Sufragistas

Soy más de series que de películas, pero tenía desde hace tiempo ganas de ver Sufragistas, tanto por las buenas críticas recibidas, como por la temática que trata.

En la actualidad se ha puesto de moda referirse de forma despectiva a las feministas como feministas radicales o feminazis cuando se hace referencia a algún acto, comentario o actitud machista. Parece que el hecho de exponer un ejemplo, recalcar el sexismo que nos rodea o denunciar el heteropatriarcado simplemente con palabras fuera un atentado contra los hombres. Ya se sabe, aquello de que las feministas de ahora se quejan de vicio, las de antes eran las de verdad, aquellas que luchaban de verdad, sin tanta agresividad.

Bueno, pues aquellas “feministas buenas” de la Primera Ola ya se encontraron con las mismas críticas cuando comenzaron la lucha por el sufragio femenino allá por 1832. Intentaron que se les equipararan sus derechos con los de los hombres con discursos, panfletos, charlas, reuniones… Con pedagogía. Todo de forma pacífica, prudente, tranquila, calmada. Y no les funcionó. Porque no estaban exigiendo sus derechos, sino pidiéndolos con mesura. Y sin molestar. A los hombres no les preocupaban, porque eran cuatro locas que no hacían ruido, que se reunían para sus cosas y ellos mientras seguían con sus privilegios. Y cuando las palabras no funcionaron, las feministas se plantaron, exigieron, llamaron la atención. Y a comienzos del siglo XX cambiaron la estrategia dejando de lado el diálogo – que no les estaba funcionando – y recurrieron a la violencia, que es lo que hacía ruido, para que así las escucharan de una vez.

La película recoge estas dificultades de las feministas que a finales del siglo XIX y principios del XX pedían el voto femenino en Gran Bretaña.

Sufragistas nos adentra en el movimiento por medio de Maud Watts, una joven que trabaja en una lavandería desde que tiene 7 años. Ella no tiene conciencia feminista, ni se ha planteado que debería tener el mismo derecho que su marido a votar, pero su perspectiva comienza a cambiar cuando un día tropieza con una manifestación callejera en la que una de sus compañeras de trabajo tira una piedra contra un escaparate. La actitud de estas mujeres le llama la atención, y decide ir a ver cómo esta compañera presta testimonio frente al gobernador para solicitar el derecho al voto. Sin embargo, un cambio de último momento hace que sea la misma Maud quien hable frente al tribunal. Y es aquí cuando se vuelve consciente de que pedir el sufragio no es un capricho, sino que es justicia. Ella misma según va exponiendo su alegato va dándose cuenta de que cobra menos por ser mujer, que son ellas quienes sufren violencia sexual desde bien pequeñas por parte de sus jefes y de que tienen los peores puestos en la lavandería. Su perspectiva cambia y se ve patente en la conversación con su marido en que este le pregunta de forma despectiva que qué haría ella con el voto y ella le responde que lo que le venga en gana, de la misma forma que hace él.

Pero Maud se integra realmente en el movimiento el día en que las autoridades comunican la decisión de no conceder el sufragio femenino por falta de motivos. Ese día las sufragistas se habían congregado frente al Parlamento para escuchar la resolución, y ante la denegación comienzan a quejarse y protestar, lo que acaba con represión policial y varias detenciones. Maud es una de las que acaba en la cárcel.

Tras la puesta en libertad las sufragistas se reagrupan y se organiza una reunión en la que hablará Emmeline Pankhurst, la fundadora de la organización Unión Social y Política de las Mujeres (WSPU). En su discurso Emmeline defiende el cambio de actitud que indicaba al principio del post y anima a la violencia con una gran frase: “Si quieres que respete la ley, haz la ley respetable”. La mesura no ha funcionado así que apela a la guerra, pues “ese es el lenguaje que los hombres entienden”. Con este giro se acuña el término suffragette para referirse (de forma despectiva, claro) a estas feministas y diferenciarlas de las moderadas. Digamos que era el feminazi de la época.

Tras más de 50 años intentándolo por las buenas sin éxito, Emmeline reivindica la rebeldía bajo el lema Deeds, not Words! (¡Hechos, no Palabras!) pues “son los hechos y no las palabras las que nos darán el voto”. Comienza así una nueva etapa mucho más bronca en la que las sufragistas se arriesgan a perderlo todo: su trabajo, su casa, sus hijos y su vida. Porque no solo tenían enfrente a los aparatos policiales y políticos de la sociedad, sino que sus familias eran también sus enemigas, con unos maridos que las tutelaban y ejercían su autoridad. Algunas, que no son partidarias de este nuevo rumbo, abandonan el movimiento. Sin embargo, Maud continúa adelante, y ve efectivamente cómo su mundo se tambalea, cómo su marido decide echarla de casa tras una segunda encarcelación, cómo pierde a su hijo y cómo es repudiada por sus vecinos. Consigue salir adelante gracias a la ayuda de sus compañeras.

Los siguientes años, tal y como refleja la película, fueron convulsos. Entre 1905 y 1913 se sucedieron los actos violentos, las agresiones policiales y los encarcelamientos. Una vez en prisión, las sufragistas hacían huelgas de hambre como acto de protesta y, aunque se las intentaba alimentar a la fuerza, finalmente el Gobierno decidió que cuando estaban demasiado débiles era preferible soltarlas y volverlas a encarcelar cuando se hubieran recuperado.

La película finaliza con la muerte de Emily Davison, quien intentó detener al caballo del rey George V mientras participaba en una carrera poniéndose en su camino. Su funeral se convirtió en un acto feminista, pero no cambió gran cosa. La lucha continuaba.

Quizá por eso Sufragistas se me ha quedado corta. Es una buena película y hacía falta, pues pocas referencias hay sobre el sufragio femenino en el cine. Se han hecho películas y películas de muchos acontecimientos históricos; pero, como siempre, aquellos en los que las protagonistas son las mujeres, quedan en el olvido.

No obstante, imagino que la idea era contar cómo surgió el movimiento de las suffragettes, cómo modificaron su postura y su forma de actuación y cómo todo ello influyó en sus vidas. Que se pretendía poner de relieve una lucha que iba más allá del voto, pues la petición del sufragio llegaba tras tomar consciencia de la inferioridad en que se encontraban (y también de conciencia de clase). Las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres ni en el ámbito laboral ni en el personal. Eran consideradas intelectualmente inferiores e incapaces de pensar por sí mismas. No tenían poder de decisión sobre sus hijos, no podían divorciarse ni tenían derecho a herencia.

