Japón por libre I: Preparativos

Ya os adelanté aquí cómo se fueron dando las circunstancias para configurar el viaje, la recopilación de la información y organización de las etapas.

Uno de los puntos importantes para determinar la ruta definitiva es comprar los vuelos. En este viaje era muy importante por la cantidad de horas que te pasas en tránsito. Al igual que nos pasó con el interrail que teníamos varios aeropuertos de destino, aquí tuvimos que mirar varias combinaciones para ver qué era lo mejor tanto económicamente, como para aprovechar el tiempo. Así pues, hay que jugar con los aeropuertos de Tokio (Narita y Haneda), Osaka y Nagoya. A partir de ahí, ver si es mejor ida y vuelta en el mismo aeropuerto haciendo una ruta circular, por así decirlo; o ida desde uno y vuelta desde otro. Dependerá de muchos factores.

Por ejemplo, a Narita no vuelan todas las compañías. Teníamos la opción de ida con Lufthansa haciendo escala en Frankfurt y vuelta con Swiss air parando en Zurich. Esta opción es buena porque salías un día a las 9 de la mañana y llegabas a las 9 del siguiente a Tokio (con el cambio horario y demás).

A Haneda vuelan Qatar airlines y Turkish. Que he leído relatos de viaje de gente que ha volado con ellos y sin problema. Pero dada la diferencia de precio (casi nula) y el hecho de que era otro aeropuerto, nos decantamos por la primera opción. Más caros o con más escalas, pero también a Haneda eran Finnair o Alitalia.

Ojo, también hubo otros dos factores para que se inclinara la balanza hacia los vuelos LH/Swiss. En primer lugar los países de escala. Al tener que pasar controles entre un vuelo a otro, es preferible que sea UE a no UE, va a ser más rápido todo el paso por inmigración, y cuando dependes de la conexión con poco tiempo, cualquier ahorro es bienvenido. Cuando hicimos el Road Trip volamos de Madrid a Filadelfia y de ahí a San Francisco. Al ser en Filadelfia la entrada a suelo americano, al proceso de recoger maleta, pasar por aduana por unos plátanos y dejar las maletas para el siguiente vuelo, había que añadir pasar por el control con el papelito verde, recorrer media terminal para coger el siguiente vuelo y demás. Si hubiéramos hecho escala en Londres, por ejemplo, habría sido más rápido: salir, coger maleta, dejar maleta y esperar al siguiente vuelo. El control de inmigración lo habríamos pasado sólo al final.

Y el segundo factor fue el idioma. Imagino que con el inglés en las otras ciudades de escala para Qatar o Turkish nos podríamos haber entendido, pero el hacer escala en Alemania o Suiza y hablar alemán (e inglés), pues no vas con tanta presión. Pero de nuevo, al ser UE, no habría ningún problema con inmigración, y sólo te quedaría llegar a Japón y pasar por control de huellas y foto, como en EEUU.

Pero claro, tienes que ser rápido, porque los 470€ que tenían los vuelos con Lufthansa y Swiss estuvieron durante toda la semana y cuando al fin de semana fuimos a reservar… ¡sorpresa! estaban a 700€. Debía ser una oferta que se nos fue de las manos.

Así que vuelta a empezar porque estas premisas ya no se cumplían, los vuelos más baratos eran de Air China o Aeroflot (escala en Moscú de 23 horas. No, gracias.). Me estaba volviendo loca cuando mi hermano me habló de Ita Matrix. No os perdáis esta web. Vaya descubrimiento. Eligiendo Multicity, origen Madrid, destinos todos los aeropuertos que os comentaba, la fecha de salida, la de regreso y que no permitiera cambio de aeropuertos en las escalas, obtenemos esto:

ITA Individual

En la parte superior vemos las compañías y los precios, y abajo nos muestra de menor a mayor precio las posibilidades que tenemos, y podemos ampliar más para obtener más detalle. Eso si elegimos la opción individual flights, porque si elegimos time bars podemos comparar cuándo sale cada vuelo, cuándo llega… es muy visual.

time bars

Está muy muy bien. Puede hacerte decantar por uno o por otro según aeropuerto, la duración de la escala, hora de llegada… Si os fijáis, hay dos de Madrid a Haneda de Air France que llegan a la vez, la diferencia es el tiempo de espera en el CDG. En fin, que para mí se ha convertido en una herramienta imprescindible a la hora de buscar vuelos.

Al final nos decantamos por el vuelo de Air France de menos de 600€ (pensé que sería más caro teniendo como referencia el precio de los paquetes de las agencias) la ida a Osaka, y la vuelta desde Haneda. En el momento de la compra, le añadimos el seguro que nos ofertaba last minute, que es la web donde compramos los billetes. Es recomendable llevar siempre seguro de viaje, pero en casos como EEUU o Japón, donde la sanidad es carísima, mejor curarse en salud, pagar unos 100€ y si no pasa nada, mejor. Otras veces lo hemos cogido con Mapfre, pero leímos las condiciones de éste y era muy similar, nos salía por 90€ los dos y era con Allianz.

