Conclusiones de nuestro viaje por Letonia, Lituania y Polonia

El destino no quiso que viajáramos a la antigua Yugoslavia, así que tuvimos que valorar otros territorios inexplorados. Y nos decidimos por Letonia, Lituania y, sobre todo, Polonia. En los dos primeros países solo estuvimos en su capital, mientras que en Polonia sí que hicimos más paradas. Ya habíamos visitado Estonia con el Crucero por Capitales Bálticas, y nos quedaba conocer las otras dos antiguas repúblicas soviéticas. Así que, aprovechando que el vuelo a Riga nos salía bien de precio, unimos los tres países.

Llegamos a Riga y nos encontramos con un tiempo gris. Aún así, no desmereció para nada una ciudad en la que se entremezclan edificios de la Edad Media; con otros de la época hanseática con sus típicos ladrillos rojos; con otros de estilo Art Nouveau bellamente ornamentados, así como con otros que nos recuerdan su pasado soviético. Tiene un contraste curioso que la enriquece.

Riga

Academia de Arte de Letonia (Latvijas Makslas Akademija)

Academia de Arte de Letonia (Latvijas Makslas Akademija)

Riga

Riga

Riga

Torre Stalin

Apenas pasamos un día en la capital letona y creo que el tiempo estuvo bien medido. Riga es una ciudad pequeña, por lo que se puede recorrer cómodamente a pie. Su centro histórico, Vecrïga, en el margen derecho del río, estuvo amurallado durante siglos, así que los puntos históricos quedan bastante recogidos.

Maza Pils iela

Casa de los Gatos (Kaķu māja)

Catedral de Riga (Rīgas Doms)

Casa de las Cabezas Negras (Melngalvju nams)

Sí que es cierto que al otro lado de la muralla, tras pasar el Bastejkalna parks y el canal, encontramos otros barrios en los que tenemos puntos de interés (sobre todo edificios de estilo Art Nouveau).

Muralla

Bastejkalna parks

También, cerca de la estación se encuentran el barrio Moscú o el Mercado (tanto interior como exterior), pero en general, no hay que recorrer grandes distancias.

Barrio de Moscú (Maskavas Forštate)

Sinagoga Coral

Mercado

Mercado

Mercado Central de Riga (Rīgas Centrāltirgūs)

Mercado Central de Riga (Rīgas Centrāltirgūs)

A pesar de que el día comenzó lluvioso, pudimos recorrer Riga tranquilamente e incluso subir a las alturas para ver una panorámica. Nos faltaron un par de calles que nos quedaban un poco más lejanas, pero, en general, cumplimos bastante bien con el plan inicial.

Riga

Dado que Riga y Vilna no tienen comunicación en tren, tomamos un bus, bastante cómodo, que por 19€ y en apenas cuatro horas cubría el trayecto. Una buena decisión, todo hay que decirlo. Aunque el conductor fuera un tanto kamikaze (o se haya sacado el carnet en Bulgaria).

De Riga a Vilna

Vilna también estuvo amurallada, así que también tiene un núcleo bastante definido, sin embargo, no hay que olvidar sus dos miradores o los barrios de Užupis y judío, que quedan en las afueras.

Destaca la Avenida Gedimino Prospektas, una arteria que nos lleva a la Catedral, pero de la que no hay que perder detalle, ya que en cada una de sus aceras encontramos edificios majestuosos del siglo XIX y XX.

Gedimino Prospektas

Gedimino Prospektas

Gedimino Prospektas

Gedimino Prospektas

Gedimino Prospektas

La catedral, todo un hito para la ciudad cuando su rey se convirtió al cristianismo, me resultó sosa y fría. De la misma manera me decepcionaron las vistas desde la Torre Gediminas o desde la Colina de las Tres Cruces. Vilna no es fea, pero viniendo de Riga, me resultó algo anodina.

Catedral

Vilna

Tres Cruces

Vilna

Pero aunque la Gedimino Prospektas tiene relevancia, realmente la arteria principal transcurre desde la Puerta de la Aurora hasta la Catedral, pasando por el ayuntamiento o la universidad, además de numerosas iglesias de diversos estilos. Son los tramos de la Aušros Vartų, Didžioji gatvė y Pilies gatvė.

Puerta de la Aurora

Puerta de la Aurora (Aušros vartai)

Ayuntamiento (Vilniaus Rotušė)

Iglesia de San Nicolás (Šv. Nikolajaus cerkvė)

Iglesia de Santa Catalina

La ciudad tiene mucha historia detrás, pero en la mayoría de los casos ha desaparecido, como en el caso del barrio judío. Y quizá esto le hace perder encanto. O quizá no tuve el día ya que ni siquiera me apeteció entrar a la universidad y, hoy, cuando veo las fotos, pienso que a lo mejor mi mente me juega una mala pasada.

Vilna

Vilna

Vilna no me atrapó. La recorrí, pero no la disfruté.

Tampoco lo pasé bien en el trayecto en bus hasta Polonia. Fueron demasiadas horas con muchas interrupciones, y al final nos lastró el resto del día. Llegamos muy pronto y, en vez de ver Gdańsk, nos fuimos a Gydnia y Sopot, que están a una media hora en tren tipo cercanías.

Gdynia

Gdynia

Gdańsk, Sopot y Gydnia forman la Ciudad Triple (Trójmiasto), sin embargo, cada una tiene su carácter. Gdynia representa la recuperación, pues su puerto se levantó en apenas 10 años. Y precisamente alrededor del puerto es donde se concentra algo de su historia.

Gdynia

Gdynia

Acuario

Sopot por su parte es un lugar de vacaciones, y así se refleja en la calle que lleva al muelle, llena de veraneantes que se dirigen a la playa. Si hubiéramos ido más días, no está mal el paseo. Pero podíamos haber empleado la mañana en Gdańsk y no nos habríamos quedado sin luz.

Sopot

Sopot

Sopot

En casa, con el mapa sobre la mesa, había pensado que Gdańsk, a pesar de tener mucho para ver, y mucha historia, apenas nos llevaría tiempo porque también es una ciudad en la que lo importante está concentrado. Así, había pensado que desde la estación al hotel nos daría tiempo a recorrer una parte menos céntrica, y después, la tarde, tras una reparadora siesta, la podríamos dejar para perdernos por el centro. La primera parte del planteamiento, bien; ahora, la segunda… hacía aguas.

Gdansk

Iglesia de Santa Catalina (Kościół św. Katarzyny)

Iglesia de Santa Brígida

Parecía que lo más importante se encontraba entre la calle Mariacka y Długi Targ, además de la vista desde el río, así que perfecto. Pero no. A pesar de que Długi Targ tiene una longitud de 700 metros, es la seña de identidad de la ciudad. Concentra tantos y tantos edificios de bellas fachadas, que se tarda bastante en ir de punta a punta. Y no solo eso, sino que las calles colindantes también esconden preciosas construcciones.

calle Dluga

calle Dluga

calle Dluga

Gdansk

Gdansk

Por otro lado, la ribera del río estaba plagada de gente, por lo que no solo apenas podíamos caminar, sino que además era imposible apreciar nada. Y es que a veces se nos olvida que solo en España se cena tarde, por lo que las 7 de la tarde, a pesar de que haya aún sol, es su hora de salir a cenar y/o tomar algo.

Gdansk

Gdansk

También es verdad que nos permitió descubrir otra ciudad a medida que se iban encendiendo las luces, con otro ambiente más festivo y veraniego.

Gdansk

Gdansk

Gdansk

Así pues, malgastamos el tiempo en esta parada y a la mañana siguiente, con mochilas, volvimos a callejear por el centro para verlo con más calma y poder sacar fotos con algo más de luz. Sin duda Gdańsk bien merece dos días para descubrirla más a fondo. Desde luego es imprescindible en una visita a Polonia.

Nuestra siguiente parada fue Bydgoszcz, una ciudad a medio camino entre Gdańsk y Poznań. La elegimos como parada técnica para así no tragarnos demasiadas horas metidos en un tren. Su localización también le vino bien a los pescadores que se asentaron en la zona en la Edad Media. Al encontrarse cerca de los ríos Brda y Vístula se convertía en el centro neurálgico para las rutas de comercio que se desarrollaban en el Vístula por aquella época.

