Conclusiones del Crucero por el Mediterráneo: Escalas y Resumen de Gastos

En la entrada anterior ya realicé un análisis de la experiencia con el MSC Meraviglia. Pero la verdad es que lo importante (para mí) en un crucero, son las escalas. El barco importa, claro, ha de ser confortable, entretenido y ofrecer buena oferta gastronómica, pero yo contrato un crucero por los desplazamientos.

Hasta la fecha los tres anteriores que habíamos hecho tenían una ruta, y volvían a empezar en el puerto en que acababan su recorrido. Por tanto, había itinerario A e itinerario B. De esta forma analizábamos dónde preferíamos iniciar o terminar, o cuándo estaba mejor ubicado el día de navegación (siempre mejor hacia el final del crucero para descansar y hacer maleta). Por ejemplo, cuando hicimos el de Capitales Bálticas, elegimos terminar en Malmö que era una ciudad pequeña y que podríamos ver en pocas horas aun teniendo que desembarcar.

En este caso, sin embargo, se trata de un crucero circular. Empezaba y terminaba en Barcelona, pero es que además había embarque y desembarque en cada escala. Imagino que ponen a la venta en cada país/mayorista un determinado número de camarotes de cada categoría para así ir cubriendo. Porque si no, no tiene sentido que por ejemplo yo deje el camarote un viernes en Barcelona y no se ocupe hasta el lunes en Nápoles, pues la empresa perdería dinero.

Eso sí, a la hora de elegir en la agencia de viajes, no teníamos mucha complicación con el itinerario, pues era el que era. Y estaba bien que saliera de Barcelona, pues gracias al AVE llegaríamos en 3 horas. Y dado que ya habíamos visitado la ciudad, no nos tendríamos que preocupar del inicio o del fin.

Nuestras escalas fueron Marsella (Parte I y Parte II), Génova (Parte I y Parte II), Nápoles (Pompeya I y Pomeya II), Mesina (con excursiones a Catania y Taormina) y La Valeta (con excursion a Mdina y Rabat). Y sin duda la mejor de todas fue la última. Como suele ser habitual, hicimos todas las excursiones por libre. Las de la naviera me parecen prohibitivas, además de que es otro estilo, pues te organizan otros.

Estamos en Europa, son ciudades preparadas para el turismo y el transporte público funciona muy bien. Lo más complicado era Sicilia, que optamos por alquilar un coche para poder ver alguna ciudad más.

Marsella, a medio camino entre Italia y España, me gustó bastante a pesar de la decadencia de la ciudad. O quizás gracias a eso. En ocasiones parece una ciudad caótica, pero en otros un tranquilo pueblo de pescadores. Es 100% mediterránea con su mezcla de colores, gentes y gastronomía. Todo un ejemplo de multiculturalidad.

Tiene cierto encanto que recuerda a París en cafés y terrazas, en su planificación urbana, arquitectura y sus balcones. Algo que no es de extrañar, ya que fue reformada en el siglo XIX bajo las órdenes de Haussman. También guarda cierta similitud en barrios menos populares en los que predomina el arte urbano.

En sus calles hay vestigios de sus más de dos milenios de historia, por lo que podemos encontrar restos griegos, romanos, medievales así como más recientes.

Génova por el contrario me decepcionó bastante. También es cierto que nos diluvió y vimos la ciudad un poco a la carrera y lo que nos dejó la climatología. Pero me pareció una ciudad gris y sosa. Me esperaba más de una ciudad italiana.

En sus calles también hay historia, puesto que ha sido un importante cruce de culturas y pueblos desde la Antigüedad. Magníficos edificios, imponentes iglesias, elegantes mansiones y fachadas ricamente decoradas nos sorprenden a cada vuelta de esquina. Sin embargo, la ciudad parece un poco abandonada y esto ensucia la memoria del Siglo de los Genoveses, cuando Génova era un punto de encuentro y de conocimiento.

Nápoles no la vimos, tan solo de vuelta desde la estación y era de noche, bajo una intensa lluvia y a la carrera, por lo que no cuenta mucho la imagen de ciudad caótica, ruidosa y de tráfico endiablado que me traje. En su lugar visitamos Pompeya. Teníamos la duda de si quedarnos en Nápoles o visitar el yacimiento, y creo que acertamos. Aunque llegáramos con la hora pegada, pero creo que histórica y culturalmente, era más interesante visitar la ciudad arrasada por el Vesubio. Teniendo apenas 4 horas y media de luz en la escala, poco más se puede hacer. Ya habrá tiempo de visitar Nápoles y descubrir su patrimonio histórico y artístico.

Sicilia es una isla que guarda importantes testimonios de su pasado gracias a los restos arqueológicos y numerosos monumentos que se conservan. Entre el Norte y el Sur, entre Oriente y Occidente, Sicilia sí que ha sido un cruce de caminos.

Es una isla de interior con mezcla de aires griegos, españoles y árabes, pero también con su propio carácter del sur de Italia. En su territorio combina un interior en el que predominan volcanes, montañas y colinas con un exterior en el que destaca la paleta de azules del mar. No es de extrañar que a lo largo de su historia haya atraído a artistas como fuente de inspiración.

En el centro se alza el Etna, el volcán más alto y activo de Europa. Los romanos creían que era la fragua de Vulcano. Y según la mitología griega acogía las fraguas de Hefesto y era la residencia del monstruo Tifón, el culpable de terremotos y erupciones. No obstante, los sicilianos parecen no temerlo, ya que a su alrededor hay asentados muchos pueblos. Pueblos que podrían desaparecer como consecuencia de derrumbamientos de las laderas. Y es que parece que, según recientes mediciones, el volcán se está desplazando en dirección al mediterráneo a 14 mm por año.

Aunque ha provocado graves daños en diferentes ocasiones, sus ríos de lava también han generado – con el paso del tiempo, eso sí- una tierra fértil, en la que predominan en nogales, cítricos y viñedos.

Contábamos con poco tiempo, así que alquilamos un coche en AutoEuropa por 25€ el día y nos fuimos a Catania, Taormina para terminar en Mesina, el puerto de atraque.

Catania no tiene mucho encanto, no está mal su centro histórico, pero una vez que sales fuera de esa delimitación da la sensación de ser una ciudad algo dejada, abandonada y sucia.

 

Taormina por el contrario es totalmente recomendable. Es pequeña, pero tiene un encanto medieval. Y su posición ofrece unas vistas impresionantes tanto del volcán como de la costa.

Mesina estaría entre ambas. No tiene ese toque de Taormina, pero bien merece un paseo. Además, el barco atraca cerca y todo queda bastante próximo.

Como decía al principio, nuestra última escala fue la que más nos gustó. Viajar a Malta está muy de moda entre los turistas europeos. A pesar de ser una isla bastante pequeña ofrece tanto descanso en un lugar paradisíaco como una gran oferta de deportes acuáticos y de aventura. Pero no todo se reduce a hoteles lujosos, playas o extensa oferta de ocio, sino que además es un lugar lleno de historia y una visita a sus ciudades y pueblecitos históricos permite retroceder en el tiempo.

Tal es el caso de Mdina y Rabat, a los que llegamos en transporte público. Ciudades por cierto en las que se rodaron escenas de Desembarco del Rey en la primera temporada de Juego de Tronos.

Mdina nos encantó, sus callejuelas, lo bien conservado que está todo, sus palacios, su calma…

Rabat es otro estilo, pero tiene también mucho encanto con sus balcones coloridos.

A la vuelta dimos un paseo por La Valeta, una ciudad que engaña, pues aunque parece pequeña, tiene mucho que ver.

Aunque lo mejor es ver la entrada y salida del puerto, que permite alcanzar de un vistazo toda la muralla y el conjunto arquitectónico. Sobre todo la salida al atardecer.

En general podríamos decir que son todas ciudades interesantes, que tienen suficientes atractivos que ofrecer al visitante. Aunque quizá tenemos cierto sesgo y al haber visitado ya tantos países, no nos sorprenden tanto algunos destinos, por recordarnos a otros.

