Nueva Serie para ver: Señoras del (h)AMPA

Últimamente se está mejorando mucho en lo que a ficción nacional se refiere. Y prueba de ello es la recién estrenada Señoras del (h)AMPA, que fue premiada como mejor serie internacional en el MIPTV de Cannes. Yo he de reconocer que, aunque cuando vi el anuncio me pareció que apuntaba maneras, viniendo de Telecinco, tenía mis recelos. Sin embargo, confieso que me enganchó desde el primer momento y me arrancó bastantes carcajadas.

Esta nueva comedia nos presenta la historia de cuatro mujeres de barrio obrero y cómo un suceso accidental cambiará sus vidas. La primera de estas mujeres es Maite, interpretada por Toni Acosta, que está todo el día de acá para allá intentando vender robots de cocina a domicilio para poder llegar a fin de mes. Después, cuando llega a casa, tiene que lidiar con dos hijos que pasan de ella y con las tareas domésticas, ya que está separada y todo el peso recae sobre sus hombros. En el trabajo van a hacer recortes, por lo que tiene que mejorar sus ventas para conservar su puesto. Y no lo tiene fácil, pues su máxima rival es Elvira (Marta Belenguer), una mujer de clase acomodada, repelente y que vende Turbothunders 3000 como churros. Así, desesperada por la situación, aprovecha una reunión del AMPA para convocar una demostración de robot a la que se apuntarán Lourdes, Virginia (Nuria Herrero) y Amparo (Mamen García).

Lourdes, protagonizada por Malena Alterio, es la mejor amiga de Maite y todo lo opuesto a ella. Es una mujer decidida, con carácter y sin filtros a la hora de expresarse. Es administrativa en la sección de DNIs en la comisaría del barrio, donde también trabaja su marido Vicente, que es policía y con la que tiene una hija. Al igual que Maite, económicamente se encuentran en una situación crítica, pues recientemente los nuevos dueños del edificio en que viven (casualmente Elvira y su marido) les han enviado un aviso de desalojo.

Amparo (Mamen García) es vecina de Lourdes y Vicente y se encuentra en la misma situación. Además es la portera del bloque y cuida de su nieto Omar, ya que su hija, que parece que es actriz, se encuentra continuamente de viaje.

La cuarta protagonista es Virginia, interpretada por Nuria Herrero, la benjamina de las cuatro. Cajera de un supermercado, está casada con Carlos con quien tiene una niña de seis años. Además, está embarazada del segundo.

Son cuatro mujeres con las que es fácil empatizar. Alejadas de los clichés de madre perfecta, tienen trabajos precarios con los que apenas llegan a fin de mes, viven en edificios antiguos en barrios obreros, sus hijos son malhablados, contestones y no hacen caso, tienen que cenar cualquier cosa precocinada porque no les da la vida para hacer la compra o cocinar, se han teñir o depilar mientras realizan otras tareas, hacen malabares para poder acudir a las reuniones del colegio y apenas tienen tiempo para sí mismas… Son la cotidianidad de cualquier barrio obrero, con mujeres reales que intentan sobrevivir lo mejor que pueden mientras van sorteando los reveses del día a día.

Pero por si esa carrera de obstáculos que es la vida no fuera suficiente, todo se complica aún más cuando, durante la demostración del robot de cocina, un desafortunado accidente se acaba convirtiendo en asesinato. Porque sí, ha sido sin querer, pero todas tenían motivo para asesinar a la víctima y las pruebas parecen inculparlas, así que deciden tirar para adelante y deshacerse del cuerpo. Así, estas señoras del AMPA se convierten en las señoras del Hampa cuando entran en una espiral de actos delictivos para salvaguardar el secreto que les une.

Con este argumento la serie podría convertirse en un thriller, pero tiene un tono más cómico. En concreto de comedia negra, muy próximo al humor de Fargo, en que cualquier situación dramática e incómoda arranca la carcajada. Además, en algunos momentos recuerda a La Comunidad, de Álex de la Iglesia y a las mujeres que suele relatar Almodóvar. Es costumbrismo puro mezclado con drama, comedia y suspense.

