Atenas en 24 horas II: Ágora Romana, Ágora Antigua y Cerámico

Tras bajar la colina, llegamos al Ágora Romana, desde donde se ve el perfil de la Acrópolis sobre el promontorio rocoso.

Ágora Romana

Ágora Romana

El Ágora, situado en el barrio de Plaka, se construyó entre los años 19 y 11 a.C., en la época del emperador Augusto. Posteriormente se amplió por órdenes del emperador Adriano. En la etapa de mayor esplendor ocupaba un área de 100 metros cuadrados donde se disponían los comercios, el mercado central y las letrinas públicas. Quedaba rodeada por una serie de columnas jónicas de mármol. Asimismo, el patio también estaba revestido de mármol.

Ágora Romana

Ágora Romana

Era el centro neurálgico de la ciudad, donde se desarrollaba el día a día de los atenienses, donde se reunían. Por ello también era conocida como Foro Romano. Lo que queda en pie hoy en día son apenas unas pocas columnas del patio y una zona de lo que eran los baños públicos.

Ágora Romana

Ágora Romana

Sí que se conserva casi entera la Torre de los Vientos, del siglo II a.C. y que tenía función de reloj solar e hidráulico. El hecho de que haya llegado así hasta nuestros días es que fue usado como capilla en el siglo VI.

En un principio pensábamos entrar, pero prácticamente todo se ve desde el exterior. Dado que apenas se conserva mucho y nos quedaba mucho que ver – y pocas horas de luz- , decidimos continuar hasta el Ágora Antigua. Las fotos que acompañan estas líneas son de 2015, de la visita de mi hermano.

El Ágora Antigua era el corazón sociopolítico y comercial de la antigua Atenas. En ella tenían lugar todo tipo de actividades: reuniones políticas, debates con grandes oradores haciendo gala de su buena retórica, elecciones democráticas, celebraciones religiosas, representaciones teatrales, competiciones atléticas…

Ágora Antigua

Ágora Antigua

Era un gran espacio abierto que se articulaba en torno a la Vía Panatinaica, la arteria que atravesaba el recinto desde la Acrópolis hasta el Cerámico.

Ágora Antigua

Los principales edificios públicos que se encontraban en el Ágora eran:

  • Centro de Gobierno: donde tenían lugar las reuniones para discutir sobre la política y las leyes de la ciudad.
  • Mercado
  • Casa de la Moneda
  • Prisión
  • Recinto sagrado con una serie de templos y monumentos

Podemos pasear libremente por este recinto y descubrir los restos descubiertos por arqueólogos entre los años 1859 y 1912. Así como restos de esculturas encontradas tiempo después al realizar obras en la línea ferroviaria. Está prácticamente todo devastado. Pero, tras la Acrópolis, ocupa el segundo lugar en la lista de visitas imprescindibles en una visita a Atenas por la relevancia que tuvo en su época.

Ágora Antigua

Ágora Antigua

Los principales edificios que quedan en pie son el Templo de Hefesto y la Stoa de Átalo. Esta última se usa hoy en día como museo.

Templo de Hefesto

El Templo de HefestoHefestión es uno de los templos mejor conservados de la Antigüedad, no se ha encontrado ningún resto de edificio anterior, así que se considera que es el original y no una reconstrucción tras las destrucciones persas. También se cree que se ha preservado bien con el paso del tiempo porque desde el siglo VII hasta 1834, fue una iglesia cristiana. En el siglo XIX se convirtió en lugar de sepultura para europeos no ortodoxos. Hay enterrados numerosos personajes que dieron su vida por la independencia griega.

Templo de Hefesto

Construido entre el 460 y el 415 a.C. en honor al dios Hefesto, señor de los volcanes y la herrería, este templo dórico realizado en mármol y caliza conserva el techo a dos aguas y su frontón, aunque en otra época estuvo ornamentado. Los frisos mostraban escenas de gigantomaquia, batallas de centauros y escenas de Heracles.

Mide 13,07 por 31,77 y cuenta con seis columnas en las fachadas este y oeste, y trece en norte y sur. Al parecer albergaba estatuas en bronce de Atenea y Hefesto.

Templo de Hefesto

La Stoa de Átalo es un edificio de planta rectangular regalado por el Rey Átalo de Pérgamo en el año 150 a.C. a la ciudad de Atenas. Las Stoas eran lugares donde se iba a conversar y comprar, esta, de dos plantas,albergaba el centro comercial de Atenas. Esta es la única que se conserva en toda Atenas.

Stoa de Átalo

Stoa de Átalo

Se restauró y se convirtió en museo a mediados del siglo XIX para albergar los objetos que se fueron encontrando en las excavaciones del Ágora. En él podemos encontrar vasijas de diferentes tamaños y con diversos usos, joyas, armas, monedas que nos hacen entender un poco más la historia de Grecia.

Stoa de Átalo

Stoa de Átalo

Stoa de Átalo

Stoa de Átalo

También hay una colección de esculturas que se encontraron de los diferentes dioses y personajes de importancia.

Stoa de Átalo

En el recinto también se encuentra la Iglesia Bizantina de los Santos Apóstoles. Levantada sobre las ruinas de un monumento del siglo II consagrado a las ninfas de los manantiales a finales del siglo X, fue la primera iglesia construida en el período bizantino. Es una de las iglesias más antiguas de la ciudad.

Iglesia Bizantina de los Santos Apóstoles

Lo que hoy vemos es el resultado de una reconstrucción en 1950.

Iglesia Bizantina de los Santos Apóstoles

Nuestra siguiente parada fue el Cerámico. En la antigua Atenas era el barrio de los alfareros y conectaba con el cementerio de la ciudad. Se puede visitar, pero también se puede tener una panorámica de todo el terrero desde una posición elevada en el barrio judío, en el parque en el que se encuentra el Memorial al Holocausto.

Memorial al Holocausto

El cementerio salió a la luz en 1862 con las obras de construcción de la carretera que conectaba la zona de la ciudad con el Pireo. Meter la excavadora en Atenas debe dar miedo a los constructores, pues nunca se sabe qué va a aparecer que pueda paralizar completamente las obras.

