Saga Millenium

Hoy para acabar el año traigo una recomendación literaria. Hace ya más de una década (que se dice pronto) que salió a la luz Los hombres que no amaban a las mujeres, el primer libro de la saga Millenium de Stieg Larsson.Este periodista comenzó a escribir una serie de novelas sin intención de publicarlas, más como entretenimiento. Sin embargo, en determinado momento cambió de opinión y envió a una editorial los tres primeros libros. Tenía pensado escribir 10, pero lamentablemente, murió de un infarto prematuramente y no pudo acabar la saga. De hecho los tres primeros se publicaron de forma póstuma.

Hoy hay toda una batalla legal por los textos que dejó inacabados Larsson. Eva Gabrielsson, su pareja durante 30 años, es quien los conserva, pero como no se casaron, legalmente no le pertenecen y no puede publicarlos. Son el hermano y el padre quienes han heredado los derechos multimillonarios y quienes han autorizado a que se continúe la saga. Así, a La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2006) y La reina en el palacio de las corrientes de aire (2007) le siguen Lo que no mata te hace más fuerte (2015) y El hombre que perseguía su sombra (2017), escritos por David Lagercrantz, periodista sueco y escritor de la biografía del futbolista Ibrahimovic.

La saga recibe el nombre de la revista económica de la que el protagonista, Mikael Blomkvist, periodista de investigación, es co-editor. El otro personaje principal es Lisbeth Salander, una hacker veinteañera antisocial con memoria fotográfica.

En el primer libro Mikael es condenado por difamar al empresario millonario Hans-Erik Wennerström y, como consecuencia, queda apartado de la revista. Para escapar de la prensa antes de cumplir condena acepta un proyecto de escribir un libro sobre una acaudalada familia e investigar una desaparición ocurrida en los años 60. Los caminos de este trabajo harán que Mikael se cruce en el camino de Lisbeth, quien le ayudará no solo en la desaparición sino en la trama de corrupción por la que fue apartado. Y de paso conoceremos algo de esta misteriosa y fuerte joven.

A mí la novela policíaca siempre me ha gustado, pero fue con la saga Millenium cuando descubrí el género nórdico. La literatura policíaca escandinava tiene otro punto, esa oscuridad, esos relatos gélidos, esas tramas en pueblos perdidos e incomunicados… Con esa escena de fondo Larsson planteaba su narración con un estilo muy periodístico y complejo. Así, en el relato se mezclan varias historias, generalmente con un trasfondo político y económico que a veces cuesta seguir y requiere de una lectura sosegada para no perder detalle. Y cuando crees que las diferentes vías de investigación no guardan relación…¡Zas!, todo cobra sentido. Su estilo era ir dejando detalles a lo largo de la historia para hacerlos encajar hacia el final.

En La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina el periodista comienza a investigar sobre el tráfico sexual de mujeres de Europa del Este en Suecia.

Por su parte, La reina en el palacio de las corrientes de aire nos hace entender que la verdadera protagonista es Lisbeth. Mikael trabaja en la revista Millenium que da nombre a la saga y es el que busca la historia para su libro, pero en realidad, ella es el hilo conductor.

Y aunque no estaba concebido como trilogía, realmente podía haber concluido con la tercera entrega. Así pues, cuando leí que David Lagercrantz iba a continuar con la saga, tuve mis dudas sobre si continuar o no. De hecho, hasta que no salió el quinto volumen en septiembre de este año no me decidí. Y en dos semanas he devorado Lo que no mata te hace más fuerte y El hombre que perseguía su sombra.

Los temas se han actualizado y Lo que no mata te hace más fuerte se centra en temas más actuales. Por un lado la Millenium ha recibido una inyección económica de un grupo corporativo que parece que quiere dar un giro a la revista. Es la época del sensacionalismo, las noticias rápidas, del clickbait. Mikael y Erika quieren conservar el estilo de siempre, ser fieles a ese periodismo más tranquilo, que busca resquicios, fuentes, que ahonda en la noticia. Pero todo parece parado, no hay una gran historia. Hasta que aparece, y no es ni más ni menos que una trama de secretos corporativos, tráfico ilegal de información confidencial, internet profunda, inteligencia artificial y problemas matemáticos. En definitiva, un mundo más digital en el que más que nunca Mikael Blomkvist necesitará a Lisbeth Salander.