Pero este equilibrio de géneros funciona bien porque está apoyada en unos buenos personajes, muy bien construidos, reales, como decía más arriba. Mujeres que ríen y que lloran, que sufren, que se desesperan, que se equivocan… pero que le echan un par de ovarios, se ponen el mundo por montera y tiran para adelante. No necesitan un trauma que las defina en su fortaleza. Y la elección del elenco es muy acertada. Todas y cada una de las actrices están sublimes. Interpretan con naturalidad y frescura a sus personajes, sobre todo Acosta y Malerio, quienes funcionan además muy bien juntas poniendo de manifiesto la diferencia de caracteres de Maite y Lourdes.

Señoras del (h)AMPA no es una comedia de chiste fácil, sino que es inteligente, divertida y con un toque gamberro, irreverente e incorrecto (pero sin faltar). Pese a que la duración del episodio es de más de una hora, consigue mantener bien el ritmo y el tono.

Por fin podemos ver en la televisión española en abierto y en prime time (si es que aún existe) una serie diferente, transgresora y novedosa. La primera temporada consta de 13 capítulos y ya desde antes de su estreno está renovada para una segunda, así que parece que tendremos señoras para rato.

Nueva Serie para ver: Vota Juan

Pocas series se han hecho en España relacionadas con la política (Señor alcalde y Moncloa, ¿dígame?), pero parece que ya nos vamos desencorsetando y probamos nuevas estructuras, nuevas tramas y nuevos estilos. Tal es el caso de Vota Juan, una comedia fresca que se centra en la historia de Juan Carrasco, un mediocre político que abandona su Logroño natal para convertirse en Ministro de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Sin embargo, él no quiere quedarse ahí, su mayor aspiración es llegar a Presidente, por eso, cuando de rebote se entera de algo que no debería saber, se prepara para presentarse a las primarias de su partido y así acercarse a su objetivo.

El personaje está magníficamente interpretado por Javier Cámara, a quien además le acompañan María Pujalte como Macarena Lombardo, su jefa de prensa (que casi le quita el protagonismo), Nuria Mencía como Carmen Müller, su jefa de gabinete y Adam Jezierski como  Víctor, su pelota asesor personal. Es este equipo de campaña quien tratará de aconsejar al desastroso y mezquino candidato así como enmendar su falta de habilidad política.

Además de un cuidado reparto, cuenta con unos diálogos ágiles y ácidos huyendo del gag y de las risas enlatadas. Ayuda en el ritmo su duración de media hora, que no deja lugar para los silencios o la redundancia. Eso sí, se recrea en los momentos incómodos y bochornosos del ministro, como su insistencia en hacer comillas con los dedos o sus ruedas de prensa donde muestra su ineptitud. La serie comienza ya con una crisis en ciernes y vamos descubriendo los protagonistas a medida que se desarrolla la acción, sin tiempo que perder en presentaciones.

No creo que haya que esperar una serie demasiado profunda y con debate político. Por el contrario pinta más a que, con la excusa de este personaje que únicamente busca su propio interés y que es capaz de cambiar sus principios según el momento, se va a presentar el lado más bochornoso de la política, todo aquello que queda entre bambalinas. Es decir, no va a ir a lo particular, sino a lo general, a las guerras políticas internas, las intrigas de partidos, las envidias y las zancadillas. Ya solo con eso, tiene bastante material. De hecho, ni siquiera hace falta que los guionistas le den mucho a la imaginación, pues el panorama político español parece de peli de Berlanga.

De hecho, han aprovechado las elecciones del 28-A para hacer su propia campaña con el lema #VotaJuan. Incluso hemos podido ver entre los tuits de la cuenta de @soyjuancarrasco cómo ha recreado los carteles del PP, PSOE, Unidas Podemos o Ciudadanos.

Una campaña de marketing muy en la línea de la que llevó Netflix con House of Cards.

De momento Vota Juan cuenta con una primera temporada de ocho capítulos que queda abierta de cara a una segunda temporada. ¿Conseguirá llegar a la Moncloa? Habrá que darle al play.