Finalmente el Reino Unido aprobó el sufragio femenino el 2 de julio de 1928 en igualdad de condiciones que el masculino, en parte gracias a la labor de las mujeres en la Primera Guerra Mundial. Cuando los hombres marcharon al frente, fueron ellas quienes ocuparon puestos de trabajo que hasta entonces estaban reservados para ellos. Esto hizo que muchas mujeres se dieran cuenta de que estaban capacitadas para muchas más cosas de las que les habían dicho. Emmeline, que tanto luchó para que se hiciera realidad, murió un par de semanas antes de ver la ley aprobada.

Así, el Reino Unido se convirtió en el octavo país en instaurar el sufragio universal 35 años después de que lo hiciera Nueva Zelanda, que fue el primero. En Europa el primer país sería Finlandia en 1906.

Era complicado narrar un movimiento histórico con tantos matices como mujeres (y también algunos hombres) que lo integraban. Hacen falta más películas así que muestren la lucha del feminismo, que en cada país fue (y es) diferente y que luchaba (y lucha) por la equiparación real de derechos en la práctica (no solo en la teoría). Viendo Sufragistas da la sensación de que tampoco se ha avanzado tanto un siglo después cuando aún hay que demostrar que no se trata de exterminar a los hombres, solo sus privilegios.

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Un viaje inesperado a Bombay

Comenzamos el 2017 con un viaje inesperado. Siempre se tienen en mente destinos deseados, esos que miras cada poco tiempo el precio de los vuelos para saber cuándo es la mejor época y sobre los que guardas información cada vez que ves una noticia, artículo, reportaje o post. Sin embargo, este no fue el caso del viaje que realizamos a finales de marzo-principios de abril. Para nada. Fue uno de esos viajes que te encuentran y que te lanzas más allá de la fecha o el destino.

Cuando mi hermano nos comentó en la segunda mitad del año 2016 que su chica y él habían visto una oferta de tarifa error a Bombay haciendo escala en las Islas Seychelles, en principio me dije uf, qué pereza la India. Hace calor, no soporto el picante, tengo en mente antes otros destinos… Pero fue solo un segundo, la vena viajera me pudo y pensé ¿Por qué no? Quizá sea la mejor oportunidad para ir, así sin pensarlo mucho, son cuatro días y además vamos los cuatro. Y es que muchas veces cuando quieres cuadrar para hacer un viaje en grupo, al final se acaban complicando las cosas por cuestión de agendas o presupuestos.

Ya hablé en su día de las Tarifa Error, aquellos casos en los que bien por fallo técnico o humano se publican precios muy inferiores a lo habitual. La oferta que cogimos era de Air Seychelles volando de París a Bombay con escala en Mahé por tan solo 162€ ida y vuelta. Únicamente teníamos que añadir un vuelo a París para completar la ruta y aún así seguiría siendo rentable. Pero dado que existe la remota posibilidad de que la compañía cancele el billete, esperamos un tiempo prudencial para la compra de este tramo. No obstante, comencé a investigar sobre las compañías que me ofrecían buen enlace. Salíamos de Charles de Gaulle, por lo que descarté Orly, para no tener que recorrer media ciudad antes de comenzar el viaje en sí. Por aeropuerto y horario (para llegar a tiempo del siguiente vuelo) al final la mejor opción era AirFrance. Dejé en google flights activado el seguimiento para ver cómo evolucionaban los precios y a esperar el momento adecuado para la compra.

También dejamos en el aire la búsqueda de alojamiento. Nuestro viaje comenzaría el 30 de marzo con un vuelo hasta París desde donde viajaríamos a Mahé, isla en la que estaríamos todo el día 31 haciendo escala. Por la noche tomaríamos el vuelo a Bombay, donde nos quedaríamos hasta la madrugada del día 5. Ese día haríamos el camino inverso hasta Seychelles, donde volveríamos a quedarnos hasta la noche, para salir después hacia París. Para finalizar, visitaríamos la capital gala del 6 al 8 de abril para después regresar a casa. Parece un poco lioso pero luego no es para tanto. En resumen, necesitaríamos alojamiento en Bombay del 31 de marzo al 5 de abril, y en París del 6 al 8 de abril. En Mahé estaríamos de 8 de la mañana ha 9 de la noche, así que no haría falta.

Sin embargo, para Seychelles sí que había que tener en cuenta el tema del desplazamiento. Como contábamos con un tiempo limitado, nos olvidamos del resto de islas y decidimos quedarnos en Mahé, donde se encuentra el aeropuerto internacional. Para recorrerla teníamos básicamente dos opciones: coche de alquiler o autobuses de línea. Por movilidad y precio, no lo dudamos. Así pues, reservamos vehículo por 45€/día para cada una de nuestras escalas.

Coche Alquiler

Moverse por Bombay es otra historia, y después de varias indagaciones llegamos a la conclusión de que había que dejarlo hasta estar allí y decidir si tomar taxis o trenes. Dos opciones a cada cual más caótica.

Tren Bombay

París sin embargo tiene una red de transporte bastante amplia. Aunque es una ciudad grande, parecía bastante accesible ya fuera por metro, RER (tren), tranvías o buses. Así pues, valoramos diferentes billetes, tarjetas y pases. El billete sencillo, salvo que hagas trayectos puntuales, no suele salir rentable. Los pases para turistas suelen estar en el extremo opuesto: abarcan entradas a mil museos, descuentos a atracciones y el transporte. Por lo que, o te mueves mucho y entras a todo, o no lo amortizas. El punto intermedio es moverte como un local. Puesto que íbamos a estar menos de 72 horas, teníamos claro que nuestra visita iba a ser prácticamente de ciudad, de exteriores, así que no necesitábamos el Paris Pass o similar. Además, este tipo de pases no incluyen el trayecto desde y al aeropuerto, que son 10€ cada vez. ¿Qué nos quedaba? La tarjeta Navigo Découverte en su versión semanal.

