, en parte porque los portugueses causaron grandes destrozos. Las inclemencias del tiempo y algo de dejadez hasta 1959 han hecho el resto.

Isla Elephanta

Isla Elephanta

monos

La India no es un país fácil con la mentalidad occidental. El caos, el perpetuo sonido de miles de cláxones, los olores, la comida, las costumbres, tantísima gente en todos los rincones, edificios mal conservados…

Churchgate

Copistería

Bombay

Bombay

Bombay

Bombay

Dhobi Ghat

Bombay es una ciudad de grandes desigualdades y contrastes. No es una ciudad para ir de turista, sino para ser viajero. Para observar, sentir, descubrir. Hay que llevar la mente abierta, sin prejuicios y dejarse fluir. Es un país extenuante y exigente para el viajero. Aún así, no deja indiferente. Me llevo una buena experiencia.

Por su parte, la visita a París supuso estar más en nuestra zona de confort, más próximos a lo conocido, al tipo de construcciones, de transporte, de clima…París es una ciudad que ha sido testigo de grandes acontecimientos históricos. Quizá uno de los más importantes sea la Toma de la Bastilla y la Revolución Francesa. De su relevancia se conservan importantes construcciones, pues a pesar de ser ocupada por los nazis en el pasado siglo, no quedó devastada como otras ciudades europeas. Además ha sido un centro cultural y artístico de vital importancia. Por ello, hay demasiado que ver y cualquier viaje se queda corto. París es todo un monumento en sí misma.

Liberté, Egalité, Fraternité

Gare du Nord

Pavillon Mollien

París

La capital francesa tiene mucho que ofrecer y es muy complicado elegir qué ver en una primera visita. Intentamos conocer los barrios más importantes buscando aquellos básicos de la ciudad como el Sacre Cœur, el Louvre, el Pompidou, las islas, caminar por las riberas del Sena viendo los numerosos puentes – cada uno de ellos diferente del anterior-, relajarse por los jardines importantes de la ciudad, recorrer los Campos Elíseos, subir a la Torre Eiffel

Sacré-Cœur

Museo del Louvre

Centro Pompidou

Sena

Puentes sobre el Sena

París

Jardines de Luxemburgo

Campos Elíseos

Torre Eiffel

No obstante, nos faltó tiempo para subir al Arco del Triunfo, a la torre de Notre Dame, al mirador de Montparnasse y visitar las catacumbas. Aunque la Torre Eiffel parece un imprescindible en una primera visita a París, creo que nos quitó bastante tiempo del segundo día que podríamos haber aprovechado a pie de calle aprovechando que el clima acompañaba a estar en el exterior.

Arco del Triunfo

Torre Eiffel

Esos tres días de París sirvieron como aperitivo, pues se quedaron cortos. Además de los lugares a los que no entramos por falta de tiempo, me da la sensación de que no observé con todo el detenimiento que se merece una ciudad con tanta historia en su pasado y una arquitectura tan rica. Supongo que no nos quedará otra que volver algún día.

Y es curioso, porque yo siempre había sido escéptica con respecto a París. No sé si por los franceses o por su fama como ciudad de los enamorados. Quizá por ambos motivos. En cualquier caso, me sorprendió gratamente. Encontré un París que me hubiera gustado recorrer con más calma para descubrir más rincones; para entrar a museos, a los diferentes monumentos; para sentarme en una de las sillas verdes típicas de los parques; para comer más crepes; para visitar las catacumbas; para subir a la Torre Montparnasse o para perderme entre las lápidas de los cementerios. Sin duda, habrá que volver.

París

París

París

París

Cementerio

El segundo viaje del año fue una escapada a Suiza y Liechtenstein. Realmente el Principado lo visitamos por sumar un país más a la lista más que por el hecho de tener mucho interés. Y realmente, tras una breve visita a su capital, puedo decir lo mismo que de Luxemburgo: se puede hacer una parada si pilla de paso, pero ir expresamente no parece tener mucho sentido. Sí, seguro que ambos países tienen mucho que ofrecer, pero a mí no me emocionaron sus capitales lo suficiente.

Schloss Vaduz

Landtag

Suiza por el contrario sí que me ha gustado. No voy a decir que ha sido una sorpresa, porque realmente me esperaba esa similitud con sus hermanas Alemania y Austria. Esos cascos históricos en torno a una Marktplatz, esos ayuntamientos impresionantes, las iglesias que se erigen sobresaliendo por encima del resto de tejados, las callejuelas peatonales con fachadas coloridas y pintorescas, los ríos que tienen una gran presencia en la ciudad, las montañas al fondo…

Rathaus

Münsterplatz

Basilea

Zúrich

Zúrich

Zúrich

Tanto Basilea como Zúrich resultan fácilmente abarcables a pie. No obstante, el transporte público funciona con puntualidad suiza y cuenta con una extensa red. En Basilea tuvimos ocasión de probarlo gracias a la Mobility Card, una tarjeta que facilita el alojamiento en que te hospedes para que puedas usar el transporte público durante tu estancia. Sin duda una gran iniciativa.

Basilea

En Zúrich tan solo tomamos el histórico Polybahn y el barco para un recorrido circular por el Zürichsee. La mejor forma de conocer una ciudad es a pie, y Zúrich gracias a su política anticoches invita a ello.

Tranvía

Parece que en Suiza se toman muy en serio a los peatones y ponen la ciudad a su servicio. No lo digo solo por el transporte, sino también por la cantidad de fuentes de agua potable o los curiosos y gratuitos urinarios.

Oberer Rheinweg

Urinarios

Urinarios

Además las plazas son lugares de encuentro. En las más grandes vimos que había sillas a disposición de la gente. Mucho más útiles que los bancos fijos.

Münsterhof

Opernhaus

De Basilea lo que más me gustó fue sin duda Grossbasel. Cierto es que desde Kleinbasel hay unas magníficas vistas y un agradable paseo, pero es en Grossbasel donde se concentran los monumentos más importantes de la ciudad como el mencionado Ayuntamiento o la Catedral con su peculiar claustro.

Catedral

Claustro

Por otro lado, de Zúrich es difícil elegir entre una zona, ya que es más extensa, pero destacan sobre todo la ribera del Limmat con sus casas gremiales y las torres de las principales iglesias sobresaliendo; el barrio de Lindenhof y las magníficas vistas; el impresionante Schweizerisches Landesmuseum que parece más un castillo; así como la plaza Münsterhof con sus coloridos edificios y su fuente central.

Limmatquai

Zúrich

Schweizerisches Landesmuseum

La subida a la Grossmünster es imprescindible, merece la pena la subida y los 4 CHF. Permite obtener unas las magníficas vistas 360º.

Vistas desde la Grossmünster

Zúrich combina a la perfección su casco histórico plagado de edificios peculiares (e incluso ruinas romanas) con una Bahnhofstrasse exclusiva y donde podemos encontrar construcciones del siglo pasado. Ha ido creciendo y adaptándose a las corrientes arquitectónicas.

Zúrich

Das Haus zum Loch

Ruinas romanas

Paradeplatz

Zúrich

Bahnhofstrasse

Chanel

Zúrich es una ciudad perfecta para perderse por sus callejuelas sin apenas pestañear, pues tanto los edificios como los comercios o restaurantes están hermosamente decorados haciendo que cada calle sea única.

Zúrich

Zúrich

zur Haue

Zúrich

Zúrich

Llegó nuestro viaje de verano y tras varios reajustes y cábalas, decidimos conocer Letonia, Lituania y Polonia. De las dos primeras solo sus capitales, mientras que en Polonia estuvimos algún día más.

Comenzamos nuestro viaje en Riga, la capital de Letonia y la ciudad más grande de los estados bálticos. Una ciudad de gran importancia, que es el mayor centro cultural, educativo, político, financiero, comercial e industrial de la región.

Riga

Su joya turística es el centro, Vecrïga, con sus calles adoquinadas y un trazado laberíntico al más puro estilo medieval. Este queda delimitado entre el Daugava y el Pilsetas kanals, limitando al norte con Krišjāņa Valdemāra iela y al sur con Janvāra iela.

Riga

Riga

Riga

En su vista panorámica destacan tres torres: la de la Catedral (Dome), la de San Jacobo y la de San Pedro.

Catedral de Riga (Rīgas Doms)

Sveta Jekoba katedrale

Iglesia de San Pedro (Rigas Sv Pētera baznīca)

Desde esta última se obtienen unas buenas vistas 360º de la ciudad.

Riga

Riga

Riga

Riga

Riga

De entre todos los lugares del centro, hay dos plazas que destacan por encima de las demás gracias a la huella hanseática: la Plaza Līvu y la Plaza del Ayuntamiento. Aquella próspera época nos ha dejado emblemáticas edificaciones como los palacios del Gran y Pequeño Gremio o la Casa de los Cabezas Negras.

Plaza Līvu

Pequeño Gremio (Mazā Ģilde)

Casa de las Cabezas Negras (Melngalvju nams)

Pero además de las casas e iglesias pertenecientes a la Edad Media podemos encontrar un número significativo de edificios de un marcado estilo Art Nouveau construidos entre 1904 y 1914, cuando Riga era una de las ciudades más importantes del Imperio Ruso. El Art Nouveau (francés) o Jugendstil (alemán) fue una corriente estética del siglo XIX que se inspiraba en la naturaleza. Suele incorporar materiales de la Revolución Industrial.

Riga no quedó tan devastada por las guerras como otras urbes europeas, así pues, conserva la mejor y más completa colección de arquitectura Art Nouveau de toda Europa, de hecho están considerados Patrimonio de la Humanidad. La mayoría se concentran en la Alberta iela, donde hay 8 protegidos (números 2, 2a, 4, 6, 8, 11, 12 y 13) y Elizabetes iela (6, 10a, 10b, 13, 23 y 33).

Nosotros no tuvimos tiempo de recorrer estas calles. La Elizabetes no nos pillaba muy lejos del hotel y pensamos recorrerla a la que volviéramos a por las mochilas, pero al final nos desviamos de la ruta y se nos quedó pendiente. Al final le dimos prioridad al centro, que también hay buenas muestras de edificios Art Nouveau.

Riga

Riga

Casa de los Gatos (Kaķu māja)

Dado que fue una ciudad amurallada, sus puntos de interés quedan bastante próximos. Así pues, se puede recorrer cómodamente a pie. No obstante, la ciudad creció a mediados del siglo XIX cuando se echaron abajo las murallas, por lo que merece la pena también ir un poco más allá. Surgieron nuevos distritos como Mežaparks, un exclusivo barrio que nació para los alemanes acomodados o Centro (Centrs), donde predominan las grandes avenidas.

En el sureste se encuentra el barrio Moscú (Maskačka), un suburbio que ya existía en el siglo XIV y que se convirtió en guetto para judíos antes de la II Guerra Mundial. Poco queda de este pasado, pero se pueden ver los restos de la sinagoga coral.

Sinagoga Coral

También quedan algunas casas supervivientes de madera que contrastan con los edificios colindantes. Como la mole soviética.

Barrio de Moscú (Maskavas Forštate)

Barrio de Moscú (Maskavas Forštate)

Torre Stalin

El desarrollo urbanístico soviético influyó en el aspecto de la ciudad, en esas amplias calles, en esos edificios que son moles de cemento, en los monumentos que ensalzan la libertad, el pueblo… Y hoy lo que se encuentra el visitante es un contraste entre la influencia rusa, el pasado medieval, vestigios de la próspera época hanseática, la arquitectura Art Nouveau y una occidentalización de los últimos años.

Riga

Riga

Riga

Riga

Riga

Monumento a Fusileros Letones

Aunque a priori puede parecer una ciudad gris, lo cierto es que una vez que paseas por sus calles, te encuentras una ciudad con mucha historia, repleta de animadas plazas y donde abundan los parques y jardines que aportan ese toque de color.

Bastejkalna parks

Bastejkalna parks

Es esta riqueza cultural, artística y turística la que le da el sobrenombre de París del Este. Aunque ahí creo que las comparaciones son odiosas.

Y si no creo que Riga se pueda comparar con París, tampoco entiendo que muchos equiparen a Vilna, la capital de Lituania, con Praga (por sus edificios barrocos) o con Roma (por las siete colinas sobre las que se asienta).

Estoy de acuerdo en que tiene un casco histórico muy rico, Patrimonio de la Humanidad, además. Pero no encontré ese alma que puede tener Praga. Ni mucho menos. Vilna recuerda más a un pueblo que a una ciudad – cuanto menos una capital-. Así como Riga desde las alturas ofrece una buena estampa de sus edificios más importantes, Vilna por el contrario me dejó algo fría desde la colina Gediminas (ni siquiera es que la torre sea gran cosa) o desde las tres cruces.

Vilna

Vilna

Vilna

Vilna

Sin embargo, creo que gana a pie de calle y es una buena muestra de su historia. Lo primero que sorprende es la cantidad de iglesias que hay en la ciudad. En cada calle, cada esquina, cada rincón, de todas las confesiones. La mayoría de ellas barrocas, pero también góticas, neoclásicas o neobizantinas. Y es que Vilna al parecer es la ciudad con más iglesias por habitante de todo el mundo. Lituania, por su parte, es el país más católico del Este de Europa.

Iglesia de San Francisco y San Bernardino

Iglesia

Vilna

Iglesia

Iglesia

Vilna

Vilna

Algo curioso teniendo en cuenta que fue el último país en convertirse al cristianismo. Lo hicieron en el siglo XVI cuando los jesuitas españoles se trasladaron para liderar la lucha contra la Reforma de Lutero. Estos también fueron los artífices de la prestigiosa Universidad.

Universidad

Pero no todo es cristianismo en Vilna, sino que era una ciudad en la que convivían varias confesiones. Históricamente estaba dividida en cuatro sectores: el de los católicos (formado por polacos y lituanos), el de los ortodoxos (rusos), el de los luteranos y calvinistas (alemanes) y el de los judíos.

Iglesia Ortodoxa de San Constantino y San Miguel (Šv. Konstantino ir Michailo cerkvė)

Vilna

Todos ellos convivieron en armonía hasta la llegada de los nazis. Los que más lo padecieron, por todos es conocido, fueron los judíos, y en Vilna había una gran comunidad (llegaron a tener más de cien sinagogas repartidas por la ciudad). Ya Napoleón la había dado el sobrenombre de la Jerusalén del Norte.

El Holocausto acabó no solo con los judíos de la ciudad, sino con sus barrios, y hoy apenas queda nada. Hay que ir con mil ojos para encontrar un busto, una placa, un cartel que relate la historia. Para recordar más aquellos trágicos acontecimientos habría que visitar el Museo del Holocausto.

Elijahu Ben Sholomo Zalman

Otro museo que recuerda el pasado de la capital lituana es el de las Víctimas del Genocidio, ubicado en el antiguo cuartel de la Gestapo y que más tarde serviría al KGB.

Museo de las víctimas del Genocidio

Vilna tiene además un punto bohemio en el barrio de Užupis, una república independiente no reconocida en la que predominan los talleres artesanos y los centros artísticos.

Ángel

Constitución

Desde que Lituania se convirtió en país independiente, Vilna se ha ido renovando, ha modernizado sus servicios e infraestructuras. Sin embargo, al igual que ocurría con Riga, aún tiene ese toque que recuerda su pasado medieval con huellas de su etapa comunista.

Vilna

Vilna

Vilna

Vilna

No es una capital que destaque especialmente por su belleza, pero si pilla de paso, bien merece un día (o dos si se quiere entrar en la Universidad y algún museo).

Vilna

Vilna

Polonia la recorrimos un poco más a fondo, no nos quedamos solamente con su capital, sino que visitamos algunas de sus ciudades más importantes. Comenzamos por el norte con Gdańsk, o Danzig, una ciudad portuaria que ha sido muy relevante en la historia de Polonia, de Europa y del Mundo.