Tiene un poco de Wikileaks y del caso Snowden tratando el espionaje industrial, y cómo los servicios de inteligencia controlan nuestro día a día gracias a la huella digital. Esto unido a la inteligencia artificial da un poco de miedo, pues ocurre como con la bomba atómica, que un gran hallazgo en malas manos puede ser un desastre de magnitud mundial.

La historia engancha. Lagercrantz se encarga de crear un ambiente, las diferentes historias paralelas, de contarnos qué ha pasado con los protagonistas en este tiempo, de presentarnos a los nuevos personajes… y lo hace bien. Pero se nota la diferencia con Larsson. Mikael y Lisbeth no son los mismos y he echado en falta algo más de interacción entre ambos. Y en general más socialización entre los personajes.

En El hombre que perseguía su sombra creo que al buscar un estilo propio, sin querer seguir las primeras novelas, Lagercrantz ha recuperado aquel estilo. Es decir, cuanto más se ha querido distanciar, más se ha acercado al estilo Larsson. Y es que aquí volvemos a los orígenes, a la infancia de Lisbeth, a su compleja familia, a su tutor… Seguimos con el mundo hacker de fondo, claro, pero se entremezclan pasado y presente con varias tramas en torno al abuso de poder, al fanatismo religioso y a la experimentación con gemelos para determinar si es la herencia genética o el entorno lo que influye en lo que somos.

Creo que este último libro funciona mejor porque es Salander la protagonista desde la primera página. Como decía antes, es ella quien sirve de hilo conductor y nexo de unión de todas las ramificaciones de la novela. El personaje de Mikael no es nada novedoso. Podría ser periodista, detective o empresario, pero al final es un arquetipo muy visto: el típico héroe masculino que lucha con todo en contra. Ella sí que rompe con las reglas de la novela policíaca (y novela en general) en que la mujer es siempre esposa/hermana/hija/amiga del protagonista y/o víctima que acaba violada y/o asesinada. Mujeres que necesitaban que un hombre las protegiera. Lisbeth es lo opuesto a eso. Ella se vale por sí misma. Es un personaje que tiene su desarrollo y su pasado. Y no tiene que ser atractiva (aunque puede serlo). Supongo que influye mucho en la configuración del personaje que el autor sea sueco, ya que Suecia es uno de los países a la cabeza en igualdad.

Otro hecho que hace que este libro case mejor con los tres primeros es que ha vuelto a temas de denuncia social como la opresión de la mujer, el racismo y la intolerancia. Este era el sello de Larsson, el poner en relieve las injusticias sociales y las corrupciones políticas y económicas. De hecho al parecer antes de morir trabajaba en una trama sobre los asesinatos y desapariciones de las mujeres de Ciudad Juárez, en México.

Parece que nos queda un último libro que se publicará en 2019, pues David Lagercrantz ha dicho que con tres es suficiente y que quiere hacer otras cosas. Veremos a ver si es de verdad el último y si es conclusivo o deja la historia abierta. ¿Quizá trate sobre la crisis bursátil y la inestabilidad económica? Me da la sensación de que ha dado pinceladas en las dos entregas para que vaya por ahí la historia.

Mientras esperamos, nos quedan las películas. En versión sueca o americana, porque ya se sabe, a los estadounidenses si algo les gusta, lo rehacen. A ellos eso de doblar no les va. Yo tan solo he visto las suecas, y he de decir que me gustaron. Eso sí, si no me hubiera leído los libros, mucho más. Los personajes están muy bien conseguidos, la historia es ágil, la fotografía muy nórdica, con sus paisajes, su oscuridad, ese punto de novela negra… El problema es que al haber leído las novelas faltan cosas y otras se han modificado. Lo comprendo. Todo no cabe, son libros extensos… entiendo que se omitan detalles, personajes secundarios… pero que decidas no ahondar en una relación entre personajes como la de Mikael y Erika durante la primera película, y que luego de repente en la segunda sí le des importancia… al espectador se le queda una cara de O_O ¿esto a qué viene? Pero por lo demás, están muy bien, el personaje de Lisbeth está muy bien interpretado y caracterizado, es la imagen que yo tenía en mi cabeza. Eso sí, parece ser que para las nuevas entregas habrá cambio de actriz. Habrá que esperar.