El día de navegación nos sirvió para descansar antes de volver a la rutina, pues, aunque lo bueno de un crucero es que amaneces cada día en un puerto sin esfuerzo alguno; lo concentrado de las escalas y la conjunción de cena – espectáculo – copa hace que se trasnoche algo, se madrugue bastante y el cuerpo se lleve buen agote. También aprovechamos para hacer las maletas sin quitar tiempo de un día normal.

Aunque por supuesto, el día de navegación es para conocer el barco y vivir las actividades que en él se desarrollan y que no vemos a diario por estar en tierra. A diferencia de otros cruceros aquí no vimos demostración de tallas de frutas y verduras, imagino que esto ya quedó muy visto y de décadas pasadas. Sin embargo sí que hubo de pizza y mozzarella. Lógico por otra parte, tratándose de una naviera italiana. También había actividades programadas por el equipo de animación, como el MasterChef at Sea.

Aún así, a pesar de haber descansado, este crucero ha sido agotador. La lluvia, el correr por Nápoles para no perder el barco, el concentrar tres ciudades sicilianas en un solo día… Todo ello acaba haciendo mella. Además, cuando la visita es en ciudad, al final acabamos haciendo unos 20 kilómetros diarios. Y si sumas un día tras otro, acaba pesando.

Para finalizar, vamos con el recuento de gastos:

Crucero con con camarote interior en categoría Fantástica y pack de bebidas: 1.863€

Cuota de servicio: 142€

AVE a Barcelona: 25€ por 4 trayectos. Total 100€

Metro Sants a Drassanes: 3€ por 4 trayectos. Total 12€

Bus Puerto Barcelona: 3€ por Trayecto. Total 12€

Billete diario Marsella: 5,20€ por dos. Total 10,40€

Bus a Pompeya: 2,8€ por dos. Total 5,6€

Entradas a Pompeya: 13€ por dos. Total 26€

Tren a Nápoles : 2,8€ por dos. Total 5,6€

Alquiler de coche en Sicilia: 24,95€

Gasolina: 19€

Peajes: 3.70€ por dos trayectos. Total 7,4€

Aparcamiento en Taormina: 3€

Bus Malta: 1,5€ por 4 trayectos. Total 6€

Habría que sumar algún regalo, recuerdo y souvenir, pero eso es ya algo más personal y no llevo la cuenta, por lo que la suma total asciende a 2.236,95€ (1.118,48€ por persona).

¿Qué tocará en 2020? ¿Podremos hacer Caribe?

Conclusiones del Crucero por el Mediterráneo: Análisis del MSC Meraviglia

En este crucero hemos notado un salto cualitativo con respecto a la naviera. O quizá sea por el barco, un MSC Meraviglia recién estrenado que hace justo honor a su nombre. Se nota la modernidad en el diseño de los camarotes, en las áreas comunes, en la moqueta, en el buffet, en la piscina y el parque acuático, en las zonas de ocio, en esas escaleras de brillos, en los ascensores que tardan poquísimo en sus recorridos… Es tan grande e impresionante que es muy fácil terminar el crucero y haberse perdido espacios.

Nada más entrar en el barco nos sentimos abrumados con tanto colorido. Aquello más que un barco parecía un centro comercial. Lo primero que encontramos fue la Galleria Meraviglia, un paseo central de 96 metros de largo en el que se localizan tiendas exclusivas, restaurantes temáticos y un bar.

En la planta superior hay más restaurantes temáticos, el TV Studio & Bar con su emisora de radio y estudio de televisión que cuenta con Comedy Club, karaoke y espectáculos de música en directo y el Teatro Broadway. Pero sobre todo destaca la cúpula LED de 480 m², en la que se proyectan diferentes motivos e imágenes. Aunque con tan solo unos meses de vida ya estaba dañada y tenía franjas de píxeles muertos.

Entre las tiendas encontramos joyerías, relojerías, una heladería, la chocolatería Jean-Philippe Maury Chocolate & Coffee (que tiene demasiado espacio ocupado para mi gusto)…

Los restaurantes temáticos, que no están incluidos en el precio del crucero y hay que reservar aparte, son Eataly (de temática italiana), Butcher’s Cut (un asador de estilo americano) y el Kaito Teppanyaki y Sushi Bar (japonés).

Junto al nipón destaca el Anchor Club, un pub irlandés en el que se pueden degustar todo tipo de cervezas (algunas incluidas en el paquete de bebidas, otras no).

Y en la Proa se encontraba el MSC Aurea Spa, el lujoso Spa Balinés donde ofrecían tratamientos de relajación para revitalizar cuerpo y mente. Contaba con Zona Termal y un salón de belleza. No puedo opinar al respecto ya que no lo pisamos.

Justo debajo se ubica el Teatro Broadway ocupando las cubiertas 5 y 6. Se trata de un teatro al uso, con sus butacas en modo anfiteatro. Y a diferencia de la experiencia en nuestros cruceros anteriores, en este no se permite comer o beber. En él se desarrollaban las actuaciones nocturnas (o vespertinas) y algún juego de animación.

En el extremo opuesto del barco, tras pasar la tienda de fotos y su estudio, teníamos el restaurante L’Olivo d’oro. Aunque, en realidad, nuestro restaurante asignado en un principio fue el Waves, situado en la cubierta 5, la misma en que se encuentra recepción.

Justo enfrente de esta había una zona de piano que quedaba recogida por las brillantes escaleras de caracol. Y en los laterales el Infinity Bar, uno de los que nunca pisamos.

Tampoco probamos el Champagne Bar, ubicado en la cubierta 7 en la parte posterior. Este bar ofrecía una amplia cama de champagnes, así como otras bebidas espumosas de todo el mundo.

Junto a él, en un lateral se esconde la biblioteca. Y digo se esconde porque yo la descubrí el último día. Ni siquiera la vi al hacer el simulacro, y eso que se encuentra junto al Casino, que era nuestro punto de evacuación en caso de emergencia.

Cuenta con un surtido de libros en diferentes idiomas, incluso japonés.

El casino tenía máquinas a un lado, mesas al otro. Y en el centro el bar. En el lado de las máquinas estaba permitido fumar, pero el sistema de ventilación no tenía nada que ver con el de Las Vegas y una vez que pasabas la biblioteca se notaba cómo el tabaco ya había impregnado paredes, muebles y moqueta. Realmente agobiante para una no fumadora. También se apreciaba en la propia ropa con tan solo pasar unos minutos allí.

En la proa de la cubierta se localiza el Carousel Lounge, un teatro diseñado para albergar los espectáculos del Cirque du Soleil. Su escenario es circular, y las butacas se disponen a su alrededor. En este sí que se puede consumir tanto comida como bebida. De hecho, una de las opciones de reserva para el Circo del Sol era cena + espectáculo. Por las tardes servía además para charlas informativas y a últimas horas de la noche se convertía en discoteca.

En las plantas centrales (de la 8 a la 14) se encuentran la mayoría de los camarotes y ya es en las últimas cuatro superiores (15, 16, 18 y 19 – no hay 17 porque en Italia es el número de la mala suerte-) donde se localizan los espacios de ocio así como el comedor principal.

Ubicado en la cubierta 15 y ocupando la mitad de su superficie, el Marketplace Buffet es un comedor que está abierto 20 horas al día. En su parte posterior tiene una terraza abierta a la popa del barco, y en su parte delantera se abre a la piscina con puestos de comida rápida y helados.

En todos los accesos a él había lavabos con su correspondiente jabón de manos y toallitas. Buen detalle.

El comedor tiene en su parte central diferentes cocinas: pizzería, comida étnica, mediterránea, family & kids (con hamburguesas, perritos, patatas fritas y pasta), una brasserie zona de ensaladas, de sopas y pastas, de pan y quesos, de fruta, de postres…

Además, cuenta con puestos laterales donde se encuentran las máquinas de bebidas para el desayuno y una cristalera donde se puede observar cómo hacen la mozzarella.

La verdad es que había bastante donde elegir y estaba todo riquísimo. Sin duda se notaba el origen italiano de MSC, pues pizzas, pasta, pan de ajo o salsa de albahaca no podían faltar.

