Nueva Serie a la lista “para ver”: Big little lies (Pequeñas mentiras)

Este principios de 2017 se han estrenado varias series que han resultado tener muy buenas críticas. Una de ellas es Big Little Lies, una miniserie de siete episodios creada por David E. Kelley, creador de Ally McBeal, El abogado, Boston Legal o GoliathEstá basada en la novela homónima de la escritora australiana Liane Moriarty.

El cartel protagonista está lleno de estrellas de renombre en la gran pantalla como Nicole Kidman y Reese Witherspoon. Ambas son productoras también, y es que Witherspoon montó su propia productora harta de ver que no hay suficientes papeles interesantes para las actrices. Como en otros ámbitos de la vida, quedan relegadas a interpretar madres, novias, esposas, víctimas… siempre asociadas a un personaje principal masculino. HBO compró la idea y al parecer la serie ha funcionado tan bien que se están planteando en una segunda temporada. Aunque dado que es una historia cerrada, imagino que tendrán que abrir nuevos frentes.

La historia nos acerca a Monterrey, en California, a una comunidad de gente con alto nivel adquisitivo. Allí viven las protagonistas. Celeste es abogada, pero dejó su trabajo para quedarse en casa cuidando de sus gemelos. Vive con su marido, arquitecto, y parece tener un matrimonio perfecto y empalagoso, pero se intuyen ciertos nubarrones en el ambiente. Madeline está casada en segundas nupcias y tiene dos hijas, la primera de ellas de su primer matrimonio. Esta hija adolescente parece distanciarse cada vez más de ella mientras se acerca más a su padre, ya que parece idolatrar a la nueva pareja de este. A ellas se les une Jane, una madre soltera que llega a la ciudad con su hijo y que parece esconder un secreto, pues duerme con un arma bajo la almohada.

Paralelamente, de forma fragmentada, vamos uniendo los detalles de las vidas de estas mujeres que conocemos a través de ellas, con los detalles que van relatando diferentes miembros de la comunidad en una sala de interrogatorios. Sin embargo, esta investigación policial transcurre en otro tiempo, quizá en el presente, tomando como pasado lo que vamos conociendo de las protagonistas. Todo ello nos conduce a un brutal asesinato ocurrido durante una gala benéfica de la escuela a la que van los hijos de Celeste, Madeleine y Jane. Poco más conocemos. Se nos ha ido presentando a personajes secundarios, como Renata, una de las pocas mujeres del círculo que además tiene éxito laboral y que se siente juzgada por ello, por no quedarse en casa cuidando de su familia. La hija de esta además sufre una agresión en el primer día de colegio y acusa al hijo de Jane, quien niega ser culpable.

En un principio puede recordarnos a Mujeres Desesperadas al tratarse de un grupo de mujeres que viven de forma desahogada y cuyas vidas se ven zarandeadas con una muerte en la comunidad. A raíz de este trágico suceso se comienza a contar la vida de las protagonistas, sus secretos, sus conflictos. Sin embargo, la serie de Wisteria Lane era mucho más superficial, en Big Little Lies hay cierto tono de thriller.

No obstante, reconozco que cuesta entrar en la dinámica que plantea la serie, pues para ser un piloto es un tanto lento y puede llevar a dejar la serie de lado y no concederle una oportunidad. Sin embargo, una vez reposado, tiene ciertos detalles que decantan la balanza. Cuenta con un buen reparto, tiene buena fotografía y una narración interesante con esa fragmentación que recuerda en cierta medida a The Affair.

Habrá que ver los seis restantes episodios para conocer más sobre estas familias de clase alta que viven permanentamente pensando en las apariencias mostrando ser familias felices y perfectas, pero que ocultan inseguridades, problemas y secretos. Y mientras tanto, descubriremos quién es la víctima y quién es el asesino. Aunque quizá el crimen sea lo de menos en toda esta historia.

Road Trip por Escocia. Día 10 IV Parte: Isla de Skye: Ferry Armadale – Mallaig

Llegamos a la terminal de Armadale para recoger los billetes. Ya habíamos hecho el pago mucho antes, ya que es recomendable reservar previamente para asegurarse la plaza en el ferry. El precio se desglosa por persona y vehículo. Antes de montar, has de pasar por caja y entregar el correo electrónico como resguardo que te canjearán por el billete en sí que habrá que enseñar al subir al ferry.

