Crucero Fiordos Noruegos. Etapa V Olden

Hasta ahora el crucero estaba siendo toda una experiencia. Copenhague con su inundación, Oslo con el primer Fiordo, los museos de los vikingos y sus costumbres, Stavanger con sus callejuelas de casas blancas y las megaespadas. Bergen con su Bryggen y la subida en funicular… Pero la llegada a Olden era un gran acontecimiento.Diario de a Bordo OldenOlden se encuentra en el oeste de Noruega, en el extremo del Nordfjord y es la entrada a los glaciares. Todo este fiordo está dominado por el glaciar de Jostedal que tiene 24 ramales o hijos, y el más conocido es el Briksdal.

Y como veis, las excursiones que nos ofrecen en el barco son ir a dicho glaciar, una panorámida del fiordo, o un crucero por el lago Olden. Yo, que ya iba informada desde España, sabía que tenía que visitar el glaciar. Ese fenómeno que veías de pequeña en los libros de texto, casi como un mito (y al paso que vamos lo será). Así que busqué información de cómo hacerlo por libre. Primero por el precio que tienen las excursiones, segundo porque te llevan como borregos, y tercero porque además está limitado en cuanto a plazas… Como veis en el diario de a bordo, dos turnos para un barco como el de los cruceros… creo que había un tres o cuatro autobuses por turno.

La información que nos dan en el barco es escasa, así que la gente se siente un poco obligada a coger las excursiones por miedo a perderse… que si no te da tiempo porque atracas a las 8 y tienes que estar de vuelta a las 15.30, que si el idioma, que si esos mundos perdidos… Olden Guía

Olden Mapa¿Qué hicimos nosotros? Pues llevábamos información de España de cómo llegar al glaciar y nos dio tiempo a ir, volver y dar un paseo por los alrededores antes de zarpar y todo.

El barco te deja en medio de la nada, en un valle donde hay unas casitas muy chulas. Esto es lo que ves desde la cubierta

Como podéis ver ya están los buses esperando para las excursiones, que son los primeros en marchar. Cuando ya nos dejaron bajar, fuimos a la oficina de información y turismo, que es justo cruzando la carretera y a mano derecha. Había dos señores de unos 50 años que hablaban noruego e inglés. Cuando llegamos  había dos matrimonios españoles de 70 años de nuestro crucero, y una de las mujeres que había sido maestra, hablaba francés, e intentaba comunicarse con uno de los de la oficina para preguntarles cómo llegar al glaciar… pero era imposible. El señor miraba a la mujer, ella a él, nosotros esperando, el señor que me mira, me pregunta si hablo español y puedo descifrar a la paisana, la mujer me explica y ya le dije “a ver, que ya hablo yo con él que queremos ir al mismo sitio“. Y le saqué al noruego mis horarios de buses para ir al glaciar para que me confirmara si ese bus llegaba al glaciar, si esos horarios estaban vigentes y dónde estaba la parada, porque por allí marquesina… ni verla.

Itinerario busEl señor de la oficina de turismo se llevó un alegrón al poder comunicarse y fue muy majo, nos explicó que el bus paraba justo a la izquierda de los buses, en el arcén, sin marquesina, ni palitroque, ni nada. El bus de la empresa Fjord1 Nordfjord sale de Stryn a las 9.30y a eso de las 9.45 pasaba por Olden Sentrum, nuestra parada es un par de ellas antes, así que a menos veinte. ¿Qué pasa? que es un bus con una ruta entre pueblos que coge la gente para ir a trabajar, y claro, se llena… Así que para la “parada” que nos fuimos a hacer cola. Nosotros dos y los dos matrimonios de Santander de la oficina de turismo.

Mientras esperábamos a que llegara el bus, se fueron los de las excursiones contratadas y vimos al resto de la gente del crucero que bajaba, se paseaba, se acercaba a la oficina de turismo, salía, hacían grupos donde habían estado parados los buses, se movían, se volvían a agrupar… y a los 10 minutos se nos acerca un grupo de unas 8 personas a preguntarnos que qué hacemos esperando ahí. Le dicen los señores de Santander que al bus para ir al glaciar, y un señor del nuevo grupo le responde que vamos listos porque el bus no para ahí, sino en el otro extremo del parking, donde están todos los demás. Los matrimonios de Santander dudan, nosotros pasamos de intervenir, y justo en ese momento llega el noruego de la oficina de turismo con su bici a decirme que ha llamado a la empresa Fjord1 Nordfjord para que nos pongan un bus más porque claro, vamos a llenar el de línea que pasa normalmente. Se empieza a correr la voz y al final todo el resto de la gente se viene a nuestra posición.

En fin, cogimos el primer bus a las 9.56, que nos costó 82 coronas a los dos.

ticket bus

Y nos dirigimos hacia el glaciar. Los parajes que vas viendo a medida que recorres Olden son increíbles, preciosos, indescriptible el azul del río, el verde de la montaña…

Vas por una carretera donde apenas te cruzas con nadie, vas pasando agrupaciones de casas, porque eso no llegan ni a ser pueblos… el reflejo de las montañas en ríos y lagos…

Y finalmente llegas al final del recorrido. Tras hablar con el conductor y asegurarnos que su vuelta era a las 13.30, nos dirigimos hacia el glaciar. El bus te deja en una plaza donde están los buses de las excursiones, el Centro de Visitantes, alojamientos, zona de juegos, una cafetería y una gran tienda de recuerdos. Desde allí no ves el glaciar, sino que tienes que comenzar una ruta de unos 45 minutos a pie (4km), o alquilar los trols si no te ves capaz de aguantar la caminata. La diferencia es, entre otras, que cuando subes andando, vas a tu ritmo, si subes en coche-trol, tienes tiempo limitado para estar en el glaciar pues tienen que bajar y recoger a más gente.