Cerámico

Cerámico

Cuando los trabajadores descubrieron que ahí había algo, no eran conscientes de la magnitud del hallazgo. Y es que una vez que comenzaron a cavar, no encontraban el fin de aquella necrópolis. No se encontró hasta que en el siglo XX el Instituto Arqueológico de Alemania por encargo del gobierno griego comenzó a ahondar sobre el tema. Gracias a esta revelación se obtuvo una gran cantidad de información sobre diferentes etapas de la historia ateniense como plagas o guerras.

Cerámico

Comenzó a usarse con ese fin porque el barrio del Cerámico había quedado dividido en dos mediante un muro en el 478 a.C. Los atenienses, acostumbrados a enterrar fuera de las ciudades, consideraron ese muro como un límite. Y comenzó a crecer y a expandirse convirtiéndose en el más importante y extenso de Atenas. Se usó hasta el siglo VI d.C., después, cayó en el olvido hasta el siglo XIX.

Cerámico

Cerámico

El espacio arqueológico, unos 40.000 metros cuadrados de extensión, fue cubierto por una planicie de 8-9 metros, por lo que ha alcanzado el nivel de la calle Emou.

En las inmediaciones también se puede visitar un museo donde se guardan los objetos que se han ido encontrando en las excavaciones, al igual que ocurre en la Antigua Ágora.

También cerca se ve la Iglesia Agia Triada, cuyo lugar de emplazamiento no es el original. Fue trasladada ahí en la década de 1930. Es de estilo bizantino y cuenta con planta de cruz.

Iglesia Agia Triada

Iglesia Agia Triada

Y de momento, aquí dejamos nuestro paseo. Esta es la ruta que seguimos desde que salimos de la Acrópolis hasta el Cerámico.

Atenas en 24 horas I: Acrópolis

Comienza la escala exprés. Nos levantamos bien temprano con intención de aprovechar bien el día y ver lo máximo posible de Atenas. Lo malo que tiene diciembre en esas latitudes es que anochece pronto (a las 17 horas), por lo que cuanto antes empezáramos, mejor.

El día anterior no habíamos localizado ningún supermercado, por lo que no teníamos desayuno en el apartamento, así que salimos de noche, bien abrigados, camino de la Acrópolis en busca de una cafetería. No sé si por la hora, por la zona o por ser domingo, pero el caso es que no nos fue nada fácil.

Al final acabamos en una calle aledaña a la Acrópolis en la terraza de una cafetería que acababa de abrir. Y claro, la zona se paga. No fue especialmente barato. Creo que pagamos unos 20€ por 3 cafés con leche, un té, dos napolitanas y dos croasanes. Eso sí, tanto las tazas como la bollería eran de tamaño considerable.

Desayuno

Justo frente a la cafetería teníamos la estatua de Yannis Makriyannis, un mercader, político y militar griego que luchó por la independencia de Grecia formando parte activa de la primera Constitución del Reino de Grecia. Sin embargo, a pesar de su contribución a la vida política, es conocido sobre todo por sus Memorias, ya que aporta gran información histórica y cultural sobre su época.

Yannis Makriyannis

La Acrópolis abría a las 8 de la mañana, así que ya desayunados, nos fuimos a la puerta a esperar que abrieran. El precio de la entrada eran 20€, pero por ser invierno, que es temporada baja, queda reducido a la mitad. Hay un ticket combinado que incluye la Acrópolis y sus dos laderas, el Ágora y su museo, el Cerámico y su museo, el Liceo, la Biblioteca de Adriano y el Ágora romano por 30€. En principio valoramos comprar este billete conjunto, pero echamos cuentas y como todas las entradas estaban a mitad de precio, no nos compensaba.

Si compras la opción combinada te dan las entradas agrupadas (noviembre 2015):

Entradas Atenas

La Acrópolis de Atenas, a 156 metros del nivel del mar, es sin duda el lugar más conocido de la ciudad y de toda Grecia. Su localización no es gratuita, en la Antigüedad, la mayoría de las ciudades griegas se articulaban en torno a la “ciudad alta” que cumplía su función defensiva. En realidad es algo que se mantuvo durante siglos, no hay más que pensar en esos castillos medievales en lo alto de escarpados riscos dominando la llanura y adelantándose a un posible ataque enemigo. Sin embargo, la Acrópolis no era donde vivían los atenienses, sino que era el recinto sagrado, era lo que consideraban que debía estar más protegido, y también, más cerca del cielo.

Acrópolis

Así pues, la Acrópolis servía como lugar de culto, ya que es donde se agrupaban los principales templos. Los más importantes son el Partenón, el Erecteion y el Templo de Atenea Niké.

Lo que queda hoy en día no es ni sombra de lo que fue. En parte se debe al paso del tiempo; pero sobre todo por haber sido destrozada y saqueada en numerosas ocasiones. Está en continua restauración y aún así hay restos y ruinas apartados en cada rincón esperando a ser utilizadas y devolver un poco del esplendor que tuvo hace siglos.

Acrópolis

Comenzamos pasando por una zona de hierba donde hace años estuvo el Santuario de Dionisio y un poco más adelante la Fundición de Bronce.

Santuario de Dionisios

Fundición de Bronce

Pero nuestra primera parada fue el Teatro de Dioniso, a los pies de la ladera sur. Data del siglo VI a.C. y, como bien se puede deducir por su nombre, estaba dedicado a Dionisio, el dios del vino y del teatro.

Teatro de Dionisios

Teatro de Dioniso

La primera construcción fue en la segunda mitad del siglo VI a. C. Los ciudadanos de la antigua Grecia se sentaban en la colina cuando se realizaban celebraciones en honor al dios. Poco después se colocaron unas plataformas de madera para acomodar a los espectadores y ya a finales del siglo V a.C. se sustituyeron por unas gradas de cemento más seguras.

En la primera fila se pueden ver inscripciones. Estas correspondían a los nombres de los personajes más ilustres de la ciudad, que tenían su sitio reservado. Por supuesto, estas localidades (67) eran cómodos asientos de mármol con su respaldo que nada tenían que ver con las de cemento. Lo que viene a ser tener entradas de palco de la Antigüedad.

Asientos Ilustres

Entre estos asientos privilegiados se localizaba un altar consagrado al dios Dionisio.

Había 78 filas de gradas dispuestas en circular ocupando dos tercios de una circunferencia. Tras varias ampliaciones llegó a tener capacidad para unos 17.000 espectadores. En el centro era donde cantaban y bailaban los coros, que acompañaban la acción dramática.