Para entrar en el barco hay que hacer una cola. Un empleado va ordenando los vehículos en cuatro filas, cada una señalizada y numerada en la calzada. Recoge los billetes y va dejando acceder. Una vez dentro, otros empleados van organizando los coches y tras aparcar puedes subir arriba a disfrutar de las vistas o entrar a la cafetería a resguardarte y tomar algo.

Como llegamos con tiempo, hicimos el canje y nos pusimos a ver cómo era todo el procedimiento con el ferry que salía media hora antes que el nuestro. El chico que iba dando paso a los coches nos preguntó si subíamos, pero le dijimos que teníamos para las 7. Sin embargo, nos preguntó por el modelo de coche que llevábamos y al ver que era pequeño y que había sitio, nos propuso adelantar la salida. Así que como teníamos poco más que hacer, nos dimos una carrera al coche y embarcamos.

Ferry

Ferry

No se tarda mucho en llegar a Mallaig, un pequeño pueblo pesquero donde haríamos noche.

Ferry Armadale-Mallaig

Ferry Armadale-Mallaig

Ferry Armadale-Mallaig

El desembarco es bastante rápido. Se baja la rampa poco a poco y se va bajando según el orden de llegada.

Mallaig

Ferry

Ferry

Habíamos elegido el Ashdale B&B, regentado por Jenny, una encantadora señora que podría haber sido mi abuela. A nuestra llegada estuvimos un rato hablando con ella, nos preguntó de dónde éramos, de dónde veníamos, adónde nos dirigíamos después, nos recomendó dónde cenar, nos estuvo contando su viaje a Marbella cuando era joven… Muy simpática, la mujer.

El dormitorio tenía un toque moderno con el vinilo en el cabecero y el papel pintado, pero con un toque vintage con el estilo de los muebles.

Dormitorio

Había pedido una habitación doble, pero era triple, tenía una cama de 90 además de la doble. Por supuesto no podían fallar los detalles de bienvenida.

Teníamos baño incorporado. Aunque estrecho y alargado, cumplía su función.

Baño

Tras un rato de charla con Jenny, dejar nuestras cosas y refrescarnos, salimos a dar un paseo. La verdad es que Mallaig es poco más que un par de calles. Prácticamente todo gira alrededor del puerto y salvo un supermercado y media docena de restaurantes, no había mucho más.

Por un día dejamos el deal meal y cenamos en un restaurante. Y nos fue complicado, porque había alguno cerrado y otros con una carta muy escueta. Cuando por fin nos decidimos por uno, estaba lleno y nos dijeron que volviéramos en media hora, así que nos dimos un paseo y nos sentamos en un banco junto al mar a observar cómo las gaviotas se acercaban a tierra y sacaban los recipientes de poliespan con restos de pescado de las papeleras.

Para cenar elegimos el famoso haddock (eglefino en español), que es el pescado que usan para el fish and chips. Pedimos uno hecho al horno con ensalada y otro rebozado al estilo típico con patatas. Nos salió más o menos como el día que cenamos en Durness.

Y poco más de sí dio el día. Volvimos al alojamiento cuando estaba anocheciendo a repasar la enrevesada ruta del día siguiente, a ducharnos y descansar.

Mallaig

Mallaig

Road Trip por Escocia. Día 10 III Parte: Isla de Skye: Dun Beag Broch y Castillo del clan Donald

Tras dejar Neist Point y rumbo a Armadale, cuando llevábamos unos tres cuartos de hora, nos encontramos con un cartel marrón junto a un aparcamiento que anunciaba Dun Beag Broch. No sabíamos de qué se trataba, pero como el color de la señalización significa punto de interés e íbamos más o menos bien de tiempo, decidimos parar.

Los broch son grandes torreones de piedra seca que solo se encuentran en Escocia. Datan de entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C. La mayoría de los que han llegado a nuestros días se encuentran en ruinas, sin embargo, en algunas localizaciones se han construido réplicas como alojamiento turístico.