Esta tarjeta sin contacto cubre todas las zonas de la Isla de Francia y cuesta 22€. Se vende de lunes a jueves (incluido) y se puede utilizar de lunes a domingo. Es válida en todos los transportes, ya sea metro, RER, tranvía o autobuses. Consta de dos partes, la tarjeta en sí, y un cartón asociado a la numeración de dicha tarjeta con una foto de carnet y tu nombre. Cuesta 5€ sacársela, pero por 27€ nos merecía la pena de lejos. Teniendo en cuenta que ya solo los trayectos al aeropuerto serían 20€, de sobra la amortizaríamos en los tres días con pocas veces que tomáramos el transporte público. Así que, añadimos unas fotos en el equipaje y anotamos dónde se encontraba la oficina en el propio aeropuerto para sacárnoslas nada más llegar.

En París no íbamos a tener problema con la moneda, ya que compartimos el Euro. Sin embargo, necesitábamos echar cuentas para Mahé y Bombay. En Seychelles tienen la Rupia Seychellois con un cambio aproximado de 1€=14.50 SCR. Como íbamos a estar poco tiempo en la isla, pensamos que la mejor opción era sacar directamente allí en un cajero algo de efectivo para pagar la gasolina, la comida, y algún recuerdo. De hecho, a los extranjeros en hoteles, restaurantes o casas de alquiler de coche se les exige que paguen en Dólares, Euros o Libras. Así que uno de los gastos más altos que íbamos a tener no entraba dentro de esta retirada en efectivo.

25 Rupias

Para la India, por otro lado, nos llegamos a plantear el llevar rupias ya desde casa, por si no nos funcionaba la tarjeta en Bombay. Sin embargo, resulta que es una divisa que no se cambia fuera del país, así que la opción que nos quedaba era bien probar en cajero, bien en casa de cambio en el aeropuerto.

2000 Rupias

Y para complicar aún más los preparativos a Bombay, a principios de año fuimos al Centro de Vacunación Internacional para que nos informaran sobre las vacunas que necesitábamos según nuestro viaje. Hay que pedir cita previa por la página del Ministerio de Sanidad y en la breve consulta nos dieron una serie de recomendaciones sobre la hidratación, la protección solar y antiinsectos.

Básicamente consisten en beber agua embotellada, evitar los hielos, comer alimentos recién cocinados, protegerse contra el sol (antes y después) y contra los insectos. Por supuesto, conviene llevar toallitas o algún tipo de gel higienizador para las manos.

Además, conviene llevar medicamentos de amplio espectro como pudieran ser ibuprofeno y gelocatil; protector de estómago y por si acaso, un antidiarreico.

En cuanto a las vacunas, nos teníamos que vacunar de Hepatitis A. Bueno, en realidad no era obligatoria, tan solo recomendable, pero es una vacuna que te pones una vez (en dos pinchazos) y ya no te tienes que repetir con el paso de los años siendo válida para próximos viajes a África, Sudamérica y Asia. Así que, adelante. Otra vacuna que suele ser recurrente es la del tétanos, pero me explicó la enfermera que desde el 2009 las nuevas pautas estipulan que los adultos correctamente vacunados con 6 dosis (generalmente desde 1975) solamente tendrían que ponerse una de recuerdo al llegar a los 65 años. Tan solo se pondría antes de llegar a esa edad en casos excepcionales como por ejemplo en un grave accidente de tráfico con amasijos de hierro y heridas en carne viva.

Así pues, tan solo nos pondríamos la de la hepatitis, para lo cual hay que ir al médico de cabecera que te derivará a enfermería. Y siempre contando con que haya stock. En mi caso fue la última vacuna del centro de salud. Y menos mal que no necesitaba la del tétanos, ya que no me la habrían podido poner, puesto que había un desabastecimiento total. Hasta julio no repusieron en nuestro centro de salud. Lamentable la situación en que se encuentra la Sanidad Pública Española.

Por su parte, mi hermano y su chica, residentes en Escocia, tenían otra pauta. A ellos les pusieron dos vacunas: una combinada contra la hepatitis A y antitifoidea y una segunda antidifteria, antitetánica y antipolio. Por curiosidad se lo comenté a la enfermera y me dijo que quizá se debía a que en Reino Unido no comercializan la hepatitis y el tétanos solas. Por lo que, al considerar necesarias estas dos vacunas, tuvieron que recurrir a unas combinadas. En cualquier caso, válidas eran igualmente, pero es importante llevar el control de qué vacunas nos ponemos por si las necesitáramos más adelante y no fuera necesario una nueva dosis.

Para finalizar nos quedaba contratar el seguro y sacar el visado a la India, ya que a las Seychelles no era necesario. Vaya odisea para entrar en la India, y eso que ahora es mucho más sencillo. Hasta hace unos años había que tramitarlo con una agencia oficial, después mandar el pasaporte por mensajería a la embajada y esperar a que nos lo devolvieran con la confirmación.

Ahora se puede hacer de forma electrónica, eso sí, solo entre 4 y 120 días antes del viaje y además la de información que hay que facilitar es detallada. No solo tus datos básicos como nombre, pasaporte, fecha de nacimiento o domicilio, sino que además has de indicar tu profesión, tu puesto, la empresa, la dirección de tu lugar de trabajo, el nombre de tus padres… Incluso has de subir una foto reciente con fondo blanco en formato JPEG, de como mínimo 350×350 pixels y la página del pasaporte en la que aparece la foto y datos en formato PDF en un tamaño que no supere los 300 kb.  Finalmente hay que pagar $50 (al cambio fueron unos 48€) y esperarPor suerte en apenas 24 horas nos respondieron y pudimos respirar.

En fin, muchos trámites. Pero con tanto preparativo llegó la hora de hacer las mochilas. Y es que, dado que íbamos pocos días y la mayor parte del tiempo iba a ser a clima cálido, optamos por ropa más ligera (también vieja para deshacernos de ella) y ni siquiera facturamos. Pantalones cortos, bañador y chanclas para Seychelles; pantalones frescos y largos (para evitar mosquitos) y camisetas de manga corta para Bombay; y vaqueros, camiseta de manga larga y chaqueta para París. Bolsa de aseo con botes pequeños y electrónica. Y listos en dos mochilas, una de 25l y otra de 30.

Listos para viajar.

Serie Terminada: Masters of Sex

Después de Imborrable tocó cambiar de registro. Dejamos de lado las series policíacas para adentrarnos en Masters of Sex,  que está basada, con ciertas libertades, en la biografía de William Masters y Virginia Johnson, investigadores pioneros a la hora de realizar estudios científicos sobre el sexo y sus efectos en el cuerpo humano.