Bydgoszcz

Bydgoszcz

Bydgoszcz

Reflejo de ese pasado son los graneros del siglo XVIII que servían de almacenes para los productos agrícolas y alimenticios que se transportaban por el Vístula a Gdańsk y por el canal Bydgoski a Berlín. Después de 1851 con la llegada del ferrocarril, los graneros se usaron también como almacenes de gres, vidrio, porcelana, tonelería y comida. En 1975 se reconstruyeron y fueron convertidos en museos. Hoy son un símbolo de la Bydgoszcz mercantil.

Bydgoszcz

Granero

Pensamos que no íbamos a encontrar mucho del pasado en esta ciudad, sin embargo, nos sorprendió, pues conserva algunos edificios históricos escondidos en las calles más modernas. Como teníamos el hotel un poco alejado pudimos descubrir un Bydgoszcz inesperado. Construcciones en ladrillo rojo, otras de estilo modernista y otras más clásicas se erigen junto a bloques de pisos más actuales.

Bydgoszcz

Bydgoszcz

Bydgoszcz

Bydgoszcz

Casimiro el Grande (Pomnik Kazimierza Wielkiego)

Bydgoszcz

Y si hablamos de historia, la Plaza del Antiguo Mercado (Stary Rynek) se lleva la palma. Era la típica plaza medieval en la que se concentraba la vida económica, cultural y social de la ciudad. En los siglos posteriores sirvió para acoger casos políticos relevantes así como ejecuciones. Hoy está reconstruida y muchos de los edificios originarios han desaparecido. Tiene importancia histórica, sí, pero arquitectónicamente no destaca tanto como otras que veríamos más adelante.

Plaza del Antiguo Mercado (Stary Rynek)

Plaza del Antiguo Mercado (Stary Rynek)

Estuvo bien como parada técnica, pues dedicamos la tarde a pasear tranquilamente, descansamos bien y cargamos pilas para Poznań, la considerada por muchos historiadores como la primera capital polaca. También fue la primera ciudad que se levantó contra el gobierno comunista por las condiciones laborales de los obreros de las industrias.

Monumento conmemorativo a las Protestas de 1956

Además, Poznań es relevante ya que Polonia nació en la isla Ostrów Tumski. Allí se levantó un castillo en el siglo IX y fue donde Mieszko I se convirtió al catolicismo. Hoy es donde se erige la Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła).

Ostrów Tumski

Ostrów Tumski

Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła)

Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła)

Sin embargo, la joya de la ciudad es la Antigua Plaza del Mercado (Stare Rynek). Es impresionante la mires por donde la mires. Está flanqueada en todas sus caras por casitas de colores de múltiples estilos arquitectónicos que recuerdan a los diseños de los cuentos medievales.

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Aunque hay edificios significativos e históricos a lo largo de la plaza, si hay uno que sobresale por encima de los demás es el Ayuntamiento (Ratusz). Se alza en el centro de la plaza y la domina por completo con su fachada renacentista y su torre de tres pisos coronada por el águila polaca y los machos cabríos que salen cada día a las 12 del mediodía.

Ayuntamiento (Ratusz)

Ayuntamiento (Ratusz)

Además, no podemos olvidarnos de la Universidad, del Castillo Imperial o de las numerosas iglesias cada una de un estilo totalmente diferente a la anterior.

Universidad Adam Mickiewicz

Castillo Imperial (Dawny Zamek Cesarski)

Poznan

Poznan

Poznan

No tiene el renombre de Gdańsk, pero me encantó. No solo por todo lo mencionado, sino porque también tiene ese estilo ecléctico con edificios de diferentes épocas. Algunos aún conservan los recuerdos de tiempos dolorosos mientras al lado se alzan otros que nos anclan en el presente de un nuevo siglo.

Poznan

Poznan

Poznan

Poznan

Poznan

Poznan

Parece que íbamos de menos a más, además anduvimos tranquilos a la hora de recorrerla pese a la climatología. Por lo que guardo buen recuerdo de ella.

De Poznań nos dirigimos a Wrocław, una ciudad que pudimos descubrir gracias a sus Krasnale, esos enanitos que se encuentran en cada rincón y que a veces cuesta dar con ellos.

Krasnal Recyclinek

Capgeminiusz Programista

Teníamos una ruta predefinida, pero nos desviamos muchas veces en la búsqueda de estas simpáticas figuras.

Leszek Cichoński

Krasnale Syzyfki

Wrocław nació en Ostrów Tumski, una zona en la que hoy se erigen iglesias monumentales, una iglesia gótica, las casas de los clérigos y el palacio arzobispal, de estilo neoclásico.

Ostrów Tumski

Iglesia de la Santa Cruz y San Bartolomé (Kościół Rzymskokatolicki pw. Świętego Krzyża)

Catedral de San Juan Bautista

Ostrów Tumski

Sin embargo, el centro de la ciudad se articula en torno, cómo no, a la Plaza del Mercado (Rynek). Wrocław perteneció a la Liga Hanseática y fue un importante centro comercial, así, era en ella donde confluían las principales rutas comerciales de Europa, entre ellas la Vía Regia y la Ruta del ámbar. Es una de las más grandes de Europa y cuenta con edificios de colores de diferentes estilos (renacentistas, góticos, barrocos…), además del ayuntamiento.

Plaza del Mercado (Rynek)

Plaza del Mercado (Rynek)

Plaza del Mercado (Rynek)

Ayuntamiento (Ratusz)

No fue destruida durante la II Guerra Mundial, por lo que es una auténtica joya.

Poznań y Wrocław guardan cierta similitud. Ambas tienen su Ostrów Tumski, una zona en la que se concentran edificios eclesiásticos de relevancia. Además, sus plazas centrales son auténticas maravillas. En Wrocław si hubiéramos hecho noche, quizá habríamos ido más tranquilos a la hora de recorrer la ciudad, y por supuesto habríamos encontrado muchos más Krasnale e incluso subido al mirador de la Sky Tower. Al tener que coger el tren dirección Cracovia, fuimos deteniéndonos menos en algunos edificios, sobre todo en iglesias. Y es que en Polonia hay muchas, por lo que es imposible verlas todas y hay que filtrar por importancia o arquitectura.

Y de Wrocław viajamos a la ciudad que aún es la capital en el corazón de muchos polacos: Cracovia. Y es que lo fue durante gran parte de su historia, por ello ha sido un importante centro comercial, político y cultural del país. La ciudad queda dividida en cuatro barrios: Stare Miasto, Kazimierz, Podgorze y Nowa Huta.

Cracovia

Stare Miasto es sin duda la parte más importante. Rodeado por el Parque Planty, que sustituye a la antigua muralla, el centro alberga un número importante de edificios y monumentos. Estos se encuentran en torno a la Villa Real, que trascurre desde la Barbacana hasta la Colina Wawel discurriendo primero por la calle Florianska y, después, por la Grodzka.

Vía Real

Barbacana (Barbakan)

Cracovia

Ulica Florianska

Ulica Florianska

Cracovia

En ese recorrido se encuentra la Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny), la plaza medieval más grande de Europa. En ella destacan la Basílica de Santa María, la Lonja de los Paños, la iglesia de San Adalberto y la Torre del Ayuntamiento.

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

Lonja de Paños (Sukiennice)

Basílica de Santa María

Torre del Antiguo Ayuntamiento (Wieza Ratuszowa)

También en Stare Miasto encontramos la Universidad, la segunda más antigua de Europa y que ha tenido alumnos de renombre como Copérnico o Karol Wojtyla. Su Collegium Maium en ladrillo rojo y estilo gótico tardío es magnífico y su patio bien merece una parada.

Universidad

Universidad

Collegium Maius (Gran Colegio)

Collegium Maius (Gran Colegio)

Tampoco se queda atrás el Collegium Novum con su fachada que recuerda a las construcciones hanseáticas.

Collegium Novum

En la Colina de Wawel se encuentra uno de los edificios más importantes de la ciudad: el castillo (con su catedral). Gracias a su construcción la ciudad ganó relevancia eclesiástica y monárquica, pues era aquí donde se coronaba a los reyes, además de donde se les enterraba.