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

Estas construcciones circulares contaban con un muro doble, quizá por eso han llegado hasta nuestros días. Asimismo, estaban divididas en dos niveles que aún se pueden apreciar. También se conservan las escaleras que unían los pisos.

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

Se localizan sobre todo en el norte de Escocia  y parece que significaban un cierto estatus y control de las tierras. Por eso se construían sobre una colina, para poder controlar los campos de cultivo propios, así como los alrededores.

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

De esta forma, eran muy útiles cuando había asedios entre clanes, ya que podían albergar tanto a personas como al ganado. Así pues, se refugiaban y esperaban a que el enemigo se marchara.

Dun Beag Broch

Dun Beag Broch

Después de la parada improvisada volvimos a la carretera, dirección a Armadale, una población de exmineros. Allí tomaríamos el ferry hasta Mallaig. Podríamos haber salido por el puente, como entramos, pero así probábamos los dos recorridos, y quizá también adelantaríamos algo de tiempo.

Pero antes de coger el ferry, nos fuimos a ver el Castillo del clan Donald. Eran las 16:20 y no teníamos el ferry hasta las 19, así que nos daba tiempo de sobra.

Donald Castle

Fue diseñado por el arquitecto James Gillespie Graham y construido en 1815. Anteriormente había una mansión de 1790. Si nos ponemos frente a la fachada, estaríamos ante el hall principal, donde había una escalera que llevaba a un primer piso en el que se encontraban dormitorios, la biblioteca y otras estancias. En la planta baja había una sala de billar y otra para dibujar.

Donald Castle

La mayor parte de la mansión original quedó destruida en un incendio en el año 1855 y se sustituyó por un edificio diseñado por David Bryce.

El Lord Macdonald y su familia dejaron el castillo en la década de los 20 del siglo pasado y como consecuencia el castillo quedó a merced de los elementos. En los años 80 se estabilizaron las ruinas para que no terminaran de caerse. Hoy en día es difícil llegar a imaginarse lo que fue en su día, tan solo se conserva la fachada.

Donald Castle

Donald Castle

Donald Castle

Donald Castle

En el recinto está el Museo de las islas, un edificio que tiene seis galerías de exhibiciones e interpretaciones que nos acerca a los 1500 años de historia y cultura de este área conocida como el Reino de las Islas. Asimismo, acoge una biblioteca, con más de 7000 libros y diversas colecciones donde se puede investigar sobre el árbol genealógico si sospechas que tienes ancestros de Skye o de los MacDonalds.

Hay una exposición muy interesante sobre los clanes y la cultura de las Tierras Altas, las guerras con los ingleses y la devastación que supuso la batalla de Culloden. También sobre lo que supuso la emigración de aquellos escoceses que se quedaron sin opciones en su país y marcharon hacia América u Oceanía.

Donald Castle

Donald Castle

En la primera parte del siglo XIX hubo varios viajes programados a Australia. El primer barco, el William Nicol,  salió de la Isla Oransay, a unas millas al norte de Armadale, en 1837. Las familias se asentaron junto al Río Hunter en el área de New South Wales. Años más tarde, en la década de los 80, sus descendientes volvieron a Escocia buscando sus raíces en Skye. Tras este barco continuaron partiendo más en los años siguientes. Entre 1852 y 1857 cerca de unas 5000 personas abandonaron las Tierras Altas y se marcharon a Australia. Unas 2000 procedían de las tierras de los Macdonald en Skye y North Uist.

Donald Castle

También hubo escoceses que marcharon a Nueva Zelanda. Aunque este viaje les llevó medio siglo. En 1817 el Reverendo Norman MacLeod abandonó Escocia con un grupo de personas. Se asentaron en Nueva Escocia, Canadá, pero al pastor no le terminaban de convencer las condiciones, así que se mudaron en 1820 a La isla del Cabo Bretón. 29 años más tarde, MacLeod se planteó volver a trasladarse, ya con 69 años, y esta vez tenía en mente que fuera Australia. Así pues, se prepararon dos barcos y el primero de ellos salió en 1851. Los emigrantes llegaron atraídos por la fiebre del oro y encontraron una forma de vida en Melbourne. Pero MacLeod pronto hizo planes para mudarse a Nueva Zelanda, y en 1853 se fundó un asentamiento en Waipu, en la Isla Norte. Para 1860 ya habían llegado 6 barcos más desde Nueva Escocia, y siguieron llegando años después, también desde Canadá, pero incluso directamente desde Escocia.