Como siempre hacemos, vamos pagando los viajes poco a poco. Un mes los vuelos, otro el alojamiento, otro entradas o transporte y mientras esperamos para el día en que salimos, vamos ahorrando. A la hora de irte de viaje ya no es tanto desembolso porque has ido pagando poco a poco. Así pues, tras los billetes de avión y el seguro, lo siguiente fue el alojamiento. Aquí fue donde ya habíamos cerrado sí o sí el itinerario.

A Japón se puede ir por libre y a la aventura. Hay una amplia oferta hotelera de todo tipo. Puedes buscar un hotel cápsula a última hora, o incluso un hotel del amor, que tienen baño incluido en la habitación y todo. Pero es recomendable llevar el hotel buscado previamente por aquello de la barrera idiomática, los letreros luminosos, los carteles, el orientarse en la propia ciudad… al final, te pueden hacer perder tiempo que podrías emplear en otra cosa. Además, hay un problema añadido, y es que los japoneses son muy muy previsores, con lo cual, cuando se van de vacaciones, lo dejan todo bien atado. Supongo que tienen tan pocas a lo largo del año, que cuando saben qué semana van a disfrutar, enseguida se lanzan a reservar. Y son taaaaaaaaantos, que o te mueves rápido, o te quedas a la aventura. Y más si tu viaje coincide con algún festival o fecha clave (como la floración del cerezo en nuestro caso).

Además de los dos tipos de alojamiento indicados, los cápsula y los del amor, también podemos elegir entre albergues, hostales, hoteles tipo occidental o un ryokan al más puro estilo nipón con su tatami y sus futones. Es algo que depende de tantos factores… Nosotros comparamos proximidad con puntos de interés o transporte, servicios que ofrecían (si tenían baño o no en la habitación, si servían desayunos, wifi…), recomendaciones de viajeros, disponibilidad y precio. Hay veces que prima la proximidad a la estación, y otras el precio. Unas el que fuera típicamente oriental, y otras que tuviera encanto. Es algo muy personal. De nuevo, lo que funciona para uno, no funciona para otro. En cada etapa ya os iré comentando cuál elegimos y qué nos pareció.

El siguiente paso fue comprar el JR Pass. Es una especie de Interrail, para entendernos. Es un pase con el que puedes viajar ilimitadamente por todo Japón en las líneas JR (antes eran varias compañías que se agruparon). Están incluidos algunos express, trenes locales, buses (de la misma empresa) y el ferry a Miyajima (imprescindible). Se puede elegir entre tres opciones: 7, 14 ó 21 días, siempre en días consecutivos. Y puedes elegir 2ª o 1ª clase. Tal y como pasa con el interrail, no vale para nacionales, y sólo lo puedes comprar fuera de Japón, así que es algo que hay que hacer antes de embarcar. Ojo, tampoco hay que hacerlo con mucha antelación, puesto que desde se compra, hasta su utilización, no pueden pasar más de 3 meses.

El precio podéis consultarlo en su web. Saldrá más o menos rentable según los días que vayas a estar y lo que te vayas a mover. A nosotros nos fue muy útil por la cantidad de días, por todos los desplazamientos que hicimos y por cómo los hicimos. A veces se puede ir del punto A al B en un tren más barato, pero claro, tardas más que con un tren bala, así que hay que ver qué nos conviene, porque el tiempo también es importante, sobre todo cuando a las 5 de la tarde te han cerrado los templos y se te hace de noche. Es primordial ahorrar en desplazamientos, y algo menos de 350€ (336€ a nosotros, pero depende del cambio Yen-Euro) por 14 días, no está nada mal teniendo en cuenta el tipo de trenes y su puntualidad. Además, puedes reservar asiento sin pagar suplemento, sólo hay que acudir a una oficina de la compañía, enseñar el pase, el pasaporte, llevarles anotado el tren que queremos coger, y ahí ya elegimos. Parece una tontería, pero es que hay mucho japonés en Japón… y se mueven mucho. Así que si no quieres hacer un trayecto largo de pie, mejor hacer la reserva. Hay vagones con asientos reservados y otro con no-reservados, siempre puedes elegir la última opción y echarlo a suerte. Pero si sabes con tiempo el itinerario, mejor asegurar. Puedes aprovechar para dormir, leer, comer…

El pase se compra en España en empresas autorizadas, que te lo mandan a casa a la brevedad, pero esto no es el billete, sino que una vez en Japón hay que cambiarlo, pero esto os lo explico otro día detalladamente.

Y ya prácticamente tendríamos todo: Vuelos, seguro, alojamiento y JR Pass. Nos faltarían un par de detalles: aparatos electrónicos y cambio de divisa.

Es mejor llevar dinero en efectivo pues no en todos sitios aceptan tarjeta, como en puestos callejeros o templos, y menos si es extranjera, que da error de lectura. Está bien llevar una tarjeta por si acaso, pero mejor en efectivo. Por lo que había leído, es mejor el cambio en Japón en cualquier casa de cambio que hacerlo aquí en un banco. El problema fue que el Euro empezó a bajar allá por enero por las elecciones griegas y el comunicado del BCE de la nueva impresión de Euros. Así que, para no encontrarnos con que en marzo hubiera bajado más, decidimos cambiarlo aquí en España. Al final nos salió 1€=121Y, ya con el cambio, comisión aplicada del banco y demás.

