Nuestra experiencia con el Roaming

A mediados de junio tuvimos la buena noticia de que llegaba el fin del Roaming en Europa. Sin embargo, aunque nos decían que iba a ser muy sencillo y que funcionaría como si estuviéramos en casa; en la práctica no es del todo así. Al menos mi experiencia hasta el momento.

Este verano estuvimos en Letonia, Lituania y Polonia – ya escribiré sobre ello, aún quedan un par de viajes antes que relatar – y nada más aterrizar en Riga pensé que con activar la itinerancia de datos ya tendría conexión. Pero no. Revisé que no tuviera nada desmarcado, reinicié el móvil, busqué red… pero seguía sin estar “como en casa”. Así pues, mientras esperábamos la mochila en la cinta, y con la wifi del aeropuerto, mandé un correo a mi compañía (Pepephone) indicándoles mi situación.

Minutos más tarde, cuando íbamos en el bus rumbo al hotel, de pronto comenzaron a llegarme alertas al móvil. Por fin tenía conexión, aunque 3G. Al parecer Pepephone necesitaba tener conocimiento previo de mi viaje al extranjero. Como en dos días cambiaría de país, aproveché para responder a su correo electrónico haciéndoselo saber.

Sin embargo, cuando llegamos a Lituania, de nuevo estaba como en Letonia. Mi móvil encontraba varias redes, pero no llegaba realmente a conectarse a ninguna. Así que nuevo correo y al rato tenía red y datos. Esta vez sí que tenía 4G.

Pero lo mejor llegó cuando pisamos suelo polaco. Según pasamos la frontera el dispositivo se conectó automáticamente a la red con la que Pepephone tiene acuerdos, sin embargo, no recibía datos. Sí que tenía cobertura de voz, por el contrario. Cómo no, tuve que escribirles de nuevo, esta vez aprovechando la WiFi del autobús. ¿Su respuesta? Que en Polonia solo tienen acuerdo para llamadas y mensajes, no para datos.

Al tratarse de una OMV y no tener red propia, no tiene el mismo poder de negociación que otras compañías. Esperemos que esto mejore de cara al futuro. Aquí se puede consultar qué acuerdos tienen en cada país.

Por otra parte, en el caso de Jazztel tuvimos red en los tres países tanto de voz como de datos y no hace falta ponerse en contacto con ellos. Eso sí, tampoco es tan simple como activar itinerancia, buscar red y conectar.

En primer lugar hay que asegurarse de que está activado el roaming en el área de cliente. Y además, hay que buscar la aplicación Kit de herramientas Sim, seguir la ruta Servicio Roaming/Selección de Red/Manual y seleccionar “Internacional”.

Después de reiniciar el móvil se debería de enganchar a una red automáticamente.

En caso de tener un iPhone la secuencia a seguir es Ajustes/teléfono/Aplicaciones de la SIM/ Servicio Roaming/Selección de Red/Manual/internacional. Y del mismo modo: reinicio y listo para usar.

Una vez en España hay que volver a hacer la operación pero eligiendo “Nacional”. Sin duda, mucho más sencillo que con Pepephone. Eso sí, he de decir que en ninguno de los dos casos hemos tenido cargos adicionales a nuestra tarifa habitual.

Por otro lado, mi hermano que es de la compañía GiffGaff de Reino Unido, cuando ha venido a España no ha tenido que hacer nada especial, simplemente activar los datos. Eso sí, no ha pasado de 3G.

Quizá es pronto para valorar el fin del roaming teniendo en cuenta que llegó a mediados de junio, pero de momento hay algunas fisuras. Sí que es cierto que en el caso de Jazztel tan solo es un tema de configuración del teléfono y no hay mayor problema; pero Pepephone sí que debería mejorar al respecto. No tiene mucho sentido que haya que avisar cada vez que se cruza una frontera. Y en cuanto a lo de las limitaciones como la polaca, quiero pensar que es porque aún no han llegado a acuerdos puntuales y que están trabajando en ello. Lo seguiremos descubriendo en nuestros viajes.

Llegó el fin del Roaming en Europa

Desde hoy 15 de junio podemos viajar a la Unión Europea y seguir utilizando nuestra tarifa de teléfono móvil como si estuviéramos en territorio nacional. Un gran paso que ha llevado mucho tiempo y ha tenido que superar muchas trabas.

