En este último tramo del día en Frankfurt nos adentramos en la Neue Altstadt, el nuevo casco antiguo de la ciudad. Porque claro, el antiguo fue destruido por un bombardeo en marzo de 1944. Hoy en día este distrito está formado por 35 edificios, 15 de los cuales se reconstruyeron siguiendo lo más fielmente posible los diseños originales y otros 20 nuevos que intentan mantener de alguna manera la estética. El centro neurálgico de la zona, y corazón de Frankfurt, es la Plaza Römerberg, cuyo nombre se podría traducir como «montaña romana» porque se construyó en el siglo XII con la idea de crear una ciudad romana. Funcionó como lugar de reunión de comerciantes y viajeros, ya que además de festividades populares, acogía diversas ferias. Una de ellas era la Feria de Libros de Frankfurt, que aún se sigue celebrando hoy en día.
Además, la Plaza de Römerberg también acoge el principal Mercado Navideño de la ciudad, uno de los más antiguos del país, de hecho, ya que hay documentos que recogen que ya se celebraba allá por 1393. Inicialmente nació como un mercado de abastos en el que además se celebraba una pequeña representación teatral y alguna ceremonia religiosa propias de la época festiva. Poco a poco se fueron añadiendo puestos de artesanía y juguetes de madera, de comida y dulces… y para finales del XIX este mercado navideño era el lugar favorito de los lugareños para comprar los juguetes artesanales debido a su gran calidad. Con el tiempo este mercado también se convirtió en el punto de venta al que todos acudían a comprar el abeto.
Hoy en día el mercado navideño se extiende por un lado hacia Hauptwache hasta llegar a la Roßmarkt y por el otro hasta el río, como ya habíamos visto.
Volviendo a Römerberg, lo primero que nos encontramos en la plaza tras dejar atrás el museo fue la Alte Nikolaikirche, una pequeña iglesia de estilo gótico tardío del siglo XIII, lo que la convierte en la más antigua de la ciudad. Dedicada a San Nicolás, patrón de los pescadores, fue declarada Capilla Real en la época imperial y, más tarde, en el siglo XV, se convirtió en la oficial del Concejo de Frankfurt.
Cuenta con una torre de 48 metros de altura que fue restaurada en 1905 después de que la aguja neogótica hubiera sido demolida dos años antes debido a su mal estado de conservación. El carillón de 35 campanas suena cada día a las 9:05, 12:05 y 17:05.
En el centro de la plaza se erige la fuente Gerechtigkeitsbrunnen, la primera fuente construida en el país. Inaugurada en 1543 representa a la Diosa de la Justicia sosteniendo una balanza en su brazo izquierdo levantado y una espada en la mano derecha. La estatua mira al edificio del ayuntamiento, y es que, pese a lo que suele ser habitual, no lleva una venda en los ojos.
En condiciones normales supongo que destacará más en el centro de la plaza, sin embargo, entre el árbol de unos 30 metros de altura, el carrusel de estilo vintage, las numerosas casetas de madera del mercado navideño y los transeúntes, pasaba un tanto desapercibida. Lo mismo le ocurría a la Minervabrunnen, un poco más atrás. En este caso se trata de una columna en cuya base hay una fuente para beber y cuya parte superior queda coronada por la figura de Minerva.
A la espalda de ambas fuente destaca un conjunto de seis coloridas casas tradicionales alemanas. Se trata de los edificios más antiguos de la ciudad, aunque lógicamente no queda nada de sus construcciones originales de los siglos XV y XVI, ya que fueron destruidas durante la II Guerra Mundial. Estas fueron reconstruidas entre 1981 y 1983.
En el lado opuesto se erige el antiguo Ayuntamiento, que fue construido en el siglo XV y se ha ido ampliado desde entonces llegando a convertirse en un complejo de nueve que se usa para diferentes funciones, entre ellas la de oficina de registro civil.
Reconstruido tras la II Guerra Mundial, es el edificio histórico más importante de Frankfurt. Originalmente se trataba de un edificio de fachada de estilo gótico tardío y renacentista dividido en tres secciones. La central es conocida como Römer, y en su sala central se han coronado entre 1612 y 1806 un total de 52 emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. De ahí que sea conocida como la Kaisersaal. Hoy en día este espacio imperial en cuyas paredes se exponen los retratos de aquellos ilustres personajes acoge recepciones y ceremonias oficiales.
Frente al ayuntamiento hay una placa con forma de alcantarilla que recuerda la quema de libros que tuvo lugar en ese lugar el 10 de mayo de 1933. No obstante, con las casetas no se podía ver.
