Día 4. Bombay. Khotachi Wadi y Malabar Hill

Comenzamos el día levantándonos pronto para intentar aprovechar al máximo las horas de luz. Si la tarde anterior nos habíamos dirigido al sur, este día lo íbamos a dedicar a la zona noroeste. Para ello comenzamos donde lo habíamos dejado la noche anterior, en el paseo marítimo de Marine Drive, aunque la verdad es que lo único que había en el recorrido era playa con agua sucia a un lado y edificios al otro.

A la altura de la estación de Charni Road nos adentramos hacia el barrio de Khotachi Wadi una zona considerada patrimonio por sus casas de estilo portugués. Este tipo de casas están construidas en madera y cuentan con una escalera externa para poder acceder a los pisos superiores. También tienen un patio trasero. La zona fue fundada a finales del siglo XVII y las casas han ido pasándose de generación en generación, por lo que la mayoría de los residentes son descendientes de los habitantes originarios. En origen había 65 casas, aunque hoy en día tan solo quedan 28.

En las calles principales se han ido sustituyendo este tipo de construcciones por bloques de pisos con muchas rejas y en los bajos locales comerciales.

Khotachiwadi

Khotachiwadi

Khotachiwadi

Khotachiwadi

Khotachiwadi

Giramos en dirección a la Girgaon Road y nos encontramos con la St Teresa’s Church, una pequeña iglesia de ladrillo rojo y blanco. Salvo por la cruz y la inscripción en la fachada, el edificio podría ser cualquier otra cosa.

St Teresa's Church

Continuando la calle llegamos a la estación Charni Road y a la costa, donde comienza la playa Chowpatty, que al parecer suele estar muy concurrida. No sé si era muy pronto, no era día de playa, o mes… pero el caso es que había poco movimiento. Tampoco es que el color del agua y el olor ambiente invitasen a adentrarse a un baño. Nada que ver con las aguas cristalinas de Seychelles.

Playa Chowpatty

Playa Chowpatty

Frente a la playa hay altos edificios de pisos y rascacielos, se ve que es una zona de cierto nivel adquisitivo. Aunque no quita que las fachadas tengan desconchones y se vea cierta dejadez en cuanto al mantenimiento.

Chowpatty

Chowpatty

Destaca el edificio del Wilson College, de estilo gótico victoriano construido en 1889. Es una de las universidades más antiguas del país, fundada en 1882. De hecho, es anterior a la Universidad de Bombay, aunque hoy está adscrita a ella.

Wilson Collage

Al final del paseo comienza una subida desde donde se puede observar la playa y los edificios de la zona sur al fondo. Sin embargo, no es una panorámica muy atractiva.

Chowpatty

Y de nuevo volvimos a ver un recinto para alimentar palomas. Si ya de por sí era raro encontrarlo en medio de la plaza más turística de la ciudad, menos aún entendí que lo hubiera en la playa.

Chowpatty

Continuamos por la colina de Malabar, el sitio más alto de Bombay a 50 metros sobre el nivel del mar. La zona es sobre todo residencial, y está habitada por gente pudiente como pueden ser estrellas de cine o funcionarios de Estado. El nombre de Malabar proviene del lugar de procedencia de los piratas que comenzaron a invadir la ciudad-

Subimos por la calle Walkeshwar hasta llegar a Banganga Tank.

Banganga Tank

Este estanque es uno de los lugares más antiguos de la ciudad. Su nombre viene de Ganges y de Baan (flecha). Según la leyenda, el Señor Ram, el héroe exiliado de la épica Ramayana, iba en busca de su esposa Sita, que había sido secuestrada. Cansado y sediento, paró en el lugar y le pidió a su hermano Lakshmana un poco de agua. Este disparó una flecha en la tierra y comenzó a brotar agua, creando un afluente del Ganges. Pero leyendas aparte, en realidad se construyó en 1127 por Lakshman Prabhu, un ministro de la corte de los reyes de la dinastía Silhara de Thane y fue reconstruido en 1715 gracias a un donativo.

La zona es como una pequeña Benarés/Varanasí, una ciudad sagrada a la que acuden los peregrinos a purificarse en las aguas del Ganges. A su semejanza, la gente puede bañarse en el estanque de 100 metros de largo por 40 de ancho por medio de los ghats, las escalinatas que lo rodean. Entiendo que es un tema espiritual, pero muy purificadora el agua no parecía, la verdad.

Banganga Tank

En las proximidades hay un montón de templos y lugares donde los fieles colocan ofrendas.

Templo

Templo

Templo

Ofrendas

Pero si hay un templo que destaca es el Walkeshwar, dedicado a Shiva. Fue construido en 1127 y posteriormente destruido por los portugueses durante su regencia de la ciudad en el siglo XVI. Se reconstruyó en 1715 gracias a las donaciones del empresario y filántropo Rama Kamath.

Templo Walkeshwar

Continuamos callejeando y nos adentramos por la zona residencial donde parecía ser el día de lavar los coches y de hacer la colada. Nos sorprendió observar la peculiar manera que tenían de tender la ropa.

Malabar Hill

Malabar Hill

Tendedero

Pasamos por la puerta del Templo Shri Adhishewarji Jain, un templo de rito jainista, una religión que surge en la India en el siglo VI a. C. Hoy en día es una religión minoritaria, pero ha influido en la sociedad y en la política del país, ya que tienen una larga tradición ilustrada siendo la comunidad religiosa con mayor grado de alfabetización del país.

El jainismo no rinde culto a ningún dios ni reconoce los textos sagrados hinduistas. Se basa en la creencia del karma y en la purificación del alma. Hay que salvar la vida de otros para salvar el alma propia. El jainista ha de realizar esfuerzos para madurar espiritualmente venciendo a sus enemigos interiores para llegar a un estado de liberación. Las mujeres además han de pasar un paso más, puesto que primero han de reencarnarse en hombre.

Los practicantes de esta religión llevan una dieta estricta. Con el principio de la no violencia y el respeto hacia los seres vivos no es de extrañar que sean vegetarianos, pero es que además no ingieren comida que pueda contener partículas de cuerpos de animales muertos o huevos. Tampoco los fermentados. Llegan incluso a filtrar el agua para no beberse ningún microorganismo. En cuanto a las plantas, aceptan comerlas por supervivencia, pero en ningún caso consumen tubérculos o cebollas porque se produce una violencia innecesaria al matar los bulbos. También están vetadas las raíces, como las zanahorias, porque se mata la planta por completo, ya que la raíz es donde se une a la tierra y de donde crece la planta. Pero las restricciones van más allá, y es que no comen más allá de la puesta del sol porque los insectos pueden ir a la luz y nunca sabes lo que te puede entrar en la boca cuando la abres para ingerir un alimento.

Para entrar en el templo también había un listado de prohibiciones bastante extenso en la puerta. Entiendo lo de descalzarse, o lo de entrar con ropa adecuada, es algo común en cualquier recinto sagrado. Aunque los jainistas lo de descalzarse es para evitar pisar insectos. Comprendo lo de no hacer fotos en según que lugares, no colocarse delante de tal o cual imagen o guardar silencio. Pero que no se permita el acceso al recinto a las mujeres si están con la regla, ahí ya estamos hablando de otro asunto, nos estamos saliendo de los ritos, el respeto y la espiritualidad. Al parecer esta prohibición subyace de la idea de que cada menstruación es el recordatorio de la muerte de un ser vivo (mátame, camión) y también de que la mujer es un ser sexualmente deseable (tardaba en salir la culpabilización de la mujer). Todavía sigo a la espera de descubrir una religión que no sea misógina. En fin, que como una va por el mundo abortando y provocando, pues no entró y solo lo vimos de pasada. Una pena, pues tenía una estética interesante y una curiosa ornamentación.

Templo Shri Adhishewarji Jain

En fin, seguimos con nuestro recorrido hasta los Jardines Colgantes, también conocidos como Pherozeshah Mehta Gardens. Destacan por una colección de setos con formas de animales, aunque nosotros no vimos tales diseños, imagino que por la época del año que era. Quizás aún no habían crecido lo suficiente tras el invierno.

Se diseñó como un espacio de recreación para los habitantes de la ciudad y es frecuentado por familias con niños, por turistas que lo recorren tranquilamente y por gente que sale a hacer deporte.

Kamala Nehru Park

Kamala Nehru Park

En la puerta principal hay un panel que indica las normas de uso del parque, como por ejemplo que los corredores han de comenzar por la izquierda y seguir el sentido de las agujas del reloj y solo en el perímetro exterior, no en los caminos interiores; o que la gente que vaya paseando ha de hacerlo por el carril de la izquierda y dejar a los corredores el de la derecha. Asimismo, independientemente de si se camina o trota, no se puede ir más de dos personas juntas por sentido, para no bloquear el paso.