Nelie Kroes, la política neerlandesa que fue comisaria de Agenda Digital entre 2010 y 2014 comenzó con esta batalla contra el roaming. Y es que en una Europa en la que se derribaron fronteras y se instauró moneda única, no tenía sentido que siguiéramos con esa limitación en las comunicaciones. Pero es que las empresas telefónicas no lo ponían fácil, de ahí el largo camino.

Con el roaming las operadoras cobraban un sobrecoste al usuario al hacer uso de su contrato fuera del país donde lo tenía contratado. Se escudaban en que las telefónicas del resto de países les cobraban a ellas un recargo por ese tráfico. En un primer lugar cedieron en las llamadas, que al fin y al cabo es lo que menos se usa. Sin embargo, en cuestión de datos de navegación, que es lo que realmente genera movimiento hoy en día, subieron los precios.

A partir de hoy todo cambia. Eso sí, hay limitaciones. Si un operador detecta que en un período de cuatro meses un usuario está haciendo más uso de la tarifa en el extranjero que en el país en que se ha contratado, podrá aplicar un recargo. aunque antes deberá solicitar explicaciones al cliente, quien tendrá 14 días para clarificar la situación. Si da explicaciones, no se le aplicará penalización alguna. Sin embargo, en caso de no justificar este gasto, se le podrá aplicar un recargo de hasta 3,2 céntimos/min en las llamadas, 1 céntimo por SMS y 7,7€ por GB. En el caso de los datos los precios irán bajando progresivamente en los años sucesivos. En 2018 el máximo se fijará en 6€; en 2019, en 4,5€; en 2020 en 5€; en 2021 en 3€; y, finalmente en 2022 en 2,5€. Todos los precios sin impuestos añadidos.

Este límite se fija, en teoría, para evitar que los usuarios se acojan a una tarifa de un país en el que no residen, solo por ser más barata. Lo cual, teniendo en cuenta los precios de España, no sería difícil. En casos como un traslado por motivos de trabajo o estudios que se pasaran de esos 4 meses, se podría acreditar a la compañía y, en principio, no debería poner trabas, ya que se trata de una estancia puntual.

Los que viven en poblaciones fronterizas y que sus móviles alternen entre varias redes móviles de diferentes países parece que no tendrán problemas siempre que al menos una vez al día se conecten a la red donde contrató la tarifa. En ese caso, ese día ya no contará como en itinerancia.

Sin embargo, algo curioso que ocurrirá con el fin del roaming en Europa es que si por ejemplo un residente en Salamanca se conectase a la red de Portugal y llamase al país luso, pagaría la llamada como local. Por contra, si ese mismo usuario se conectase a la red de España e hiciera la misma llamada a Portugal, tendría que abonarla como conexión internacional. Algo similar a lo que ocurre con los SMS, cuyo precio entre países de la UE es inferior (0,11€ + IVA) a uno en la red nacional (0,15€ + IVA).

Este cambio en la normativa afecta a los países de la Unión Europea y algunos asociados: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia (incluyendo territorios de ultramar como las Islas Aland, Martinica, Guadalupe, San Martín, Guyana francesa, Reunión y Mayotte), Grecia, Holanda, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Noruega, Polonia, Portugal, República Checa, Reino Unido (incluido Gibraltar), Rumanía, San Marino y Suecia.

Reino Unido de momento estará en la lista hasta que se acuerde su salida de la UE. Por otro lado, quedan fuera Andorra y Suiza.

Para el resto de países el Roaming seguirá activo, aunque cada vez más son las operadoras que ofrecen planes para el extranjero. Por ejemplo, Vodafone ya lo tiene para países como EEUU, Suiza, Albania y Turquía.

Pese a las limitaciones, en general, es una buena noticia para los usuarios, ya que ahora no habrá que pagar más, ni contratar plan adicional para viajar a los países de la lista. Será como usar el teléfono en casa, con el mismo servicio y condiciones. Se acabaron los infartos al ver una factura desorbitada por haber dejado marcada la casilla de itinerancia de datos por error. También evitará tener que echar cálculos para comprar una SIM local o buscar WiFi en cada rincón.

Aún así, habrá que ver cómo funciona en realidad, pues mucho me temo que este cambio puede suponer una subida de tarifas para recuperar de alguna manera ese importe que van a dejar de cobrar. Habrá que probarlo en el próximo viaje para confirmar si es tal y como lo pintan.