Nuestra experiencia con el Roaming

A mediados de junio tuvimos la buena noticia de que llegaba el fin del Roaming en Europa. Sin embargo, aunque nos decían que iba a ser muy sencillo y que funcionaría como si estuviéramos en casa; en la práctica no es del todo así. Al menos mi experiencia hasta el momento.

Este verano estuvimos en Letonia, Lituania y Polonia – ya escribiré sobre ello, aún quedan un par de viajes antes que relatar – y nada más aterrizar en Riga pensé que con activar la itinerancia de datos ya tendría conexión. Pero no. Revisé que no tuviera nada desmarcado, reinicié el móvil, busqué red… pero seguía sin estar “como en casa”. Así pues, mientras esperábamos la mochila en la cinta, y con la wifi del aeropuerto, mandé un correo a mi compañía (Pepephone) indicándoles mi situación.

Minutos más tarde, cuando íbamos en el bus rumbo al hotel, de pronto comenzaron a llegarme alertas al móvil. Por fin tenía conexión, aunque 3G. Al parecer Pepephone necesitaba tener conocimiento previo de mi viaje al extranjero. Como en dos días cambiaría de país, aproveché para responder a su correo electrónico haciéndoselo saber.

Sin embargo, cuando llegamos a Lituania, de nuevo estaba como en Letonia. Mi móvil encontraba varias redes, pero no llegaba realmente a conectarse a ninguna. Así que nuevo correo y al rato tenía red y datos. Esta vez sí que tenía 4G.

Pero lo mejor llegó cuando pisamos suelo polaco. Según pasamos la frontera el dispositivo se conectó automáticamente a la red con la que Pepephone tiene acuerdos, sin embargo, no recibía datos. Sí que tenía cobertura de voz, por el contrario. Cómo no, tuve que escribirles de nuevo, esta vez aprovechando la WiFi del autobús. ¿Su respuesta? Que en Polonia solo tienen acuerdo para llamadas y mensajes, no para datos.

Al tratarse de una OMV y no tener red propia, no tiene el mismo poder de negociación que otras compañías. Esperemos que esto mejore de cara al futuro. Aquí se puede consultar qué acuerdos tienen en cada país.

Por otra parte, en el caso de Jazztel tuvimos red en los tres países tanto de voz como de datos y no hace falta ponerse en contacto con ellos. Eso sí, tampoco es tan simple como activar itinerancia, buscar red y conectar.

En primer lugar hay que asegurarse de que está activado el roaming en el área de cliente. Y además, hay que buscar la aplicación Kit de herramientas Sim, seguir la ruta Servicio Roaming/Selección de Red/Manual y seleccionar “Internacional”.

Después de reiniciar el móvil se debería de enganchar a una red automáticamente.

En caso de tener un iPhone la secuencia a seguir es Ajustes/teléfono/Aplicaciones de la SIM/ Servicio Roaming/Selección de Red/Manual/internacional. Y del mismo modo: reinicio y listo para usar.

Una vez en España hay que volver a hacer la operación pero eligiendo “Nacional”. Sin duda, mucho más sencillo que con Pepephone. Eso sí, he de decir que en ninguno de los dos casos hemos tenido cargos adicionales a nuestra tarifa habitual.

Por otro lado, mi hermano que es de la compañía GiffGaff de Reino Unido, cuando ha venido a España no ha tenido que hacer nada especial, simplemente activar los datos. Eso sí, no ha pasado de 3G.

Quizá es pronto para valorar el fin del roaming teniendo en cuenta que llegó a mediados de junio, pero de momento hay algunas fisuras. Sí que es cierto que en el caso de Jazztel tan solo es un tema de configuración del teléfono y no hay mayor problema; pero Pepephone sí que debería mejorar al respecto. No tiene mucho sentido que haya que avisar cada vez que se cruza una frontera. Y en cuanto a lo de las limitaciones como la polaca, quiero pensar que es porque aún no han llegado a acuerdos puntuales y que están trabajando en ello. Lo seguiremos descubriendo en nuestros viajes.

Trucos Viajeros: Aplicaciones para el móvil II

Hay tantas aplicaciones y de tantos tipos, que no podríamos instalarlas todas en un mismo dispositivo, sobre todo las de transporte si nos vamos a mover por varias ciudades. Yo suelo marcar en la lista de deseos de Google Play y voy instalando y desinstalando según me voy moviendo.

