Nadie lo ha visto, Mari Jungstedt

Una reciente tendinitis en la rodilla me ha llevado a pasar unos días con movilidad reducida y apalancada en el sofá. Oportunidad ideal para hacer maratón de series (y justo con la vuelta de Juego de Tronos), pero también para dedicarlo a la lectura.

Últimamente me cuesta encontrar un título que me atraiga, ya que me da la sensación de que todos los libros nuevos que van saliendo tienen los mismos argumentos, así que tiré de fondo de novela nórdica y de una autora que no había tocado hasta la fecha: la periodista sueca Mari Jungstedt.

Aún tengo un par de novelas pendientes de Camilla Läckberg y de su saga de Fjällbacka, pero decidí comenzar con esta serie del inspector Anders Knutas que ya acumula 11 libros. Su primera entrega es Nadie lo ha visto (Den du inte ser) y aunque fue publicada en Suecia en 2003, llegó a España en 2009.

Según podemos leer en la sinopsis de la contraportada La temporada turística empieza en la aparentemente tranquila isla sueca de Gotland. Como cada año, Helena, que ahora reside en Estocolmo, vuelve a la isla en la que pasó los primeros años de su vida y celebra una fiesta con sus amigos de la infancia. Pero Helena bebe más de la cuenta y acaba bailando con su amigo Kristian y provocando los celos de su marido Per. Cuando ya no puede soportarlo más, Per reacciona de forma violenta y pone punto y final al buen ambiente que se respiraba. Al día siguiente, Helena está paseando por la playa reflexionando sobre lo ocurrido cuando es salvajemente atacada. Cuando se encuentra su cuerpo, cruelmente asesinado, su pareja es inmediatamente inculpada.

Pero unos días más tarde aparece muerta Frida, una compañera de colegio de Helena, que ha sido asesinada en las mismas circunstancias. La psicosis se apodera del pueblo y el inspector Anders Knutas debe acelerar las investigaciones antes de que el asesino golpee de nuevo. Para ello cuenta con la colaboración, no siempre deseada, del inquieto periodista Johan…

Cuenta con el esquema clásico de la novela negra: un asesinato, la línea de investigación de la policía, el relato de la prensa y un acontecimiento pasado que sirve como nexo entre el asesino y la/s víctima/s. Sin embargo, no está al nivel de otros libros del género. No me ha enganchado tanto. El desarrollo es prácticamente lineal y la trama sencilla y predecible hacia mitad de la novela. No hay ningún giro que genere expectación.

Los personajes por su parte quedan bastante desdibujados. Y es algo que ocurre tanto con los secundarios como con los principales, por lo que no he llegado a empatizar ni con el periodista Johan Berg, ni con Knutas y mucho menos con su compañera Karin Jacobsson. Es verdad que va soltando pinceladas del inspector, su mujer comadrona y sus gemelos, pero poco más. En muchas ocasiones he tenido la sensación de que aporta datos que no son relevantes para la historia.

Y no solo con los personajes, sino también con las descripciones tan extensas sobre los lugares en los que se va desarrollando la historia. No dudo de la belleza de la isla de Gotland y de la de Visby, su capital, que además es Patrimonio de la Humanidad, pero parece como si los detalles estuvieran metidos con calzador en un lugar inoportuno a modo de relleno y no como escenario.

También me chirría la subtrama romántica y el aspecto sentimental. Con tanto enredo queda una novela en la que la trama policíaca resulta bastante deficiente y poco sorpresiva. Apenas hay toque de suspense ya que lo que menos seguimos es la investigación.

La prosa de Jungstedt no tiene nada que ver con la de Maj Sjöwal y Per Wahlöö, que pretendían hacer crítica social en sus novelas. Tampoco con la saga Millenium, más centrada en la investigación periodística y tejemanejes empresariales. A priori puede acercarse más a Läckberg (por aquello de que parece que le interesan más las relaciones personales), pero en realidad tampoco ahonda especialmente en ello. La de Fjällbacka dota de más carácter a sus personajes y sus historias tienen mucho más trasfondo. Quizá porque en sus novelas hay dos tramas paralelas que se cruzan en determinado momento, por un lado la de la escritora Erika y por otro la del policía Patrik. Ambos protagonistas están bien conformados y cuentan con un relato propio. En Nadie lo ha visto, como decía antes, sin embargo no hay investigación. Ni la de Knutas (que parece ir únicamente de un escenario del crimen a otro pasando entre medias por algún interrogatorio), ni la de Berg (que va cubriendo las noticias de los asesinatos sin más).