Wawel

Wawel

Patio Interior

Wawel

Los barrios de Kazimierz y Podgorze están relacionados con los judíos. Por un lado, en Kazimierz era donde residía esta comunidad y aún se puede encontrar un poco de historia entre sus calles. Obviamente hay mucho que ha desaparecido (aniquilado por los nazis, básicamente), pero aún se pueden encontrar puntos de interés en torno a la Plaza Nowy y la Calle Szeroka. Además, se conservan sus siete sinagogas. Eso sí, solo una de ellas funciona como tal.

Kazimierz

Kazimierz

Sinagoga Tempel

Podgorze es el guetto al que los nazis les obligaron a mudarse. En él se encuentra la Plaza de los Héroes del Gueto (plac Bohaterów Getta), que con sus sillas recuerda a los judíos que esperaban a lo que ellos pensaban que iba a ser un lugar mejor.

Muro Guetto

Plaza de los Héroes del Gueto (plac Bohaterów Getta)

Allí además se puede visitar la fábrica de Oskar Schindler, hoy convertida en museo. Seguro que es interesante, pero la falta de tiempo nos hizo priorizar exteriores.

Fábrica Oskar Schindler

Finalmente, el barrio de Nowa Huta, a 10 kilómetros de Cracovia, fue construido siguiendo el modelo soviético para los trabajadores de la empresa Huta im. T. Sendzimira, el principal productor de acero de Europa. Durante la época comunista llegó a alojar a 100.000 personas y Cracovia se convirtió en un importante centro industrial. Lamentablemente no tuvimos tiempo para acercarnos allí. Así como también se nos quedó en el tintero la visita a las Minas de Sal. Otra vez será.

Cracovia está llena de historia en cada una de sus calles, donde se alternan edificios centenarios de estilo renacentista, barroco y gótico con nuevas construcciones más modernistas.

Cracovia

Hotel Saski

Cracovia

Cracovia

Sin embargo, me gustaron más Poznań y Wrocław. Quizá por sus plazas centrales, que me dejaron buen sabor de boca.

También es verdad que le dedicamos poco tiempo, el centro requeriría fácilmente un día, los barrios judíos y Nowa Hutta, un segundo. Si además se quiere visitar las Minas de Sal, quizá 3 días habría sido más adecuado. La visita a Auschwitz la habíamos descartado desde un principio porque sabíamos que no contábamos con tantos días de vacaciones y porque ya visitamos Dachau hace unos años.

Nuestra última parada fue Varsovia, una ciudad que ha renacido de sus cenizas. Y, gracias a una exhaustiva reconstrucción tras la II Guerra Mundial, la UNESCO le dio en 1980 el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad como “ejemplo destacado de reconstrucción casi total de una secuencia histórica que se extiende desde el siglo XIII hasta el siglo XX”​.

Desde que se convirtió en capital en el siglo XVI vivió períodos de crecimiento y prosperidad. Gracias a ello destacan sus iglesias, castillos y mansiones.

Iglesia de la Santa Cruz (Kościół Świętego Krzyża).

Iglesia de la Visitación de la Santísima Virgen (Kościół Nawiedzenia Najświętszej Marii Panny)

Varsovia

Palacio Tyszkiewiczów (Pałac Tyszkiewiczów)

Palacio Presidencial (Pałac Prezydencki)

Además, se convirtió en un importante centro cultural y educativo y hoy acoge a 4 de las mejores universidades del país.

Sin embargo también ha pasado por años de declive y de guerra, que le han dejado sus cicatrices. Sus calles nos recuerdan la resistencia al nazismo, el pasado comunista, y el renacer a finales del siglo XX.

Varsovia

Varsovia

1944

Varsovia

Varsovia también tiene su Ruta Real, que transcurre desde la Plaza Zamkowy, en el centro histórico de la ciudad, hasta el Palacio de Wilanów, la residencia de verano. En el recorrido destacan impresionantes edificios, sobre todo a lo largo del tramo de la calle Nowy Świat, la que fuera la principal arteria comercial desde el siglo XIX hasta la II Guerra Mundial.

Plaza Zamkowy (Plac Zamkowy)

Plaza Zamkowy (Plac Zamkowy)

Nowy Świat

Nowy Swiat

Nowy Swiat

En Stare Miasto destacan el Castillo y la Plaza del Mercado, con sus recuperados edificios renacentistas y barrocos y el símbolo de Varsovia: la sirena.

Castillo Real (Zamek Królewski w Warszawie)

Castillo Real (Zamek Królewski w Warszawie)

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta)

Sirena de Varsovia

Fuera de la ciudad amurallada nació una ciudad independiente, Nowe Miasto, que con el tiempo acabaría uniéndose a Varsovia. Se articula en torno a a la calle Freta y cuenta con tiendas, restaurantes, teatros, iglesias y la casa natal de Marie Sklodowska-Curie.

Calle Freta

Calle Freta

Calle Freta

Al otro lado del Vístula se encuentra el Barrio de Praga, un distrito que se está poniendo de moda por su ambiente bohemio, pero que hasta hace relativamente poco tiempo estaba algo dejado por encontrarse algo apartado.

Catedral de San Miguel Arcángel y San Florián el Mártir (Katedra sw. Michala Archaniola i sw. Floriana Meczennika)

Barrio de Praga

Barrio de Praga

Barrio de Praga

El bulevar junto al Vístula es un entorno muy agradable para pasear, y también de ocio. Allí podemos encontrarnos con la segunda sirena y ver a lo lejos el PGE.

Vístula

Vístula

Sirena

También en Varsovia se nos quedaron lugares por visitar, como el Parque Łazienki, al sur de la Ruta Real, donde se encontraba la residencia de verano del rey Estanislao Augusto Poniatowski; o Muranów, que, con un muro de 18 kilómetros por 3 metros de alto, se convirtió en el guetto judío en el que convivieron cerca de medio millón de personas. Allí se encuentra el Monumento a los Héroes del Guetto o la Umsclagplatz, la plaza desde la que salían los trenes hacia el campo de concentración de Treblinka.

Tampoco nos dio tiempo de subir al Palacio de la Cultura y la Ciencia para poder observar la ciudad desde las alturas. Aunque esto fue más bien un error de planificación, ya que al equivocarme de hotel, pensé que nos quedaría a mano al tener que pasar por la estación.

Palacio de Cultura y la Ciencia (Palac Kulturi i Nauki)

Al igual que Cracovia, Varsovia requiere de, al menos, un par de días para poder descubrir todos sus rincones y heridas del pasado. Un día para su centro histórico, otro para la zona nueva, y un tercero para el Barrio de Praga y el margen del Vístula.

Así pues, en general pudimos ver prácticamente lo que teníamos pensado. Aunque no nos habrían venido mal un par de días más, uno para Cracovia y otro para Varsovia. Falló en parte la planificación, pensando que por ser ciudades con el centro histórico bastante concentrado, apenas tardaríamos en recorrerlas. Pero además, nos fallaron las fechas. Nosotros que esperábamos encontrar unos 30º como mucho, por el contrario no bajamos de los 35º debido a la horrible ola de calor del verano pasado. Así pues, nos pasó como en Praga, que el calor nos impedía llevar un ritmo normal.

Habitualmente, cuando vamos de viaje, salimos sobre las 9 de la mañana y nos pasamos todo el día gastando suela hasta que se hace de noche. Al final de la jornada solemos hacer unos 20 kilómetros. Así pues, a la hora de planificar, ya tenemos siempre esa referencia. Sin embargo, la climatología influye bastante. Sobre todo el calor, porque con el frío al final el cuerpo te pide movimiento y le das algo más de brío al paseo. Con 20-25º es llevadero, aunque pegue el sol. Sin embargo, cuando superas cierta temperatura, el cuerpo llega un momento en que te pide parar, hidratarse y ponerse a resguardo. Y no todo depende de la temperatura, sino de la sensación térmica. Creo que lo pasé peor con esos 35 en Polonia que con 40 en España. Y eso que el seco de Madrid es horrible.