Anuncios

Nueva serie a la lista “para ver”: Modus

Cada vez llegan más series escandinavas a nuestra parrilla. Una de las últimas es Modus, del canal sueco TV4. Basada en la novela Noche cerrada en Bergen de la autora noruega Anne Holt, Modus es un thriller policíaco cuya protagonista es Inger Johanne Vik, una psicóloga y criminóloga que tras haber trabajado durante un tiempo para el FBI vuelve a Suecia. Durante la boda de su hermana su hija autista se convertirá en testigo accidental de un crimen. Por ello, y por su experiencia, la policía sueca pedirá su colaboración y tendrá que trabajar con el detective Ingvar Nymann de la Policía de Estocolmo.

Sin embargo, ya en el piloto vemos que el asesinato del que Stina, la hija de Inger, es testigo no es el único. En Nochebuena, la obispo Elisabeth Lindgren es asesinada en Uppsala. Hay un asesino en serie, que el espectador conoce desde el principio. Sin embargo, poco se sabe de él, no sabe qué le motiva. Tan solo que es un lobo solitario que sigue indicaciones de alguien que tan solo le hace llegar objetivo y lugar vía sms. Así pues, parece que la serie nos plantea un juego del gato y del ratón entre los dos inspectores y el asesino.

Es una serie sencilla con una única trama durante ocho episodios que transcurren en un desolado paisaje invernal sueco donde hay más horas de oscuridad que de luz. Esta falta de iluminación es un recurso típico de las producciones escandinavas. No es de extrañar que se les dé tan bien el thriller, ya que la oscuridad se convierte en un personaje más. Incluso esos paisajes nevados, tan luminosos, también provocan angustia, ansiedad, incertidumbre. Y si combinamos el silencio de un asesino que no sabes qué le mueve, la oscuridad/luz, la banda sonora… A mí me tienen enganchada.

La primera temporada se estrenó en 2015 en Suecia, y la segunda, basada en Crepúsculo en Oslo, este otoño de 2017. Es curioso que no sigan los libros en orden, ya que Noche Cerrada en Bergen era el cuarto de la saga y Crepúsculo en Oslo el segundo.

Crucero Capitales Bálticas. Conclusiones

Y acabó el crucero, yo creo que de los tres que hemos hecho, este es el que más agota. El Rondó Veneciano tiene escalas matutinas, y quitando Atenas, el resto de paradas son recogidas. En los Fiordos también se anda, Oslo y Copenhague son días de paliza, y la subida al Glaciar tiene su exigencia, pero es cierto que al ser una mezcla de ciudad y naturaleza, se lleva de otra forma. Este crucero al ser todo de ciudad es un no parar día tras día. El día de Tallín es quizá el más relajado, y quizá Malmö si no haces excursión a Copenhague, claro. La visita a San Petersburgo es extenuante, supongo que sobre todo por el hecho de ser guiada.

Es quizá la única pega que le pongo, el no poder tener la movilidad de visitar todo por libre y tener que contratar excursión en San Petersburgo. Aunque hay que reconocer que no habría visitado ni la mitad de los sitios a los que nos llevaron. Así que, tal vez no fue tan mala elección.

Como ya comenté, me hubiera gustado hacer escala en Riga en lugar de Wismar, pero bueno, al final tampoco se nos dio mal el día y me gustaron mucho las 3 ciudades que visitamos. Hay que buscar el lado positivo.

Si nos centramos en la experiencia en el barco, he de decir que he notado cierto bajón con respecto a la última vez con Pullmantur. Sí que es cierto que ha mejorado el embarque y desembarque, puesto que te olvidas del todo de las maletas. Tampoco hay queja en la atención de la tripulación, tanto de la chica de limpieza del camarote como de los camareros en los restaurantes. Donde quizá vi esa diferencia fue en la variedad de comidas y en detalles como tener botellas de agua gratuitas en todo momento. No nos engañemos, sé que Pullmantur es de las navieras más baratas, y había opciones para comer y no repetir, pero quizá había poca rotación. Eso sí, las opciones presentadas estaban ricas. La animación también me resultó algo pobre, la de Iberocruceros tenía más repertorio y era algo más innovadora, como por ejemplo con el patinaje sobre hielo. Si el espectáculo no te convecía podías ir a las discotecas, pero la noche que estuvimos estaba vacía y nuestro grupo (entre 30-35 años) era el más joven. La media de edad del crucero era más baja que en los Fiordos, quizá rondaba los 49-45. Y había incluso familias con críos en etapa preadolescente.