Gdansk

Gdansk

Fue una ciudad hanseática y adquirió gran importancia en la época gracias a su puerto pesquero, el comercio de artesanías y ámbar. Sin embargo, en la historia más reciente tuvo su relevancia en el inicio de la II Guerra Mundial.

Aunque la contienda acabó con gran parte de la ciudad, gracias a reconstrucciones de finales de siglo, el visitante se encuentra con un casco histórico que muestra aquel poderío con edificios impresionantes y fachadas ricamente ornamentadas tanto en su calle principal como en el margen al río.

Gdansk

Gdansk

Gdansk

Gdansk

Gdansk

Gdansk

Gdansk

Incluso hasta las nuevas viviendas intentan copiar ese diseño arquitectónico para mantener el estilo de la ciudad y cierta armonía.

Gdansk

Gdansk

Desde Gdańsk nos acercamos a las vecinas Gdynia y Sopot, que juntas forman la Triciudad, y, aunque tienen su aquel, creo que nos deberíamos haber centrado solo en Gdańsk, pues la oscuridad se nos echó encima y no pudimos detenernos todo lo que merece una ciudad como esta.

Gdynia

Gdynia

Sopot

Sopot

El centro histórico está bastante concentrado en la Calle Larga, la Calle Mariacka y el río, pero tiene bastante que ver, muchos detalles que observar. Intentamos concentrarlo todo en apenas una tarde, cuando habríamos necesitado un par de días.

calle Dluga

calle Dluga

Złota Brama

Calle Mariacka

La segunda ciudad que visitamos fue Bydgoszcz, una parada técnica para no tragarnos muchas horas en tren hasta Poznań. Fundada en la Edad Media, se convirtió en un relevante puerto fluvial gracias a la ubicación próxima a varios ríos. Desde el siglo XIX es también punto ferroviario de importancia. Pero sobre todo es centro industrial que se ha especializado en la industria textil, maderera, química y metarlúrgica. Así, hoy es el principal centro económico de esta parte de Polonia y, aunque no es un destino turístico muy popular, guarda algunos monumentos históricos interesantes y joyas arquitectónicas de diferentes épocas.

Bydgoszcz

Plaza del Antiguo Mercado (Stary Rynek)

Bydgoszcz

Bydgoszcz

Bydgoszcz

Sobre todo destacan los graneros, el símbolo de la zona, que recuerda el origen agrícola y comercial de la ciudad. La mayoría se encuentran en la isla Wyspa Młyńska.

Granero Holandés

Granero

Barn "Inn Mill

Poznań me sorprendió gratamente. La que se cree que fue la capital hasta el siglo X cuenta con un casco histórico memorable. Sobre todo su Plaza del Mercado. En ella destacan casas de estilo barroco, gótico y renacentista decoradas de diferentes colores y ornamentos en sus fachadas. Refleja un tiempo en el que residían las familias más pudientes de la ciudad.

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Ayuntamiento (Ratusz)

En Ostrów Tumski nació el estado polaco, así que tampoco hay que pasarlo por alto.

Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła)

Me parece una ciudad imprescindible en cualquier itinerario por Polonia.

Nuestra siguiente parada fue Wrocław, una ciudad que siempre guardaré en mi memoria por sus Krasnale, esos simpáticos enanitos.

Krasnal Motocyklista

Ciastuś i Amorinek

Krasnal Obieżysmak

Krasnal Śpioch

Krasnale

También tiene una espectacular Plaza del Mercado que es su centro neurálgico. Wrocław perteneció a la Liga Hanseática y fue un importante centro comercial, así, era en ella donde confluían las principales rutas comerciales de Europa, entre ellas la Vía Regia y la Ruta del ámbar.

Plaza del Mercado (Rynek)

Plaza del Mercado (Rynek)

Esta plaza, que con sus dimensiones de 213 x 178 metros es una de las más grandes de Europa, sigue la misma tónica de las que estábamos viendo en el viaje. Está flanqueada por edificios de colores de diferentes estilos (renacentistas, góticos, barrocos…) y en su centro se erigen el ayuntamiento así como edificios de viviendas. No fue destruida durante la II Guerra Mundial, por lo que es una auténtica joya.

Plaza del Mercado (Rynek)

Plaza del Mercado (Rynek)

Plaza del Mercado (Rynek)

Plaza del Mercado (Rynek)

Ayuntamiento (Ratusz)

Ayuntamiento (Ratusz)

Al igual que Poznań, también tiene su Ostrów Tumski, el lugar en que nació la ciudad y que suponía el límite de la jurisdicción eclesiástica. En la zona se erigen iglesias monumentales, una iglesia gótica, las casas de los clérigos y el palacio arzobispal, de estilo neoclásico.

Ostrów Tumski

Catedral de San Juan Bautista

La penúltima parada del viaje fue Cracovia. Fue primero un importante centro comercial y después foco del cristianismo, por lo que no tardó en convertirse en capital y en comenzar a desarrollarse. De aquellos años data su catedral.

Catedral de Wawel (Katedra Wawelska)

Catedral de Wawel (Katedra Wawelska)

Por otro lado, cabe mencionar la importancia que adquirió en el siglo XIV cuando, tras las invasiones tártaras la ciudad tuvo que ser reconstruida y se fundó la Universidad (la segunda universidad más antigua de Europa por detrás de la de Praga).

Universidad

Collegium Maius (Gran Colegio)

Collegium Novum

Cuando en 1596 Segismundo III movió la capital a Varsovia, Cracovia perdió algo de importancia, pero seguía siendo el lugar donde se coronaba a sus monarcas. Y ahí se mantiene el castillo en la colina de Wawel. Imprescindible, sin duda.

Castillo de Wawel

Su Plaza del Mercado también es de las más notables del país, pero no me gustó tanto como las de Poznán o Wrocław, a pesar de tener unas impresionantes dimensiones y ser la plaza medieval más grande de Europa. La plaza está flanqueada por ornamentadas casas burguesas y palacios de origen medieval, pero sobre todo, en ella destacan la Basílica de Santa María, la Lonja de los Paños, la iglesia de San Adalberto y la Torre del Ayuntamiento.

Basílica e Iglesia de San Adalberto

Lonja de Paños (Sukiennice) y Torre

Lonja de Paños (Sukiennice)

Lonja de Paños (Sukiennice)

Lonja de Paños (Sukiennice)

Cracovia está repleta de trazos que componen su historia. El siglo XX la marcó especialmente. Durante la II Guerra Mundial quedó bajo dominio nazi y aunque no fue bombardeada, los alemanes se encargaron de borrar todo pasado polaco. No sólo de las calles, sino que expulsaron a los judíos y polacos de la ciudad.

Kazimierz

Fábrica Oskar Schindler

Plaza de los Héroes del Gueto (plac Bohaterów Getta)

Con el nacimiento de la República Popular de Polonia llegó la mayor planta siderúrgica del país, la fábrica Siderurgia Lenin, que convirtió a Cracovia en un importante centro industrial y favoreció el crecimiento de la población.

Hoy ya no es la capital, pero sigue siendo una de las ciudades más importantes de Polonia y la subestimé, pues nos quedaron muchas cosas por ver.

Finalizamos el viaje en Varsovia, que se convirtió en capital en el siglo XVI. El rey Segismundo III había realizado a cabo experimentos en el castillo de Cracovia con fatal desenlace, por lo que buscaba nueva residencia, y dado que la situación de Varsovia le permitía controlar mejor el territorio de la Polonia de aquel momento (era cuatro veces más grande que la extensión actual del país), decidió mudarse.

Es una ciudad que ha sabido renacer de sus cenizas, pues en 1944 prácticamente quedó destruida. Apenas quedaron en pie edificios. Los nazis acabaron con bibliotecas, museos, iglesias, palacios, el castillo, edificios institucionales… Tan solo se conservó el ferrocarril, porque a los alemanes les era útil. Pero con la llegada en 1945 de la República Popular Polaca Varsovia comenzó a reconstruirse siguiendo el modelo original. Este trabajo tan meticuloso hizo que para 1980 la UNESCO le diera el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad como “ejemplo destacado de reconstrucción casi total de una secuencia histórica que se extiende desde el siglo XIII hasta el siglo XX”​.

Patrimonio de la UNESCO

Su centro histórico se concentra en la Ruta Real, que transcurre desde la Plaza Zamkowy, en el centro histórico de la ciudad, hasta el Palacio de Wilanów, la residencia de verano. En el recorrido destacan impresionantes edificios, sobre todo a lo largo del tramo de la calle Nowy Świat, la que fuera la principal arteria comercial desde el siglo XIX hasta la II Guerra Mundial.

Nowy Świat

Palacio Uruskich (Pałac Uruskich)

Palacio Tyszkiewiczów (Pałac Tyszkiewiczów)

Palacio Presidencial (Pałac Prezydencki)

Nowy Świat

En Stare Miasto destacan el Castillo y la Plaza del Mercado, con sus recuperados edificios renacentistas y barrocos y el símbolo de Varsovia: la sirena (hermana de la de Copenhague).

Castillo Real (Zamek Królewski w Warszawie)

Plaza Zamkowy (Plac Zamkowy)

Stare Miasto

Stare Miasto

Stare Miasto

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

Sirena de Varsovia

Pero aunque ha recuperado su parte histórica, es una ciudad que ha ido modernizándose y se nota el contraste en sus calles. Se ha ido adaptando a nuevas épocas y nuevos espacios de ocio.

Varsovia

Varsovia

Parque Multimedia

Vístula

Vístula

Polonia llevaba rondando nuestras cabezas desde hace tiempo, pero siempre lo íbamos posponiendo. Pero es un país imprescindible para conocer la historia de Europa, ya que tiene un pasado ligado a Alemania, a la Hansa, a las antiguas repúblicas soviéticas… Pero sobre todo nos recuerda que se ha visto envuelta en las dos guerras mundiales. Los daños de la Segunda quedan muy patentes con numerosos monumentos y placas que recuerdan a los caídos entre 1939 y 1945.

Monumento

Monumento

El Pequeño Insurrecto (Mały Powstaniec)

Placa

Placa

Está relativamente cerca, hay vuelos directos y además tiene buenas comunicaciones. Nos faltaron 2 ó 3 días más para haberla recorrido más a fondo, porque desde luego tiene mucho que ofrecer. Tanto en historia, como en cultura, ocio o gastronomía.

Dos meses más tarde volvimos a irnos de viaje. De nuevo a Europa, pero esta vez con un cambio de estilo. Dejamos atrás los buses y trenes y nos embarcamos en un crucero por el Mediterráneo. No era nuestra intención, pero dado que las opciones en el Caribe no nos convencían, pusimos las miras más cerca.

Por segunda vez en un año visitamos Francia, esta vez Marsella (Parte I y Parte II), el puerto más importante del país. El desarrollo de la ciudad siempre ha ido ligado al puerto, desde los inicios con los griegos, hasta el siglo pasado con la llegada de los ciudadanos de las excolonias. Ha sido lugar de paso y ha sido una urbe muy cosmopolita estando conectada con Grecia, Italia, España y el norte de África (Argelia, Marruecos y Túnez).

Tras un exhaustivo plan de renovación en los últimos años, el Puerto Viejo se ha convertido en el principal atractivo turístico. Además, su nueva disposición invita a caminar. Con su forma de U queda delimitado por los Fuertes de San Juan y San Nicolás.

Marsella

Fuerte de San Nicolás

Fuerte de San Juan

Aunque las escalas de crucero a veces son algo atropelladas y cuentas con poco tiempo, lo cierto es que la recorrimos con calma y me sorprendió, pues por un lado me recordó a París, pero por otro tiene ese carácter de ciudad portuaria, multicultural y diversa.

Conservatorio Pierre Barbizet

Cours Julien

Marsella

Al ser la ciudad más antigua de Francia, tiene muchísima historia, y podemos encontrar edificios y monumentos de diferentes etapas, influencias y estilos.

Notre Dame de la Garde

Abadía San Víctor

Abadía San Víctor

Iglesia Saint Ferreol Les Augustins

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Hôtel de Cabre

También es la ciudad del Jabón de Marsella, una mezcla de aceite y sosa triturada a la que se le añade miel, esencias y perfumes. Nació en el siglo XII y con el paso del tiempo se convirtió en un producto muy valorado pasando de ser elaborado artesanalmente a en fábricas. Casi desapareció con la llegada de los detergentes, pero su consumo se ha recuperado en los últimos años gracias a una mayor conciencia por el Medio Ambiente.

Savonnerie de la Licorne

¿Y qué hay más francés que la Marsellesa? El hoy himno nacional, era la canción que iban entonando los 500 voluntarios marselleses que marcharon a París para unirse a la causa del gobierno revolucionario.

Memorial de la Marsellesa

Empezamos bien, me sorprendió gratamente la primera escala, sin embargo, después llegamos a Génova y el ánimo decayó. El tiempo no acompañó mucho, también es verdad, pero aún en seco, me habría parecido una ciudad en decadencia.

Génova

Génova

De sus años como gran potencia comercial y cultural han llegado magníficos palacios e iglesias, pues la aristocracia se pronto se mudó a Génova, punto de encuentro y de conocimiento.

Catedral de San Lorenzo

Iglesia

Banco de Cerdeña

Via Garibaldi

Municipio

Sin embargo, más que sus edificios históricos, lo que más me atrajo fue pasear por sus callejones estrechos. Aunque seguía sin tener el punto de Marsella.

Génova

Génova

En nuestra tercera escala tuvimos que decidir entre Nápoles y Pompeya, además con apenas 6 horas en tierra. Era arriesgado ir al yacimiento, pero así nos alejábamos un día del ritmo de ciudad, y además, nos parecía muy interesante la visita.

Pompeya

Anfiteatro

Foro

Foro

Y no decepcionó porque, aunque vimos una ínfima parte, nos permitió conocer cómo era una ciudad hace miles de años. Te hace darte cuenta de que como sociedad, poco hemos avanzado, pues ya por aquel año 79 a.C. en que el magma del Vesubio arrasó Pompeya, habían desarrollado el urbanismo con sus comercios, espacios de ocio, necrópolis…

Pompeya

Pompeya

Pompeya

Pompeya

Teatro Pequeño

Termas Estabianas

La visita permite no solo hacerse una idea de cómo eran las clases sociales, de cómo eran las viviendas, los templos, las termas… Y es que por muchas excavaciones romanas que hayamos visto en otras ciudades, aquí la erupción ha hecho que lleguen hasta nuestros días frescos, mosaicos u objetos. Incluso se han podido reconstruir cuerpos.

Pompeya

Pompeya

Pompeya

Termas Estabianas

Mosaico

Fullonica (Batanes) de Stephanus

Pompeya

Pompeya

La vuelta fue un poco accidentada y a la carrera, pero mereció la pena.

Sicilia por su parte me dejó una sensación agridulce. Por un lado Catania me decepcionó un poco, Taormina me encantó y Mesina me gustó pero sin llegarme a apasionar.

Catania es la segunda ciudad más grande de Sicilia y fue fundada en lo alto de una colina por los griegos en el año 729 a. C. Más tarde pasó a ser romana, bizantina, árabe, normanda, suava, germana, aragonesa y finalmente italiana. Así, conserva monumentos de diferentes etapas y pueblos (menos de los griegos, que apenas ha llegado nada) como el anfiteatro, la catedral, la universidad…

Catedral

Universidad

No obstante, mucho de lo que vemos hoy en día son reconstrucciones, ya que en 1693 quedó devastada por un terremoto cuando aún se estaba recuperando de la erupción del Etna en 1660. En la reconstrucción de la ciudad se planificaron unas amplias avenidas y plazas para así prevenir terremotos y se incorporó lava negra en los edificios.

Catania

Es Patrimonio de la Humanidad dentro de la categoría “Ciudades del barroco tardío de Val di Noto” por la UNESCO desde 2002 pero a mí salvo la Piazza Duomo, el resto no me atrajo en demasía.