DURANTE EL VIAJE

Si al llegar a destino nos encontramos con que tenemos jet lag, la Universidad de Michigan ha lanzado Entrain, una app que ayuda a reajustar el ciclo circadiano y recomienda los mejores horarios para que el organismo lo sufra lo menos posible.

El dinero es uno de los grandes quebraderos de cabeza en un viaje. ¿Llevo de casa? ¿Cambio allí? ¿Saco en un cajero? ¿Pago con tarjeta? ¿A cuánto está el cambio?

  • Para cambiar dinero la mejor aplicación que he encontrado y que llevo instalada de continuo en mi móvil es XE. Es muy sencilla de usar, permite convertir hasta 10 divisas a la vez e incluso se puede usar sin conexión (toma el cambio de la última conexión).

  • Además, es interesante llevar la aplicación de nuestro banco, para controlar los gastos. Tanto los que hagamos en el extranjero, como los que nos pudieran cargar vía domiciliación en casa. Incluso activar o desactivar las tarjetas a conveniencia, fijar límites, encender o apagar el pago contactless o no permitir su uso fuera de Europa.
  • En caso de viajes compartidos, yo era de excel e iba anotando quién pagaba qué y cuanto, después sumaba gastos totales, dividía entre integrantes y restaba lo que hubiera pagado cada uno. Y después se ajustaba entre viajeros. Economía básica de matemáticas de colegio. Pero por supuesto, en este ámbito también podemos encontrar aplicaciones de utilidad como Splitwise que funcionan igual que el excel, pero tan solo has de crear grupo con integrantes, introducir los gastos y te da el informe final.

En el tema movilidad contamos con mil opciones también. En este ámbito se han vuelto imprescindibles, sobre todo en cuestión de mapas, aunque también en lo relacionado con transporte público. Yo tengo varias instaladas de continuo, no solo cuando viajo, ya que me parecen de lo más prácticas, sobre todo cuando tu orientación es nula, como la mía.

  • En cuestión de mapas lo primero que nos viene a la mente es Google Maps. Permite calcular las distancias entre varios puntos, averiguar la forma más rápida de llegar a un destino en coche, bicicleta, transporte público o andando. El problema de esta aplicación es la cantidad de batería y datos que gasta. Es cierto que existe la opción de descargar los mapas en local (eso sí, con un límite de 1.725 Mb), pero entonces limita la información a coches.

  • CityMapper también está muy bien. Permite crear una ruta bien sea a pie, bici o transporte público. Incluye información y planos del transporte público, contactos con taxis o coches compartidos. Está tan optimizada que cuando tienes que coger metro, tren o tranvía, te dice en qué vagón has de colocarte para estar cerca de la salida en la estación de destino y así ahorres tiempo. Es muy intuitiva y sencilla de usar. La única pega es que de momento cuenta con 39 ciudades, por lo que no sirve para todos los destinos.

  • Para casos en que Google Maps se nos queda corto a la hora de descargar mapas sin conexión. Maps.me y CityMaps2GO pueden ser una buena alternativa, ya que se pueden usar offline.
  • Aunque CityMapper funciona muy bien para el transporte público, siempre suelo instalarme alguna local del destino. En Madrid es muy útil por ejemplo Madrid Metro|Bus|Cercanías, que además da información sobre la contaminación, avisa de cortes en las líneas, del precio de los billetes, horarios de los trenes y buses, planos de los diferentes transporte y, sobre todo, permite saber lo que queda para que venga el bus simplemente introduciendo el número de parada. Esta utilidad ahorra muchísimo tiempo, porque aunque hay marquesinas que ya tienen paneles luminosos, en muchas otras aún brillan por su ausencia, como en las líneas de interurbanos.

  • No obstante, además de las aplicaciones locales, también es muy útil Moovit, que está disponible en más de 1200 ciudades de 67 países del mundo. Permite descargar mapas para usarlos sin conexión y ayuda a planificar la mejor ruta en transporte público. También incluye planos y horarios. Y además, cuenta con un sistema de alerta de incidencias. Lo que más me gusta es que puedes buscar paradas cerca de ti, lo cual es muy útil en un lugar que no conoces.
  • Para los autobuses se puede usar CheckMyBus, que muestra en tiempo real rutas, horarios, duración de los trayectos, precios, etc. de más de 300 compañías de 50 países.
  • Y para trenes recuerdo en los viajes de interrail haber usado Rail Planner, aunque no me terminaba de convencer y acababa buscando horarios vía web. De momento solo está en inglés.

