Series Terminadas: Series de Marvel

El consumo de televisión ha cambiado. Con la vida que llevamos, ya no queremos (ni podemos) seguir un horario para ver nuestras series favoritas. Así, cada vez más han ido ganando terreno las plataformas en la que es el espectador el que elige qué quiere ver y cuándo quiere hacerlo. Las televisiones (tanto públicas como privadas) no han tenido más remedio que tomar nota y en los últimos años han ido mejorando sus webs, así como lanzado sus propias aplicaciones donde suben sus contenidos tras su emisión en antena para no quedarse atrás. Tampoco ha querido quedarse descolgada la productora Disney, quien ha decidido sacar también su servicio de streaming: Disney+ (vaya alarde de originalidad, por cierto). Y la verdad es que tiene su lógica, pues catálogo no le falta.

Pero claro, eso significa que ha roto los acuerdos que tenía con otras plataformas para la explotación de sus contenidos. Así, todas las series de Marvel que tenía con Netflix, se han ido cancelando. Quién sabe si se retomarán en Disney+, aunque imagino que depende mucho de la disponibilidad de los actores y, por supuesto, de que les salga rentable. En cualquier caso, firmaron en su día una cláusula que estipulaba que los personajes Daredevil, Luke Cage e Iron Fist no podrían aparecer en ninguna serie o película hasta pasados dos años de su cancelación, por lo que, de querer retomar sus historias, habría que esperar a 2020.

En cualquier caso, dado que poco a poco han ido siendo canceladas, llegó el momento de su visionado en modo maratón. Eso sí, siguiendo el orden que intercala las temporadas de todas las series para mantener la coherencia narrativa:

  1. Temporada 1 de Daredevil
  2. Temporada 1 de Jessica Jones
  3. Temporada 2 de Daredevil
  4. Temporada 1 de Luke Cage
  5. Temporada 1 de Iron Fist
  6. Temporada 1 de The Defenders
  7. Temporada 1 de The Punisher
  8. Temporada 2 de Jessica Jones
  9. Temporada 2 de Luke Cage
  10. Temporada 2 de Iron Fist
  11. Temporada 3 de Daredevil
  12. Temporada 2 de The Punisher
  13. Temporada 3 de Jessica Jones

Matt Murdock, abogado de día y justiciero de noche, es el primero de los superhéroes que conocemos de todos. Unas sustancias químicas le provocaron una ceguera a los 9 años, aunque también desarrolló el resto de sus sentidos y gracias a ello puede pelear sin ver. Le acompañan su amigo y colega Foggy y Karen, que ejerce de secretaria. De los tres, ella es la más compleja e interesante, aunque en la primera temporada aún nos queda mucho por conocer.

Básicamente en los 13 primeros capítulos sirven para presentar al protagonista y descubrir por medio de flashbacks cómo fue su génesis y qué le lleva en el presente a defender su barrio, Hell’s Kitchen, frente a todo mal: corrupción, mafias, tráfico de drogas y personas… Y aunque hay muchos malos por combatir, el villano por excelencia, su némesis es Wilson Fisk, un empresario con delirios de grandeza que, cómo no, guarda una infancia complicada que parece haberle dejado perturbado. Y claro, con esa lucha del bien contra el mal, del débil frente al poderoso, no pueden faltar muchos enfrentamientos, golpes, huesos rotos, sangre… Un esquema bastante clásico de duelo entre héroe y villano.

Y aunque la trama está bien gestionada y cuenta con unos buenos escenarios así como una cuidada fotografía, no terminó de engancharme. No termino de empatizar con Daredevil. Puede que sea por su actor, que es un poco soso. O quizá porque el personaje parece demasiado perfecto, con una ética clara y pocas sombras. También puede que influya el hecho de no termino de creerme lo de las peleas a ciegas.

Sí que me enganchó sin embargo Jessica Jones. Y es que es un personaje más profundo, más complejo. Tiene un pasado oscuro que la atormenta y aunque también tiene cierta ética en cuanto a cargarse a la gente sin más, no sigue la ley al pie de la letra. Jones no quiere ser superheroína ni ser ejemplo de nada, bastante tiene con culpabilizarse a sí misma y ahogar sus penas en alcohol. Sin embargo, cuando ejerce de detective privada acaba teniendo comportamientos bastante heroicos.