Así, la novela se queda en un quiero y no puedo. Parte del patrón de la novela negra escandinava, pero no aporta nada novedoso al género ni en argumento, ni en narración, ni en personajes. Resulta entretenida, es verdad que no me ha resultado tan tediosa como Aurora Boreal de Åsa Larsson, pero sin más. Quizá se deba a que es su primera publicación y la cosa va mejorando con las entregas, así que es probable que le dé una oportunidad al siguiente libro de la saga, Nadie lo ha oído. Eso sí, antes de más experimentos retomaré los dos pendientes de la saga de Läkberg :Tormenta de nieve y aroma de almendras y La bruja.

Saga Millenium

Hoy para acabar el año traigo una recomendación literaria. Hace ya más de una década (que se dice pronto) que salió a la luz Los hombres que no amaban a las mujeres, el primer libro de la saga Millenium de Stieg Larsson.Este periodista comenzó a escribir una serie de novelas sin intención de publicarlas, más como entretenimiento. Sin embargo, en determinado momento cambió de opinión y envió a una editorial los tres primeros libros. Tenía pensado escribir 10, pero lamentablemente, murió de un infarto prematuramente y no pudo acabar la saga. De hecho los tres primeros se publicaron de forma póstuma.

Hoy hay toda una batalla legal por los textos que dejó inacabados Larsson. Eva Gabrielsson, su pareja durante 30 años, es quien los conserva, pero como no se casaron, legalmente no le pertenecen y no puede publicarlos. Son el hermano y el padre quienes han heredado los derechos multimillonarios y quienes han autorizado a que se continúe la saga. Así, a La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2006) y La reina en el palacio de las corrientes de aire (2007) le siguen Lo que no mata te hace más fuerte (2015) y El hombre que perseguía su sombra (2017), escritos por David Lagercrantz, periodista sueco y escritor de la biografía del futbolista Ibrahimovic.

La saga recibe el nombre de la revista económica de la que el protagonista, Mikael Blomkvist, periodista de investigación, es co-editor. El otro personaje principal es Lisbeth Salander, una hacker veinteañera antisocial con memoria fotográfica.

En el primer libro Mikael es condenado por difamar al empresario millonario Hans-Erik Wennerström y, como consecuencia, queda apartado de la revista. Para escapar de la prensa antes de cumplir condena acepta un proyecto de escribir un libro sobre una acaudalada familia e investigar una desaparición ocurrida en los años 60. Los caminos de este trabajo harán que Mikael se cruce en el camino de Lisbeth, quien le ayudará no solo en la desaparición sino en la trama de corrupción por la que fue apartado. Y de paso conoceremos algo de esta misteriosa y fuerte joven.

A mí la novela policíaca siempre me ha gustado, pero fue con la saga Millenium cuando descubrí el género nórdico. La literatura policíaca escandinava tiene otro punto, esa oscuridad, esos relatos gélidos, esas tramas en pueblos perdidos e incomunicados… Con esa escena de fondo Larsson planteaba su narración con un estilo muy periodístico y complejo. Así, en el relato se mezclan varias historias, generalmente con un trasfondo político y económico que a veces cuesta seguir y requiere de una lectura sosegada para no perder detalle. Y cuando crees que las diferentes vías de investigación no guardan relación…¡Zas!, todo cobra sentido. Su estilo era ir dejando detalles a lo largo de la historia para hacerlos encajar hacia el final.

En La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina el periodista comienza a investigar sobre el tráfico sexual de mujeres de Europa del Este en Suecia.

Por su parte, La reina en el palacio de las corrientes de aire nos hace entender que la verdadera protagonista es Lisbeth. Mikael trabaja en la revista Millenium que da nombre a la saga y es el que busca la historia para su libro, pero en realidad, ella es el hilo conductor.

Y aunque no estaba concebido como trilogía, realmente podía haber concluido con la tercera entrega. Así pues, cuando leí que David Lagercrantz iba a continuar con la saga, tuve mis dudas sobre si continuar o no. De hecho, hasta que no salió el quinto volumen en septiembre de este año no me decidí. Y en dos semanas he devorado Lo que no mata te hace más fuerte y El hombre que perseguía su sombra.

Los temas se han actualizado y Lo que no mata te hace más fuerte se centra en temas más actuales. Por un lado la Millenium ha recibido una inyección económica de un grupo corporativo que parece que quiere dar un giro a la revista. Es la época del sensacionalismo, las noticias rápidas, del clickbait. Mikael y Erika quieren conservar el estilo de siempre, ser fieles a ese periodismo más tranquilo, que busca resquicios, fuentes, que ahonda en la noticia. Pero todo parece parado, no hay una gran historia. Hasta que aparece, y no es ni más ni menos que una trama de secretos corporativos, tráfico ilegal de información confidencial, internet profunda, inteligencia artificial y problemas matemáticos. En definitiva, un mundo más digital en el que más que nunca Mikael Blomkvist necesitará a Lisbeth Salander.