Uno de los factores que más puede influir en un viaje es la meteorología, sobre todo cuando viajas a lugares como Escocia con un tiempo tan variable.

  • Yo siempre llevo instalada ElTiempo, de hecho tengo el widget en la pantalla principal, que permite conocer las máximas y mínimas del día de hoy y los tres siguientes, además de proporcionar información sobre el viento o las horas de alba y ocaso. Es una aplicación muy básica y sencilla de usar. Se pueden predeterminar lugares favoritos, por lo que cuando estoy de viaje busco la ciudad en cuestión y voy modificando.

  • Además para información más concreta, existen aplicaciones como Morecast, que tiene un Radar que muestra en tiempo real dónde llueve, además de cámaras web en directo.
  • La AEMET también ha lanzado su propia aplicación, e incluye Radar e información de playas. Eso sí, se limita a territorio nacional.
  • También de ámbito estatal es iMar, una aplicación para conocer en tiempo real el estado del mar en las costas españolas. Interesante para los bañistas, deportistas naúticos o aquellos que salen a faenar.

Otro aspecto que se puede convertir en un problema cuando viajamos es el idioma. Aunque puedes encontrar a gente que chapurrea español hasta en los lugares más inhóspitos e insospechados, y a pesar de que podamos hablar inglés para sacarnos del apuro, nunca viene mal llevar alguna aplicación que nos ayude a traducir. Eso sí, aún no he dado con ninguna que me convenza del todo.

  • Cómo no, Google cuenta una aplicación para ello. Se trata de Google Translator, que permite traducir 52 idiomas en versión escrita y hablada. Podemos escribir el texto y que lo traduzca mostrándolo en pantalla, o incluso que lo pronuncie. Además, se puede descargar el paquete del idioma en cuestión para tenerlo sin conexión. Incluso se puede fotografiar un texto o palabra para que lo traduzca. No obstante, en Japón lo intentamos un par de veces y no parecía ir muy bien. Aunque entiendo que el japonés quizá no es el mejor ejemplo, sí que es cuando una más necesita descifrar un anuncio, cartel o panel informativo.
  • Parece que Word Lens TranslatorCamDictionary cumplen con esta función traductora gracias a la cámara. Aunque no cuentan con muchos idiomas.

Para contactar con familia y amigos tenemos las aplicaciones de mensajería instantánea. En mi caso nunca he recurrido a Skype, una de las más conocidas, que permite realizar videollamadas gratis. También se pueden hacer llamadas a teléfonos, pero no son gratuitas.

  • En su lugar uso Hangouts, de google. Al igual que skype sirve tanto como chat de mensajería, como para realizar videollamadas. Además, permite el envío de archivos en la conversación textual. La otra persona tiene que instalarse la aplicación o abrir su cuenta de gmail en el ordenador (si es portátil, ya llevará la cámara web incluida).

  • Para las conversaciones más del día a día cuento con Telegram y WhatsApp, en ese orden. Sin duda Telegram ha desbancado a WhatsApp. Es mucho más estable, tiene mejor cifrado, consume menos datos, permite grupos mucho más grandes y en general las últimas actualizaciones de WhatsApp copian a Telegram. Ambas permiten realizar llamadas vía VozIP, así que no solo se pueden intercambiar textos, notas de voz o imágenes, vídeos y archivos, sino que directamente podemos llamar sin coste alguno (tirando de WiFi, claro). Telegram además, cuenta con la opción de clip de vídeo, una versión reducida que no se envía como adjunto, sino que sale en el propio chat. Otra ventaja de Telegram es que tiene aplicación para el ordenador, además de poder conectarse vía web como también tiene WhatsApp.

Y claro, nos vamos de viaje y hacemos muchas fotos. En este sentido hay para mí varias aplicaciones imprescindibles:

  • Snapseed. Sin duda la mejor que he encontrado para el retoque fotográfico. En el olvido quedaron los filtros de Instagram. Es de Google y es muy sencilla de usar. Permite aplicar filtros pero también recortar, enderezar, cambiar la perspectiva, desenfocar, contrastar el tono, aplicar texto o marcos… Y después, permite compartir en redes sociales o guardar.