Yenes

En cuanto al tema de aparatos electrónicos, nuestros enchufes allí no sirven. Pero ojo, no es sólo tema de clavijas, que son dos y planas, es que allí la corriente es de 100V en frecuencias de 50 ó 60 Hz, así que a veces necesitaremos transformador. Ojo con los cargadores, a ver si os vais a cargar los dispositivos. Nosotros nos llevamos un adaptador universal con USB incorporado que es muy práctico.

Falta preparar maleta y contar los días. Si vais a estar una estancia larga, no vayáis cargados como mulas, pues muchos hoteles disponen de lavadoras y secadoras, así que te hacen el apaño. Eso sí, a veces las instrucciones de uso vienen en japonés solo y necesitas adivinar o pedir ayuda. Yo, además, acostumbro para llevarme ropa que ya tiene alguna tara (como pelotillas, alguna mancha de lejía, se ha dado de sí, tiene marcas del desodorante…) y que en la última puesta antes de tirarla sin más, me decido a darle una oportunidad más. Así que va de ida, pero no de vuelta. Y así gano sitio para recuerdos. Y me ahorro tiempo de hacer y deshacer maleta de vuelta, lavadora y demás… Que es lo peor sin duda de los viajes. No toda la ropa que me llevo es así, pero sí algún vaquero, algunas zapatillas, 3 ó 4 camisetas…

Os dejo con unos imprescindibles para saber por dónde empezar y organizarse (aparte de la ya mencionada Ita Matrix):

  • Japan Guide : La guía más completa sobre Japón, en inglés, sin ninguna duda. Podéis encontrar información sobre ciudades, transportes y horarios.
  • Japan National Tourism Organization: Está en Español y tienes información cultural sobre cómo organizarte antes de ir, desglose de las ciudades recomendadas, así como noticias el estado de las obras de monumentos, como por ejemplo el Castillo de Himeji.
  • Hyperdia : Igual de imprescindible que el bahn.de para hacer el interrail. Puedes planificar de antemano los trayectos en tren y lograr una mejor ruta para ver el máximo posible. No sólo te da las conexiones, horarios, paradas, sino que además te da el precio, por lo que puedes calcular si te sale rentable o no el JR Pass o alguno local.
  • XE.com : Conviene revisarla semanalmente para ver la evolución del cambio de divisa y valorar si la tendencia está a la alza, a la baja. O simplemente para saber cómo está el cambio.

Viajar con el Interrail. Conclusiones y Reflexiones

¿Qué conclusiones saco de este interrail? Pues muchas cosas, como en cada viaje. He disfrutado de las ciudades que visto (algunas más que otras, claro), he aprendido de cada parada, de cada día. Pero sobre todo, me he dado cuenta de cómo ha cambiado el concepto Interrail desde hace unos 10-12 años cuando me planteé hacerlo por primera vez y con otros destinos (Grecia, Italia y Turquía).

Parece una tontería, pero los años no pasan en balde. Sí, ya, es una obviedad lo que estoy diciendo, pero no me refiero sólo al hecho de que yo, como persona, he cambiado. Pues claro, no soy la misma que hace 10-12 años, ni yo, ni mis circunstancias. Pero no me refiero sólo al apartado económico, ya que ya no estoy estudiando y viviendo con mis padres, sino que trabajo, soy independiente, y aunque tengo unas obligaciones financieras, hay mayor movilidad en ese sentido, más opciones encima de la mesa. Incluso teniendo en cuenta de que el propio billete de interrail es más caro si pasas los 25. Pero con todo ello, es lógico que hayamos buscado hoteles, económicos, sí, pero hoteles al fin y al cabo. Y no hemos hecho lo que se suele asociar típicamente al interrail, es decir, dormir en los trenes nocturnos, en albergues de mala muerte, o incluso en la estación. Tampoco hemos hecho kilómetros en tren y horas perdidas en trasbordos y esperas desde casa hasta nuestro destino.

Y a esto es a lo que me refiero con lo de que se nota esa década. Para empezar, hoy en día sale más rentable coger un vuelo hasta el destino de origen del interrail, en nuestro caso, Ámsterdam. No quiero ni pensar lo que habría supuesto hacer ese recorrido en tren. Seguramente habríamos necesitado 10 días para ir y volver, además de los 8 de interrail. Una locura y pérdida de tiempo, porque además, llegaríamos cansados al punto de partida. De esta forma, comienzas la ruta fresco y ávido de recorrer ciudades.

Por otro lado, en cuanto al tema alojamiento, ocurre algo similar. Resulta que hoy en día puedes encontrar una oferta hotelera bastante amplia y para todos los bolsillos. También depende del destino, está claro. Pero en Europa es raro no encontrar un Ibis, NH o similar por 50€ la habitación doble. Por no hablar de los easyhoteles, que salen más baratos incluso y que son una muy buena opción para estancias cortas como en este caso. Cuando estaba con los preparativos recuerdo buscar albergues y nos salían a 20€ por cabeza, sábanas y toallas aparte y con baño compartido. Así que al final, es que te sale más barato un hotel… Al menos teniendo en cuenta que éramos dos. Pero si vas en grupo, siempre puedes pedir habitaciones dobles o triples en función de los integrantes. Creo que sale más rentable.