No tengo nada que añadir en cuanto a la elección de camarote o turno de comida. Seguimos el patrón anterior y volveríamos a elegir lo mismo. No necesitamos ventana y el orden cena y después espectáculo parece la más lógica.

Finalmente, si hablamos de presupuesto, en julio y con el camarote sencillo que elegimos nosotros, puede salir por unos 1000-1200€, depende de la previsión en la reserva, si consigues algún tipo de oferta en semana del crucero o similar. Es algo más caro que los del Mediterráneo, y un poco más barato que el de los Fiordos. Aparte de eso, no hay mucho más gasto al ser Todo Incluido. La excursión a San Petersburgo nos salió por 125€ por persona los dos días e incluía las comidas. El barco te cara unos 72€ por persona en concepto de tasas de servicio. Así pues, un total de unos 1300-1400€ en total, que si le sumas algún que otro souvenir o recuerdo, entradas o transporte en las escalas, o si compras en el duty free del barco, se puede ir a unos 1600-1700€. Sólo en Rusia y Suecia no tienen el Euro, y ya os comenté que en San Petersburgo nos llevaron a una tienda que aceptaban nuestra moneda, y en Suecia no hay problema por pagar con tarjeta.

Es un crucero que merece la pena, pero para mí sigue estando por encima el de los Fiordos, sin lugar a duda. ¡Ay, Noruega! He descubierto que Pullmantur hace con el Buque Empress un recorrido por el norte del país (Círculo Polar, Laponia) que se llama Sol de Medianoche. ¿Será el próximo?

Sol de medianoche

Crucero Capitales Bálticas. Etapa VII: Malmö

Y llegamos a la última parada, a Malmö, de nuevo en Suecia. La ciudad se encuentra en la costa sur occidental del país y es el puerto más grande de Suecia en la zona. Está a tiro de piedra de Copenhague gracias al puente de Öresund, una de las mayores estructuras arquitectónicas de Europa, de 8km de longitud y que permite cambiar de ciudad y de país en apenas 15 minutos. De ahí que al llegar a la escala en el crucero te vendan la excursión a la capital danesa. Nosotros como ya habíamos estado en el de los Fiordos, nos centramos en acercarnos al casco histórico y darle un paseo a Malmö.

Al ser la parada final no disponíamos de mucho tiempo. Pullmantur te acerca al aeropuerto, y según el horario de tu vuelo, así te van dando salida. Nuestro bus partía a las 12:45, así que desayunamos, recorrimos el centro, comimos algo, y partimos. Pero aún así, Malmö se ve en dos horas tranquilamente, queda todo bastante recogido. Si contratas la excursión, sales del barco y te dejan en el aeropuerto directamente. En el Rondó Veneciano merecía la pena si acababas en Atenas, pues había que cargar las maletas en el bus. Sin embargo, este año, las maletas las dejabas en la puerta del camarote antes de las 3 de la mañana de la noche anterior, y ellos las facturaban directamente y las recogías en destino, por lo que no era tan imprescindible para los de los últimos vuelos. Los de los primeros ya era otra cosa, puesto que el bus salía a las 10 de la mañana hacia el aeropuerto y ahí no te daba mucho margen de maniobra.

En fin, que nosotros dentro de lo malo, teníamos cierto margen de maniobra. Al bajar del barco había una carpa preparada para los que llegaban a sustituinos a los que nos marchábamos y en dicha carpa había un puesto de turismo con unas chicas que hablaban español y que nos dieron un mapa.

Mapa

Nuestro barco llegó al puerto Kryssninsfartyg y desde ahí nos dirigimos al centro de la ciudad, que es ideal para recorrer a pie. Si buscamos picos llegamos a St Petrikyrkam, la catedral de Malmö. Data del siglo XII y con el tradicional estilo de ladrillo rojo, del estilo de las de Lübeck. En el siglo XV las torres se vinieron abajo, así que en el s. XIX se levantó la que vemos en la actualidad. En su interior se pueden ver pinturas medievales.

Petrikyrkam

Tras la catedral encontramos Stororget, la plaza sobre la que se desarrolla la ciudad. Preside la plaza el ayuntamiento y la residencia del gobernador. En el centro de la misma se levanta una estatua ecuestre de Carlos X Gustavo, quien conquistó la región de Escania a los daneses.