William Masters fue un reputado ginecólogo del hospital de la Universidad de Washington en San Luis, en Misuri, que, a finales de la década de los 50, pretendía realizar una investigación sobre el comportamiento sexual humano. Después de dos años trabajando en el proyecto, contrató como asistente a Virginia Johnson, una secretaria de la universidad que había dejado a medias su carrera de psicología.

La serie parte de este punto y, durante la primera temporada, vemos cómo el prestigioso ginecólogo pasa consulta a parejas con problemas de fertilidad, y a la vez intenta llevar a cabo el nuevo proyecto. Una tarea no muy sencilla, puesto que ha de encontrar candidatos voluntarios que se presten a mantener relaciones sexuales mientras son monitorizados y observados. Además, la investigación tiene que llevarse a cabo de forma clandestina a horas tardías.

Masters se nos presenta como un señor prepotente, antipático y distante. No solo en el ámbito profesional, sino también en el personal, con una mujer a la que prácticamente ignora. Libby cumple con todos los estereotipos: rubia, guapa, delgada, alta, buena ama de casa, dulce, que no dice una palabra más alta que otra y que espera a su marido pacientemente.

Johnson, por contra, es la antítesis. Es una mujer divorciada con dos hijos a la que le da igual el qué dirán y que intenta vivir su vida como le da la gana. No le asusta llevar a cabo un estudio sobre sexualidad ni ser tachada de libertina. No se amedrenta ante su jefe y además le aporta un nuevo punto de vista a la investigación. Este choque de caracteres entre ambos protagonistas hace que su investigación fluya de la mejor manera posible. El hecho de que Virginia argumente, rebata y plantee preguntas a Bill (quien se supone que es el experto) enriquece su trabajo llevándoles a buscar nuevos mitos y retos. Se involucran tanto en el estudio que al final se vuelven partícipes llegando a monitorizarse a sí mismos.

Al final de la temporada Masters presenta su estudio ante la comunidad médica. Sin embargo, no recibe elogios precisamente, sino un fuerte rechazo hacia sus hallazgos. La sociedad conservadora de la época no está preparada para desvincular la práctica de la sexualidad con la procreación y no ve con buenos ojos que se afronte el sexo desde un punto de vista meramente placentero.

Mientras que la primera temporada es bastante buena y entretenida con unos personajes muy bien diseñados y un hilo argumental bastante coherente; la segunda es algo floja pues se centra más en el drama de los personajes que en el estudio en sí. Se acerca más a un culebrón poniendo en el foco la relación de los protagonistas. Unos protagonistas que se han distanciado y que tienen problemas personales, pero que también han de afrontar una nueva etapa profesional tras su despido en el hospital. Bill lo intentará en un nuevo hospital, queriendo incluso que contraten a Virginia para continuar con su labor; sin embargo, el puesto no le durará mucho y tendrá que buscar un nuevo centro, esta vez uno de negros, dado que su prestigio ha desaparecido desde que presentó la investigación. Allí Masters y Johnson intentarán reanudar la investigación, pero no encuentran más que trabas. La temporada se salva hacia el final, cuando por fin presentan su estudio al mundo.

La tercera temporada, también algo irregular, arranca en 1966, cuando, tras diez años de investigación, por fin su estudio sale a la luz. Y aunque “La respuesta sexual” estaba escrito con términos científicos y se pretendía dirigido a la comunidad sanitaria; recibió una gran acogida entre el público general convirtiéndose en un éxito de ventas y sentando las bases de la revolución sexual de los 60. No obstante, a pesar de la aceptación de sus teorías, siguieron enfrentándose a una sociedad llena de prejuicios, sobre todo Virginia, que está en el punto de mira por estar divorciada, con dos hijos y uno en camino. Con la publicación de su trabajo se vuelven famosos y sus vidas son diseccionadas, convirtiéndose lo privado en un asunto público.

Ya más asentados en el ámbito profesional con su prestigiosa consulta y su libro publicado, comienza la cuarta temporada, que transcurre entre finales de los sesenta y comienzos de los setenta. Los protagonistas siguen inmersos en una crisis personal, ya no solo entre ellos, sino con sus relaciones con sus parejas. Virginia ha roto la relación que comenzó en la temporada anterior, pero va con una fachada de estirada mientras busca consuelo en la promiscuidad. Libby echa a Bill de casa, y este entra en una espiral de alcohol y derrotismo. Y cuando parece que la única válvula de escape que les queda a los investigadores es el trabajo, Masters es acusado de pedofilia y de incitar a la prostitución y todo parece venirse abajo.

Aunque la última temporada es algo mejor que las dos anteriores, parece que la serie no pudo remontar y finalizó con la boda de los protagonistas en 1971. Aún les quedaba mucho trabajo por hacer a los Masters y Johnson originales, que publicaron entre otros títulos “Inadaptación sexual humana”, “El vínculo del placer” y “La sexualidad humana”. Sus estudios cesaron en 1993 cuando se divorciaron.

Masters of Sex intenta reflejar estas primeras décadas de trabajo de los investigadores y cómo sus teorías modificaron las costumbres sexuales de los Estados Unidos. Aunque el sexo es el hilo conductor, la serie no busca el morbo ni la sensualidad, sino que interesa más contar el recorrido de Masters y Johnson, sus hallazgos y caída de mitos y cómo cada vez que querían compartirlo con el resto de la sociedad no se encontraban más que trabas, problemas, rechazos y zancadillas. Ellos afrontaron el sexo de una manera abierta, desde un punto de vista fisiológico, como si estuvieran realizado un tratado sobre cualquier otro tipo de reacción neuronal o física y se encontraron con la censura puritana.

Las cuatro temporadas abarcan un par de décadas en las que pasa mucho en el contexto histórico y social de Estados Unidos, así como ocurre en los protagonistas. Bill es un tipo cerrado al principio, sin embargo, a lo largo de las temporadas van saliendo a la luz sus demonios y se abre en canal. Gran parte de esta evolución se debe a Virginia, una mujer adelantada a su época que finalmente acabó terminando la carrera de psicología para estar a la par que su compañero y demostrarle al mundo que ella no era una simple ayudante, sino que era la mitad de aquella investigación. Ella es el motor de la serie, quien impulsa nuevas teorías y puntos de vista.