Donald Castle

Por supuesto, el museo se adentra en la historia del clan, nos muestra sus diferentes nombres, el tartán de cada una de sus ramas, las embarcaciones que usaban, joyas, armas, así como fotografías y alusiones a descendientes ilustres, como Wiston Churchill.

Donald Castle

Donald Castle

Donald Castle

Donald Castle

Curioso lo de las espadas. Al parecer eran importadas de España y Alemania. Las españolas eran las mejor consideradas, sobre todas aquellas que llevaban la firma de “Andrea Ferrara”, que se convirtió en un sello de calidad.

Donald Castle

Además del centro de visitantes y la fachada del castillo, se pueden visitar los jardines.

Donald Castle

Doune Castle

Doune Castle

Llegó la hora de cierre del castillo y, aunque era pronto aún para la partida del ferry, nos dirigimos a la terminal.

Road Trip por Escocia. Día 10 II Parte: Isla de Skye: Neist Point

Después de unas 12 millas (y una hora más tarde) llegamos al fin del mundo, al extremo más occidental de la Isla de Skye: el Neist Point. 

Se trata de una lengua de tierra cubierta de hierba que se adentra en el mar, es decir, un cabo. Es uno de los faros más famosos de Escocia y se encuentra en la punta más occidental de Skye cerca de la ciudad de Glendale.

Neist Point

Puede resultar confuso llegar, ya que la señalización es algo escasa y precaria. En determinado momento es un camino asfaltado y la indicación un madero atravesado en un palo. Pero bueno, a estas alturas del viaje, ya estábamos más que acostumbrados a las carreteras escocesas y sus carteles. Eso sí, se complica aún más el acceso cuando los animales se ponen en tu contra. Pero claro, es que estás en su terreno, así que a esperar y disfrutar de las vistas. Hay que fluir y dejarse llevar. Si pensamos solo en el destino, nos perderemos cosas maravillosas por el camino.

Neist Point

La carretera se acaba de repente en un pequeño aparcamiento que se llena bastante. Ya era media mañana y claro, había gente que había madrugado más que nosotros. Bueno, nosotros nos habíamos levantado pronto, pero habíamos hecho otras paradas antes.

Desde la altura del aparcamiento las vistas impresionan. Ofrece un paraje solitario y espectacular con los verdes acantilados que se abren al mar. Los amaneceres y atardeceres deben ser impresionantes. Lamentablemente es algo que teníamos complicado cuadrar a primera o última hora. Pero supongo que los viajeros que llevan autocaravana lo tienen como un punto imprescindible.

Neist Point

Desde este punto se divisa The Minch, el brazo de mar que separa la isla del archipiélago de las Hébridas Exteriores. Al parecer se pueden divisar animales marinos, aunque nosotros además de cabras y vacas, sólo vimos aves.

Neist Point

Neist Point

Para llegar al faro diseñado y construido por los antepasados del escritor Robert Louis Stevenson que se encuentra a 20m sobre el nivel del mar hay que recorrer un sendero de unos 2 km. Es la misma ruta de ida que de vuelta, y si las rodillas sufren en la bajada del primer tramo, más te acuerdas aún en la subida. Hay una parte de escaleras y otra rampa, y una barandilla para poderte agarrar, pero claro, como es de subida y bajada, has de ir esquivando el otro sentido. Y aunque los británicos conducen por la izquierda, cuando van por caminos hay cierta ambigüedad. Y además, extranjeros que estamos acostumbrados a circular por la derecha.

Neist Point

Sin embargo, una vez pasado ese tramo inicial, el resto es más asequible.

Neist Point

El paseo es corto, como digo, unos 2 km, pero su dificultad es media debido a la subida. La ida y vuelta se completa en algo menos de una hora, que con las paradas (tanto para recuperar el aliento, como para disfrutar de las vistas), se convierte fácilmente en algo más de una hora. Aún así, que no eche para atrás lo exigente del final, ya que merece realmente la pena darse la caminata. No tanto por el faro en sí, que la verdad es que está algo deteriorado y se ve como un poco abandonado; sino por el paisaje.