Ella va a su rollo con su sarcasmo y la apariencia de estar viviendo un día de mierda tras otro (no hay que olvidar que es una superviviente de abuso y sufre de estrés postraumático). Aunque es capaz de mover cielo y tierra para defender a sus más allegados, como Trish, su hermana.

La temporada es bastante perturbadora como consecuencia del juego psicológico del villano Kilgrave. Sus monólogos generan ansiedad y cierta desesperación. Es complicado luchar contra un antagonista como Fisk que tiene a los poderosos y los representantes de la ley de su lado, pero resulta aún más escalofriante uno que es capaz de meterse en tu propia mente, anularte y dirigir tus actos. Sin duda, un antagonista a la altura de la protagonista.

Acompañan a Jessica la ya mencionada Trish y su vecino Malcolm, dos personajes con caracteres y vidas propias. Aunque ella sea la heroína, ellos no cumplen con el típico cliché de que solo están para que la protagonista les salve, sino que es una relación de ida y vuelta. Suponen un importante apoyo para Jones y una bofetada de realidad cuando ella misma entra en una espiral de destrucción. También conocemos a Luke Cage, con quien hace buena pareja (y no el el aspecto sentimental, sino en cuestión heroica). Ambos son personas reales, con problemas reales y la fuerza como superpoder.

Para mí no hay color entre Daredevil y Jessica Jones, esta última está mucho mejor estructurada, con un buen equilibrio entre heroína y villano, ambos con un gran potencial y a la altura el uno del otro. La fotografía, el relato de fondo, los personajes bien construidos y la acción sin tanta coreografía imposible resultan más verosímiles. Dejando poderes aparte, claro.

Siguiendo la línea temporal volvemos a Daredevil, quien se quitó de en medio a Fisk (ahora está en la cárcel) pero que no por ello ha encontrado descanso. Su nombre se ha hecho popular y le han surgido imitadores. Sin embargo, en el ámbito personal, Murdock está tranquilo, iniciando un acercamiento a Karen. Pero esta calma precede a la tempestad cuando aparece una vieja amiga de su pasado que trastocará todo: Elektra.

Y no solo ella, sino que es una temporada en la que se incorporan tantos personajes que al final Matt acaba perdiendo protagonismo, resultando plano y aburrido. La trama se bifurca en tantas ramificaciones que hay héroes y antihéroes para cada una de las historias paralelas. Que si Elektra y Daredevil buscando a La Mano, Karen intentando ser ahora periodista, la introducción de The Punisher… Y lo malo es que luego no se teje todo como debería y parece que solo hay una sucesión de escenas de acción sin una clara motivación detrás.

Para mí, Daredevil no termina de arrancar. Tiene potencial, pero no me engancha. Por muy traje chulo que se consiga.

La cosa remonta un poco con el momento de conocer a Luke Cage en su elemento. Le habíamos visto de camarero en el barrio de Jessica, pero ahora se ha mudado a Harlem, ¿dónde si no? Y el barrio, habitado por una mayoría negra y latina, resulta tan atractivo como el protagonista. Aquí el contexto social determina más aún el carácter del héroe. Él en realidad, como le pasaba a Jessica, no quiere salvar a nadie, pero cuando ve injusticias y que él podría pararlas, no puede quedarse de brazos cruzados. O sí, porque realmente cuando le atacan no se mueve mucho. Es lo que tiene que seas a prueba de balas.

Sin embargo, a pesar de ser casi una mole indestructible no cae en el cliché de armario empotrado, tipo duro y serio, sino que es un tío simpático, tranquilo y cercano. También aquí conocemos al personaje por medio de flashbacks. Su pasado nos hace entender que sea como es, tanto personalmente como en su faceta de héroe que no sufre daño físico y que se recupera rápidamente de las heridas y lesiones.

No tiene un único villano contra el que luchar, y quizá esto dispersa un poco la trama. Todo el rollo del hermanastro cansa un poco y hace que haya capítulos un tanto lentos y que parecen de relleno. Sin embargo, queda compensado con la fotografía y, sobre todo, la banda sonora.

Pero Luke no está solo contra el mundo, cuando él necesita ayuda tiene a Claire (enfermera que va apareciendo en todas las series) y a Misty, una policía con una buena capacidad de visualizar las escenas de los crímenes y ver más allá.