En el desayuno los puestos se convierten en zonas con comida caliente (bacon, tortillas, huevos, judías, salchichas…),  bollería, tostadas, mantequilla y mermeladas, embutidos y queso, yogures y cereales. También había cocina en vivo para tortillas francesas y una sección con comida asiática (arroz camboyano, fideos de arroz salteados con verduras, arroz blanco y sopa japonesa). La zona de fruta se mantenía.

La otra mitad de la cubierta la ocupa la Atmosphere Pool, un espacio de casi 10 m² que gira en torno a la piscina rodeada por camas. Destaca sobre todo la gran pantalla gigante y el escenario en el que se desarrollaban actividades de animación cuando el tiempo lo permitía.

Por la noche se proyectaban en ella conciertos, e imagino que se usará más el espacio en cruceros estivales. En noviembre era prácticamente todo interior.

En cada uno de los laterales había sendos jacuzzis con muy buenas vistas, ya que quedaban medio suspendidos sobre el mar. Pero además, de la piscina exterior, el MSC Meraviglia también cuenta con una interior: la Bamboo Pool. Está climatizada y tiene una cubierta retráctil. Es salada y además clorada, y se notaba, ya que olía tremendamente a lejía al pasar al interior. El diseño de esta zona recuerda a las saunas, todo de madera. También cuenta con sus propios jacuzzis.

Justo en la cubierta superior, en la 16, en el espacio que ocupa el comedor, podemos encontrar la parte más lúdica del MSC Meraviglia.

En la parte central del barco con vista directa a la pantalla de la piscina, se encuentra el gimnasio. Tan solo nos asomamos el primer día durante nuestra visita de reconocimiento. El resto de días con andar 20 kilómetros al día teníamos bastante. Pero estaba muy solicitado con sus máquinas de última generación y sus clases de fitness.

A continuación se encontraban la zona entretenimiento con máquinas arcade, el cine 4D, el Sportflex (la pista de deportes), el Sportsbar y lo que más llama la atención encontrar en un barco: los dos simuladores de F1 y la bolera.

La parte trasera del barco se abre bajo un anfiteatro a la Horizon Pool, una piscina más pequeña que por la noche se convierte en discoteca bajo las estrellas gracias a que en la cubierta 18, subiendo por la grada, se llega al Horizon Bar, uno de los mejores del barco y donde suele pinchar el DJ.

Tras el bar, en la zona interior se desarrolla la vida juvenil, ya que cuenta con el Attic Club, una discoteca para adultos, además de los Teens Clubs, uno para chavales de 12 a 14 años y otro para los de 15 a 17. En esta zona adolescente pueden disfrutar de área de juegos y cine además de la propia discoteca.

También hay lugar para los más pequeños en el Baby Club (1 a 3 años), en el Mini Club y en el Juniors Club, patrocinados por Chicco y Lego respectivamente.

En la misma cubierta también se encuentra el selecto Sky Lounge, un bar en el que servían cócteles de diseño que no estaban incluidos en nuestro paquete y cuyo ambiente estaba muerto. Así que entramos un día y, viendo el panorama, nos marchamos al minuto.

En la proa de la 18 y 19 se ubica el exclusivo MSC Yacht Club, al que solo puedes acceder con la tarjeta correspondiente. No era nuestro caso. Cuentan con su restaurante, bar, grill y propia piscina con solarium y jacuzzis.

En la popa de la 19 está el Polar Aquapark, el parque acuático con cuatro toboganes, un puente suspendido, varias piscinas y actividades de entretenimiento.

La verdad es que el MSC Meraviglia cuenta con extraordinarias instalaciones, pero por muchas palabras que use, es indescriptible, así que recomiendo no perderse su vídeo de presentación:

La experiencia en el barco ha sido impecable. Las únicas pegas que se le pueden poner tienen más que ver con la gente que con el barco en sí. Cuantos más pasajeros, más se complica todo: colas en la recepción, en el desembarque, buffet saturado a ciertas horas… Pero creo que es comprensible.

No se le puede poner un pero al camarote. Sin duda el más grande de todos los cruceros que hemos hecho hasta la fecha. Quizá porque no cogimos la categoría más baja de todas sino la segunda. En cualquier caso, pese a ser interior, para nada claustrofóbico. Y bien elegida por planta y por situación, muy centrada. No tuvimos ningún tipo de ruido raro (hay plantas en las que se oía ruido metálico del barco y en la 14 el agua de la piscina), ni se movió mucho en la noche más tempestuosa.

La cama era bastante durita y cómoda, las almohadas mullidas y las mesitas muy prácticas con varias baldas para poder guardar objetos. Muy útil para dejar el móvil, las gafas y el libro.

El escritorio servía como tal y a la vez como tocador, ya que en su cajón tenía un secador (que no podías desconectar). Por lo que uno se puede preparar mientras otro se ducha sin impedimento para ninguno de los dos.

El armario resultaba algo escaso, aunque también es verdad que metimos las maletas en la parte superior. Quizá si las hubiéramos metido bajo la cama habríamos ganado ese espacio.

La tele aunque está capada y no se podía usar HDMI o UDB y las películas eran de pago, aún así tenía bastantes cadenas en diferentes idiomas para mantenerte informado, y, lo más importante de todo, permitía controlar tu cuenta. En tu perfil podías ver tanto lo que ibas gastando como reservar los espectáculos y luego consultar en la agenda qué es lo que te has ido programando.

El baño también era muy moderno y estaba muy bien equipado. El lavabo tenía integrado el jabón y en la parte inferior tenía espacio de almacenaje y en la puerta una papelera. Sobre el lavabo había una estantería muy práctica para guardar los productos de aseo. Además, contaba con diferentes ganchos y barras para colgar las toallas.

La cabina de ducha era lo suficiente amplia y tenía incorporado en la pared un bote de gel y otro de champú que el camarista rellenaba periódicamente. También contaba con una cuerda para tender la ropa, algo muy práctico cuando acabas calada en Génova.

Como siempre ocurre en hoteles y cruceros, hay quien se queja de lo poco variados que son los buffets y lo escaso que es el menú en los restaurantes. Desde mi punto de vista, nada más lejos de la realidad. Nosotros desayunábamos contundentemente en el buffet, nos llevábamos unos bocatas de tortilla francesa o embutido y fruta por si volvíamos tarde y luego tras embarcar hacíamos una comida tardía casi merienda en el buffet. Al tener la cena a las 21:30 no nos alteraba mucho comer a las 5.

Sí que es cierto que el desayuno no variaba de un día para otro, pero creo que había suficiente variedad como para ir alternando a lo largo de una semana en caso de que se quiera. Me resulta “gracioso” que quienes suelen quejarse, luego desayunan en casa lo mismo durante todo el año. Pero eso sí, en un buffet no son capaces de decidirse porque es igual que el día anterior.

También las 4 pizzas siempre eran las mismas (margarita, aceitunas y cebolla, marinara y salchichas), pero el resto de comida iba variando cada día. Había tres tipos de pasta, y cada día cambiaba la pasta y la salsa. Lo mismo la carne, legumbres o la comida étnica. También variaban los postres, y eso que había una oferta de hasta 7-8 diferentes. No entiendo el problema, la verdad. Será que me gusta comer.

En cuanto a las cenas, yo disfruté cada plato que pedí. Y para nada me quedé con hambre. Tienes un entrante, un principal y postre, lo que me parece una comida razonable. Mucho más copiosa de lo que cenaríamos cualquiera un día normal en casa (seguro que la mayoría comemos plato único y fruta/postre). Siempre había la opción vegetariana en cada una de las opciones, así como la posibilidad de pedir fuera de carta un filete de pollo a la plancha o un pescado al vapor. Bien por intolerancias, porque no te guste algo de la carta o lo que sea. En cualquier caso, como digo, todo muy jugoso. Sobre todo los pescados. En el momento en que descubrí lo fresco que era, intentaba siempre pedirlo. Pero vamos, he probado las ensaladas, rissottos, pasta, falafel… todo delicioso. Igual con los postres. Aún así, para quien tema quedarse con hambre, que se quede tranquilo, pues siempre puede repetir o pedir varios platos diferentes. Así que tampoco entiendo las quejas al respecto. Ni por calidad ni por cantidad.