Muy cerca se encuentra el Kamala Nehru Park, un parque de un área de 370 metros cuadrados desde el que se observa la parte sur de la ciudad. Nosotros contiuamos bajando por la calle BG Kher, cerca de donde se encuentra la Torre del Silencio, unos edificios funerarios de los parsis. En esta religión se considera al cadáver un elemento impuro así que es llevado a estas torres para que sea consumido por los buitres y no contamine.

Al final de la calle llegamos a un cruce desde donde se podía ver la Antilia Ambani House, un extravagante rascacielos propiedad de Mukesh Ambani, Presidente de Reliance Industries y el hombre más rico de la India (y cuarto en el mundo). Yo no había oído hablar de esta construcción en mi vida, pero al parecer está considerada la segunda propiedad residencial más cara del mundo, tras el Palacio de Buckingham y la primera en el ámbito privado, ya que el palacio pertenece al gobierno británico. Está valorada en mil millones de dólares (o un billón según los estadounidenses) y en sus 173 metros de altura cuenta con 27 plantas en las que se pueden encontrar además de habitaciones, baños y cocinas varias piscinas, un estudio de yoga, uno de baile, una sala de baile, un teatro con capacidad para cincuenta personas, tres terrazas con jardines, un gimnasio y un spa. No puede faltar espacio para los coches de lujo, por lo que cuenta con un garaje de seis plantas y tres helipuertos. Ahí es nada.

Como el señor Ambani no nos iba a enseñar su casita (ni que nos interesara mucho tal ostentación, la verdad), continuamos bajando por la calle August Kranti Marg hasta llegar a la iglesia jesuita de St Stephen.

St Stephen

De nuevo otra iglesia que de no ser por el cristo, la inscripción y la cruz, pasaría desapercibida como un edificio cualquiera.

Allí tomamos la calle Bhulabhai Desai Marg pasando por el 1905 Prince’s Triumphalarch, que nos conducía a una zona muy animada con un mercado donde vendían comida, bebida, bolsos, frutos secos y unos coloridos mandalas.

Prince's Triumphalarch

Mercado

Mandalas

En esta parte de la ciudad llegamos a un entramado de calles lleno de templos y lugares de ofrendas. Allí se encuentra el Templo Shree Swaminarayan, el templo hindú más antiguo de la ciudad dentro de la rama Swaminarayan. Su fachada blanca está muy elaborada y llena de detalles ornamentales. Tiene una terraza en la parte superior y hasta su inferior está decorado con pasajes coloridos.

Shree Swaminarayan

Aún nos quedaba mucho por ver y se acercaba la hora de la comida. Continuará en la próxima entrada.

Anuncios

Día 3. Bombay. Fort, Colaba y Marine Drive

Ya descansados, salimos a dar un paseo por la zona más próxima al hotel. Nada más salir a la calle teníamos la ropa pegada a la piel. Hacía mucho calor y había un alto porcentaje de humedad. Pero habíamos venido a jugar. Nuestra primera parada fue un cajero, para sacar dinero, pero de nuevo mi tarjeta falló. Ya no era un problema puntual de un cajero, sino que parecía tener que ver con mi tarjeta. Como previsión, antes del viaje, había avisado a mi banco, pero sabíamos que podía pasar por la protección anti-robo. Me habían comentado que si me pasaba varias veces con una tarjeta, no probara con una segunda, puesto que el sistema podría cancelarlas todas, así que, mientras tanto, sacó mi hermano. Ya por la noche de vuelta en el hotel hablaría con el banco para desactivar 48 horas dicha protección.

Así son las rupias:

10 Rupias

20 Rupias

50 Rupias

100 Rupias

500 Rupias

2000 Rupias

Comenzamos la ruta partiendo de Fort, el barrio en que se encontraba el hotel. En esa zona es donde en su día se erigía la antigua fortaleza del siglo XVII y donde se localiza la mayor aglomeración de arquitectura Gótico Victoriana del mundo. La gran parte de las edificaciones se construyeron en el último cuarto del siglo XIX con intención de mostrar el poderío británico en la joya del Imperio.

Fort

Fort

Fort

Fort

Durante los años de presencia británica, la ciudad de Bombay quedó fortificada para proteger su puerto. Años más tarde, en el siglo XIX cuando ya no había riesgo de invasión, se derribaron los muros para expandir los límites de la ciudad. Así, la zona de Fort se convirtió en un distrito comercial y administrativo. Aún quedan algunos restos de este pasado amurallado dentro del caos arquitectónico de la ciudad.

Fort

Hoy en día Fort, además de ser centro histórico de la ciudad, también es el barrio financiero y alberga bancos, empresas y estaciones.

Antes de adentrarnos más en la ciudad, queríamos pasar por Información y Turismo, para que nos facilitaran algún mapa e indicaciones sobre qué ver en nuestra estancia, pero lamentablemente, cerraban a las 2 y llegábamos 10 minutos tarde. Así pues, tuvimos que conformarnos con los datos que llevábamos de casa. La oficina se encuentra algo escondida junto a la estación de Churchgate, que tiene un logotipo clavado al del metro de Londres.

Estación de Churchgate

Frente a la estación se encuentra la central de los Ferrocarriles de la India, un impresionante edificio colonial en cuyo patio podemos encontrar una locomotora de vapor.

Central Ferrocarriles

En las calles aledañas a la estación parecía haber una especie de mercadillo de ropa, con sus puestos de camisas, vaqueros, ropa de niño, zapatillas…

Churchgate

Churchgate

También había puestos de comida, y de algo que veríamos mucho en nuestro viaje: zumos de caña de azúcar.

Churchgate

Churchgate

Frente a la estación encontramos también algo muy típico de la ciudad, los dabbawala, unos señores que hacen el reparto de comida. Recogen el almuerzo recién cocinado en las casas de los trabajadores y después las entregan en las oficinas. Asimismo, vuelven a hacer el recorrido a la inversa, devolviendo las tarteras vacías a los domicilios.

dabbawala

Es una profesión que tiene más de cien años y que está muy especializada. Su origen parece deberse a que los británicos llegados a la colonia no soportaban la comida local y contrataban un servicio de comida a su gusto a domicilio (o trabajo, en este caso). No vestían todos igual, pero sí que llegaban el mismo gorrito.

dabbawala

Estaban frente a la estación porque llevan un sistema muy organizado. Unos se encargan de recoger las latas en los domicilios y las llevan a un punto de control próximo a una estación. Allí, los diferentes repartos se agrupan según zona de entrega y se dirigen al tren. Una vez en destino, se entregan al dabbawala local, que es quien las distribuye. Después, las tarteras hacen el camino de vuelta. Además todos trabajan por el bien común ya que las ganancias se reparten por igual. Así que, si uno se equivoca o se retrasa, todos se ven afectados. Por lo que se ayudan para que el trabajo salga lo antes posible y con apenas fallos.

Eran las dos de la tarde, así que imagino que los recipientes volvían ya vacíos. Tiene todo su mérito y más con lo caótica, grande y poblada que es la ciudad.

Junto a la estación, en el otro lado del cruce se localiza el Eros Cinema, un edificio de estilo Art Deco construido en 1935. Se abrió al público en 1938 y cuenta con una capacidad de 1.204 personas por reproducción.

Eros Cinema

Parcialmente erigido con piedra roja de Agra, está pintado de color crema. Las dos alas del edificio coinciden en un bloque central en el que se ubica un reloj en una especie de torre.

Esta zona de Churchgate en que se encuentra la estación homónima recibe su nombre por una de las tres puertas que formaban parte de la muralla que fortificaba Bombay. El nombre Church hacía referencia a la Catedral de St. Thomas, la edificación británica más antigua. Construida en 1718, es de estructura sencilla a diferencia de muchos edificios coloniales.

St Thomas Cathedral

La puerta se encontraba en la Fuente de Flora, que lamentablemente encontramos en obras y tapada por una lona.

Fuente de Flora

Esta fuente se levantó en 1860 tras derribar la fortaleza. Formaba parte del nuevo proyecto urbanístico para la ciudad en el que se pretendía dotarla de grandes avenidas y elementos decorativos.

La plaza en la que se encuentra se llama Hutatma Chowk (Plaza de los Mártires) desde 1960 en memoria de los miembros del Comité Unido de Maharashtra que perdieron la vida cuando la policía disparó sobre su manifestación pacífica.

Hutatma Chowk

Como símbolo se erige la estatua de un mártir con una llama en lo alto.

Próxima a la fuente se encuentra la Central Telegraph Office, un edificio de estilo gótico construido entre 1869 y 1872 que, como tantos otros en la ciudad, ha sufrido la contaminación y el abandono. La construcción fue la Oficina Central de Correos hasta 1913, pasando a ser después la Oficina Central de Telegramas y trasladando la oficina de correos a la Victoria Terminus. Se cerró al público en 2013 y hoy alberga un complejo de oficinas.