Así que ya hemos quitado un par de características de lo que nos viene a la mente cuando pensamos en interrail: horas en andenes/trenes y dormir de cualquier manera y en cualquier sitio precario. Y creo que sin alterar mucho el presupuesto. Nosotros volamos con AirEuropa, no con una low cost y nos salió el vuelo por 200€ persona, pero ¿cuánto nos habría salido ir en tren Madrid-La Haya? Desde luego el avión gana. No sólo económicamente, sino como os decía al principio, en tiempo (que es casi más importante, el tiempo es oro).

Pero sobre todo, donde yo creo que ha cambiado la forma de viajar con el interrail es en las telecomunicaciones. Hoy en día es infinitamente más rápido preparar un viaje. Cuando planteábamos el interrail por el sur de Europa nos recorrimos las Embajadas de Turquía, Italia y Grecia (ojo las oficinas que tienen algunas con unas vistas impresionantes de todo Madrid), sin embargo con este, todo está al alcance de un ratón. Internet nos sirve para recopilar información sobre las ciudades, saber qué visitar y qué no con una simple búsqueda en google (lástima no haberme informado más de Rotterdam), hay millones de foros y blogs con consejos, pero a mí para lo que más me ayudó fue para saber las combinaciones posibles entre ciudades y la frecuencia de trenes. Que no está de mal saber si tienes un tren cada media hora o si sólo hay uno por la mañana y otro por la tarde. Para ello, la web de cabecera es die Bahn, la página del ferrocarril alemana. Pero no os asustéis, podéis consultarla en español, y tiene los horarios de un montón de países, aunque no sé si de toda Europa. Supongo que habrá más páginas donde consultar, pero yo ya conocía esta y funciona muy bien.

Eso sí, lo que nos da la vida hoy en día (o nos la quita, según cómo se mire) son los móviles, o tablets o con lo que sea que viaje cada uno. Y es que aunque yo llevaba la tarifa de datos desactivada durante todo el viaje, en los hoteles tienes wifi (al menos en la mayoría de los que cogimos, que para mí es un valor añadido y es algo que tengo en cuenta a la hora de decidirme, aunque primero están el precio y la comunicación) y en los Países Bajos en las estaciones y en los trenes regionales (practicamente el 99% de los que cogimos en el paso por el país), así que viene muy bien, aparte de para comunicarse con la familia y amigos y poner los dientes largos, sobre todo es de gran utilidad para improvisar sobre la marcha, consultar horarios y echar un vistazo a google como nos pasó con Amersfoort.

Así que quitaos (si la tenéis) la idea preconcevida de que el interrail es algo propio de la locura de juventud, creo que se puede hacer con cualquier edad, depende de la organización de cada uno. Hay que establecer unos puntos claves como cuál es el presupuesto, de qué días dispongo y qué ruta quiero hacer. Básicamente con eso, sólo queda buscar cómo llegar al punto de partida, y cómo unir las ciudades que quieres visitar. Puedes llevarlo más o menos cerrado, eso depende de lo cómodo que te sientas con la improvisación.

También está el tema mochila: que si soy mayor, que si me duele la espalda, que si hay muchas cosas que necesito y al final la mochila pesa demasiado… Hay que pensar en dónde se va uno de viaje. Porque gel/champú hay hasta en el último pueblo perdido de la Conchinchina. Porque si se te acaban los calcetines, seguro que encuentras un lidl, plus o similar donde reponerlos, por muy cutres que sean. Porque en las estaciones hay taquillas donde puedes dejar las mochilas… En fin, que hay mil opciones para viajar ligero de equipaje. Yo opté por llevarme una muda y camiseta por día, 3/4 pantalones, sólo uno de ellos largo, una chaqueta, unas zapatillas, chanclas para la ducha, productos básicos de aseo (cepillo de dientes y crema, desodorante, suavizante y cepillo para el pelo y crema solar. El champú y gel lo encontrábamos en cada hotel). Aparte, no puede faltar la documentación, cámara de fotos y los cargadores con sus adaptadores correspondientes. Importante ya que no en todos los países encontraréis la misma toma eléctrica que en casa.

Quizá lo simplifico demasiado, hay otros aspectos importantes como el idioma o la comida, pero que no son tan determinantes. El tema lingüístico a mí no me preocupó mucho a pesar de no hablar ni francés ni neerlandés, podría decirse que con el inglés queda prácticamente solventado, pero claro, depende dónde vayas. Aunque españoles, o gente que lo hable, hay en todos sitios, y si no, siempre están los gestos. Y en cuanto a la comida voy a confesar que soy algo especialita. No todo me sienta bien, sobre todo rebozados y picantes, pero bueno, siempre encuentras algo, aunque sea el típico bocadillo de supermercado: pan y embutido/queso. Eso sí, hay que tener muy en cuenta los horarios, que no siempre son como en España y te puedes volver loco a las 9 buscando un sitio donde cenar o comprar la cena para llevártela. Ah, y por supuesto, si no queréis sorpresas, perdid agua SIN gas. Si no, se sobreentiende que es CON. A no ser que os guste, claro.