Los actores se colocaban en una plataforma permanente algo estrecha, y tenían una sala interior que les servía de zona de ensayo o camerino.

Teatro de Dionisios

Lo que en un día eran celebraciones en honor al dios, con el paso del tiempo se convirtieron en representaciones teatrales de las tragedias de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes con representaciones que llegaban a durar hasta 6 horas.

Muy cerca se encuentran las ruinas del Santuario de Asclepio, dios de la Medicina en la mitología griega. Hoy en día apenas unas columnas quedan en pie de este lugar al que acudían los enfermos en busca de sanación.

Restos del Templo de Asclepio

Siguiendo el ascenso, lo siguiente que nos encontramos es el impresionante Odeón de Herodes Ático.

Odeón de Herodes Ático

Como se puede ver está reconstruido, sobre todo se aprecia en las gradas, pero es que desde 1957 se utiliza para representaciones teatrales y de danza, así como espectáculos musicales tales como óperas y conciertos. También se celebra en él el Festival de Atenas de mayo a septiembre. La acústica debe ser estupenda.

Tan solo no se reconstruyó el techo de madera de cedro que en su día tenía y que debió elevar su precio de construcción. Y además de caro, parece que no se sostenía en ninguna columna, lo cual era todo un alarde arquitectónico.

Se erigió en el 161 d.C. y continuó en funcionamiento hasta el 267 cuando fue destruido en la invasión de los Hérulos. Con una planta similar a la de un teatro romano, estaba construido con muros revestidos de mármol y una platea para más de 5000 espectadores (más pequeño que el de Dionisio), también de mármol. El suelo estaba cubierto por mosaicos. El escenario contaba con más de 35 metros de ancho y tras él, en la pared había una serie de estatuas decorativas.

No se puede acceder a él (salvo cuando hay algún evento), tan solo se puede visitar desde lo alto. Dejándolo a nuestra espalda, nos encontramos ya ante el acceso a la Acrópolis en sí.

Acrópolis

Acrópolis

El mármol está en un estado tan lamentable que está todo apuntalado, hay carteles de “no tocar”, plataformas de acceso para no resbalar y pasamanos. Una pena.

Tras atravesar el acceso llegamos a la explanada donde nos espera el famoso Partenón.

Partenón

Este edificio de estilo dórico se construyó entre los años 477 y 432 a. C. para consagrar a la diosa Atenea Parthenos, a quienes los griegos consideraban su protectora. En su interior había una escultura de 12 metros de la diosa realizada en madera, marfil y oro. Se comenzó su construcción porque Pericles quería honrar a los dioses por su victoria contra los persas.

El Partenón tiene unas dimensiones que siguen la proporción 4:9. Para dotar de armonía visual a este edificio de 70 metros de largo por 30 de ancho los arquitectos jugaron con las matemáticas y la percepción. Y es que para que las líneas rectas de un edificio lo parezcan, en realidad no han de serlo, por eso en el Partenón se van ensanchando a un tercio de su altura. Como añadido, las de las esquinas son más anchas que el resto. Además, algo que comparten las 8 columnas de las fachadas principales y las 17 de las laterales es que están inclinadas hacia dentro y no son equidistantes entre sí.

Partenón

Está todo tan calculado buscando la perfección, que incluso la base del templo está curvada para corregir el mismo efecto óptico que producirían las columnas si fueran rectas. Además, el hecho de que sea convexo ayuda a la evacuación del agua hacia el exterior.

Tal y como está hoy en día, es complicado imaginar cómo fue en su día con su mármol blanco de las canteras del monte Pentelis decorado con adornos y colores. Los frisos estaban tallados con escenas de la mitología griega con más de 300 figuras esculpidas.

Hoy en día, estas canteras están protegidas por el gobierno y tan solo se puede extraer el material para reconstruir la Acrópolis.

Partenón

Hoy en día se siguen realizando tareas de restauración para intentar recuperar el principal edificio del complejo. Y es un arduo trabajo, ya que la historia no ha facilitado las labores de conservación. En el siglo XIII albergó una iglesia bizantina, en el XV se convirtió en mezquita. Dos siglos más tarde los turcos dejaron de usarlo como edificio religioso convirtiéndolo en polvorín. Y cuando las tropas venecianas en 1687 lanzó un cañonazo, ¡oh, sorpresa!, hubo una explosión que destruyó gran parte de la edificación.

A partir de ahí comenzó su deterioro, y luego a principios del XIX llegaron los ingleses y dijeron “todo esto que ves, todo esto es mío” y expoliaron lo que quisieron y más. Y ahí lo tienen sin ningún complejo expuesto en el British Museum. Allí exhiben buena parte de los frisos y figuras.

Partenón

A finales del mismo siglo, por si lo vivido hasta ahora fuera poco, se vio afectado por un terremoto.

Hay una placa que hace referencia a cuando en el siglo XIV perteneció a la Corona de Aragón.

Corona de Aragón

Nosotros fuimos en 2008 y había grúas por todas partes. En 2016 se ve que había habido avances, aunque es un proceso lento, y más con la crisis en la que está inmerso el país.

Acrópolis 2008

Si continuamos por el perímetro de la Acrópolis podemos ver las partes inferiores de la ladera, como el Odeón o el Teatro de Dionisio que se iban iluminando con el sol de primeras horas del día.

Odeón de Herodes Ático

Teatro de Dionisio

Cambiando de ladera, nos dirigimos al Erecteion, un templo jónico construido entre los años 420 y 406 a.C. también con mármol de Pentelis.

Erecteion

Se encuentra en un lugar importante, ya que se dice que es el punto en el que la diosa Atenea hizo florecer el primer olivo de Grecia. Además, tiene una compleja arquitectura, ya que está erigido sobre una pendiente, estando los lados norte y oeste 3 metros más bajos que los lados sur y este.

Su mayor atractivo es la galería sur, donde se encuentran las seis Cariátides. Aunque en realidad, estas columnas de 2,3 metros de alto con forma femenina son una réplica. Cinco de las originales se encuentran en el Nuevo Museo de la Acrópolis y la sexta en el British Museum. Las cariátides representan un cortejo fúnebre, sostienen el féretro del dios.