Nueva Serie para ver: El Embarcadero

Álex Pina y Esther Martínez Lobato, responsables de La casa de papel estrenaron en enero nueva serie: El embarcadero. Cierto es que solo con leer la sinopsis ya se ve no tienen nada que ver una con la otra, pero el hecho de contar con los mismos creadores invita a ver el piloto para descubrir si de nuevo presentan un producto de calidad.

Dirigida por Álex Rodrigo, Jesús Colmenar y Jorge Dorado, El embarcadero es un drama que nos introduce a un triángulo amoroso. En el primer capítulo vemos cómo Alejandra (Verónica Sánchez), una arquitecta de éxito felizmente casada con Óscar (Álvaro Morte) recibe en medio de la noche la noticia de que este ha sido encontrado muerto en su coche en lo que parece ser un suicidio. Ella para empezar no es que desconfíe del suicidio, es que ni se plantea que sea su marido, pues este está en Alemania por trabajo. Tras acudir a la Guardia Civil para reconocer el cuerpo, no solo certifica que es Óscar, sino que no lo conocía para nada. No entiende cómo es que estaba en Valencia y no en el extranjero, tampoco que se haya suicidado cuando habían hablado apenas unas horas antes y estaban haciendo planes de futuro, pero sobre todo, lo que le descoloca es que tuviese dos móviles. No sabe quién ese desconocido con el que llevaba 15 años casada.

Este segundo teléfono encontrado junto a su cadáver le dará a Alejandra algunas pistas. Aunque no agradables. Pronto descubre que Óscar llevaba otra vida en La Albufera, a 10 kilómetros de casa, con otra mujer, Verónica (Irene Arcos). No reconoce en los vídeos a este Óscar que se comporta como una persona totalmente diferente con esta mujer espontánea. Así, cuando su vida se acaba de desmoronar, Alejandra intenta reconstruir el puzzle emprendiendo un viaje en busca de la verdad. Pero no solo de la verdad sobre su marido, sino sobre ella misma, sobre quién es, en qué ha basado su vida los últimos años. Para ello, se acercará a Verónica haciéndose pasar por una desconocida.

Poco más nos deja el episodio. Partimos de la muerte de Óscar y de cómo se encuentran estas dos mujeres tan distintas. Queda por descubrir el viaje emocional que recorrerán juntas y si el suicidio ha sido tal, pues nos deja el poso de que hay algo más detrás. En principio arranca con fuerza, planteando un terremoto en las protagonistas. Consigue enganchar creando la duda de hacia dónde irá la historia y cómo reaccionará Verónica cuando sepa quién es Alejandra, y cómo se tomará la arquitecta lo que descubra de la vida de su marido en La Albufera.

Tiene una fotografía muy cuidada que distingue claramente el espacio de una y otra. Verónica y Valencia son tonos fríos, la representación de lo urbano, la sofisticación. Por el contrario, Alejandra y La Albufera se distinguen por unos tonos cálidos que muestran un mundo rural idílico y libre. El entorno de cada una como reflejo de sus personalidades.

Se atisba que algo está cambiando en el modelo de producción patrio y se ha mejorado en calidad, no solo técnica sino de historias. También en duración, ya que por ejemplo se ha estructurado en dos temporadas de 8 capítulos cada una con una extensión de 45-50 minutos, y no 70 como viene siendo lo habitual. No obstante, aún quedan cosas por pulir, como el abuso de los desnudos innecesarios o la sobreexplicación de algo que se está viendo que ocurre y que además se expresa por medio del guion. En estos casos, lo mejor es usar la frase de Goyo Jiménez: “no lo digo, lo hago” y no tomar al espectador por tonto.

Nueva Serie para ver: Good Girls

Good Girls es una comedia que nos presenta a tres amigas que, hartas de sus problemas económicos, deciden atracar el supermercado en el que trabaja una de ellas para hacerse con un botín de 30.000 $ con el que pagar sus deudas. Sin embargo, sus planes de seguir adelante con sus vidas como si este episodio delictivo no hubiera ocurrido, no es tan sencillo.