Stororget

A la derecha del ayuntamiento, en la esquina con Södergatan se encuentra la farmacia más antigua de Suecia, la Apoteket Lejonet, fundada en 1662. Justo al lado de la Farmacia del León, se encuentra la orquesta optimista, varios músicos tocando instrumentos en fila.

Malmö

A un par de minutos de esta zona hay dos plazas que fueron los tradicionales mercados: Möllevangstorget y Lilla Torg. Esta última tiene mucho encanto, llena de restaurantes, de vida, de ritmo.

Y en la Gustaf Adolfs Torg, otra plaza que enlaza las calles peatonales más comerciales y Lilla Torg, podemos encontrar  la escultura de Grifo

Gustaf Adolfs Torg

En el recorrido hacia las afueras nos encontramos con el Gamla Kyrkogarden, un cementerio que está abierto cual parque público. No es muy gore, pues no se ven muchas lápidas.

Después dimos un paseo por el parque cruzando al Västra Hammen, la zona moderna, en torno al Turning Torso, el principal rascacielos de la ciudad de 190 metros de alturay 54 pisos diseñado por Calatrava. Son 9 cubos y su rotación desde la base hasta la cúspide es de 90º. En la zona también se encuentra la fortaleza.

Västra Hammen

Personalmente, no me llamaron mucho la atención, ni la fortaleza, ni la zona nueva. Y finalmente, volvimos al barco… y a casa.

Malmö

Crucero Capitales Bálticas. Etapa IV: Estocolmo

Recuperando una hora, llegamos a Estocolmo, Suecia. Bueno, realmente no llegamos a Estocolmo, sino a Nynäshamn, que debe ser más barato para atracar el barco. Y de hecho, no atraca, sino que fondea y después hay que coger una de las lanchitas de las narices (se nota que no me gustan, ¿no?). Estocolmo está a una hora en tren de Nynäshamn y la escala era larga, de 9 de la mañana a 19. A priori parece suficiente, pero Estocolmo tiene mucho para ver y se me quedó algo corta.

Nada más bajar de la lancha y pisar tierra, nos encontramos con la oficina de información, donde nos indican los horarios de los trenes a Estocolmo. Para llegar a la estación no hay pérdida, pues la acera está marcada por una línea azul. Sólo hay que seguirla durante unos 15 minutos. Los trenes salen cada media hora (a y 20 y a 50) y la vuelta con la misma frecuencia (a y 04 y a 34). Teniendo en cuenta que dura una hora y seis minutos el trayecto, teníamos como hora tope el de las 17:04 para estar a las 18:10 en Nynäshamn y llegar a tiempo para volver a puerto y tomar una de las lanchas que no fuera la última. Cogimos el tren de las 09:20, que llegaba a las 10:26, así que en realidad teníamos de 10:30 a 17:00 para ver Estocolmo, es decir unas seis horas y media. Ya digo que parece mucho tiempo, pero Estocolmo tiene mucho, mucho que ver.

Estocolmo

El billete, en realidad una tarjeta, se compra en un kiosco al lado del andén. Se trata de una tarjeta de 24 horas y que incluye el transporte de Estocolmo y Nynäshamn, así que nos servirá para ir y volver, y para movernos por Estocolmo. Se puede pagar con tarjeta (no llevábamos coronas suecas) y costaba en su momento al cambio unos 14€.

Nynäshamn

Estocolmo es la ciudad más grande del país. La moneda es la corona sueca y el idioma es el sueco, aunque dominan a la perfección el inglés, incluso la gente mayor. La ciudad tiene mucho que ver , consta de unas 14 islas unidas entre sí por más de 50 puentes. Nosotros nos centramos en pasear por la ciudad y no entramos a torres, museos o palacios. Sólo había dos museos que nos interesaban a priori: el Museo Vasa y el Skansen.

Museo Vasa. En él se encuentra el buque real Vasa, que se hundió en 1628 nada más salir de tierra. Cuando se deslizaba hacia la bocana del puerto, una repentina ráfaga de viento comenzó a soplar, se escoró y consiguió recuperarse, pero una segunda ráfaga golpeó el costado del barco, lo cual causó que el agua comenzara a entrar por las cañoneras y que el barco se fuera a pique. Fue sacado a flote y restaurado en 1961.