Erecteion

Este templo también ha sufrido lo suyo. En el siglo I a. C. se quemó y tuvo que ser reparado. En siglos posteriores ha sido iglesia cristiana y bizantina derribándose algún que otro muro. En 1463, con la llegada de los otomanos se convirtió en un harén y se tapió el pórtico norte.

Erecteion

Al igual que el Partenón, también fue usado como polvorín, y también quedó destruido por los venecianos. Y como el Partenón, también se vio expoliado por los ingleses en el siglo XIX. Pero además, el edificio quedó dañado tras los bombardeos de la Guerra de la Independencia Griega. Tras el final de la contienda se comenzó a restaurar y ha pasado por varios procesos, uno a principios del siglo XX y otro ya a finales, entre 1979 y 1987, siendo el primer monumento de la Acrópolis en ser restaurado.

El edificio justo a continuación es el Propileos, que servía de entrada a la Acrópolis, de hecho, es por donde se accede.

Propileos

Hoy en día está bastante en pie para como estaba en 2008 todo lleno de andamios.

Propileos 2008

Partenón 2008

Levantado entre 437 y 432 a.C., era un edificio con forma rectangular cuyas columnas dóricas delimitaban cinco puertas de acceso y dos alas laterales. Estaba rematado con un techo azul con adornos dorados a modo de estrellas.

Al lado encontramos el Templo de Atenea Niké, que, se construyó en el año 420 a.C. para conmemorar la victoria de los griegos sobre los persas en la Batalla de Salamina. Es un templo pequeño y cuadrangular de una única nave en el que destacan los pórticos con columnas jónicas. En su interior albergaba una estatua de Atenea Niké, símbolo de la victoria. Eso sí, para que no abandonase la ciudad, se le cortaron las alas.

Además de pasear entre templos y restos, la Acrópolis nos permite observar la ciudad desde diferentes puntos gracias a su situación privilegiada.

Vistas desde la Acrópolis

Vistas de Atenas

Con estas vistas nos despedimos de la Acrópolis, que habíamos tenido prácticamente para nosotros solos, y emprendimos la marcha colina abajo por el Monte de Ares. Hay también unas espectaculares vistas desde allí. Entre los tejados de las viviendas destacan diversos edificios y ruinas de la Antigüedad, como por ejemplo el Ágora Antigua o la iglesia del Cerámico.

Vistas desde el Monte de Ares

Este fue nuestro recorrido por el Acrópolis:
acropolis

Nueva serie a la lista “para ver”: Legion

Estamos acostumbrados a las adaptaciones de los cómics de Marvel y DC bien en formato película, bien serie. Todas ellas suelen tener algo en común: acción, giros de cámara, efectos visuales y poco guion. Legión, sin embargo, no se parece para nada al universo Marvel. Es otro estilo. Trae una propuesta que exige al espectador toda su atención.

Legión cuenta la historia de David Haller, hijo ilegítimo del profesor Charles Xavier, el de la X de X-Men. Haller es un tipo normal que intenta controlar la esquizofrenia que le diagnosticaron hace años. Lleva desde niños oyendo voces en su cabeza, lo que le ha llevado a pasar su existencia entrando y saliendo de hospitales psiquiátricos. Sin embargo, podría no ser un enfermo mental, sino un mutante muy poderoso. El Gobierno lo sabe y experimenta con él.

La serie comienza con David en el psiquiátrico, donde coincidirá con Syd, de quien se enamora. Sin embargo, es una relación peculiar, puesto que ella rechaza el contacto físico con cualquier otro ser humano ( y es que tiene un poder por el que se intercambia con la otra persona). Esta nueva relación conducirá al protagonista a querer centrarse, a olvidar esas voces, ser “normal”. Sin embargo, este encuentro le llevará a valorar la posibilidad de que quizá no tenga una enfermedad mental como todo el mundo asegura, sino que es diferente y no hay nada de malo en ello.

Se plantea así una trama en la que el protagonista emprende un viaje de autoconocimiento en el que ha de luchar contra sus propios demonios. Y le seguimos al otro lado de la pantalla dando tumbos como hace él, viendo la realidad con su mismo filtro. Y es que Noah Hawley, su creador, y también de Fargo, ha querido darle esa estructura caótica a la narración para que lo vivamos como lo hace el personaje. Sin saber qué es o no real, qué es lo que verdaderamente está ocurriendo. El resultado es una narración laberíntica y confusa plagada de saltos temporales. Se mezclan las idas y venidas al presente o al pasado; lo consciente con lo inconsciente; las alucinaciones con la realidad configurando una línea temporal fragmentada.

Durante el visionado tuve sensaciones contradictorias de amor-odio. Por un lado estaba en estado paranoico dando tumbos sin entender muy bien de qué iba la serie. Legión juega a confundir los sentidos, es psicodélica, agotadora visualmente. Puede llegar a saturar al tener que prestar tanta atención a la fotografía, la banda sonora, los personajes, los efectos especiales, la velocidad de la narración, el vestuario, el guion… Es demasiada información concentrada en un solo capítulo.

Pero, por otro, tenía la sensación de estar ante un buen capítulo pues no podía dejar de verlo para no perder detalle de este rompecabezas que es el piloto. Supongo que con este planteamiento, Hawley no pretende llegar a todo el público, pues, como decía al inicio, dista mucho de lo que uno espera encontrar en una película de Marvel. Sin embargo, puede gustar o no, pero lo que está claro es que no dejará a nadie indiferente.

En definitiva, Legión es un thriller psicológico en el que el protagonista es un antiéroe y cuyo enemigo se encuentra dentro de sí mismo. Ha de luchar su propia guerra interna y así conseguir dominar sus poderes de telepatía y telequinesia. Habrá que ver los siete capítulos restantes para completar este viaje psicodélico y siniestro.

Vuelo y llegada a Atenas

El sábado 17 de diciembre partimos hacia Barajas para tomar nuestro vuelo de Aegean dirección Atenas. Íbamos con mochila de mano y con nuestra tarjeta de embarque, por lo que no tuvimos que pasar por el mostrador. Como mi hermano tiene acceso a sala VIP y solo puede invitar a una persona más, nos dividimos.

Sala VIP Aegean

Nos volvimos a encontrar de nuevo en la puerta de embarque. Salimos puntuales y el vuelo fue más o menos tranquilo.