Pero sin duda, Masters of Sex perdería mucho sin sus secundarios. Aunque es una serie muy centrada en sus protagonistas, cuenta con unos personajes secundarios regulares que son un simple acompañamiento, sino que tienen toda una historia personal que complementa las tramas. Así, por medio de estos sujetos, se tratan temas como la homosexualidad, las relaciones abiertas, el divorcio, las madres solteras, la impotencia, la infertilidad, el conflicto racial, el puritanismo, la libertad sexual, el empoderamiento femenino, el aborto, los métodos anticonceptivos, los vibradores… Todo ello sin entrar en la vulgaridad o simpleza, sino como hilo conductor.

Libby es uno de los personajes que más evoluciona a lo largo de las cuatro temporadas. Al principio es el estereotipo de la mujer perfecta de los años 50, sin embargo, va creciendo a medida que pasan los capítulos. Poco a poco va tomando las riendas de su vida, decidiendo por sí misma hasta que acaba liberándose. Y ahí, se busca a sí misma como persona que tiene aficiones y una profesión, no como comparsa de un hombre que rija su vida. Ella representa la liberación de los 70 alejándose del conservadurismo.

Los personajes homosexuales de la serie, sin embargo, no están estereotipados como individuos chillones y extravagantes como suele ser habitual. Burton y Betty sirven para exponer las horribles terapias conductuales que se llevaban a cabo en la época para “heterosexualizar” a los homosexuales, las vidas escondidas, matrimonios de mentira para aparentar ante los demás, la maternidad en parejas del mismo sexo…

La serie tiene una fotografía muy cuidada y una buena ambientación que va cambiando con las temporadas y las épocas en que se centra, tanto en los escenarios como en los personajes, cuya ropa y peinados va evolucionando. Tiene un ritmo pausado pero los diálogos son ágiles y no se hace pesada. Cuenta con algunos capítulos flojos, claro, pero en general, es una buena serie. Una pena que no hubiera una quinta temporada en la que se abarcara la década de los 70 y cómo comenzaron a llevarse a la práctica los métodos de estos investigadores que contribuyeron a la terapia sexual y a la desinhibición de la sociedad estadounidense – y del mundo-. Aunque da la sensación de que en muchos aspectos aún seguimos anclados en los años 50 del siglo pasado y queda mucho por investigar y muchos mitos por caer.

Trucos viajeros: Documentación

La mejor forma de viajar seguro es informarse con anterioridad de qué documentación o trámites tenemos que realizar. Sobre todo cuando se trata de viajar al extranjero.

Lo primero que debemos comprobar es el Pasaporte. Si vamos a viajar a Europa podemos hacerlo también con el DNI, pero yo personalmente prefiero llevar el pasaporte y dejarme el carnet en casa. Es una manía personal. Un pasaporte viene en edición bilingüe con un formato estandarizado, mientras que el DNI no, y me he encontrado en países que no saben cómo tomar los datos de él, o que incluso lo han confundido con una tarjeta de crédito.

En la mayoría de los casos el pasaporte debe tener una vigencia de al menos seis meses (es decir, que caduque después de seis meses), así que ojo con las fechas. Si no tenemos tiempo de renovarlo, pues a veces encontrar una cita es misión imposible, y vamos a viajar por Europa, con el DNI estaríamos cubiertos.

Cada país tiene sus propias exigencias, y en algunos casos, además, el pasaporte ha de contar, además, con al menos una página en blanco. De esta forma podrán estamparnos el sello de entrada y salida.

Muchos países exigen visados. Aunque en el caso de España, estamos bien posicionados en el ranking de este año de la consultora internacional Henley & Partners. Con él se pueden visitar 156 países sin necesidad de solicitar visa alguna, al igual que Dinamarca, Finlandia, Italia, Francia, Noruega, Japón y Reino Unido, con quien compartimos el tercer puesto. Aquí se pueden consultar los requirimientos de cada país al ciudadano con pasaporte español que quiera cruzar sus fronteras.

En caso de que se necesite solicitar el visado, es recomendable hacerlo con tiempo, pues en algunos casos la tramitación es lenta o puede exigir documentación complementaria. O incluso puede ocurrir que nos lo denieguen y tengamos que presentar algún tipo de alegación. Hoy en día con internet se ha agilizado todo bastante y se puede solicitar vía electrónica, como el ESTA, pero aún así, mejor no pillarse los dedos. Excepcionalmente hay países que lo expiden directamente en el control de inmigración o que no permiten realizar las gestiones hasta x días antes de la fecha del viaje, como la India.

Aún así, incluso teniendo todo en regla, nos pueden denegar la entrada, ya que cruzar las fronteras de un país no es un derecho.

Otro de los documentos importantes es el seguro de viaje. No solo por la cobertura en caso de retrasos, pérdidas de conexiones, cancelaciones, pérdidas o rotura de equipaje… sino, sobre todo, por la responsabilidad civil y los asuntos médicos. En muchos países los gastos de hospitalización y tratamiento son prohibitivos y una tontería puede fastidiar el viaje por no haber contratado un seguro con una buena cobertura.

Antes de firmar hay que tener en cuenta que se adapta a nuestro viaje, sobre todo si se va a hacer alguna actividad considerada de riesgo como submarinismo, espeleología, surf, conducción de vehículos de motor, etc. En estos casos habría que tener en cuenta que cubra expresamente la realización de dicha actividad así como un posible rescate, evacuación o repatriación (por mucho respeto que dé pensar en ello).

Para el territorio del Espacio Económico Europeo o Suiza la Tarjeta Sanitaria Europea cubre la asistencia médica del mismo modo que le cubriría a un local. Se puede solicitar por internet y tiene validez de dos años.

Siguiendo con el tema médico, es importante saber si es recomendable o imprescindible vacunarse. En la página web del Ministerio de Sanidad se puede consultar, no obstante, lo recomendable es acudir al Centro de Vacunación Internacional, donde nos podrán asesorar mejor en función de dónde nos vayamos a desplazar y la duración de nuestro viaje.

Se puede pedir cita por internet también y o bien te vacunan allí directamente, o te remiten a tu centro de salud si es una vacuna habitual. Es importante saber cuáles nos ponemos, puesto que algunas con una única dosis estaríamos inmunizados de por vida.

En el caso de padecer una enfermedad o problema de salud crónico, es recomendable viajar con el certificado médico traducido al inglés (por un traductor jurado). Asimismo, si se ha de viajar con medicación, se debe llevar con el envase original y el contacto del médico que lo ha recetado. No en todos los países está vigente la misma legislación y medicamentos que están aprobados en unos sitios, puede que sean ilegales en otros.