Piazza Duomo

Taormina es lo contrario. A unos 200 metros sobre el nivel del mar, en lo alto del Monte Tauro, se halla esta ciudad fundada en el año 358 a.C. por prófugos griegos. Se desarrolló como ciudad helena, aunque, al igual que en Catania, también llegaron los romanos, los bizantinos, los árabes y los aragoneses.

Palacio Corvaja

Es una pequeña urbe de apenas 10.000 habitantes, pero que atrae a un gran número de turistas desde hace un par de siglos gracias a sus playas y al encanto medieval de sus calles. El casco histórico queda delimitado entre Puerta Mesina y Puerta Catania (restos de las antiguas murallas), y de una a otra discurre la antigua vía romana Via Valeria hoy conocida como Corso Umberto I.

Puerta Mesina

Puerta Catania

El edificio más importante es la Catedral de San Nicolás, del siglo XIII, con una fachada muy sencilla y una planta que recuerda a las catedrales normandas.

Piazza del Duomo

Pero sin duda, si hay algo que destaca en Taormina es su Teatro Griego del siglo III a.C. No solo por su valor artístico, sino también por su localización, puesto que se halla en lo más alto de la ciudad permitiendo tener unas magníficas vistas de la costa y del Etna.

Para acabar con Sicilia volvimos a Mesina, la principal entrada de la isla y a tan solo 3 kilómetros de la punta de la bota. Su puerto con forma de hoz ha sido relevante a lo largo de la historia, y no solo para lo bueno, ya que se cree que fue la entrada de la peste negra en Europa en la Edad Media. Hoy su importancia queda relegada al comercio y a la pesca. Además de ser escala para los cruceros.

Puerto de Mesina

Al contrario que Taormina, no conserva mucho de su pasado, ya que ha quedado destruida varias veces en su historia como consecuencia de su alta actividad sísmica.  El 28 de diciembre de 1908 un terremoto seguido de tsunami la arrasó y causó la muerte de 60.000 habitantes (de los 150.000 que tenía). Tras este trágico suceso la ciudad fue reconstruida, más moderna y funcional. Sin embargo, poco después sufrió los bombardeos de la II Guerra Mundial, por lo que tuvo que ser levantada de los escombros de nuevo.

Mesina

Como reseñable sin duda lo principal es la Piazza del Duomo, dominada por la Catedral del siglo XI (aunque reconstruida, claro).

Catedral

A su lado izquierdo se alza el campanario, que acoge el reloj astronómico más grande del mundo, fabricado en 1933 en Estrasburgo. En cada uno de sus cuadrantes hay diversas figuras animadas que indican las horas, los días, los meses, los planetas y las fiestas religiosas.

Para finalizar el crucero llegamos a la República de Malta, en concreto a la isla del mismo nombre. También estuvo habitada por griegos, romanos, árabes, normandos y aragoneses. Fue el hogar de la Orden de los Caballeros de San Juan, quienes consiguieron derrotar por primera vez a los turcos. Más tarde fue conquistada por Napoleón y finalmente acabó en manos británicas, de quien consiguió independizarse en 1964.

Monumento a la Independencia

A pesar de ser una isla bastante pequeña ofrece tanto descanso en un lugar paradisíaco como una gran oferta de deportes acuáticos y de aventura. Pero no todo se reduce a hoteles lujosos, playas o extensa oferta de ocio, sino que además es un lugar lleno de historia y una visita a sus ciudades y pueblecitos históricos permite retroceder en el tiempo. Tal es el caso de Mdina y Rabat, a los que llegamos en transporte público.

Mdina nos encantó. La que fuera durante mucho tiempo el centro político y capital de Malta hoy tan solo acoge a unos 300 habitantes, pero no por ello ha perdido su encanto. Quizá por eso, por haberse quedado algo olvidada, se conservan sus calles medievales, callejuelas y rincones, en donde se pueden encontrar palacios, iglesias y edificaciones normandas y barrocas.

Interior puerta

Catedral de San Pablo

Mdina

Mdina

Rabat es otro estilo, pero tiene también mucho encanto con sus balcones coloridos, alguna iglesia y si se quieren visitar las catacumbas.

Rabat

Iglesia de San Pablo

Y por supuesto, no pudo faltar la visita a la capital, a La Valeta, una ciudad que engaña, pues aunque parece pequeña, tiene mucho que ver.

La Valeta

Tras el asedio de los turcos a mediados del siglo XVI, La Valeta fue reconstruida en apenas 15 años prácticamente desde cero y con un diseño totalmente novedoso. Se planificó como un entramado cuadriculado de calles. Este plano favorecía el libre fluir del aire fresco desde ambos puertos a través de las estrechas calles.

Calle la Valetta

La Valeta conserva más de 300 monumentos importantes entre sus murallas, sin embargo, su atractivo radica sobre todo en su conjunto. En pasear por sus calles empinadas, en descubrir mil iglesias, edificios de la Orden, los fuertes, el puerto… descubriendo así pedazos de su historia. Y también ¿por qué no? en perderse por las calles más comerciales y turísticas.

Ópera

Fuerte de San Elmo

Guardia Principal

Iglesia de Santa Catalina de Italia

Calle de la República

Aunque sin duda, lo mejor fue despedir el viaje (y el año) con la salida del puerto al atardecer.

La Valeta

La Valeta

Y con el crucero cerramos un año especialmente viajero en el que visitamos 3 continentes, 10 países, 22 ciudades y recorrimos 39.164 kilómetros. Y ahora, casi ya rozando diciembre, comenzamos con 2018, que también tiene tela que cortar.

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Conclusiones del Crucero por el Mediterráneo: Escalas y Resumen de Gastos

En la entrada anterior ya realicé un análisis de la experiencia con el MSC Meraviglia. Pero la verdad es que lo importante (para mí) en un crucero, son las escalas. El barco importa, claro, ha de ser confortable, entretenido y ofrecer buena oferta gastronómica, pero yo contrato un crucero por los desplazamientos.

Hasta la fecha los tres anteriores que habíamos hecho tenían una ruta, y volvían a empezar en el puerto en que acababan su recorrido. Por tanto, había itinerario A e itinerario B. De esta forma analizábamos dónde preferíamos iniciar o terminar, o cuándo estaba mejor ubicado el día de navegación (siempre mejor hacia el final del crucero para descansar y hacer maleta). Por ejemplo, cuando hicimos el de Capitales Bálticas, elegimos terminar en Malmö que era una ciudad pequeña y que podríamos ver en pocas horas aun teniendo que desembarcar.

En este caso, sin embargo, se trata de un crucero circular. Empezaba y terminaba en Barcelona, pero es que además había embarque y desembarque en cada escala. Imagino que ponen a la venta en cada país/mayorista un determinado número de camarotes de cada categoría para así ir cubriendo. Porque si no, no tiene sentido que por ejemplo yo deje el camarote un viernes en Barcelona y no se ocupe hasta el lunes en Nápoles, pues la empresa perdería dinero.

Eso sí, a la hora de elegir en la agencia de viajes, no teníamos mucha complicación con el itinerario, pues era el que era. Y estaba bien que saliera de Barcelona, pues gracias al AVE llegaríamos en 3 horas. Y dado que ya habíamos visitado la ciudad, no nos tendríamos que preocupar del inicio o del fin.

Nuestras escalas fueron Marsella (Parte I y Parte II), Génova (Parte I y Parte II), Nápoles (Pompeya I y Pomeya II), Mesina (con excursiones a Catania y Taormina) y La Valeta (con excursion a Mdina y Rabat). Y sin duda la mejor de todas fue la última. Como suele ser habitual, hicimos todas las excursiones por libre. Las de la naviera me parecen prohibitivas, además de que es otro estilo, pues te organizan otros.

Excursiones

Estamos en Europa, son ciudades preparadas para el turismo y el transporte público funciona muy bien. Lo más complicado era Sicilia, que optamos por alquilar un coche para poder ver alguna ciudad más.

Marsella, a medio camino entre Italia y España, me gustó bastante a pesar de la decadencia de la ciudad. O quizás gracias a eso. En ocasiones parece una ciudad caótica, pero en otros un tranquilo pueblo de pescadores. Es 100% mediterránea con su mezcla de colores, gentes y gastronomía. Todo un ejemplo de multiculturalidad.

Marsella

Marsella

Marsella

Marsella

Tiene cierto encanto que recuerda a París en cafés y terrazas, en su planificación urbana, arquitectura y sus balcones. Algo que no es de extrañar, ya que fue reformada en el siglo XIX bajo las órdenes de Haussman. También guarda cierta similitud en barrios menos populares en los que predomina el arte urbano.

Palacio de la Bolsa

Marsella

Marsella

Marsella

Cours Julien

Marsella

En sus calles hay vestigios de sus más de dos milenios de historia, por lo que podemos encontrar restos griegos, romanos, medievales así como más recientes.

Marsella

Marsella

Vieille Charité

Iglesia Saint Laurent

Catedral Santa María la Mayor

Génova por el contrario me decepcionó bastante. También es cierto que nos diluvió y vimos la ciudad un poco a la carrera y lo que nos dejó la climatología. Pero me pareció una ciudad gris y sosa. Me esperaba más de una ciudad italiana.

Génova

Génova

Génova

Génova

En sus calles también hay historia, puesto que ha sido un importante cruce de culturas y pueblos desde la Antigüedad. Magníficos edificios, imponentes iglesias, elegantes mansiones y fachadas ricamente decoradas nos sorprenden a cada vuelta de esquina. Sin embargo, la ciudad parece un poco abandonada y esto ensucia la memoria del Siglo de los Genoveses, cuando Génova era un punto de encuentro y de conocimiento.

Palazzo San Giorgio

Génova

Génova

Génova

Génova

Nápoles no la vimos, tan solo de vuelta desde la estación y era de noche, bajo una intensa lluvia y a la carrera, por lo que no cuenta mucho la imagen de ciudad caótica, ruidosa y de tráfico endiablado que me traje. En su lugar visitamos Pompeya. Teníamos la duda de si quedarnos en Nápoles o visitar el yacimiento, y creo que acertamos. Aunque llegáramos con la hora pegada, pero creo que histórica y culturalmente, era más interesante visitar la ciudad arrasada por el Vesubio. Teniendo apenas 4 horas y media de luz en la escala, poco más se puede hacer. Ya habrá tiempo de visitar Nápoles y descubrir su patrimonio histórico y artístico.

Pompeya

Teatro Grande

Pompeya

Pompeya

Termas Estabianas

Termas Estabianas

Fullonica (Batanes) de Stephanus

Pompeya

Pompeya

Anfiteatro

Pompeya

Sicilia es una isla que guarda importantes testimonios de su pasado gracias a los restos arqueológicos y numerosos monumentos que se conservan. Entre el Norte y el Sur, entre Oriente y Occidente, Sicilia sí que ha sido un cruce de caminos.

Es una isla de interior con mezcla de aires griegos, españoles y árabes, pero también con su propio carácter del sur de Italia. En su territorio combina un interior en el que predominan volcanes, montañas y colinas con un exterior en el que destaca la paleta de azules del mar. No es de extrañar que a lo largo de su historia haya atraído a artistas como fuente de inspiración.

En el centro se alza el Etna, el volcán más alto y activo de Europa. Los romanos creían que era la fragua de Vulcano. Y según la mitología griega acogía las fraguas de Hefesto y era la residencia del monstruo Tifón, el culpable de terremotos y erupciones. No obstante, los sicilianos parecen no temerlo, ya que a su alrededor hay asentados muchos pueblos. Pueblos que podrían desaparecer como consecuencia de derrumbamientos de las laderas. Y es que parece que, según recientes mediciones, el volcán se está desplazando en dirección al mediterráneo a 14 mm por año.

Aunque ha provocado graves daños en diferentes ocasiones, sus ríos de lava también han generado – con el paso del tiempo, eso sí- una tierra fértil, en la que predominan en nogales, cítricos y viñedos.

Etna

Contábamos con poco tiempo, así que alquilamos un coche en AutoEuropa por 25€ el día y nos fuimos a Catania, Taormina para terminar en Mesina, el puerto de atraque.

Catania no tiene mucho encanto, no está mal su centro histórico, pero una vez que sales fuera de esa delimitación da la sensación de ser una ciudad algo dejada, abandonada y sucia.

Catania

Catania

Catania

Piazza Duomo

Palazzo del Municipio

Taormina por el contrario es totalmente recomendable. Es pequeña, pero tiene un encanto medieval. Y su posición ofrece unas vistas impresionantes tanto del volcán como de la costa.

Taormina

Taormina

Taormina

Taormina

Duomo

Mesina estaría entre ambas. No tiene ese toque de Taormina, pero bien merece un paseo. Además, el barco atraca cerca y todo queda bastante próximo.

Iglesia de la Santa María de la Anunciación de los Catalanes

Catedral

Palazzo dei Leoni o Palazzo della Provincia

Mesina

Santuario della Madonna del Montalto

Iglesia de Cristo Rey

Puerto

Como decía al principio, nuestra última escala fue la que más nos gustó. Viajar a Malta está muy de moda entre los turistas europeos. A pesar de ser una isla bastante pequeña ofrece tanto descanso en un lugar paradisíaco como una gran oferta de deportes acuáticos y de aventura. Pero no todo se reduce a hoteles lujosos, playas o extensa oferta de ocio, sino que además es un lugar lleno de historia y una visita a sus ciudades y pueblecitos históricos permite retroceder en el tiempo.

La Valeta

Mdina

Rabat

Tal es el caso de Mdina y Rabat, a los que llegamos en transporte público. Ciudades por cierto en las que se rodaron escenas de Desembarco del Rey en la primera temporada de Juego de Tronos.

Mdina nos encantó, sus callejuelas, lo bien conservado que está todo, sus palacios, su calma…

Museo de la Catedral

Mdina

Mdina

Mdina

Rabat es otro estilo, pero tiene también mucho encanto con sus balcones coloridos.

Rabat

Rabat

A la vuelta dimos un paseo por La Valeta, una ciudad que engaña, pues aunque parece pequeña, tiene mucho que ver.

Biblioteca Nacional

La Borsa

Aunque lo mejor es ver la entrada y salida del puerto, que permite alcanzar de un vistazo toda la muralla y el conjunto arquitectónico. Sobre todo la salida al atardecer.

Valetta

La Valeta

La Valeta

La Valeta

En general podríamos decir que son todas ciudades interesantes, que tienen suficientes atractivos que ofrecer al visitante. Aunque quizá tenemos cierto sesgo y al haber visitado ya tantos países, no nos sorprenden tanto algunos destinos, por recordarnos a otros.

El día de navegación nos sirvió para descansar antes de volver a la rutina, pues, aunque lo bueno de un crucero es que amaneces cada día en un puerto sin esfuerzo alguno; lo concentrado de las escalas y la conjunción de cena – espectáculo – copa hace que se trasnoche algo, se madrugue bastante y el cuerpo se lleve buen agote. También aprovechamos para hacer las maletas sin quitar tiempo de un día normal.

Aunque por supuesto, el día de navegación es para conocer el barco y vivir las actividades que en él se desarrollan y que no vemos a diario por estar en tierra. A diferencia de otros cruceros aquí no vimos demostración de tallas de frutas y verduras, imagino que esto ya quedó muy visto y de décadas pasadas. Sin embargo sí que hubo de pizza y mozzarella. Lógico por otra parte, tratándose de una naviera italiana. También había actividades programadas por el equipo de animación, como el MasterChef at Sea.

Mozzarella

MasterChef at Sea

Aún así, a pesar de haber descansado, este crucero ha sido agotador. La lluvia, el correr por Nápoles para no perder el barco, el concentrar tres ciudades sicilianas en un solo día… Todo ello acaba haciendo mella. Además, cuando la visita es en ciudad, al final acabamos haciendo unos 20 kilómetros diarios. Y si sumas un día tras otro, acaba pesando.