Central Telegraph Office

La introducción del telegrama en la India fue un gran hito que supuso el comienzo de las telecomunicaciones en el país. La primera línea eléctrica experimental del telégrafo fue atada con alambre entre Calcuta y Puerto Diamante en 1850. En los años siguientes se construyeron 6.400 km de líneas telegráficas uniendo otros puntos de la India. En 1854 se creó un departamento específico para el telégrafo cuando se hizo accesible a los ciudadanos.

Central Telegraph Office

Junto a la catedral se encuentra el Horniman Circle Garden, unos jardines de 12.081 metros cuadrados diseñados para ser un gran espacio abierto dentro de la ciudad amurallada. En su día se consideraba la zona el Bombay verde. Recibe este nombre tras la independencia de la India en 1947 en honor a Benjamin Horniman, editor del diario Crónica de Bombay, quien había apoyado la autodeterminación. A su alrededor se encuentran las oficinas de los bancos más importantes del país.

Y bordeándolo llegamos al Ayuntamiento. De estilo neoclásico, comenzó a construirse en 1811, pero no se terminó hasta 1833 por falta de fondos. Fue diseñado por el Coronel Thomas Cowper inspirándose en las arquitecturas griega y romana, de ahí su pórtico griego con 8 columnas dóricas. La piedra blanca con la que está construido fue traída de Inglaterra.

Ayuntamiento

En su interior alberga una biblioteca y un museo. Además de manuscritos en persa, urdu y sánscrito, también conserva otros tesoros, como una colección de 1000 monedas antiguas.

Volviendo a la calle Mahatma Gandhi buscamos el Tribunal Supremo de Bombay, aunque la mejor forma de verlo es adentrándose en el Oval Maidan.

Tribunal Supremo de Bombay

Es uno de los tribunales superiores más antiguos de la India y abarca las jurisdicciones de los estados de Maharashtra y de Goa, así como algún que otro territorio. Es uno de los tribunales más distinguidos del país y desde la independencia de la India 22 jueces que han pasado por aquí han llegado a la Corte Suprema y 8 de ellos han llegado a ser presidentes del país.

El edificio se construyó entre 1871 y 1878 y es uno de los más importantes de la ciudad. Entre sus ornamentaciones destacan varios lobos y zorros con elementos de abogados, un juez que es un mono y tiene vendado un ojo. Al parecer, estas esculturas son una especie de venganza obra del subcontratista, que perdió un pleito contra el contratista.

Tribunal Supremo de Bombay

Como decía, se encuentra junto al Oval Maidan, una zona verde de 22 acres en la que se practica cricket. De hecho, hay una escuela en la zona norte. Nosotros cuando pasamos por allí vimos varios equipos jugando.

Oval Maidan

Este recinto tiene su historia, hasta 1997 su conservación era prácticamente nula y estaba frecuentado por prostitutas, mendigos y drogadictos. Pero una asociación vecinal pidió hacerse cargo de él para poder darle otro uso y, el ayuntamiento, por orden judicial se vio obligado a elegir entre realizar labores de mantenimiento o cedérselo a la asociación. Se decantaron por esta segunda opción y la agrupación valló el área y construyó una pista para correr por la periferia del recinto.

Si teníamos a la izquierda el Tribunal Supremo, a mano derecha, desde el mismo Oval Maiden, podemos ver la Rajabai Clock Tower, que, con sus 85 metros de altura, en su día fue una de las estructuras más altas de Bombay.

Rajabai Clock Tower

Este campanario representa una fusión de estilos gótico y veneciano. Aunque también tiene influencias británicas, pues el arquitecto inglés Sir George Gilbert Scott se basó en el Big Ben. Fue concluido en 1878 y un empresario fue quien abonó el costo total de la construcción con tal de que la torre recibiera el nombre de su madre, Rajabai. La mujer era ciega, y las campanadas la ayudaban a saber qué hora era sin tener que preguntar a nadie.

Junto a la torre se encuentra el edificio de la Universidad, uno de los ejemplos más característicos de la mezcla de culturas en la India. Fue diseñada con un claro estilo clásico europeo. Su arquitecto fue el mismo de la torre anterior, Sir George Gilbert Scott, quien también lo fue de la estación de St Pancras en Londres. Aún así, aunque tiene un estilo europeo muy marcado, también cuenta con elementos locales.

Universidad

Universidad

La universidad se compone de la Biblioteca y The convocation Hall, un salón de actos que recuerda a una iglesia neogótica.

Universidad

Universidad

Adentrándonos por la calle Gandhi Marg llegamos a la Sinagoga Knesset Eliyahoo. 

Sinagoga Knesset Eliyahoo

Hay una pequeña comunidad judía en la India que lucha por mantener sus tradiciones. Tras la formación del Estado de Israel en 1948, la mayoría de los judíos que residían en el país se marcharon a la Tierra Prometida.

La sinagoga se encuentra un tanto abandonada. Seguramente en su día destacaba la fachada celeste y blanca, hoy en día está desconchada y se pueden ver los daños que sufrió en 2008 cuando fue uno de los objetivos de los radicales islámicos que detonaron varias bombas en la ciudad.

Volviendo a la calle Mahatma Gandhi, de frente encontramos la Biblioteca David Sassoon.

Biblioteca David Sassoon

Se construyó por orden de Albert Sassoon, hijo del filántropo judío David Sassoon, quien consideró que era buena idea una biblioteca en el centro de la ciudad. El edificio fue diseñado por los arquitectos J. Campbell y G. E. Gosling.

Elphinstone College y Biblioteca David Sassoon

Completada en 1870 está construida usando piedra amarilla, muy parecida a la del Watson’s Hotel o del próximo Elphinstone College, de estilo neo-románico.

Elphinstone College

En el siglo XIX Bombay era una ciudad comercial próspera y aunque los británicos no estaban a favor de facilitarles el acceso a la educación a los locales, en 1824 un colegio inglés creó la Bombay Native Education Society para estudiantes indios. Tres años más tarde se observó que se necesitaba una institución que continuara esta formación en niveles superiores, sin embargo, no sería hasta 1835 cuando se constituyera formalmente.

Las clases comenzaron un año después en el Ayuntamiento con dos profesores (Filosofía y Literatura) y en 1856 ya era una institución de renombre independiente del instituto. En 1857 surgió la Universidad de la ciudad y en 1860 quedaría adscrita a ella.

En principio el Elphinstone College iba a acoger a las élites británicas destinadas a dirigir la colonia, pero con el tiempo también aceptó a estudiantes locales (de alto nivel adquisitivo, claro) y allí han estudiado los indios más prestigiosos en distintas áreas. Fue clave para extender el modelo de educación anglosajona entre la élite de Bombay.

Esta institución recibe su nombre por el gobernador de Bombay, el Honorable Mountstuart Elphinstone, que fue responsable de la educación superior en la ciudad.

En la acera contraria se encuentra el Museo Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya, un nombre totalmente impronunciable que durante la época colonial se llamaba Museo del Príncipe de Gales.

Museo Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya

Es un magnífico edificio colonial en estilo indo sarraceno, realizado por el mismo arquitecto que la Gateway of India, mezcla de elementos gujaratis con otros islámicos. Es el mejor y más grande museo de la India y abarca todo el arte Indio, con importante colecciones prehistóricas, medievales y modernas. Además es museo de Historia Natural y alberga colecciones de pintura occidental, artes decorativas, arte chino y japonés.

Museo Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya

De momento lo pasaríamos de largo llegando al final de la calle Mahatma Gandhi que desemboca en la glorieta donde se erige la Fuente Wellington.

Fuente Wellington

Fuente Wellington

Fue construida en 1865 para conmemorar la visita del Duque de Wellington en 1801 y 1804 a la India. La fuente quedó dañada cuando las autoridades locales cubrieron la piedra de Portland con la que fue construida con una capa de pintura al óleo y esta se filtró a través de los poros de la piedra.

Hoy en día el área de la fuente sirve como aparcamiento.

Si continuamos por la calle  el Regal Cinema, de nuevo otro cine de estilo Art Decó. Construido por Framji Sidhwa, la primera película que se pasó fue Hermano del Diablo de Laurel y Hardy en 1933. La década de los 30 del siglo pasado fue una época dorada para el mundo del cine en Bombay y se abrieron varias salas de proyección por toda la ciudad.

Y a mano izquierda nos queda el Cuartel General de la Policía, bastante imponente y también de estilo colonial. Lo cierto es que la mayoría de los edificios de la zona son muy similares.

Cuartel General de la Policía

Pasada la glorieta nos adentramos en Colaba, el corazón del antiguo puerto de Bombay y que hoy en día es el barrio turístico por excelencia de la ciudad, de repente comenzamos a ver muchos restaurantes y locales de comida. Pero lo que realmente destaca en este barrio es su monumento más famoso: la Gateway of India.

Por motivos de seguridad, para acceder a la plaza en que se encuentra la Puerta de la India había una zona vallada con una carpa. En ella había habilitados dos controles, uno para hombres y otro para mujeres, en el que tuvimos que enseñar bolsos y mochilas. Aunque tampoco es que prestaran mucha atención, la verdad.

