Trucos viajeros: Salud viajera – Vacunas

Aunque llevemos seguro médico, en ocasiones, también hay que ir previamente vacunados. Hay veces que es obligatorio, y otras recomendado, en función del país, de la región, de la temporada, del tiempo, del alojamiento y de las actividades a realizar.

Los viajes profesionales en los que se va a estar en grandes ciudades y con alojamientos de nivel superior están considerado como riesgo mínimo. Los viajes cortos (entre una y tres semanas) en los que se va a estar en ciudades con alguna excursión puntual, pero siempre durmiendo en hotel, se clasifican como riesgo moderado. Y por último, los viajes de larga duración y/o estancias en lugares algo más precarios, se consideran como riesgo máximo.

Según el Ministerio, las enfermedades infeccionas más comunes son:

– Enfermedades transmitidas por alimentos y agua: Brucelosis, Cólera, Criptosporidiasis, Giardiasis, Hepatitis A y E, Legionelosis, Leptospirosis, Listeriosis, Esquistosomiasis y Fiebre Tifoidea.
– Enfermedades transmitidas por vectores: Paludismo o Malaria, Fiebre Amarilla, Dengue, Encefalitis Centroeuropea o Primaveroestival, Encefalitis Japonesa.
– Enfermedades transmitidas por Animales: Rabia, Fiebres Hemorrágicas víricas.
– Enfermedades de Transmisión Sexual: Hepatitis B, VIH/SIDA, Sífilis.
– Enfermedades transmitidas por la sangre: Hepatitis B y C, VIH/SIDA, Paludismo.
– Enfermedades transmitidas por el aire: Gripe, Enfermedad Meningocócica y Tuberculosis.
– Enfermedades transmitidas por el suelo: Carbunco y Tétanos.

Es importante planificar la vacunación con tiempo (mínimo un par de meses), ya que hay vacunas que necesitan varias dosis previas al viaje. Se puede consultar la página web del Ministerio de Sanidad, no obstante, lo recomendable es acudir al Centro de Vacunación Internacional, donde nos podrán asesorar tras una evaluación individualizada y responder a nuestras preguntas. Aquí se pueden consultar todos los centros en territorio nacional.

Se puede pedir cita por internet y, o bien te vacunan allí directamente, o te remiten a tu centro de salud (generalmente cuando es una vacuna habitual). Es importante saber cuáles nos ponemos, puesto que algunas con una única dosis estaríamos inmunizados de por vida (o durante un largo período).

Como decía al inicio, hay unas obligatorias, incluso siendo requerido un Certificado Internacional de Vacunación (documento en el que figura la fecha, el título del vacunador, el fabricante y número de lote de la vacuna, así como el sello oficial del centro de vacunación) al entrar al país, y otras que son recomendables. Las más frecuentes son:

Vacunas obligatorias:

Fiebre amarilla: se transmite por picadura de mosquito mayoritariamente en Suramérica (Argentina (sólo Corrientes y Misiones), Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guyana, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago (sólo Trinidad), Venezuela.) y algunas regiones de África (Angola, Benin, Burkina-Faso, Burundi, Camerún, República Centroafricana, Congo, Costa de Marfil, Chad,Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea Ecuatorial, Guinea Bissau, Kenia, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo, Ruanda, Senegal, Sierra Leona, Sudán, Sudán Sur, Surinam, Togo, Uganda.). La vacuna tiene una validez de 10 años.

Meningitis Meningocócica: Es exigida por Arabia Saudí a los que peregrinan a la Meca.

Vacunas recomendadas:

Cólera: Es una enfermedad bacteriana intestinal aguda que se transmite por agua y alimentos contaminados. Necesaria principalmente en África, Centro y Sudamérica y Sudeste Asiático.

Fiebre tifoidea: Al igual que la cólera, la produce una bacteria que se transmite por el agua y los alimentos contaminados. Primero comienza como una fiebre, y después afecta al intestino. Es recomendable en África, Centro y Sudamérica, Oriente Medio y Sudeste asiático, aunque la efectividad de la vacuna es limitada y no exime de ser cauto con las medidas higiénicas con alimentos y bebidas. La vacuna tiene validez de tres años.

Hepatitis A: Se transmite de persona a persona y por la ingestión de alimentos y bebidas contaminadas. Puede darse en cualquier parte del mundo (de hecho mi enfermera me dijo que estaban luchando porque entrara junto con la B en el calendario de vacunación de los niños), pero sobre todo en aquellos lugares en que las condiciones sanitarias son algo deficientes. Los síntomas son fiebre, dolores de cabeza y vómitos. Se pone una segunda dosis entre los 6 y 12 meses después de la primera y sirve para 30 años.