En primer lugar tenemos a Beth, la típica Bree Van de Kamp madre de 4 hijos. Mujer blanca, de cuarentaitantos, alta, delgada, residente en las afueras, con una gran casa y un marido que dirige un concesionario. Ella es la perfecta esposa hacendosa y amorosa hasta que descubre que su marido le es infiel con una aspirante a actriz y además le ha estado ocultando que llevan varias letras sin pagar de la hipoteca.

La segunda protagonista, Annie, es la hermana de Beth, una madre soltera en su treintena que vive con su hija adolescente Sadie. El padre de la criatura no ha hecho acto de presencia hasta ahora, que va a casarse y se plantea solicitar la custodia junto con su nueva mujer. Annie, que ya de por sí lo tiene difícil para mantener a ambas con su sueldo de cajera, soportando además el acoso de su jefe, necesitará dinero si quiere enfrentarse en la batalla por la custodia.

Por último, Ruby es una mujer de mediana edad, negra, felizmente casada y con dos hijos. Su hija tiene un problema de salud y necesita un caro tratamiento médico que no se pueden permitir. Es el mercado, amigo, que hace que la sanidad en EEUU sea un negocio y la clase trabajadora muera porque no puede pagarse una cura. O que acabe en bancarrota tras pagar todas las costosas facturas.

De primeras parece que solo tienen en común su maternidad y los problemas financieros, pero les une algo más: el hartazgo de ser comparsas, de depender de terceros y aguantar que las ninguneen o no las tomen en serio por el hecho de ser mujeres. Así, esta necesidad económica sirve como punto de inflexión que les lleva a tomar las riendas de sus vidas.

Eso no quiere decir que se conviertan en heroínas, más bien en todo lo contrario. Son el perfecto ejemplo de la antiheroína, una figura que hasta ahora habíamos visto mucho en pantalla y en la literatura pero generalmente interpretados por hombres. Son unos personajes moralmente corruptos, aunque tengan en principio un buen fondo y lo hagan por un buen fin. Porque además, aunque este plan parezca sencillo, rápido e indoloro (pues perjudica a una empresa que tendrá un seguro), enseguida se complica cuando son descubiertas y entran en una espiral de extorsión.

A mí el piloto me supo a poco. Me sirvió para conocer a los protagonistas y secundarios así como el planteamiento de la serie, pero deja con muchas ganas de más. La trama tiene mucho potencial, se intuye una dualidad entre intentar salir de este nuevo mundo de actividades ilegales en que las tres protagonistas se han metido sin querer mientras ejercen como cabezas de familia. Sin duda, esta doble vida será lo que dará vida a la serie que, tras los 10 episodios iniciales de la primera temporada, ya ha renovado por una segunda.

Me gustó el tono en el que no sabes dónde acaba la tragedia y dónde empieza la comedia. Y es que hay un punto cómico en las desgracias, y un regusto amargo en la comedia. También ayuda la química de las protagonistas, esa mezcla de locura, sensatez y gamberrismo. Se agradece ver un trío protagonista que no compite, sino que se apoya y celebra la amistad.

Además de tocar la sororidad y el empoderamiento femenino, Good Girls introduce la cuestión de la identidad de género en el personaje de la hija de Annie, de 11 años, que no viste según los estereotipos de niña de su edad. Me recordó al hijo de Mary en House of lies. En ambos casos los progenitores respetan el espacio de sus hijos y dejan que exploren libremente su identidad en una etapa tan difícil de sus vidas. Es un personaje secundario, pero es importante la visibilización como normalización.

Tiene un argumento interesante, un buen trío protagonista, un tono ácido, un mensaje de fondo y además es ágil y divertida. Sin duda en la lista de series “para ver” para saber cómo evoluciona.

Nueva Serie para ver: La maravillosa Señora Maisel

Hace apenas un mes que se ha estrenado la segunda temporada de La maravillosa Señora Maisel, una serie que me había pasado desapercibida. Pero es que es imposible estar al día de todas las novedades con tantas cadenas y plataformas. También porque me gusta tomar un poco de distancia y ver qué funciona y qué no antes de lanzarme a ver una serie que ni siquiera obtiene temporada completa.