Vuelo a Atenas

Al menos en cuanto a turbulencias e incidencias, ya que iba lleno de familias con niños pequeños y había bastante jaleo. Nos sorprendió que hubiera tanto crío, porque en realidad la semana siguiente todavía había colegio. Pero después oímos que hablaban entre varios padres comentando que habían decidido que sus hijos se saltaran las últimas clases para así ahorrarse dinero en los billetes de avión. Prácticamente todos eran familias mixtas (con un progenitor griego y otro español) o griegos que vivían en España y que iban a Grecia a pasar las navidades.

Los asientos más o menos como siempre, con el espacio justo si mides más de 1.80. Si eres como yo, que apenas paso del metro y medio, no lo notas tanto.

Espacio asiento Aegean

Al ser un vuelo de tres horas, nos dieron de comer. A los que elegimos la opción vegetariana nos sirvieron pasta con verduras y queso, un panecillo, mantequilla, un quesito, galletitas saladas y macedonia de fruta. Creo que es la mejor comida de avión que he comido. Al menos en lo que me llega la memoria. La pasta estaba muy rica, y la verdura jugosa, no era para nada plástico.

Comida Ovoláctea Vegetariana

Pasta con verduras

La opción estándar era pasta con carne y cambiando la macedonia por un bollo. Y en la infantil (según vimos a los niños que llevábamos delante) la carne que acompañaba a la pasta era picada y en vez de las galletitas saladas llevaba unas dulces.

Comida infantil

Era nuestra primera vez con Aegean y no tenemos queja alguna. Fueron puntuales, no son muy quisquillosos con el tema de bulto de mano, el personal fue atento, la comida de la mejor que he comido en un avión y los asientos bastante aceptables. La única pega fueron las comunicaciones, ya que cuando hablaban por el altavoz había que afinar mucho el oído para entender el inglés con acento griego. Pero bueno, supongo que ocurre lo mismo cuando eres griego y oyes a un español hablando en inglés.

A medida que nos íbamos acercando a Grecia comenzó a anochecer, por lo que no pudimos ver mucho en el aterrizaje. Viajar al Este y diciembre, una mala combinación para las horas de luz.

Como no llevábamos nada más que equipaje de mano, el desembarque del avión fue bastante rápido. Así que nos dirigimos al metro a coger el M3 que nos llevaría a Sintagma. También podíamos haber cogido el bus X95 que sale cada cuarto de hora y que cuesta 6€, sin embargo, no parecía una buena idea para un sábado a las 6 de la tarde en época navideña ya que con toda probabilidad encontraríamos tráfico.

Plano metro

Así pues, al metro. ¿Qué billete hay que comprar? Pues hay que tirar de matemáticas. El billete sencillo eran 10€, por lo que siendo 4, tendríamos que pagar 40€. Sin embargo, existe una modalidad de “grupo” para 2 y 3 personas. El primero de ellos a 18 y el segundo a 24€. Por tanto, si compráramos dos de 18€, pagaríamos 36€. Bien, ya estamos ahorrando 4€ con respecto a la versión individual. Pero con uno de 3 y uno individual la suma sería 34€. Así que elegimos esta última opción. Una combinación rara, porque podrían hacer también para 4, e incluso 5, personas.

En aproximadamente una hora llegamos a la Plaza Sintagma, que estaba iluminada y había algún puestecillo. Aunque estaba algo desangelada para ser un sábado.

Plaza Sintagma

Apenas a 200 metros teníamos el apartamento de AirBnb. El anfitrión, que ya nos estaba esperando, nos enseñó el piso, nos explicó cómo funcionaba el termo, dónde teníamos las principales calles o lugares de interés, nos dejó las llaves y nos dio las indicaciones para el día de nuestra marcha. Nos había comprado hasta unas peras y naranjas como detalle de bienvenida.

El piso se veía que era antiguo y que había tenido alguna remodelación y posterior decoración tras una visita a Ikea. Teníamos un amplio salón-comedor con una ventana que nos daba visión directa de la cocina.

Apartamento

Cocina

Esta apertura resultaba bastante práctica. Por un lado por la proximidad de la mesa, y por otro para abrir la pequeña cocina, que si no, se quedaría un poco claustrofóbica.

Cocina

No cocinamos en ella, pero tenía una cocina eléctrica de cuatro fuegos y un horno. Además, estaba bastante bien equipada en cuanto a vajilla y otros utensilios.

Teníamos un baño de un buen tamaño con ducha, aunque tenía una incidencia con uno de los latiguillos de la cisterna y perdía agua. Además, había un pequeño aseo que constaba de inodoro y un diminuto lavabo. El espacio era tan reducido que si medías más de 1.70 al sentarte en el wc apenas podías cerrar la puerta porque te dabas con las rodillas, y además, el lavabo te hacía estar de lado porque te chocaba con el brazo. Y olvídate de lavarte la cara o los dientes, ya que apenas te podías inclinar. Pero bueno, para dos días nos hizo el apaño cuando había alguien duchándose en el grande. Además, ellos de pie no necesitan mucho espacio.

El piso contaba con dos habitaciones. Una de ellas con cama doble y ¡persianas! Fue muy gracioso cuando el anfitrión nos explicó cómo se hacía para subir y bajarla… Supongo que la costumbre de que nadie sepa qué es ese artilugio colocado en la ventana.

Habitación principal

Y otra con dos camas individuales. Tanto en los dos dormitorios como en el salón contábamos con un aparato de aire acondicionado / bomba de calor. Sin embargo, no sé si por la época del año, por el aislamiento de la vivienda, porque llevaba tiempo cerrada, o por los splits en sí, pero el caso es que no llegamos a caldear el piso del todo. Por suerte apenas estuvimos en él. Apenas para dormir, y teníamos buenos nórdicos y mantas.

Tras acomodar nuestras escasas pertenencias, salimos a dar un paseo y buscar donde cenar. Según íbamos paseando por Psirí vimos un pequeño local en cuya puerta había muchos jóvenes de apenas veinte años y pensamos “uy, ahí se tiene que comer bien y barato”. Y seguimos paseando descubriendo un ambiente navideño un tanto excesivo en algunas tiendas.