Tras una breve parada para comernos unas salchichas a la barbacoa y unas patatas, continuamos con nuestro paseo para no coger frío. Tomamos la calle Markt en dirección a la catedral, y poco antes de llegar nos sorprendió una fuente con un busto en su parte superior en la plaza Hühnermarkt (Mercado del Pollo). Al acercarnos descubrimos que se trataba de la Friedrich-Stoltze-Brunnen, una fuente dedicada al escritor y poeta local Friedrich Stoltze (1816-1891). Convencido demócrata destacó por su pluma satírica y mordaz contra lo que consideraba el estado autoritario de Prusia. Se vio involucrado en innumerables juicios como consecuencia de sus escritos, sin embargo, a pesar de ello, de la censura y de incluso el exilio, nunca dejó de publicar sus ideas. La fuente fue inaugurada en 1895, poco después de su muerte, cerca de su casa natal. Hoy se conserva el monumento, no así su residencia, que fue demolida en 1904.
A un paso de esta plaza se encuentra la Domplatz, donde se erige la Kaiserdom, la Catedral Imperial. En realidad, esta iglesia gótica dedicada a San Bartolomé no es una catedral, sino una colegiata. Recibe este nombre sin embargo porque fue el lugar en que desde 1356 se coronó a reyes. También emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico desde 1562. 16 de los 23 emperadores que tuvo Alemania fueron elegidos en su Capilla del Electorado. En su interior alberga la tumba de Wilhelm I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, entre otras figuras históricas.
Su construcción comenzó en 1250 donde previamente había existido una capilla merovingia del siglo VII. Con el paso del tiempo se fue ampliando hasta llegar a su aspecto actual. Lógicamente no se ha conservado sin más, ya que fue destruida casi completamente por un incendio en 1867 y, tras su reconstrucción en 1880, fue dañada en la II Guerra Mundial, por lo que en la década de los 50 tuvo que ser de nuevo reparada.
Y de iglesia a iglesia, pues nuestra siguiente parada fue la Paulskirche, en la Berliner Straße. Aunque con un estilo arquitectónico completamente diferente. Construida durante el siglo XVIII, esta iglesia protestante de estructura sencilla fue sede del Parlamento de Frankfurt y de la primera Asamblea Nacional Alemana en 1848, reunión en la que se creó la Constitución democrática de Alemania. Tras la disolución del Parlamento, era allí donde se conmemoraban los principales eventos históricos. Por ese simbolismo de la democracia alemana, fue el primer edificio en ser reconstruido tras la II Guerra Mundial. Reabrió sus puertas para el centenario de la asamblea. Hoy en día no funciona como templo religioso, sino que únicamente acoge eventos públicos oficiales.
Llegados a este punto teníamos ganas de descansar un poco, así que decidimos que era hora de volver al hotel para hacer el checkin y descansar un poco y luego ya salir de noche a cenar y ver todo iluminado. Así pues, nos dirigimos a Hauptwache, donde podíamos coger varias líneas de tren que nos llevarían a la estación central. Pero antes hicimos una última parada en el centro comercial MyZeil, ubicado en la famosa Avenida Zeil, una de las más transitadas de Frankfurt.
En realidad fue una parada muy corta, pues tanto la avenida como el centro comercial tenían las típicas cadenas de marcas de ropa que podemos encontrar en cualquier centro de similares características en España. Así que nos dirigimos al tren y de ahí al hotel.
Para las dos noches que nos quedaban en la ciudad habíamos elegido el IntercityHotel Frankfurt. Es verdad que no estaba muy cerca del centro, pero estaba frente a la Hauptbahnhof, algo que nos había resultado muy cómodo a la hora de llegar a la ciudad, y también para nuestros desplazamientos en los días siguientes y, sobre todo, de cara al último día para tomar el transporte hasta el aeropuerto. Para los movimientos por Frankfurt no nos importaba andar un poco más, pues así descubríamos más partes de la ciudad. Y si nos cansábamos, siempre estaba el metro, tren, o incluso el bus.
Tras una incidencia inicial en recepción porque no encontraban nuestras mochilas en el almacén donde las habíamos dejado por la mañana, finalmente tuvimos nuestras tarjetas-llave y pudimos dirigirnos a nuestras habitaciones a descansar un rato. No había nada que objetar pues eran tal y como mostraban las fotos de su web.
Con la noche ya echada y después de un par de horas de relax, volvimos a hacer el recorrido de todo el mercado navideño de noche, acabando en la plaza Römerberg, donde buscamos una caseta donde cenar. Y, por supuesto, algunos entraron en calor con su taza de Glühwein para rematar un día muy completo. Pero el ritmo no paraba, pues al día siguiente nos esperaba Heidelberg.