Tiene un poco de Wikileaks y del caso Snowden tratando el espionaje industrial, y cómo los servicios de inteligencia controlan nuestro día a día gracias a la huella digital. Esto unido a la inteligencia artificial da un poco de miedo, pues ocurre como con la bomba atómica, que un gran hallazgo en malas manos puede ser un desastre de magnitud mundial.

La historia engancha. Lagercrantz se encarga de crear un ambiente, las diferentes historias paralelas, de contarnos qué ha pasado con los protagonistas en este tiempo, de presentarnos a los nuevos personajes… y lo hace bien. Pero se nota la diferencia con Larsson. Mikael y Lisbeth no son los mismos y he echado en falta algo más de interacción entre ambos. Y en general más socialización entre los personajes.

En El hombre que perseguía su sombra creo que al buscar un estilo propio, sin querer seguir las primeras novelas, Lagercrantz ha recuperado aquel estilo. Es decir, cuanto más se ha querido distanciar, más se ha acercado al estilo Larsson. Y es que aquí volvemos a los orígenes, a la infancia de Lisbeth, a su compleja familia, a su tutor… Seguimos con el mundo hacker de fondo, claro, pero se entremezclan pasado y presente con varias tramas en torno al abuso de poder, al fanatismo religioso y a la experimentación con gemelos para determinar si es la herencia genética o el entorno lo que influye en lo que somos.

Creo que este último libro funciona mejor porque es Salander la protagonista desde la primera página. Como decía antes, es ella quien sirve de hilo conductor y nexo de unión de todas las ramificaciones de la novela. El personaje de Mikael no es nada novedoso. Podría ser periodista, detective o empresario, pero al final es un arquetipo muy visto: el típico héroe masculino que lucha con todo en contra. Ella sí que rompe con las reglas de la novela policíaca (y novela en general) en que la mujer es siempre esposa/hermana/hija/amiga del protagonista y/o víctima que acaba violada y/o asesinada. Mujeres que necesitaban que un hombre las protegiera. Lisbeth es lo opuesto a eso. Ella se vale por sí misma. Es un personaje que tiene su desarrollo y su pasado. Y no tiene que ser atractiva (aunque puede serlo). Supongo que influye mucho en la configuración del personaje que el autor sea sueco, ya que Suecia es uno de los países a la cabeza en igualdad.

Otro hecho que hace que este libro case mejor con los tres primeros es que ha vuelto a temas de denuncia social como la opresión de la mujer, el racismo y la intolerancia. Este era el sello de Larsson, el poner en relieve las injusticias sociales y las corrupciones políticas y económicas. De hecho al parecer antes de morir trabajaba en una trama sobre los asesinatos y desapariciones de las mujeres de Ciudad Juárez, en México.

Parece que nos queda un último libro que se publicará en 2019, pues David Lagercrantz ha dicho que con tres es suficiente y que quiere hacer otras cosas. Veremos a ver si es de verdad el último y si es conclusivo o deja la historia abierta. ¿Quizá trate sobre la crisis bursátil y la inestabilidad económica? Me da la sensación de que ha dado pinceladas en las dos entregas para que vaya por ahí la historia.

Mientras esperamos, nos quedan las películas. En versión sueca o americana, porque ya se sabe, a los estadounidenses si algo les gusta, lo rehacen. A ellos eso de doblar no les va. Yo tan solo he visto las suecas, y he de decir que me gustaron. Eso sí, si no me hubiera leído los libros, mucho más. Los personajes están muy bien conseguidos, la historia es ágil, la fotografía muy nórdica, con sus paisajes, su oscuridad, ese punto de novela negra… El problema es que al haber leído las novelas faltan cosas y otras se han modificado. Lo comprendo. Todo no cabe, son libros extensos… entiendo que se omitan detalles, personajes secundarios… pero que decidas no ahondar en una relación entre personajes como la de Mikael y Erika durante la primera película, y que luego de repente en la segunda sí le des importancia… al espectador se le queda una cara de O_O ¿esto a qué viene? Pero por lo demás, están muy bien, el personaje de Lisbeth está muy bien interpretado y caracterizado, es la imagen que yo tenía en mi cabeza. Eso sí, parece ser que para las nuevas entregas habrá cambio de actriz. Habrá que esperar.

Nueva serie a la lista “para ver”: Cardinal

Cardinal es una miniserie basada en la novela Cuarenta maneras de decir dolor de Giles Blunt. En principio cuenta con una primera temporada de 6 capítulos, pero ha tenido tanto éxito que ha sido renovada para dos más. En la segunda se adaptará la novela Blackfly Season y en la tercera By the Time You Read This y Crime Machine.