En el viaje nos enfrentamos además a otro dato a tener en cuenta, y es que mientras que en Madrid el sol quizá empieza a pegar a partir de las 12; en Polonia notamos que por estar más al norte, la inclinación de la Tierra también influía. Puede parecer una tontería, pero dado que amanecía antes, cuando salíamos a la calle a las 9 de la mañana el sol ya estaba arriba del todo. Así pues, ya hacía calor agobiante. Y para cuando querían llegar las 11 no había quién estuviera en la calle.

Sin embargo, paradógicamente, las plazas y parques estaban llenos de gente. Y es que creo que, como no son temperaturas habituales en el país, las viviendas no están preparadas para ello. Imagino que sí para el invierno con nieve y números bajo cero. Así, la gente salía a la calle a refrescarse. Bien en las fuentes y aspersores improvisados o en las fuentes típicamente decorativas. Era el mismo panorama en todas las ciudades que visitamos.

Parque Jan Heweliusz

Plaza del Antiguo Mercado (Stary Rynek)

Bydgoszcz

Poste humidificador

Fontanna Wolności

Plaza del Mercado de Cracovia (Rynek Główny)

calle Szeroka

Plaza de los Héroes del Gueto (plac Bohaterów Getta)

Aspersor

Parque Multimedia

Por lo demás, seguimos nuestra rutina. Intentamos caminar todo lo posible y tomar el transporte en casos puntuales. Como en Varsovia que después de buscar el hotel equivocado estábamos en la otra punta de la ciudad, o en Cracovia que habíamos acabado la jornada en un barrio algo alejado. En general, hemos encontrado unas ciudades con un buen sistema de transporte, con metro, bus y tranvía.

Tren

Tranvía

Tren

Tranvía

Metro

Sí que es cierto que en algunos casos se veían vehículos con solera (sobre todo en Riga y Vilna, pero también en algunos lugares de Polonia), pero ya sabemos que las máquinas soviéticas tienen fama de duraderas.

Riga

Vilna

Vilna

Bydgoszcz

Wroclaw

Tranvía

Las principales ciudades de Polonia están bien comunicadas. Quizá no hay mucha frecuencia y algunos trenes son un tanto antiguos (sin aire acondicionado y un tanto estrechos), pero sin duda más cómodos que los buses.

Gdynia

Tren

Además, también están incorporándose nuevos Intercity, que son rápidos, modernos y cómodos. Y los precios no son nada caros.

Intercity

Intercity

Intercity

Para los recorridos de larga distancia sacamos previamente por internet los billetes. Sabíamos que nos iba a limitar, claro, pero así nos asegurábamos que teníamos asiento. Una vez en la estación era fácil encontrar el andén. Simplemente había que buscar en pantalla o panel amarillo el número de nuestro tren, o el horario.

Estación

Panel horarios

Las pantallas son fáciles de seguir, pues con el horario se ve fácilmente. Los paneles, son un poco más complejos de leer porque está todo muy comprimido, pero lo bueno es que vienen todas las paradas que hace cada tren, así que está muy bien para confirmar la ruta.

Después, el tren tiene indicado en cada vagón el número de coche, si es 1ª o 2ª clase, el número de tren, así como las paradas que realiza. Por lo que no hay pérdida.

Tren

Para los movimientos puntuales dentro de la misma ciudad, compramos billetes sencillos y listo.

Billetes

Billetes Varsovia

Eso sí, no hay que olvidarse de pasarlos por el lector, que no suele haber tornos, sino que las máquinas están algo apartadas para no entorpecer el tránsito de viajeros (en el tranvía y bus hay varias máquinas dentro).

Máquinas

La mayoría de las ciudades tienen su gran centro peatonal o de poco acceso a los vehículos, pero una vez que sales de esa zona, el tráfico es algo caótico. Sobre todo en Polonia vimos varios coches derrapando en medio de la ciudad. Nos resultaron un poco agresivos. Y otra cosa que nos llamó la atención fue el aparcamiento. Durante el viaje encontramos muchas veces que las aceras estaban ocupadas por los coches.

aparcamiento

Hacia el final del viaje nos dimos cuenta de que parecía estar regulado de esa forma tal y como indicaban las señales. Y esto nos sorprendió aún más.

aparcamiento

Como suele ser habitual en nuestros viajes, solemos comer en ruta comprando algo en supermercados o tiendas de conveniencia. Tanto en Riga como en Vilna los mejores sitios para comer algo rápido son los Narvesen e Iki. Tienen bocadillos, sándwiches, paninis, ensaladas… por lo que puedes comprar algo rápido y comerlo en movimiento, o en un parque a la sombra. Eso sí, cuidado con las palomas. En Polonia están los Malpka, que son similares.

Malpka

En Polonia la mayoría de los días seguimos el mismo patrón, aunque algún día para evitar el calor buscamos algún sitio en el que sentarnos con aire acondicionado, como Poznań con el japonés o en Bydgoszcz y Wrocław que comimos en sendos centros comerciales.

Lo típico por tierras polacas son las zapiekanki, algo así como un panini. Se trata de media baguette que se rellena con champiñones, carne, cebolla y queso. Aunque hay mil variedades, claro. Se come caliente.

Zapiekanka

Otros platos de la cocina polaca son pierogi (una especie de empanadillas), barszcz czerwony (sopa de remolacha), bigos (estofado de carne y col), golonka (codillo de cerdo). También vimos muchos puestos de roscas, panecillos y aquellos dulces que habíamos probado en Budapest.

Puesto de comida

Puesto de comida

Puesto comida

Con el calor no apetecía mucho sentarse en una terraza, sin embargo, sí que hemos probado diversas cervezas locales. Las comprábamos en el supermercado y nos las llevábamos al hotel. Cada día probábamos una diferente. Algunas más suaves, otras más fuertes.

Cervezas

Okocim

Tatra

Warka

Tyskie

Źywiec

Cerveza

Una novedad que teníamos en este viaje es la eliminación del Roaming. Ya conté un poco nuestra experiencia en esta entrada. De todas formas, para resumir, diré que mientras que en Riga y en Vilna tras un correo a Pepephone conseguí tener línea y datos al igual que en España; por el contrario cuando llegué a Polonia me encontré con la sorpresa de que, a pesar de que mi móvil tenía red polaca, no me daba datos. Tras enviar un nuevo correo a mi compañía, descubrí que no tenían ningún acuerdo con este país, por lo que resultó que estábamos como antes. Por suerte, como con Jazztel sí teníamos, así que cuando teníamos que recurrir a internet para buscar algún mapa o información, tirábamos de su red.

También es verdad que en muchas ciudades había WiFi gratuito en la calle, pero no siempre funcionaba muy bien. Y menos cuando no paras de moverte y hay varias redes diferentes según la zona en la que te encuentres.

Internet gratuito

Y para finalizar, ahí va nuestro resumen de gastos del viaje:

Total: 1.305,20€ (652,60€ por persona)

Y hasta aquí, nuestras vacaciones de verano. Pero todavía quedaba un último viaje de 2017. Empezamos pronto.

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Recorriendo Poznań III – Stare Miasto

Nada más llegar al centro lo que hicimos fue buscar un lugar donde comer, ya que el hambre se hacía notar. Cerca de la plaza principal había bastantes locales asiáticos, y elegimos el Kuro Sushi, un japonés. A esas horas estaba vacío, tan solo había una pareja de alemanes en la barra. La mayoría de los menús incluían sopa o fideos y a nosotros nos apetecía algo frío, así que elegimos una tabla con 36 piezas de sushi que venía variada y así tampoco teníamos que andar pensando mucho.

Kuro Sushi

Cada bocado estaba más jugoso que el anterior. Era una explosión de sabor, además combinando elementos interesantes, como una salsa picante por encima de los rollitos california o los rebozados en tempura. Una gran elección. Pudimos comer tranquilos y refrescarnos un poco, pues el sol seguía pegando bien. La cuenta no llegó a 25€. Muy buena relación calidad-precio-ubicación.

Un poco más aclimatados y con las pilas cargadas, continuamos con nuestra ruta dispuestos a descubrir el centro de Poznań. Y cómo no, eso significaba dirigirnos a la Antigua Plaza del Mercado (Stare Rynek).