Nosotros nos vimos valientes y subimos andando, hay un último tramo un pelín más empinado, pero el resto del recorrido es llano o falso llano y cómodo de caminar con calzado adecuado, claro, que hay señoras que se van de crucero a los Fiordos y se calzan zapatitos para subir al glaciar… Lo bueno del paseo es que no se te hace largo pues vas viendo el río, cascaditas, la montaña… y a medida que te vas acercando, una gran cascada y la lengua del glaciar.

En esta foto podéis ver el recorrido y el trol. Como veis, no es un terreno muy difícil y sin embargo el paraje, la tranquilidad, la paz de respiras, la naturaleza… no sé, a mí se me hizo bastante agradable y emocionante.

Una vez que pasas este puente (poneos chubasquero para cruzarlo) ya te vas acercando al final y hay una pequeña cuestecilla, pero puedes pararte a disfrutar de la cascada enorme que acabas de pasar.

Mientras sigues subiendo sientes el ruido atronador de la cascada, el frescor del agua, el verde de los arboles, el cielo despejado y lo notas, lo presientes, poco a poco, a medida que sigues el recorrido se te va descubriendo a lo lejos una masa de hielo azulada al fondo.

Una vez bordeas este sendero, estarás a los pies del glaciar. Yo aluciné con el color del agua, que es una azul verdoso muy peculiar y que contrasta con el verde de los árboles.

Seguimos caminando a la vera del río y llegamos a la famosa lengua. Te puedes acercar bastante y sentarte en las piedras a admirar y disfrutar del paraje.

A pesar de ser una estampa preciosa, que si el agua, el glaciar, la montaña enfrente, el verde de los árboles… es una pena el pensar en cómo estaba hace unos años el glaciar y cómo está ahora. Ha bajado considerablemente. Lo podéis ver aquí. Una muestra más del calentamiento global. No sé si luego en invierno aumentará con las nevadas y heladas, pero a principios de julio del 2011 estaba así…

En fin, disfrutamos un rato del paisaje, echamos fotos y emprendimos el regreso pues a las 13:30 salía el bus que nos llevaría de nuevo al barco.

Al final la bajada la hicimos tranquilamente echando más fotos y saboreando la experiencia y llegamos a la parada del bus a la 1 y 10. Ya había cola esperando el bus, pero nuestros amigos de Santander nos estaban reservando la primera plaza para subir al bus en agradecimiento a haberles ayudado a haber llegado allí. El resto de gente nos miró un poco raro por “colarnos” pero no dijeron nada, creo, en parte, por la necesidad de que alguien fuera de avanzadilla y le explicara al busero adónde íbamos y el billete que necesitábamos, y como a nosotros nos tenía fichados… Aunque la verdad, no sé de qué tanto miedo… si se ve a la legua que eres turista, te han puesto un bus especial porque ha llegado un crucero a tropel… con que le enseñes los dedos al conductor para indicar el número de billetes y le plantes el dinero que sepas que te ha costado a la ida… Pero bueno, hay gente que está tan acostumbrada a viajar en excursiones programadas que van como borregos. Así que imagino que hice de pastor.

Volvimos a nuestra parada de inicio y nos dirigimos en dirección Olden porque con el bus habíamos visto un paseo a una iglesia y ya que zarpábamos a las 15.30 y eran eso de las 14, pues decidimos aprovechar al máximo, y luego comer tranquilamente en cubierta mientras salíamos dirección a Hellesylt y Geiranger.

Ya habíamos visto en las diferentes paradas que el tema religioso no es tan ostentoso como pueda ser la Iglesia Católica Apostólica Romana con sus iglesias y catedrales enormes, pero además pudimos descubrir por dentro que son de lo más austeras, nada que ver con imágenes bañadas en oro, retablos millonarios o vidrieras carísimas.

Esta iglesia que encontramos era toda de madera, con un trabajo interior increíble. Fijaos en los bancos, en las vigas, en fin, en la estructura en general…

Y lo que os decía, no hay mucha representación bíblica, en el altar sí, pero en cuadros la mayoría. Esta gente lo hace todo para el interior, nada de mostrar posesiones, ostentación, yo soy mejor que tú… no sé, me gustó el carácter de esta gente, aparte de sus tierras, claro… Volví enamorada de Noruega.

Después de las visitas a las iglesias, regresamos al barco, comimos algo y nos sentamos en cubierta a disfrutar del recorrido a través del fiordo.

Y para terminar este día tan gratificante, un arcoiris de inicio a fin, que siempre lo habíamos visto parcialmente. Una pena que no tuviéramos amplitud suficiente para plasmarlo en una única foto.

Se acerca el final del viaje, pero aún nos queda una parada más. ¿Y mejor? Veremos.