Han visto el filón como en la adaptación de las novelas de Varg Veum o de la Los crímenes de Fjällbacka de Camilla Läckberg. De hecho guarda mucha similitud con este tipo de novelas y series. De hecho, viendo el piloto pensé que era nórdica, tiene una fotografía muy similar a Fortitude o a Okkupert. Nos encontramos ante un paisaje rural nevado, con grandes bosques y casas disperdigadas. Pero no, la acción se sitúa en una ciudad ficticia de Ontario, Canadá, donde el descubrimiento del cadáver de una adolescente desaparecida hace tiempo, lleva a reabrir el caso.

John Cardinal en realidad nunca había cesado de investigar la desaparición de Katie Pine, es el típico expediente que se queda en el cajón y que revisa de vez en cuando. Además, se ha involucrado con la familia de la chica, así que se convierte en algo personal. Con la aparición del cuerpo en una mina abandonada, Cardinal comienza a darle vueltas a las pruebas y relaciona el asesinato con otros anteriores que estaban archivados. Así pues, se complica más de lo que parece con la sospecha de que se trata de un asesino en serie.

En la investigación le acompañará su nueva compañera Lisa Delorme, nueva en el cuerpo y sobre quien Cardinal guarda cierto recelo. Y quizá no deba, puesto que ha sido contratada para encontrar pruebas de que es corrupto y de que habría aceptado sobornos de un narcotraficante. De todas formas, el protagonista es un tipo solitario, rudo, basto y distante. Tanto como el clima de la región canadiense en la que se desarrolla la serie.

Cardinal pinta bien con una trama de intrigas y sopechas más propia de un thriller que de una serie policiaca clásica. Pero claro, ¿qué voy a decir yo que soy amante del género noir?

Nueva serie a la lista “para ver”: Okkupert (Occupied)

Las series nórdicas (también las británicas) están de moda. No es de extrañar, ya que se salen de la dinámica a la que nos tienen acostumbrados las series americanas. No sólo se debe a un cambio de temáticas, sino también de la narración, la fotografía y ambientación, todo mucho más lento y grisáceo.

Desde Noruega nos llega Okkupert (Occupied para su versión internacional), un thriller político creado por el escritor de novela negra Jo Nesbø que crea un debate interesante en cuanto a los puntos débiles de la democracia actual en el mundo en general y en Europa en particular.

La acción se desarrolla en un futuro cercano en el que el Partido Verde ha ganado las elecciones en Noruega. El nuevo Primer Ministro anuncia que va a cerrar las explotaciones de combustibles fósiles y apostar por una nueva forma de energía limpia para luchar contra el cambio climático. A partir de ese momento se quieren centrar en el Torio, un mineral que descubrió un monje noruego en el siglo XIX (y que recibe el nombre por Thor, el dios nórdico, no el de Marvel).

Este comunicado produce un conflicto geopolítico con un aluvión de críticas de los países vecinos y la indignación de la UE, ya que el petróleo sigue siendo la principal fuente de energía y Europa entera se abastece gracias a Noruega. Hay presiones por todos lados para que se retracte, pero el Primer Ministro se mantiene en sus trece. En un giro de los acontecimientos, es secuestrado y llevado a un helicóptero. Cuando le quitan la capucha resulta que sus secuestradores no forman parte de una célula terrorista, sino que son rusos enviados por la UE para que el dirigente cambie de opinión con respecto a los recursos energéticos.

Rusia inicia una ocupación “pacífica” disfrazada de asistencia con el beneplácito de la Unión Europea incautando los yacimientos de gas y petróleo para así garantizar la producción. Eso sí, es una ocupación temporal pero sin fecha de retirada, como cuando Napoléon pidió que le dejaran atravesar España, que él lo que quería era llegar a Portugal. Rusia, en teoría, promete retirarse una vez conseguido el objetivo. Veremos…

Durante el secuestro el Primer Ministro dice un par de frases magníficas: “Soy un presidente elegido por los ciudadanos. Quiero hablar con alguien elegido democráticamente”. Aquí el malo de la película es la UE, con unos dirigentes que hacen y deshacen a su antojo, movidos por sus intereses dejando a los gobiernos de los países integrantes de la Unión con poca capacidad de movimiento. Y eso que aquí tenemos a Noruega, que no pertenece a la UE, sino que tiene acuerdos; qué fuerza no tendrá en otros países. Bueno, qué tontería, si ya lo hemos vivido con las directrices del señor Junker y la señora Merkel en nuestras propias carnes (o que se lo digan a los griegos). La serie nos pone frente al concepto de soberanía (o falta de) dentro de la UE. Y es que la libertad no es una opción, se trata de poder.