Navidad

En la zona hay mucho restaurante y terracita, pero no vimos nada que nos llamara tanto la atención como el local por el que habíamos pasado. Así que volvimos.

El sitio en cuestión se llama Το Καρότσι του Γιατρού y se encuentra esquinado en una callejuela próxima al metro de Monastiraki. Observamos lo que pedía la gente y parecía que lo que triunfaba más era una especie de perrito pero con las patatas fritas dentro. Después descubrimos que todo llevaba las patatas fritas dentro. Había también hamburguesas o bocadillos. Los dependientes no daban abasto para atender. Uno tomaba las comandas y otro no paraba de rellenar patatas.

Nos decidimos por unos bocadillos. En los que incluían carne abrían el pan, añadían ensalada, un pincho moruno con la carne ya abobada, un buen puñado de patatas, mucho orégano y salsa. La opción vegetariana era similar pero cambiaba la carne por el queso. Ríete de los bocadillos del Subway.

Cena

El resultado es impresionante. La foto no le hace justicia. El pan es muy similar al español, no de este blandurrio; el toque de orégano con las salsas le daba un toque espectacular (si te gusta el orégano, claro. Yo soy muy muy fan) y el añadido de las patatas calientes recién hechas lo terminaba de rematar. Y eso que a priori choca comerse las patatas dentro del bocata, pero es perfecto tratándose de un local para llevar. Puesto que lo llevas todo junto. Además, la presentación está muy cuidada. Primero lo envuelven en papel de aluminio como un dürüm para que quede contenido, y después lo meten en una bolsa de papel. Con muchas servilletas. Sí, señor, estos griegos no te ponen una rácana servilleta que además no seca.

El precio creo recordar que oscilaba entre 1€ los perritos, hasta 5-6€ las hamburguesas. Los bocadillos estaban entre ambas opciones.

En la puerta tenían tres o cuatro mesas altas con unos taburetes, que es donde nos sentamos a comer. Nos supieron a gloria.

Y el día no nos dio mucho más de sí, ya que queríamos madrugar al día siguiente para aprovechar bien la jornada, así que regresamos al apartamento, nos duchamos y a dormir.

Aproximación a Atenas

Antes de adentrarnos de lleno en el viaje, vamos a situarnos y conocer un poco Atenas y su historia. Aunque para hablar del pasado de la capital de Grecia necesitaría entradas y entradas y remontarnos a hace más de tres mil años. Por lo que vamos a quedarnos con un resumen.

Se habla de que Atenas comenzó a estar habitada sobre el siglo X a. C. en torno al monte que hoy acoge las ruinas de la Acrópolis. Con el paso de los siglos creció en importancia como una de las ciudades-estado principales de la Grecia Clásica gracias a la repercusión que comenzó a cobrar el Pireo. Se llegó a convertir en  el centro cultural e intelectual del mundo, con grandes artistas, escritores, matemáticos y filósofos. Y por supuesto, jugó un papel fundamental en el desarrollo de la democracia.

Ágora Romana

Entró en decadencia con la llegada del Imperio Bizantino y el Romano llegando la ciudad a ser ocupada varias veces por diferentes pueblos, como catalanes y sicilianos pasando a estar bajo la Corona de Aragón.

Iglesia Bizantina de los Santos Apóstoles junto al Acueducto de Adriano

En 1456 fue conquistada por el Imperio Otomano, y aunque al principio la población cayó, después, gracias a la estabilidad, muchos atenienses regresaron.

mezquita otomana de Tzistarakis

En 1687 pasó a manos venecianas y un año más tarde a turcas.

En el siglo XIX con la Guerra de la Independencia Griega (1821-1829) Atenas volvió a ser parte del nuevo Estado convirtiéndose en 1835 oficialmente en su capital. A partir de aquí se desarrolló urbanísticamente y ganó influencia política. Gracias a ello, comenzó a crecer en población y peso económico.

Además, en el siglo XX, Atenas aumentó en número de habitantes debido a dos corrientes migratorias. En primer lugar, una en 1922 desde el exterior. Tras la derrota frente a Turquía al intentar recuperar antiguos territorios, los griegos residentes en aquel país se vieron obligados a regresar. Y, más tarde, una desde el interior tras la II Guerra Mundial, con un flujo desde las zonas rurales e islas.

Actualmente es la ciudad más grande del país y el centro principal de la vida administrativa, política, económica y comercial. El municipio de Atenas tiene 38 km², pero si le añadimos el área metropolitana llega a los 427. Desde lo alto de la acrópolis apenas se llega a alcanzar el final mirando al horizonte. Hay casas y casas… Es una de las ciudades más grandes de Europa, tanto en población como en extensión. Lo que la convierte también en una de las más contaminadas.

Vistas desde el Odeón de Herodes Ático

Además es un destino turístico de gran importancia, tanto para los amantes de las playas, como para aquel viajero que busca acercarse a la historia perdiéndose entre restos arqueológicos.

Acrópolis

Acrópolis

Cerámico

Restos arqueológicos

No hay lugar mejor para sumergirse en la cultura griega que Atenas. También como reflejo de la realidad actual. La crisis de los últimos años se nota en sus calles y algunos edificios no se encuentran en su mejor estado de conservación. Las fachadas se han llenado de arte callejero que se mantiene con el paso del tiempo ya que no hay dinero para limpiar las pintadas.

Atenas

Atenas

Atenas es una ciudad muy abrupta en la que abundan las colinas. Las más importantes son Acrópolis, Filopappos, Tourkovounia y Licabeto. A los pies de este último se extiende Kolonaki, un barrio de alto poder adquisitivo en el que predominan los comercios y restaurantes de lujo.

Antigua Ágora Romana

vistas desde el Odeón de Herodes Ático

Monte Licabeto

El centro gira en torno a los barrios de Plaka y Monastiraki, los más pintorescos y turísticos con sus estrechas calles salpicadas de comercios y locales de diversa índole. También próximos a la Acrópolis se encuentran Psirí, Thissio y Gazi conocidos por sus locales de ocio y su animada vida nocturna.

Atenas

Monastiraki

Atenas

Vamos a perdernos por sus calles y sus ruinas.