Creo que hicimos bien en sacar el pack de bebidas, pues el agua y refrescos costaban 3.90€, las cervezas 5.9€ y los cócteles 7.9€. Así que sumando lo consumido cada día, amortizamos de sobra. Y sobre todo nos despreocupamos de tener que andar cargando las diferentes consumiciones y revisando la cuenta.

Tanto el agua como los refrescos eran envasados, sin embargo, al pedir cócteles o combinados, el refresco era de barril. Pero si se quiere un ron con cola, siempre se puede pedir el ron por un lado, y pedir aparte una cola, en tal caso te la darán de lata. Y luego ya tú te haces la mezcla. Lo que sí dejaba mucho que desear era la cerveza. De todas las que tomamos, creo que solo tiraron bien la Guinness. El resto de las que tenían cierto cuerpo, nos las sirvieron sin fuerza y como si estuviera por un lado el sabor a cerveza y por otro el agua. Además, se echaba de menos que pusieran al menos una tapita de patatas fritas de bolsa. Pero supongo que esta costumbre es muy española.

A diferencia de los cruceros de Pullmantur e Ibero, esta vez no compartíamos mesa, aunque en cierta medida podría decirse que agrupan. En la primera noche en el Waves teníamos en una mesa próxima a la nuestra una pareja joven española (justo la siguiente a la nuestra estaba desocupada). Al cambiarnos al restaurante L’Olivo, nos pusieron junto a dos parejas, también españolas, que eran mayores que nosotros. No sé si lo de la nacionalidad es algo premeditado, que nos agruparon, o es que los horarios tan tardíos se quedaban copados por italianos y españoles.

Había muchos turnos para cenar, algunos de ellos demasiado tempraneros y otros muy tardíos. Cuando el todos a bordo es a las 5 y media no tiene mucho sentido que tengas la cena a las 17:45, porque, o llegas siempre antes para prepararte antes de ir al comedor, o acabas cenando siempre en el buffet. Por otro lado, los de las 21:30 y 21:45 suponían que, o elegías el espectáculo antes de cenar (algo que me parece contra natura), o cuando quieres terminar de cena – espectáculo – copa, se te ha hecho tarde teniendo en cuenta que el día siguiente tienes que madrugar. Así pues, sin duda lo mejor sería algo intermedio, quizá las 20 – 20:45.

Los espectáculos fueron variados, pero el que más me gustó fue el de Virtual. Por escenografía, coreografía y presentación.

El que menos fue el de Meraviglioso Amor. La música elegida sólo la conocen los italianos, el vestuario de los bailarines era muy cutre y las coreografías muy repetitivas y poco trabajadas.

El de Magic Friends no está mal, aunque te tiene que gustar la magia. No obstante, muy bien intercalada con el cuerpo de baile.

El de Paz, que se supone que es un tributo a la música española, me decepcionó en gran parte. Muy bien los bailarines, la coreografía estaba correcta, así como el vestuario, pero las canciones elegidas no eran muy acertadas y resultaba lento.

En general, como espectáculo postcena, están bien, pero no están al nivel que me esperaría de este tipo de barcos. En iberocruceros recuerdo una noche que hubo un espectáculo de patinadores sobre hielo, y era una naviera de inferior categoría.

En el resto del barco, había actuaciones de piano o voz y la verdad es que todos los artistas (así como los del espectáculo) se merecen un 10. Vaya voz la de la soprano.

La animación no estuvo mal. Había un grupo bastante grande y durante el día tenían sesiones de yoga, de aerobic, hacían juegos en la piscina…

También hicieron un concurso de MasterChef at Sea, un espacio patrocinado. Aunque no cocinaron realmente.

Y por supuesto, se encargaban de la fiesta nocturna temática. En este aspecto quizá tal vez fallaba la música, que se repetía bastante y era un tanto antigua. Supongo que es porque iba enfocada a otro público (extranjero y más mayor), pero lo cierto es que los días en los que actuaba la orquesta latina con temas más recientes se veía más animado al personal.

Mucha gente se quejaba de que no había sitio para sentarse. Totalmente cierto, pues aunque junto al puente había un bar con algún asiento en torno a una pista, ahí no era donde se centraba la mayor parte de la animación.

Sin embargo, me da la sensación de que ese era el propósito, que la gente estuviera de pie y no le quedara más remedio que integrarse en la actividad.

Además de las actividades propiamente participativas, también hubo exhibiciones. No solo la de la mozzarella del último día, sino también la de las masas de pizza.

En definitiva, el barco ofrecía todo tipo de servicios y actividades. Bueno, excepto conexión a internet. Cuando el WiFi en los hoteles se ha convertido en algo imprescindible, llegas a un barco y es de pago. Hoy en día con la eliminación del Roaming en Europa no consideramos oportuno ni necesario contratarlo. Usábamos nuestros propios datos cuando tocábamos tierra (bien para comunicarnos con familia y amigos, bien para las apps tan necesarias hoy en día) y desconectábamos al soltar amarre.

Ojo con esto porque hay que asegurarse de que nos estamos conectando a la red adecuada. Es preferible elegir la selección manual antes que la automática y así evitaremos disgustos como por ejemplo que se nos conecte a una red turca mientras estamos en una isla de Grecia o a una europea con la que nuestra compañía no tiene el acuerdo. El móvil suele elegir la que más potencia tiene y no sigue un criterio económico.

El paquete de telecomunicaciones a bordo costaba unos 20€ y daba acceso a las redes sociales y a las aplicaciones de chat (Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, WhatsApp, Snapchat, Pinterest, o Line), eso sí, únicamente para un dispositivo y no servía para compartir archivos de audio o vídeo (sí fotos). Creo recordar que había alguna tarifa superior, pero como ya la habíamos descartado, tampoco nos informamos mucho.

Pero en general, pocas pegas a la experiencia con el barco. Otra cosa son ya las escalas, que merecen entrada aparte.

Crucero por el Mediterráneo. Día 6. Malta III: La Valeta

Tras llegar de nuestra excursión de Mdina y Rabat, valoramos volver al barco a comer y después volver a salir, pero como el todos a bordo era a las 16:30, pensamos que aprovecharíamos mejor haciendo la visita del tirón y comiendo tarde. Apenas era la 1, por lo que era pronto para parar a comer, además de que luego da más pereza volver a ponerse en movimiento.

Capital de Malta y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1980, La Valeta es una ciudad amurallada de 3.000 años de antigüedad que conserva entre sus calles medievales más de 320 monumentos. Merece la pena más por su conjunto arquitectónico que por la belleza de estos monumentos individualmente.

La Valeta fue el centro político de Malta, y gracias a esta importancia es por lo que conserva tantas edificaciones de diferentes períodos y estilos en función de las civilizaciones que han pasado por ella. Aunque sobre todo predominan construcciones normandas y barrocas. En apenas un kilómetro cuadrado hay más de una veintena de iglesias de sendos estilos.

Se halla en lo alto del Monte Sceberras, el cual queda rodeado por los puertos naturales de Marsamxett y el Grand Harbour. Es este último el que se usa como tal desde hace siglos y que se ha ido mejorando con muelles y embarcaderos. Hoy es donde atracan los cruceros.

Junto al MSC Meraviglia se situó el Costa Faszinosa, que ya habíamos visto en otras escalas. De hecho, llegó poco después que nosotros y pudimos ver su entrada en el puerto y cómo oscilaba de un lado u otro mientras esquivaba los diferentes salientes.

Desde el puerto se ven Birgu (Vittoriosa), L-Isla (Senglea) y Bormla (Cospicua) cuyos astilleros fueron los más grandes de Europa. Desde ellas se puede obtener unas buenas vistas de La Valeta, sobre todo desde Birgu. Nosotros al estar en lo alto del inmenso Meraviglia, tampoco nos podíamos quejar de perspectiva al llegar.