La temporada no está a la altura de la de Jessica Jones, pero, a mi juicio, por encima de las de Daredevil. Tiene un punto de acción, un toque de sarcasmo y buena música. Le perdono la lentitud y lo del villano.

Mención aparte merece Iron Fist, que no hay por dónde cogerla. El personaje es soso, descafeinado, aburrido con esa pinta de niño rico inocente e ingenuo.

Como en el resto de series, esta primera temporada sirve para ponernos en antecedentes del protagonista. Así, conocemos este Danny Rand que desapareció hace 15 años cuando el avión en el que viajaba con sus padres se estrelló. Ahora reaparece en Nueva York asegurando que se ha criado con unos monjes y es el Iron Fist. Y claro, le toman por loco.

La serie es lenta, el personaje no atrae y tampoco hay acción. Iron Fist muestra más su filosofía zen que su experiencia en las artes marciales. De hecho, a quien realmente vemos pelear es a Collen Wing, quien además no se libra de que venga el otro a darle lecciones.

El resto de secundarios son unos clichés andantes. Quizá se salva un poco Ward Meachum, que se muestra como más complejo. Tiene dos caras, por un lado la manipuladora cuando maneja a su hermana y la compañía a su antojo, y por otro la de títere, ya que en realidad sus órdenes vienen de su padre, quien vive recluido tras haber fingido su muerte.

La villana es Madame Gao, muy en la línea de Fisk, sin embargo, los guiones no acompañan y la trama aburre.

No obstante, la historia sirve para enlazar con The Defenders, un crossover en que se unen los cuatro superhéroes para vencer a La Mano. En realidad no tienen mucha intención de unirse, ya que cada uno está a los suyo. Matt tras la muerte de Elektra ha renunciado a Daredevil y ahora únicamente ejerce como abogado probono; Jessica simplemente prefiere trabajar sola y Luke acaba de volver de la cárcel y bastante tiene con los problemas de su barrio. Sin embargo, parece que no les queda más remedio, pues todos sus caminos llevan a la misteriosa Alexandra, la gran villana.

El gran as bajo la manga de la temporada es la reaparición de Elektra Natchios, cuyo cuerpo ha sido resucitado. Ahora es el Cielo Negro, el arma más poderosa de La Mano. Y aunque parece que los recuerdos de Elektra ya no habitan en ella, sí que surge cierta conexión con Matt.

También reaparece otro personaje del pasado de Matt, Stick, quien le enseñó a pelear tras quedarse ciego. Y es él quien nos cuenta que La Mano surgió cuando Madame Gao, Sowande, Murakami y Bakuto fueron expulsados de K’un-Lun. Son cinco porque cada uno de ellos simboliza un dedo de esta extremidad. Esta organización se ha ido cargando poco a poco a todos los que se oponen a ellos quedando únicamente el propio Stick y el Iron Fist. Aunque no les queda mucho tiempo, ya que parece que necesitan a este último para sus ceremonias de resurrección.

The Defenders podría haber sido omitida y haber sido parte de la temporada de Iron Fist con la intervención puntual a lo largo de los episodios del resto de los superhéroes. O con un crossover que abarcara las cuatro series, como hacen con las de DC (Arrow, Flash, Supergirl y Legends of Tomorrow). Pero aún así, como venimos de donde venimos, resulta entretenida, sobre todo porque tiene algo de acción con coreografías más trabajadas y un punto de humor gracias a las pullas que se lanzan entre los protagonistas cuando intentan rechazar colaborar los unos con los otros.

La última de las series que nos quedaba por conocer es la que se centra en Frank Castle y su alter ego The Punisher. A diferencia de los protagonistas anteriores, Frank no tiene poderes y tampoco intenta salvar a nadie.

Presentado en la segunda temporada de Daredevil ya nos muestra un poco de su mundo de oscuridad y su objetivo en la vida: acabar con aquellos que le arrebataron a su familia. No se oculta en discursos de ética sobre el bien y el mal; es destructor y despiadado y lo hace por sí mismo, para intentar cerrar ese dolor que guarda. Venganza pura y dura. Jon Bernthal borda el papel de tipo duro y torturado, y es que, solo con su presencia, el personaje ya gana verosimilitud.