MSC Meraviglia

Para finalizar, vamos con el recuento de gastos:

Crucero con con camarote interior en categoría Fantástica y pack de bebidas: 1.863€

Cuota de servicio: 142€

AVE a Barcelona: 25€ por 4 trayectos. Total 100€

Sants

Metro Sants a Drassanes: 3€ por 4 trayectos. Total 12€

Sants Estació

Bus Puerto Barcelona: 3€ por Trayecto. Total 12€

Billete diario Marsella: 5,20€ por dos. Total 10,40€

Bus a Pompeya: 2,8€ por dos. Total 5,6€

Entradas a Pompeya: 13€ por dos. Total 26€

Tren a Nápoles : 2,8€ por dos. Total 5,6€

Alquiler de coche en Sicilia: 24,95€

Fiat Panda

Gasolina: 19€

Peajes: 3.70€ por dos trayectos. Total 7,4€

Aparcamiento en Taormina: 3€

Bus Malta: 1,5€ por 4 trayectos. Total 6€

Autobús

Habría que sumar algún regalo, recuerdo y souvenir, pero eso es ya algo más personal y no llevo la cuenta, por lo que la suma total asciende a 2.236,95€ (1.118,48€ por persona).

¿Qué tocará en 2020? ¿Podremos hacer Caribe?

Final

Conclusiones del Crucero por el Mediterráneo: Análisis del MSC Meraviglia

En este crucero hemos notado un salto cualitativo con respecto a la naviera. O quizá sea por el barco, un MSC Meraviglia recién estrenado que hace justo honor a su nombre. Se nota la modernidad en el diseño de los camarotes, en las áreas comunes, en la moqueta, en el buffet, en la piscina y el parque acuático, en las zonas de ocio, en esas escaleras de brillos, en los ascensores que tardan poquísimo en sus recorridos… Es tan grande e impresionante que es muy fácil terminar el crucero y haberse perdido espacios.

Zona ascensores

Ascensor

Escalera

Nada más entrar en el barco nos sentimos abrumados con tanto colorido. Aquello más que un barco parecía un centro comercial. Lo primero que encontramos fue la Galleria Meraviglia, un paseo central de 96 metros de largo en el que se localizan tiendas exclusivas, restaurantes temáticos y un bar.

Galleria Meraviglia

Ristorante Gourmet

Plaza Meraviglia

MSC Excursiones

Crepería

MSC Meraviglia

En la planta superior hay más restaurantes temáticos, el TV Studio & Bar con su emisora de radio y estudio de televisión que cuenta con Comedy Club, karaoke y espectáculos de música en directo y el Teatro Broadway. Pero sobre todo destaca la cúpula LED de 480 m², en la que se proyectan diferentes motivos e imágenes. Aunque con tan solo unos meses de vida ya estaba dañada y tenía franjas de píxeles muertos.

Cúpula

Cúpula

Cúpula

Cúpula

Entre las tiendas encontramos joyerías, relojerías, una heladería, la chocolatería Jean-Philippe Maury Chocolate & Coffee (que tiene demasiado espacio ocupado para mi gusto)…

MSC Meraviglia

Chocolatería

Chocolatería

Figuras de chocolate

Los restaurantes temáticos, que no están incluidos en el precio del crucero y hay que reservar aparte, son Eataly (de temática italiana), Butcher’s Cut (un asador de estilo americano) y el Kaito Teppanyaki y Sushi Bar (japonés).

Kaito

Kaito

Junto al nipón destaca el Anchor Club, un pub irlandés en el que se pueden degustar todo tipo de cervezas (algunas incluidas en el paquete de bebidas, otras no).

Anchor Bar

Anchor Bar

Y en la Proa se encontraba el MSC Aurea Spa, el lujoso Spa Balinés donde ofrecían tratamientos de relajación para revitalizar cuerpo y mente. Contaba con Zona Termal y un salón de belleza. No puedo opinar al respecto ya que no lo pisamos.

aurea Spa

Justo debajo se ubica el Teatro Broadway ocupando las cubiertas 5 y 6. Se trata de un teatro al uso, con sus butacas en modo anfiteatro. Y a diferencia de la experiencia en nuestros cruceros anteriores, en este no se permite comer o beber. En él se desarrollaban las actuaciones nocturnas (o vespertinas) y algún juego de animación.

Teatro Broadway

Teatro Broadway

En el extremo opuesto del barco, tras pasar la tienda de fotos y su estudio, teníamos el restaurante L’Olivo d’oro. Aunque, en realidad, nuestro restaurante asignado en un principio fue el Waves, situado en la cubierta 5, la misma en que se encuentra recepción.

Justo enfrente de esta había una zona de piano que quedaba recogida por las brillantes escaleras de caracol. Y en los laterales el Infinity Bar, uno de los que nunca pisamos.

Recepción

Tampoco probamos el Champagne Bar, ubicado en la cubierta 7 en la parte posterior. Este bar ofrecía una amplia cama de champagnes, así como otras bebidas espumosas de todo el mundo.

Champagne Bar

Champagne Bar

Champagne Bar

Junto a él, en un lateral se esconde la biblioteca. Y digo se esconde porque yo la descubrí el último día. Ni siquiera la vi al hacer el simulacro, y eso que se encuentra junto al Casino, que era nuestro punto de evacuación en caso de emergencia.

Cuenta con un surtido de libros en diferentes idiomas, incluso japonés.

Biblioteca

Biblioteca

Biblioteca

El casino tenía máquinas a un lado, mesas al otro. Y en el centro el bar. En el lado de las máquinas estaba permitido fumar, pero el sistema de ventilación no tenía nada que ver con el de Las Vegas y una vez que pasabas la biblioteca se notaba cómo el tabaco ya había impregnado paredes, muebles y moqueta. Realmente agobiante para una no fumadora. También se apreciaba en la propia ropa con tan solo pasar unos minutos allí.

Casino

Casino

Bar Casino

En la proa de la cubierta se localiza el Carousel Lounge, un teatro diseñado para albergar los espectáculos del Cirque du Soleil. Su escenario es circular, y las butacas se disponen a su alrededor. En este sí que se puede consumir tanto comida como bebida. De hecho, una de las opciones de reserva para el Circo del Sol era cena + espectáculo. Por las tardes servía además para charlas informativas y a últimas horas de la noche se convertía en discoteca.

Carousel Lounge

En las plantas centrales (de la 8 a la 14) se encuentran la mayoría de los camarotes y ya es en las últimas cuatro superiores (15, 16, 18 y 19 – no hay 17 porque en Italia es el número de la mala suerte-) donde se localizan los espacios de ocio así como el comedor principal.

Comedor

Ubicado en la cubierta 15 y ocupando la mitad de su superficie, el Marketplace Buffet es un comedor que está abierto 20 horas al día. En su parte posterior tiene una terraza abierta a la popa del barco, y en su parte delantera se abre a la piscina con puestos de comida rápida y helados.

En todos los accesos a él había lavabos con su correspondiente jabón de manos y toallitas. Buen detalle.

Lavabo

El comedor tiene en su parte central diferentes cocinas: pizzería, comida étnica, mediterránea, family & kids (con hamburguesas, perritos, patatas fritas y pasta), una brasserie zona de ensaladas, de sopas y pastas, de pan y quesos, de fruta, de postres…

Zona ensaladas

Postres

Comida Rápida

Además, cuenta con puestos laterales donde se encuentran las máquinas de bebidas para el desayuno y una cristalera donde se puede observar cómo hacen la mozzarella.

Mozzarella Station

La verdad es que había bastante donde elegir y estaba todo riquísimo. Sin duda se notaba el origen italiano de MSC, pues pizzas, pasta, pan de ajo o salsa de albahaca no podían faltar.

Comida

En el desayuno los puestos se convierten en zonas con comida caliente (bacon, tortillas, huevos, judías, salchichas…),  bollería, tostadas, mantequilla y mermeladas, embutidos y queso, yogures y cereales. También había cocina en vivo para tortillas francesas y una sección con comida asiática (arroz camboyano, fideos de arroz salteados con verduras, arroz blanco y sopa japonesa). La zona de fruta se mantenía.

Infusiones

Desayuno

La otra mitad de la cubierta la ocupa la Atmosphere Pool, un espacio de casi 10 m² que gira en torno a la piscina rodeada por camas. Destaca sobre todo la gran pantalla gigante y el escenario en el que se desarrollaban actividades de animación cuando el tiempo lo permitía.

Piscina

Fit Dance Session

Por la noche se proyectaban en ella conciertos, e imagino que se usará más el espacio en cruceros estivales. En noviembre era prácticamente todo interior.

Atmosphere Pool

En cada uno de los laterales había sendos jacuzzis con muy buenas vistas, ya que quedaban medio suspendidos sobre el mar. Pero además, de la piscina exterior, el MSC Meraviglia también cuenta con una interior: la Bamboo Pool. Está climatizada y tiene una cubierta retráctil. Es salada y además clorada, y se notaba, ya que olía tremendamente a lejía al pasar al interior. El diseño de esta zona recuerda a las saunas, todo de madera. También cuenta con sus propios jacuzzis.

Bamboo Pool

Bamboo Pool

Justo en la cubierta superior, en la 16, en el espacio que ocupa el comedor, podemos encontrar la parte más lúdica del MSC Meraviglia.

En la parte central del barco con vista directa a la pantalla de la piscina, se encuentra el gimnasio. Tan solo nos asomamos el primer día durante nuestra visita de reconocimiento. El resto de días con andar 20 kilómetros al día teníamos bastante. Pero estaba muy solicitado con sus máquinas de última generación y sus clases de fitness.

Gimnasio

Gimnasio

A continuación se encontraban la zona entretenimiento con máquinas arcade, el cine 4D, el Sportflex (la pista de deportes), el Sportsbar y lo que más llama la atención encontrar en un barco: los dos simuladores de F1 y la bolera.

Recreativos

Pista multiusos

Sportflex

Simulador Fórmula 1

Bolera

La parte trasera del barco se abre bajo un anfiteatro a la Horizon Pool, una piscina más pequeña que por la noche se convierte en discoteca bajo las estrellas gracias a que en la cubierta 18, subiendo por la grada, se llega al Horizon Bar, uno de los mejores del barco y donde suele pinchar el DJ.

Piscina Popa

Bar

Tras el bar, en la zona interior se desarrolla la vida juvenil, ya que cuenta con el Attic Club, una discoteca para adultos, además de los Teens Clubs, uno para chavales de 12 a 14 años y otro para los de 15 a 17. En esta zona adolescente pueden disfrutar de área de juegos y cine además de la propia discoteca.

También hay lugar para los más pequeños en el Baby Club (1 a 3 años), en el Mini Club y en el Juniors Club, patrocinados por Chicco y Lego respectivamente.

Zona infantil

En la misma cubierta también se encuentra el selecto Sky Lounge, un bar en el que servían cócteles de diseño que no estaban incluidos en nuestro paquete y cuyo ambiente estaba muerto. Así que entramos un día y, viendo el panorama, nos marchamos al minuto.

En la proa de la 18 y 19 se ubica el exclusivo MSC Yacht Club, al que solo puedes acceder con la tarjeta correspondiente. No era nuestro caso. Cuentan con su restaurante, bar, grill y propia piscina con solarium y jacuzzis.

En la popa de la 19 está el Polar Aquapark, el parque acuático con cuatro toboganes, un puente suspendido, varias piscinas y actividades de entretenimiento.

Puente suspendido

Parque acuático

La verdad es que el MSC Meraviglia cuenta con extraordinarias instalaciones, pero por muchas palabras que use, es indescriptible, así que recomiendo no perderse su vídeo de presentación:

https://www.youtube.com/watch?v=DpkAYrWrZ3w

La experiencia en el barco ha sido impecable. Las únicas pegas que se le pueden poner tienen más que ver con la gente que con el barco en sí. Cuantos más pasajeros, más se complica todo: colas en la recepción, en el desembarque, buffet saturado a ciertas horas… Pero creo que es comprensible.

No se le puede poner un pero al camarote. Sin duda el más grande de todos los cruceros que hemos hecho hasta la fecha. Quizá porque no cogimos la categoría más baja de todas sino la segunda. En cualquier caso, pese a ser interior, para nada claustrofóbico. Y bien elegida por planta y por situación, muy centrada. No tuvimos ningún tipo de ruido raro (hay plantas en las que se oía ruido metálico del barco y en la 14 el agua de la piscina), ni se movió mucho en la noche más tempestuosa.

Camarote

La cama era bastante durita y cómoda, las almohadas mullidas y las mesitas muy prácticas con varias baldas para poder guardar objetos. Muy útil para dejar el móvil, las gafas y el libro.

El escritorio servía como tal y a la vez como tocador, ya que en su cajón tenía un secador (que no podías desconectar). Por lo que uno se puede preparar mientras otro se ducha sin impedimento para ninguno de los dos.

El armario resultaba algo escaso, aunque también es verdad que metimos las maletas en la parte superior. Quizá si las hubiéramos metido bajo la cama habríamos ganado ese espacio.

La tele aunque está capada y no se podía usar HDMI o UDB y las películas eran de pago, aún así tenía bastantes cadenas en diferentes idiomas para mantenerte informado, y, lo más importante de todo, permitía controlar tu cuenta. En tu perfil podías ver tanto lo que ibas gastando como reservar los espectáculos y luego consultar en la agenda qué es lo que te has ido programando.

Camarote

El baño también era muy moderno y estaba muy bien equipado. El lavabo tenía integrado el jabón y en la parte inferior tenía espacio de almacenaje y en la puerta una papelera. Sobre el lavabo había una estantería muy práctica para guardar los productos de aseo. Además, contaba con diferentes ganchos y barras para colgar las toallas.

La cabina de ducha era lo suficiente amplia y tenía incorporado en la pared un bote de gel y otro de champú que el camarista rellenaba periódicamente. También contaba con una cuerda para tender la ropa, algo muy práctico cuando acabas calada en Génova.

Baño

Como siempre ocurre en hoteles y cruceros, hay quien se queja de lo poco variados que son los buffets y lo escaso que es el menú en los restaurantes. Desde mi punto de vista, nada más lejos de la realidad. Nosotros desayunábamos contundentemente en el buffet, nos llevábamos unos bocatas de tortilla francesa o embutido y fruta por si volvíamos tarde y luego tras embarcar hacíamos una comida tardía casi merienda en el buffet. Al tener la cena a las 21:30 no nos alteraba mucho comer a las 5.

Sí que es cierto que el desayuno no variaba de un día para otro, pero creo que había suficiente variedad como para ir alternando a lo largo de una semana en caso de que se quiera. Me resulta “gracioso” que quienes suelen quejarse, luego desayunan en casa lo mismo durante todo el año. Pero eso sí, en un buffet no son capaces de decidirse porque es igual que el día anterior.

También las 4 pizzas siempre eran las mismas (margarita, aceitunas y cebolla, marinara y salchichas), pero el resto de comida iba variando cada día. Había tres tipos de pasta, y cada día cambiaba la pasta y la salsa. Lo mismo la carne, legumbres o la comida étnica. También variaban los postres, y eso que había una oferta de hasta 7-8 diferentes. No entiendo el problema, la verdad. Será que me gusta comer.

En cuanto a las cenas, yo disfruté cada plato que pedí. Y para nada me quedé con hambre. Tienes un entrante, un principal y postre, lo que me parece una comida razonable. Mucho más copiosa de lo que cenaríamos cualquiera un día normal en casa (seguro que la mayoría comemos plato único y fruta/postre). Siempre había la opción vegetariana en cada una de las opciones, así como la posibilidad de pedir fuera de carta un filete de pollo a la plancha o un pescado al vapor. Bien por intolerancias, porque no te guste algo de la carta o lo que sea. En cualquier caso, como digo, todo muy jugoso. Sobre todo los pescados. En el momento en que descubrí lo fresco que era, intentaba siempre pedirlo. Pero vamos, he probado las ensaladas, rissottos, pasta, falafel… todo delicioso. Igual con los postres. Aún así, para quien tema quedarse con hambre, que se quede tranquilo, pues siempre puede repetir o pedir varios platos diferentes. Así que tampoco entiendo las quejas al respecto. Ni por calidad ni por cantidad.