Neist Point

Neist Point

Neist Point

Ojo, eso sí, con las condiciones metereológicas adversas. Nosotros tuvimos un día horroroso de sol que pegaba pero bien. Sin embargo, la pendiente pronunciada puede ser peligrosa con lluvia y más aún los acantilados con viento o poca visibilidad.

Tras haber pasado la bajada inicial, el faro desaparece de nuestra vista, tan solo vemos un peñasco.

Neist Point

Es un poco escarpado, pero se puede subir (había hasta una familia con 4 críos), y desde arriba tenemos unas vistas espectaculares, vemos cómo se adentra la lengua en el mar.

Neist Point

Neist Point

Neist Point

Neist Point

Volviendo a bajar, y retomando el sendero, ya vemos el faro cada vez más próximo. Y, como decía, de cerca queda algo deslucido con las paredes desconchadas y basura en sus alrededores.

Neist Point

El faro se construyó en 1900 cuando aún era controlado por personas. Desde entonces el sistema de iluminación ha sido actualizado a uno automatizado que ya no requiere un mantenimiento diario. Quizá por eso está algo abandonado. Aunque hubo un tiempo que la casa del faro llegó a ser apartamentos vacacionales, no parece que hoy en día sean usados con tal fin.

Neist Point

Neist Point

La luz está a una altura de 43 metros sobre el nivel del mar y puede ser visto hasta a 16 millas naúticas.

Neist Point

Neist Point

El regreso se hace algo más duro, porque sabes lo que te espera. Recomiendo tomárselo con calma. Nos cruzamos con mucha gente, incluso con algunos lugareños que iban equipados para la pesca con pantalones de peto y botas de agua. Y es que, al parecer, es una buena zona para pescar.

Neist Point

Tras la escarpada subida, llegamos al coche y volvimos a la carretera para seguir nuestra ruta. Nos quedaban muchas millas que recorrer antes de que acabara el día y ya era la 1 y media.

Neist Point

Así que dejamos el faro y seguimos de bajada por la B884, puesto que ese día abandonaríamos la Isla de Skye.

Road Trip por Escocia. Día 10: Isla de Skye: Dunvegan Castle y Coral Beach

Comenzamos el día desayunando de nuevo con alemanes. Esta vez una pareja joven que había ido a visitar al hermano de él que vivía en Edimburgo y habían aprovechado para hacer una escapada a la isla de Skye.

Elaine tenía habilitado un aparador con cereales, zumo, yogures con frutas del bosque y luego nos sirvió las bebidas calientes, las tostadas, y los huevos. Otro día más que hicimos un desayuno copioso.

Desayuno

Detalle Yogur

Y nos pusimos en marcha sobre las 9 y media dirección al Castillo de Dunvegan. Se encuentra a unas 30 millas sobre una pequeña colina en la misma orilla del mar.

Es una fortaleza de estilo normando que cuenta con unos jardines impresionantes y una torre de 32 metros de altura justo al borde del precipicio.

Dunvegan Castle

Es el castillo habitado de manera contigua más antiguo de Escocia. Pertenece al Clan MacLeod y es de pago, no entra en el Explorer Pass. En su interior se conservan antigüedades del clan, como las divisas, del siglo XIV, la Copa de Dunvegan, del año 1493, fabricada en madera y con adornos de plata, y el Sir Rory Mor’s Horn, un cuerno de buey utilizado para beber a lo vikingo, del siglo X.

Pero su mayor atracción es la Fairy Flag, una bandera de seda que protegía a los Señores de las islas. Hoy en día lo que queda es un retal deteriorado, pero se sigue venerando porque se cree que tiene poderes milagrosos.

La leyenda de la Bandera de las Hadas cuenta que en el castillo vivía uno de los señores MacLeod que se enamoró de la hija del rey de las hadas. Ella también quedó prendada de él y suplicó a su padre para que le diera el permiso de casarse con un mortal. Se le concedió el deseo, pero con la condición de que sólo podría estar con él un año y un día.