En la estación central de Estocolmo pedimos un mapa y que nos asesoraran sobre la ruta a seguir en el tiempo del que disponíamos, y la seca sueca (chica, si estás en información, sonríe un poco y da algo de información, no sólo un círculo al casco histórico…) nos dijo que tendríamos que priorizar y dejar algo fuera. Ya habíamos visto el de los barcos vikingos que sí navegaron en Oslo, así que decidimos visitar el Skansen en su lugar que parecía más interesante y era más grande.

Skansen

Es un museo al aire libre bastante peculiar. Se fundó en 1891 y es un pedazo de historia sueca en miniatura. Contiene más de 150 edificaciones histórico-culturales de los siglos XVIII, XIX y XX llevadas desde todos los puntos de Suecia.

Skansen

Skansen

Se parece al de Oslo, tiene casas temáticas para ver cómo trabajaban los herreros, panaderos, lecheros, profesores…

Skansen

Skansen

Las típicas construcciones, desde iglesias a casas con los tejados de paja o musgo

Skansen

Skansen

Skansen

Y además incorpora un zoo con animales salvajes y domesticados, linces, alces, renos, lobos…

Skansen

Skansen

Pero no sólo eso, sino que también tiene atracciones y restaurantes.

Skansen

Es una delicia para familias, de hecho estaba lleno de críos, parejas muy jóvenes con dos o tres críos en unos carros modo profesional.

Skansen

Ser padre en Suecia debe ser otro mundo.

Antes de marchar, es imprescindible asomarse a las vistas

Vistas desde el Skansen

Vistas desde el Skansen

Su entrada cuesta 20€. De nuevo pagamos con tarjeta sin problema.Está muy bien comunicado por tranvía (el 7), no tiene pérdida.

Tranvía

Se encuentra en la isla de Djugarden en un entorno muy bucólico y verde.

2016-07-14_15.23.39

Tras visitar el museo, de camino a la parada del tranvía, comimos unos bocadillos que nos habíamos hecho en el barco. Nos dirigimos al casco histórico, el Gamla Stan pasando por un par de museos.

Museo Biológico

Museo Nórdico

Estocolmo

Gamla Stan es la ciudad medieval llena de callejuelas y tiendas.

Gamla Stan

Las calles principales son Österlanggatan y Västerlanggatan, peatonales ambas y donde se encuentran la mayoría de las tiendas de recuerdos.

Estocolmo

Estocolmo

Estocolmo

Estocolmo

Recorrimos la Plaza Stortoget, donde se decapitaron a más de 80 nobles suecos en 1520. Fue una masacre que siguió a la invasión de Suecia por las fuerzas danesas.

Plaza Stortoget

Es el centro neurálgico, una plaza rodeada de casas aristocráticas desde donde salen callejuelas estrechas en todas direcciones. En ella se encuentra el viejo edificio de la Bolsa y la sede de la Academia Sueca.

Estocolmo

De ahí fuimos a la plaza del Palacio Real. Se construyó sobre un antiguo castillo medieval del siglo XIII que había sido destrozado por el fuego. Es la residencia oficial del rey de Suecia, aunque una parte está abierta al público y se puede visitar. Hay cambio de guardia a las 12:15, aunque nos llegamos a tiempo. Hay unos cañones de tamaño importante.

Palacio Real

Y de ahí, se puede ver el Parlamento.

Parlamento

Estocolmo

Esta es una zona de las que más me gustó de la ciudad. Por sus edificios, por lo viva que se veía la ciudad, por las vistas…

Estocolmo

Estocolmo

De vuelta, tras pasar el Palacio Real se encuentra Storkyrkan,  la catedral donde se han coronado muchos reyes suecos. Dentro de la iglesia se encuentran las famosas estatuas de San Jorge y el Dragón. Es la iglesia más antigua de Estocolmo y la sede de la diócesis. Está construida de ladrillo y sus muros están pintados de amarillo con detalles en blanco. Su estilo original es del gótico del siglo XIII, pero el exterior se remodeló en estilo barroco.

Storkyrkan

Para finalizar, nos dirigimos hacia el Ayuntamiento. Es uno de los lugares más conocidos y representativos de la parte administrativa de la ciudad.

Ayuntamiento

El banquete del Premio Nobel se celebra en uno de sus salones.  Está dominado por su torre que ofrece una vista panorámica de la ciudad.

Ayuntamiento

Ayuntamiento

Ayuntamiento

Ayuntamiento

Ayuntamiento

Vistas desde el Ayuntamiento

Es un buen lugar para sentarse y disfrutar de las vistas.

