Japón por libre XXXIII: Día 18. Parte II. Ginza y Odaiba

Con el estómago lleno nos fuimos a Ginza, la zona pija de Tokio.

Ginza

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Es como ir por la 5ª Avenida en Nueva York o Serrano en Madrid, supongo, porque no soy de pisar esas boutiques. Están LV, Gucci o Loewe, incluso Tous y tiendas de kimonos y yukatas que son auténticas delicias.

Ginza

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Los que sí parece que son muy aficionados son los turistas chinos y coreanos. Llegaban buses, los soltaban y de repente se llenaban los comercios. Y veías cómo salían más turistas cargados con bolsas y esperaban para subirse a otro bus.

Ginza

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En la zona también podemos encontrar el edificio de Sony, en el que tenemos los últimos modelos de sus consolas, cámaras y demás aparatejos. Es como entrar en una tienda apple pero en más plantas. Puedes ver, tocar, probar, y comprar. Si te atreves con los precios (y las compatibilidades Japón-Europa).

Ginza. Edificio Sony

Entramos a cotillear y cuando salimos se nos había hecho de noche.

También entramos en una jugueterías de varias plantas, donde encontramos este Scalextric, al que se podía jugar pagando unos yenes:

Ginza. Tienda de juguetes

De ahí nos fuimos a la bahía de Tokio, a Odaiba. Es un terreno que se ganó al mar y que en principio se destinó a actividades industriales. Con el tiempo, se ha convertido en una zona de ocio. Para llegar allí cogimos el monorraíl no tripulado desde Shinbashi de la Yamanote.

Monorraíl a Odaiba

Hay que intentar colocarse en cabecera, puesto que tiene una amplia cristalera y al no tener conductor, se disfruta más del recorrido.

Monorraíl a Odaiba

Monorraíl a Odaiba

Monorraíl a Odaiba

Atraviesa el puente Rainbow y nos deja ver el puerto y el muelle. El trayecto lleva unos 15 minutos y cuesta algo más de 300Y. Nosotros pagamos con la PASMO, ya que el JR Pass no lo incluye.

Odaiba

Una vez en Odaiba podemos encontrar el edificio de la cadena de televisión Fuji, el famoso Rainbow Bridge, que cambia de colores, Legoland y varios centros comerciales y de ocio. Se nos puso a llover y como nos faltaban recuerdos que comprar, decidimos pasar a uno de ellos.

Además, tenemos la Ferris Wheel, una noria de 115 metros que ofrece buenas vistas de la bahía (de día, claro). Es una de las norias más grandes del mundo y cada cabina es apta para 6 personas. De noche tiene iluminación que va variando cada muy poco tiempo.

Odaiba. Noria

Y como curiosidad, a mí lo que más me llamó la atención fue contemplar una réplica de la estatua de la libertad y al fondo el puente. Casi como si nos hubieran hecho un montaje con el puente de Brooklyn y la estatua. Pero no, porque es una copia de la francesa, no de la que le regalaron a los estadounidenses.

Odaiba. Rainbow Bridge y Estatua de la Libertad

Estatua de la Libertad

Volvimos a tomar el monorraíl y la Yamanote para volver al hotel a descansar y casi para empezar a hacer las maletas, que se nos acababan los días.

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