La plaza es bastante amplia y nos la encontramos con gran bullicio. Algo tampoco extraño en Bombay. Nada más cruzar el control se nos comenzaron a acercar fotógrafos que nos ofrecían sus servicios cámara en mano. Es el negocio de la plaza, además de los ferries. Al ser uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, obviamente está lleno de turistas, tanto indios como extranjeros (aunque poco occidental vimos), así que intentan echar el día. Van cargados con un álbum de fotos para que veas la calidad de su trabajo. Y, además de la cámara, también cargan con una pequeña impresora, por lo que te llevas el recuerdo en el momento.

Pero además de estos profesionales que venden sus servicios como fotógrafos, también se nos comenzó a acercar gente móvil en mano pidiendo fotos con nosotros (bueno, con algunos más que con otros). Y es que a los extranjeros nos observan con curiosidad y no se cortan en acercarse y entablar conversación. Al principio es un gran choque cultural, porque tienen otro concepto diferente al nuestro en cuanto a la invasión del espacio personal o a mirar fijamente a los desconocidos.

Pero volviendo a la puerta, esta construcción de 26 metros de altura, fue construida en 1924 en conmemoración de la visita del rey Jorge V de Inglaterra y la reina María el 2 de diciembre de 1911.

Detalle Puerta de la India

Se levantó en una zona estratégica, para que su silueta fuese lo primero que vieran los barcos desde el Mar Arábigo al aproximarse a la joya del Imperio Británico. Sin embargo, hoy se recuerda por ser el punto desde el que embarcaron los últimos representantes de la colonia en 1948.

Puerta de la India

Puerta de la India

Puerta de la India

Puerta de la India

Desde la puerta, se obtiene una buena panorámica del lujoso Taj Mahal Intercontinental Hotel.

Taj Mahal Intercontinental Hotel

Este hotel fue construido por un industrial parsi (el famoso Jamsetji Tata) después de que el Hotel Watson solo admitiera a blancos. Así pues, surgió como un símbolo de dignidad ante el colonialismo británico. Su apertura en 1903 propició la decadencia del Watson. Hoy en día sigue siendo uno de los hoteles de más renombre de Bombay.

Durante la I Guerra Mundial el hotel fue convertido en un hospital de 600 camas.

También es conocido, lamentablemente, por ser uno de los lugares atacados el 26 de noviembre de 2008 durante una cadena de atentados terroristas. Allí estaba Esperanza Aguirre. Y sus calcetines.

En uno de los laterales de la plaza hay habilitado un espacio para las palomas. A lo largo de nuestros viajes hemos visto en muchas ciudades carteles en los que se prohíbe alimentar a estas aves, sin embargo parece que en la India no solo no hay prohibición, sino que además se les habilitan zonas.

Salimos de la plaza y continuamos callejeando por el barrio de Colaba, donde comenzamos a prestar atención a los locales de comida, pues era hora de alimentarse y refrigerarse (aunque llevábamos con nosotros botellas de agua frescas).

Colaba

Colaba

En una calle paralela al hotel Taj Mahal encontramos el Leopold Café. Vimos que tenían una carta variada y allí que entramos. Previo cacheo, porque en la puerta había dos agentes de seguridad a los que había que enseñar bolso o mochila y que además nos pasaron un detector de metales. Parece que están muy concienciados con el tema de la seguridad.

Leopold Cafe

Tenían una carta bastante extensa dividida en comida india, continental y china. En la india había una gran oferta de arroces y curry para combinar al gusto. Entre las opciones de la continental destacaban platos de pasta, algo de carne… podría decirse que era comida italiana. Y en la comida china había sopas, fideos y arroces fritos.

No sabíamos muy bien qué elegir, la verdad. Y al final cada uno nos decantamos por un plato diferente: arroz con curry, unos fideos chinos en sopa (no recuerdo su nombre), unos espirales con verdura y arroz frito con verduras. Además, para acompañar cogimos pan naan. Para beber unos se decantaron por coca cola, mi hermano y yo por un iced tea por aquello de evitar el gas. Pensamos que sería en lata, pero nos sirvieron, teníamos calor, bebimos por inercia… y al rato nos dimos cuenta de que era casero y tenía hielos. Algo que nos habían repetido por activa y por pasiva evitar. Afortunadamente no parece que nos sentara mal.

Leopold Café

Como se puede ver en la imagen, los platos eran contundentes. Mi arroz con verduras estaba muy rico, pero al final no me lo comí yo sola. A priori el cuenco parace de un tamaño razonable para una ración, pero cuando te sirves en un plato llano ves que aquello no baja. Y es que además estaban servidos con colmo, bien a rebosar.

Comimos bastante bien y no nos pareció caro teniendo en cuenta que se trataba de un restaurante y no de un puesto callejero. La media de los platos rondaba las 250-300 rupias (unos 3.5€ – 4€).

Continuamos con nuestro recorrido adentrándonos en Nariman Point, una zona con poco atractivo. Es el distrito financiero de Bombay y el más importante del país. Recibe su nombre en honor a Khursheed Framji Nariman, un líder popular del congreso que propuso ganar estas tierras al mar en la década de los 40 del siglo pasado. 30 años más tarde se amplió más aún y se le comió más terreno al Mar de Arabia.

Fuimos callejeando entre rascacielos, hoteles y edificios de oficinas hasta llegar a la costa. Enseguida se nos hizo de noche, por lo que una vez frente al Estadio Brabourne de Cricket hicimos unas pocas fotos de la bahía y nos marchamos, pues olía a pescado muerto. Los locales no parecían notarlo, pues estaba el murete de Marine Drive lleno de gente sentada tranquilamente charlando y observando a la gente pasar.

Este concurrido paseo marítimo también es conocido como el Collar de la Reina, ya que cuando está iluminado al tener forma curvada, recuerda a este tipo de joya. O eso dicen.

Marine Drive

A pesar de haber dormido por la mañana, lo cierto es que se notaba algo de cansancio de las horas que llevábamos en la calle (y al parecer unos 12 km según la fitbit). Este fue nuestro recorrido:

Además, ya se había ido el sol, por lo que poco más podíamos ver. Así pues, volvimos al hotel a darnos una ducha, repasar la planificación del día siguiente, cenar y dormir.

Vimos que en el hotel servían comida por un precio razonable, pues los platos costaban como en el Leopold Café, así que, en lugar de salir a cenar, bajamos a la zona de desayuno y cenamos allí. La carta no era tan amplia como en el restaurante, prácticamente todo era comida india. Pero había dónde elegir. Le preguntamos al camarero si tenían cerveza, pues no figuraba en la carta y nos comentó que nos la podía servir pero en una mesa que estuviéramos más resguardados y que nos la serviría en unas tazas blancas, como si fuera café. Imagino que el hotel no debía tener licencia para vender alcohol y nos la puso de tapadillo.

Para la comida nos dejamos asesorar por el camarero y elegimos de entrante pan naan, verduras rebozadas y queso rebozado. Como cortesía nos sirvieron unas tortas muy finas con sabor a pimienta que a mi hermano y a mí nos recordaron a la receta de sardinas en salsa que se hacen en casa.

Entrantes

Los rebozados no estaban mal, pero para mi gusto demasiada fritanga, al final no captas bien el sabor de lo que estás comiendo y todo sabe igual.

Como plato principal probamos suerte con un arroz con curry, arroz salteado de verduras de nuevo y unos fideos fritos.

Cena

De nuevo muy rico todo y unas raciones bastante abundantes.

Hicimos sobremesa cuadrando la ruta del día siguiente, y con la digestión a medio hacer nos subimos a descansar.

Aproximación a la India

Reconozco que antes de viajar a la India poco sabía sobre el país salvo ubicarlo en un mapa. Después de leer sobre su historia algo me ha quedado claro, y es que su pasado está lleno de invasiones que han configurado su presente, sus tradiciones, su cultura y sus conflictos actuales.

En la Edad de Piedra ya había pobladores en el subcontinente. Se trataba de pueblos cazadores y recolectores. Parece que la primera civilización india conocida data de alrededor del 3000 a.C. Una civilización que se dedicaba a la agricultura y el intercambio comercial con pueblos de lo que hoy es Irak. También construyeron enormes templos y su desarrollo favoreció la aparición de varias ciudades.

En el siglo XVI a.C. llegaron los indoeuropeos a la India sometiendo a la población creando un sistema de castas. Introdujeron el caballo, armaduras de hierro y el sánscrito, idioma que sería la base de la mayoría de las lenguas indias.

En el siglo VI a.C. surgieron el budismo y el jainismo, dos religiones que han tenido una influencia decisiva en la cultura de la India. Además, el budismo se extendió al Tíbet, Sri Lanka y al sudeste de Asia.

Bombay

A finales del siglo III a.C. se formó el primer Gran Imperio Indio.