Pero en general, no sé si por los países que recorrimos que están muy bien comunicados y son algo potentes económicamente, pero el caso es que fue un interrail muy tranquilo, sin tantos avatares como leí por aquí. Y es que no estoy muy de acuerdo con los 38 puntos mencionados. Sobre todo con:

Punto 6: Eso de llevar embutido para ir tirando… No se me ocurriría, no sé, vale que el jamón está muy rico, que cuando sales de España hay comidas que echas de menos… pero irte de interrail con el chorizo entre los calcetines… No lo veo… Y si viajas en avión, menos.

Punto 10: Lavar la ropa. Pues depende del tiempo que vayas… si vas un mes… pero 11 días como fuimos nosotros… no abultan tanto 11 mudas… La ropa interior es lo que menos ocupa.

Punto 13: ¿Perdona? ¿Tan extraño es ver a alguien mayor de 30 haciendo el interrail? Creo que ya he explicado los motivos por los que no tiene edad.

Punto 17: Lo de dormir en trenes nocturnos no termino de verlo. Si me encontrara en tal situación, me plantearía si me merece la pena hacer un trayecto en 5 horas maldurmiendo en el tren, o pagar una noche de hotel, descansar en condiciones y coger un tren a las 6 de la mañana, por poner un ejemplo, y tardar 3 en llegar al destino… Supongo que depende de las conexiones.

Punto 23: Dormir en las estaciones. Poco más que añadir con respecto al punto 17. Quizá lo que falla es la planificación de la ruta y de las escalas.

Eso sí, sí que estoy de acuerdo en lo de revisar el billete, el andén y el tren en el que te montas. Así como si es de 1ª ó 2ª clase o es un vagón silencioso (en los Países Bajos encontramos alguno y es una gozada la tranquilidad que se respira. Los viajeros aprovechan para dormir, leer, trabajar, o disfrutar del paisaje sin tener a las típicas cotorras detrás).

También estoy de acuerdo con lo de no saber en qué ciudad te has levantado, qué país es y qué idioman hablan. Afortunadamente con el € teníamos una preocupación menos. Pero bueno, esta sensación es similar a la del crucero. Pasa una semana y has visto 6-7 ciudades, de varios países, en los que hablan diferentes idiomas, con culturas tan diversas, que no sabes en qué mundo vives ni cuánto tiempo ha pasado cuando vuelves a casa, porque está todo tan concentrado que parece que has estado fuera el doble de días.

Y cuando deshaces el equipaje, hay que poner en orden los recuerdos y las fotos, madre mía, las fotos… Ardua tarea cuando vuelves con gigas y gigas y tienes que ir pensando qué ciudad era la que ves en la foto. Además, es algo que tienes que hacer cuanto antes, porque luego esos datos se dispersan. Aunque siempre quedará el código de tiempo en las propiedades de cada imagen, los tickets de compra que marquen el camino seguido o afortunadamente para mí, el gps de la cámara (cuando se encuentra) que me dice dónde está hecha cada foto. Aquí podéis ver la ruta de todas las fotos que hicimos y nos geolocalizó:

RecorridoUna pena que no marcara La Haya que me encantó. Sin embargo, ha tenido la buena decisión de no encontrarnos en Rotterdam, que mejor, porque es para olvidar.  Si pensáis en un recorrido similar, os recomiendo que toméis nota de las siguientes ciudades:

Países Bajos: La Haya, Haarlem, Leiden, Delt, Maastricht, Utrecht, Zaanse Schans, Amersfoort, Edam, Volendam, Marken y Ámsterdam (Omitiría Eindhoven y Rotterdam)

Bélgica: Amberes, Brujas, Gante y Bruselas.

Luxemburgo podéis obviarlo. Está quizá demasiado lejos.

En fin, mil recuerdos que me ha llevado varios meses el poder ordenar y contar. Seguro que me he dejado cosas en el tintero. Y eso es lo bueno, que cada vez que recuerdas un viaje, te vienen a la mente diferentes momentos vividos. Pero de momento, con esto, zanjo el Interrail. Ahora a pensar en el próximo viaje.

¿Os habéis planteado alguna vez hacerlo? Ya conozco a dos personas que se están planteando hacer un interrail este verano, con destinos totalmente diferentes. Y creo que estaría más extendido si se le diera más publicidad. Es una forma tan buena como otra cualquiera de viajar y sale rentable si te lo montas bien. Es más, no sólo como viaje de verano de 10-15 días, sino que creo que puede ser muy útil para una escapada de un puente de 3-4 días. Para mí desde luego queda como opción para repetir.

Recomendaciones (y balance final) para un Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Es una pena llegar al final, hacer balance… y más cuando todo sale bien. Como ya comenté, todo comenzó en 2011 y nos fuimos de viaje a finales de abril. En 17 días se nos fue la planificación de unos 4-5 meses, pero mereció la pena dedicarle ese tiempo, porque la aventura salió redonda.