Por otra parte, si se tiene pensado alquilar un vehículo fuera de la Unión Europea o de países que no hayan adoptado el modelo de los Convenios de Ginebra o Viena, antes de viajar hay que tramitar el permiso internacional de conducir. Se solicita en la Jefatura de Tráfico. Se ha de rellenar un impreso y pagar 10.20€. Hay que identificarse y presentar una fotocopia del carnet de conducir además de una fotografía de 32 x 26 mm. en color.

Nos darán este librito gris de 16 páginas en las que constan los datos del conductor en diferentes idiomas (español, alemán, inglés, francés, italiano, portugués, árabe y ruso). El permiso, como se ve en la portada, tiene validez de un año.

Nosotros lo sacamos para Estados Unidos, sin embargo, a la hora de alquilar el coche nos pidieron el español y este ni siquiera lo miraron.

Además, como extra, es recomendable llevar carnets específicos como los de aerolíneas, hoteles, carnet joven, de estudiante, alberguista, etc.

Y no es documentación, pero es importante llevar algunos números de teléfono que pueden ser de utilidad como el de la embajada o consulado de España del país que visitamos, el de emergencias y policía, el de cancelación de las tarjetas, el del seguro y el de los alojamientos del viaje. Conviene llevar a mano también las direcciones de los alojamientos, ya que en el control de inmigración nos pedirán una dirección de contacto. En algunos casos incluso el billete de vuelta para comprobar que vamos a salir del país (aunque luego no se use).

Como precaución es aconsejable comunicar a algún amigo o familiar el plan de viaje y registrarse en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores por si hubiera algún problema en el país, que el Estado sepa cuántos españoles están desplazados y pueda localizarlos a ellos o a sus familiares.

Para finalizar, quiero recordar que si se viaja con niños, también tienen que llevar su documentación en regla. Incluso el agente de fronteras puede solicitar algún documento que acredite la patria potestad de los que le acompañan. Y si va solo con uno de sus progenitores, le podrán solicitar la autorización del otro (o de ambos si viaja con una tercera persona).

En resumen: Pasaporte o DNI, visado y vacunas en caso de que sea necesario, seguro de viaje, Tarjeta Sanitaria Europea si nos vamos a mover dentro de la Unión Europea, permiso internacional de conducir si vamos a hacerlo fuera de la UE y cualquier dato o información de nuestro viaje como direcciones y números de teléfono. Y además de los originales, no está de más llevar alguna fotocopia guardada en otro lugar de nuestro equipaje, así como una copia digital a la que se pueda acceder incluso sin conexión, como Google Drive (o en el mismo teléfono).

Con todo esto Travel Safe.

Trucos Viajeros: Alojamiento

Ya escribí hace tiempo de consejos para ahorrar para poder viajar y trucos relacionados con los vuelos; y ahora que he terminado con 2016 (ya era hora) y antes de empezar con 2017, vamos a hablar del alojamiento.

Hotel Page

En muchas ocasiones se le da toda la importancia a la búsqueda del mejor vuelo para ahorrar lo máximo posible ya que normalmente es el mayor gasto; sin embargo, el presupuesto final de un viaje incluye muchos más condicionantes, y el alojamiento es un factor clave.

Cada viaje es totalmente diferente, no solo por las personas que lo realicen, sino por el lugar, el tiempo, las actividades a realizar… No buscaremos el mismo tipo de alojamiento si vamos a hacer una escapada urbana que si vamos a hacer una ruta de montaña. Por eso, es difícil recomendar alojamiento a otros viajeros, porque no todo el mundo tiene ni la misma escala de prioridades, ni el mismo objetivo cuando viaja. Lo importante es encontrar lo que se ajusta a cada uno.

  • Hostal y Albergues: Son alojamientos económicos que disponen tanto de habitaciones individuales como grupales. Predomina una amplia zona común donde preparar comida, sentarse con el ordenador o a hablar con otros huéspedes. Los baños también suelen ser compartidos. Aunque en muchos casos hay un pequeño número de habitaciones con baño privado.
  • Bed and Breakfast (B&B) y Guest Houses: Son casas privadas que ofrecen habitaciones y desayuno. En muchos casos el baño está dentro de la habitación. Son muy populares en Reino Unido, y se diferencian en que en el B&B el propietario reside en la vivienda, mientras que en la Guest House, no. El Ryokan japonés entraría en esta última clasificación.
  • Hoteles: Son establecimientos que según las estrellas que tengan, ofrecerán mayor o menor número de servicios (limpieza, comidas, recepción, televisión, nevera, amenities, WiFi, etc.). Las habitaciones suelen ser independientes y con baño incluido. Es una clase de alojamiento con una gran variedad, ya que aquí se incluyen desde los básicos de una estrella hasta hoteles temáticos, familiares, de playa, de diseño, moteles de carretera, exclusivos y grandes complejos con Todo Incluido… pasando por los hoteles cápsula o los Love Hotels de Japón.
  • Apartamentos: Esta opción es muy útil cuando viajamos en grupo, pues, por ejemplo, con seis integrantes, puede salir mejor un apartamento de dos habitaciones y un salón con sofá cama, que un hotel con tres habitaciones dobles. Más interesante incluso cuando el número es impar, ya que no habrá quien tenga que pagar una habitación doble siendo uno solo, (o buscar una habitación triple). Así pues, es una buena opción por el precio, porque permite tener zonas comunes en la que pasar tiempo juntos, compartir productos de higiene básicos y porque se dispone de cocina, con lo que se puede ahorrar en comida.
  • Apartahotel: Se trata de un hotel, con sus comodidades y servicios, aunque, además, las habitaciones incorporan una cocina.

Serdivan Hotel

  • Casas y hoteles rurales: Las casas rurales, como su nombre indica, son casas que se encuentran en pueblos o entornos naturales y cuyo alquiler funciona como el de los apartamentos. Por su parte, los hoteles rurales cuentan con la particularidad de que suelen ofertar menos habitaciones que un hotel tradicional.
  • Campings: Son establecimientos en los que se puede acampar con tienda, pero también con remolque o autocaravana. Algunos incluyen también cabañas o bungalows. Cuentan con una zona de servicios comunes con lavandería, baños, fregaderos, tienda de ultramarinos y restaurante. Los hay muy básicos, pero también bien equipados con incluso hasta piscinas. Hoy en día incluso se está popularizando el Glamping (Glamour + Camping), que viene a ser un alojamiento en la naturaleza, pero con todos los servicios de un hotel de lujo.
  • Intercambios: Existen además plataformas en las que la gente intercambia sus casas para pasar las vacaciones en otro destino; o el coachsurfing, en la que hay gente que ofrece su sofá (gratis) a viajeros de todo el mundo solo por el simple hecho de conocer gente.