Cena día 2

Cena Sicilia

Cena

Creo que hicimos bien en sacar el pack de bebidas, pues el agua y refrescos costaban 3.90€, las cervezas 5.9€ y los cócteles 7.9€. Así que sumando lo consumido cada día, amortizamos de sobra. Y sobre todo nos despreocupamos de tener que andar cargando las diferentes consumiciones y revisando la cuenta.

Pack Bebidas

Tanto el agua como los refrescos eran envasados, sin embargo, al pedir cócteles o combinados, el refresco era de barril. Pero si se quiere un ron con cola, siempre se puede pedir el ron por un lado, y pedir aparte una cola, en tal caso te la darán de lata. Y luego ya tú te haces la mezcla. Lo que sí dejaba mucho que desear era la cerveza. De todas las que tomamos, creo que solo tiraron bien la Guinness. El resto de las que tenían cierto cuerpo, nos las sirvieron sin fuerza y como si estuviera por un lado el sabor a cerveza y por otro el agua. Además, se echaba de menos que pusieran al menos una tapita de patatas fritas de bolsa. Pero supongo que esta costumbre es muy española.

pub irlandés

A diferencia de los cruceros de Pullmantur e Ibero, esta vez no compartíamos mesa, aunque en cierta medida podría decirse que agrupan. En la primera noche en el Waves teníamos en una mesa próxima a la nuestra una pareja joven española (justo la siguiente a la nuestra estaba desocupada). Al cambiarnos al restaurante L’Olivo, nos pusieron junto a dos parejas, también españolas, que eran mayores que nosotros. No sé si lo de la nacionalidad es algo premeditado, que nos agruparon, o es que los horarios tan tardíos se quedaban copados por italianos y españoles.

Había muchos turnos para cenar, algunos de ellos demasiado tempraneros y otros muy tardíos. Cuando el todos a bordo es a las 5 y media no tiene mucho sentido que tengas la cena a las 17:45, porque, o llegas siempre antes para prepararte antes de ir al comedor, o acabas cenando siempre en el buffet. Por otro lado, los de las 21:30 y 21:45 suponían que, o elegías el espectáculo antes de cenar (algo que me parece contra natura), o cuando quieres terminar de cena – espectáculo – copa, se te ha hecho tarde teniendo en cuenta que el día siguiente tienes que madrugar. Así pues, sin duda lo mejor sería algo intermedio, quizá las 20 – 20:45.

Los espectáculos fueron variados, pero el que más me gustó fue el de Virtual. Por escenografía, coreografía y presentación.

Virtual

El que menos fue el de Meraviglioso Amor. La música elegida sólo la conocen los italianos, el vestuario de los bailarines era muy cutre y las coreografías muy repetitivas y poco trabajadas.

Meraviglioso Amor

El de Magic Friends no está mal, aunque te tiene que gustar la magia. No obstante, muy bien intercalada con el cuerpo de baile.

El de Paz, que se supone que es un tributo a la música española, me decepcionó en gran parte. Muy bien los bailarines, la coreografía estaba correcta, así como el vestuario, pero las canciones elegidas no eran muy acertadas y resultaba lento.

Paz

En general, como espectáculo postcena, están bien, pero no están al nivel que me esperaría de este tipo de barcos. En iberocruceros recuerdo una noche que hubo un espectáculo de patinadores sobre hielo, y era una naviera de inferior categoría.

En el resto del barco, había actuaciones de piano o voz y la verdad es que todos los artistas (así como los del espectáculo) se merecen un 10. Vaya voz la de la soprano.

La animación no estuvo mal. Había un grupo bastante grande y durante el día tenían sesiones de yoga, de aerobic, hacían juegos en la piscina…

Fit Dance Session

También hicieron un concurso de MasterChef at Sea, un espacio patrocinado. Aunque no cocinaron realmente.

MasterChef at Sea

Y por supuesto, se encargaban de la fiesta nocturna temática. En este aspecto quizá tal vez fallaba la música, que se repetía bastante y era un tanto antigua. Supongo que es porque iba enfocada a otro público (extranjero y más mayor), pero lo cierto es que los días en los que actuaba la orquesta latina con temas más recientes se veía más animado al personal.

Fuegos artificiales

Mucha gente se quejaba de que no había sitio para sentarse. Totalmente cierto, pues aunque junto al puente había un bar con algún asiento en torno a una pista, ahí no era donde se centraba la mayor parte de la animación.

Bar

Sin embargo, me da la sensación de que ese era el propósito, que la gente estuviera de pie y no le quedara más remedio que integrarse en la actividad.

Además de las actividades propiamente participativas, también hubo exhibiciones. No solo la de la mozzarella del último día, sino también la de las masas de pizza.

Exhibición masa pizza

En definitiva, el barco ofrecía todo tipo de servicios y actividades. Bueno, excepto conexión a internet. Cuando el WiFi en los hoteles se ha convertido en algo imprescindible, llegas a un barco y es de pago. Hoy en día con la eliminación del Roaming en Europa no consideramos oportuno ni necesario contratarlo. Usábamos nuestros propios datos cuando tocábamos tierra (bien para comunicarnos con familia y amigos, bien para las apps tan necesarias hoy en día) y desconectábamos al soltar amarre.

Ojo con esto porque hay que asegurarse de que nos estamos conectando a la red adecuada. Es preferible elegir la selección manual antes que la automática y así evitaremos disgustos como por ejemplo que se nos conecte a una red turca mientras estamos en una isla de Grecia o a una europea con la que nuestra compañía no tiene el acuerdo. El móvil suele elegir la que más potencia tiene y no sigue un criterio económico.

El paquete de telecomunicaciones a bordo costaba unos 20€ y daba acceso a las redes sociales y a las aplicaciones de chat (Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, WhatsApp, Snapchat, Pinterest, o Line), eso sí, únicamente para un dispositivo y no servía para compartir archivos de audio o vídeo (sí fotos). Creo recordar que había alguna tarifa superior, pero como ya la habíamos descartado, tampoco nos informamos mucho.

Pero en general, pocas pegas a la experiencia con el barco. Otra cosa son ya las escalas, que merecen entrada aparte.

Crucero por el Mediterráneo. Día 2. Marsella II

Desde el Memorial de la Marsellesa seguimos dirección al puerto. Tomamos la Rue de Bir-Hakeim hasta el Palacio de la Bolsa. Inaugurado en 1862 por Napoleón III, alberga la Cámara de Comercio más antigua de Francia y también el Museo Marítimo y Económico de Marsella.

Palacio de la Bolsa

Fue el primer edificio que se erigió en el Segundo Imperio y supuso el punto de partida de una gran ola de construcción de edificios públicos en Marsella en la mitad de siglo XIX. En su día no tenían muy claro el lugar en que debería ubicarse, puesto que había partidarios de que se construyera cerca del ayuntamiento y otros de que se hiciera cerca de la plaza real. Finalmente se decidió que fuera frente a la Plaza de la República.

Al lado, encajonada entre edificios, se encuentra la Iglesia Saint Ferreol Les Augustins.

Iglesia Saint Ferreol Les Augustins

Se erige en el lugar en que un día hubo una capilla y ha sufrido muchos cambios a lo largo de los siglos. Del momento de su construcción tan solo se conservan las paredes principales y las capillas laterales. Su fachada, por su parte, data del siglo XIX.

Iglesia Saint Ferreol Les Augustins

La parte trasera no tiene mucho que ver con esta delantera de estilo neobarroco que mira al puerto.

Y aunque habíamos llegado de nuevo al agua, volvimos a adentrarnos, esta vez por la Rue de la Republique.

Rue de la Republique

Originalmente llamada Calle Imperial, fue diseñada a mediados de siglo XIX dentro del nuevo plan urbanístico para unir el puerto viejo con el nuevo de mercancías. Tras tirar casi mil casas y unas obras que duraron 24 meses, finalmente se inauguró en 1864 con la presencia de Napoleón III.

La calle ha sido renovada a principios de este siglo y acoge muchas tiendas de renombre así como hoteles de cuatro estrellas.

Giramos a la izquierda en la Grand Rue, pues en el número 27 se encuentra la casa más antigua de Marsella que queda en pie, el Hôtel de Cabre.

Hôtel de Cabre

Data de 1535 y tiene una combinación de estilos gótico y renacentista. Fue construida para el conde de Cabre, comerciante y regidor de Marsella.

Desde el siglo VI a.C. la Grand Rue ya era una de las calles más transitadas de la ciudad. Daba acceso a los edificios públicos y era usada para los mercados y las ventas de los artesanos.

En 1943 los alemanes acorralaron a la población y enviaron unos 25.000 habitantes a campos de concentración. Después bombardearon las áreas viejas destruyendo 1.924 edificios. Tan solo unos pocos se salvaron, y este edificio fue uno de los afortunados.

Placa conmemorativa a la población deportada a campos de concentración

En 1954, cuando se reconstruyó la zona, la casa fue trasladada y girada 90º para que quedara alineada a la calle principal. De ahí que no coincida el nombre de la calle que figura en la placa con el que tenía tallado en su día.

Hôtel de Cabre

Se aprovechó para rehabilitar también su fachada, que estaba dañada por las explosiones de los nazis. Y creo que va siendo hora de que le den un lavado, porque está muy ennegrecida.

Siguiendo la Grand Rue pasamos por el Intercontinental – Hotel Dieu, que data del siglo XVIII.

Intercontinental Hotel Dieu

El primer Hotel Dieu en Francia surgió en el siglo VII, parece que como hospital de peregrinos. Sin embargo, poco a poco su función fue cambiando. Cuando la Cofradía del Espíritu Santo llegó a Marsella en 1166 se estableció aquí y fundó el Hospital del Espíritu Santo, un conjunto de casas que se comunicaban entre sí. En el siglo XIII pasó a ser municipal y en 1344 se fundó el Hospital de Santiago de Galicia, exclusivo para mujeres. En 1593 se unifican ambas instituciones como Hotel Dieu.

La población siguió creciendo con los siglos, a pesar de las epidemias, y el hospital se queda pequeño, con lo que se realizan diferentes ampliaciones en varios momentos de su historia. En 1865, por ejemplo, se le añadieron las dos alas laterales al edificio principal.

En 1993 cesó su actividad y se convirtió en un centro de enseñanza de enfermería. Sin embargo, duró poco, ya que en 2006 cerró y ya volvió a abrir como Hotel de 5 estrellas en 2013. Cuenta con 194 habitaciones, dos restaurantes, un bar, una terraza con capacidad para 160 personas, un spa y una piscina cubierta. Además, cuenta con unas vistas despejadas del puerto, ya que se encuentra en un alto y no tiene edificios delante, sino una plaza.

En ella se halla la Casa de diamantes, que recibe su nombre por su peculiar fachada.

Casa de diamantes

Se cree que fue construida entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, así que es una de las más antiguas de la ciudad. Copia el estilo de los Medici en Italia y, aunque fue erigida a petición de ricos comerciantes italianos y españoles, ha sido residencia de familias importantes de Marsella.

Es Monumento Histórico desde 1925 y consiguió sobrevivir a la destrucción del barrio en 1943. Desde 1967 alberga colecciones del Museo de la Antigua Marsella.

Al lado se encuentran las oficinas del Ayuntamiento, uno de los pocos edificios que han sobrevivido a la guerra.

Ayuntamiento

Es de estilo barroco provenzal con reminiscencias genovesas y los marselleses lo apodan “la logia”. Su fachada, como no podía ser de otra forma, mira al mar. Está construido en piedra rosa de la Corona, como muchos monumentos de Marsella del Antiguo Régimen.

Conserva la estructura de la época en la que los mercaderes y los concejales no se relacionaban. Así, los primeros estaban en la planta baja y los segundos en la primera sin ningún tipo de escalera que los comunicara. Hoy, si se quiere ir de una planta a otra, hay que atravesar el edificio trasero que lo conecta por medio de un puente.

En una de las paredes laterales hay una inscripción que reza:

Tous citoyens habitants de la même commune sont garants civilement des attentats sur le territoire de la commune soit envers les personnes soit contre les propriétés.

Ayuntamiento

Esta inscripción data de finales del siglo XVIII y hace responsables a los propios habitantes del barrio de los ataques en el territorio de su propio municipio, ya sea a personas o bienes. De esta forma el Estado se lavaba las manos ante manifestaciones o revueltas en las que no podía comprobar quién había causado los daños.

Me llamaron la atención el león y el toro sostenidos por una especie de alzas en lugar de por un pedestal, aunque quizá eran temporales. No nos acercamos mucho, pues parece que había una boda y no quisimos molestar.

Ayuntamiento

Muy cerca se encuentra el Musée des Docks Romains, un museo dedicado a la vida y actividad portuaria de Marsella entre los siglos VI a.C. y el IV d.C. Pero como no teníamos tiempo para entrar, seguimos hasta la Iglesia Notre Dame des Accoules.

Iglesia Notre Dame des Accoules

Es una de las iglesias más antiguas de Marsella y lugar simbólico del barrio de Panier. Fue destruida durante la Revolución porque había albergado reuniones políticas y reconstruida en el siglo XIX. Hoy, sin embargo, solo se conserva el campanario.

A partir de aquí nos adentramos en el barrio histórico de Panier, el lugar en que nació la ciudad cuando se establecieron los griegos. El nombre se lo debe a un albergue del siglo XVII que se llamaba “Le Logis du panier”.

En el siglo XVIII se convirtió en el barrio obrero cuando los burgueses se mudaron a los nuevos barrios de la zona este. Un siglo más tarde era el distrito marinero y adquirió mala reputación como consecuencia de la prostitución y las mafias. En 1943 los alemanes también dinamitaron Le Panier y quedó prácticamente en ruinas. Tras su rehabilitación se convirtió en un barrio multicultural habitado por argelinos, magrebíes, vietnamitas… Poco a poco ha ido renaciendo gracias a sus locales y animadas callejuelas. Al igual que en la zona de Cours Julien predominan cafeterías, galerías de arte y locales de ocio. Las plazas se convierten en lugares de reunión y esparcimiento, por lo que merece la pena perderse por sus estrechas calles y conocer el Marsella más vivo.

Panier

Panier

Panier

Panier

Panier

En cierta medida recuerda a Montmartre, no solo por ser el barrio de los artesanos y artistas, sino porque también se encuentra en la zona alta de la ciudad. Y por los molinos. En la Plaza des Moulins, la parte más alta del barrio, había 40. Hoy tan solo quedan dos, uno de ellos convertido en vivienda.

Pero el monumento más representativo del barrio es la Vieille Charité.

Vieille Charité

El edificio fue construido entre 1671 y 1745 como hospicio para vagabundos, ancianos y huérfanos dentro del plan de “rehabilitación de la ciudad”. El ayuntamiento decidió confinar a los pobres en un espacio para que así no estuvieran en las calles.

Poco a poco fue perdiendo su función. En 1905 pasó a disposición del Ejército. Aún así, en 1922 sirvió para acoger a gente que había sido expulsada de sus casas cuando se demolieron algunos barrios. También en 1943 cuando los nazis volaron los barrios del Puerto Viejo. Sin embargo, quedó en abandono y en 1962 se desalojó a los que aún residían allí y se cerró el edificio.