La Valeta recibe su nombre en honor a Jean de la Valette, Gran Maestre de la Orden de los Caballeros de San Juan, que fue el que mandó reconstruir la ciudad tras expulsar a los turcos a mediados del XVI. Se comenzó a construir en 1566 y en apenas 15 años estaba concluida.

Laparelli, el encargado del diseño, planificó una ciudad totalmente novedosa. En aquel siglo las urbes se iban desarrollando según las necesidades del momento desde el asentamiento primitivo. Así, la mayoría de las ciudades europeas se articulan en torno a una plaza central en la que se encontraban la mayor parte de los “servicios” y no muy lejos encontramos un río, o cruce de caminos.

Sin embargo, La Valeta se planificó como un entramado cuadriculado de calles. Este plano favorecía el libre fluir del aire fresco desde ambos puertos a través de las estrechas calles. Además, Laparelli introdujo otro aspecto importante: el abastecimiento de agua potable y la destinada a servicios sanitarios mediante tuberías.

Pronto la gente de incluso otras islas quiso mudarse allí, y para finales del siglo XVI La Valeta se había convertido en una ciudad muy relevante y con proporciones considerables.

La II Guerra Mundial la dejó prácticamente destruida como consecuencia de los bombardeos, aunque consiguió salvar la Catedral. Tras la contienda se recuperó, no así su población, ya que ahora tiene menos habitantes que antes de la guerra (algo más de unas 7.000 personas).

A pesar de que Malta se independizó en 1974, en La Valeta aún se conservan las típicas cabinas rojas y los buzones de correos con el escudo real.

Es una ciudad para recorrerla a pie, aunque cuenta con angostas calles adoquinadas y empinadas cuestas.

Llegamos a la estación de autobuses, junto al bulevar en que se encuentra la Fuente Floriana y el Monumento a la Independencia.

Cerca se encuentra San Publio, construida en varias etapas entre los siglos XVIII y XX.

Las obras comenzaron en 1733, pero la sacristía no se completó hasta siete años más tarde. Por aquel entonces comenzó a dar servicio a los habitantes del suburbio de Floriana. Fue completada finalmente en 1768, momento en el que se trasladó la reliquia de San Publio. Tres años más tarde la fachada comenzó a reconstruirse y en 1780 se añadió la cúpula.

Entre 1856 y 1861 se construyeron las naves y un oratorio y a finales de siglo se volvió a renovar la fachada, se dio un lavado de cara al interior y se erigieron dos campanarios.

Parte de la fachada y la cúpula sufrieron daños por los bombardeos de la II Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruida en la década de los 50. Se le volvió a dar otro repaso al interior, quedando concluida en los 90.

Su fachada destaca por su pórtico neoclásico coronado por un frontón triangular coronado por una estatua de Cristo Rey. A ambos lados se erigen sendos campanarios.

Desde allí nos dirigimos a la puerta de entrada de la ciudad, que nos lleva a la Plaza de la Libertad donde se erige la Casa del Parlamento.

Se halla en una zona que fue bombardeada en la II Guerra Mundial. Así, en los años sesenta se demolieron los restos de los edificios para este nuevo proyecto. Fue construido entre 2011 y 2015 como parte del proyecto City Gate, que también incluía una nueva puerta de la ciudad y la transformación las ruinas de la Ópera Real en un teatro al aire libre. Trajo controversia, ya que el coste de construcción fue bastante alto y se consideraba incluso innecesario, puesto que había otros edificios abandonados en la ciudad y que saldría más barato acondicionarlos a realizar uno nuevo. Además, no a todo el mundo le gustó el diseño modernista del edificio.

Entre 1921 y 1976 el Parlamento se reunía en la Cámara de los Tapices del Palacio del Gran Maestre. A partir de 1976 pasó a la antigua armería de este palacio, y finalmente se trasladó a este nuevo edificio en 2015 tras su inauguración. Se compone de dos bloques conectados entre sí por puentes. En uno de ellos se halla la cámara del Parlamento. Su estructura es de acero y la piedra caliza que lo recubre está tallada de forma que parezca que se ha erosionado naturalmente.

Es un edificio térmicamente ecológico que usa la masa de roca que tiene debajo para calentar el edificio. También se usa como sistema de refrigeración.

A su lado se encuentran las ruinas de la Ópera, que quedó destruida con los bombardeos de la II Guerra Mundial. Una lástima, porque debía ser majestuosa.

Frente a ellos se alza un edificio con los típicos balcones de colores en cuyos bajos hay comercios.

De allí sale la Calle de la República que, con su kilómetro y medio, es la principal. Recta y peatonal atraviesa La Valeta de este a oeste y en ella se encentran bancos, los principales edificios de la administración pública de la ciudad, tiendas, cafés y restaurantes. Otra de las calles principales es Merchants Street.

En ella, y tras el edificio del Parlamento y de la Ópera, se halla la Iglesia de Santa Bárbara, mandada construir por los caballeros de Provenza en 1573.

Esta iglesia, de rito católico, fue construida en estilo barroco para los bombarderos, de ahí que la patrona sea Santa Bárbara, asociada a las profesiones de todos aquellos que manejan explosivos. Hoy es la iglesia parroquial de las comunidades de habla inglesa, francesa y alemana y es la única de Malta que ofrece misas en alemán y francés. Incluso los domingos hay una homilía en tagalo.

Fue restaurada en 1601 y prácticamente reconstruida en su totalidad en 1739. En su fachada, encima de la puerta, encontramos tapada la estatua dorada de la Inmaculada Concepción que fue colocada en 1904 para conmemorar el año jubileo. Imagino que estaba en restauración.

En la acera opuesta nos encontramos con otra iglesia, la de San Francisco de Asís.

 

Fue construida entre 1598 y 1607, sin embargo, con el paso del tiempo se descubrieron daños estructurales y tuvo que ser reconstruida en 1681. Las obras pudieron llevarse a cabo gracias a la aportación económica del Gran Maestre Gregorio Carafa, de ahí que su escudo de armas adorne la fachada.

Siguiendo por la Republic Street, a mano izquierda ocupa toda una manzana el Museo Arqueológico.

Inaugurado en 1959, se localiza en un antiguo albergue de la Orden de San Juan. En este museo se puede hallar una importante selección de objetos únicos de la isla, desde la llegada de los primeros habitantes en el 5200 a.C. hasta el año 2500 a. C. Acoge restos de yacimientos del Neolítico, así como restos funerarios, esculturas, cerámica o monedas de la cultura fenicia, romana y de la época de los caballeros

No contábamos con mucho tiempo, por lo que continuamos con nuestro camino. No muy lejos, en la Plaza Saint John, se erige la Concatedral de San Juan, anteriormente conocida como la Iglesia de los Caballeros. Está dedicada a San Juan Bautista y fue consagrada Concatedral en 1816 por el Papa Pío VII. Es Concatedral porque a pesar de ser catedral, comparte la sede o cátedra del obispo con otro templo catedralicio.

Cuando la Orden se asentó en la isla de Malta, su función era proteger la fe católica y Europa del Imperio Otomano (en los siglos anteriores no tenía esta función militar, sino que nació en el siglo XI para ayudar a los peregrinos a ir de Italia a Jerusalén). Así pues, construyeron una gran fortaleza para defenderla de las invasiones turcas. En una ciudad así no podía faltar una gran iglesia, por lo que se ordenó construir una entre los años 1572 y 1577.

De estilo barroco, cuenta con dos torres campanarios y una nave central dividida en dos partes. El altar ocupa la zona principal y alrededor de la nave se disponen ocho capillas, cada una dedicadas a las diferentes lenguas de la Orden: Aragón, Francia, Italia, etc. Aunque la fachada principal es bastante sobria, su interior es barroco y está extensamente decorado con ornamentaciones doradas (talladas in situ) en sus muros, así como con pinturas en las paredes, columnas y bóvedas. Este contraste se debe a que el interior se fue incorporando dos siglos después de su construcción.

En el suelo destaca la colección de lápidas de mármol que cubren las tumbas de los caballeros más importantes de la Orden (están enterrados casi todos los Grandes Maestres y unos 400 caballeros). Son todas distintas, y en cada una de ellas quedan inscritos hechos importantes, así como escudos de armas y datos del caballero al que pertenecen. Eso sí, hay que observarlas desde la distancia para no dañar la superficie.