Lógicamente, todo tiene sus ventajas e inconvenientes, pero la lista de pros y contras, como decía más arriba, es muy subjetiva y depende de cada uno y de cada momento o circunstancia. Nosotros no hemos probado todos, pero a lo largo de nuestro currículum viajero sí que hemos ido alternando unos u otros tipos en función de nuestras necesidades y bolsillo. Así, hemos ido de camping, hemos reservado en albergues, hemos reservado en hoteles de más o menos estrellas, nos hemos alojado en un spa, hemos hecho paradas de una noche en un B&B antes de seguir sumando millas, hemos dormido en una cabaña en medio de la nada, en un ryokan, nos hemos quedado en un apartamento e incluso hemos pasado una semana en un camarote de un barco. Hay miles de opciones.

Camarote

Nos quedamos en camping cuando vamos al norte de España. Cuando hacemos ese tipo de viajes vamos a desconectar de la gran ciudad y a estar en contacto con la naturaleza. Así que, aunque no necesariamente es la opción más barata, nos gusta el hecho de montar la tienda, hacer la comida con un simple hornillo, despertar con el ruido de los pájaros y oler la humedad de las nubes bajas y la niebla en el ambiente. En el extranjero lo más parecido que hemos hecho fue en Yosemite, que hicimos noche en una cabaña. Toda una experiencia, sobre todo desayunar viendo pasar a las ardillas y ciervos.

KOA

Nos hemos alojado en casas rurales sobre todo para encuentros, bien con familia, bien con amigos.

Los albergues hace años que no los pisamos, y es que la oferta hotelera hoy en día es tan amplia y variada, que en muchos casos nos salía igual un hotel con baño privado. La llegada de los Easyhotel o Ibis Budget nos ha hecho dejarlos de lado.

Hotel

Easyhotel

Easyhotel

Hasta hace poco no nos habíamos alojado mucho en apartamentos, pero la llegada de Airbnb y viajes en los que nos juntamos 4-5 personas, nos han llevado a buscar esta opción.

Apartamento

Los B&B fueron un básico en nuestro viaje por Escocia. Hasta entonces no habíamos pasado por ninguno, pero son toda una experiencia.

Churchend Cottage B&B

Dormitorio

Dormitorio

Con los diferentes tipos de alojamiento aclarados, ¿Qué influye en el precio?

Algo que abaratará/encarecerá siempre el precio de los alojamientos es la temporada. Algo muy obvio, a mayor demanda, suben los precios, ya que tienen aseguradas las reservas.

Sin embargo, cuando tienen menor ocupación, lanzan ofertas. No es lo mismo viajar en agosto a Canarias, que hacerlo en abril. Así como tampoco lo es ir al Polo Norte en agosto o diciembre. Hay que pensar en global. Cuando es temporada baja en unas partes del globo, es alta en otras. Que para un español agosto signifique verano, no quiere decir que lo sea también en Nueva Zelanda. Recuerda que en el hemisferio sur será invierno.

Si en tu mente está claro el destino, lo mejor es que tengas disponibilidad de fechas. Si, por el contrario, lo que te marca el viaje es un período delimitado e inamovible, busca un destino que se adapte a tu presupuesto. ¿Quién ha dicho que no se puede ir a la playa en noviembre o a la montaña en agosto? Es cuestión de cambiar de latitudes.

Pero ojo, no sólo es importante la temporada condicionada por las estaciones, también influyen las fiestas o acontecimientos locales. Por ejemplo subirá el precio y la falta de disponibilidad si quieres viajar a Laponia en diciembre con Papá Noel, a la temporada de auroras boreales entre octubre y febrero, a los carnavales en Río de Janeiro o Venecia o a Roma/Sevilla en Semana Santa. Si lo que quieres es ir a esas citas en concreto, no te queda más remedio, obvio. Pero si no, infórmate antes de las festividades y eventos.

De todas formas, si lo que te condiciona es la temporada y no hay más remedio, amplía la búsqueda. No hay que quedarse en el centro, a veces hay otras zonas más alejadas y asequibles, pero bien comunicadas por transporte público o a un paseo. Incluso a veces merece la pena cambiar de población, sobre todo si vas a estar itinerante. Entonces lo mejor será buscar un punto desde el que tengas buenas conexiones para desplazarte cada día.

Y si sabes que tu viaje va a coincidir con algún evento, reserva cuanto antes. Bueno, yo en ese aspecto soy un poco cagaprisas y cuanto antes mejor. Prefiero reservar con posibilidad de cancelación y así si encuentro algo mejor, cambio uno por otro. Me gusta llevarlo más o menos cerrado y no perder tiempo en destino. En el Road Trip por la Costa Oeste de Estados Unidos planteamos en determinado momento ir buscando alojamiento según se nos diera cada día, pero como al final teníamos que reservar con tiempo el helicóptero y llegar a casa de nuestra prima, decidimos cerrar las etapas y reservar con posibilidad de cancelación por si nos encontrábamos con un cambio de planes.

Una opción intermedia a reservar con tiempo, o hacerlo en destino, es la reserva de última hora. A veces también tiene sus ventajas, y es que puede haber ofertas de último momento para completar ocupación, rebajas o algún tipo de promoción. Eso sí, tiene su riesgo, claro. Puede darse el caso de que no haya tales ofertas y la reserva acabe siendo más cara.

Siempre se puede ahorrar algo de dinero con códigos de descuento, estando suscrito a las newsletters, o con programas de fidelidad o puntos. Las cadenas hoteleras suelen tener programas similares a los de las compañías aéreas, así pues, si hay una cadena que frecuentas, regístrate. Aunque sea un 5% de descuento, algo es algo. Algunos hoteles también tienen acuerdos con las aerolíneas y funcionan en ambos sentidos: por un lado se pueden sumar millas con las estancias hoteleras y por otro el saldo acumulado en la cuenta se puede canjear por noches de hotel.

Esto al final resulta también un galimatías, porque es otro punto más a tener en cuenta y que consultar. A la hora de decidirse por el alojamiento no hay que quedarse con la primera opción que veamos. Como todo en la vida hay que valorar y contrastar antes de decidirse. Hay mil buscadores que comparan varias páginas webs al momento. Además, no está de mal contactar directamente con el alojamiento, pues a veces tienen sus propias ofertas.