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Como ocurre en la mayoría de las ciudades europeas, siempre hay una plaza que destaca por encima de las demás, la joya de la corona. Y la de Poznań es magnífica. Está flanqueada en todas sus caras por casitas de colores de múltiples estilos arquitectónicos que recuerdan a los diseños de los cuentos medievales.

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Entre las numerosas terrazas destacan varias fuentes dispuestas en cada una de las esquinas de la plaza: la de Proserpina, la de Marte, la de Neptuno y la de Apolo. La primera de ellas del siglo XVIII y las tres restantes más recientes, aunque inspiradas en otras del XVI.

Fuente de Proserpina (Fontanna Prozerpiny)

Fuente de Marte (Fontanna Marsa)

Fuente de Neptuno (Fontanna Neptuna)

Fuente de Apolo (Fontanna Apolla)

Además, entre la de Apolo y Marte se encuentra la estatua de San Juan Nepomuceno, el patrón de la ciudad.

San Juan Nepomuceno

Aunque hay edificios significativos e históricos a lo largo de la plaza, si hay uno que sobresale por encima de los demás es el Ayuntamiento (Ratusz).

Ayuntamiento (Ratusz)

Se alza en el centro de la plaza y la domina por completo. El actual edificio es de estilo renacentista tras la reconstrucción del siglo XVI. El anterior, gótico, era mucho más pequeño. Fue la residencia de las autoridades municipales hasta 1945, cuando quedó gravemente dañado. Hoy en día alberga elMuseo de Historia de Poznan (Muzeum Historii Miasta Poznania), en el que se muestra la historia de la ciudad desde el siglo X hasta el final de la II Guerra Mundial.

La parte inferior del ayuntamiento, de color blanco, contrasta con la torre de tres pisos que sale de la parte central y está coronada con el águila polaca. En la parte superior de esta torre hay un reloj y a las doce del medio día salen dos cabritos y se cornean siguiendo una leyenda de la época medieval que dice que dos machos cabríos escaparon de sus vendedores en la plaza del mercado para subir al campanario del ayuntamiento a batirse en un duelo de cabezazos.

Ayuntamiento (Ratusz)

Sin embargo esta visión de las fotos anteriores no se corresponden con lo que nos encontramos al bordearlo y enfrentar la fachada principal.

Ayuntamiento (Ratusz)

Su estilo es claramente italiano con una distribución en forma de logia de tres pisos y rematado por decoración pintada en la que se representa a diferentes reyes polacos. Frente a él se encuentra la ya mencionada Fuente de Proserpina y la picota.

Ayuntamiento (Ratusz)

Esta columna con la figura del verdugo data de 1535 y era donde se aplicaban penas y se realizaban ejecuciones.

En la parte trasera del ayuntamiento se encuentra la Waga, un edificio que en su origen servía para pesar mercancías.

Waga

El primer edificio se construyó en la segunda mitad del siglo XIII, sin embargo, fue sustituido por uno nuevo en estilo renacentista en 1534. En 1890 amenazaba con derrumbarse, por lo que fue preventivamente demolido y en su lugar se levantó un edificio que albergó la oficina del Registro y donde se celebraban bodas. Sin embargo, quedó destrozado con la II Guerra Mundial. Entre 1950 y 1960 se levantó uno nuevo siguiendo fotografías antiguas y hoy se usa como centro de cultura.

En la zona central, cerca del ayuntamiento, hay un grupito de casas que datan de la primera mitad del siglo XVI y que no tienen nada que envidiar a las casas señoriales que flanquean la plaza.

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Estas casas pertenecían a gente de menor nivel adquisitivo pero tienen cierto encanto con sus arcadas renacentistas y las tiendas de artesanía y recuerdos en sus bajos. Quedaron destruidas casi por completo durante la II Guerra Mundial y tuvieron que ser reconstruidas en las décadas siguientes.

Plaza del Mercado (Stare Rynek)

Sin duda la plaza merece más de una vuelta, pues con un primer vistazo es imposible de abarcar todos los detalles que esconde. Es un lugar emblemático de la ciudad.

Pero no nos podíamos quedar toda la tarde en ella, aún nos quedaba mucho por ver de Poznań, así que seguimos nuestra ruta encontrándonos con la Colegiata de Fara, una iglesia de estilo barroco y con un interior muy muy recargado.

Colegiata de Farna

Colegiata de Farna

Es jesuita y fue construida entre 1651 y 1705. Está dedicada a la Virgen del Perpetuo Socorro.

Muy cerca de ella, en la Plac Kolegiacki, se encuentra el monumento dedicado a los dos cabritos, el Pomnik Koziołków.

Pomnik Koziołków

Fue colocado en 2002 frente a la Oficina Municipal y representa a los mismos cabritos que mencionaba de la torre. Se ha convertido en un símbolo de la ciudad, por lo que no es raro encontrar a gente haciéndose fotos con ellos.

Retrocedimos para dirigirnos al Castillo Real (Zamek Królewski).

Castillo Real (Zamek Królewski)

Fue construido en el siglo XIII en lo alto de una colina y sirvió como residencia de los gobernadores de la Gran Polonia. El último rey de Polonia que vivió en la ciudad fue Premyslao II.

Ha sido destruido y reconstruido varias ocasiones, la última tras la II Guerra Mundial. Hoy alberga el Museo de Artes Aplicadas.

La columna que se ve en la foto es el monumento al décimo quinto Regimiento de Uhlans. Conmemora una acción armada de los soldados de dicho regimiento contra los bolcheviques en 1920 y 1930. El dragón tenía una estrella roja en la cabeza para simbolizar al Ejército Rojo, sin embargo, lo perdió tras la II Guerra Mundial. En su origen se encontraba junto a un cuartel, pero por petición popular se movió a un lugar más representativo.

Frente a la calle que nos conduce al castillo vemos una placa en el suelo que nos indica por dónde transcurrían las murallas de la ciudad. Junto al histórico Hotel Bazar y a la oficina consular estadounidense.

Murallas

Enfrente se encuentra el Museo Nacional de Poznań (Muzeum Narodowe w Poznaniu).

Museo Nacional de Poznań (Muzeum Narodowe w Poznaniu)

El museo como tal nació como Museo Mielżyński en 1857 combinando varias colecciones históricas que se abrieron al público en 1882.

Poco más tarde, en 1894 los alemanes fundaron el primer museo alemán, el Museo Provincial, que en 1902 pasó a llamarse Museo Kaiser Friedrich (Museo del Emperador Federico III).

En 1919, tras recuperar Polonia la independencia, este museo se renombró como Museo Wielkopolska y comenzó su crecimiento. Se trasladaron las colecciones del Mielżyński y se adquirieron nuevas obras pictóricas y escultóricas. Para el período de entreguerras se dividió en tres secciones: Galería de Pintura y Escultura en el edificio del Museo Fryderyk III, el Museo Arqueológico en el edificio PTPN (antigua sede del Museo Mielżyński) y el Museo de la Naturaleza en el Jardín Zoológico.

Con la II Guerra Mundial los alemanes recuperaron su nombre originario y se apoderaron de muchas de las obras. El edificio sufrió bastante hasta 1945, lo que le hizo perder colecciones. Tras la guerra comenzaron las tareas de restauración. Así, en 1950, el Museo Wielkopolska se convirtió en Museo Nacional y en las décadas siguientes se ampliaron las colecciones y las sedes.

El edificio fue reconstruido en los años setenta y se le añadió el mosaico principal.

Museo Nacional de Poznań (Muzeum Narodowe w Poznaniu)

Museo Nacional de Poznań (Muzeum Narodowe w Poznaniu)

Bordeando el edificio se nos abre la plac Wolności, una plaza en la que destaca la Biblioteca de los Raczyński (Biblioteka Raczyńskich).

Biblioteca de los Raczyński (Biblioteka Raczyńskich)

Nacida a principios del siglo XIX, se trata de la primera biblioteca pública de la ciudad.

También en la plaza se encuentra la moderna Fontanna Wolności, que, cómo no, estaba llena de gente refrescándose.

Fontanna Wolności

Mide aproximadamente 9 metros y pesa 700 toneladas.