En ese año fueron felices, comieron perdices, tuvieron un hijo y llegó el momento de la separación. El hada le entregó a su marido una bandera de seda hecha por las hadas. Este amuleto les ayudaría en sus momentos más duros pudiendo convocar a un ejército de hadas y duendes que acudirían raudos. Eso sí, sólo se podría usar tres veces (y cuentan que ya se ha usado un par con éxito, además). Y lo más importante, la bandera debería estar siempre en manos de los MacLeod o se desvanecería.

Se convirtió en un símbolo tal, que al parecer durante la II Guerra Mundial muchos aviadores escoceses la llevaban en sus aviones para que les diera buena suerte. La mayoría de ellos eran MacLeod, así que aumentó la creencia en la leyenda.

En un principio íbamos a entrar, y de hecho llegamos a la apertura de puertas a las 10, pero dado que teníamos un día muy completo y que nosotros no somos muy aficionados a ver habitaciones, echamos cuentas y no nos compensaba. Así que tomamos una pequeña carretera estrecha que se adentra en un bosque y que da la vuelta a la península. En este recorrido se puede disfrutar de unas vistas espectaculares del castillo con el lago y las montañas.

Dunvegan Castle

Dunvegan Castle

En el Lago Dunvegan hay una colonia de focas y hay barcos que realizan excursiones para avistarlas. Nosotros en la zona sólo vimos rebaños.

Lago

ovejas

Continuamos hacia el norte a la Coral Beach. Es una de esas carreteras de único carril y muy estrecha. Está a unos 10 minutos escasos.

carretera a Coral Beach

Al final hay un pequeño aparcamiento y una valla.

Acceso a Coral Beach

Hay que recorrer como un kilómetro y medio siguiendo un camino de escasa dificultad. Es un paseo agradable por un sendero que transcurre casi todo su recorrido en falso llano. Hay alguna subida, pero es muy leve. Hay que atravesar un río, pero por suerte, no llevaba mucho caudal y pudimos atravesarlo saltando de piedra en piedra.

Llegamos a una playita con alguna franja blanca y yo pensaba que ya habíamos llegado y me llevé un poco de desilusión. Pero luego pensamos detenidamente que aquello no tenía que ser, que eso no se parecía nada a una playa del Caribe como habíamos leído. Así que decidimos continuar otro trecho.

Coral Beach

Coral Beach

Coral Beach

Tras pasar unos montículos, ya sí que empezamos a ver una playa blanca. Eso sí que era lo que buscábamos.

Coral Beach

Coral Beach

Coral Beach

Este color tan peculiar se debe al polvo de unas algas blancas, aunque también al resto de conchas. Por un momento te desubica. ¿Yo no estaba en las Highlands entre montes, vacas y castillos?

Coral Beach

Coral Beach

Eso sí, también había algas verdes de estas que te encuentras en el Mediterráneo tras un día con el mar revuelto. Y sorprendentemente, medusas. O eso parecía. Unos cuerpos gelatinosos de diferentes colores.

Coral Beach

Coral Beach

Tras un paseo, volvimos de nuevo al coche, pues teníamos que atravesar Skye y llegar al ferry de la tarde. Ya se notaba la hora, las 11 y cuarto, empezamos a cruzarnos con más gente, sobre todo familia con niños. Y los críos llevaban todos botas de agua. Por lo que vimos, así se meten tranquilamente en la orilla a pescar o buscar conchas. Quien no se divierte, es porque no quiere.

Coral Beach

De nuevo pasamos por Dunvegan y seguimos hacia el oeste rumbo Neist Point.

Serie Terminada: House of Lies

Vuelvo con una serie terminada. Esta vez cambiamos de registro, eligiendo una comedia: House of Lies.

House of Lies nos muestra desde una perspectiva cómica la actuación de un equipo de consultores que venden la idea de que asesoran a empresas para que se recuperen económicamente, pero que en realidad anteponen su ambición personal y sacar rédito del trabajo. Y aunque es ficción, parece estar bien documentada, pues se basa en el libro “House of Lies: How Management Consultants Steal Your Watch and Then Tell You the Time” (“La casa de la mentiras: Cómo los consultores le roban su reloj y luego le dicen la hora“) escrito por el también consultor Marty Kihn y basado en su propia experiencia en la profesión.