Y eso es lo que la hace cercana y verosímil, que, aunque no está basado en hechos reales, sino que es ficción; no nos parece tan descabellado. De hecho, a los rusos no les ha gustado mucho la serie. En primer lugar porque están un poco hartos de ser siempre los malos en las producciones televisivas o cinematográficas, pero además, porque el argumento guarda cierta similitud con la invasión de Crimea de 2015 y creen que se fomenta el odio hacia ellos. De hecho, el embajador ruso en Oslo llegó a decir que “es una lastima que en el septuagésimo aniversario de la liberación noruega de la Alemania Nazi por parte del Ejército Rojo haya caído en el olvido y que decidan asustar a la audiencia noruega con una amenaza inexistente por parte de Rusia”. En TV2 se defienden asegurando que la serie va sobre los noruegos y sobre la posibilidad de que aceptarían una intervención extranjera siempre que se mantuvieran unas garantías sociales. Además, insiste en que estaba en producción antes del conflicto con Ucrania.

Y claro, en Noruega también ha creado polémica por el modo en que se trata la patria y la democracia. Incluso la han acusado de generar un malestar, puesto que hay mucha gente que extrapola la ficción a la realidad. Okkupert (Occupied) nos hace reflexionar sobre nuestros valores, sobre la visión del patriotismo.

Pero no es oro todo lo que reluce. Aunque tiene muchas cosas buenas, no en vano cuenta con el presupuesto más alto hasta la fecha en la historia de la televisión noruega: la friolera de 90 millones de coronas; también tiene puntos que mejorar. Me sorprende la actitud del resto de personajes de la ficción, todos en contra del Primer Ministro, ninguno se plantea enfrentarse al gran villano. En este sentido, Borgen era más real, la Primera Ministra tenía sus adeptos y sus detractores, se creaba un debate, había diferentes voces, críticas… Me cuesta creer que una decisión política de tal envergadura no provoque una crisis institucional y nacional. Sólo hay dos personajes que parecen destacar entre todo este conformismo: un periodista y el guardaespaldas. Que por cierto, se han flipado un poco con la carrera entre el helicóptero y el coche, y que gane el vehículo de tierra…

A todo esto, EEUU, que suele estar metido en todos los conflictos, no aparece, al menos de momento, ya que lo han desterrado de la ecuación con la justificación argumentativa de que se ha retirado de la OTAN.

La primera temporada cuenta con 10 capítulos, cada uno de ellos tiene el nombre de un mes, que es cuando se desarrolla cada etapa del conflicto. Parece que habrá una segunda temporada, aunque no se sabe cuándo.

Es una buena apuesta para los aficionados a las series políticas. Es un argumento original que toca temas como el cambio climático, aspectos medioambientales, la patria, la soberanía nacional, la ocupación o la represión. Es ficción, pero muchas veces la realidad la supera, y últimamente tenemos buenas dosis de realidad que ríete tú de guionistas o novelistas.

Serie Terminada: Borgen

Tal y como está el panorama político, no paraba de leer u oír referencias a House of cards y a la serie danesa Borgen, y me las estaban destripando. Así que no había más remedio que ponerse al día con la primera y terminar la segunda.

Recuerdo que Borgen se centra en cómo llega Birgitte Nyborg, la líder de un pequeño partido de centro, a ser Primera Ministra danesa gracias a una coalición de partidos minoritarios. Se ve en plan maratón, ya que consta de tres temporadas de diez capítulos cada una.

Spoilers a partir de aquí.

borgen

En la primera temporada se desarrolla la llegada al poder de Nyborg, las negociaciones, los acuerdos, el marcar el territorio… En definitiva, los problemas con los que se encuentra en su día a día en el gobierno. También se pone el foco en el equilibrio entre trabajo y familia. Quiere seguir siendo ella misma, no traicionar sus principios ni los de sus votantes y a la vez mantener la unión familiar. Una empresa nada fácil. Se habla mucho de la igualdad nórdica, pero en el fondo se la critica bastante por ser mala esposa y madre y subyace la idea de que cómo va a ser capaz de liderar el país si no es capaz de poner en orden su vida familiar. Algo que ni siquiera sale a la luz cuando se trata de un hombre.