Cuando cree que ha cerrado ese capítulo de su vida, todo el mundo le da por muerto y él se esconde tras una cotidianidad anodina, descubre que detrás del asesinato de su mujer e hijos hay mucho más. Y cuando tira un poco de los hilos descubre que hay toda una trama que tiene que ver con su pasado como marine en Kandahar. La serie se adentra entonces un una trama de conspiración política, policial y militar poniendo en tela de juicio la política exterior de Estados Unidos en lugares a los que se supone que fue para llevar la paz y donde, sin embargo, sembraron el caos.

El otro personaje que tirará de los hilos es Dinah Madani, agente del Departamento de Seguridad Nacional, quien acaba de volver precisamente de Kandahar y comienza una investigación para esclarecer la muerte de su compañero. Los caminos de Castle y Madani convergerán en determinado momento. Y aunque buscan un objetivo similar, sus métodos son muy diferentes.

El ritmo es bueno, con escenas de acción muy sangrientas y momentos conspirativos al más puro estilo 24 o Homeland. Pero también es verdad que hay alguna subtrama que despista de la principal, que ya de por sí tiene demasiadas ramificaciones. Imagino que querían aprovechar para tratar el tema del estrés postraumático de los veteranos y darle más presencia a Curtis, uno de los mejores apoyos de Frank.

El enemigo a batir en esta serie es el agente de la CIA que dirigía las operaciones de Kandahar, sin embargo, el brazo ejecutor es mucho más cercano y lleva a Castle de vuelta a ese mundo de tormento y pérdida. Es inquietante ir descubriendo el pasado de Billy Russo (quien fuera uno de los mejores amigos de Frank en el frente) y cómo se convierte en el gran villano de the Punisher.

El cierre de temporada con la escena en el tiovivo es brutal tanto visual como narrativamente hablando, ya que es el mismo lugar donde la mujer e hijos de Castle fueron asesinados. Es aquí donde murió su familia y donde nació su antagonista.

La segunda temporada de Jessica Jones retoma la historia tras la muerte de Kilgrave y ser reconocida por su participación con The Defenders. La protagonista sigue haciendo su vida, pero sigue tocada por todo lo que le ocurrió con él y gestionando sus emociones con el alcohol. Jessica continúa siendo la misma: pesimista, cínica, pasota y solitaria, pero a la vez ha evolucionado un poco. De la misma manera que lo hacen los personajes de su entorno.

Por un lado, está Malcolm, que ha abandonado las drogas y crece como personaje convirtiéndose en un importante apoyo para ella en sus horas bajas. Aunque ella intente echarlo de su vida en cada oportunidad que tiene. Y por otro, está Trish, quien gana más protagonismo con este interés por las personas con poderes y va volviéndose un personaje más oscuro. Ella insiste en investigar a la misteriosa y peligrosa organización IGH que parece tener conexión con el momento en que Jessica se convirtió en alguien con poderes tras la muerte de su familia en un accidente de tráfico.

También adquiere más importancia Jeri, la abogada, quien tiene que afrontar cómo vivir con su enfermedad. Además, se incorporan personajes nuevos como Óscar, el encargado del edificio donde vive y trabaja Jessica.

Es bueno que se profundice en el resto de personajes y que no recaiga todo el peso de la trama en Jessica, aunque no quiere decir que quede como secundaria en su propia serie como sí le pasaba a Daredevil. Ella sigue enfrentándose no solo a sus demonios internos, sino además a los nuevos enemigos que aparecen a medida que investiga más sobre su pasado y el origen de sus poderes. Aunque es verdad que el gran villano se resiste a quedar claro hasta que no avanzan los episodios.

Esta entrega adopta un tono más sentimental ahondando en los dramas personales de todos y cada uno de los personajes, lo que hace que sea aún más oscura y deprimente que la primera. No se centra tanto en explotar los poderes de Jessica, sino en el desarrollo de los caracteres y en la parte de misterio sobre la compañía que están investigando. Tiene un toque más detectivesco que la anterior, explotando ese aspecto de la protagonista. Sin embargo, quizá por alejarse un poco de este carácter heroico y también por un villano no tan claro, la temporada resulta un tanto floja.

Y si Jessica había salido a la luz como persona con poderes tras The Defenders, lo mismo le ocurre a Luke Cage. En su segunda temporada intenta gestionar esta creciente fama a la vez que procura volver a su vida. Tiene varios flancos abiertos: por un lado sus preocupaciones normales como persona (casa, trabajo, pareja…), por otro la fama (se vende merchandising con su nombre, hay incluso una app para geolocalizarle) y por último, la lucha contra el crimen en el barrio.