  • Pixlr: Me gusta sobre todo por la facilidad de crear collages. También se pueden aplicar filtros, recortes, marcos y demás como en el anterior, pero me resulta menos práctica. También he usado PhotoEditor, pero la forma de seleccionar las fotos para los collages no me termina de convencer.

  • Y por supuesto, cuando haces muchas fotos, necesitas hacer copia de seguridad. Y aunque en otras ocasiones he usado OneDrive o Dropbox, sin duda me quedo con Google Drive que ofrece con 15Gb de espacio gratuito (ampliable porque google regalaba 1Gb por completar la información de seguridad). Además, se puede activar la opción de consultar sin red.

Estas son solo unas pocas de las aplicaciones que hay. He usado muchas, y algunas ni me acuerdo del nombre por haberlas desinstalado prácticamente a continuación de descargarlas. Me he dejado fuera muchos ámbitos, pues no he usado ninguna, como pueden ser las de coche compartido, taxi, buscador de restaurantes, locales o para pedir comida a domicilio. Quizá dentro de un tiempo haya una nueva entrada como continuación de esta, porque cada día se lanzan numerosas aplicaciones más.

Trucos Viajeros: Aplicaciones para el móvil

La tecnología ha cambiado nuestro día a día, así que es lógico que también haya influido en nuestra forma de viajar. Un viaje es una forma de desconectar, claro está, de disfrutar de otros paisajes, otras culturas, otras costumbres. Pero incluso desconectando, es una herramienta muy útil que nos hace el viaje más fácil y cómodo. Que nos permite conocer la existencia de lugares que quizá de otra forma nunca pisaríamos. Nos ayuda a optimizar el tiempo y a ahorrar.

ANTES DE VIAJAR

Lo primero antes de cerrar un viaje es comparar vuelos, horarios de trenes, de autobuses, buscar hoteles… La mayoría de las aplicaciones son las mismas que consultaríamos en su versión web y de las que hablé ya en otros posts de trucos viajeros: Kayak, Skyscanner, Booking, Tripadvisor, Hotelscombined, Airbnb, ita MatrixSeatGuru, GoEuro…. No obstante, yo, para este paso, prefiero estar sentada frente al ordenador con el navegador. Me resulta mucho más cómodo y los datos no están tan concentrados como en la versión de la aplicación.

También hay numerosas aplicaciones para organizar el viaje como Triposo o Tripwolf. Son planificadores basados en las experiencias de viajeros. La comunidad va marcando puntos de interés con los que configurar el propio diario de viaje. Aunque he probado varias de ellas, no me terminan de convencer, ya que me gusta crear mi propia guía siguiendo un esquema bastante concreto. Este esquema suelo repetirlo en cada viaje, de forma que tengo la metodología bastante interiorizada.

Para organizar todas las reservas de vuelos, hoteles, buses, trenes, restaurantes o entradas, pueden ser útiles TripIt o CheckMyTrip. Eso sí, no permiten introducir los datos de la reserva a mano, sino que hay que reenviar los correos de confirmación a un email que te facilitan. Así que, aunque soy muy organizada y me gusta llevarlo todo anotado, me quedo con Google Calendar, que lo sincroniza con el correo electrónico. Y la versión bloc de notas con toda la información escrita. En este sentido sigo usando un método más tradicional. Al menos de momento.

Una vez en el aeropuerto, aplicaciones como AppintheAir, FlySmart o GateGuru aportan la información sobre tiempos estimados para facturar o pasar controles dependiendo de cada terminal. Además, informan de los servicios, cafeterías, tiendas o restaurantes. También actualizan el estado del vuelo, la puerta, si va con retraso… e incluso App in the Air permite facturar desde la propia aplicación. Muy útil para viajeros frecuentes y que no quieren perder tiempo en esperas innecesarias.

EN EL TRANSPORTE

Mientras viajamos hacia el destino tenemos horas muertas, ya sea en avión, en coche, en bus, en tren, en barco… No es uno de los momentos que tire mucho de móvil, la verdad. Aunque hay aplicaciones para leer, prefiero tirar del kindle, que tiene una pantalla más grande y menos dañina para la vista. También suelo llevar un reproductor MP3 para no tirar de la batería del móvil, pero aún así, cuento con algunas aplicaciones de entretenimiento:

  • El famoso candy crush. Solo ese. He resistido a la tentación de llevar mil juegos. Aunque también probé con el Apalabrados o el Catán. Ocupan mucho espacio y consumen mucha batería.
  • La aplicación musical de Google que viene por defecto en el móvil, el Play Música. Como digo, intento usar el MP3, pero hay veces que este también se queda sin batería, y nunca viene mal un respaldo. Además, el móvil cuenta con la aplicación de la radio.
  • Además de la radio tradicional, la aplicación iVoox permite buscar podcasts, crear listas y suscripciones. Y para no tirar de datos, tiene la opción de descargar los archivos y escucharlos sin conexión.