El esplendor llegó a la India en los siglos IV y V, con el Imperio Gupta, cuando florecieron las artes, la cultura y los trabajos matemáticos, astronómicos y medicinales. Sin embargo, este imperio vio llegar su fin con la llegada de los hunos. Esta invasión propició que el norte del país quedara dividido en varios reinos, no volviéndose a unificar hasta el año 700 con la llegada de los musulmanes. Esta nueva ocupación conllevó importantes cambios en la cultura india como por ejemplo en la arquitectura, lengua, forma de vestir o valores sociales. No obstante, no consiguieron sustituir por completo la religión hinduista.

En 1498 el portugués Vasco de Gama llegó buscando especias. Pocos años más tarde, en 1510, Goa pasó a ser colonia portuguesa, convirtiéndose en un importante centro comercial y político. El afán colonialista llevó a la creación de la Compañía de las Indias Orientales británicas y de la Compañía Unida del Este de India de los Países Bajos. Con estas compañías británicos y neerlandeses pretendían acaparar el comercio de las especias que hasta entonces monopolizaba Portugal. Además, comenzaron a comerciar con algodón, azúcar y pimienta. Los franceses también crearon su compañía, la Compagnie des Indes Orientales, sin embargo, de todos los europeos, los británicos fueron quienes se situaron a la cabeza, ya que se familiarizaron con las costumbres y lenguas indias. Incluso muchos agentes no regresaron a su país, sino que formaron sus familias en la India.

Puerta de la India

Poco a poco la influencia británica creció. Alrededor de sus fábricas aparecieron poblados fortificados en los que vivían los británicos con sus propias leyes. Los indios que trabajaban para ellos residían a varios kilómetros, fuera de estos asentamientos. Varios pueblos pesqueros quedaron bajo la administración británica. La India se convirtió en la joya de la corona y ayudó al desarrollo de la Revolución Industrial en la isla gracias a estar subyugada. Los británicos desmantelaron la economía india por completo, impidiendo que se comerciaran textiles de calidad que competían con la industria textil inglesa. Así, los campesinos perdieron su principal fuente de ingresos teniendo que modificar su agricultura tradicional por una de productos de exportación como yute, café y té. Además, la tierra se reorganizó de forma que los impuestos favorecían a las arcas británicas.

En 1813 el Parlamento ordenó la asignación de una dotación económica para promover la educación local, tanto oriental como occidental. Sin embargo, el sistema educativo fue completamente británico, con sus ideas, moral y cultura que pretendía adoctrinar a la sociedad india.

Hacia 1820 Gran Bretaña controlaba casi todo el país. Y para las zonas que no controlaba, se enviaban mercenarios de otras regiones para someterlas. Además, se cambiaron leyes como la que estableció que los musulmanes, hindúes y budistas solo podían votar a candidatos de su confesión.

En 1915, Mohandas K. Gandhi, un abogado educado en Inglaterra que había participado también en Sudáfrica en la lucha contra el Apartheid, se unió al Congreso Nacional Indio, una asociación que luchaba por la independencia de la India. Gandhi promovió acciones parlamentarias, resistencia no violenta y desobediencia civil. Se inició un boicot a los productos ingleses, la población dejó de participar en elecciones u organismos administrativos, las aulas de las escuelas inglesas quedaron vacías… incluso las mujeres salieron a manifestarse por primera vez. Con las represalias por la desobediencia, las cárceles quedaron desbordadas y las autoridades coloniales no sabían cómo acabar con aquel movimiento. Gandhi fue consagrado como Mahatma (Alma Grande) y elegido como interlocutor con los ingleses para negociar. Finalmente, la India conseguiría la independencia en 1947.

No obstante, la andadura de la nueva India no fue tranquila, ya que el país estaba integrado por diversos grupos étnicos, lingüísticos y culturales, lo que generó tensiones y conflictos. La independencia dio como resultado tres Estados: India, Pakistán y Bangladesh. Esta división hizo que muchos principados tuvieran que elegir en qué estado se integrarían. Cachemira, de mayoría musulmana, intentó eludir su responsabilidad y no decidir, lo que conllevó a la Guerra Indo-Pakistaní de 1948-49. Como consecuencia de la contienda, Cachemira quedó dividida en dos partes, una india y otra pakistaní. El conflicto ha seguido presente hasta la actualidad.

Tras la independencia el país estableció una política de desarrollo basada en la industrialización. Y aunque, con el tiempo, la India logró avances tecnológicos como poner satélites en órbita y detonar una bomba atómica en 1974, su población seguía pasando hambre. Además, en la década de los 70 la crisis impactó en una economía india que dependía de las importaciones de petróleo.

En los años 90 la India adaptó el liberalismo y se abrió el mercado a la inversión extranjera suprimiendo los controles de importación. Este giro provocó una pérdida de derechos económicos, sociales y culturales de la ciudadanía como consecuencia de la privatización de la salud, educación, energía eléctrica y comercialización del agua. Además, la India cuenta con el problema de la sobrepoblación. Si sigue el ritmo de crecimiento, en apenas tres años se convertirá el país más poblado de la Tierra.

Aeropuerto Bombay

Bombay no es la capital de la India, aunque sí la ciudad más rica del país por ser el centro financiero y la ciudad portuaria más importante del subcontinente con cerca del 40% del tráfico exterior de la India. Además, cuenta con la mayor industria cinematográfica del mundo. Su economía queda muy diversificada entre finanzas, comercio, moda, metalurgia, industria automovilística, industria química y el cine.

La ciudad es el resultado de ir ganando terreno al mar. Antes de llegar los europeos, en su lugar había siete aldeas pesqueras en siete islotes pequeños. Mazagaon, Worli, Mahim, Parel y Bombay se agrupaban en círculo y fueron los británicos quienes las unieron formando una laguna interna. En 1862 tras varios trabajos de ganar terrenos al mar, las siete islas ya formaban una sola.

Se considera que el fundador de Bombay fue el rey Bimbakyan, allá por el año 1300. Bimbakyan mandó construir las fortificaciones y estableció su corte. De esta época datan las estatuas de las Cuevas Elephanta.

Isla Elephanta

En 1343 la ciudad pasó a ser provincia islámica y pasó al sultanato de Guyarat hasta la llegada de los portugueses, quienes en 1533 conquistaron la fortaleza de Bassein. Un año más tarde, el sultán otorgó al rey de Portugal las islas de Baçaim, Bombay, Karanja y Salsette. Los lusos establecerían en Bombay un asentamiento que llamarían Bombaim o Mombaim, aunque sería un asentamiento menor, nada comparable con los que tenían en otras localidades. En los años siguientes hubo una fuerte inmigración portuguesa y llegarían varios grupos de misioneros que construyeron iglesias católicas.

Basílica Mount Mary

En 1626 Bombay fue ocupada por los ingleses, quienes incendiaron la casa de gobierno portuguesa. Finalmente, el 23 de junio de 1661 Portugal cedió la soberanía a Carlos II de Inglaterra como dote por su matrimonio con la infanta doña Catalina de Braganza. En 1668 llegó la Compañía de las Indias Orientales, quien alquiló las islas a la corona cuando buscaba un puerto de aguas profundas para los buques. Adquirió tanta relevancia que en 1686 se trasladó la sede desde Surat convirtiendo a Bombay en el principal centro comercial del país. Más tarde, en 1708 se convertiría también en base administrativa central.

Este traslado fue relevante para la ciudad, que fue creciendo y ganando importancia. En 1857 se fundó la Universidad, y en 1864 se inauguró la línea de ferrocarril para transportar mercancías. Paralelamente en aquel momento en Estados Unidos estaban en la crisis del algodón, así que Bombay aprovechó para comercializar su producción y adquirir mayor significación aún, lo cual favoreció a la economía. Además, con la apertura del Canal de Suez en 1869 y la ampliación del puerto, Bombay se convirtió en el puerto más grande del mar Arábigo. Era la “Puerta de la India”.

Central Ferrocarriles

En 1947, con la independencia del país, Bombay se convirtió en el principal centro cultural y económico del país. Su población creció multiplicándose por 10 a lo largo del siglo XX. A finales de los años 70 ya era la ciudad más habitada de la India, gracias, en parte, al boom de la construcción que había favorecido el flujo migratorio. En los 80 siguieron llegando inmigrantes del campo a la búsqueda de empleo.

Y, aunque Bombay es el motor económico de la India y se puede ver como una ciudad próspera con unos precios inmobiliarios desorbitados y grandes rascacielos, también es el ejemplo de la pobreza con sus barrios marginales. Es una ciudad de grandes desigualdades y contrastes.

Bombay

Bombay

La educación pública es gratuita, aunque con aulas masificadas. Y el sistema educativo mantiene muchos aspectos británicos, como el uniforme obligatorio o que las asignaturas se impartan en inglés, excepto el hindi.