Tras la caída de Cotthonmouth, la nueva villana es Mariah Dillard, quien ya había comenzado a despuntar en la temporada anterior. Su historia es la de una mujer ambiciosa que viene de una familia corrupta desde generaciones atrás. Drogas, prostitución, armas, política… Tocan varios palos. El problema es que abarca tanto poder que llega a resultar un tanto inverosímil. Junto a ella destaca el personaje de Shades, quien a ratos le quita protagonismo.

La trama se enreda porque no solo hay dos bandos enfrentados, sino que hay un tercero: el del jamaicano Bushmaster, que ha vuelto para recuperar Harlem, un barrio que considera suyo por herencia familiar. Así, cada una de las puntas de este triángulo intentará deshacerse de las otras dos.

Durante la primera parte de la temporada Luke se centra en hacer caer a Bushmaster. Sin embargo, no será tarea fácil, ya que además de que el jamaicano tiene también una fuerza sobrehumana, es imprevisible, ya que está un poco tarado de la cabeza. Cuando por fin se enfrentan, la pelea es el punto álgido. Por fin Luke tiene un antagonista con el que luchar de tú a tú. Hasta la fecha apenas tenía que presentar resistencia ante golpes y balas (con excepción de aquella que casi le mata).  De hecho, junto con Jessica Jones, era uno de los personajes con menos coreografías de peleas, ya que con empujar, lanzar o golpear con el puño, se quitaba de encima los obstáculos.

Eliminado Bushmaster de la ecuación, toca librarse de Mariah. Pero para ello debe plantearse un cambio de estrategia. Luke Cage evoluciona a un personaje mucho más prudente con respecto a los capítulos de la tanda anterior. Ahora reflexiona y piensa con astucia antes de actuar.

No solo vemos a un Luke más maduro, también están más trabajados los secundarios. No solo los villanos, sino también quienes acompañan al protagonista. Misty Knight por ejemplo resulta muy interesante con su nueva situación tras perder un brazo en el último capítulo de The Defenders. Siendo policía no puede hacer trabajo de campo y queda relegada a la oficina, donde se siente observada por sus compañeros. Sin embargo, gracias a Colleen Wing aprenderá a luchar de nuevo. Y además, gracias a Danny, Industrias Rand le fabricará un brazo biónico a su medida.

Un Danny Rand que por cierto aparece también en esta temporada para apoyar a Luke. Y la verdad es que la pareja funciona muy bien, hay química entre ellos, algo que ya se había visto en The Defenders.

También gana relevancia – aún más que en la primera temporada – la música y las continuas referencias culturales de personajes relacionados con Harlem. Sin duda todo ello sirve para crear un escenario perfecto. Una pena que no haya tercera entrega, porque la calidad de la serie iba en aumento.

También mejora notablemente la segunda temporada de Iron Fist con respecto a la primera. Aunque claro, no era muy difícil. Retomamos la historia de Danny Rand, quien ha estabilizado su vida con Colleen, ha dejado de estar tan presente en Industrias Rand y ejerce como justiciero ahora que Daredevil se ha retirado. Una vez fuera de la ecuación tanta trama corporativa (Danny nunca terminó de encajar en la empresa), ahora la historia trata de centrarse en el poder de Iron Fist. La serie encuentra su tono y su temática y se consolida como una serie sobre artes marciales.

Esta segunda temporada parece tener un objetivo claro y está mejor definida. Es verdad que el hecho de tener 10 capítulos y no 13 hace que quede menos espacio para alargar la trama innecesariamente, pero también da la sensación de que se trata de una temporada de transición que dirigida hacia un nuevo arco argumental en una tercera que no verá la luz. Y una pena, porque el último capítulo por una vez en toda la serie, despierta interés.

No obstante, aunque Iron Fist haya mejorado, sigue teniendo sus problemas. Y el principal es Danny Rand. No resulta atractivo, es soso y le falta chispa. De hecho, acaba convirtiéndose en un secundario totalmente eclipsado por el resto de personajes. Por ejemplo, destacan mucho más Colleen y Misty.