También son reseñables las puertas de plata que fueron teñidas de negro para que Napoleón no se las llevara.

La Concatedral también alberga un museo en el que se expone una magnífica colección de tapices flamencos y dos cuadros de Caravaggio. El más importante de los dos es La Decapitación de San Juan Bautista.

En la plaza lateral se encuentra el Monumento a los Caídos en el Asedio de 1565.

Estas figuras de bronce en principio iban a representar a los caídos en el Gran Asedio en la defensa de Malta, sin embargo, acabó convirtiéndose en el símbolo de la Primera Constitución de Malta (1921). Así pues, encarna la identidad maltesa, su libertad y dignidad.

Frente a esta plaza se erige el Palacio de Justicia, que fue construido en estilo neoclásico entre 1965 y 1971 en el lugar en que se hallaba el antiguo Albergue de Auvernia que quedó destruido por la II Guerra Mundial.

Con los bombardeos de la II Guerra Mundial los tribunales se trasladaron, sin embargo, en 1943 volvieron al edificio, a una parte que aún quedaba en pie. Sin embargo, en 1956 las instalaciones se encontraban en un estado lamentable y el edificio se demolió para construir un nuevo juzgado.

El actual Palacio de Justicia se inauguró el 9 de enero de 1971 y dos días más tarde ya estaba funcionando con normalidad. En sus siete plantas también alberga el Registro de Tribunales Civiles, los Archivos del Tribunal, una comisaría de policía, unos calabozos y un aparcamiento.

En la siguiente plaza, en la de la República, centro neurálgico de la ciudad, se encuentra la Biblioteca Nacional.

Fue fundada en 1555 y acoge muchas colecciones personales de libros y documentos que pertenecieron a los caballeros de la Orden de Malta.

Frente a ella se erige una estatua de la Reina Victoria.

En el edificio anexo, ya adentrándonos en la Plaza San Jorge, se encuentra el Palacio del Gran Maestre, que alberga el Museo del Palacio, en el que se exponen más de 5000 armaduras de la Orden (había más, pero Napoleón las expolió), tapices, frescos y frisos.

En uno de los patios se erige la estatua al Dios Neptuno.

Fue construido entre 1570 y 1580 y además de museo fue también el Parlamento de Malta hasta 2015, cuando fue trasladado a la nueva Casa del Parlamento.

Frente al palacio está la sede de la Guardia Principal (originalmente llamada Guardia della Piazza), un edificio construido en 1603 para albergar el Regimiento di Guardia, los guardias personales del Gran Maestre de la Orden de San Juan.

En 1800 con la llegada de los británicos, dejó de usarse como cuartel general. En 1814 se le añadió el pórtico neoclásico, tiempo más tarde el escudo de armas británico y la siguiente inscripción en latín:

Es decir: El amor de los malteses y la voz de Europa asignó estas islas a la gran e invicta Gran Bretaña. AD 1814. Bueno, es un punto de vista…

En 1851 tanto el escudo original como la inscripción estaban muy deteriorados, por lo que tuvieron que ser reemplazados. En su lugar se colocó un escudo de armas del rey Jorge III y no de la reina vigente, Victoria.

En 1974, el edificio se convirtió en el Centro Cultural Libio, y el escudo de armas británico y la inscripción se cubrieron en una caja de zinc y madera contrachapada con una inscripción árabe. Este centro cultural se trasladó en 1987 tras el cambio de gobierno y de nuevo quedaron al descubierto el escudo y la inscripción. Actualmente alberga la Oficina del Fiscal General.

En la plaza también se halla el Monumento al 7 de Junio.

Se erigió en recuerdo del levantamiento del pueblo maltés del 7 de junio de 1919 contra mercaderes y el gobierno colonial británico. Cuatro personas resultaron muertas tras los disparos de las tropas británicas, lo que provocó mayor resistencia y apoyo a los partidos pro-italianos. Sería un paso más hacia la Independencia.

Tomando la Old Theatre Street el Teatro Manoel, el tercer teatro más antiguo de Europa que aún sigue en uso.

Fue inaugurado en 1732 y hoy se ha convertido en Teatro Nacional.

Un poco más adelante se halla la Iglesia de los Carmelitas, que aunque puede pasar desapercibida por su fachada, su cúpula ovalada de 42 metros domina la ciudad junto con la de San Pablo.

Esta iglesia católica es una de las más famosas de Valletta. Fue construida sobre 1570 dedicada a la Anunciación, sin embargo, en el siglo XVII pasó a mano de los Carmelitas. Es Basílica Menor desde 1895. Su fachada fue rediseñada en 1852 y la iglesia entera tuvo que ser reconstruida entre 1958 y 1981 dado que quedó gravemente dañada durante la II Guerra Mundial.

Entramos, pero parece ser que estaban de obras, por lo que estaba un poco desangelada.

Un poco más adelante, cruzando la West Street, encontramos otra iglesia, la Procatedral de San Pablo.

Es procatedral porque aunque tiene estatus de catedral, no es la principal. Destaca su chapitel de 60 metros realizado en piedra caliza maltesa y su estilo neoclásico. Fue construida en el siglo XIX para dar servicio a los anglicanos, ya que hasta la fecha no había ninguna en la isla y los servicios de esta confesión se llevaban a cabo en una habitación en el Gran Palacio del Maestre. Ocupa el lugar del Auberge d’Allemagne.

Volvimos sobre nuestros pasos hasta la Plaza de San Jorge y retomamos la Calle de la República hasta llegar al Fuerte de San Elmo.

Era una torre de vigilancia ya antes de la llegada de los Caballeros de la Orden en 1530. Se fortificó en 1533 para defender los dos puertos. Y fue de utilidad años más tarde cuando llegaron los otomanos. Sin embargo, pese a su resistencia inicial, la fortaleza no aguantó y los otomanos la destruyeron el 23 de junio de 1565. Se estima que murieron unos 1500 defensores y unos 4000 turcos. Después de este asedio la Orden se fortificó mejor y consiguieron aguantar hasta la llegada de los españoles que acudieron al rescate.

Hoy en día es la Academia de Policía y Museo Nacional de Guerra. Este está dedicado a las Guerras Mundiales y sobre todo al protagonismo que tuvo Malta. En él se conserva la Cruz de San Jorge original concedida por el rey británico.

A partir de aquí, tomamos la Calle Mediterráneo y bordeamos la costa. Un paseo muy agradable con unas vistas espectaculares.

La calle nos conduce al Siege Bell War Memorial, un monumento encargado para conmemorar el 50 aniversario de la entrega de la Cruz de San Jorge a Malta.

Delante de la campana, mirando al mar, se halla otro monumento y al fondo unas magníficas vistas que permiten alcanzar el Fuerte Ricasoli, Bighi Palace, Fuerte de San Ángel y las colinas Vittoriosa y Kalkara.

Al estar en un alto, también nos permite ver la costa que hemos ido dejando atrás y una parte del Fuerte de San Telmo.

A nuestra derecha nos quedan los Lower Barrakka Gardens. En los jardines se encuentra el Monumento a Sir Alexander Ball en forma de templo neoclásico.

Continuamos hasta la Plaza de Castilla, lugar en que se encuentra el Auberge de Castille.

Es uno de los siete albergues construidos por la Orden y que albergaba a Castilla, León y Portugal. Estos albergues eran residencias nacionales que pertenecían a las diferentes lenguas de la Orden. Cada una de ellas tenía un edificio en el que vivían los caballeros de menor grado. Asimismo, eran el lugar de encuentro para sus reuniones. Había 8 lenguas, sin embargo, solo 7 tenían albergue propio, todos construidos según el diseño del arquitecto maltés Gerolamo Cassar. No se conservan todos, y los que han llegado a nuestros días han cambiado un poco como consecuencia de las renovaciones llevadas a cabo entre los siglos XVII y XVIII.