Bombay

Sin embargo, el inglés solo es la lengua materna para el 1% de la población de Bombay, sobre todo lo hablan las clases altas, aunque los documentos y publicaciones oficiales de la ciudad también se publican en este idioma.

Señal

La principal lengua oficial del estado de Maharashtra es el maratí, usado por casi la mitad de los habitantes de la ciudad. Aunque convive con cerca de 200 lenguas y dialectos entre los que se encuentran el guyaratí, el urdu (hablado principalmente por los musulmanes) o el hindi.Y al igual que ocurre con el aspecto lingüístico, el ámbito confesional también queda muy heterogéneo con dos religiones predominantes (hinduismo e islamismo) que conviven con la budista, cristiana, jainita, judía, parsi y sikh.

St Thomas Cathedral

Templo

Haji Ali Dargah

Sinagoga Knesset Eliyahoo

No obstante, no hay una tolerancia religiosa, y menos con el Shiv Sena, un partido de extrema derecha que estuvo liderado por un declarado admirador de Hitler y que persigue a los musulmanes. La década de los 90 fue especialmente violenta y la ciudad fue testigo de varios atentados. Había llegado el fin de la tolerancia religiosa y política y entre 1992 y 1993 explotaron varias bombas que causaron la muerte a cerca de 800 personas y heridas a unas 5000. Lamentablemente, estos episodios se repitieron en 2003, 2006 y 2008.

Y después de ponernos un poco al día con la historia de la India y de Bombay, nos adentramos de lleno.

Día 2 IV Parte. Rumbo a Bombay

Llegó la hora de embarcar de nuevo y hubo un momento de confusión puesto que las pantallas mostraban dos vuelos para la misma puerta. Uno para París y otro para Bombay. La gente empezó a amontonarse, que parece que lo de hacer cola no se lleva mucho por allí, y cuando el personal de tierra tuvo que decir a un par que no era la puerta de embarque para París, la gente se puso algo nerviosa. Su vuelo iba retrasado.

Nosotros afortunadamente salimos en hora. Nos esperaba un vuelo de algo más de cuatro horas. La configuración del avión esta vez era de dos filas de 3. Más o menos el espacio estándar, pero contábamos con enchufes bajo el asiento y con pantalla con seguimiento del trayecto.

Vuelo SEZ a BOM

Vuelo SEZ a BOM

Parece que pertenecía a la flota de Ethiad, al menos el programa multimedia que incluía el menú en árabe y el Corán en formato audiolibro. Que llevara el logotipo de Ethiad también ayuda a confirmar mis sospechas.

Al igual que en el vuelo anterior, hice caso omiso del contenido audiovisual, nada que me llamara la atención especialmente. Esperé a la cena y después intenté echarme una siesta. Esta vez la cena vegetariana consistió en una ensalada de verduras, un guiso también de verduras con arroz, espinacas y una especie de puré. Como postre, una macedonia de frutas.

Cena vuelo SEZ a BOM

No tenía mala pinta y había hambre, así que comencé a comer. Estaba rico, pero después de varios bocados, aquello empezó a picar y me tuve que conformar con la ensalada, el arroz y las espinacas.

Y por fin llegamos a Bombay, aún de madrugada. Aunque todavía teníamos que pasar por inmigración, sacar dinero y encontrar al chófer del hotel que nos iba a recoger. Fue el desembarque más rápido que había visto en mi vida. La mayoría del pasaje era indio y en menos que canta un gallo ya se habían levantado y circulaban por el pasillo. Nosotros aún estábamos medio dormidos.

Un poco antes de llegar a los mostradores de inmigración había una especie de vestíbulo donde los extranjeros teníamos que rellenar unas tarjetas. En realidad es un mini visado con algunos datos personales, vuelo de entrada, alojamiento… Así que paramos a rellenarlo y nos dirigimos al control. Acostumbrados a Europa donde los pasajeros nacionales o de UE tenemos una salida rápida y no UE tienen que esperar largas colas, pensábamos que aquí iba a ser igual. Pero no, nada más lejos de la realidad. Y es que Bombay tiene unos veinte millones de habitantes. Así que, mientras que en la zona de nacionales había colas y colas, nosotros solo tuvimos dos personas por delante.

Entregamos la hoja que acabábamos de rellenar, el pasaporte y la Visa que nos sacamos en casa. Tras la comprobación tuvimos que mirar a cámara, facilitar huellas y responder a las típicas preguntas. Que si vienes de turismo, que si la primera vez, bla bla bla. Sello y puede usted pasar.

Aeropuerto Bombay

Como no teníamos equipaje que recoger, fuimos directamente a la salida a buscar un cajero, sin embargo, no parecía funcionar, o no aceptaba al menos mi tarjeta. Ya que nos estaba esperando el chófer del hotel, decidimos sacar dinero directamente en la ciudad cuando saliéramos a pasear. Y nos fuimos en busca del señor que nos estaba esperando cartel en mano. Lo primero que notamos al salir al exterior fue humo y ruido de motores. Y es que en la planta inferior, en la zona de aparcamiento, había numerosos taxis tipo tuc tuc en marcha. En aquel momento el primer pensamiento que tuve fue que moriríamos de inhalación de humos antes que de un mosquito o de una diarrea.

Montamos en el coche y en la hora que dura el recorrido al hotel fuimos descubriendo pinceladas de un Bombay que despertaba, aunque parecía ser una ciudad que nunca duerme. Había mucho trasiego para ser las 5 de la mañana. No solo de tráfico, sino de personas.

Finalmente, unas 48 horas más tarde desde que saliéramos de casa, llegamos a nuestro destino final. En el hotel nos recibieron con un refrigerio que nos bebimos mientras hacíamos el ckeck-in. Como eran más de las 6 de la mañana y el desayuno comenzaba a las 7, subimos a desempacar y darnos una ducha, que ya nos hacía falta.

La habitación tenía un buen tamaño, aunque se echaba en falta algo más de armario. No es que nosotros lleváramos mucha ropa, pero por lo menos para poder guardar las mochilas y que no estuvieran en medio.

Habitación

Habitación

Eso sí, contaba con aire acondicionado, lo cual era necesario. Y no solo por el calor, que también, pero sobre todo porque una de las recomendaciones sanitarias es que evites dormir con ventanas abiertas pues pueden entrar mosquitos. No obstante, se echa de menos el ventilar de vez en cuando. Pero claro, como el aire exterior muy limpio tampoco era… Y eso por no hablar del ruido.

El baño estaba bastante bien, aunque se notaba la falta de refrigeración, por lo que había que dejar la puerta abierta para que fluyera el aire frío.

Baño

Baño

Me pareció curioso que hubiera una manguera junto al inodoro, pero luego lo vimos más veces a lo largo del viaje. Y es que es una forma de ahorrar en papel. No solo por un tema económico, sino también ambiental. Imagino que también influye el sistema de desagüe del país. De esta forma se evitan atrancos. Al final es la versión económica del chorro de los inodoros japoneses.

En general las habitaciones parecían bastante modernas. Incluso en algún aspecto demasiado, como en el caso de la iluminación. Para encender o apagar las luces había que tocar mil botones hasta acertar.

Mandos

Algo más aseados, bajamos a desayunar. En la sala estaba dispuesta una zona buffet con salchichas, cereales, tés, cafés, bollería, zumos y fruta. No había mucha variedad, pero lo justo para poder ir alternando cada día.

Buffet

Además, en un pequeño apartado había comida india caliente y dos puestos en los que te hacían crepes, gofres y tortillas al momento a elección (francesa sin más, o rellena de verduras). También se podían pedir tostadas.

Comida Caliente

Desayuno

En definitiva, había opciones. Bien versión más continental, bien la local. Yo probé la india, pero como mi tolerancia al picante es más bien nula, me quedé con las ganas de probar más. Había unas patatas cortadas en cuadraditos sazonadas con diversas especies que estaban muy ricas, pero tras el primer bocado no pude seguir. Una pena.

Con el estómago lleno, volvimos a nuestras habitaciones con intención de dormir unas 4-5 horas y así poder aprovechar la tarde.

Día 2 III Parte. Seychelles. Sureste

Volvimos a Victoria para seguir recorriendo la costa hacia el sur. Sin embargo, el lugar de tomar la carretera por la que habíamos venido, atravesamos por el interior, que permite adentrarse en el otro aspecto de Mahé: la selvática.

Carretera interior

Sorprende que en tan pocos kilómetros cuadrados podamos ver esas playas paradisíacas y una espesa selva. Pero así son las Seychelles.

Como se puede ver en el vídeo, la carretera es de doble sentido. Y no es que no tenga arcén, es que además en según qué zonas hay un buen socavón. Hay que tener cuidado con no pegarse demasiado a la izquierda, llegamos a ver incluso a una furgoneta volcada mientras recorríamos la isla. Eso sí, los dos pasajeros estaban bien y tomando una cerveza relajadamente mientras esperaban que llegaran a socorrerles.