Y de ahí, volvimos a la estación para volver a Nynäshmn. Una vez en el pueblo quisimos dar un paseo, pero las tiendas habían cerrado a las 6 y no había mucho que ver. Parecía una ciudad de vacaciones. Así que volvimos a la lancha y al barco.

Teníamos por delante un día de navegación y descanso antes de pisar noch einmal tierras alemanas.

Crucero Capitales Bálticas

Pues sí, este año tocó de nuevo crucero. En 2008 fue el Rondó Veneciano y en 2011 Fiordos Noruegos, así que parecía haber un patrón de 3 años que hemos decidido no romper. Y el destino estaba muy claro, nos encanta Europa, nos gusta seguir descubriendo países, y en verano buscamos el buen tiempo, lo que para nosotros viene siendo una temperatura entre los 25 y 30º como mucho.

Así pues, con el destino claro, hacia finales de 2013 comenzamos a mirar catálogos de cruceros para ver qué nos ofrecían las diferentes compañías. Y cuando todo parecía apuntar a Iberocruceros con el ya conocido Gran Mistral por las escalas que tenía (Tallín, Riga, San Petersburgo, Helsinki, Estocolmo y Copenhague, creo recordar), salió el nuevo catálogo de la temporada 2014 y ¡SORPRESA! el buque no se encontraba en la flota de la naviera. Así que de nuevo a revisar el resto de las compañías, comparar las escalas, mirar detenidamente si había algún cambio, comparar fechas y volver a decidir.

Al final la decisión no fue muy complicada, no teníamos muchas opciones, y quitando Pullmantur, el resto de navieras se nos iban de presupuesto o algo fallaba en las escalas. Por lo que volvimos a los orígenes.

Ya os conté aquí los pasos que recomiendo tener en cuenta a la hora de contratar este tipo de viajes, así que no me voy a enrollar mucho más:

1. Teníamos destino,

2. Elegimos compañía,

3. Nos decantamos por el itinerario que finalizaba en Malmö. Esta decisión era quizá la más clara. Esta escala tenía el atractivo de Copenhague a tiro de piedra, pero para nosotros no lo era, puesto que ya la habíamos visto (en medio del naufragio, pero la teníamos reciente). Así que la dejamos como punto final por si no dispusiéramos de muchas horas. Al menos nos quedaría Malmö.

itinerarioSi la hubiéramos tomado como partida, habríamos tenido más tiempo, pero, por contra, correríamos el riesgo de no ver la última, Tallín.

4. Descartamos agosto y queríamos la salida en junio, pero estaba completa, así pues, tuvimos que posponerlo a julio.

5. Lo demás va rodado. Mismo criterio de camarote, TI, primer turno de comida.

6. Preparativos. En este crucero teníamos una peculiaridad que no nos habíamos encontrado con anterioridad: el visado. Habíamos tenido que cambiar moneda en los Fiordos, pero al haber tratado Schengen, con el pasaporte te mueves sin problema, no necesitas contratar excursión para moverte. Sin embargo, Rusia es otro mundo.

Me informé sobre la posibilidad de recorrer San Petersburgo a nuestro aire, pero no es nada sencillo, ni sale económico. Necesitas un visado, pero no es como EEUU que para obtener el ESTA rellenas un formulario en internet, pagas unos $14 y listo. No, para Rusia tienes que pagar unos 70€ y acreditar un lugar de estancia durante tu visita. Algo complicado cuando vas a alojarte en un barco, que no tiene domicilio físico tradicional.

Así pues, a seguir buscando información y todo nos llevaba a descartar la opción por libre. Por lo que nos quedaba centrarnos en contratar una excursión, bien entre las que oferta Pullmantur, bien entre compañías externas. En ambos casos ellos se encargan del visado, no tienes que hacer nada más que pagar el importe de la excursión, te mandan unos pases que enseñas en el control al subir y bajar del barco y listo. Pero esto ya os lo contaré en la escala de San Petersburgo.

Por supuesto, imprescindible el llevar un seguro médico, pues cuando estás en Europa puedes usar la tarjeta sanitaria europea, pero claro, si es fuera de Europa… mejor no arriesgarse.

Grand Mistral

Si estáis pensando en un crucero para el próximo año, os animo a estar atentos a las próximas entradas.