Ágora Romana

Atenas

Mosaico

Templo de Zeus Olímpico

Escapada a Atenas y Sofía

Comparado con 2015, 2016 no fue un año muy viajero, tan solo hicimos un par de viajes. Sin embargo, aquí estoy, a mediados de 2017 aún relatando sobre el año pasado. Y es que Escocia dio para mucho.

Y precisamente en Escocia estábamos aún cuando se gestó este viaje a Atenas y Sofía. Hacíamos cola para embarcar en Edimburgo, de vuelta a Madrid, cuando mi hermano nos escribió comentándonos que había hablado con un amigo de hacer alguna escapada en diciembre, cuando estuviera por Madrid. Más o menos la misma situación que en 2015. Iba a gastar los días que le sobraban de vacaciones viniendo a España en diciembre. Pero al final resultan días en los que no hace nada porque amigos y familia trabajan, así que un poco de investigación y encontró unos vuelos baratos a Sofía haciendo escala en Atenas a la ida.

Nosotros, que estábamos tristes por volver a casa después de dos semanas de vacaciones, que no teníamos nada más programado para el resto del año, y que además no habíamos visto Sofía, decidimos apuntarnos. Atenas lo habíamos visitado en 2008, pero como habían pasado 8 años y era una escala breve, tampoco nos importó mucho repetir. Más fresco lo tenía mi hermano que había estado en noviembre de 2015 después de Estambul.

Así que, a mediados de agosto nos vimos comprando los billetes. Los vuelos elegidos fueron:

  • Vuelo 1: 17 de Diciembre: Madrid – Atenas con Aegean Airlines

Avión Aegean

  • Vuelo 2: 19 de Diciembre: Atenas – Sofía con Aegean Airlines

Bulgaria

  • Vuelo 3: 21 de Diciembre: Sofía – Madrid con Wizzair.

WizzAir

Y lo siguiente fue buscar alojamiento. Para Sofía lo tuvimos claro desde el principio, pues hay un Easyhotel que no está mal situado y es bastante nuevo. A diferencia de otros en los que hemos estado, como Londres, La Haya o Edimburgo, incluye la televisión y el WiFi en el precio de la habitación (20€).

Easyhotel

Easyhotel

Sin embargo, para Atenas teníamos mucho más donde elegir y, por tanto, más dudas. Después de mirar varios hoteles, se nos ocurrió probar con AirBnB ya que íbamos cuatro y así podríamos tener una zona común para estar juntos. Finalmente nos decantamos por un apartamento de dos habitaciones con baño, cocina y sala de estar bastante cerca de Sintagma. Además, aprovechamos el saldo de bienvenida que recibes cuando te das de alta recomendado por alguien que ya es miembro (y él por invitarte). Pinchando en este enlace podéis daros de alta y recibir 35€ para descontar en la próxima reserva.

Apartamento

Tanto Grecia como Bulgaria pertenecen a la UE, así que con la Tarjeta Sanitaria Europea estábamos cubiertos. Se puede solicitar vía online y en un par de días te llega a casa. Si estás en paro, tendrás que presentarte en la oficina de la Seguridad Social y te emitirán un documento que te cubre los días del viaje. Hace el mismo servicio, pero conlleva burocracia y no está a un click.

No obstante, Bulgaria, a pesar de formar parte de la UE, no es zona Euro, por lo que necesitábamos cambiar moneda. Teníamos 3 opciones: cambiar moneda (bien en España, bien a la llegada), sacar dinero en cajero a nuestra llegada o bien pagar todo con tarjeta.

La primera opción es la que más comisiones lleva. La tercera tiene algo menos de cargo, pero por un lado está el cambio de visa y por otro la comisión por pago en otra divisa. Además, no en todos sitios admiten tarjeta, o puede que dé fallo por ser extranjera. La segunda opción, al menos en nuestro caso, es la más favorable, ya que nuestro banco solo nos cobra 2€, independientemente de la cantidad que saquemos. Así que una vez en el aeropuerto buscamos un cajero y sacamos efectivo para nuestra estancia.

Levas

Nuestro siguiente paso fue preparar era el transporte. Para ello primero había que configurar una ruta para ver los posibles desplazamientos (además de los trayectos desde y hasta los aeropuertos). Así pues, esto va unido a una búsqueda de información para saber qué queríamos visitar.

Con Atenas era más sencillo porque teníamos la planificación de mi hermano del año anterior, así que salvo alguna pequeña modificación, estaba hecho. Quedaba comprobar horarios y precios de las entradas a monumentos para hacer un cálculo del presupuesto, pero eran detalles mínimos.

Acrópolis

Acrópolis

Ágora Romana

Templo de Hefesto

Con Sofía no teníamos ninguna referencia, así que había que informarse. Y cuando nos pusimos a trazar una ruta, descubrimos que o nos lo tomábamos con mucha calma, o nos iban a sobrar días, porque en Sofía está todo bastante cerca y se puede visitar cómodamente a pie.

Mezquita Banya Bashi

Iglesia Rusa

Sínodo de la Iglesia Ortodoxa

Catedral de Alejandro Nevski

Mi hermano se acordó de un antiguo compañero que trabajaba con él en Madrid, que era búlgaro y que se había vuelto para Bulgaria. Y aunque su ciudad natal no era Sofía, seguro que tenía buenos consejos sobre qué ver en la ciudad y alrededores para aprovechar mejor el tiempo. Casualidades de la vida, su amigo vivía en una ciudad a dos horas de la capital y le dijo que seguro que le iba a interesar mucho más. Así que con esa recomendación, matamos dos pájaros de un tiro: por un lado completábamos el día que nos quedaba suelto, y por otro, mi hermano y su amigo volvían a reencontrarse.

Finalmente, nos quedaba estar pendientes del tiempo para hacer la mochila. Pensábamos que Sofía iba a tener un clima similar a Atenas, pero nada que ver, sus temperaturas no están suavizadas por el mar, sino que su posición próxima a las montañas hace que en esa época sean más comunes los grados negativos que los positivos.

Con todo preparado, quedaba esperar a que llegara el día.

Captain Fantastic

Hace algo más de un mes se inauguró en La cafetera una sección de cineforum y recomendaron Captain Fantastic. La valoraban tan positivamente que no pude por menos que saciar mi curiosidad para juzgar por mí misma. Y vaya sorpresa. Me encantó.