En la segunda temporada la serie pega un giro más dramático ahondando más en temas personales, en cómo afecta el poder y las presiones a los personajes. Tenemos un infarto, un cuadro de ansiedad, o el pasado del asesor de prensa con una infancia marcada por los abusos de su padre. Sin embargo, no se deja de lado la política, sino que se van entremezclando lo personal con lo profesional, influyendo ambos aspectos tanto de ida como de vuelta. Hay tensiones en el gobierno y con la política exterior, así pues, Nyborg echa más horas en Borgen, es decir, pasa menos tiempo en casa. Su hija no está en un buen momento y esta ausencia agrava su cuadro psicológico. Cuando parece que se está recuperando, la presión por ser hija de quién es y la persecución de la prensa amarilla provoca una recaída. Birgitte ha de hacer malabares para superar las crisis en casa y en el país, se encuentra entre la espada y la pared. Ha de asumir que no puede estar en varios sitios a la vez, así pues, o delega en sus compañeros sus labores profesionales para apoyar a su hija; o se aparta de su ella para centrarse en los asuntos institucionales. Y se decide por la primera opción, se aparta temporalmente de la política para que su hija se recupere.

Podríamos decir que hay un contraste entre las dos temporadas. La llegada al poder frente a la salida del mundo de la política. El contraste del sistema democrático, de la vida pública frente a la vida privada, a un aspecto más humano.

Dos años después de terminar la segunda, se emitió el tercer bloque de 10 capítulos, quizá para cerrar la trama y la historia de los personajes. Nyborg se ha dedicado a la empresa privada viajando por el mundo, y ya no reconoce a Dinamarca ni a su partido, pues ya no defienden las políticas e ideas por las que ella luchó en su mandato. Por tanto, decide crear su propio partido. La temporada aborda esta vuelta a la política, el crear un partido, establecer una línea e ideas distanciándose de su anterior grupo para acabar presentándose a unas elecciones plantando cara a los adversarios.

Sin embargo, de nuevo parece que se aborda más el enfoque humano que político de la serie con la enfermedad de la protagonista. Aunque realmente, tanto unas tramas como otras se abren y cierran con rapidez, no hay conflictos complejos y duraderos. Se trata más bien de hilos conductores, supongo que porque no quisieron enredar más los guiones. El desarrollo de la serie es la evolución de Brigitte, que experimentará un cambio tanto personal como profesional a través de los 30 episodios.

Cuando Nyborg llega al gobierno lo hace con la idea de que las reformas que quiere llevar a cabo pueden mejorar su país. No lo hace desde un punto de vista egoísta, sino por convicción y responsabilidad hacia los ciudadanos. Es un personaje transparente, sin dobleces, que a pesar de llegar al poder no cambia su casa ni sus pretensiones. Sus conflictos personales son los que tiene cualquier ciudadano en casa con su familia. Es una mujer inteligente, con éxito, pero con los pies en la tierra y la cabeza sobre los hombros. No es ambiciosa ni busca medrar por medio de traiciones como haría Frank Underwood en House of Cards.

Me ha gustado Borgen, permite adentrarse entre bambalinas y descubrir cómo negocian, cómo se llega a pactos, acuerdos, cómo se trata la política exterior, cómo se afrontan los conflictos internos. En un país con diez partidos en el parlamento, fluyen las relaciones y los contactos sin necesidad de tanto teatro (aunque también hay tejemanejes y jugadas sucias). Incluso las coaliciones para presentarse a las elecciones están a la orden del día. Dinamarca es otra historia.

La serie también profundiza en la relación entre la prensa y los políticos, con esa transparencia para con la ciudadanía. Tan predispuestos a aparecer en prime time para explicar una reforma o un conflicto ante los espectadores. Todo tan normalizado que da bastante envidia. Aunque también se trata el amarillismo o el todo vale con tal de tener audiencia.

Aunque quizá lo que más la acerca al espectador y le da ese toque de verosimilitud es que se abordan conflictos cotidianos como la falta de tiempo, las relaciones familiares, las infidelidades, las enfermedades… Y se tocan temas delicados como la violación a un menor, la salud mental, el cáncer, el menosprecio a Groenlandia, los tratados internacionales, el maltrato animal (sobre todo al cerdo), la igualdad laboral entre hombres y mujeres…

Es una serie que hay que ver independientemente de que te guste o no la política, porque es una muy buena historia, está muy bien contada y sigue de actualidad.

Nueva serie a la lista “para ver”: Fortitude

Hace unas semanas vimos el piloto de Fortitude, un capítulo largo e intenso en el que se nos presentan los personajes de esta pequeña comunidad del Ártico en donde nunca pasa nada. El día a día del sheriff y su oficina es proteger a los vecinos de los ataques de los osos polares. Moverse con rifle es normal e imprescindible. De hecho, la primera secuencia gira en torno a este tipo de accidentes, un hombre siendo devorado por un oso. Sin embargo, un crimen y un niño enfermo parece que van a desencadenar en una serie de acontecimientos que van a romper esta tranquilidad.

Se trata de un drama británico que está ambientado en el archipiélago noruego de Svalbard (aunque está rodado entre Islandia e Inglaterra) y cuenta con un reparto internacional (con la española Verónica Echegui incluida). En 2015 se estrenó la primera temporada de 12 capítulos y fue renovada por una segunda de 10.