El gran problema al que tiene que hacer frente Danny en esta temporada es frenar una guerra de bandas en Chinatown. Sin embargo, mientras tanto, tiene que gestionar la animadversión que sienten hacia él dos personas a las que en otro momento de su vida habría considerado casi como hermanos: Joy Meachum y Davos. Ambos se han aliado para planear una venganza. Joey está dolida porque se ha quedado fuera de la empresa para la que ha dado su vida, así que contrata a Mary Walker, una ex-soldado de operaciones especiales con trastorno de personalidad que da mucho juego en la temporada. Davos por su parte se considera el digno heredero del poder del Puño de Hierro y quiere arrebatárselo.

Ward Meachum también interviene en esta temporada, aunque con su propio arco argumental que poco tiene que ver con la historia principal. Intenta enmendar su vida ahora que su padre ya no está en la foto intentando superar su problema de adicción. El personaje está bien configurado, pero creo que distrae de lo realmente importante: la pugna por ser el Iron Fist.

Que por cierto, he de reconocer que no creía que pudiera ser transferible. Es decir, lo es, pero pensé que había algún tipo de protocolo de sucesión. Durante toda la primera temporada, así como en The Defenders, Danny presume de ser el Iron Fist, de haber recibido un entrenamiento durante años para después ganar al dragón… Sin embargo, resulta que el poder se puede arrebatar con una especie de ritual. Independientemente de que quien lo vaya a recibir sea digno de poseerlo.

No obstante, el gran giro de todo esto es que el heredero no es Davos, ni siquiera Danny, sino que parece ser que la digna sucesora es Colleen, ya que es descendiente de Wu Ao-Shi, una Iron Fist del Siglo XVII. Pero justo cuando se ponía interesante llegó la cancelación.

La tercera y última temporada de Daredevil retoma la historia con un Matt Murdock que se está recuperando de lo ocurrido en The Defenders. Destrozado física y anímicamente tras la muerte de Elektra, se ha retirado al orfanato donde se crió y allí le está curando la hermana Maggie. Matt está dolorido, desorientado, sus sentidos fallan a ratos y tiene una crisis existencial. Por medio de flashbacks ahondamos en la historia de esta monja que está siendo un gran apoyo para el protagonista y que intenta convencerle que vuelva a tener fe en Dios y en sí mismo. Y descubrimos, oh, sorpresa, que es nada menos que su madre, que siendo novicia abandonó los hábitos para casarse con Jack Murdock y que poco después, tras padecer una depresión postparto, volvió a tomarlos.

No es el único secreto que se desvela en la temporada, ya que Matt decidirá ir a ver a Karen (quien cree que está muerto) y confesarle que es Daredevil. Los tres amigos se habían distanciado por los últimos acontecimientos, pero Murdock está decidido a poner en orden su vida y retomar aquella amistad. Esto sirve para conocer mejor no solo al protagonista, sino a los secundarios. Así, la serie se adentra en esta entrega en el pasado de todos ellos. Y descubrimos que Karen es un personaje muy complejo e interesante. Hay todo un arco argumental en que los vemos cómo los tres son más fuertes individualmente de lo que lo eran al principio de la primera temporada (todos han madurado), pero también cómo cuando se unen, son capaces de cualquier cosa. Como por ejemplo, vencer a Fisk.

Porque sí, el villano sigue haciendo de las suyas. Por un lado ha decidido hacer un trato con el FBI para eludir su condena. Les convence de que les va a dar información suficiente como para empapelar a un montón de gente, pero como siempre, está manipulando a su antojo. Además, ha descubierto que Matt es Darevil, por lo que intentará por todos los medios acabar con él. Y no le hace falta tenerlo delante, sino que comienza una campaña de desprestigio hacia el héroe de Hell’s Kitchen haciendo que otro le suplante y cometa todo tipo de crímenes.

Esta temporada supone un salto cualitativo con respecto a los anteriores. Por un lado, la trama está mucho más centrada gracias a capítulos que mantienen la tensión y tienen una buena estructura. No hay peleas de relleno porque falta guion, sino que siguen cierta coherencia. Por otro lado, los personajes están mejor desarrollados, por lo que vemos sus luces y sus sombras, sus conflictos… Un claro ejemplo es el de Matt, por supuesto, pero también el de Karen o Wilson Fisk, pero también el de los nuevos como son Ray Nadeem (el agente del FBI que intenta resistirse a la corrupción que le rodea) o Poindexter (la marioneta de Fisk que se pone el traje de Daredevil). Y finalmente, lo que hace de esta última entrega de Daredevil la mejor de las tres, es que mientras ha enfrentado a héroe  y villanos ha puesto sobre la mesa conflictos humanos como la soledad, la culpabilidad, la pérdida de la fe, la sed de poder, la corrupción… que llevan al espectador a la reflexión.