No tuvimos problemas con la documentación, no usamos el carnet internacional de conducir, ni el seguro de viaje, que es lo mejor que te puede pasar de vacaciones, no tener ningún percance, y más a tantos kilómetros de casa, con tantas horas de coche, en lugares tan inhóspitos.

Asimismo, todo fue perfecto con las reservas de coche y hoteles, así como las entradas, no nos llevamos ninguna sorpresa negativa con lo que ya llevábamos preparado, al contrario, creo que he mencionado bastantes veces que fuimos de menos a más, los hoteles eran cómodos, limpios, bien situados y económicos (algunos no tanto, pero compensaban con otros que estaban por debajo de la media). Vimos todo lo que queríamos ver, incluso algo más donde nos sobró tiempo, hicimos nuestras compras, comimos bien… en fin, no puedo sacarle pegas a nada.

Así pues, no puedo dar muchas más recomendaciones que las que ya di al inicio. Es decir, mejor si lo preparas con tiempo, no tengas miedo a llevarlo tan atado que no vas a disfrutar, porque luego tienes tiempo de improvisar, pero es importante tener cerrado el vuelo de ida, el de vuelta, cómo te vas a desplazar entre medias, los que quieres ver, si tienes que reservar previamente para entrar en algún parque, los alojamientos…

Aunque sí quiero mencionar una opción que nosotros descartamos, pero que es valorable, y es no hacer tantos kilómetros en coche, sino coger un vuelo nacional en determinado momento para saltar tierras áridas sin mucho que ver.

Nosotros nos lo planteamos para ir de Las Vegas a San Diego, pero decidimos que no nos era viable por la cantidad de equipaje que llevábamos (empiezas con poco y a medida que pasan los días acumulas y acumulas) y porque tendríamos que hacer escala en Los Ángeles seguramente. Para el resto del viaje no merecía la pena porque nuestras etapas eran de una media de 3 horas en coche. Pero es algo a tener en cuenta a la hora de diseñar la ruta.

Otra valoración inicial es con qué compañía volar así como dónde llegar y desde dónde volver. Por ejemplo, Iberia tiene vuelos directos desde Madrid a Los Ángeles. Pero imagina que quieres hacer como nosotros y comenzar en San Francisco, pues necesitarás un vuelo nacional. O al revés, puedes salir desde Los Ángeles, acabar en San Francisco y después coger ese vuelo nacional para volver a Madrid. Pero en función de ese condicionamiento, a lo mejor has de plantearte no ir tan al este como hicimos nosotros y trazar una ruta circular. Salir de Los Ángeles, subir la costa hasta San Francisco y volver por el interior… O quizá no bajar hasta San Diego y desde Las Vegas volar a LAX… En fin, que es importante saber qué quieres ver y qué opciones de vuelos te salen mejor, porque o reestructuras la ruta en función de las escalas, o las escalas en función de la ruta. Nosotros al ir a ver a la familia queríamos dejar San Diego y Los Ángeles para el final. Aunque también os digo que por lo que nos salió el alquiler del coche más la gasolina, no nos habría salido rentable un vuelo nacional… pero depende de las personas que viajéis, claro.

En cuanto a los integrantes, creo que ya mencioné que 4 me pareció el número ideal, nos ahorramos en coche, alojamiento, en entradas a parques nacionales (que la entrada es por vehículo y 4 integrantes), pero aparte del número, hay que tener en cuenta la personalidad, el carácter de los viajeros. Es decir, necesitas que todo el mundo tenga la misma ambición, el mismo interés, que vaya con la misma intención. No te sirve que 3 quieran ir a hacer turismo, ver naturaleza, patear ciudades, y que el cuarto sólo quiera ir de compras, no le guste la naturaleza y vayas con él a remolque en todos sitios. Así pues, recomiendo que antes de cerrar el grupo de integrantes, os sentéis a dejar claro las intenciones de cada uno, el porqué de cada parada, el qué ver, que todos se documenten un poco para saber adónde van… porque si no, os podéis encontrar con momentos desagradables que os pueden estropear el viaje.

Nosotros ya nos conocemos bastante, es lo que tiene viajar con tu pareja, tu hermano y tu prima, y ya habíamos viajado juntos, no los 4, pero sí unos con otros, otros con unos, pero el caso es que sabíamos que todos queríamos lo mismo: 17 días a tope, viendo el máximo de cosas posibles, acostándonos pronto y madrugando mucho, comiendo en ruta donde fuera, recorrer naturaleza, visitar ciudades y todo sin parar. Y lo cierto es que por eso no tuvimos que ir tirando unos de otros, cuando llegábamos a un hotel nuevo, ya estábamos pensando en el día siguiente, en prepararnos la ropa y los mapas para la próxima ruta, estableciendo la hora de levantarse y de salir, quién se duchaba por la noche y quién por la mañana… Coordinación, vaya. No todo fue de color de rosa, claro, hubo algún que otro día con desacuerdos varios por decisiones que no se tomaron grupalmente, pero disfrutamos del viaje al máximo.

Para decidir quién formará parte del viaje, también es importante aclarar un presupuesto. Nosotros teníamos cerca otros viajes, como el de Nueva York, y más o menos sabíamos hasta dónde queríamos llegar como límite de presupuesto, y eran los 2000€ por persona. La situación de cada uno de nosotros es diferente, por eso hay que hablarlo desde el principio, para luego evitar que haya quien se caiga porque se dé cuenta de que no llega, y todos los cálculos se te desbarajustan. No es lo mismo hacer un presupuesto para 4, que para 3, ya que los gastos comunes como coche, hoteles y comida se han de dividir entre uno menos. A pesar de nuestras situaciones económicas dispares, todos pudimos organizarnos, ya que fuimos pagando escalonadamente, primero el avión, luego coche, después hoteles, más tarde reservas… y también que entre nosotros íbamos pagando unos y otros según cada uno pudiera. Para esto recomiendo llevar una plantilla, un excel, por ejemplo, para ir anotando lo que va pagando cada uno, y antes de emprender el viaje, reajustar. Así pues, yo pagué 3 vuelos y un hotel, otro 4 hoteles, otro reservó el vuelo en helicóptero y el coche, otro las entradas a Antelope, un par de hoteles e hizo el cambio de moneda… Y al final, a la hora de partir, todo el mundo había puesto lo mismo y llevábamos un bote en dólares para gastar allí en comida, gasolina, tasas, siempre que las tarjetas no fueran admitidas. En fin, entre lo que pagamos aquí escalonadamente y los gastos de allí (gran parte ya pagado porque estaba descontado al hacer el cambio de divisas) nos gastamos 1817,11€, bueno, mi hermano que tenía el vuelo con Iberia con descuentos se gastó 1569,11€. Luego cada uno hizo sus compras de ropa, productos electrónicos y recuerdos, que creo que nos hicieron llegar a los 2000€. Y nos podría haber salido más barato si hubiéramos cogido los vuelos en diciembre, es lo primero que hay que tener claro, los vuelos. Pero nos demoramos mucho en decidir quiénes íbamos, la ruta, y demás.

Por cierto, una última anotación sobre los pagos. He comentado que llevábamos efectivo para donde no fuera posible pagar con tarjeta, y lo digo porque os recomiendo que miréis bien la comisión que os cobra vuestro banco, porque a mí con ING me salía más a cuenta pagar con tarjeta que en efectivo, ya que la comisión era el cambio de moneda a dicho día y el 2% de visa, mientras que cuando cambias divisa, el banco te aplica comisiones que pueden ser algo superiores. Así que, está bien llevar efectivo, pero no os volváis locos, allí se puede pagar hasta un paquete de chicles con tarjeta. Aunque también es verdad que a veces, sobre todo en gasolineras, la tarjeta de débito al ser extranjera, te pide un pin de 5 cifras para pasarla a crédito, y nuestras tarjetas tienen un pin de 4, por lo que, o pagabas en efectivo, o con una de crédito. Ah, esto me recuerda también que la gasolina no cuesta lo mismo en efectivo que en tarjeta, es más caro de esta última forma, generalmente unos 10 centavos el galón. Un galón son 3,78 litros y 10 centavos en aquel momento eran 0.08€, que no es mucho, pero tantos días con el coche… pues echas cuentas, y te sale algo mejor pagar en efectivo, claro.

Y para terminar, os pongo nuestra ruta en mapa, o casi completa, ya que es el mapa que hace mi cámara de fotos que tiene gps integrado, sólo que no siempre consigue encontrarse el gps, por lo que no salen todos todos todos los puntos, pero bueno, si trazáis una línea imaginaria de punto a punto, podéis ver el Road Trip.

Espero que hayáis encontrado útil la información, si tenéis cualquier duda, preguntad sin problema. A ver si saco tiempo y os cuento algo de los Fiordos en las próximas entradas, aunque lo tengo menos fresco, pero seguro que en cuanto abra las fotos, me empiezo a acordar.

¿Qué reservar para un Road Trip por la Costa Oeste de los Estados Unidos?

Bueno, partimos de la idea de que queríamos llevarlo lo más cerrado posible, no es que se tratara de un viaje como cuando te venden un paquete turístico, pero por conocidos, amigos y foros de internet, vimos que el alojamiento en ciertas zonas, brilla por su ausencia… y, como os decía en anteriores entradas, tienes que reservar billete a Alcatraz, entrada a Antelope Canyon, el helicóptero para ver el Gran Cañón, por supuesto los billetes de avión, el coche… en fin, que aunque puedas dejar algo a la improvisación, hay cosas que es mejor que no.

Realmente hasta enero no nos pusimos en marcha. Habíamos empezado con fuerza en agosto, pero entre decidir la ruta, ver los cambios que nos suponía… y bueno, el tema de integrantes oscilaba… 3 estábamos claros, pero algunos tenían problemas con que les dieran vacaciones en el trabajo, luego hubo un punto en que éramos seis y se nos salía de madre… Y es que aunque es un viaje que mucha gente quiere hacer y piensas que cuanta más gente, mejor, más risas, más momentos para recordar; lo cierto es que ahora, a toro pasado, he de decir que 4 fue el número perfecto. Hay que tener en cuenta que te mueves en coche la mayoría del tiempo, y los coches americanos son grandes, pero cada persona implica por lo menos una maleta, así que no es sólo tema de pasajeros que admita el coche, sino también de maletero… Sí, a más personas, el importe total de coche y gasolina sale algo más barato, pero si al final tienes que llevar dos coches… y bueno, eso contando con que todo el mundo tenga carnet de conducir y más de dos años de carnet, y más de 25 años… Algo que sólo 2 cumplíamos en la totalidad.

De hecho, el número también fue el apropiado en los alojamientos, ya que te sale por el mismo precio una habitación con una cama King Size (2m x 2m) que una con dos camas Queen (1,60 x 1,90). Así que no es lo mismo una habitación para 4 que si hubiéramos ido 6, ya que habríamos tenido que coger dos habitaciones, o incluso 3. Es algo a tener en cuenta a la hora de ajustar el presupuesto. Aún así, el alojamiento en general es bastante bueno y barato. Nosotros fuimos a mejor, sin decir que ninguno fuera malo, porque todos tenían camas amplias, baños limpios y cuando teníamos desayuno y wifi el servicio fue adecuado también.

Pero me he desviado, estábamos en enero. Una vez que  nos quedamos en 4 integrantes, reservamos los vuelos. Os recomiendo que los saquéis cuanto antes, porque nosotros en diciembre los habíamos visto a menos de 700€ y a finales de enero cuando lo sacamos, estaban ya a casi 900. El Euro no ayudó tampoco, hay que jugar con las divisas… 3 de nosotros volamos a Filadelfia y de ahí a San Francisco con US Airways y vuelta desde Los Ángeles, también con escala en Filadelfia. El cuarto en discordia tenía puntos por la tarjeta travel club y voló con Iberia ida y vuelta a Los Ángeles y se buscó un vuelo nacional de LAX a San Francisco. Ojo con esto, que a veces no miramos y tenemos algún tipo de tarjeta o acuerdo que nos abarata entre empresas y te puedes ahorrar unos euros… Los vuelos nacionales en Estados Unidos los puedes encontrar por unos 30$, eso sí, te cobran la maleta aparte… pero aún así, es planteable… hay que mirar todas las opciones.

Bueno, ya os he mencionado el billete de avión, que cuanto antes, mejor, el tema del alojamiento, que si tenéis una ruta clara, es mejor fijar si no todos, al menos la mayoría de los hoteles, nosotros lo hicimos por hoteles.com y la mayoría tenían posibilidad de cancelación hasta 24 horas antes sin penalización, por lo que no pierdes nada reservando. Teníamos claro reservar en San Francisco por ser la primera parada, en Yosemite fuimos a unas cabañas que me recomendó una amiga (una gran elección, ya lo veréis en su etapa), en Bakersfield era parada obligatoria para descansar, así que decidimos cogerla también, en Las Vegas… pues por poder elegir un hotel de nombre (algo de lo que no nos arrepentimos para nada), en la zona del Gran Cañón y reservas navajas porque son “pueblos” en los que sólo hay 4 hoteles (y no es un decir), no te quieres pillar los dedos… En fin, que nosotros reservamos todo por la ruta en cuestión. Comparamos en buscadores de hoteles, mirábamos la web del hotel, a ver por dónde teníamos mejor precio, y al final, solía ganar hoteles.com y he de decir, que ningún problema. Bueno, no con la web, a veces nos encontrábamos con que la reserva la tenían por nuestro segundo apellido en lugar del primero… y se hacían algo de lío en las recepciones, así que si llegáis y no os encuentran en la reserva, enseñad el pasaporte y que busquen todas las opciones… en uno de ellos incluso habían cortado el apellido…

El coche, también por recomendación de una amiga, lo cogimos en ealquilerdecoches. Lo mismo, un buscador, que te da la mejor opción entre diversas compañías, si tienes cualquier problema, llamas al 900 que tienen a tu disposición, te responden al momento, en castellano e incluso puedes hacer la reserva por teléfono. Nosotros para asegurarnos el tipo de coche lo hicimos por teléfono, en cinco minutos, das los datos, te mandan un mail de confirmación, lo entregas en la oficina de alquiler, y listo. Nosotros cogimos un 4×4 tamaño pequeño y nos dieron un Jeep Compass automático (como no) que de espacio para pasajeros estupendo, pero de maletero… bueno, teniendo en cuenta que llevábamos 6 maletas… iba justo y había que jugar al tetris todos los días, porque todos los días era carga y descarga… Al final las bolsas de aseo iban rellenando huecos y amortiguando las maletas en lugar de ir dentro.

Así pues, como iba diciendo, en enero compramos los billetes de avión, en febrero las entradas de Alcatraz, el coche, algunos hoteles, el helicóptero, en marzo Antelope Canyon el resto de hoteles, y en abril a contar los días que faltaban para irnos y preparar documentación (os hablaré en la próxima entrada). Con lo que, de esta forma, poco a poco vas pagando las vacaciones… y cuando llegas allí, sólo pagas comida, gasolina y compras personales que quieras hacer, lo cual es mucho más fácil de asumir. Al menos a nosotros nos funcionó.