Y es que así es el ritmo seychellois. La gente camina tranquilamente por la carretera y no se aparta ni se para cuando viene tráfico. Ya se apartarán los coches. Y ojo que no siempre hay buena visibilidad.

Como decía, volvimos hacia Victoria y desde allí continuamos la carretera de la costa. De la misma manera que habíamos hecho por la mañana, hicimos por la tarde. Fuimos parando donde veíamos un claro para asomarnos a varias playas. Incluso en algunas donde apenas había playa como tal porque la marea estaba muy alta.

Playa Seychelles

Playa Seychelles

Playa Seychelles

Una vez pasado el aeropuerto paramos en las siguientes playas:

Pointe au Sel: Una playa bastante larga con arena muy fina y bastante compacta. A partir de esta zona ya se comienza a ver otro tipo de playas, no tiene nada que ver con el fondo coralino de las que habíamos visto por la mañana.

Pointe au Sel

Pointe au Sel

Anse Takamaka: Es una playa de arena dorada de impresionantes palmeras y árboles Takamaka que le dan nombre y proporcionan buena sombra. Hay un aparcamiento y una parada de autobús a unos 50 metros de la playa, por lo que es de fácil acceso.

Anse Takamaka

No es muy profunda y, para mi gusto, una de las mejores playas de la isla.

Anse Takamaka

Continuamos hacia el norte llegando hasta la mitad de la isla, pero había muchas playas inaccesibles, o al menos que parecía que solo se podía acceder a ellas si estabas alojado en alguno de los resorts, por lo que decidimos volver a Baie Lazare, donde habíamos visto un buen lugar para ver atardecer.

Baie Lazare

En esta bahía es donde atracó el buque francés del explorador Lazare Picault en 1742 a bordo de su barco Tartanne Elizabeth. De ahí su nombre. Además, la zona está llena de historia, pues es donde se encontró enterrado hace tiempo un tesoro pirata (hoy expuesto en el Museo Nacional).

Es una playa de arena blanca, reluciente y fina. Sus aguas son tranquilas y de color turquesa. A diferencia de otras en las que habíamos parado, sí que había gente bañándose. Imagino que es bastante frecuentada por los huéspedes de los hoteles de la la zona. Además, es de fácil acceso por bus y coche.

Baie Lazare

En lugar de quedarnos allí, nos movimos un poco más al sur y esperamos a ver cómo el sol desaparecía en el horizonte.

Playa Seychelles

Atardecer

Y cuando ya se nos hizo de noche, volvimos al aeropuerto. Allí nos estaban esperando para la devolución del coche. Y tras comprobar que todo estaba correcto, nos dirigimos a la terminal. Aunque más que una terminal propia de un aeropuerto, parece de una estación de autobuses, ya que es un edificio abierto. Tan solo hay una media docena de mostradores. Detrás de ellos se encuentran los baños y los accesos a las puertas de embarque. A mano derecha de estos mostradores están las oficinas de alquiler de coches y una sala vip. Todo versión reducida, como las islas.

Terminal Mahé

Teníamos el vuelo a las 21.55 y estábamos allí a eso de las 19 horas. Así que nos dio tiempo más que de sobra a pasar al baño y cambiarnos (para no ir en bañador y chanclas). Como ya llevábamos las tarjetas de embarque desde París y no íbamos a facturar, después de nuestro paso por el baño, nos dirigimos al control.

Y bueno, controlar lo que se dice controlar… ¿Cómo decirlo? NO. Normalmente cuando llegas al típico control de aeropuerto tienes que hacer un ejercicio de memoria y visualización. Memoria pues tienes que repasar dónde has colocado los líquidos y electrónica el equipaje; y visualización porque has de revisar que no lleves calzado que tape el tobillo, cinturón o monedas en los bolsillos. Bueno, pues el aeropuerto de Mahé es laxo en ese sentido. Ritmo isleño a nivel me la suda muchísimo. Pasamos las mochilas enteras por la cinta. No porque nosotros fuéramos de sobrados, sino porque al ir a abrirlas los propios empleados del control nos dijeron que no era necesario. Bueno, total, van a ver los líquidos igual por pantalla y ver que cumplen con la normativa en cuanto a medidas, pensé. Pero me da por mirar al señor que estaba delante de nosotros y antes de pasar el arco levanta una botella de agua de litro a medias y se la enseña al de seguridad que le asiente con la cabeza. Seguidamente la deja junto a la bandeja que suelen tener para que deposites monedas o llaves. Se habrá dado cuenta de que no la puede pasar y la irá a dejar ahí, pensé. Pues no. Pasó el arco, recogió su botella, y después su equipaje. Y empiezo a dudar de que el arco llegara siquiera a funcionar.

Aún alucinando, localizamos la puerta y nos sentamos en la sala a esperar el embarque.

Día 2 II Parte. Seychelles. Norte de Mahé

Para seguir nuestra visita a la isla, abandonamos Victoria y emprendimos la ruta por la costa norte. No llevábamos una planificación muy clara. Contábamos con el mapa que nos habían dado en la oficina de información  y unas notas que llevaba desde casa con las mejores playas o los miradores más interesantes. Pero luego una vez en la carretera es difícil de saber dónde te encuentras, ya que no hay poblaciones muy definidas y, aunque vas por la costa y ves el mar a tu lado, no siempre se puede aparcar el coche y bajar a la arena.

Nuestra primera parada fue una larga y solitaria playa de arena blanca que parecía harina y agua cristalina.

Playa Seychelles

Playa Seychelles

Sin embargo es muy rocosa y para poder adentrarse es necesario llevar calzado para no cortarse.

Playa Seychelles

Yo me metí para comprobar la temperatura del agua y, como esperaba, demasiado caliente. Nada que ver con las aguas del cantábrico que te activan la circulación con meter el meñique.

Playa Seychelles

Paramos en varias playitas más, cada una con un tipo de arena diferente. Las había con arena más blanca, otras más amarillentas; unas más finas tipo harina, otras más compactas… Todas ellas con aguas cristalinas  que permitían ver los pececillos en la orilla y con el fondo rocoso. Y por mucho que se tratara del norte de la isla, el agua seguía estando caliente.

Playa Seychelles

A media mañana llegamos a Beau Vallon, la zona en que se localiza el turismo. En ella se veía mucha más actividad, tanto dentro como fuera del agua. Gente tomando el sol, algunos bañándose y diversas embarcaciones no muy lejos de la orilla. Con una gran extensión de arena y con los corales en el fondo, es la playa más popular de la isla. El mar estaba en calma y el agua era transparente, aunque había unas pocas algas.

Beau Vallon

Beau Vallon

Y como no era aún hora de comer y teníamos muchísimo calor, decidimos darnos un chapuzón. Y, si bien es cierto que al entrar el agua estaba caliente, una vez que cubría algo más de un metro, se notaban corrientes más frescas. Así pues, la sensación general era agradable.

Dado que, junto con Victoria, es una de las zonas más pobladas, optamos por buscar un sitio donde comer. En los alrededores de la playa abundan alojamientos de diversos estilos. Y también restaurantes. Nos dimos un paseo para ver qué nos ofrecía el pequeño paseo marítimo y vimos que uno de los restaurantes, The Boat House, tenía menú del día y platos combinados, así que allí que nos sentamos.

Elegimos una ensalada para compartir, dos platos de Red Snapper, el pescado típico de la zona color naranja que habíamos visto en el mercado, y otro plato combinado de atún. Los platos de pescado iban acompañados de arroz, guarnición de frutas y verduras a modo de ensalada y una salsa. Los platos eran abundantes y estaban muy ricos, se notaba que el pescado era fresco. El atún sabía al bonito con tomate que hace mi padre. Acabamos bien llenos, pues los platos eran de gran tamaño. No era especialmente barato, pero es que Mahé no lo era.

Después de comer dimos otro paseo por el pequeño paseo marítimo donde hay diversos puestos de frutas y zumos.

Paseo marítimo Beau Vallon

Paseo marítimo Beau Vallon

Paseo marítimo Beau Vallon

Como nos sobraba tiempo hasta la hora en que tendríamos que estar en el aeropuerto, volvimos a la carretera rumbo sur. En teoría la parte sur de la isla y la costa Oeste la teníamos pensada recorrer en nuestra segunda escala, pero parecía que nos iba a llover. Así que, dado que íbamos bien de tiempo, pensamos que era buena idea seguir viendo lo que pudiéramos por si acaso no teníamos oportunidad a la vuelta por las condiciones atmosféricas.

Día 2. Seychelles. Victoria

Mahé es la isla más grande y alta del archipiélago con sus 27 km de lago y sus 8 de ancho. En ella residen el 90% de la población total del país, y es la puerta de entrada a las Seychelles, ya que en ella se encuentra el pequeño aeropuerto internacional al que llegamos (inaugurado en 1972 por la Reina Isabel II).