Visual y narrativamente parece seguir esa ola de producciones nórdicas como Borgen, Bron/Broen, Los crímenes de Fjällbacka, Varg Veum o The Killing. El ritmo es lento, típico nórdico (quizá demasiado para un piloto) , y su duración no ayuda, aunque entiendo que para poder presentar a todos los personajes se necesita de más metraje de lo habitual.

Sin embargo, me enganchó la historia de este thriller oscuro en la claridad de la nieve. Una trama de los más noir en un lugar donde el sol no se pone en verano (y no se le conoce en invierno). La ambientación es un personaje más. La elección de esa localización es crucial a la hora de determinar los caracteres de los habitantes y de los que huyen del mundanal ruido y sus oscuros secretos buscando refugio.

La trama comienza con varios frentes. Por un lado tenemos al sheriff Dan Andersen, que pedirá ayuda para solucionar el caso de asesinato de un miembro de la comunidad encontrado muerto en su propia casa. Es su primer asesinato y acude en su rescate el detective inspector Eugene Morton, alguien en quien no termina de confiar y que será la referencia del espectador para ir conociendo a los integrantes de la comunidad y su ideosincrasia.

Por otro lado, también llega a la comunidad el profesor Charlie Stoddart, un científico británico del departamento de biología del Ártico en el Centro de Investigación Fortaleza Ártico.

Mientras tanto, Hildur Odegard, la gobernadora de la ciudad, quiere convertir Fortitude en un destino turístico para mover la economía de la zona y no depender sólo de la mina de carbón o del centro de investigación científica. Para ello tiene sus fichas puestas en la construcción de un hotel, pero su proyecto peligra cuando son encontrados restos de cadáveres de mamuts bajo el hielo. Este personaje me chirría un poco con su ambición, secretos y misterios, ya que si por algo destaca la cultura nórdica es por su férrea moralidad.

Otra de las subtramas que comentaba al inicio es la de un niño enfermo con un extraño virus. Mediante su historia conoceremos la de su familia, también recién llegada después de que su padre asumiera un puesto en salvamento después de servir en el ejército.

Pero no todo son llegadas, también está la inminente salida de Henry Tyson, un viejo explorador, que se está muriendo de cáncer y ha de abandonar el pueblo. Él se resiste, aferrado a una botella, pero no le queda otra, ya que no está permitido morirse en Fortitude. En esas latitudes no se pueden enterrar los cadáveres por culpa del permafrost, una capa de suelo que permanece continuamente congelado y que impide la descomposición de los cuerpos.

Y partiendo de estos personajes: sheriff, científico, gobernadora, niño enfermo y explorador moribundo, vamos entretejiendo una tela de araña en la que se cruzan los misterios, conflictos y secretos de cada uno de los personajes. Puede parecer que son historias paralelas que nada tienen que ver unas con otras, pero cada avance en la investigación nos llevará a enredar la trama y descubrir las historias de los vecinos de Fortitude. Y todo en un paisaje ártico impresionante que da ganas de calzarse las botas de nieve, un abrigo modelo Michelin y viajar para allá.

Nuevas series a la lista “para ver”: Vikings y The Last Kingdom

Hace ya un par de años que vimos el piloto de Vikings y no había hablado de ella porque es de esas series que no sé si me terminan de convencer. Se trata de una serie histórica centrada en el siglo IX que se basa en las leyendas sobre el vikingo Ragnar Lodbrok, uno de los héroes nórdicos más grandes de su época que saqueó Northumbria, Francia y Bretaña. Se retrata al protagonista como un guerrero intrépido y una navegante ambicioso que tiene ideas que desafían al jefe de su tribu. Mientras el líder quiere explorar el este cada año basándose en las viejas costumbres y en la comodidad; Lodbrok quiere investigar hacia el oeste y ver qué encuentra. No le importa el peligro ni lo desconocido, le puede su ansia de saber, de conocer. Para su empresa le pide a su amigo Floki que le construya un barco y promete a los que se le unan un reparto equitativo de las ganancias.

Por supuesto, se muestra cómo eran los hábitos de la sociedad vikinga, esas ceremonias en las que el niño se convierte en hombre, cómo pescaban, cómo eran sus construcciones, las relaciones entre la tribu o clan, sus rituales… No hay que olvidar que se trata de una serie del canal History, por lo que se le da cierta seriedad a la base histórica. Sin embargo, no está narrada desde un punto de vista histórico, sino que está ahí como trasfondo, como hilo conductor. La serie se convierte en una epopeya, el héroe en busca de territorios por descubrir, con saqueos, peleas y batallas. Y mientras tanto se hace referencia a la cultura, a su tradición, como la poesía o la mitología vikinga. No hay que olvidar que pese a que eran considerados salvajes y sanguinarios por sus víctimas, eran una sociedad bastante mística. Esta devoción a los dioses nórdicos se ve en Lodbrok, a quien se consideraba un descendiente directo de Odin (dios de la guerra).