El de Castille destaca por su espectacular fachada simétrica con elementos barrocos y renacentista. Quedó gravemente dañado como consecuencia del asedio francés y más tarde por la II Guerra Mundial. Hoy es la residencia oficial del Primer Ministro Maltés, por lo que no se puede visitar.

En la plaza que hay a la izquierda, la Plaza de Juan de la Valetta, se erige la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias, la primera que levantó la Orden de San Juan en 1567 para conmemorar el triunfo sobre los turcos durante el Gran Asedio.

Fue reformada a finales del siglo XVII y a mediados del XVIII.

Por supuesto, en la plaza no podía faltar una estatua en honor a Jean de la Valette, miembro de la Lengua de Provenza en la Orden de San Juan y Gran Maestre, fue quien dirigió a las tropas contra el Gran Asedio de los otomanos en 1565.

Junto a la estatua se encuentra la Iglesia de Santa Catalina de Italia, a la que acude la comunidad italiana en Malta.

Fue construida en 1576 por los caballeros italianos de la Orden de San Juan junto a su albergue. Fue ampliada en el siglo XVII, añadiendo una iglesia octogonal a la capilla ya existente. Pasó por una nueva restauración a comienzos de este siglo.

Volvimos de nuevo a la Plaza de Castilla, pues aún nos quedaba por ver el Monumento a Pawlu Boffa:, quien fuera Primer Ministro de Malta entre 1947 y 1950, justo después de que la autoridad colonial británica reinstaurara el autogobierno tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

Pertenecía al Partido Laborista y cuando este se separó fundó y dirigió el Partido de los Trabajadores de Malta (MWP). Fue de vital importancia en el reconocimiento del maltés en los tribunales de justicia, de la introducción de la educación primaria obligatoria, de las pensiones de vejez y del sufragio femenino.

Frente al Albergue de Castilla se halla el Banco de Malta.

Y en la muralla, junto al aparcamiento hay un monumento llamado La llama que nunca se extingue. Fue inaugurado el 7 de julio de 2017 en homenaje a todos aquellos malteses que lucharon por la libertad e independencia de la nación. A mí me recordaba a un árbol, pero qué se yo de arte.

Al otro lado de la plaza se erige el edificio de la Bolsa de Malta.

Nació en 1990 con la Ley de la Bolsa de Malta y comenzó sus operaciones el 8 de enero de 1992, pero no se mudó a este edificio hasta 1999, que había sido una antigua iglesia multiconfesional hasta 1950.

Tras este edificio se abren los Upper Barrakka Gardens. De hecho la trasera de la Bolsa da a los jardines.

Son el nivel superior del St. Peter & Paul Bastion. Gracias que es el punto más alto de la ciudad, permite unas magníficas vistas del puerto, de las Tres Ciudades, del astillero y de las partes inferiores. Incluso se veía el barco.

Fueron construidos en 1661 como jardines privados de la Orden de los Caballeros de San Juan y en ellos se encuentra el Saluting Battery, un cañón que es disparado cada día a las 12 del medio día como costumbre de otras épocas en las que no había relojes.

Se abrieron al público en 1824. Se vieron gravemente perjudicados durante la II Guerra Mundial.

En el parque hay varios monumentos y estatuas dedicados a personalidades importantes como Gerald Strickland, Sir Thomas Maitland y Sir Winston Churchill.

También podemos ver una réplica de la estatua Les Gavroches (Los chicos de la calle) del escultor maltés Antonio Sciortino.

Asimismo, se pueden ver diferentes placas que homenajean a aquellos que lucharon por Malta.

Incluso una dedicada a Einstein.

La arcada que bordea los jardines nos conduce al ascensor, que de bajada es gratuito. La entrada se encuentra justo detrás de la columna.

Una vez abajo, tan solo nos quedaba recorrer el Marina Waterfront, una calle plagada de las típicas terrazas de colores y varios locales comerciales enfocados al turismo.

Llegamos al barco a las 4 algo y nos encontramos con algo de cola. Tan solo había un chico en el control de rayos, así que se formó tapón. También porque la gente es poco colaborativa y después de llevar media hora de espera en la cola se olvidan de vaciarse los bolsillos o quitarse las chaquetas…

Aún no habían cerrado el buffet, por lo que comimos tranquilamente y subimos justo para ver la salida de puerto puntual a las 5. Fue la única escala que el barco salió a su hora, y creemos que se debía a las características del puerto de La Valeta, que requiere de toda la luz posible para poder esquivar los fuertes a babor y estribor. Es una buena forma de acabar con las escalas, ya que el atardecer sobre la muralla es espectacular.

Pero todavía nos quedaba mucho día por delante, así que nos dimos un paseo por el barco y nos tomamos algo en el pub antes de volver al camarote a prepararnos para la noche.

En el menú nos habían preparado de entrantes Bacalao cremoso, Rosbif de ternera, Ensalada rayo de sol, Sopa de lentejas y patatas. Ambos elegimos la ensalada, que era bastante normalita.

Como principal teníamos para elegir entre Lasaña a la boloñesa, Risotto con gambas pequeñas, Filete de salmón con mantequilla, Costilla de buey al horno, Falafel medioriental.

En este caso nos decantamos por el salmón y por el falafel. Qué menos que probar esta delicia en una tierra con tanta influencia árabe.

En los postres estaba floja la oferta: Pastel de cerezas de la Selva Negra, Delicia de chocolate blanco, fruta fresca.

Tampoco coincidimos en nuestra elección, él delicia de chocolate blanco, yo el pastel de cerezas.

Nada más terminar nos fuimos al teatro. Habíamos reservado Paz, un tributo a la música española, a Picasso… Pero resultó insípido y poco reseñable. La música elegida no tenía mucho que ver, la verdad. No entendí el propósito de la obra.

Y como de costumbre, subimos a tomarnos una copa. O dos, que al día siguiente estaríamos de navegación y no tendríamos prisa por amanecer.

Preparativos Crucero por el Mediterráneo

Siguiendo el patrón (2008, 2011, 2014), en 2017 tocaba crucero. El problema era decidir destino. Y más teniendo en cuenta que habíamos empezado el año fuerte. Yo me había quedado con las ganas de hacer el que recorría el norte de Noruega y Rusia conocido como Sol de Medianoche.

Pero Iberocruceros ha desaparecido y no parecía haber una ruta similar. La mayoría de opciones que encontrábamos eran cruceros de 12 días y recorrían toda la costa noruega, por lo que tendríamos que repetir la mitad de las escalas. Y sí, Noruega me encanta, pero lo tengo demasiado reciente como para volver.

Así que cambiamos el planteamiento. Dejamos el verano para recorrer Letonia, Lituania y Polonia y valoramos la opción de cruzar el charco y hacer un itinerario por el Caribe. Nos pusimos manos a la obra a comparar navieras, precios, fechas y escalas pero no era tan fácil como parecía, pues la mayoría de los cruceros no incluían el vuelo, por lo que se nos iba un pico al sumarlo aparte, y además teníamos que hacer malabares para encontrar uno que nos permitiera llegar con tiempo de embarcar. Es decir, no solo se nos disparaba el importe total del paquete crucero + vuelo, sino que era más que probable que tuviéramos que reservar al menos una noche antes del embarque y una posterior al desembarque, porque no hay vuelos todos los días a todos los destinos. Además, no nos terminaban de cuadrar las fechas para el que más nos llamaba la atención. Así que volvimos al principio, solo que con cambio de fecha. A ver qué encontrábamos en Europa para finales de año. Y claro, en esa época poco más que Mediterráneo.

En 2008 habíamos recorrido el Egeo, por lo que esta vez nos centramos en la parte más occidental del Mediterráneo. Intentamos descartar salidas de Alicante y escalas en las Baleares; evitamos Roma (porque requiere mucho más que unas simples horas) y buscamos que al menos nos hiciera sumar algún país. Y teníamos dos candidatos: el Costa Fascinosa y el MSC Meraviglia. Al final por un tema de escalas ganó MSC. Apenas variaban, tan solo que el Fascinosa paraba en Savona y no en Génova. Sin embargo, la gran diferencia era la escala de Malta, que en el Meraviglia era mucho más larga. Así que, como la diferencia de precio no era tanta y el Meraviglia se estrenaba ese mismo verano, ganó por goleada.