Pero sobre todo, donde vienen bien las aplicaciones es durante el viaje. En casa podemos contar con un ordenador, donde podemos visualizar vía navegador, pero cuando estamos en medio de la calle pateando un destino, lo que nos queda más a mano es el móvil. Pero hay tantas, que mejor en otra entrega.

Trucos Viajeros: Telefonía

El teléfono móvil se ha convertido un imprescindible en nuestras vidas. Y es que no es solo un teléfono para llamar, sino que cumple como cámara de fotos, de vídeo, gps o cualquier otras utilidades que nos proporcionen las mil aplicaciones que podemos instalar. Pero también lo usamos para llamar, claro, sobre todo para comunicar a la familia que hemos llegado bien. Recuerdo los métodos de antaño: esas llamadas a cobro revertido, los toques, los sms… lo que fuera con tal de gastar menos. Recuerdo una época en que cuando mis padres se iban de vacaciones nos daban el número de teléfono del hotel y a su llegada nos mandaban un sms con el número de la habitación para que les llamáramos desde el fijo, ya que teníamos las llamadas nacionales incluidas en la tarifa.

Con el tiempo y con la llegada de las apps de mensajería instantánea, la cosa ha mejorado bastante. Sobre todo ahora sin el roaming en Europa. Pero no siempre viajamos dentro de Europa, así que esta solución se queda corta. En ese caso buscamos una WiFi gratuita para gastar lo menos posible.

Hoy muchos aeropuertos ponen a disposición WiFi gratuita, aunque no todos y no de la misma manera. En algunos casos no requieren de ningún tipo de verificación, pero en muchos otros piden registro por correo electrónico, otros con un sms que te envía al móvil, otros tienen limitado el tiempo de conexión… Así que hay veces que hay que esperarse al hotel. Y doy por hecho que me voy a alojar en un hotel con WiFi, porque hoy en día me parece un servicio indispensable. Puede no tener el desayuno incluido, pero la WiFi… Es imprescindible.

En general, para un viaje corto, una escapada, tener WiFi en el hotel te cubre las comunicaciones con familia y amigos. Puedes charlar bien por texto, bien por voz IP (ya que telegram y whatsapp permiten realizar llamadas); puedes mandar fotos de los lugares que has visto durante el día o incluso algún vídeo; te permite ponerte al día con las noticias o con las redes sociales… Pero hay veces que, además, nos vendría bien poder hacer uso del móvil fuera del hotel. Como por ejemplo cuando vas a estar moviéndote con el coche durante todo el día. Por un lado para poder llamar en caso de quedarse tirado o para avisar de que se va a llegar tarde a un alojamiento; por otro, para usarlo como GPS.

En estos casos, la mejor opción es buscar una SIM local antes que contratar el servicio de Roaming. España es uno de los países con las tarifas más altas ya incluso para territorio nacional, por lo que en la mayoría de los casos sale más rentable comprar una SIM en destino y recargarla con la tarifa que mejor se nos adapte, que contratar el servicio en el extranjero que nos oferta nuestra compañía telefónica.

En nuestro viaje por la Costa Oeste de Estados Unidos compramos una tarjeta prepago con 10$ en llamadas, que era lo único que consideramos necesitar en aquel momento. Dado que las llamadas que realizamos fueron todas a territorio estadounidense, no consumimos ni de lejos el importe total. Mientras que si hubiéramos contratado un plan en España, nos habríamos pasado de sobra de los 10$, ya que simplemente el establecimento de llamada tenía un recargo importante.

Por otro lado, el año pasado, en el recorrido por Escocia, nos hicimos con una SIM GiffGaff de £10 que incluía 500 minutos a teléfonos del Reino Unido (gratis si es usuario de la misma compañía), mensajes de texto ilimitados y 1GB de datos. Ni de lejos gastamos 500 minutos en llamadas, y no consumimos el giga en 15 días, pero de nuevo, los 11-12€ eran muuuuucho más rentables que contratarlo aquí. Sobre todo cuando incluyes datos.