El cuarteto protagonista lo forman Marty, Jeannie, Clyde y Doug. Marty Kaan (no se han complicado mucho con el nombre), es un gurú en el mundo de la consultoría que no tiene reparos en cruzar cualquier línea ya sea moral o legal con tal de obtener su propio beneficio. Su objetivo es enriquecerse y para ello recurre a la manipulación de cualquiera que se cruce en su camino. Es un maestro de la verborrea. Jeannie Van der Hooven, por su parte, es una experta en estrategia empresarial tanto o más ambiciosa que Marty. Por otro lado, Clyde Oberhol y Doug Guggenheim, son los encargados del trabajo sucio, de las gráficas, las cifras, las estadísticas y la palabrería. El primero representa a un joven pagado de sí mismo, el típico abusón que humilla a los demás y por supuesto, su mayor víctima es su compañero, el típico empollón, inseguro e inestable emocionalmente. La dinámica de estos dos depende del otro, se retroalimentan de sus caracteres contrapuestos.

Los cuatro forman una especie de familia, ya que viven para el trabajo y pasan mucho tiempo juntos. De lunes a jueves se encuentran de viaje visitando a sus clientes, así pues, se entremezclan las tramas profesionales con pinceladas personales. Aunque realmente, el único que parece tener familia es Marty, que vive con su padre y con su hijo Roscoe, un adolescente de ambigüedad sexual. También conocemos a su exmujer, también consultora y un poco sociópata, como prácticamente todos los personajes de la serie.

Es Marty quien se acerca al espectador. La historia se cuenta desde su punto de vista y de vez en cuando la acción se congela y él rompe la cuarta pared para explicar el argot financiero o las estrategias que van a seguir para vender humo y forrarse a costa del incauto empresario que se encuentra en una situación delicada. En la serie subyace esa crítica al cinismo de este tipo de expertos sin escrúpulos que se apuñalan entre ellos, incluso entre compañeros, y donde lo único importante es la facturación. Es una crítica al capitalismo salvaje del mundo empresarial.

Dado que la serie se centra en la asesoría de grandes empresas, no puede faltar el lujo. Los personajes viajan en primera clase, se alojan en hoteles de renombre, las oficinas muestran opulencia, el loft de Marty es toda una ostentación de dinero… Y cómo no, no puede faltar el sexo como complemento a las relaciones de poder. También influye que es una serie de Showtime, que emite en cable.

Cuando vi el piloto, me llamó la atención por su agilidad, por su cinismo, por la crítica ácida oculta tras la sátira y la parodia; sin embargo, a lo largo de las cinco temporadas la serie ha tenido muchos altibajos. La primera temporada fue demasiado rápida, con casos autoconclusivos en cada capítulo. Quizá para una serie de 40-50 minutos esté bien, no obstante, para 28 minutos, el resultado era que no se ahondaba lo suficiente en las tramas, resultaba poco verosímil y además si no tenías gran conocimiento del mundo financiero y empresarial, echabas de menos alguna que otra explicación. Quizá por eso se recurría tanto a romper la cuarta pared. Esto se mejoró en la segunda temporada, y las tramas duraban varios capítulos. También se dejó de abusar tanto de las escenas congeladas en las que Marty se dirigía a cámara.

Pero la mayor inconsistencia ha estado en los personajes. Y no tiene que ver con su evolución. Me da la sensación de que los guionistas fueron dando tumbos. No puedes vender la idea de Marty Kaan como una persona sin moral, y después todo lo contrario en el ámbito familiar. No puedes presentar a una Jeannie fría y calculadora, con una mala relación con sus padres y totalmente antimaternal y que luego siga adelante con un embarazo con todo lo que supone en su ámbito laboral. No me cuadra con el personaje. Sí, ya sé que Bell se quedó embarazada y los guionistas adaptaron la temporada, pero podrían haberlo obviado como en la segunda temporada. Supongo que querían complicar más aún la relación entre Marty y Jeannie, pero el resultado es soporífero. Entre otras cosas porque después tampoco se explora esa nueva maternidad… Como ocurre durante toda la serie los personajes van y vienen, sin ahondar mucho en sus caracteres o historias. Como la mujer de Doug que tan pronto como llega, se va; como el padre de Clyde que introduce un poco de sentimentalismo; las novias del padre de Marty; las relaciones de Roscoe; o incluso la exmujer de Marty.