Aunque cancelada, también deja abierta la continuidad de la historia con la génesis de Bullseye, el alter ego de Poindexter.

Y en la última de The Punisher también vemos el nacimiento de un nuevo villano para nuestro protagonista más sanguinario: Puzzle.

Billy Russo, el que fuera amigo de Frank en Afganistán y se convirtiera en enemigo en la primera temporada, afronta esta nueva recuperándose de sus lesiones. Ha vuelto a ponerse en pie y guarda bastantes cicatrices en el cuerpo. Y no solo por fuera, sino también mentales, ya que no recuerda gran cosa de lo que le ocurrió. Sí que tiene sueños (o pesadillas) sobre los sucesos del tiovivo y le persigue la imagen de una calavera, pero de momento no consigue unir los puntos, algo que le tiene totalmente desestabilizado mentalmente. Apenas recibe visitas, tan solo de su psiquiatra y de Madani, que lo único que quiere es asegurarse de que no mejora.

Frank por su parte se ha marchado de la ciudad e intenta seguir con su vida alejado de los conflictos con la nueva personalidad que le han facilitado tras ayudar a capturar a Russo. Para en un bar de carretera, se toma una cerveza, intima con una de las camareras y tienen su momento de confesiones y casi de familia con el hijo de ella… parece que tiene el respiro que estaba buscando. Sin embargo, todo se tuerce cuando se cruza con Amy, una adolescente que está huyendo y acaba en ese mismo bar. Castle, con su capacidad de observación y entrenamiento, pronto detecta que pasa algo y se convierte en su protector.

La trama se bifurca entonces en dos problemas y dos villanos. Por un lado está Billy retomando su lado psicópata y por otro una secta que persigue a Amy. Y en medio The Punisher intentando pararlos a todos. La combinación de estos dos hilos conductores permite ahondar en dos Franks diferentes. Por un lado el más violento, el que ya estamos acostumbrados a ver, ese que no duda en disparar antes de preguntar. Pero por otro, se ve a un Castle más humano, más emocional, sobre todo cuando trata con Amy.

Para unir ambas historias están Madani y Curtis. Cuando en el tercer episodio (brutal todo el capítulo de acoso a la comisaría) Frank se ve descubierto y con Amy en peligro, acude Seguridad Nacional y vuelve a casa para investigar sobre los enemigos de la joven. Pero cuando llega y descubre que Russo está campando a sus anchas, recurrirá a su amigo Curtis para trazar una estrategia. Es una temporada más violenta y con más acción que la anterior. Los episodios ganan en ritmo y calidad, aunque fallan un poco los villanos. Por un lado los movimientos de Puzzle resultan un tanto repetitivos y por otro el sicario religioso resulta más espeluznante cuando no sabemos nada sobre él que cuando se ahonda en su historia.

A diferencia del resto de series, el final, aunque un tanto abierto, sí que podría ser conclusivo.

Y recientemente, llegó la última temporada de Jessica Jones, que retoma el carácter de la primera olvidando un poco el desvarío de la anterior (aunque ha servido para sentar las bases de esta). La investigadora ha ganado popularidad y ahora está desbordada de casos en su despacho. Incluso tiene una nueva asistente en el lugar que antes ocupaba Malcolm. En medio de la nueva rutina recibe una petición especial de Dorothy Walker: encontrar a Trish, con quien Jessica no mantiene precisamente una buena relación después de que matara a su madre. Así, la primera parte de la temporada gira en torno a Trish, en cómo ha cambiado su vida ahora que es una superheroína.

Las cosas no quedaron bien a finales de la temporada anterior y se masca la tensión entre ambas, sin embargo, Jessica no dudará en intervenir cuando cree que Trish se va a meter en problemas como consecuencia de su ceguera por ejercer de justiciera. Jones se empeña en que su hermana se mantenga al margen de las calles, pues considera que no está pensando antes de actuar, pero Walker lleva tiempo deseando tener poderes como para quedarse ahora cruzada de brazos. Por fin tiene lo que tanto ansiaba.