Estas eran sus escalas:

Salida desde Barcelona

Marsella: 9:00 a 17:00 (Parte I y Parte II)

Génova : 8:00 a 17:00 (Parte I y Parte II)

Nápoles: 13:00 a 19:00 (Parte I y Parte II)

Mesina (Sicilia): 08:00 a 18:00 (Visita a Catania, Taormina y Mesina)

La Valeta (Malta): 08:00 a 18:00 (Visita a Mdina y Rabat y La Valeta)

Navegación

Llegada a Barcelona

El único inconveniente que tenía era la parada en Nápoles. Apenas nos dejaba cinco horas y media (hay que estar en el barco media hora antes de la salida) y de ellas al menos una ya sería de noche. Pero en el global, era la mejor opción.

Elegimos la salida el 3 de noviembre y el regreso el 10, aprovechando que el 9 es fiesta local en Madrid (la Almudena) y gastábamos un día menos de vacaciones (aunque nos pedimos el 2 y juntamos con el puente de los Santos). Ya pillábamos el cambio de hora, pero esperábamos que aún el tiempo nos permitiera disfrutar de las escalas.

Como en ocasiones anteriores buscamos un camarote interior, centrado y en una planta tirando hacia la parte baja del barco. Las más baratas (de la categoría Bella) ya estaban agotadas, por lo que nos quedamos con el 11254 de categoría Fantástica.

También contratamos el pack de bebidas, ya que echando cuentas, salía mejor llevarlo ya en la reserva y así olvidarse después. El pack ilimitado incluía consumo ilimitado de bebidas con y sin alcohol, incluida una amplia gama de bebidas y cócteles de la carta del bar, una selección exclusiva de vinos por copa, cerveza de barril, además de refrescos, zumos de fruta y bebidas calientes clásicas (café, espresso, cappuccino…), así como helados para llevar en cono o tarrina.

Aunque no seas un gran bebedor, solo con las bebidas de las comidas, el agua que te lleves para la escala o tener en el camarote, algo que te tomes a media tarde, y una copa después de la cena, prácticamente está amortizado. Lo malo de este pack es que ha de ser para todo el camarote, con lo que si un pasajero apenas consume más allá de las comidas, no compensa. Así, si las cuentas no salen con esta opción, en el barco también se podía comprar un pack limitado de bebidas. Este paquete no es nominativo y se puede compartir con todos los huéspedes de la cabina y combinar. Suelen incluir entre 18 y 21 bebidas.

Para la cena queríamos elegir el primer turno, siguiendo nuestra experiencia anterior. Sin embargo, en este barco parecía que la primera cena era a las 18:30 y la segunda a las 21:30, así que nos quedamos con el segundo. Luego en el barco resultó que era mucho más complejo el tema de los turnos de comedor. Ya hablaré de ello más adelante.

Como el crucero tenía el inicio y fin en Barcelona y vivimos en Madrid, teníamos que buscar transporte. La opción más cómoda era el AVE, así que buscamos unos horarios que nos viniesen bien y tomamos nota. Pero no los compramos. ¿Por qué? Pues porque el 21 de abril de 2017 RENFE fue el 25 aniversario de la alta velocidad en España y con motivo de este cumpleaños, la compañía sacó una promoción por la que el 25 de cada mes de 2017 (25 de abril, 25 de mayo, 25 de junio, 9 de julio, 25 de agosto, 25 de septiembre, 25 de octubre, 25 de noviembre y 25 de diciembre 2017) sacaría 25.000 plazas a 25€ el trayecto (algunos meses las plazas se duplicarían). Así pues, la idea era aprovechar el 25 de agosto para sacar los billetes.

Sin embargo, era una lotería, ya que si de por sí la página web de RENFE es lamentable, en una ocasión así, con tanto tráfico, funcionaba de pena. Sin ir más lejos, en la promoción de abril la web dio errores durante toda la noche; en mayo se batieron todos los récords de tráfico y colapsó entre las 00:01 y 00:45. A la 01:35 ya se habían agotado todas las plazas. En julio se adelantó la promoción al día 9 para facilitar la compra de billetes correspondientes a la época estival.

Con estos antecedentes, parecía claro que íbamos a tener que estar listos a las 00:00 con los billetes seleccionados y listos para comprar. Nos registramos con anterioridad en la web para así tener usuario y la noche del viernes al sábado, un poco antes de la media noche ya estábamos con tres ordenadores con sendos sistemas operativos diferentes (windows, linux y mac) listos para la compra. Cuando oficialmente era día 25 empezaron los problemas: la página iba lenta, tardaba en pasar de una página a otra y cuando parece que ibas a llegar al momento de pagar… ERROR, vuelva a empezar.

Y así una y otra vez, abriendo en cada ordenador un chrome y un firefox y cargando en ambos para ver si alguno de los dos era más rápido. Pero nada. Keep trying. Y cuando llevábamos un buen rato, descubrimos que si se entraba por un enlace tipo “saber más” en lugar de por la página principal, tardaba menos en cargar. Y en linux menos que en los otros dos sistemas operativos. En uno de los intentos me pidió datos, di a comprar y la web se quedó pillada. Sin embargo nos llegó al momento el sms de paypal de compra realizada. Por lo que dejamos de seguir intentándolo y casi cerca de las 2 de la mañana recogimos el chiringuito y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos encontramos con un mensaje de RENFE por el que nos comunicaban que nos cancelaban los billetes. ¿¿¿QUÉ ME ESTÁS CONTANDO??? Tras poner la reclamación pertinente, el día 30 nos enviaron un nuevo correo electrónico con el siguiente mensaje:

Estimado cliente,

Una vez realizadas las comprobaciones oportunas, le informamos de que hemos transferido su solicitud de reembolso al departamento de Posventa para que le reintegren la cantidad correspondiente al primer cargo a su cuenta de Paypal. A partir de este momento deberá Vd. esperar contestación directa de dicho departamento.

Por otra parte, nos complace informarle de que en el plazo de dos semanas recibirá una nueva comunicación en la que le enviaremos unos códigos promocionales (tantos, como billetes intentó usted adquirir) para viajar hasta el 31 de diciembre de 2017 al precio de 25 euros en clase turista en trenes AVE y Larga Distancia al destino nacional que desee.

Sentimos las molestias ocasionadas y le agradecemos su confianza en la utilización de nuestros servicios.

Atentamente,

Renfe AVLD

Durante el mismo día mandaron un segundo mensaje:

Estimado cliente :

El pasado viernes 25 de agosto tuvimos una incidencia en nuestros sistemas informáticos que provocó que, clientes como usted, no pudieran completar el proceso de compra de billetes de la promoción “25 Aniversario AVE”.

Con el objetivo de compensarle por las molestias y como parte de nuestro compromiso con nuestros clientes, nos complace hacerle llegar 4 códigos promocionales, tantos como billetes intentó adquirir en dicha promoción, para que pueda realizar el viaje que desee.

Estos códigos promocionales son válidos para la compra de billetes para viajes hasta el 31 de diciembre de 2017, al precio de 25 euros, en clase turista en trenes AVE y Larga Distancia al destino nacional que desee. No tienen posibilidad de cambio o anulación. Para los casos de ida y regreso, deberá canjear dos códigos, uno por cada trayecto, en dos operaciones de compra distintas.

Sentimos las molestias ocasionadas y le agradecemos su confianza en la utilización de nuestros servicios.

Atentamente,

Renfe Viajeros.

Así pues, nos daban la oportunidad de volver a sacar los billetes, aunque esta vez con un código promocional. El problema es que al tener que sacarlos de forma individual, no nos ubicaban juntos. Tuvimos que llamar a atención al cliente para que nos hicieran las reservas vía telefónica y así nos dieran asientos correlativos. Costó, pero conseguimos nuestros billetes a 25€.

Y a poco más de dos meses de embarcar, tan solo nos quedaba buscar información sobre las escalas y esperar para hacer la maleta y partir rumbo al Mediterráneo.