Como consecuencia de estar abandonado y expuesto al aire del mar, fue degradándose hasta el punto de que se planteó su demolición. No obstante, se decidió llevar a cabo una exhausta restauración. Entre 1960 y 1980 se renovó y ahora se ha convertido en un centro de arte multidisciplinar que acoge además el Museo de Arqueología del Mediterráneo y el Museo de Artes Africanas Oceánicas y Amerindias.

Consta de cuatro alas dispuestas en forma de rectángulo. Cada edificio cuenta con tres pisos de galerías que se abren al patio interior de 82×45 metros.

Vieille Charité

En el centro se alza la capilla de estilo barroco italiano y cúpula elíptica. El pórtico, decorado con columnas corintias, es de estilo Segundo Imperio y evoca el tema de la Caridad dando la bienvenida a niños indigentes, rodeados por dos pelícanos que los alimentan.

Vieille Charité

Vieille Charité

Seguimos callejeando por el entramado laberíntico de Le Panier descubriendo más arte callejero y rincones pintorescos. Sin duda es el auténtico alma de la ciudad con sus tiendas de artesanía pero también con sus locales artesanales como panaderías y bollerías con productos típicos de la zona. Sobresale por encima de los demás el chocolate, área en la que destaca la Chocolatière du Panier, tienda de mayor prestigio en la ciudad.

Le Panier

Le Panier

Le Panier

Le Panier

Prácticamente al lado del puerto, en lo alto de un montículo al que da nombre se encuentra la Iglesia Saint Laurent, de estilo románico provenzal.

Iglesia Saint Laurent

Construida en el siglo XIII en el lugar en que había una más pequeña, es la iglesia de los pescadores y la única que queda en la ciudad de esta etapa y de este estilo. Su torre es posterior, del siglo XVII, de cuando fue renovada. Adosada a la iglesia está la capilla de Santa Catalina.

En la Revolución fue convertida en almacén militar y no recuperó su función religiosa hasta 1801. En 1943 se salvó de la destrucción cuando se volaron los barrios del Puerto Viejo, pero sí que se vio afectada por las explosiones.

En la zona se han llevado a cabo excavaciones que han sacado a la luz restos de un asentamiento griego de la época de la fundación de la ciudad. También se sabe que cerca se encontraba el Castillo de Babon, construido en el 870 por el obispo Babon para proteger la ciudad y que no se volvieran a repetir las invasiones bárbaras.

Desde la plaza sale la pasarela que une el barrio del Panier con el Fuerte de San Juan, ubicado en un lugar en que se han encontrado vestigios griegos del siglo VI a.C.

Fuerte de San Juan

Fue erigido entre los siglos XII y XIV para defender la puerta más antigua de la ciudad, la norte. Y en él fue donde se asentó la orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (que sería después Orden de Malta) en el siglo XIII. De esta orden recibe su nombre.

Tras un saqueo aragonés en 1423, el rey René mandó construir la torre cuadrada. En 1664 se levantó el faro. Más tarde, Luis XIV amplió la fortificación y construyó un foso para que quedara aislada.

Fuerte de San Juan

Fue convertida en prisión en la época de la Revolución Francesa y allí estuvieron encerrados algunos jacobinos. Los alemanes lo usaron como almacén de municiones durante la II Guerra Mundial y una explosión accidental acabó causando graves daños, no solo al fuerte, sino también a los alrededores.

Clasificado como Monumento Histórico desde 1964, es desde 2013 el símbolo de la regeneración del Puerto convertido en el Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo (MuCEM).

Fuerte de San Juan

Este museo es el primero dedicado a las culturas del Mediterráneo. Cuenta con unos 30.000 metros cuadrados y alberga diferentes tipos de exposiciones y colecciones que sobre las civilizaciones mediterráneas a lo largo de la historia desde el punto de vista de distintas disciplinas (antropología, arte, historia…).

El edificio es un alarde arquitectónico con su forma de cubo. Su moderna estructura combina hormigón con cristal y permite que los alrededores se reflejen.

MuCEM

Desde las terrazas se obtienen unas buenas vistas de la ciudad, no solo de los fuertes o el puerto, sino de la Catedral, de la Iglesia de Saint Laurent o de Notre Dame de la Garde.

Marsella

Marsella

Volvimos a cruzar la pasarela y apurando la tarde, nos dirigimos a nuestra última parada: la Catedral Santa María la Mayor.

Catedral Santa María la Mayor

Es un imponente edificio construido a mediados del siglo XIX en piedra rosa de la Corona y estilo románico-bizantino. Era una época de gran desarrollo económico, social y demográfico para Marsella, y fue cuando se construyeron también la Estación Saint Charles, el Palacio de la Bolsa, el Palacio Longchamps, el du Pharo, el de las Artes o la Basílica de Notre Dame de la Garde. Así, en este momento de expansión no podía faltar una catedral.

Catedral Santa María la Mayor

La construcción de la nueva catedral permitió sacar a la luz un baptisterio paleocristiano de más de 25 metros. Aunque no se puede ver.

Con un estilo similar a Santa Sofía de Constantinopla, es única en su estilo en todo el país. Es además la mayor catedral construida en Europa desde la Edad Media. Es tan grande que en ocasiones se la compara con la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Está flanqueada por dos torres rematadas en cúpulas. La galería que las une está decorada por siete estatuas que representan a Cristo y los apóstoles Pedro y Pablo, Lázaro así como Marta, Maximin y, María Magdalena. Sobre la puerta de acceso está esculpida en mármol La Coronación de la Virgen y sobre ella hay tres arcos y un rosetón junto a la representación de Jerusalén y Belén. En las otras dos puertas están esculpidas El símbolo de la Resurrección y El Agnus Dei y la Fuente de la Vida.

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Al entrar entendemos las referencias a Santa Sofía. Las comparaciones son odiosas, claro, pero impresiona la altura de sus naves, las bóvedas y cinco cúpulas sostenidas gracias a las abundantes columnas de mármol y pilares.

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

La catedral se compone de tres naves, una central y dos laterales. Destaca el altar mayor realizado en mármol de Carrara y ricamente decorado con mosaicos.  A su izquierda queda la capilla del Sagrado Corazón y a la derecha la de San Lázaro.

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Baptisterio

Pero sin duda lo que más me llamó la atención fue el suelo decorado con diferentes motivos.

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Está recién renovada en 2017 y se nota, porque brilla en todo su esplendor.

Y ya casi rozando el atardecer, nos dirigimos a la parada de la Joliette para tomar el bus. No queda muy lejos de la catedral, así que la bordeamos previamente. Y nos sorprendió encontrarnos con un grupo de jóvenes jugando a la petanca. Es curioso, pero parece que en España es un juego de jubilados, pero ya habíamos visto en Suiza y ahora en Francia, que por aquellos lares lo practicaba gente de todas las edades.

Catedral Santa María la Mayor

Catedral Santa María la Mayor

Aún no se había hecho de noche, pero sabíamos el recorrido en bus nos llevaría un rato hasta llegar al puerto y después tendríamos que andar otros diez minutillos hasta el barco, así que no nos entretuvimos más. De todas formas, la escala resultó bastante provechosa y pudimos recorrer tranquilamente la ciudad ya que todo queda bastante cerca (a excepción de Notre Dame de la Garde).

Una vez en el barco, y dado que apenas habíamos picado algo a media mañana, nos acercamos al buffet a hacer una comida-merienda y después al camarote a descansar. Aunque la salida de puerto sabíamos que no iba a ser muy memorable, subimos para despedirnos de Marsella y, como aún era pronto, fuimos al Anchor Bar a tomar unas cervezas. No todas estaban incluidas en nuestro pack, pero había bastante donde elegir. Eso sí, echamos de menos unas tapas.

Anchor Bar

Carta bebidas pub

Carta bebidas pub

Volvimos al camarote para prepararnos para la cena, que cambiábamos de horario y de salón. En este predominaban las mesas redondas, tipo boda, aunque a nosotros nos asignaron una para dos de las cuadradas, que no abundaban tanto.

Menú

Para nuestro segundo día elegimos unos platos muy regionales. De primero la ensalada niçoise, típica de Niza, y la bouillabaisse, propia de la cocina marsellesa. El nombre de esta modesta sopa proviene de bouillir (hervir) y baisse (desechos) ya que era el recurso de los pescadores para aprovechar el pescado que no habían conseguido vender. Así, podía incorporar al menos una media docena de pescados diferentes, sobre todo los de roca (congrio, gallo o rape) que no tenían mucho público. Para su elaboración se cocían los diferentes pescados con hierbas aromáticas y verduras. Después se servía acompañada con picatostes.

Hoy en día ha evolucionado y se sustituyen aquellos pescados por marisco o langosta, sobre todo en los restaurantes de más renombre, por lo que ha perdido aquel carácter modesto.

De segundo nos pedimos la parrillada de pescado con pez espada, jibias y langostino.

Cena día 2

De postre un baklava (delicioso) y una copa de helado y fruta de temporada.

Postre

De nuevo, estaba todo muy rico y el pescado muy jugoso. Por suerte, esta vez sí que terminamos con tiempo de llegar al espectáculo, así que parece que quince minutos de adelanto sí que supusieron una gran diferencia. Aunque también hay que decir que el servicio fue más rápido que en el otro salón.

El espectáculo elegido para esa noche (porque van alternando en días y horarios y tú decides qué ver) fue Meraviglioso Amor. Y empezamos mal, porque me decepcionó bastante. Entiendo que la naviera es italiana, pero creo que existen numerosas canciones italianas cuya temática es el amor y que son reconocidas mundialmente. Sin embargo, tan solo conocíamos un par de ellas, lo cual unido a las coreografías pobres y repetitivas y un vestuario que parecía de mala calidad y no muy bien confeccionado, hicieron que estuviera todo el tiempo desconcentrada pensando en cualquier cosa menos en la música. Eso sí, los cantantes eran muy buenos.

Meraviglioso Amor

Ya casi rozando la media noche, subimos al bar de la planta 18, que está semi-descubierto y nos tomamos una copa. Esto es algo que eché de menos con respecto a otros cruceros que hemos hecho, y es que normalmente en el propio teatro te puedes tomar algo mientras ves el espectáculo. Aquí no. Pero bueno, como salíamos directos de la cena, los 45 minutos que solía durar el espectáculo nos servían para hacer un poco la digestión.

Copas

Después de una copa, pasamos por la cubierta 6, donde estaba la animación de la fiesta mediterránea y se veía una marea blanca que bailaba al son de la música latina. Nosotros sin embargo no estábamos para mucha danza y nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos esperaba otra jornada completa y el atraque era tempranero.

Crucero por el Mediterráneo. Día 2. Marsella

Nos despertamos temprano, pero frescos y renovados, dispuestos a patear Marsella. El buffet para el desayuno era tan variado como para la comida. Mil opciones donde elegir… bien fruta, bollería, tortillas, una especie de frittata, huevos, arroz cantonés, fideos salteados con verduras… Para todos los paladares, tanto dulces como salados. Además de cafés, tes y zumos.

Desayuno

Tras el desayuno y antes de desembarcar, pasamos por el restaurante para solicitar el cambio de turno. Y aunque lo conseguimos, no es que nos adelantaran mucho, ya que nos reasignaron las 21:30. Tan son 15 minutos de diferencia, pero es que no había a las 21 y los demás turnos eran muy tempraneros (¡¡¡nos querían cambiar a las 6 de la tarde!!! ¿Estamos locos? Si a esa hora habría días que ni estaríamos en el barco…).

Una vez modificado el turno, procedimos al desembarque. El puerto de Marsella está algo alejado del centro, ocurre algo similar al de Barcelona, si te asomas a cubierta tan solo ves muelles y otros cruceros. Allí estaba el Costa Fascinosa también.

Costa Fascinosa

Puerto Marsella

El puerto está en la propia ciudad, pero hay que tomar un bus desde la terminal náutica hasta la zona urbana. No obstante, no tiene pérdida y está todo muy bien indicado. Hay que seguir un camino verde en el suelo que nos conduce a un shuttle gratuito.

Indicaciones Marsella

Camino verde

Shuttle

No obstante, este servicio se suele colapsar, porque se unen varios cruceros a la vez, el bus tiene una frecuencia limitada y, claro, se forma buena cola.

Horarios shuttle

Sin embargo, si se continúa un poco más adelante, se encuentra la parada del 35T, un bus de la red local, la RTM.

35T

35T

En apenas unos 15 minutos deja en la última parada, en Joliette, muy próxima al centro.

Ruta 35T

El billete sencillo cuesta 1.7€, pero el integrado para todo el día cuesta 5.20€, así que, dado que íbamos a hacer al menos 4 trayectos, este último fue el que compramos.

Los billetes se pueden comprar en el mismo bus, aunque es mucho más rápido hacerlo en la caseta que hay justo al lado.

Tarifas

Y listos para conocer nuestra primera escala, por segunda vez en el año visitábamos territorio galo.

Bus Marsella

Marsella es la segunda ciudad en población de Francia y el puerto comercial más importante del país y del Mediterráneo (tercero de Europa tras Róterdam y Amberes). Esta relevancia como ciudad portuaria la convierte en una ciudad con una gran actividad económica e industrial. Dada su localización, es asimismo un importante nudo de comunicaciones en las rutas entre París, Italia, Suiza y España. A lo largo de su historia ha alternado épocas de prosperidad con otras de decadencia.

Marsella es la capital y ciudad más poblada de la región de la Provenza-Alpes-Costa Azul (también conocida como PACA), una de las más turísticas y conocidas de Francia. Esta región es la imagen del turismo de lujo, de los grandes yates y de las boutiques de marca. No obstante, también quedan pueblecitos con encanto y mucha historia.

PACA

En la Provenza se encuentran el valle del Ródano, con Orange, Aviñón, Arles y la Camarga; también Les Alpilles, les Baux de Provence y St Remy-de-Provence; el macizo del Luberon; Aix-en-Provence, Marsella, Les Calanques; Cassis y Tolón. El abanico de colores de sus poblaciones y sus vistas al mar ha atraído a numerosos artistas a lo largo de la historia, sobre todo a pintores (Renoir, Dufy o Cézanne).

En los Alpes es famosa la ruta de la lavanda y a medida que avanzamos hacia el interior la naturaleza gana más protagonismo. Apenas hay habitantes. Abundan los lagos y los dos grandes parques nacionales, el de Mercantour y el Parque Nacional des Ecrins.

La Costa Azul es el glamour. El clima templado favoreció que a partir del siglo XIX comenzaran a asentarse en la zona los ricos. Allí se hicieron sus segundas residencias para huir de las grandes ciudades y asegurarse respirar aire puro.

Esta región de la Provenza-Alpes-Costa Azul fue habitada en la Edad de Hierro por los ligures, después por los griegos y más tarde por romanos, ostrogodos, borgoñeses y francos. Ha pertenecido a diversas regiones (reino de Arles, reino de Aragón, casa de Anjou…).

Hoy la región consta de de seis departamentos: Var, Vaucluse, Altos Alpes, Alpes Marítimos, Bocas del Ródano y Alpes de Alta Provenza. Y comprende tanto zonas de alta montaña en su parte oriental, como otras de llanura en su parte occidental.

Marsella es la ciudad más antigua de Francia. En el 600 a. C. se convirtió en colonia comercial cuando se asentaron en ella un grupo de marineros y pasó a ser puerto de referencia facilitando el comercio entre Roma y la Galia. Asimismo, favoreció la propagación de la cultura griega hacia el interior del continente.

En el 49 a. C. fue anexionada a Roma y pasó a llamarse Massilia. La ciudad siguió prosperando gracias a los aportes romanos, como por ejemplo el alcantarillado público. Tras la caída del Imperio Romano en el siglo V, Marsella pasó a manos visigodas, después a ostrogodas y finalmente a francas. En el siglo IX Marsella fue atacada y saqueada por tropas venidas desde Al-Ándalus, y durante el siglo X perpetuó su decadencia económica.