La serie está ambientada en 1958 y cuenta la historia de Midge Maisel, una ama de casa económicamente acomodada que acompaña a su marido Joel en la búsqueda del triunfo en el mundo de los monólogos. Ella cumple con todos los estereotipos de la mujer de la época: es madre abnegada, amante esposa y hacendosa ama de casa. Es la perfección hecha persona, siempre intentándo adelantarse a los problemas. Y si surgen, solucionándolos rápidamente.

Sin embargo, un día su vida da un giro de 180º cuando su marido decide abandonarla e irse con su secretaria. Joel se siente frustrado porque su sueño es ser monologuista, pero su carrera no termina de arrancar. Así, decide romper con todo y marcharse. Midge queda desolada y descolada, intentando comprender cómo se ha desmoronado su perfecta vida cuando ha cumplido con todo lo que se esperaba de ella. Ha mantenido su hogar y su familia, ha apoyado en todo momento a su marido sacándole las castañas del fuego… Aún intentando digerir la noticia y con unas copas encima se echa a la calle en camisón y acaba en el local de comedia donde actuaba su marido. Aprovechando un hueco entre actuaciones sube al escenario y cuenta su historia a los espectadores más como forma de liberación y de intentar pensar en voz alta que otra cosa. Descubre así no solo que tiene madera de cómica, sino que además le gusta.

Con esta catarsis cómica arranca una temporada de ocho episodios que girará en torno al proceso de liberación de una mujer que hasta ahora no se había planteado qué quería ser en la vida, ya que la sociedad le había reservado el lugar de esposa, madre y ama de casa. Sin embargo, a pesar de que es inteligente y tiene un ácido sentido del humor, el mundo de la comedia es un mundo de hombres y no tendrá fácil hacerse un hueco.

Es muy fácil quedarse prendada de esta serie gracias a la rapidez de sus diálogos, el afilado sentido del humor y el ritmo de la acción. Pero por supuesto por Midge Maisel, una dulce pero descarada mujer con un mordaz sentido del humor interpretada magistralmente por Rachel Brosnahan, una actriz que hasta la fecha había hecho sobre todo papeles en drama (como House of Cards). Y aunque prácticamente es ella quien tira de la serie, la acompañan varios secundarios que seguro que a lo largo de la temporada despuntan. Ya en el piloto sobresalen los padres, y en especial el padre –  interpretado por Tony Shalhoub (Monk) – que parece ser un tanto peculiar.

Cabe destacar también el vestuario y la fotografía, dos aspectos muy cuidados que sirven para conformar un retrato social de la época en que se centra la serie.

Con todo, no es de extrañar que La maravillosa Señora Maisel fuera una de las series más laureadas del 2018 llevándose 5 Emmys (Mejor serie de comedia, actriz, actriz secundaria, dirección y guion) y el Globo de Oro a mejor actriz (también se lo llevó en 2017 junto con mejor serie de comedia). Y parece tener vida para rato, pues con dos temporadas ya emitidas hay una tercera en proyecto. Yo ya la he añadido a la lista de series para ver, pues el piloto me enganchó desde el minuto 1 y se me hizo tremendamente corto.

Nueva serie a la lista “para ver”: The End Of The F***ing World

Entre serie y serie acabada vemos los pilotos de las nuevas series que van llegando. Uno de los últimos visionados es The End of the F***ing World, una comedia dramática o una tragicomedia británica basada en la novela gráfica The End of the Fucking World de Charles S. Forsman.

Se centra en James, un chico de 17 años un tanto (mucho) oscuro, tanto que se define a sí mismo como un psicópata. Un día metió la mano en la freidora solamente para sentir algo y lleva matando animales desde su tierna infancia solamente por placer. Un día en el instituto Alyssa se sienta en su mesa tras discutir con sus amigas. Se pilla un buen enfado cuando una de ellas la habla por el móvil en lugar de cara a cara a pesar de estar sentadas en la misma mesa. Se siente una incomprendida en su entorno, tanto en casa como en el instituto. Está abrumada. Si James se considera un psicópata, Alyssa resume su existencia en que “odia a todo el mundo”. Son dos personajes totalmente opuestos que se complementan. James es callado, no siente nada y, por el contrario, Alyssa es más impulsiva y está desbordada por tantos sentimientos que hasta se ahoga.