Hepatitis B: Se transmite por vía sexual, transfusiones sanguíneas, productos con sangre contaminada o por material contaminado (jeringas, tatuajes, piercing, acupuntura) y vertical perinatal madre-hijo. También se da en todo el mundo, aunque no con los mismos niveles de riesgo. Sobre todo se recomienda para África, América Central y del Sur, Sureste asiático y Oceanía.  Se pone en tres dosis: las dos primeras en el espacio de un mes, y la tercera a los 6 meses de la inicial.

Meningitis Meningocócica: Es una enfermedad infecciosa aguda causada por una bacteria. Para la peregrinación a la Meca es obligatoria, pero para otros lugares es recomendable. Sobre todo en aquellos espacios cerrados donde conviven muchas personas, como por ejemplo un cuartel militar, o una residencia de una ONG… En el África Subsahariana tienen brotes entre noviembre y junio.

Poliomielitis: Aunque esta enfermedad estaba controlada, hubo repuntes hace unos cuatro años en Pakistán, Nigeria, Afganistán, Guinea Ecuatorial, Siria, Iraq, Camerún, Etiopía, Somalia e Israel, por lo que la OMS recomienda su vacunación para detener su transmisión a nivel mundial.

Rabia: Es una enfermedad presente en mamíferos de muchos países, sobre todo de los que están en vías de desarrollo. Se transmite por contacto directo, así que, el riesgo es proporcional al contacto con animales contagiados. Los primeros síntomas son infecciones en la herida, fiebre o sensibilidad a la luz, ruido y agua. Se ponen tres dosis: día 1, día 7 y la tercera entre el 21 al 28.

Tétanos: Es una enfermedad producida por una toxina al penetrar en el organismo a través de heridas en la piel o mucosas. Se da en cualquier parte del mundo, pues somos susceptibles de una herida o corte en todos sitios. La antitetánica está incluida en el calendario de vacunación infantil, por lo que es muy probable que no la necesitemos antes de un viaje. Desde el 2009 las nuevas pautas estipulan que los adultos correctamente vacunados con 6 dosis (generalmente los nacidos después de 1975) solamente tendrían que ponerse una de recuerdo al llegar a los 65 años. Únicamente se pondría antes de llegar a esa edad en casos excepcionales como por ejemplo en un grave accidente de tráfico con amasijos de hierro y heridas en carne viva (por lo que me dijo mi enfermera en la visita previa a irnos a Bombay).

En determinados casos, además, según las características del viaje, se pueden recomendar también las vacunas contra encefalitis primero estival, encefalitis japonesa, neumococo, difteria o gripe.

Y aunque no hay vacuna, hay otras dos enfermedades con las que hay que tener mucho cuidado en países tropicales: el dengue y la malaria.

El dengue es un virus transmitido por mosquitos. Para prevenir esta enfermedad hay que recurrir a los repelentes de insectos  que contengan el ingrediente activo DEET45%, IR3535, o Icaridin, a las fibras naturales de colores claros que cubra lo máximo posible, así como a las redes mosquiteras cuya malla no sea superior a 1’5 mm. El aire acondicionado también ayuda, ya que los mosquitos van al calor. Los síntomas son fiebre y picores.

La malaria también se propaga por un mosquito y puede llegar a resultar mortal. Es recomendable evitar al igual que con el dengue las picaduras, es decir, cubrir al máximo la piel, usar repelentes en partes expuestas, dormir con aire acondicionado y poner mosquiteras. Además, en la medida de lo posible, evitar estar en el exterior entre el anochecer y el amanecer.

Los síntomas son fiebre, náuseas, sudoración y escalofríos. Y hay que estar atentos, pues pueden aparecer una semana después, ya que el parásito puede permanecer en el hígado y multiplicarse infectando los glóbulos rojos. Si se detectan estas molestias, hay que acudir al médico para tomar fármacos antipalúdicos, que hacen que consigamos la inmunidad tras unos diez días.

Aunque hay un movimiento antivacunas quimifóbico no hay que olvidar que son necesarias, pues gracias a ellas se ha conseguido eliminar enfermedades graves (algunas mortales) en el mundo. Pero como no todos los países están igual de desarrollados, hay que evitar ya no solo nuestro posible contagio, sino llevar enfermedades a otros lugares en que ya estaban erradicadas y poner en riesgo a la población. La salud es lo primero. Como decía George William Curtis: La felicidad radica, primero que nada, en la salud.

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