Comenzó a recuperarse en los siglos posteriores, sin embargo, volvió a decaer de nuevo tras la peste de 1347 que acabó con más de la mitad de la población. Y no terminaba de recuperarse cuando volvió a ser saqueada en 1423 por la Corona de Aragón como respuesta a las pretensiones francesas de recuperar el dominio de los territorios del sur de Italia.

Marsella recuperó parte de su relevancia y el comercio volvió a florecer con la llegada del nuevo Rey de Sicilia y Duque de Anjou, Renato I de Nápoles. Este se estableció en la ciudad y mandó construir unas murallas que protegieran el puerto y dotaran a Marsella de unas nuevas defensas. También fundó la Corporación de Pescadores. En 1481 Marsella se unió a la Provenza y en 1482 al Reino de Francia.

En el siglo XVIII se mejoraron las murallas y el puerto ganó importancia en aspectos militares. Sin embargo, en 1720 la población volvió a disminuir como consecuencia de la Gran Peste de Marsella, variante de la Peste Negra. La Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas también perjudicaron a la ciudad.

En el siglo XIX en Marsella prosperó. Surgieron fábricas y aumentaron las instalaciones portuarias. Se desarrolló la industria y se convirtió en ciudad industrial gracias a los sectores del hierro y el acero, los productos químicos, los de plástico y metal, los barcos, el petróleo, los materiales de construcción y la industria aeronaval entre otros. Además, el comercio se vio favorecido por las conquistas coloniales y la apertura del Canal de Suez. Se llevaron a cabo importantes obras de urbanismo y arquitectura, se diseñaron amplios bulevares y se construyeron edificios históricos.

Pero volvió a sufrir otro revés en la II Guerra Mundial, cuando fue ocupada por los alemanes y quedó parcialmente destruida. Después de la guerra, Marsella fue recuperándose y acogió a más de un millón de inmigrantes, muchos italianos, pero también españoles que huyeron de la Guerra Civil. Muchos más llegaron una década después con la independencia de Argelia, convirtiendo a la ciudad en una urbe multicultural. Aún así, en la década de los 70, la crisis provocó un descenso notable de la población. Hasta el último cuarto del siglo pasado Marsella no volvió a comenzar una lenta recuperación.

El desarrollo de Marsella siempre ha ido ligado al puerto y a su importancia como ciudad portuaria, desde los inicios con los griegos, hasta el siglo pasado con la llegada de los ciudadanos de las excolonias. Ha sido lugar de paso y ha sido una urbe muy cosmopolita estando conectada con Grecia, Italia, España y el norte de África (Argelia, Marruecos y Túnez). Hoy en día el puerto es uno de los principales atractivos turísticos, aunque la pesca sigue teniendo un papel relevante en la economía local. Si hablamos de turismo costero, ocupa la primera posición, gracias a su clima, sus playas, su puerto marítimo y los numerosos edificios históricos. Y es en el centro donde se conservan gran parte de los atractivos de Marsella.

En este siglo la ciudad ha emprendido un plan de renovación así como de conservación y rehabilitación del casco antiguo, sobre todo cuando se preparó para ser Capital Europea de la Cultura en 2013. Uno de los ejemplos es el Puerto Viejo, que, con una nueva disposición, está pensado para los peatones. Con su forma de U queda delimitado por los Fuertes de San Juan y San Nicolás.

Es el principal puerto de Marsella (alberga unos 3.000 barcos) y punto neurálgico del turismo, pues en él se encuentran un buen número de cafeterías, tiendas, mercados y puestos. Está formado por los muelles des Belges, el muelle du Port (a derecha) y el muelle Rive Neuve (a izquierda).

Puerto

Marsella

Sin embargo, nosotros lo dejaríamos para el final. Primero iríamos a lo más lejano, así, si el tiempo apremiaba a última hora, estaríamos en la parte más próxima a la terminal de cruceros. El bus nos dejó en Joliette y allí cambiamos de parada para tomar el bus 55 que nos llevaría a la Notre Dame de la Garde, una iglesia que se encuentra en una colina dominando la ciudad. Aunque el bus va indicando las paradas, llevábamos la app moovit para saber cuándo bajarnos, y una señora, que hablaba muy bien español, nos preguntó si íbamos a la iglesia, que ella se bajaba allí y nos podía avisar. Así que, eso hicimos, nos bajamos cuando ella y seguimos sus indicaciones para subir hasta lo alto del cerro.

Notre Dame de la Garde

Notre Dame de la Garde es una basílica católica menor que se encuentra en el punto más alto de la ciudad, a 162 metros sobre el nivel del mar, por lo que es visible desde prácticamente toda la ciudad. El día había amanecido algo nublado, pero aún así desde allí se podía ver la costa y el archipiélago del Frioul.

Marsella

Marsella

Este archipiélago se compone de cuatro islas: Pomègues, Ratonneau, Tiboulen e If. Está protegido y forma parte del Parque nacional de las Calanques. Es un entorno en el que se pueden encontrar casi un centenar de aves marinas y más de 300 especies vegetales raras y protegidas.

El Chateau d’If, en la isla del mismo nombre, es una fortaleza que mandó construir Francisco I en 1527 para proteger a la ciudad de ataques marinos. De esta forma quedarían controladas las salidas y entradas de barcos, a tiro de los cañones. Sin embargo, a partir del siglo XVII se convirtió en prisión estatal y se hizo conocida gracias a Alejandro Dumas, que ambientó allí su novela El Conde de Montecristo. Desde entonces se ha convertido en atracción turística y es uno de los monumentos más visitados de Marsella. También transcurren en la prisión la leyenda de El hombre de la máscara de Hierro y la del Marqués de Sade. Además, alberga el Hospital Carlonie, de 1828, donde reposaban los marineros que regresaban con fiebre amarilla.

Para visitar el castillo hay que pagar un trayecto en barco, y la propia entrada. Nosotros al tener una escala tan corta, ni nos planteamos visitarlo. Nos conformamos con las vistas desde la colina. En 1892 se construyó un funicular para subir a la cima. Constaba de dos cabinas y tenía capacidad para 50 personas, pero cesó su actividad en 1967 y desde entonces no nos queda otra que subir a pie.

Notre Dame de la Garde

El templo es conocido también como la Bonne Mère – la Buena Madre-, pero su nombre oficial se debe al nombre de la colina, ya que era un puesto de observación. Fue construida en 1853 sobre los cimientos de un fortín que había en el siglo XVI y se convirtió en lugar de culto de los pescadores marselleses, quienes siguen creyendo que les protege cuando están en alta mar. En la época en que se erigió se estaban construyendo muchas basílicas por todo el territorio francés siguiendo el programa de grandes construcciones impulsado por Napoleón III. Un caso claro es el Sacre Coeur.

Notre Dame de la Garde

Notre Dame de la Garde

Es de estilo románico-bizantino y está recubierta de mármol proveniente de Italia. Cuenta con una torre de planta cuadrada y 41 metros de alto cuya campana pesa más de 8 Toneladas y recibe el sobrenombre de Marie Josephine. El campanario está coronado por una efigie dorada de 11 metros de la Virgen María con el niño Jesús en brazos. Aunque es complicada de ver, pues hay que levantar mucho la cabeza.

Notre Dame de la Garde

Notre Dame de la Garde

Notre-Dame de la Garde se estructura en dos niveles: la parte inferior de estilo románico excavada en la roca – conocida como iglesia baja o cripta- con los altares laterales dedicados a Santa Filomena, San Andrés, Santa Rosa, Enrique II el santo, San Luis y San Benito Labre; y la superior o iglesia alta, que está dedicada a los marineros. Cuenta con motivos marinos y alusión a los pescadores, como no podía ser de otra forma en una ciudad como Marsella. Se pueden encontrar cuadros de barcos, timones, salvavidas… Las columnas y pilares de mármol están decorados en rojo y blanco.

Notre Dame de la Garde

Notre Dame de la Garde

La basílica tuvo que ser reconstruida a principios de este siglo pues la piedra utilizada para la construcción se deterioró como consecuencia de la contaminación industrial, sobre todo por las calefacciones de carbón. Las nuevas piedras se trataron antes de ser colocadas para que resistan más. También se restauraron los mosaicos interiores, que se habían dañado por los impactos de bala en 1944 y por el humo de velas y cirios.

Si subiendo las escaleras se podía ver la costa, en uno de los laterales de la iglesia hay una terraza donde se puede observar cómo se extiende la ciudad. Y me sorprendió, pues es inmensa. No es como Atenas, que no alcanzas a ver el fin, pero sí que se ve muy poblada.

Marsella

Marsella

Entre edificios de viviendas destaca la cúpula blanca del Stade Vélodrome, el segundo estadio más grande de Francia con capacidad para 67.000 personas. En él juega el Olympique de Marsella, el club local.

Stade Vélodrome

El primer estadio se construyó en 1937 para la Copa del Mundo de Fútbol de 1938 y mantuvo las pistas del velódromo hasta 1980. Se renovó y amplió para el Mundial de 1998, cuando acogió los partidos más importantes. Con estas obras se adaptó para que también pudiera servir para las competiciones de rugby y espectáculos como conciertos. Una tercera renovación tuvo lugar entre 2011 y 2014 para la Eurocopa de 2016. Fue entonces cuando se amplió hasta la capacidad actual y se cubrieron las tribunas.

Desde la terraza oíamos unos tambores y cánticos y al asomarnos nos encontramos con una celebración. Aunque no sabemos cuál era el evento.

Marsella

Tras dar una vuelta a la basílica, emprendimos la bajada hasta la parada de autobús más próxima donde tomamos un bus con dirección a la Abadía San Víctor. Fue fundada en el siglo V por Saint Jean-Cassien en unos terrenos próximos a una necrópolis medieval en la que se encontraban las tumbas de los mártires de Marsella, entre los que se encontraba San Víctor (de ahí toma su nombre) y es uno de los lugares más importantes de la cristiandad de la región.

Abadía San Víctor

En el siglo XI el Abad Isarn mandó construir una nueva iglesia cuya influencia se extendió por la Provenza, Catalunya, Castilla, Italia e incluso Siria. Desde finales del siglo XII hasta el siglo XIII, se reconstruyó por completo la abadía y en el siglo XIV (durante la época del Papa Urbano V, antiguo abad de San Víctor) se añadieron modificaciones de carácter defensivo al monasterio por su proximidad al puerto. Fue fortificado con torres almendradas y se agrandó el coro.

Abadía San Víctor

A partir del siglo XV, la abadía empezó un declive irreversible. Para 1738 la iglesia fue secularizada y en 1751 se convirtió en colegiata. El monasterio quedó disuelto con la Revolución, pero la iglesia se convirtió en almacén de forraje, cárcel y cuartel, lo que la mantuvo en pie. En el siglo XIX fue restaurada y recuperó su función religiosa.

Cada 2 de febrero, el día de la Candelaria, una procesión sale del Puerto Viejo hasta la abadía. Después de que el arzobispo bendiga la virgen y dé misa, hace lo propio con las Navettes, unas típicas galletas marsellesas con forma de barco.

Abadía San Víctor

La iglesia actual es una obra maestra del arte románico provenzal como se puede observar en su sobriedad, tanto en la exterior, como en la interior.

Abadía San Víctor

Abadía San Víctor

Abadía San Víctor

Además del altar y del órgano se puede encontrar la tumba de San Víctor, así como diferentes sarcófagos y reliquias que atraen a peregrinos de todo el mundo.

Abadía San Víctor

Abadía San Víctor

Tras la breve visita volvimos al exterior, y nos dirigimos hacia el puerto. Desde allí quisimos acercarnos al Fuerte de San Nicolás, pero una pareja que bajaba nos comentó que estaba cerrado (al parecer se van a llevar a cabo tareas de restauración), así que tuvimos que verlo solo por fuera.

Luis XIV se enfrentó a un fuerte movimiento antimonárquico tras tomar la ciudad, así que, mandó tirar las murallas medievales y construir el fuerte con los cañones apuntando hacia el pueblo. Era su forma de mantener en orden a los marselleses en caso de rebelión. Es decir, no tenía finalidad bélica, sino garantizar el control de la ciudad gracias a su doble recinto, las fosas y los bastiones. Paradógicamente, esta fue la primera fortificación en ser incendiada durante la Revolución Francesa, cuando fue usada como prisión. Casi quedó destruida, pero se reconstruyó en 1833.

En la II Guerra Mundial los alemanes lo usaron de almacén de municiones y explotó, con lo que años más tarde hubo que rehabilitarlo. Después se declaró Monumento Histórico.

Fuerte de San Nicolás

El fuerte se divide en dos: Fuerte Alto y Fuerte Bajo. La parte alta cuenta con dos recintos entrelazados. La  baja sirve de patio y acogía una capilla medieval de la que ya no quedan restos. También había una torre que permitía manejar la cadena que cerraba el puerto. Cadena que por cierto se llevaron los aragoneses como trofeo tras su saqueo de 1423 y hoy está en la catedral de Valencia.

El fuerte pertenece al Ministerio de Defensa desde 2010.

En la roca encontramos un monumento con la inscripción Montee du souvenir français. Que no engañe lo de “souvenir”, al parecer es una asociación que organiza acciones para rendir homenaje a aquellos que murieron defendiendo el honor y el país. Esta placa conmemoraría a aquellos que lucharon contra el rey por defender la independencia de la ciudad.

Montee du souvenir français

Dado que no pudimos entrar al fuerte, continuamos caminando por el puerto, a un lado los veleros amarrados, y al otro bares, restaurantes, tiendas y locales de ocio.

Puerto de Marsella

Marsella

Puerto de Marsella

Uno de los ejemplos es el Teatro Criée, el Teatro Nacional de Marsella. Ocupa el edificio del antiguo mercado de pescado y aún conserva su fachada de hierro y cristal en la que se puede leer Criée Libre aux Poissons.

Teatro Criée

Muy cerca podemos encontrar el Museo del Jabón, donde se puede ver la historia de este producto, así como participar en algún taller y hacer una pastilla. También tiene tienda. El famoso Jabón de Marsella consiste en una mezcla de aceite y sosa triturada a la que se le añade miel, esencias y perfumes.

El jabón de Marsella nació en el siglo XII. Más tarde, en el XVI, se abrieron las fábricas y se dejó atrás el proceso artesano. Se convirtió en un producto muy valorado y para 1660 ya había 7 fábricas en la ciudad que producían más de 20.000 toneladas de jabón. Un siglo más tarde la producción ascendió a 76.000 toneladas y se convirtió en denominación de origen.

A comienzos del siglo pasado había 90 fábricas de jabón, pero la I Guerra Mundial y la falta de comunicaciones marítimas provocaron que para 1918 tan solo se fabricaran 52.817 toneladas. Sin embargo, veinte años más tarde consigue aumentar a las 12.000 gracias a la mecanización. Después, tras la II Guerra Mundial, con la aparición de los detergentes, su producción descendió drásticamente.

No obstante, hoy en día el Jabón de Marsella se ha recuperado gracias a los ecologistas y gente que busca recuperar una tradición menos contaminante.

Mussee du Savon

Continuamos por el puerto, pero no hicimos la U completa, sino que nos dirigimos hacia el interior. Nos adentramos en el corazón de la ciudad y paseamos por plazas con sus mercadillos y locales que preparaban sus terrazas. Las fachadas de los edificios estaban ennegrecidas, algo típico de las ciudades portuarias.

Marsella

Marsella

Marsella

Marsella

En la Calle Molière se encuentra la Ópera. Aunque el edificio que vemos hoy en día no es el original, ya que este se incendió en 1919 y tuvo que ser reconstruido. El nuevo teatro, inaugurado en 1924, se realizó en estilo Art Decó. Tan solo se han conservado las paredes maestras y la fachada principal con su columnata jónica.

Ópera

Desde 1945 es municipal, ya que se considera un elemento fundamental de la cultura de los marselleses, y no como algo exclusivo de las élites como pudiera ocurrir en otras ciudades o países.