Tras este encuentro ambos se marchan juntos y comienzan una extraña relación entre amistad, tonteo y noviazgo. Mientras que ella se siente atraída por él; James solo piensa en cómo matarla. No es nada personal, sino que después de experimentar con animales quiere probar con un ser humano y Alyssa se ha cruzado en su camino. Deciden tener una cita y, aunque ella es retenida por una fiesta en su casa y discute con su padrastro, finalmente llega a casa de James y le propone a este escapar y comenzar una nueva vida. Alyssa quiere encontrar a su padre, y él acepta pues teniendo tiempo a solas, podrá llevar a cabo su plan.

Comienza así una huida de sus insatisfactorias vidas hacia un viaje introspectivo en el que esperan encontrarse a sí mismos. Para saber más, tenemos que ver los siguientes 7 capítulos. E incluso parece que ha renovado por una segunda temporada. Aunque creo que es alargar demasiado una historia que aparentemente tiene menos recorrido. Una temporada de ocho episodios de 20 minutos cada uno al final es casi una película, y verlos en modo maratón darán esa sensación. Pero una nueva temporada imagino que ya cambiará el planteamiento y James no querrá matar a Alyssa… Lo cual hará también que pierda algo de la originalidad de la trama. Pero de momento no he llegado ahí.

Lo que nos deja el primer capítulo es una serie con un punzante humor negro e irónico con un tono que recuerda en algunos momentos a Misfits (supongo que por ser británica y estar centrada en adolescentes). Consigue alternar entre lo deprimente y lo alegre con cierto toque gamberro y surrealista. Me quedé con ganas de saber hacia dónde les lleva el viaje. Así que habrá que añadir The End Of The F***ing World a la lista.

Nueva serie a la lista “para ver”: La casa de papel

Ya he comentado en otras ocasiones que no soy muy aficionada a las series españolas. Podría decir que se debe al maltrato que sufren en la emisión (no sabes si la van a cambiar de día para contraprogramar) y al hecho de que el prime time en este país comience a una hora en la que los que madrugamos al día siguiente ya deberíamos estar durmiendo; pero en realidad no me llaman la atención porque suelen ser familiares para abarcar al máximo posible de público y al final todas recurren a los mismos estereotipos y tienen la misma temática (familia, instituto, comunidad de vecinos, grupo de amigos…). Se salvó en su día el Ministerio del Tiempo, y desde entonces parece que el asunto va cambiando y poco a poco van saliendo series con mejor calidad y mayor variedad.

En mayo de 2017 Antena 3 estrenó La casa de papel y, como tantas otras series españolas, no entró en mi radar. Sin embargo, tras los 15 capítulos de la primera temporada, Netflix adquirió los derechos de distribución para una segunda y acabó convirtiéndose en la serie de habla no inglesa más vista en la historia de la plataforma. Fue entonces cuando mi hermano la descubrió y me la recomendó. Así pues, llegué tarde, pero aún estoy a tiempo de ponerme al día, pues la tercera temporada (a pesar de que se planteó como una serie cerrada de dos entregas) se estrenará en 2019.

La Casa de Papel comienza con el atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Por medio de flashbacks y de la voz en off de Tokio, una atracadora de bancos, vamos conociendo cómo se organizó el plan y cada uno de los protagonistas. Aunque ella es quien nos guía en el relato, el ideólogo del atraco es un hombre misterioso apodado “El Profesor” (Álvaro Morte), que la salvó cuando iba a ser detenida.

Poco conocemos del plan, solo que lo tiene pensado y medido al detalle. Para ello ha reunido a los mejores atracadores del país, cada uno experto en un aspecto. Sabemos que les exige que no conozcan nada los unos de los otros, ni siquiera los nombres, y por eso usan como seudónimo el nombre de una ciudad: Nairobi (Alba Flores), Río (Miguel Herrán), Moscú (Paco Tous), Berlín (Pedro Alonso), Denver (Jaime Lorente), Helsinki (Darko Peric) y Oslo (Roberto García); y que en el atraco es importante que nadie salga herido.