También contrasta con esa brutalidad a la hora de luchar y conquistar el amor que tienen por la naturaleza. La ambientación de la serie es increíble. También puede influir que sea una enamorada de Escandinavia, pero la naturaleza es un personaje más, quizá por ese mimo que le muestran los vikingos. Así que tenemos una trama bien entretejida con una buena base histórica, un paisaje inmejorable, un punto de partida interesante, unos personajes fuertes y además, ritmo y acción desde el primer capítulo. Tiene todos los ingredientes para enganchar. Sin embargo, no sé si fue porque vi el piloto entre varios capítulos de Juego de Tronos o tenía un mal día, pero el caso es que no me enganchó del todo. Quizá también debido a que es bastante violenta. Prometo darle una segunda oportunidad, porque creo que me gustará.

Pero, ¿por qué hablo de Vikings después de tanto tiempo y sin haber visto más que un episodio? Pues porque hace unos meses vimos el piloto de The Last Kingdom y me recordó a ella.

The Last Kingdom es una serie de la BBC que emite Netflix, así que podéis imaginar que habla de sajones y vikingos, sí, pero desde el punto de vista de los isleños. Es como las Invasiones Bárbaras, que para los alemanes es “La migración de los pueblos”. Es decir, ellos no estaban invadiendo ni masacrando, sino expandiéndose. Algo así como el descubrimiento de América por Colón. Todo tiene dos puntos de vista.

En realidad, creo que estas dos series se pueden complementar. Mismo momento histórico, pero desde ambas perspectivas. En Vikings descubrimos el día a día de los pueblos nórdicos y cómo se preparan para invadir y conquistar; en The Last Kingdom se ve cómo vivieron los sajones las incursiones de aquel pueblo extranjero, cómo surge Inglaterra tras tener que agruparse para luchar contra su enemigo.

En ambas series hay un choque cultural, aparte de la lucha por las tierras, obviamente. Aunque los vikingos eran una población mística con el Valhalla y sus dioses, no eran muy religiosos en el día a día, quizá eran más usos y costumbres, respeto, sacrificios y ofrendas. No tenían sacerdotes, sino que se transmite la fe de generación en generación en rituales. Por el contrario, contrasta con el cristianismo medieval en el que el creyente es temeroso de Dios. Con un sacerdote que transmite ese miedo, esas supersticiones. Creo que ver ambas puede ayudar a tener una idea completa de aquella época, de ambos pueblos. Aunque no hay que olvidar que se trata de entretenimiento, y lógicamente, como series de televisión, tienen que enganchar.

La forma que tiene el espectador de descubrir ese choque cultural es viviendo en la piel del protagonista, Uthred, el hijo del Señor de Bettanburg. Este heredero sajón de Northumbria es secuestrado por los daneses cuando tiene 10 años y acaba siendo criado por ellos adoptando sus costumbres, aprendiendo su idioma y abrazando su religión hasta que años más tarde un suceso le lleve a volver con los sajones para reclamar lo que le pertenece como heredero de un noble. Ello le llevará a luchar contra los vikingos y encontrarse en tierra de nadie puesto que ambos lados lo verán como un traidor.

Lo bueno que tiene la serie es que al tener un personaje principal en el que recae la historia, me centro mejor en la trama sin dispersarme tanto y perdiéndome detalles. En Juego de Tronos, por ejemplo, hay personajes que cuando aparecen tras varios capítulos sin saber nada de ellos, no sé muy bien cómo había quedado su historia particular. Aquí el ritmo se centra en Uthred y su supervivencia. Me falla un poco que parece que va a ser el típico personaje perfecto, honrado, sin dobleces que tiene que luchar contra el mundo. Pero supongo que para eso hay que ver la temporada completa (sólo 8 episodios y una segunda en marcha). De momento, en el piloto ya se ven traiciones, batalla, acción, un posible romance entre los jóvenes.

En cuanto a su calidad, tal y como ocurre con Juego de Tronos y otras sagas de época que están tan de moda, en Vikings y The Last Kingdom parece que cada capítulo fuera una película. Se ve en la luz, la fotografía, los escenarios, la técnica… Muestra una gran producción detrás.

Como viene siendo habitual últimamente, no es una idea original, sino que The Last Kingdom es la adaptación de la saga The Saxon Stories de Bernard Cornwell. Aún así, aplaudo que la hayan llevado a las pequeñas (ya no tanto) pantallas.