Eso sí, en estos casos es necesario contar con un móvil libre. Si además el teléfono es multisim, no hace falta deshacerse de la tarjeta de casa. Mi móvil por ejemplo lo es, y me permitía recibir mensajes de aplicaciones como Whatsapp o Telegram incluso teniendo mi SIM española en modo avión. El uso de datos nos sirvió para realizar modificaciones sobre la marcha, buscar horarios de cierre de lugares que queríamos visitar, localizar zonas de aparcamiento gratuito, descubrir dónde podíamos encontrar un supermercado o gasolinera cercanos o simplemente tirar de gps.

No obstante, el tener una SIM local también nos permite usarla como router, y que así dé servicio a otros dispositivos. Por supuesto, podríamos comprar directamente un hotspot wifi inalámbrico, pero son mucho más caros y de todas maneras necesita una SIM. Con un teléfono viejo que todos tenemos por casa (quizá el anterior modelo al que tenemos ahora, o uno al que se le rompió la pantalla…) y la tarjeta que hayamos comprado, lo único que tenemos que hacer es crear una red WiFi. No es muy complicado:

  • Hay que ir a configuración>compartir internet y zona WiFi donde elegiremos nombre y contraseña de la red.

  • Activar el Punto de acceso Wi-Fi>Wi-Fi Hotspot>Zona Wi-Fi
  • Los otros dispositivos tendrán que buscarla y, al seleccionarla, introducir la contraseña.
  • A navegar.

Ojo, ya que la tarjeta SIM ha de tener permitido el tethering, que es como se llama a esta posibilidad de que dé red a otros dispositivos.

Para que el consumo no se dispare, es recomendable desactivar la red cuando no la vayan a usar los otros dispositivos. Y hay que tener en cuenta que cuantos más dispositivos haya conectados a la vez, menor será la intensidad de la señal.

Por supuesto, al usar el móvil como router, la batería lo nota, por lo que llevar una portátil a mano, nunca viene mal. Y si vamos en coche, un cable usb (y adaptador de mechero en caso de ser necesario).

En caso de querer ir a lo seguro y llevar contratada de casa una tarifa roaming, habría que tener en consideración varias cosas como:

  • Comprobar antes de viajar que nuestro móvil va a servir en destino. Aquello de la tribanda o cuatribanda. Yo no me he encontrado nunca con problema, pero tampoco he estado en países muy exóticos. Además, hay que saber qué tipo de enchufe se usa en el país y si necesitamos cargador
  • Llamar a la compañía telefónica para que active el plan.
  • Asegurarse de que aparece el icono o texto de que la red está activado (suele salir una R junto al icono de la cobertura). Normalmente suelen llegar unos sms informativos de nuestra compañía al detectar la red extranjera.
  • Verificar si tenemos la conexión a redes de forma manual o automática. Si está de forma manual, podremos elegir una concreta y si está automática, el móvil elegirá la que ofrezca mejor cobertura. Esta segunda opción parece la mejor, sin embargo, también es la que más batería consume por estar continuamente escaneando.
  • Las llamadas a España requieren previamente el prefijo 0034. Las llamadas dentro del país en que nos encontremos puede que tengan una metodología diferente a la que usamos aquí, como marcar de una forma si se llama a un fijo y de otra si es a un móvil.
  • Las llamadas entrantes también hay que pagarlas. Quien llama paga como una llamada local, pero el que recibe en el extranjero ha de pagar la diferencia de la llamada internacional.
  • Desactivar las aplicaciones que consumen incluso en reposo, las actualizaciones automáticas, las descargas de fotografías o vídeos.
  • Quitar el buzón de voz, pues cada mensaje que nos dejen será tarificado como si se hubiera contestado la llamada, además del coste del sms por el aviso de mensaje recibido.
  • Al regreso, revisar las facturas de los dos meses siguientes por si hubiera algún fallo.

Sí, vivimos pegados al teléfono móvil, pero se ha convertido en una herramienta muy útil que soluciona un día torcido.

Llegó el fin del Roaming en Europa

Desde hoy 15 de junio podemos viajar a la Unión Europea y seguir utilizando nuestra tarifa de teléfono móvil como si estuviéramos en territorio nacional. Un gran paso que ha llevado mucho tiempo y ha tenido que superar muchas trabas.