Muy cerca nace la calle Paradis, la más larga de Marsella. Se extiende por tres distritos a lo largo de 2,8 kilómetros y tiene un cierto aire burgués. En ella se pueden encontrar tiendas de decoración, salones de té, floristerías, tiendas de ropa de lujo, sedes de bancos y empresas.

Rue Paradis

Paralela es la Rue Saint-Ferréol, una calle peatonal llena de tiendas que recuerda a Preciados. En lugar de El Corte Inglés, tiene las famosas Galerías Lafayette. Y sus balcones tienen cierto toque parisino.

Rue Saint-Ferréol

Rue Saint-Ferréol

Esta calle nos conduce al Palacio de la Prefectura.

Palacio de la Prefectura

Este imponente edificio fue construido entre 1862 y 1866, durante el Segundo Imperio. En la fachada, sobre la puerta principal, había una estatua ecuestre de Napoleón III, pero fue destruida en 1870.

En el lateral que da a la Plaza de Roma hay un monumento en recuerdo a la Justicia, el Derecho y la Libertad del Trabajo.

Pax

Siguiendo por la calle llegamos al Cours Julien (conocido localmente como Cours Ju’), el barrio bohemio. Es un barrio con mucho color salpicado de graffitis y muy animado gracias a sus locales y terrazas. Destacan las tiendas artísticas, de anticuarios, de libros usados, de discos…

Cours Julien

Cours Julien

Cours Julien

Cours Julien

Hacia 1960, para descongestionar el centro de la ciudad, se unió a todos los vendedores de frutas y verduras en esta zona. En el barrio se encontraban los almacenes mayoristas y en la calle se establecían puestos semimayoristas y otros minoristas. Se vendían mercancías que llegaban al puerto desde África (alcachofas de Túnez, naranjas de Argelia o Marruecos).

En 1972 los comercios se trasladaron al Mercado Nacional y el Cours Julien se transformó en barrio de la cultura. Aunque también sigue habiendo mercado, en este caso los miércoles por la mañana, y especializado en comida orgánica.

Cours Julien

Cours Julien

En el barrio se encuentra también la Savonnerie de la Licorne, otra jabonería en la que se puede visitar el taller y aprender el proceso de fabricación de estas pastillas.

Savonnerie de la Licorne

La tienda es más un garaje abierto, pero huele de maravilla y tiene un montón de jabones de todo tipo y olores. Se pueden comprar las pastillas sueltas, una cesta, o hacer tu propia combinación.

Continuamos bajando dirección a la Iglesia de San Vicente de Paúl, también conocida como la iglesia de los Reformados, pues fue construida en 1855 sobre el emplazamiento del santuario de los Agustinos Reformados.

Iglesia de San Vicente de Paúl

De estilo neogótico, en los años 80 del siglo pasado se consideró su demolición, pues no había muchos católicos en el barrio y no se usaba prácticamente. Tan solo se abría los domingos para misa. A partir del 2005 se cambió el rumbo y el nuevo párroco abrió sus puertas doce horas al día, celebrando misa diaria. Desde aquel momento el número de fieles ha subido.

En el bulevar de la Rue Saint-Bazile, justo frente a la iglesia, se encuentra el Monument des Mobiles.

Monument des Mobiles

Fue inaugurado en 1894 con gran expectación. Es un monumento patriótico que consta de una columna coronada por la figura de una mujer que porta una espada representando a Francia. Abajo, cuatro soldados que personifican cuatro cuerpos militares.

La localización de este monumento se ha convertido en simbólica. El hecho de que mire a la iglesia hay quien lo ha visto como un reivindicación del ambiente anticlerical del momento y de la separación de la Iglesia y del Estado.

Seguimos por la avenida La Canebière, una de las arterias principales de Marsella y después tomamos la paralela Rue Thubenau, pues en el número 25 se encuentra el Memorial de la Marsellesa, un museo que sirve de viaje a la Revolución Francesa gracias a efectos especiales y realidad virtual. Aunque estaba cerrado, por lo que no lo visitamos. No tiene mucha pérdida, ya que la bandera que ondea en su fachada se ve desde varios metros antes.

Memorial de la Marsellesa

La Marsellesa, himno nacional, era la canción que iban entonando los 500 voluntarios marselleses que marcharon a París para unirse a la causa del gobierno revolucionario. En la época del Imperio y de la Restauración fue prohibida, aunque en 1830 se volvió a instaurar. De nuevo durante la ocupación alemana quedó prohibida porque se consideraba que promovía la resistencia. En 1958 se recuperó como himno nacional, y así aparece en la Constitución. Se han hecho intentos de adaptarla, pues algunas frases o expresiones son demasiado violentas o incluso racistas. Sin embargo, se mantiene como era, aunque no se cantan todas las estrofas.

El museo se ubica en la antigua sala del juego de Paume, donde se constituyó el cuerpo de federados que hicieron famoso el cántico.

La calle Thubenau se encuentra además en el distrito de las artes, una iniciativa que nació a principios de 2017 en la que los estudiantes del Liceo Thiers recuperan el alma artística y estética de las calles por medio de sus pinturas. Así, nos encontramos con muchos cierres de locales decorados con grandes retratos de personalidades importantes del barrio, así como galerías al aire libre en las zonas peatonales.

Rue des Arts

Marsella

Y desde aquí comenzamos la vuelta al puerto y a la otra mitad que nos faltaba. No paramos para comer, sino que nos comimos unos bocadillos de tortilla francesa que nos habíamos preparado en el desayuno y seguimos gastando suela. No había tiempo que perder.

Preparativos Crucero por el Mediterráneo

Siguiendo el patrón (2008, 2011, 2014), en 2017 tocaba crucero. El problema era decidir destino. Y más teniendo en cuenta que habíamos empezado el año fuerte. Yo me había quedado con las ganas de hacer el que recorría el norte de Noruega y Rusia conocido como Sol de Medianoche.

Pero Iberocruceros ha desaparecido y no parecía haber una ruta similar. La mayoría de opciones que encontrábamos eran cruceros de 12 días y recorrían toda la costa noruega, por lo que tendríamos que repetir la mitad de las escalas. Y sí, Noruega me encanta, pero lo tengo demasiado reciente como para volver.

Así que cambiamos el planteamiento. Dejamos el verano para recorrer Letonia, Lituania y Polonia y valoramos la opción de cruzar el charco y hacer un itinerario por el Caribe. Nos pusimos manos a la obra a comparar navieras, precios, fechas y escalas pero no era tan fácil como parecía, pues la mayoría de los cruceros no incluían el vuelo, por lo que se nos iba un pico al sumarlo aparte, y además teníamos que hacer malabares para encontrar uno que nos permitiera llegar con tiempo de embarcar. Es decir, no solo se nos disparaba el importe total del paquete crucero + vuelo, sino que era más que probable que tuviéramos que reservar al menos una noche antes del embarque y una posterior al desembarque, porque no hay vuelos todos los días a todos los destinos. Además, no nos terminaban de cuadrar las fechas para el que más nos llamaba la atención. Así que volvimos al principio, solo que con cambio de fecha. A ver qué encontrábamos en Europa para finales de año. Y claro, en esa época poco más que Mediterráneo.

En 2008 habíamos recorrido el Egeo, por lo que esta vez nos centramos en la parte más occidental del Mediterráneo. Intentamos descartar salidas de Alicante y escalas en las Baleares; evitamos Roma (porque requiere mucho más que unas simples horas) y buscamos que al menos nos hiciera sumar algún país. Y teníamos dos candidatos: el Costa Fascinosa y el MSC Meraviglia. Al final por un tema de escalas ganó MSC. Apenas variaban, tan solo que el Fascinosa paraba en Savona y no en Génova. Sin embargo, la gran diferencia era la escala de Malta, que en el Meraviglia era mucho más larga. Así que, como la diferencia de precio no era tanta y el Meraviglia se estrenaba ese mismo verano, ganó por goleada.

http://www.youtube.com/watch?v=Nte3ZLyRgXQ

Estas eran sus escalas:

Salida desde Barcelona

Marsella: 9:00 a 17:00 (Parte I y Parte II)

Génova : 8:00 a 17:00 (Parte I y Parte II)

Nápoles: 13:00 a 19:00 (Parte I y Parte II)

Mesina (Sicilia): 08:00 a 18:00 (Visita a Catania, Taormina y Mesina)

La Valeta (Malta): 08:00 a 18:00 (Visita a Mdina y Rabat y La Valeta)

Navegación

Llegada a Barcelona

El único inconveniente que tenía era la parada en Nápoles. Apenas nos dejaba cinco horas y media (hay que estar en el barco media hora antes de la salida) y de ellas al menos una ya sería de noche. Pero en el global, era la mejor opción.

Elegimos la salida el 3 de noviembre y el regreso el 10, aprovechando que el 9 es fiesta local en Madrid (la Almudena) y gastábamos un día menos de vacaciones (aunque nos pedimos el 2 y juntamos con el puente de los Santos). Ya pillábamos el cambio de hora, pero esperábamos que aún el tiempo nos permitiera disfrutar de las escalas.

Como en ocasiones anteriores buscamos un camarote interior, centrado y en una planta tirando hacia la parte baja del barco. Las más baratas (de la categoría Bella) ya estaban agotadas, por lo que nos quedamos con el 11254 de categoría Fantástica.

También contratamos el pack de bebidas, ya que echando cuentas, salía mejor llevarlo ya en la reserva y así olvidarse después. El pack ilimitado incluía consumo ilimitado de bebidas con y sin alcohol, incluida una amplia gama de bebidas y cócteles de la carta del bar, una selección exclusiva de vinos por copa, cerveza de barril, además de refrescos, zumos de fruta y bebidas calientes clásicas (café, espresso, cappuccino…), así como helados para llevar en cono o tarrina.

Aunque no seas un gran bebedor, solo con las bebidas de las comidas, el agua que te lleves para la escala o tener en el camarote, algo que te tomes a media tarde, y una copa después de la cena, prácticamente está amortizado. Lo malo de este pack es que ha de ser para todo el camarote, con lo que si un pasajero apenas consume más allá de las comidas, no compensa. Así, si las cuentas no salen con esta opción, en el barco también se podía comprar un pack limitado de bebidas. Este paquete no es nominativo y se puede compartir con todos los huéspedes de la cabina y combinar. Suelen incluir entre 18 y 21 bebidas.

Pack Bebidas

Para la cena queríamos elegir el primer turno, siguiendo nuestra experiencia anterior. Sin embargo, en este barco parecía que la primera cena era a las 18:30 y la segunda a las 21:30, así que nos quedamos con el segundo. Luego en el barco resultó que era mucho más complejo el tema de los turnos de comedor. Ya hablaré de ello más adelante.

Como el crucero tenía el inicio y fin en Barcelona y vivimos en Madrid, teníamos que buscar transporte. La opción más cómoda era el AVE, así que buscamos unos horarios que nos viniesen bien y tomamos nota. Pero no los compramos. ¿Por qué? Pues porque el 21 de abril de 2017 RENFE fue el 25 aniversario de la alta velocidad en España y con motivo de este cumpleaños, la compañía sacó una promoción por la que el 25 de cada mes de 2017 (25 de abril, 25 de mayo, 25 de junio, 9 de julio, 25 de agosto, 25 de septiembre, 25 de octubre, 25 de noviembre y 25 de diciembre 2017) sacaría 25.000 plazas a 25€ el trayecto (algunos meses las plazas se duplicarían). Así pues, la idea era aprovechar el 25 de agosto para sacar los billetes.

https://youtu.be/adYRgNwrA3g

Sin embargo, era una lotería, ya que si de por sí la página web de RENFE es lamentable, en una ocasión así, con tanto tráfico, funcionaba de pena. Sin ir más lejos, en la promoción de abril la web dio errores durante toda la noche; en mayo se batieron todos los récords de tráfico y colapsó entre las 00:01 y 00:45. A la 01:35 ya se habían agotado todas las plazas. En julio se adelantó la promoción al día 9 para facilitar la compra de billetes correspondientes a la época estival.

Con estos antecedentes, parecía claro que íbamos a tener que estar listos a las 00:00 con los billetes seleccionados y listos para comprar. Nos registramos con anterioridad en la web para así tener usuario y la noche del viernes al sábado, un poco antes de la media noche ya estábamos con tres ordenadores con sendos sistemas operativos diferentes (windows, linux y mac) listos para la compra. Cuando oficialmente era día 25 empezaron los problemas: la página iba lenta, tardaba en pasar de una página a otra y cuando parece que ibas a llegar al momento de pagar… ERROR, vuelva a empezar.

Y así una y otra vez, abriendo en cada ordenador un chrome y un firefox y cargando en ambos para ver si alguno de los dos era más rápido. Pero nada. Keep trying. Y cuando llevábamos un buen rato, descubrimos que si se entraba por un enlace tipo “saber más” en lugar de por la página principal, tardaba menos en cargar. Y en linux menos que en los otros dos sistemas operativos. En uno de los intentos me pidió datos, di a comprar y la web se quedó pillada. Sin embargo nos llegó al momento el sms de paypal de compra realizada. Por lo que dejamos de seguir intentándolo y casi cerca de las 2 de la mañana recogimos el chiringuito y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos encontramos con un mensaje de RENFE por el que nos comunicaban que nos cancelaban los billetes. ¿¿¿QUÉ ME ESTÁS CONTANDO??? Tras poner la reclamación pertinente, el día 30 nos enviaron un nuevo correo electrónico con el siguiente mensaje:

Estimado cliente,

Una vez realizadas las comprobaciones oportunas, le informamos de que hemos transferido su solicitud de reembolso al departamento de Posventa para que le reintegren la cantidad correspondiente al primer cargo a su cuenta de Paypal. A partir de este momento deberá Vd. esperar contestación directa de dicho departamento.

Por otra parte, nos complace informarle de que en el plazo de dos semanas recibirá una nueva comunicación en la que le enviaremos unos códigos promocionales (tantos, como billetes intentó usted adquirir) para viajar hasta el 31 de diciembre de 2017 al precio de 25 euros en clase turista en trenes AVE y Larga Distancia al destino nacional que desee.

Sentimos las molestias ocasionadas y le agradecemos su confianza en la utilización de nuestros servicios.

Atentamente,

Renfe AVLD

Durante el mismo día mandaron un segundo mensaje:

Estimado cliente :

El pasado viernes 25 de agosto tuvimos una incidencia en nuestros sistemas informáticos que provocó que, clientes como usted, no pudieran completar el proceso de compra de billetes de la promoción “25 Aniversario AVE”.

Con el objetivo de compensarle por las molestias y como parte de nuestro compromiso con nuestros clientes, nos complace hacerle llegar 4 códigos promocionales, tantos como billetes intentó adquirir en dicha promoción, para que pueda realizar el viaje que desee.

Estos códigos promocionales son válidos para la compra de billetes para viajes hasta el 31 de diciembre de 2017, al precio de 25 euros, en clase turista en trenes AVE y Larga Distancia al destino nacional que desee. No tienen posibilidad de cambio o anulación. Para los casos de ida y regreso, deberá canjear dos códigos, uno por cada trayecto, en dos operaciones de compra distintas.

Sentimos las molestias ocasionadas y le agradecemos su confianza en la utilización de nuestros servicios.

Atentamente,

Renfe Viajeros.

Así pues, nos daban la oportunidad de volver a sacar los billetes, aunque esta vez con un código promocional. El problema es que al tener que sacarlos de forma individual, no nos ubicaban juntos. Tuvimos que llamar a atención al cliente para que nos hicieran las reservas vía telefónica y así nos dieran asientos correlativos. Costó, pero conseguimos nuestros billetes a 25€.

Y a poco más de dos meses de embarcar, tan solo nos quedaba buscar información sobre las escalas y esperar para hacer la maleta y partir rumbo al Mediterráneo.