Esta primera parte sirve además para seguir los pasos de un Malcolm ahora independizado de Alias y de Hogarth y asociados, así como para descubrir en qué punto de su enfermedad se encuentra Jeri. En cuanto a los personajes nuevos, cabe destacar a Erik, cuyo poder es tener jaquecas cuando se encuentra próximo a alguien con maldad, con mal aura, con alma negra. Y por supuesto, poco a poco vamos conociendo al que será el villano, Gregory Sellinger, un psicópata cuyo interés es acabar con la gente con poderes. No es tan interesante como Kilgrave, aunque en cierta manera también juega con la mente de sus víctimas. Eso sí, a un nivel más mundano, jugando con la psicología y ahondando en las pasiones humanas. Gracias a su aparición Trish y Jessica iniciarán un acercamiento que servirá para limar asperezas y volver a ser las hermanas que eran, que se preocupaban la una de la otra y ayudaban en los peores momentos. El mejor ejemplo es cuando Jessica se encarga de limpiar y cuidar a Trish después de que esta intente asesinar a Sellinger.

Por momentos podría parecer que la serie se centra demasiado en Trish (no en vano sirve para presentar el nacimiento de su alter ego, Hellcat), pero en realidad la evolución de este personaje sirve para entender a Jessica y los pequeños cambios que esta ha ido incorporando a lo largo de los capítulos aceptando cada vez mejor su propio papel de superheroína. Con esta trama Jessica Jones vuelve a tocar los dramas personales y los momentos de oscuridad propios de la primera temporada. Sobre todo plantea la duda de si todo vale a la hora de acabar con el mal. Y pone como contrapunto a Trish y a Jessica. Mientras que la primera se deja llevar por su sed de venganza y acaba perdiendo el norte; la segunda sin embargo intenta mantener la cordura y gestionar mejor los problemas evitando repetir malas decisiones. Y por eso, pese a que le duela, manda a Trish a la cárcel.

Esta tercera temporada ha cerrado con unos personajes más maduros y ha conseguido mantener el interés a lo largo de los 13 capítulos a pesar de darle mayor importancia al dramatismo y menos a la acción. Y como en The Punisher, cierra con un final que bien podría ser definitivo, aunque también retomable en un futuro. Pero eso queda ya en manos de Disney.

Nueva serie a la lista “para ver”: Arrow

Para estos días de Semana Santa en los que algunos, como yo, no saldréis de casa por no cruzaros con una procesión, porque queréis descansar o porque simplemente no os apetece salir, os recomiendo los momentos de Sofá-Manta-Serie, y para este caso os traigo una serie que acabo de descubrir. Se trata de Arrow.

Arrow está basada en los comics de DC (ya sabéis la moda que hay de llevar al cine y a la televisión todos y cada uno de los personajes de comics, sean de Marvel, o de DC) y en el personaje de Flecha Verde. El protagonista, Oliver Queen es un niño rico, fiestero y mujeriego que de repente desaparece en un naufragio junto con su padre (empresario qu drige la ciudad Starling City). Al no ser capaces de encontrarlos se los por muertos, pero cinco años después Oliver vuelve a casa siendo una persona totalmente diferente.

Le acompañan como personajes secundarios su amigo de correrías, su madre, su hermana pequeña convertida en adolescente, su exnovia (y el padre de esta, que es detective) y su nuevo chófer.

En esos cinco años que han pasado las cosas han cambiado, la ciudad próspera se ha convertido en una ciudad llena de mafias, pobreza… y Oliver luchará para que Starling City vuelva a ser lo que era. Yo no soy una experta en comics, pero el punto de partida me recordó un poco a la historia de Batman: personaje que pierde a sus padres, ciudad decadente tras la muerte de estos y se vuelve justiciero sin tener ningún poder especial y con su escudero inseparable y, por su puesto, la chica y su némesis. Pero parece ser que es el punto de partida de todo superhéroe, así que…

La serie tiene muy buena pinta, con unos actores no muy conocidos (que últimamente me distrae mucho ver una serie repleta de secundarios que he visto en mil más y me pongo a pensar “¿de qué lo conozco?”), con una muy buena fotografía, la acción es ágil y la historia entretenida. De momento estamos aún por la primera temporada, esperemos que tenga unas pocas más.

¿Alguna serie que hayáis descubierto recientemente y me recomendéis?