Nelie Kroes, la política neerlandesa que fue comisaria de Agenda Digital entre 2010 y 2014 comenzó con esta batalla contra el roaming. Y es que en una Europa en la que se derribaron fronteras y se instauró moneda única, no tenía sentido que siguiéramos con esa limitación en las comunicaciones. Pero es que las empresas telefónicas no lo ponían fácil, de ahí el largo camino.

Con el roaming las operadoras cobraban un sobrecoste al usuario al hacer uso de su contrato fuera del país donde lo tenía contratado. Se escudaban en que las telefónicas del resto de países les cobraban a ellas un recargo por ese tráfico. En un primer lugar cedieron en las llamadas, que al fin y al cabo es lo que menos se usa. Sin embargo, en cuestión de datos de navegación, que es lo que realmente genera movimiento hoy en día, subieron los precios.

A partir de hoy todo cambia. Eso sí, hay limitaciones. Si un operador detecta que en un período de cuatro meses un usuario está haciendo más uso de la tarifa en el extranjero que en el país en que se ha contratado, podrá aplicar un recargo. aunque antes deberá solicitar explicaciones al cliente, quien tendrá 14 días para clarificar la situación. Si da explicaciones, no se le aplicará penalización alguna. Sin embargo, en caso de no justificar este gasto, se le podrá aplicar un recargo de hasta 3,2 céntimos/min en las llamadas, 1 céntimo por SMS y 7,7€ por GB. En el caso de los datos los precios irán bajando progresivamente en los años sucesivos. En 2018 el máximo se fijará en 6€; en 2019, en 4,5€; en 2020 en 5€; en 2021 en 3€; y, finalmente en 2022 en 2,5€. Todos los precios sin impuestos añadidos.

Este límite se fija, en teoría, para evitar que los usuarios se acojan a una tarifa de un país en el que no residen, solo por ser más barata. Lo cual, teniendo en cuenta los precios de España, no sería difícil. En casos como un traslado por motivos de trabajo o estudios que se pasaran de esos 4 meses, se podría acreditar a la compañía y, en principio, no debería poner trabas, ya que se trata de una estancia puntual.

Los que viven en poblaciones fronterizas y que sus móviles alternen entre varias redes móviles de diferentes países parece que no tendrán problemas siempre que al menos una vez al día se conecten a la red donde contrató la tarifa. En ese caso, ese día ya no contará como en itinerancia.

Sin embargo, algo curioso que ocurrirá con el fin del roaming en Europa es que si por ejemplo un residente en Salamanca se conectase a la red de Portugal y llamase al país luso, pagaría la llamada como local. Por contra, si ese mismo usuario se conectase a la red de España e hiciera la misma llamada a Portugal, tendría que abonarla como conexión internacional. Algo similar a lo que ocurre con los SMS, cuyo precio entre países de la UE es inferior (0,11€ + IVA) a uno en la red nacional (0,15€ + IVA).

Este cambio en la normativa afecta a los países de la Unión Europea y algunos asociados: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia (incluyendo territorios de ultramar como las Islas Aland, Martinica, Guadalupe, San Martín, Guyana francesa, Reunión y Mayotte), Grecia, Holanda, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Noruega, Polonia, Portugal, República Checa, Reino Unido (incluido Gibraltar), Rumanía, San Marino y Suecia.

Reino Unido de momento estará en la lista hasta que se acuerde su salida de la UE. Por otro lado, quedan fuera Andorra y Suiza.

Para el resto de países el Roaming seguirá activo, aunque cada vez más son las operadoras que ofrecen planes para el extranjero. Por ejemplo, Vodafone ya lo tiene para países como EEUU, Suiza, Albania y Turquía.

Pese a las limitaciones, en general, es una buena noticia para los usuarios, ya que ahora no habrá que pagar más, ni contratar plan adicional para viajar a los países de la lista. Será como usar el teléfono en casa, con el mismo servicio y condiciones. Se acabaron los infartos al ver una factura desorbitada por haber dejado marcada la casilla de itinerancia de datos por error. También evitará tener que echar cálculos para comprar una SIM local o buscar WiFi en cada rincón.

Aún así, habrá que ver cómo funciona en realidad, pues mucho me temo que este cambio puede suponer una subida de tarifas para recuperar de alguna manera ese importe que van a dejar de cobrar. Habrá que probarlo en el próximo viaje para confirmar si es tal y como lo pintan.