Y a partir de aquí emprendimos la retirada. Aún había horas de luz, pero el calor hacía mella en nosotros, así que, buscamos un sitio donde comprar la cena y nos volvimos tranquilamente al hotel para descansar.

Recorriendo Poznań II – Ostrów Tumski

Después de acomodarnos en el hotel, volvimos a salir con rumbo a Ostrów Tumski, donde nació el Estado de Polonia. Se trata de una pequeña isla en el río donde se encuentra el origen de la ciudad y las construcciones más antiguas. Allí se levantó un castillo en el siglo IX y fue donde Mieszko I se convirtió al catolicismo.

Cerca del hotel, en la Plaza Łukasiewicz encontramos un curioso monumento, el Pomnik Zygi Latarnika, una escultura de bronce que es un homenaje a la época en la que en la ciudad se alumbraban con farolas de gas. La farola del monumento es real, fue trasladada (y renovada) desde la calle Słowackiego del barrio de Jeżyce.

Pomnik Zygi Latarnika

Decidimos ir dando un paseo a Ostrów Tumski , y la idea no habría sido mala con 25º, pero el camino que transcurre junto al río queda al descubierto, sin una sola sombra, y era medio día con treinta y pico grados pegando fuerte. Así que, se hizo largo.

Poznan

Por lo que vimos la zona se debe usar como espacio de ocio, pues había varios chiringuitos, pistas de volley-playa e incluso un bar en un contenedor marítimo reconvertido en piscina. Sin embargo, no había mucha gente.

Poznan

A medida que llegamos al puente comenzamos a ver cómo sobresalen varias iglesias. La primera de ellas es la Iglesia de la Virgen María (Kościół Najświętszej Marii Panny).

Iglesia de la Virgen María (Kościół Najświętszej Marii Panny)

Lo que vemos hoy en día data del siglo XV, pero ya alrededor de 965 la esposa de Mieszko I, Dobrawa, mandó erigir la capilla de la fortaleza en este lugar. La actual de estilo gótico se construyó en varias fases, pues la falta de fondos limitaron las obras.

Tiene una planta curiosa, pues parece que le falta algo, como si hubiera sido cortada o se hubieran perdido alas, torres o capillas laterales.

Iglesia de la Virgen María (Kościół Najświętszej Marii Panny)

A principios del siglo XIX estaba en un estado lamentable tal que las autoridades prusianas ordenaron su demolición, sin embargo el arzobispo Leon Przyłuski promovió su restauración. Esta se llevó a cabo entre los años 1859 y 1862. En 1886 se colocó frente a la iglesia una columna con la figura de la Virgen.

El edificio que hay frente a ella pertenece a la diócesis.

Si alzamos la vista continuando la carretera nos encontramos de lleno con la Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła).

Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła)

El edificio original se levantó en 968, pero ha sido restaurado y remodelado en numerosas ocasiones en los siglos posteriores tras ser destruida. En cada una de estas reconstrucciones se le han añadido detalles de nuevos estilos arquitectónicos. Por ejemplo en 1622 del barroco o en 1722 del neoclasicismo.

En 1945 sufrió daños en el 65% como consecuencia de la batalla para liberar la ciudad. Se quemó y esto expuso elementos góticos que se han mantenido en el día de hoy tras la última restauración. Las dos torres de la fachada principal son de estilo barroco.

Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła)

Cuenta en su perímetro con doce capillas, una de ellas con las tumbas de la familia Górka y del obispo Benedykt Izbieński. Pero sobre todo destaca la Capilla de Oro, que fue diseñada como mausoleo de los primeros monarcas polacos y alberga los féretros de los reyes Mieszko I (primer soberano de Polonia) y Bolesław Chrobry.

Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła)

Catedral de los Apóstoles Pedro y Pablo (Bazylika Archikatedralna św. Apostołów Piotra i Pawła)

Al otro lado de la carretera se encuentra el Palacio Arzobispal y un monumento a Juan Pablo II.

Juan Pablo II

En este pequeño espacio nada más entrar a la isla se concentran un gran número de edificios eclesiásticos como muestra la maqueta junto a la catedral. Además de los mencionados, se encuentra la Curia o la sede de la Archidiócesis.

Maqueta

Tomando la calle Jana Lubrańskiego nos acercamos al Monumento a Jan Kochanowski (Pomnik Jana Kochanowskiego). 

Monumento a Jan Kochanowski (Pomnik Jana Kochanowskiego)

Este señor fue un poeta, traductor y escritor del Renacimiento y el Humanismo en Polonia. Es considerado el mayor poeta polaco del período anterior al siglo XIX.

Volvimos a la calle principal y continuamos hasta el Puente del Obispo Jordan (Most Biskupa Jordana), que conduce a la otra orilla del río Cybin.

Puente del Obispo Jordan (Most Biskupa Jordana)

Recibe el nombre del primer obispo de la diócesis de Poznań, pero no siempre se ha llamado así. Antes se llamaba Cybinski o Śródecki.

Este cruce sobre el río ya existía a principios de la Edad Media. Había un puente de madera de 46 metros sostenido sobre cinco pilares. Era la única entrada a la ciudad desde el este, conectando VarsoviaBydgoszcz. En el siglo XIX y XX se proyectaron nuevas estructuras, pero no se llevaron a cabo. Y el que se construyó en 1913 fue volado en 1939 durante la guerra.

Tras la II Guerra Mundial se improvisó un nuevo cruce de madera que se mantuvo hasta 1969 cuando ya se construyó el puente Mieszka I. Sin embargo, durante casi 40 años la ruta que conectaba las partes oriental y occidental de la ciudad quedó rota y el barrio Śródka quedó marginado.

Ya con Polonia en la Unión Europea se usaron nuevos fondos para construir un nuevo puente que se inauguró el 7 de diciembre de 2007. Y como es cada vez más frecuente en todo el mundo, en las barandillas del puente ya hay quien va dejando sus candados. Cuánto daño ha hecho Moccia…

Puente del Obispo Jordan (Most Biskupa Jordana)

El puente nos conduce al barrio de Śródka, que recibe su nombre del mercado que tenía lugar en su delimitación los miércoles (‘Środa’ significa ‘miércoles’ en polaco). Al parecer este enclave ya tenía su propio gobierno autónomo en el siglo XIII. Tenía su relevancia no solo por su mercado, sino también por la presencia de monjes dominicos. Sin embargo, esta importancia no duró mucho pues los dominicos se marcharon.

Se revitalizó en el siglo XVII con la llegada de las órdenes de reformistas, quienes construyeron nuevas iglesias y residencias en la ciudad. No obstante, para 1800 quedó integrada dentro de Poznań.

En la época prusiana el barrio quedaba dentro de la zona fortificada, aunque no impidió que sufriera inundaciones o incendios. Durante la II Guerra Mundial gran parte de Śródka quedó destruida y con la incomunicación cayó en decadencia. Hoy está comenzando a renacer.

En el barrio destaca el Mural na Śródce.

Mural na Śródce

Este mural junto al Monasterio de la Orden Filipina cuenta la historia del barrio, la época en la que vivían en él muchos artesanos y comerciantes. Muestra un edificio que hubo en el distrito, sobre cuyo tejado toca un trompetista. En el lateral hay dibujado un jinete que porta un escudo con un águila blanca y representa a Premysl Władysław Odonic, el Príncipe de la Gran Polonia, que dio los derechos de la ciudad a Śródka. Al lado hay una pequeña casa verde que simboliza los comercios.

Frente a él se encuentra la Iglesia de Santa Margarita (Kościół pw św Małgorzaty Panny i Męczenniczki).

Iglesia de Santa Margarita (Kościół pw św Małgorzaty Panny i Męczenniczki)

Fue construida en la primera mitad del siglo XIII y en los siglos XVII y XVIII se añadieron dos capillas y la torre. En 1684 pasó a la iglesia filipina, aunque tras la disolución del monasterio en 1805 pasó a pertenecer a la catedral. Está rodeada por un muro y una puerta barroca.

Anduvimos un poco por el barrio y volvimos a cruzar el puente del Obispo Jordan, para atravesar Ostrów Tumski y dirigirnos al centro.

Recorriendo Poznań

Esta vez teníamos el tren a las 10 de la mañana, por lo que tuvimos que madrugar, ya que teníamos una tiradita hasta la estación. Los asientos que teníamos esta vez eran iguales que los del día anterior, es decir, en un compartimento para ocho personas.

Tren

En algo menos de dos horas estábamos en nuestra siguiente parada: Poznań (o Posnania en español). Esta ciudad a orillas del río Varta es una de las más antiguas de Polonia. Muchos historiadores consideran que fue la capital de Polonia hasta el siglo X y que fue donde se bautizó a Mieszko I, el primer rey de Polonia.

El hecho de que esté muy bien comunicada tanto por tren como por carretera (así como con un aeropuerto internacional) ha favorecido su crecimiento y el de su población. Pero no viene de ahora. Ya desde 1253, cuando adquirió los derechos como ciudad, comenzó a expandirse gracias a su situación estratégica. Decayó en el siglo XVII como consecuencia de la invasión de los suecos y varias epidemias de peste.

En 1793 pasó a pertenecer a Prusia y cambió el nombre por el de Posen. En 1807 formó parte del Ducado de Varsovia en 1807, pero poco tiempo después, en el Congreso de Viena, cuando Polonia pasó a manos de Prusia, Poznań se convirtió en la capital del Gran Ducado de Posen. A mediados de siglo pasó a ser la capital de la provincia prusiana de Posen y en 1871 quedó integrada en el Imperio Alemán.

No quedaría liberada hasta terminada la I Guerra Mundial, cuando nació la Gran Polonia y fue la capital del Voivodato de Poznań. Sin embargo,  la independencia duraría poco y los nazis arrasarían el casco histórico en la II Guerra Mundial. En 1945 Hitler declaró la ciudad una Festung y quedó fortificada.

Poznań también es importante en la historia de Polonia ya que fue la primera ciudad del país que se levantó contra el régimen comunista. Aunque en realidad no era un levantamiento contra el comunismo, sino por mejoras laborales. En 1956 los obreros se manifestaron dando lugar a las llamadas Protestas de Poznán.

Monumento conmemorativo a las Protestas de 1956

Hoy en día se ha convertido en un importante centro empresarial siendo sede de empresas como Volkswagen, MAN, Unilever, Beiersdorf, Bridgestone, Imperial Tobacco, Kompania Piwowarska. Además es importante en el ámbito académico, científico y cultural. Con sus 8 universidades públicas y 18 privadas es la ciudad polaca con mayor número de estudiantes.

Desde el 11 de diciembre de 2008 está considerada como  “conjunto histórico” en recuerdo de la memoria histórica.

Como eran las 12 de la mañana y aún no nos iban a dar la habitación, hicimos tiempo parándonos en el recorrido hasta el hotel. Comenzamos así nuestra visita a la ciudad con las mochilas a cuestas. Muy cerca de la estación se encuentra la Uniwersytet Poznański (Universidad de Poznan), conocida como Universidad Adam Mickiewicz desde 1955.

Universidad Adam Mickiewicz

Fue fundada en 1919 con las facultades de Derecho, Economía, Medicina, Humanidades, Matemáticas, Ciencias Naturales, Agricultura y Silvicultura. Fue cerrada en 1939 por los nazis y reabierta dos años más tarde como universidad alemana. Volvió a cerrar sus puertas en 1944 y a abrir como polaca ya después de la guerra. Hoy sus facultades están extendidas a lo largo de la ciudad, aunque se está unificando en el campus de Morasko.

Universidad Adam Mickiewicz

En la plaza que hay frente al edificio de la universidad se encuentra la estatua del poeta romántico de la primera mitad del siglo XIX que le da nombre: Adam Mickiewicz.

Adam Mickiewicz

Como digo, era media mañana, y el sol estaba ya tan arriba que el calor era agobiante. En plena ola de calor las ciudades polacas permitían el baño en las fuentes para que la gente se refrescara y, donde no había una accesible, se colocaban postes, arcos o mangueras. Esta plaza era uno de los lugares con postes.

Poste humidificador

También en la plaza se alza el Monumento de las Cruces, inaugurado 25 años después del primer motín en Polonia contra el gobierno que mencionaba anteriormente. Consta de dos gigantescas cruces de 20 metros de altura y honra a las víctimas de aquel fatídico Jueves Negro.

En la década de los 50 Poznań era uno de los centros industriales más grandes del país, sin embargo, las condiciones de vida no estaban a la par, así pues, los obreros se echaron a las calles para reclamar mejores condiciones laborales. Había habido negociaciones previas, pero sin ningún acuerdo, lo que hizo que creciera la tensión. Por ejemplo, en Industrias Metálicas Josef Stalin, la fábrica más grande de la ciudad, los trabajadores llevaban meses con conversaciones y, cuando parecía haber acuerdo, el Ministro de Industria retiró todas las promesas.

Como consecuencia, el 28 de junio de 1956 se inició una huelga segundada por el 80% de los obreros. Estos se lanzaron a la calle y pronto se les unieron trabajadores de otras empresas y estudiantes. El gobierno movió ficha y llevó a cabo varias detenciones, lo que derivó en un levantamiento y en la toma de la prisión de la calle Młyńska por parte de los manifestantes. Allí se hicieron con las armas y comenzaron a asaltar edificios gubernamentales.

El gobierno atacó sacando a la calle 16 tanques, 2 transportes blindados de personal y 30 vehículos especiales. No obstante, no se produjeron disparos, sino que parece que los soldados intentaron hablar con los insurgentes para frenar los ataques. Sin embargo, el Ministro de Defensa decidió ser más agresivo y mandó a oficiales soviéticos venidos de otros lugares con la intención de sofocar la manifestación lo antes posible. Ya de madrugada salieron los tanques, vehículos blindados y camiones llenos de soldados sitiaron la ciudad y comenzaron a detener a gente.

Las protestas continuaron una semana más con un buen número de heridos y fallecidos, aunque los registros no parecen muy fiables y las cifras oscilan bastante según las fuentes que se consulten. Estos actos marcaron un antes y un después en el comunismo en Polonia, aunque, como decía más arriba, no se trataba tanto de atacar el régimen, como de condiciones laborales. El problema fue que el gobierno no supo dar otra respuesta que la violencia.

Al otro lado de la plaza se encuentra el Castillo Imperial (Dawny Zamek Cesarski).

Castillo Imperial (Dawny Zamek Cesarski)

Este edificio de piedra de principios de siglo XX y estilo neorromántico me recordó bastante a los castillos del Reino Unido con sus tejados a dos aguas y su gran torreón. Fue la última residencia real de tales proporciones levantada en Europa y se construyó con intención de replicar la grandeza de los castillos medievales. En su patio cuenta con una réplica de la Fuente de los Leones de la Alhambra y el trono del monarca se parecía al de los maharajás de Nueva Delhi.

Los nazis se hicieron con el castilllo y en él ubicaron sus oficinas y apartamentos. Incluso hicieron una réplica de la oficina de Hitler en Berlín (aunque nunca la usó). De aquella época se conserva gran parte de la decoración. Cuando los polacos lo recuperaron decidieron no demolerlo y mantenerlo como centro cultural para exposiciones, conciertos y otros eventos.

Entre sus paredes fue donde los matemáticos de la Universidad descifraron el Código Enigma. Así, en su puerta, hay un monumento que hace referencia a este hito histórico.

Muy próxima a la Universidad y al Castillo se encuentra el edificio de la Filarmónica de Poznań (Filharmonia Poznańska im. T. Szeligowskiego).

Filarmónica de Poznań (Filharmonia Poznańska im. T. Szeligowskiego)

Este auditorio está considerado uno de los que tienen mejor acústica en toda Polonia. La Filarmónica fue inaugurada en 1947 y desde entonces ha ido creciendo. Hoy en día promueve la música sinfónica entre los jóvenes gracias a diferentes festivales y eventos.

Tras la plaza de la Universidad se encuentra el Parque Mickiewicza, donde se alza una fuente y, tras ella, el edificio de la Ópera.