El protagonista es Ben, interpretado por Viggo Mortensen, quien junto con su mujer, Leslie, huye del estilo de vida americano y se muda a un terreno en los bosques de Washington. Allí el matrimonio criará a sus seis hijos al margen de la sociedad de consumo dándole importancia a una educación basada en la supervivencia física e intelectual. Así, los niños entrenan a diario, aprenden a conocer el medio en que viven, a cazar animales, a quitarles la piel, deshuesarlos y cocinarlos. Usando para ello además armas de verdad. En cuanto a la mente, son formados en cultura general, música, literatura, matemáticas e idiomas. Pero sobre todo filosófica y políticamente. Les dan las herramientas para que aprendan a pensar críticamente, a razonar y a expresar sus ideas con sus propias palabras. Y no solo eso, sino que los niños no reciben un trato paternalista ni obtienen explicaciones edulcoradas de la realidad.

Durante diez años viven aislados de la vida moderna, de la tecnología y de la civilización, pero todo cambia cuando Leslie, que padece desorden bipolar, ha de ser hospitalizada y durante su ingreso se suicida. Es entonces cuando la familia emprende un viaje a la ciudad.

La película plantea el dilema moral y ético de la educación de los hijos. En primer lugar pone de relieve cómo influye en los hijos las decisiones que toman los padres por ellos. Ben cree estar haciendo lo correcto en la forma de educarles, que así serán mejores personas cuando sean adultos; pero esta reintegración en la sociedad y el choque cultural y social al que se enfrentan los niños, le hace plantearse si Leslie y él tomaron la mejor decisión.

Captain Fantastic es una crítica al sistema educativo que convierte a los estudiantes en simples loros que repiten la lección. ¿Tiene cabida en nuestra sociedad otro método de enseñanza? Quizá habría que valorar una alternativa interdisciplinar, porque todo está relacionado. Será mucho más fácil aprender literatura si se conoce el momento histórico y político en que se creó la obra, pero también el entorno socioeconómico del autor. No basta con dar el mismo período en Historia y en Literatura, o unas pinceladas como introducción sino que se debería ahondar mucho más. Nos quedamos en leer la obra y después un trabajo en el que se hace una sinopsis y poco más, no hay desarrollo.

También podríamos hablar de la conexión que hay entre matemáticas, la física y la química. Incluso con la música o las artes plásticas. Y cómo no en la economía. Debería replantearse este sistema creado hace demasiado tiempo. Si la sociedad ha cambiado, también debería evolucionar el método de enseñanza más allá de incluir idiomas o el uso de la tecnología en las aulas.

Cuando se habla de educación siempre se mira hacia Finlandia, país que se encuentra en el número 1 de la clasificación mundial y cuya carga lectiva es inferior a la de Estados Unidos o España (recomiendo ¿Qué invadimos ahora? de Michael Moore, que ya contrasta el sistema con el estadounidense). Sin embargo, resulta mucho más eficiente. En el país nórdico se le da importancia a formar a personas, no a como mecanismo de adoctrinamiento; se fomenta el juego, el desarrollo de las artes plásticas o musicales, el saber desenvolverse, pensar y razonar, y apenas existen los deberes, solo como algo puntual. Así que, quizá no es tan utópico el planteamiento de la película.

Sin embargo, aunque la idea de esta enseñanza alternativa parece ser válida y más eficiente que la tradicional; no lo parece tanto el aislamiento de la familia de Captain Fantastic, puesto que priva a los hijos del ámbito social y cuando llegan a la “civilización” resultan unos inadaptados que no saben cómo interactuar con sus congéneres fuera de su pequeña familia. Carecen de habilidades sociales, y actúan según lo que han leído o vivido en su particular y aislado mundo.

Otro tema que se trata en la película es la religión, y en concreto con un ataque bastante directo a los cristianos. “Nosotros no nos burlamos de la gente. Salvo de los cristianos” es una de las frases lapidarias de la película. Obviamente, tampoco celebran la Navidad, sino que festejan el cumpleaños de Noam Chomsky (lingüista, filósofo y activista estadounidense que se define como anarquista).

Ben tiene un choque frontal con su suegro por la religión. Y es que Leslie era budista y había dejado un testamento bastante claro con lo que deseaba que se hiciera con su cuerpo tras la muerte. Pero los suegros se erigen como los poseedores de la razón (y fe) y organizan misa y entierro desoyendo cualquier voluntad de la fallecida. Con este conflicto se ponen en tela de juicio los convencionalismos religiosos, los ritos impersonales oficiados por un absoluto desconocido que no sabía nada de la persona a la que está alabando y dándole despedida. Y mientras, la familia y seres queridos han quedado relegados a un segundo plano no pudiendo homenajear al fallecido como quisieran. Que podría ser quizá festejando en lugar de llorando.

La película me ha sorprendido gratamente, como comentaba al principio. Me ha gustado mucho la complejidad de los temas que pone sobre la mesa y que te dejan ahí el runrún durante días. Es profunda y dramática, pero también entretenida y cómica. En el plano actoral Viggo Mortensen lleva la mayoría del peso interpretativo, pero sus hijos no se quedan atrás y cada uno de ellos tiene un momento en que brilla por sí mismo. Sobre todo gracias a los diálogos ácidos y ágiles.

Capítulo aparte merece la banda sonora y las escenas que acompaña. Sobre todo en el caso de Sweet child o’mine, Scotland the Brave y la que acompaña estas líneas (y que no destripa la película).

Captain Fantastic articula una confrontación entre el capitalismo como sistema desigual en el que toda interacción social gira en torno al consumismo y una cultura antisistema que suscita la reflexión política y social. Expone la posibilidad de que otra sociedad es posible, sin empresas o la religión ejerciendo su control y decidiendo por los ciudadanos. Propone un modelo educativo menos encorsetado en el que el alumno aprenda de una forma más global y en el que pueda desarrollar su capacidad intelectual. Una enseñanza en la que el individuo descubra qué es lo que quiere ser frente al modelo en que es un mero repetidor de consignas que ha cumplir con el rol que ya le ha marcado la sociedad.

Captain Fantastic abre muchos debates con un tono de tragicomedia que no deja impasible. Abre una puerta a la esperanza de que otro mundo es posible. “Si asumes que no hay esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto de libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces, quizá, puedas contribuir a hacer un mundo mejor” decía Noam Chomsky.