No obstante, pronto ya vemos que Tokio y Río han entablado relación. Él se ha enamorado, pero ella aún guarda luto por el amor de su vida, que murió en un atraco anterior y tan solo busca sexo causal, nada de compromisos. Hay otra excepción: la de Moscú y Denver, que son padre e hijo. Pero por lo demás, entiendo que vamos a conocer tanto a los personajes principales como a los secundarios por medio de los flashbacks para así conformar mejor la historia.

Porque ante todo La casa de papel es una serie en la que lo importante son los personajes. Es una serie coral. En ella intervienen no solo los atracadores, sino que además hay rehenes (los trabajadores de la fábrica y unos estudiantes del Colegio Británico que estaban de excursión). Y claro, en esta especie de partida de ajedrez no puede faltar un adversario. Al otro lado está la policía, con la inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño) a la cabeza. Aunque esta no solo tendrá que lidiar con la misión, sino que también tendrá que enfrentarse con el subinspector y el clima de tensión que hay entre ambos.

Viendo solo el primer capítulo es complicado posicionarse de un bando u otro. Por supuesto ya hay personajes que caen bien y otros que no. Poco conocemos de ellos, porque enseguida entra en materia y tiene un ritmo vertiginoso, pero ya comenzamos a hacernos una idea de que Berlín, Arturo y el subinspector son unos auténticos capullos. Del resto de atracadores, a pesar de saber que están cometiendo un delito, hay un trasfondo antisistema que hace que el espectador baile entre dos aguas y en cierta manera empatice con ellos. Se juega con la ambigüedad moral. Al menos de momento.

Y esto es lo novedoso de La casa de papel con respecto a otras ficciones nacionales que dan la trama mascada desde el primer momento. En este caso, desde el piloto no hay descanso en acción, sin embargo, en cuanto al relato todo está bien medido para ajustar los 11 días del atraco a lo largo de la temporada. Tiene un inicio potente en el que prima la guerra psicológica y el misterio. Los pocos detalles que vamos conociendo sobre el cómo hemos llegado a este punto y adónde vamos, nos llegan por medio de los flashbacks que, además, sirven para aligerar la tensión de la trama. Los toques cómicos bien dosificados también contrastan con otros momentos de pura adrenalina.

Sin duda, parece que la forma de hacer televisión está cambiando y se van abriendo miras en cuanto a estructuras narrativas y recursos. Mucho tiene que ver el aporte económico, claro, pero desde luego el arranque de La casa de papel es prometedor y nada tiene que envidiar a otras producciones que nos llegan del otro lado del charco. Cuenta  además con una elegante fotografía y una cuidada banda sonora que han traspasado fronteras. Eso sí, aún queda mucho por mejorar en cuanto a la duración de los episodios y las temporadas (por no hablar del comienzo del prime time a horas intempestivas).

En su emisión original en Antena 3 los capítulos eran de 70 minutos, algo habitual en nuestra televisión. No obstante, más allá de nuestro territorio la duración suele ser de 40-50 minutos, por lo que Netflix tuvo que llevar a cabo varios ajustes. Para evitar recortar metraje (lo cual es de agradecer), lo que se hizo fue alargar la primera temporada de 9 episodios a 13 y la segunda de 6 a 9.

Una vez que no está en pantalla, toca verla en modo maratón, sin anuncios que corten el ritmo frenético y nos saquen de la trama. Desde luego el piloto promete. Nos ha presentado a los personajes y la historia pero nos deja con ganas de más. Los 80 minutos pasan volando y nos deja enganchados al golpe. Además, todo el furor que ha causado nacional e internacionalmente parece indicar que no deja indiferente y que no se desinfla. Hay todo un fenómeno fan a raíz de la serie. Incluso hay quien viene de visita a Madrid y busca la foto con el edificio de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (aunque las imágenes exteriores se corresponden con la sede central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas porque el de la fábrica está en una calle muy estrecha e inaccesible) y recientemente se anunció que el 6 de octubre se inaugurará una Escape Room basada en la serie.

Habrá que ponerse al día antes de que comience la tercera temporada.