Parque Mickiewicza y Ópera

El Teatro Wielki fue construido en 1910 bajo los diseños del arquitecto muniqués Max Littmann como sede del Teatro Municipal. El edificio copia la arquitectura clásica con sus seis enormes columnas jónicas. Flanqueando las escaleras hay dos figuras. En la izquierda hay una mujer sentada en un león y a la derecha un hombre caminando junto a una pantera.

Originalmente había en el pórtico una cita de Friedrich von Schiller: “Der Menschheit Würde ist in eure Hand gegeben. Bewahret! Sie fällt mit euch! Mit euch wird sie sich heben! ” (La dignidad de la Humanidad está en tus manos. ¡Presérvala! ¡Caerá contigo! ¡Se levantará contigo!). Esta fue retirada en 1919 cuando Polonia recuperó el edificio.

El teatro paró su programa durante la II Guerra Mundial, época en la que apenas sufrió daños mayores. Reanudó su actividad en junio de 1945 siendo la primera ópera de Polonia en hacerlo.

Muy próxima a la ópera, en la misma calle Fredry se encuentra la Facultad de Medicina, que bien podría ser un palacio, y más adelante la Iglesia del Redentor con la típica piedra rojiza.

Facultad de Medicina

Iglesia del Redentor

Nosotros, sin embargo, bordeamos el Castillo y tomamos la Święty Marcin para dirigirnos al hotel, a orillas del río. Habíamos elegido el ibis Poznan Stare Miasto, aunque esta ciudad no estaba en la oferta que nos hizo decantarnos por los Ibis, sí que era el que parecía tener mejor relación calidad-precio-ubicación. Fue bastante complicado encontrar alojamiento en Poznań, y es que era 1 de agosto, día en que se conmemora el Alzamiento de Varsovia contra los nazis. Aunque no estábamos en la capital, parecía haber actos en todo el país y los hoteles estaban al completo.

Este hotel era algo más viejo que el del día anterior. Se notaba en los muebles de la habitación y en el baño. No obstante, cumplía con lo que buscábamos: cama y ducha. Además teníamos desayuno incluido. No necesitábamos más.

Ibis Stare Miasto

Ibis Stare Miasto

Colocamos nuestras cosas, nos refrescamos un poco y volvimos a salir a continuar con nuestra ruta.

Preparativos de nuestro viaje a Letonia, Lituania y Polonia

Tras volver de Suiza comenzamos a planificar nuestras vacaciones de verano. Queríamos dedicar unos 10-15 días a recorrer Europa en tren tal como habíamos hecho en 2013 por Benelux o en 2015 por Capitales Imperiales.

Teniendo en cuenta que no queríamos repetir destino, estaba claro que íbamos a elegir Este.

O bien la antigua Yugoslavia, o bien antiguas repúblicas soviéticas. Para salir de dudas, estuve indagando sobre vuelos, posibles itinerarios y conexiones ferroviarias de ambas opciones, y ahí comenzaron los problemas.

Una ruta que nos habíamos planteado cubría Liubliana, Zagreb, Belgrado, Sarajevo, Podgorica, Tirana y Skopje. A priori, con el mapa delante, parecía una buena idea. Son ciudades que están a relativa corta distancia, de países distintos y con atractivos diferentes cada una. Había que jugar con fechas y diferentes aeropuertos para conseguir optimizar los días, pero después de mucho trastear, parecíamos tenerlo.

Sin embargo, en la práctica, corta distancia no significa corto trayecto. O ni siquiera que exista conexión. Cuando me puse a investigar sobre trenes, horarios y duración de los viajes me encontré con que en Bosnia se iban a llevar a cabo trabajos de renovación de todas las vías ferroviarias. Además, según la página del Ministerio de Asuntos Exteriores, si cruzábamos a Kosovo podríamos tener problemas en los puestos fronterizos, ya que España no lo reconoce como país (no sea que tengamos que reconocer el derecho a la independencia de algunos territorios propios).

Así pues, la cosa se nos complicaba, mayo avanzaba y no teníamos nada cerrado. Por tanto, decidimos dejar esa zona para otro momento y valorar viajar más al norte. Cuando hicimos el crucero por el Báltico nos habíamos quedado con las ganas de visitar Riga, y también llevábamos tiempo queriendo pisar suelo polaco, así que como Lituania está en medio, concluimos que ya teníamos plan B: Riga-Vilna-Polonia. ¿Y quizá Bielorrusia y hacer una excursión a Minsk?

Este nuevo objetivo era más sencillo, ya que teníamos buenas combinaciones de vuelos y, aunque no había tren Letonia  – Lituania y Lituania – Polonia, sí que había autocares que tenían buena pinta y salían bien de precio. Polonia la íbamos a recorrer en tren y con un mapa ferroviario delante podíamos respirar tranquilos porque pintaba mucho mejor que el plan A.

Estación de autobuses

Con los datos así en bruto y a falta de concretar las ciudades polacas a visitar, encontramos que la mejor opción por fechas y precio era entrada por Riga y salida por Varsovia. Así que, sin demorarlo más, a finales de mayo compramos los billetes de avión Madrid – Riga con AirBaltic y la vuelta Varsovia – Madrid con Norwegian. Ambas compañías desconocidas para nosotros hasta la fecha.

Norwegian

Apenas unos días más tarde, cuando aún estábamos con la ruta sin terminar de concretar, me llegó una alerta de una campaña de los hoteles Ibis en Polonia con habitaciones dobles desde 9€ de julio a diciembre.

Claro, no pude por menos que comprobar si era verdad. Y sí, lo era, había oferta en los hoteles de las principales ciudades polacas. No todos a 9€, claro, pero aún así tenían buen descuento. Fue el empujón que nos faltaba para cerrar el itinerario y, en unos minutos, tras comprobar localización, precio y condiciones, reservamos en Cracovia, Poznan y Varsovia. No nos cuadró ninguno de 9€ porque eran los más alejados del centro, pero pagamos de 22€ a 36€ por habitación. Y algunos con desayuno incluido.

Nuestro itinerario quedó así:

Día 1: Madrid – Riga

Día 2: Riga y viaje a Vilna

Día 3: Vilna y viaje nocturno a Gdansk

Día 4: Gdynia, Sopot y Gdansk

Día 5: Bydgoszcz

Día 6: Poznan

Día 7: Breslavia

Día 8: Cracovia

Día 9: Varsovia

Día 10: Varsovia – Madrid

A finales de junio reservamos los hoteles en Riga, Vilna y resto de ciudades de Polonia. Además, compramos los billetes de autocar para los trayectos internacionales.

LuxExpress

Finalmente, en julio, me puse a echar cuentas de si nos merecía la pena comprar esta vez el billete de interrail o mejor los billetes sencillos de los trayectos que fuéramos a realizar. Y pocos números hicieron falta, porque el transporte en Polonia es muy barato. Por ejemplo Cracovia – Varsovia en un tren tipo AVE nos costaba 12€ por persona. La única duda que me quedaba era si comprarlos directamente en taquillas cada día, o hacerlo vía web. La primera opción nos daba movilidad, pero también la posibilidad de que no hubiera plaza. Por otro lado, la segunda alternativa nos restaba improvisación. Eso sí, nos aseguraba asiento y también era más barata (como nos ocurrió con Suiza). Así pues, bajo esta premisa, y teniendo en cuenta que ya teníamos los hoteles y sabíamos dónde empezaríamos o acabaríamos cada día, nos decantamos por llevarlo hecho desde casa.

Los trenes se pueden consultar en las páginas de Polrail, Rozklad o (si se sabe que son de largo recorrido) Intercity.

Tanto Letonia como Lituania son zona Euro, por lo que tan solo tendríamos que cambiar moneda en Polonia, cuya moneda oficial es el Zloty. Pero como siempre hacemos, esperaríamos a sacar en un cajero directamente allí.

Euros Letonia

zloty

Además, los tres países están cubiertos con la Tarjeta Sanitaria Europea y se puede viajar tanto con DNI como con pasaporte.

Y así, es como apenas unos días antes de comenzar las vacaciones terminamos de cerrar la planificación. Se nos había echado el tiempo encima con tanto viaje en el primer semestre y con el cambio de planes. Pero estábamos listos para huir del calor de Madrid y pisar tierras más frías.