Aeropuerto de Mahé

Sin embargo, a pesar de esta “urbanización”, sigue habiendo naturaleza y paisajes salvajes. Mahé ofrece más de 65 playas paradisíacas, verdes bosques, el Parque Nacional Morne Seychellois con su montaña de 905 metros, plantaciones de té, selvas tropicales y una rica diversidad de flora y fauna.

Es una isla de contrastes. En el sur destacan sus playas idílicas y pueblos tradicionales. Predominan una sucesión de paradisíacas ensenadas: Anse Takamaka, Anse Corail, Anse Cachée, Anse Forbans y Anse Parnel. 

Playa Seychelles

Por el contrario, el norte es más abrupto gracias a su Parque Nacional y cuenta con unas vistas panorámicas desde lo alto de varios glaciares. También es la parte más animada de Mahé gracias a que es en la zona de la Bahía de Beau Vallon donde se da la mayor concentración de población.

Morne Blanc View Point

Paseo marítimo Beau Vallon

Victoria, la capital, a 7.810 km de Madrid, es la única ciudad como tal de todo el país. Es la capital más pequeña del mundo, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta las dimensiones del país. En 1838, el día en que se coronaba a la Reina Victoria, se decidió cambiar el nombre de la ciudad en su honor. Aunque se ha convertido en el centro cultural y económico de las Seychelles, ha conseguido conservar su encanto original con diversos ejemplos de la arquitectura tradicional de este país multicultural.

Y hacia allí que nos íbamos a dirigir. Pero primero teníamos que recoger el coche. En el mes de febrero solicité presupuestos vía correo electrónico a varias compañías de alquiler. Sin embargo, ya iba tarde. Tienen una flota límite, ya que se trata de una isla, y muchas empresas ya tenían todos reservados. Finalmente, la que mejor precio nos dio fue Alpha, que por 45€ nos incluía kilometraje ilimitado (en esa superficie, lógico), varios conductores y seguro a terceros. No redujimos franquicia porque no se quedaba a 0 sino a 700€.

Aunque la isla cuenta con un servicio de autobuses que operan de 5:30 de la mañana a 19:30 de la tarde, su frecuencia es de 20-30 minutos y para una escala tan breve no podíamos perder mucho tiempo. El taxi del aeropuerto a Victoria tiene un precio de unos 15-20€, por lo que con la ida y vuelta, casi teníamos amortizado el coche, que además, nos daba más movilidad.

La mayoría de las compañías te ofrecen un Hyundai i10 o un Kia Picanto. Coches bastante pequeños que dan para lo justo: llevar del punto A al B. Eso sí, algunas te dan a elegir entre manual o automático porque no nos olvidemos de que conducen por la izquierda. Nosotros en principio lo reservamos manual, pues en los correos que intercambiamos me dijeron que no les quedaban automáticos. Total, ya llevábamos el Road Trip por Escocia a nuestras espaldas. Sin embargo, al formalizar la documentación antes de la entrega, el chico nos comentó que finalmente era automático. El límite de velocidad es de 65 km/h (40 mph) en carretera y de 40 km/h (25 mph) en zonas residenciales, así que no hay que estresarse. La red de carreteras abarca unos 160 km, así que con calma y a disfrutar del paisaje.

Tras los pertinentes trámites y explicaciones sobre cómo funcionaba nuestro vehículo, cargamos nuestros bártulos (como pudimos, porque el maletero es bastante limitado), cruzamos a la gasolinera que hay frente al aeropuerto para echar gasolina) y tomamos la carretera rumbo a Victoria.

Coche Alquiler

Aparcamos junto al puerto y comenzamos nuestro paseo por la glorieta en la que se levanta el Monumento al Bicentenario. Fue inaugurado el 4 de junio de 1979 para conmemorar el 200 aniversario de la ciudad desde que fue fundada en 1778.

Monumento al Bicentenario

Tiene un importante valor patriótico. Cada una de sus tres alas representa el origen étnico de la población de Seychelles: África, Europa y Asia. Recordemos que en las Seychelles no había aborígenes, sino que estaban deshabitadas hasta que llegaron los colonos.

Continuando por la Avenida de la Independencia nos topamos con una oficina de Información y Turismo, así que pasamos a por un mapa y a que nos indicaran puntos de interés en la isla. Un poquito más adelante, en la acera contraria se encuentra el Museo Nacional de Historia Natural, donde se puede conocer mejor la flora, fauna y geología de las islas, así como los retos a los que se enfrenta el archipiélago en materia medioambiental.

Y frente al museo, un poco escondida está la Fontaine Jubilee, un pequeño monumento en honor a la Reina Victoria. Mucha gente confunde esta pequeña estatua de 30cm con la de la virgen, incluso algunos locales se santiguan cuando pasan. Pero la inscripción lo deja claro.

Fontaine Jubilee

Está hecha de porcelana y la fuente, que además es potable, es un símbolo histórico de las Seychelles y de su veneración a su Majestad recordando incluso hoy en día que hace tiempo fueron parte de la Monarquía Británica.

Y desde la fuente vemos otro símbolo de la admiración por el Reino Unido, el Clock Tower.

Clock Tower

Situado en una rotonda es una copia del Big Ben en miniatura. Se colocó en 1903 por orden del gobernador de Seychelles, Sir Ernest Bickham Sweet-Escott. Este había viajado a Londres y había quedado impresionado por la torre, así que un par de años después de la muerte de la Reina Victoria, decidió honrarla con esta réplica de hierro fundido.

Clock Tower

Se realizó en Londres y se envió en nueve partes a las Seychelles. Siete de ellas llegaron el 11 de Febrero de 1903, pero dos de ellas misteriosamente desembarcaron en las Mauricio. Afortunadamente, llegaron un mes después a Victoria y se pudo armar. Fue oficialmente colocado el 1 de abril.

Originalmente era negro, pero se pintó en color plateado en 1935 para conmemorar el aniversario del Rey Jorge V. Se mantiene como un monumento simbólico al aprecio hacia la Reina Victoria y para expresar la buena relación que tiene Seychelles con el Reino Unido.

Muy cerca se encuentra la Saint Paul’s Cathedral, Obviamente está dedicada al apóstol San Pablo, y se uguró el 14 de mayo de 1859 por el primer obispo de Mauricio. En 1910 se amplió con la construcción de una nueva torre y décadas más tarde, en 1978 con un santuario. Fue consagrada Catedral en abril de 1961.

Dado que el edificio comenzó a deteriorarse, se decidió reconstruir en su totalidad y levantar una nueva catedral en el mismo lugar con un aforo de 800 personas. El 15 de abril de 2004 se inauguró y volvió a consagrar.

Saint Paul's Cathedral

La nueva iglesia simboliza la historia e importancia de la antigua y lo significativa que fue para la población. En octubre de 1862 una gran avalancha devastó Victoria y muchos habitantes se refugiaron en la iglesia. Así pues, tiene mucha importancia para la ciudad, casi como un santuario.

Tomando Revolution Avenue nos adentramos en la zona con más vida de la ciudad, y es que en las inmediaciones se encuentra el Slewyn-Clarke Market.  También llamado bazar, es el mercado que sirve como centro neurálgico de la ciudad. Fue construido en 1840 y renovado en 1999, al igual que el Clock Tower. Ofrece al visitante todo tipo de productos tropicales, desde fruta y verduras, a especias, té local, recuerdos y souvenirs, pasando por pescado típico de las Seychelles.

Slewyn-Clarke Market

Slewyn-Clarke Market

Slewyn-Clarke Market

Slewyn-Clarke Market

Slewyn-Clarke Market

Slewyn-Clarke Market

Es interesante pasear por sus pasillos y observar los productos, muchos de ellos totalmente desconocidos para mis ojos.

Slewyn-Clarke Market

Slewyn-Clarke Market

Otros son conocidos, como las bananas, sandías o berenjenas, pero sorprende su tamaño, ya que eran una versión mucho más pequeña de la que estamos acostumbrados en España. Por contra, las zanahorias eran bastante hermosas.

Slewyn-Clarke Market

Slewyn-Clarke Market

Los precios eran bastante elevados, y las condiciones de exposición no parecían las más salubres, sobre todo cuando ves el pescado o los huevos a temperatura ambiente con el sol, el calor y la humedad.

Huevos

Camioneta de huevos

Frente al mercado, al otro lado del aparcamiento, vemos un chocante templo hindú. El Arul Mihu Navasakthi Vinayagar, construido en 1992, es el único templo de esta confesión en las islas. Recibe su nombre en honor al dios hinduista de la prosperidad y seguridad.

Arul Mihu Navasakthi Vinayagar

Es muy colorido y además del jardín delantero, tiene de fondo la elevación rocosa de la isla.

Arul Mihu Navasakthi Vinayagar

Arul Mihu Navasakthi Vinayagar

Callejeamos por la Market Street donde había varios puestos y tiendas, y tras comprar unas botellas de agua, regresamos al coche. Este fue nuestro breve paseo por Victoria: