Preparativos para un Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá III: ESTA, Seguro, Cambio de Divisas y Telefonía

Llegó marzo y aún estábamos con los preparativos del viaje. Ya habíamos cerrado algunas cosas los meses anteriores, pero aún nos quedaba decidir si comprábamos electrónicamente entradas a algunas atracciones y tarjetas de transporte, o bien nos esperábamos a destino. Y ganó la segunda opción. También nos faltaban un par de asuntos importantes que solucionamos en la recta final: la autorización de entrada a Estados Unidos y el seguro.

El Electronic System for Travel Authorization es la autorización que deben solicitar los ciudadanos de los países incluidos en el Programa Visa Waiver, como España. Se ha de tramitar vía electrónica (obviamente, de ahí lo de Electronic) y es recomendable hacerlo directamente en la web oficial y no mediante intermediarios para evitar sorpresas.

Es necesario para la entrada al país por aire o mar y tiene una validez de dos años (o en su defecto hasta que caduque el pasaporte). Sin embargo, la estancia máxima es de 90 días. Es decir, en un período de dos años se pueden realizar varios viajes. El pasaporte ha de ser biométrico y con una fecha de caducidad superior a 6 meses desde la fecha de vuelta del viaje. Por eso esperamos hasta marzo para sacarlo, porque cuanto más ajustado de tiempo (dentro de una franja no límite), más apuraríamos por si quisiéramos volver en 2019 o 2020 a pisar EEUU. Bien de destino final, bien de tránsito. Porque nunca se sabe.

El ESTA se puede tramitar individualmente o grupal, esta última más por ahorro de tiempo ya que el importe es el mismo de una forma que de otra. Una vez decidido este paso, hay que seguir las indicaciones de la web y completar los datos personales tales como nombre completo (tal y como aparece en el pasaporte), fecha de nacimiento, número de pasaporte, fecha de obtención y de caducidad del mismo, dirección de contacto en EEUU (con poner la del primer alojamiento, vale), nombre de los padres, teléfono de contacto, teléfono de emergencia, información sobre los vuelos (número, fecha), sobre profesión y empresa en la que trabajas.

Hay una segunda ronda de preguntas a las que hay que responder SÍ o NO del estilo de si te drogas, si tienes alguna enfermedad contagiosa, si has cometido algún delito o tienes pensado hacerlo en algún futuro… Básicamente consiste en responder a todo que NO (siempre que se corresponda con la realidad, claro). Este tipo de preguntas las hacen para que si luego cometes algún delito, no solo te imputen ese, sino el de haber mentido en tu declaración. Es todo un interrogatorio, aunque no tanto como el de la India.

Normalmente lo expiden casi al instante, aunque a veces puede tardar algo más en caso de que les salte alguna alarma por los apellidos. Hay que quedarse con el número de referencia y consultar, por ejemplo a las 24 horas, si está aprobado. En tal caso, generamos el pdf y nos lo guardamos por si nos lo solicitaran en el control del aeropuerto. Ojo que el ESTA también es necesario si solo se va a hacer escala en el país. Aún así, aunque se haya aprobado el ingreso en el país, la última palabra la tiene el funcionario de aduanas.

Por su parte, Canadá cuenta desde el 29 de septiembre de 2016 con la Autorización de Viaje Electrónica (AVE) o electronic Travel Authorisation (eTA), que es prácticamente lo mismo. La diferencia es que cuesta CAD$7 y es válida durante cinco años. Además, solo existe la opción individual. Por lo demás, se necesita la misma vigencia de pasaporte, se ha de sacar aunque sea para una escala y hay que rellenar una serie de preguntas sobre la información personal, así como si se ha padecido alguna enfermedad o cometido algún delito. No obstante, solo es aplicable si se va a entrar en el país por aire, no para cuando se hace por mar o, como era nuestro caso, por tierra.

Para el seguro finalmente nos decantamos por el Estrella Premium de IATI con 200.000€ de coberturas médicas e indemnización por robo y daño de equipaje a 2.500€ por persona. Comparar seguros también es un quebradero de cabeza, así que hay que cotejar bastante bien las coberturas. Además, conviene saber si en caso de consultas médicas adelantan el dinero o tienen un teléfono de contacto realmente accesible, puesto que en caso de necesitarlo, lo que quieres es que el problema se solucione lo antes posible, no estar además luchando por los reembolsos.

En Estados Unidos mejor no jugársela, ya que no cuenta cobertura universal y una simple consulta médica puede llegar incluso a mil dólares. Si bien es cierto que Obama llegó con su programa del Obamacare con una intención de un sistema de salud casi universal, con Trump se ha retrocedido de nuevo.

A última hora concretamos el tema monetario. En otras ocasiones cuando hemos viajado a EEUU hemos cambiado Dólares, pero esta vez decidimos combinar efectivo con tarjeta. Tanto EEUU como Canadá son países en los que se mueve prácticamente todo vía plástico, pero siempre hay excepciones, claro, así que, por si acaso, mejor llevar papel.

Cambiar no nos salía rentable ni con Euros ni con Libras; y aunque nuestro banco en retirada en cajero extranjero solo nos cobra 2€, independientemente de la cantidad, esta vez queríamos probar un nuevo método: las tarjetas monedero. Por un lado mi hermano se sacó un par de ellas la de Revolut y la de Monzo, por otro, yo elegí Revolut y Bnext.

La de Revolut es una tarjeta MasterCard Contactless permite comprar en más de 130 divisas sin comisiones. Para darse de alta tan solo hay que descargarse la App, crearse una cuenta y solicitar la tarjeta. Puede ser virtual o física. En este último caso cuesta unos 6€ y llega en unos 10 días (o 20€ si eliges el envío exprés en 3). Una vez recibida solamente hay que cargarle la cantidad deseada, activarla y a funcionar. No solo permite pagar en el extranjero, sino que además se puede retirar efectivo sin coste adicional en cajeros de todo el mundo; enviar transferencias tanto nacionales como internacionales de forma gratuita (ojo a esto) y recibir o intercambiar hasta 25 divisas al tipo interbancario (el mejor que hay) y sin comisiones.

Las condiciones pintaban bien, ya que nos podría servir tanto para pagar como para sacar en cajero. Aunque a priori tenía una pega, pues una vez que has sacado más de 200€ en un mismo mes (ojo que no es natural, sino que cuenta desde la fecha del alta), se aplica un 2% de comisión. Al ser un viaje largo, estimábamos que íbamos a sacar algo más, pero como al llevar dos, teníamos un poco de maniobra para disponer al menos de 400€ sin comisiones.

Por su parte, la de Monzo pertenece a un banco que solo opera en Reino Unido y aplica el cambio de MasterCard (cercano al de BCE, que es algo peor al de Revolut). Funciona de forma similar a la anterior, pero con la ventaja de que no cobra comisión alguna al sacar de cajero independientemente de la cantidad (aunque tiene una limitación de $325 diarios) y se puede usar en todo el mundo.

Bnext es una empresa española fundada por dos extrabajadores de BBVA e ING. En vez de MasterCard, es VISA (así que aplica su cambio, que es un poco peor que el interbancario).

Es muy similar a las anteriores y permite realizar un gasto máximo de 2.000€ al mes en comercios internacionales con divisa diferente al Euro, así como sacar hasta 500€ al mes sin comisiones (a partir de dicha cantidad aplican el 1.4%). También se pueden realizar transferencia con ellas y a diferencia de la de Revolut, su envío es gratuito. Así pues, esperábamos poder funcionar durante toda nuestra estancia con estas tres opciones .

Por último nos quedaba solucionar el asunto de las comunicaciones. Cuando viajas con coche es aconsejable llevar una tarifa de voz por lo que pudiera pasar, pero además, es casi imprescindible contar con una de datos, pues la tecnología hoy en día nos hace ahorrar mucho tiempo. En primer lugar teníamos la opción de contratar el servicio de Roaming con nuestras respectivas compañías. Para nada rentable y totalmente descartado.

En segundo lugar, comprar una tarjeta SIM de prepago en destino. En 2012 nos hicimos con una de $10 en San Francisco para poder comunicarnos con nuestra prima y por si necesitábamos contactar con algún alojamiento, modificar alguna reserva o por si pasara algo con el coche. En Escocia, cuando aún no se había eliminado el Roaming, elegimos GiffGaff, pues era mucho más rentable que cualquier tarifa aplicada a nuestras líneas. El problema es que esta vez visitábamos dos países, por lo que necesitaríamos una para Estados Unidos y otra para Canadá.

Nuestra tercera opción era una tarjeta prepago en España con Teleway. La compañía te manda dos números: uno del destino para que las llamadas sean locales y uno virtual para transferir las del número español. Tiene llamadas ilimitadas y 4Gb de datos. Sin embargo, esto solo es válido en Estados Unidos y el precio de la tarifa más barata eran 60€ por 10 días. Así que ni nos servía, porque había que considerar una segunda cuestión, y es que entre nuestra visita a Chicago y la vuelta a Boston pasarían esos 10 días, con lo que ya tendríamos que elegir una superior. Más cara, claro.

Nuestra cuarta alternativa era comprar una tarjeta prepago de Vodafone con la Tarifa Yuser de 10€. Pero seguíamos con el problema de que solo nos servía para Estados Unidos.

Además de las opciones de tarjeta, valoramos comprar un router con tarjeta prepago de datos, pero también quedó descartado ya que quedan fuera las llamadas.

Así pues, teníamos una gran indecisión al respecto. Pero tras mucho investigar, encontramos en Amazon una tarjeta de T-Mobile válida en Estados Unidos y con Roaming para Canadá y México.

Tampoco era especialmente barata, pues eran 40€ para 15 días, pero sin duda era la mejor opción. No solo incluía llamadas y SMS ilimitados, sino que además también datos ilimitados en EEUU y 5Gb de Roaming en Canadá. Así pues, por fin encontramos una alternativa que sirviera para ambos países. Y, aunque había una más barata (33€), tenía el límite de datos en 5Gb, algo que no jugaba a nuestro favor, pues pretendíamos hacer uso del Tethering y dar WiFi a varios dispositivos.

Y finalmente, con todo zanjado quedaba preparar las maletas. Esta vez no era tan fácil como en las escapadas anteriores que habíamos viajado ligeros de y con ropa de verano o entretiempo. Ya había llegado la primavera, sí, pero solo un par de semanas antes estaban teniendo temperaturas bastantes bajas, incluso con nieve.

Y es que el clima en Canadá puede ser frío a finales de abril y principios de mayo. Chicago por su parte tiene fama como la ciudad del viento, así que no podía faltar una buena chaqueta y un calzado que abrigaran bien. Además, parecía que estaba siendo el abril más frío en los últimos 137 años… Por lo demás, ropa cómoda para estar todo el día en la calle. Como siempre en estos viajes largos, opto por llevarme aquellas prendas que ya están algo más desgastadas o viejas por si tengo que ir liberando espacio. Y lo justo de productos de higiene, ya que para 17 días hay productos como la pasta de dientes que trae más a cuenta comprar en destino y compartir entre todos. Además, casi todos los hoteles y apartamentos hoy en día tienen gel y champú. Salvo que tengas unas necesidades específicas o una predilección por alguna marca en concreto, es preferible o usar el que te encuentras el alojamiento, o comprar un bote para compartir en lugar de ocupar espacio desde casa (y arriesgarte a que se pueda abrir en la maleta).

Por supuesto, no pueden faltar ordenador, cámara de fotos, tarjetas de memoria, cargadores, cables de carga…. y un adaptador. No hay que olvidar que tanto en Estados Unidos como en Canadá usan otro tipo de enchufes.

Y algo que es totalmente imprescindible: las ganas de viajar. ¡Allá vamos!

Preparativos para un Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá II: Alquiler de coche y Alojamientos

Durante el mes de noviembre, ya a la vuelta del crucero, nos centramos en concretar la ruta, valorar los días de coche, las paradas y en repartirnos la búsqueda de información. Recuerdo que así había quedado nuestro itinerario.

Ya en diciembre comenzamos a buscar alojamiento. Empezamos por Chicago, nuestra primera parada. Aunque comparamos la opción hotel vs apartamento, finalmente, para mayor comodidad, decidimos quedarnos con la segunda opción y así contar con cocina y más espacio para organizar el equipaje.

Asimismo reservamos una noche de hotel en London, una población próxima a las Cataratas del Niágara, pues ya con la planificación de la ruta vimos que ir de Chicago hasta Niágara del tirón en un mismo día (teniendo que pasar además los trámites de la frontera) iba a ser demasiado.

También en diciembre realizamos una comparativa entre diferentes empresas de alquiler de coche. Toda una odisea. No todas nos cubrían lo mismo, por lo que hubo que desgranar el tipo de seguro que ofrecían, el extra que cobraban por devolver en una ciudad diferente a la de la recogida, si nos incluía un segundo conductor en el contrato…

En el viaje por la Costa Oeste con el Jeep Compass fuimos un pelín justos de equipaje. Y aunque esta vez somos más experimentados y viajamos con menos trastos, al final nos íbamos a juntar al menos con una maleta grande, tres medianas, tres pequeñas y varias mochilas. Así pues, como la diferencia de precio de un SUV pequeño a uno grande no era mucha y sí que suponía un importante aumento de la capacidad del maletero, decidimos plantearnos el siguiente segmento: el Chevrolet Captiva o Ford Edge.

En determinado momento valoramos el alquilar uno de 7 plazas, porque salía incluso más barato. Pero suponía llevar un tanque y sin bandeja que tapara el maletero.

Ya en enero fuimos cerrando el resto de alojamientos. En algunas ciudades elegimos hotel con habitaciones cuádruples que, si te organizas, son una muy buena opción, pues salen muy bien de precio. Pero en otras tuvimos que buscar apartamentos, ya que era más económico y había más variedad donde elegir.

Lo más complejo fue Boston, ya que es extremadamente cara. No solo por ser una gran ciudad, sino porque el hecho de contar con 4 universidades hace que el alojamiento esté muy cotizado.

Al final, el resultado (sin buscarlo) fue una alternancia equilibrada de hoteles y apartamentos. En las grandes ciudades fue más sencillo encontrar apartamento, y en las pequeñas, hoteles:

– En Chicago, apartamento

– En London, hotel: Days Inn London, London

– En Toronto, apartamento

– En Ottawa, hotel: Econo Lodge Downtown

– En Montreal, apartamento

– En Merrimack, hotel: Quality Inn Nashua

– En Boston, apartamento

A la vez que buscábamos alojamiento, íbamos configurando nuestro itinerario, los puntos de interés en cada ciudad y la ruta que haríamos allí.

A principios de febrero cerramos por fin el tema del coche. Nos decantamos finalmente por el Ford Egde en Avis. Gracias al programa de partners de British Airways a mi hermano le salía mejor que directamente con Avis y además nos incluía un segundo conductor, algo que no ofertaba directamente la empresa de alquiler.

En nuestro anterior viaje no tuvimos problema con los conductores adicionales, ya que en el California está incluido, independientemente de que cambies de estado. En este caso habría que haberlo pagado aparte, aunque en el Estado de Illinois parece que el cónyuge o compañero residente en el mismo domicilio (supongo que para parejas homosexuales que no se pueden casar) están automáticamente incluidos en el alquiler como conductor adicional.

En el caso de extranjeros no sé muy bien cómo lo harán, porque una no va con el certificado de matrimonio traducido en la maleta. Y tampoco se cambia los apellidos… De hecho, según su lógica mi hermano y yo podríamos haber sido cónyuges al compartir apellidos. No sería la primera vez que nos han registrado mal en un hotel al ver los pasaportes.

El seguro de base, el LDW (Loss Damage Waiver) nos incluía los daños por accidente, los de los cristales, objetos robados (radio, batería, etc), vandalismo y robo del coche.

Para conducir en el extranjero es necesario llevar un permiso especial que emiten en la DGT. El permiso internacional de conducción ya nos lo sacamos en 2012 y no lo usamos, pero como nunca se sabe, yo preferí asegurar. Según me dijo el señor de la DGT, lo normal es que en la oficina de alquiler no te lo pidan, pero en caso de que te pare algún oficial, seguramente sí que te lo requieran.

El trámite no es muy complicado. Hay que pedir cita en una Jefatura de Tráfico (esto es lo más difícil de todo, pues están saturados) y acudir con el carnet de conducir, una fotografía actualizada, de 32 x 26 mm. en color, completar un formulario y pagar 10,20€. Sales con el libro ya puesto.

En caso de mandar a un autorizado, este ha de acudir con un documento oficial (DNI, carnet de conducir, pasaporte, o fotocopia de alguno de ellos compulsada) además de la fotografía y el formulario. Y pagar, claro. Que por cierto, solo se puede abonar por tarjeta o previamente por la web.

Es un libro con los datos personales del titular así como los permisos que posee pero con la información repetida en diferentes idiomas (español, alemán, inglés, francés, italiano, portugués, árabe y ruso). Tiene un año de validez desde la expedición y no se puede usar en España.

Así con este trámite, llegados a marzo, podríamos decir que estaba toda la planificación prácticamente completa. Tan solo nos quedaba preparar la documentación, las divisas y las telecomunicaciones.

Preparativos para un Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá: Itinerario y Vuelos

Si algo nos quedó claro en 2012 tras hacer el Road Trip por la Costa Oeste de Estados Unidos fue que la primera quincena de mayo es un filón para los que tenemos los festivos de Madrid. El 1 de Mayo es el Día del Trabajo, que se une al día 2, el de la Comunidad. Pero es que el 15 es San Isidro, fiesta local de Madrid Capital. Así pues, en el mejor de los casos, juntando ambos puentes podemos conseguir 17 días de vacaciones gastando tan solo 8.

Ese escenario se dio en 2017, cuando el 1 y el 15 cayeron el lunes. Si hubiéramos comenzado las vacaciones el sábado 29 de abril y terminado el 15 de mayo, habríamos tenido esos 17 días a los que me refiero. Sin embargo, al surgir el viaje Bombay a finales de marzo – principios de abril, la posibilidad de aprovechar esos días se pospuso a 2018. En este caso, en lugar de 8 días, gastábamos 9, pero también tendríamos 18 días de vacaciones en lugar de 17: del 28 de abril al 15 de mayo.

Y claro, cuando consigues tantos días de vacaciones, ¿dónde te vas? Pues a un destino que se tarde en llegar, de esos que quedan vetados cuando se dispone de una escapada más corta. En nuestro caso estaba sencillo, pues llevábamos 6 años con la idea de otro Road Trip por Norteamérica.

Al principio no teníamos fijada la ruta. Nos habíamos quedado con ganas de visitar Yellowstone, que se podría unir con las Rocosas, Seattle e incluso Vancouver. Pero también nos quedaba mucho por ver en la Costa Este. Incluso el sur con Texas, Luisiana y Misisipi. Pero con el pasar de los años se fue concretando algo más y se fue instalando la idea de recorrer la Costa Este de Canadá.

En el viaje de 2012 viajamos 4: mi hermano, mi prima, mi pareja y yo. Para esta nueva aventura todo apuntaba a que íbamos a repetir integrantes, pero sumando a mi cuñada y a dos primos más. Empezábamos a plantearnos el alquilar una furgoneta, porque si 4 fuimos un poco apretados con las maletas en un Jeep Compass, 7 personas más su equipaje se antojaba complicado aunque nos decantásemos por un todoterreno XL.

Pero como suele pasar en estos viajes, con el devenir de los meses los primos fueron descolgándose, sobre todo por la imposibilidad de pedir los días de vacaciones en esas fechas. Así que volvimos a ser 4, esta vez cambiando a prima por cuñada. Es decir, repetiríamos los mismos del viaje a Bombay.

Dado que ellos viven en Escocia y nosotros en Madrid, cada uno se buscó sus vuelos y nos uniríamos en nuestra primera parada. Para saber cuál iba a ser nuestro punto de partida y fin, como siempre, nos fijamos en los vuelos. Había que saber si nos interesaba volar lo más al oeste posible y terminar en el este. O al revés, empezar cerca de la costa y adentrarnos en el continente.

Y ganó ida a Chicago y vuelta a Boston. ¿Pero no íbamos a ir a Canadá? Pues sí, pero era más barato volar a Estados Unidos, y como no habíamos estado en ninguna de las dos ciudades, pues nos daba un poco igual. Así que después de varias deliberaciones sobre cuántos días dedicar a cada ciudad e intentar no comernos muchos kilómetros diarios con el coche, el itinerario quedó así:

28/04 Vuelo a Chicago
29/04 Chicago (Parte I, Parte II y Parte III)
30/04 Chicago (Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV y Parte V)
01/05 Chicago – London
02/05 London – Niágara – Toronto (Parte IParte II y Parte III)
03/05 Toronto (Parte I y Parte II)
04/05 Toronto (Parte I, Parte II y Parte III)
05/05 Toronto – Ottawa (Parte I y Parte II)
06/05 Ottawa – Montreal  (Parte I y Parte II)
07/05 Montreal – Quebec (Parte I, Parte II y Parte III) – Montreal
08/05 Montreal (Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV y Parte V)
09/05 Montreal – Merrimack
10/05 Merrimack – Boston (Visita a Harvard)
11/05 Boston (Parte I, Parte II, Parte III y Parte IV)
12/05 Boston
13/05 Boston
14/05 Vuelo desde Boston
15/05 Llegada a Madrid.

A finales de octubre, ocho días antes de irnos de crucero, compramos los vuelos (de nuevo programando un viaje sin haber empezado otro). Llevábamos tiempo haciendo un seguimiento a las diferentes posibilidades Madrid – Chicago y Boston – Madrid. Algunas directas, otras con escala.

En julio rondaban los 600-700€ con Iberia, Brussels Airlines, KLM y AirEuropa, y despuntaba uno por 523€ de Aer Lingus.

En septiembre el vuelo de Iberia (directo) estaba a 604€, es decir, aunque había ligeros movimientos, seguíamos en esa franja de 600-700€.

Por su parte, el vuelo de Aer Lingus (con escala) también se mantenía.

Para octubre cuando fuimos a comprar los vuelos, teníamos dos opciones:

1. Volar directos con Iberia por 650€ (En la ida salida 11:35 y llegada a las 14:00 y en la vuelta 17:35 y llegada a las 6:25).
2. Hacer escala en Dublín con Aer Lingus por 525€ (En la ida salida 10:35 y llegada a las 18:15 con una escala de 3h 30 y en la vuelta 15:50 y llegada a las 9:55).

Comparando horarios, el de ida de Iberia no estaba mal, pues suponía llegar a media tarde. Pero en realidad es engañoso, porque ese día lo pierdes igual entre el cansancio y el jet lag, así que aunque tengas la tarde por delante, no da mucho de sí. Además, nuestros compañeros escoceses tenían su vuelo de llegada a las 18:40, con lo que el de Aer Lingus parecía ser mejor opción.

Con la vuelta pasaba algo similar. Y es que aunque el de Iberia salía por la tarde, la mañana no se puede aprovechar realmente. En primer lugar porque el alojamiento seguramente ha de quedar libre entre las 10-12. Y por otro lado, porque para volar a las 17:35 habría que estar en el aeropuerto a las 15h como tarde. Además hay que tener en cuenta el tiempo que se tarda en llegar. Al final, día perdido. Y sí, llegaba antes a Madrid, pero recuerdo llegar de Nueva York a las 8 de la mañana y pasar una larga jornada en la que me dormía por las esquinas como consecuencia del jet lag.

El de Aer Lingus al salir después de comer, nos permitiría ir más de seguido. Esto es, abandonar el alojamiento, tomar el transporte al aeropuerto y llegar justo para facturar, comer, pasar controles y embarcar. Y en lugar de llegar a Madrid a las 6:25, ya serían casi las 10. No es mucha diferencia, pero ya te pones casi en media mañana y a la que tengas que hacer la compra y deshacer maletas, se te ha ido la tarde y vuelves ya al ciclo normal de sueño. Aunque tengas que acostarte un par de horas antes de lo normal.

Por otro lado estaba el tema económico. La elección radicaba en volar directos o hacer escala y ahorrarnos 125€ por persona (que no es poco).

Pero había un tercer factor que nos terminó de inclinar la balanza: la peculiaridad de la escala de Dublín. Resulta que este aeropuerto cuenta con instalaciones del US Custom and Border Protection (CBP o US Preclearance), por lo que se pueden realizar los trámites de inmigración, aduanas y agricultura antes de embarcar con destino Estados Unidos. Como consecuencia, al llegar a territorio estadounidense se hace como vuelo doméstico. Además, las maletas viajan directamente a destino, por lo que no te tienes que preocupar de recogerlas en la escala.

Así pues, aunque siempre parece más cómodo un vuelo directo, considerando estos tres factores, ganó la opción de Aer Lingus.

Y con el descanso de tener ya el itinerario concretado y los vuelos comprados, pasamos a la siguiente fase, que no era tampoco fácil y requería de su tiempo para una preparación adecuada.

De momento lo dejamos aquí (y nos fuimos de crucero).

Preparativos Crucero por el Mediterráneo

Siguiendo el patrón (2008, 2011, 2014), en 2017 tocaba crucero. El problema era decidir destino. Y más teniendo en cuenta que habíamos empezado el año fuerte. Yo me había quedado con las ganas de hacer el que recorría el norte de Noruega y Rusia conocido como Sol de Medianoche.

Pero Iberocruceros ha desaparecido y no parecía haber una ruta similar. La mayoría de opciones que encontrábamos eran cruceros de 12 días y recorrían toda la costa noruega, por lo que tendríamos que repetir la mitad de las escalas. Y sí, Noruega me encanta, pero lo tengo demasiado reciente como para volver.

Así que cambiamos el planteamiento. Dejamos el verano para recorrer Letonia, Lituania y Polonia y valoramos la opción de cruzar el charco y hacer un itinerario por el Caribe. Nos pusimos manos a la obra a comparar navieras, precios, fechas y escalas pero no era tan fácil como parecía, pues la mayoría de los cruceros no incluían el vuelo, por lo que se nos iba un pico al sumarlo aparte, y además teníamos que hacer malabares para encontrar uno que nos permitiera llegar con tiempo de embarcar. Es decir, no solo se nos disparaba el importe total del paquete crucero + vuelo, sino que era más que probable que tuviéramos que reservar al menos una noche antes del embarque y una posterior al desembarque, porque no hay vuelos todos los días a todos los destinos. Además, no nos terminaban de cuadrar las fechas para el que más nos llamaba la atención. Así que volvimos al principio, solo que con cambio de fecha. A ver qué encontrábamos en Europa para finales de año. Y claro, en esa época poco más que Mediterráneo.

En 2008 habíamos recorrido el Egeo, por lo que esta vez nos centramos en la parte más occidental del Mediterráneo. Intentamos descartar salidas de Alicante y escalas en las Baleares; evitamos Roma (porque requiere mucho más que unas simples horas) y buscamos que al menos nos hiciera sumar algún país. Y teníamos dos candidatos: el Costa Fascinosa y el MSC Meraviglia. Al final por un tema de escalas ganó MSC. Apenas variaban, tan solo que el Fascinosa paraba en Savona y no en Génova. Sin embargo, la gran diferencia era la escala de Malta, que en el Meraviglia era mucho más larga. Así que, como la diferencia de precio no era tanta y el Meraviglia se estrenaba ese mismo verano, ganó por goleada.

Estas eran sus escalas:

Salida desde Barcelona

Marsella: 9:00 a 17:00 (Parte I y Parte II)

Génova : 8:00 a 17:00 (Parte I y Parte II)

Nápoles: 13:00 a 19:00 (Parte I y Parte II)

Mesina (Sicilia): 08:00 a 18:00 (Visita a Catania, Taormina y Mesina)

La Valeta (Malta): 08:00 a 18:00 (Visita a Mdina y Rabat y La Valeta)

Navegación

Llegada a Barcelona

El único inconveniente que tenía era la parada en Nápoles. Apenas nos dejaba cinco horas y media (hay que estar en el barco media hora antes de la salida) y de ellas al menos una ya sería de noche. Pero en el global, era la mejor opción.

Elegimos la salida el 3 de noviembre y el regreso el 10, aprovechando que el 9 es fiesta local en Madrid (la Almudena) y gastábamos un día menos de vacaciones (aunque nos pedimos el 2 y juntamos con el puente de los Santos). Ya pillábamos el cambio de hora, pero esperábamos que aún el tiempo nos permitiera disfrutar de las escalas.

Como en ocasiones anteriores buscamos un camarote interior, centrado y en una planta tirando hacia la parte baja del barco. Las más baratas (de la categoría Bella) ya estaban agotadas, por lo que nos quedamos con el 11254 de categoría Fantástica.

También contratamos el pack de bebidas, ya que echando cuentas, salía mejor llevarlo ya en la reserva y así olvidarse después. El pack ilimitado incluía consumo ilimitado de bebidas con y sin alcohol, incluida una amplia gama de bebidas y cócteles de la carta del bar, una selección exclusiva de vinos por copa, cerveza de barril, además de refrescos, zumos de fruta y bebidas calientes clásicas (café, espresso, cappuccino…), así como helados para llevar en cono o tarrina.

Aunque no seas un gran bebedor, solo con las bebidas de las comidas, el agua que te lleves para la escala o tener en el camarote, algo que te tomes a media tarde, y una copa después de la cena, prácticamente está amortizado. Lo malo de este pack es que ha de ser para todo el camarote, con lo que si un pasajero apenas consume más allá de las comidas, no compensa. Así, si las cuentas no salen con esta opción, en el barco también se podía comprar un pack limitado de bebidas. Este paquete no es nominativo y se puede compartir con todos los huéspedes de la cabina y combinar. Suelen incluir entre 18 y 21 bebidas.

Para la cena queríamos elegir el primer turno, siguiendo nuestra experiencia anterior. Sin embargo, en este barco parecía que la primera cena era a las 18:30 y la segunda a las 21:30, así que nos quedamos con el segundo. Luego en el barco resultó que era mucho más complejo el tema de los turnos de comedor. Ya hablaré de ello más adelante.

Como el crucero tenía el inicio y fin en Barcelona y vivimos en Madrid, teníamos que buscar transporte. La opción más cómoda era el AVE, así que buscamos unos horarios que nos viniesen bien y tomamos nota. Pero no los compramos. ¿Por qué? Pues porque el 21 de abril de 2017 RENFE fue el 25 aniversario de la alta velocidad en España y con motivo de este cumpleaños, la compañía sacó una promoción por la que el 25 de cada mes de 2017 (25 de abril, 25 de mayo, 25 de junio, 9 de julio, 25 de agosto, 25 de septiembre, 25 de octubre, 25 de noviembre y 25 de diciembre 2017) sacaría 25.000 plazas a 25€ el trayecto (algunos meses las plazas se duplicarían). Así pues, la idea era aprovechar el 25 de agosto para sacar los billetes.

Sin embargo, era una lotería, ya que si de por sí la página web de RENFE es lamentable, en una ocasión así, con tanto tráfico, funcionaba de pena. Sin ir más lejos, en la promoción de abril la web dio errores durante toda la noche; en mayo se batieron todos los récords de tráfico y colapsó entre las 00:01 y 00:45. A la 01:35 ya se habían agotado todas las plazas. En julio se adelantó la promoción al día 9 para facilitar la compra de billetes correspondientes a la época estival.

Con estos antecedentes, parecía claro que íbamos a tener que estar listos a las 00:00 con los billetes seleccionados y listos para comprar. Nos registramos con anterioridad en la web para así tener usuario y la noche del viernes al sábado, un poco antes de la media noche ya estábamos con tres ordenadores con sendos sistemas operativos diferentes (windows, linux y mac) listos para la compra. Cuando oficialmente era día 25 empezaron los problemas: la página iba lenta, tardaba en pasar de una página a otra y cuando parece que ibas a llegar al momento de pagar… ERROR, vuelva a empezar.

Y así una y otra vez, abriendo en cada ordenador un chrome y un firefox y cargando en ambos para ver si alguno de los dos era más rápido. Pero nada. Keep trying. Y cuando llevábamos un buen rato, descubrimos que si se entraba por un enlace tipo “saber más” en lugar de por la página principal, tardaba menos en cargar. Y en linux menos que en los otros dos sistemas operativos. En uno de los intentos me pidió datos, di a comprar y la web se quedó pillada. Sin embargo nos llegó al momento el sms de paypal de compra realizada. Por lo que dejamos de seguir intentándolo y casi cerca de las 2 de la mañana recogimos el chiringuito y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos encontramos con un mensaje de RENFE por el que nos comunicaban que nos cancelaban los billetes. ¿¿¿QUÉ ME ESTÁS CONTANDO??? Tras poner la reclamación pertinente, el día 30 nos enviaron un nuevo correo electrónico con el siguiente mensaje:

Estimado cliente,

Una vez realizadas las comprobaciones oportunas, le informamos de que hemos transferido su solicitud de reembolso al departamento de Posventa para que le reintegren la cantidad correspondiente al primer cargo a su cuenta de Paypal. A partir de este momento deberá Vd. esperar contestación directa de dicho departamento.

Por otra parte, nos complace informarle de que en el plazo de dos semanas recibirá una nueva comunicación en la que le enviaremos unos códigos promocionales (tantos, como billetes intentó usted adquirir) para viajar hasta el 31 de diciembre de 2017 al precio de 25 euros en clase turista en trenes AVE y Larga Distancia al destino nacional que desee.

Sentimos las molestias ocasionadas y le agradecemos su confianza en la utilización de nuestros servicios.

Atentamente,

Renfe AVLD

Durante el mismo día mandaron un segundo mensaje:

Estimado cliente :

El pasado viernes 25 de agosto tuvimos una incidencia en nuestros sistemas informáticos que provocó que, clientes como usted, no pudieran completar el proceso de compra de billetes de la promoción “25 Aniversario AVE”.

Con el objetivo de compensarle por las molestias y como parte de nuestro compromiso con nuestros clientes, nos complace hacerle llegar 4 códigos promocionales, tantos como billetes intentó adquirir en dicha promoción, para que pueda realizar el viaje que desee.

Estos códigos promocionales son válidos para la compra de billetes para viajes hasta el 31 de diciembre de 2017, al precio de 25 euros, en clase turista en trenes AVE y Larga Distancia al destino nacional que desee. No tienen posibilidad de cambio o anulación. Para los casos de ida y regreso, deberá canjear dos códigos, uno por cada trayecto, en dos operaciones de compra distintas.

Sentimos las molestias ocasionadas y le agradecemos su confianza en la utilización de nuestros servicios.

Atentamente,

Renfe Viajeros.

Así pues, nos daban la oportunidad de volver a sacar los billetes, aunque esta vez con un código promocional. El problema es que al tener que sacarlos de forma individual, no nos ubicaban juntos. Tuvimos que llamar a atención al cliente para que nos hicieran las reservas vía telefónica y así nos dieran asientos correlativos. Costó, pero conseguimos nuestros billetes a 25€.

Y a poco más de dos meses de embarcar, tan solo nos quedaba buscar información sobre las escalas y esperar para hacer la maleta y partir rumbo al Mediterráneo.

Preparativos de nuestro viaje a Letonia, Lituania y Polonia

Tras volver de Suiza comenzamos a planificar nuestras vacaciones de verano. Queríamos dedicar unos 10-15 días a recorrer Europa en tren tal como habíamos hecho en 2013 por Benelux o en 2015 por Capitales Imperiales.

Teniendo en cuenta que no queríamos repetir destino, estaba claro que íbamos a elegir Este.

O bien la antigua Yugoslavia, o bien antiguas repúblicas soviéticas. Para salir de dudas, estuve indagando sobre vuelos, posibles itinerarios y conexiones ferroviarias de ambas opciones, y ahí comenzaron los problemas.

Una ruta que nos habíamos planteado cubría Liubliana, Zagreb, Belgrado, Sarajevo, Podgorica, Tirana y Skopje. A priori, con el mapa delante, parecía una buena idea. Son ciudades que están a relativa corta distancia, de países distintos y con atractivos diferentes cada una. Había que jugar con fechas y diferentes aeropuertos para conseguir optimizar los días, pero después de mucho trastear, parecíamos tenerlo.

Sin embargo, en la práctica, corta distancia no significa corto trayecto. O ni siquiera que exista conexión. Cuando me puse a investigar sobre trenes, horarios y duración de los viajes me encontré con que en Bosnia se iban a llevar a cabo trabajos de renovación de todas las vías ferroviarias. Además, según la página del Ministerio de Asuntos Exteriores, si cruzábamos a Kosovo podríamos tener problemas en los puestos fronterizos, ya que España no lo reconoce como país (no sea que tengamos que reconocer el derecho a la independencia de algunos territorios propios).

Así pues, la cosa se nos complicaba, mayo avanzaba y no teníamos nada cerrado. Por tanto, decidimos dejar esa zona para otro momento y valorar viajar más al norte. Cuando hicimos el crucero por el Báltico nos habíamos quedado con las ganas de visitar Riga, y también llevábamos tiempo queriendo pisar suelo polaco, así que como Lituania está en medio, concluimos que ya teníamos plan B: Riga-Vilna-Polonia. ¿Y quizá Bielorrusia y hacer una excursión a Minsk?

Este nuevo objetivo era más sencillo, ya que teníamos buenas combinaciones de vuelos y, aunque no había tren Letonia  – Lituania y Lituania – Polonia, sí que había autocares que tenían buena pinta y salían bien de precio. Polonia la íbamos a recorrer en tren y con un mapa ferroviario delante podíamos respirar tranquilos porque pintaba mucho mejor que el plan A.

Con los datos así en bruto y a falta de concretar las ciudades polacas a visitar, encontramos que la mejor opción por fechas y precio era entrada por Riga y salida por Varsovia. Así que, sin demorarlo más, a finales de mayo compramos los billetes de avión Madrid – Riga con AirBaltic y la vuelta Varsovia – Madrid con Norwegian. Ambas compañías desconocidas para nosotros hasta la fecha.

Apenas unos días más tarde, cuando aún estábamos con la ruta sin terminar de concretar, me llegó una alerta de una campaña de los hoteles Ibis en Polonia con habitaciones dobles desde 9€ de julio a diciembre.

Claro, no pude por menos que comprobar si era verdad. Y sí, lo era, había oferta en los hoteles de las principales ciudades polacas. No todos a 9€, claro, pero aún así tenían buen descuento. Fue el empujón que nos faltaba para cerrar el itinerario y, en unos minutos, tras comprobar localización, precio y condiciones, reservamos en Cracovia, Poznan y Varsovia. No nos cuadró ninguno de 9€ porque eran los más alejados del centro, pero pagamos de 22€ a 36€ por habitación. Y algunos con desayuno incluido.

Nuestro itinerario quedó así:

Día 1: Madrid – Riga

Día 2: Riga y viaje a Vilna

Día 3: Vilna y viaje nocturno a Gdansk

Día 4: Gdynia, Sopot y Gdansk

Día 5: Bydgoszcz

Día 6: Poznan

Día 7: Breslavia

Día 8: Cracovia

Día 9: Varsovia

Día 10: Varsovia – Madrid

A finales de junio reservamos los hoteles en Riga, Vilna y resto de ciudades de Polonia. Además, compramos los billetes de autocar para los trayectos internacionales.

Finalmente, en julio, me puse a echar cuentas de si nos merecía la pena comprar esta vez el billete de interrail o mejor los billetes sencillos de los trayectos que fuéramos a realizar. Y pocos números hicieron falta, porque el transporte en Polonia es muy barato. Por ejemplo Cracovia – Varsovia en un tren tipo AVE nos costaba 12€ por persona. La única duda que me quedaba era si comprarlos directamente en taquillas cada día, o hacerlo vía web. La primera opción nos daba movilidad, pero también la posibilidad de que no hubiera plaza. Por otro lado, la segunda alternativa nos restaba improvisación. Eso sí, nos aseguraba asiento y también era más barata (como nos ocurrió con Suiza). Así pues, bajo esta premisa, y teniendo en cuenta que ya teníamos los hoteles y sabíamos dónde empezaríamos o acabaríamos cada día, nos decantamos por llevarlo hecho desde casa.

Los trenes se pueden consultar en las páginas de Polrail, Rozklad o (si se sabe que son de largo recorrido) Intercity.

Tanto Letonia como Lituania son zona Euro, por lo que tan solo tendríamos que cambiar moneda en Polonia, cuya moneda oficial es el Zloty. Pero como siempre hacemos, esperaríamos a sacar en un cajero directamente allí.

Además, los tres países están cubiertos con la Tarjeta Sanitaria Europea y se puede viajar tanto con DNI como con pasaporte.

Y así, es como apenas unos días antes de comenzar las vacaciones terminamos de cerrar la planificación. Se nos había echado el tiempo encima con tanto viaje en el primer semestre y con el cambio de planes. Pero estábamos listos para huir del calor de Madrid y pisar tierras más frías.

Preparativos de una escapada a Suiza

Me he dado cuenta de que nos pasa mucho últimamente que no hemos hecho un viaje que ya tenemos planeado y ya estamos buscando el siguiente. Cuando estábamos volviendo de Escocia, surgió la escapada a Atenas y Sofía. Pero es que antes de este viaje a Grecia y Bulgaria ya teníamos el de Bombay e incluso se comenzó a gestar del que hoy comienzo nueva tanda.

Nos íbamos a Atenas un 17 de diciembre, y en una reunión familiar unos días antes, mi padre comentó que había mirado el calendario laboral de 2017 y había visto que en mayo tenía un puente muy majo ya que el día del trabajo y el de la Comunidad de Madrid caían en lunes y martes respectivamente. Tenían la idea en mente de aprovechar para ir a Escocia y visitar a mi hermano. Así pues, echamos un ojo a los vuelos. Y ya esta primera aproximación intentando diferentes combinaciones, tiraba por tierra la idea. El principal problema es que no había vuelos directos Madrid-Aberdeen, y cualquier escala hacía perder dos días, el de ida y el de vuelta, por lo que adiós puente prácticamente. Así que empezamos a valorar otros destinos.

Buscamos lugares inexplorados en Europa, por aquello de que fuera un destino próximo con pocas horas de vuelo y a ser posible sin escala. Y lo más barato que encontramos descartando lo ya visitado fue Suiza. No obstante, por situaciones familiares, la idea quedó en el aire, y no sacamos los billetes hasta un mes después. En este caso volaríamos con Iberia Express. La ida a Basilea y la vuelta desde Zúrich.

Ya en febrero reservaríamos el alojamiento. El Ibis Budget Basel City para la primera noche en Basilea y dos noches en los Apartments Swiss Star de Zúrich. En ambos casos elegimos una habitación doble y otra triple.

Escribí un correo electrónico a la Oficina de Información y Turismo de Suiza, que me envió unos folletos por correo postal. Pero como nos íbamos a Bombay, el resto de la planificación quedó pospuesta hasta nuestro regreso en abril.

Teníamos el punto de inicio, el fin y el alojamiento. Dado que no teníamos muy lejos Liechtenstein, decidimos que podríamos visitar su pequeña capital.

Así pues, a la vuelta de la India, concretamos la estructuración del viaje y sacamos los billetes de tren para ir de Basilea a Zúrich y de Zúrich a Sargans, donde cogeríamos el bus hasta Liechtenstein. Podríamos haber esperado a estar allí para comprar los billetes de tren, pero sacándolos por internet había descuento del 50% en determinados trenes (imagino que los de las horas valle). Sí que es cierto que limita en cuanto a horario y ata más; pero teniendo en cuenta que Suiza es algo cara, nos venía bien recortar gastos.

Y poco más teníamos que preparar, ya que eran cuatro días y ni siquiera íbamos a facturar. Tanto Suiza como Liechtenstein no forman parte de la UE, sin embargo, sí que pertenecen a zona Schengen y tienen acuerdos en otras áreas, por lo que son admitidos el DNI y la Tarjeta Sanitaria Europea. En cuanto a la moneda, ambos países comparten el Franco Suizo, y como siempre, lo sacaríamos al llegar a destino en un cajero, que es lo que más rentable nos sale.

Empezamos.

Un viaje inesperado a Bombay

Comenzamos el 2017 con un viaje inesperado. Siempre se tienen en mente destinos deseados, esos que miras cada poco tiempo el precio de los vuelos para saber cuándo es la mejor época y sobre los que guardas información cada vez que ves una noticia, artículo, reportaje o post. Sin embargo, este no fue el caso del viaje que realizamos a finales de marzo-principios de abril. Para nada. Fue uno de esos viajes que te encuentran y que te lanzas más allá de la fecha o el destino.

Cuando mi hermano nos comentó en la segunda mitad del año 2016 que su chica y él habían visto una oferta de tarifa error a Bombay haciendo escala en las Islas Seychelles, en principio me dije uf, qué pereza la India. Hace calor, no soporto el picante, tengo en mente antes otros destinos… Pero fue solo un segundo, la vena viajera me pudo y pensé ¿Por qué no? Quizá sea la mejor oportunidad para ir, así sin pensarlo mucho, son cuatro días y además vamos los cuatro. Y es que muchas veces cuando quieres cuadrar para hacer un viaje en grupo, al final se acaban complicando las cosas por cuestión de agendas o presupuestos.

Ya hablé en su día de las Tarifa Error, aquellos casos en los que bien por fallo técnico o humano se publican precios muy inferiores a lo habitual. La oferta que cogimos era de Air Seychelles volando de París a Bombay con escala en Mahé por tan solo 162€ ida y vuelta. Únicamente teníamos que añadir un vuelo a París para completar la ruta y aún así seguiría siendo rentable. Pero dado que existe la remota posibilidad de que la compañía cancele el billete, esperamos un tiempo prudencial para la compra de este tramo. No obstante, comencé a investigar sobre las compañías que me ofrecían buen enlace. Salíamos de Charles de Gaulle, por lo que descarté Orly, para no tener que recorrer media ciudad antes de comenzar el viaje en sí. Por aeropuerto y horario (para llegar a tiempo del siguiente vuelo) al final la mejor opción era AirFrance. Dejé en google flights activado el seguimiento para ver cómo evolucionaban los precios y a esperar el momento adecuado para la compra.

También dejamos en el aire la búsqueda de alojamiento. Nuestro viaje comenzaría el 30 de marzo con un vuelo hasta París desde donde viajaríamos a Mahé, isla en la que estaríamos todo el día 31 haciendo escala. Por la noche tomaríamos el vuelo a Bombay, donde nos quedaríamos hasta la madrugada del día 5. Ese día haríamos el camino inverso hasta Seychelles, donde volveríamos a quedarnos hasta la noche, para salir después hacia París. Para finalizar, visitaríamos la capital gala del 6 al 8 de abril para después regresar a casa. Parece un poco lioso pero luego no es para tanto. En resumen, necesitaríamos alojamiento en Bombay del 31 de marzo al 5 de abril, y en París del 6 al 8 de abril. En Mahé estaríamos de 8 de la mañana a 9 de la noche, así que no haría falta.

Sin embargo, para Seychelles sí que había que tener en cuenta el tema del desplazamiento. Como contábamos con un tiempo limitado, nos olvidamos del resto de islas y decidimos quedarnos en Mahé, donde se encuentra el aeropuerto internacional. Para recorrerla teníamos básicamente dos opciones: coche de alquiler o autobuses de línea. Por movilidad y precio, no lo dudamos. Así pues, reservamos vehículo por 45€/día para cada una de nuestras escalas.

Moverse por Bombay es otra historia, y después de varias indagaciones llegamos a la conclusión de que había que dejarlo hasta estar allí y decidir si tomar taxis o trenes. Dos opciones a cada cual más caótica.

París sin embargo tiene una red de transporte bastante amplia. Aunque es una ciudad grande, parecía bastante accesible ya fuera por metro, RER (tren), tranvías o buses. Así pues, valoramos diferentes billetes, tarjetas y pases. El billete sencillo, salvo que hagas trayectos puntuales, no suele salir rentable. Los pases para turistas suelen estar en el extremo opuesto: abarcan entradas a mil museos, descuentos a atracciones y el transporte. Por lo que, o te mueves mucho y entras a todo, o no lo amortizas. El punto intermedio es moverte como un local. Puesto que íbamos a estar menos de 72 horas, teníamos claro que nuestra visita iba a ser prácticamente de ciudad, de exteriores, así que no necesitábamos el Paris Pass o similar. Además, este tipo de pases no incluyen el trayecto desde y al aeropuerto, que son 10€ cada vez. ¿Qué nos quedaba? La tarjeta Navigo Découverte en su versión semanal.

Esta tarjeta sin contacto cubre todas las zonas de la Isla de Francia y cuesta 22€. Se vende de lunes a jueves (incluido) y se puede utilizar de lunes a domingo. Es válida en todos los transportes, ya sea metro, RER, tranvía o autobuses. Consta de dos partes, la tarjeta en sí, y un cartón asociado a la numeración de dicha tarjeta con una foto de carnet y tu nombre. Cuesta 5€ sacársela, pero por 27€ nos merecía la pena de lejos. Teniendo en cuenta que ya solo los trayectos al aeropuerto serían 20€, de sobra la amortizaríamos en los tres días con pocas veces que tomáramos el transporte público. Así que, añadimos unas fotos en el equipaje y anotamos dónde se encontraba la oficina en el propio aeropuerto para sacárnoslas nada más llegar.

En París no íbamos a tener problema con la moneda, ya que compartimos el Euro. Sin embargo, necesitábamos echar cuentas para Mahé y Bombay. En Seychelles tienen la Rupia Seychellois con un cambio aproximado de 1€=14.50 SCR. Como íbamos a estar poco tiempo en la isla, pensamos que la mejor opción era sacar directamente allí en un cajero algo de efectivo para pagar la gasolina, la comida, y algún recuerdo. De hecho, a los extranjeros en hoteles, restaurantes o casas de alquiler de coche se les exige que paguen en Dólares, Euros o Libras. Así que uno de los gastos más altos que íbamos a tener no entraba dentro de esta retirada en efectivo.

Para la India, por otro lado, nos llegamos a plantear el llevar rupias ya desde casa, por si no nos funcionaba la tarjeta en Bombay. Sin embargo, resulta que es una divisa que no se cambia fuera del país, así que la opción que nos quedaba era bien probar en cajero, bien en casa de cambio en el aeropuerto.

Y para complicar aún más los preparativos a Bombay, a principios de año fuimos al Centro de Vacunación Internacional para que nos informaran sobre las vacunas que necesitábamos según nuestro viaje. Hay que pedir cita previa por la página del Ministerio de Sanidad y en la breve consulta nos dieron una serie de recomendaciones sobre la hidratación, la protección solar y antiinsectos.

Básicamente consisten en beber agua embotellada, evitar los hielos, comer alimentos recién cocinados, protegerse contra el sol (antes y después) y contra los insectos. Por supuesto, conviene llevar toallitas o algún tipo de gel higienizador para las manos.

Además, conviene llevar medicamentos de amplio espectro como pudieran ser ibuprofeno y gelocatil; protector de estómago y por si acaso, un antidiarreico.

En cuanto a las vacunas, nos teníamos que vacunar de Hepatitis A. Bueno, en realidad no era obligatoria, tan solo recomendable, pero es una vacuna que te pones una vez (en dos pinchazos) y ya no te tienes que repetir con el paso de los años siendo válida para próximos viajes a África, Sudamérica y Asia. Así que, adelante. Otra vacuna que suele ser recurrente es la del tétanos, pero me explicó la enfermera que desde el 2009 las nuevas pautas estipulan que los adultos correctamente vacunados con 6 dosis (generalmente desde 1975) solamente tendrían que ponerse una de recuerdo al llegar a los 65 años. Tan solo se pondría antes de llegar a esa edad en casos excepcionales como por ejemplo en un grave accidente de tráfico con amasijos de hierro y heridas en carne viva.

Así pues, tan solo nos pondríamos la de la hepatitis, para lo cual hay que ir al médico de cabecera que te derivará a enfermería. Y siempre contando con que haya stock. En mi caso fue la última vacuna del centro de salud. Y menos mal que no necesitaba la del tétanos, ya que no me la habrían podido poner, puesto que había un desabastecimiento total. Hasta julio no repusieron en nuestro centro de salud. Lamentable la situación en que se encuentra la Sanidad Pública Española.

Por su parte, mi hermano y su chica, residentes en Escocia, tenían otra pauta. A ellos les pusieron dos vacunas: una combinada contra la hepatitis A y antitifoidea y una segunda antidifteria, antitetánica y antipolio. Por curiosidad se lo comenté a la enfermera y me dijo que quizá se debía a que en Reino Unido no comercializan la hepatitis y el tétanos solas. Por lo que, al considerar necesarias estas dos vacunas, tuvieron que recurrir a unas combinadas. En cualquier caso, válidas eran igualmente, pero es importante llevar el control de qué vacunas nos ponemos por si las necesitáramos más adelante y no fuera necesario una nueva dosis.

Para finalizar nos quedaba contratar el seguro y sacar el visado a la India, ya que a las Seychelles no era necesario. Vaya odisea para entrar en la India, y eso que ahora es mucho más sencillo. Hasta hace unos años había que tramitarlo con una agencia oficial, después mandar el pasaporte por mensajería a la embajada y esperar a que nos lo devolvieran con la confirmación.

Ahora se puede hacer de forma electrónica, eso sí, solo entre 4 y 120 días antes del viaje y además la de información que hay que facilitar es detallada. No solo tus datos básicos como nombre, pasaporte, fecha de nacimiento o domicilio, sino que además has de indicar tu profesión, tu puesto, la empresa, la dirección de tu lugar de trabajo, el nombre de tus padres… Incluso has de subir una foto reciente con fondo blanco en formato JPEG, de como mínimo 350×350 pixels y la página del pasaporte en la que aparece la foto y datos en formato PDF en un tamaño que no supere los 300 kb.  Finalmente hay que pagar $50 (al cambio fueron unos 48€) y esperarPor suerte en apenas 24 horas nos respondieron y pudimos respirar.

En fin, muchos trámites. Pero con tanto preparativo llegó la hora de hacer las mochilas. Y es que, dado que íbamos pocos días y la mayor parte del tiempo iba a ser a clima cálido, optamos por ropa más ligera (también vieja para deshacernos de ella) y ni siquiera facturamos. Pantalones cortos, bañador y chanclas para Seychelles; pantalones frescos y largos (para evitar mosquitos) y camisetas de manga corta para Bombay; y vaqueros, camiseta de manga larga y chaqueta para París. Bolsa de aseo con botes pequeños y electrónica. Y listos en dos mochilas, una de 25l y otra de 30.

 

Listos para viajar.