Una serie de 28 minutos con mundo tan complejo como el que se aborda en House of Lies debería centrarse más en la trama financiera, en los planes de expansión, fusiones y adquisiciones y no tanto en la parte dramática o romántica. Me hubiera gustado más si se hubiera acercado al tono de Boston Legal, una serie que también destapaba la corrupción y los negocios sucios con un gran toque satírico, unos personajes bien trabajados y diálogos ácidos. Sin embargo se ha quedado en un quiero y no puedo. No me han atraído las historias personales, no se ahonda lo suficiente en lo profesional, hay poca verosimilitud en los cambios profesionales (que si me voy de la empresa, que si monto la mía, que si entro en la cárcel, que si salgo como si nada) y los personajes me resultan insoportables tanto por sí solos como por sus relaciones entre ellos.

Para rematar la caída en picado de la serie los guionistas decidieron cerrarla con un final feliz que no hay por dónde cogerlo. No me creo la redención de los protagonistas, ese mundo de color de rosa. Hay que señalar que no era el final que tenían planeado, sino que la cancelación anticipada de la cadena les llevó a querer darle un cierre digno. Pero creo que el capítulo doble en Cuba no lo ha conseguido. ¿Qué pasaba exactamente por sus cabezas? ¿Mostrar una Cuba libre de embargo como una nueva oportunidad de expansión? ¿Como un nuevo paraíso a explotar por el capitalismo?

Un despropósito que no tiene nada que ver con lo que prometía la serie.

Road Trip por Escocia. Día 9 III Parte: Isla de Skye: Cascada de Kilt Rock

Tras dejar nuestras cosas en el B&B, decidimos acercarnos a la cascada de Kilt Rock. Podíamos ir por el sur y volver a pasar por Portree, o por el norte, que no lo conocíamos. Así que, optamos por la segunda opción. Y a la vuelta por Portree, es decir, una ruta circular.

Lo cierto es que parecía que recorríamos territorio inexplorado, desierto. Tan solo algún rebaño de vez en cuando, alguna cabina… Poco más. El mar a nuestra izquierda con el sol en descenso, los acantilados, campos verdes y el aire entrando por la ventanilla bajada como sonido de fondo.

Skye

Skye

Skye

Skye

La población quizá más grande sera Uig, un pueblecito pesquero, pero es más interesante la carretera de la costa que nos lleva al pueblo por verdes acantilados que luego Uig en sí. Es un lugar de paso para tomar los ferries hacia las islas del Mar de Norte.

Y pasado Staffin llegamos a Kilt Rock.

Kilt Rock

Son unos acantilados de basalto (como es común en la zona) que se encuentran entre Portree y Staffin, 14 km al norte por la A855. Toman su nombre por el parecido con una kilt, la típica falda escocesa. Hay un mirador desde el que se puede contemplar desde cerca la Mealt waterfall, una cascada de 60 metros de altura.

Kilt Rock

Es un lugar para detenerse a contemplar y sentir. Eso sí, con buena ropa de abrigo, porque la zona es azotada por un fuerte viento. Desde el mirador se pueden contemplar unas vistas espectaculares en las que conviven las montañas, los lagos, los acantilados…

Skye

Al parecer por la zona anduvieron dinosaurios, puesto que hay una placa que indica que se han encontrado rocas fosilizadas con sus huellas.

Dinosaurios

En el aparcamiento ya había alguna autocaravana preparándose para hacer noche y unos chavales con la tienda de campaña buscando el mejor lugar para plantarla. Un buen lugar para ver amanecer mientras desayunas.

A nosotros nos tocaba cenar, y se notaba el cansancio del tute que llevábamos, así que tomamos la carretera dirección sur y de vuelta al B&B a ducharnos con chorros, cenar y dormir plácidamente hasta el día siguiente, que también era bastante completito.