Los comentarios y valoraciones de otros huéspedes son importantes, aunque hay que saber filtrar los antiguos, los falsos y los de los quisquillosos. Hay que tener en cuenta que no todos somos iguales, y tampoco lo son nuestras prioridades. Eso sí, si una queja es repetitiva, lo más probable es que sea verdad. Las fotos ayudan, y el saber su localización también.

La situación es uno de los factores importantes. Ya sea por estar céntrico o bien comunicado. Por ejemplo, en Nueva York los precios de Manhattan eran prohibitivos, y lo barato era viejo, con baño compartido… En otra ocasión a lo mejor me hubiera dado igual, pero una semana… prefería otra cosa. Buscamos un hotel en Queens, al que se podía llegar fácilmente desde el aeropuerto. Tenía cerca una parada de metro que nos permitía plantarnos en una media hora en el centro y cuya línea nos llevaba a un trasbordo para ir al Bronx o Brooklyn. En Tokio elegimos un hotel en Ueno cerca de una parada de la Yamanote, que es la línea circular y permite moverse con rapidez de un barrio a otro. Hay que buscar un equilibrio entre el precio y el tiempo que se ha de invertir en los traslados (además de lo que cuestan estos desplazamientos). A veces no queda otra que quedarse en el centro y pagar un poco más.

Otro de los filtros importantes a la hora de decantarnos por un alojamiento u otro es la conexión a internet. Puede que el hotel no oferte desayuno, me da igual, ya me apañaré, y más si en la habitación hay calentador de agua y nevera; pero la conexión es básica. No es que tenga un problema de adicción a la tecnología, es que hoy en día es una herramienta muy útil. En primer lugar porque nos permite conectar con la familia, bien por redes sociales, por programas de mensajería o por videollamadas. En segundo lugar porque facilita la planificación de la ruta, reserva de entradas, atracciones, espectáculos o transportes sobre la marcha. Y además, porque cuando haces mil fotos, necesitas una copia de seguridad en la nube. Así que, poder conectar el ordenador durante la noche y salvar datos es algo de vital importancia.

Si nuestro destino es Europa, gracias al fin del Roaming hemos avanzado un gran paso y ya llevaremos datos de casa, lo cual está muy bien para las búsquedas puntuales, mensajería y demás, pero por ejemplo, para el caso de las fotos, es indispensable contar con algo más de datos. Obviamente, no es igual de importante en una escapada de tres días, que en un viaje de 10, pero nunca está de más y me parece algo básico hoy en día.

Así pues, lo importante es tener claro qué se ajusta a nuestras necesidades, buscar, filtrar, comparar y, ante la duda, elegir un alojamiento con política de cancelación por si cambiamos de opinión más adelante.

Nueva serie a la lista “para ver”: Por trece razones

La serie Por trece razones se basa en una novela de Jay Asher que se convirtió en bestseller. Se centra en un instituto en el que una adolescente, Hannah Baker, se ha suicidado un par de semanas antes de que comience el relato. Este hecho ha golpeado de lleno a compañeros, profesorado y padres. Como espectadores no sabemos qué ha llevado a Hannah a quitarse la vida, pero ella nos lo va a contar gracias a unas cintas de cassette que dejó grabadas. Estas aparecen de forma misteriosa y sin remitente en la puerta de Clay Jensen, uno de sus compañeros.

Antes de seguir con la historia, me surge la duda de cómo una chica de instituto de hoy en día decide dejar cintas de cassette a sus compañeros. Primero: ¿quién tiene cintas vírgenes en casa? Yo hace como veinte años que no. Segundo: ¿quién tiene un aparato que las reproduzca? Quizá tengas una minicadena en casa, o un radiocasette tipo huevo, pero a saber cómo están los cabezales. Tercero: ¿Cómo es que en esta era digital se te ocurre grabarte en cintas y no en pistas de audio con el ordenador o el móvil? Quizá me estoy adelantando y se resuelvan las incógnitas a lo largo de la temporada. O quizás es simplemente un mecanismo para que Clay vaya a la búsqueda de un walkman. En cualquier caso, es algo que me ha chocado y que creo que le quita algo de verosimilitud a la historia.

Pero sigamos. Las cintas en cuestión están dedicadas a las personas que influyeron en la decisión de Hannah de suicidarse. 13 personas que intervinieron de alguna manera y que la llevaron a una espiral de dolor y sufrimiento. 13 caras, 13 capítulos.

En el piloto, a través de la primera cara, dedicada a Clay – que aún no entiende muy bien que él haya sido culpable de algo – Hannah cuenta lo que ocurrió de verdad una noche que quedó en un parque con Justin Foley. Mientras todos sus compañeros piensan que se acostó con él, lo cierto es que solo se besaron, sin ir más allá. Los rumores comenzaron a correr cuando Justin enseñó una foto a sus amigos en la que se le ven las bragas como consecuencia de tirarse por un tobogán (omitiendo este último detalle).

Con este primer episodio se pone de relieve la doble vara de medir de los compañeros de Hannah. Mientras que ella recibirá miradas de desprecio, risitas, cuchicheos y calificativos que van de “guarra” para arriba; por el contrario Justin será vitoreado, envidiado y aplaudido. No se trata de acoso escolar, se trata de machismo. Habrá que esperar a ver qué conflictos hay más allá.

De momento, la primera cinta ha despertado el sentimiento de culpa en Clay al conocer la verdad y el sufrimiento de Hannah. Este descubrimiento deja en evidencia que detrás del acoso y las agresiones hay una profunda desconexión con la víctima, una falta de empatía.

La serie ha recibido críticas por hacer apología del suicidio, algo que con un único capítulo visionado no me atrevo a posicionarme. Sin embargo, creo que este tipo de ficciones tienen mucho que aportar a la hora de dar visibilidad a temas como el acoso, la presión social o el suicidio. Pueden dar una perspectiva diferente y que determinados actos dejen de verse como chiquilladas y se les quite importancia hasta que sea demasiado tarde. Toda acción tiene sus consecuencias y es un asunto que ha de tratarse con los adolescentes, que están en una etapa en que los sentimientos están a flor de piel y cualquier crítica por parte de su entorno fomenta las inseguridades. No solo hay que mirar a la víctima y qué le llevó a quitarse la vida, sino al entorno, al agresor. Hay que dejar de culpar a las víctimas y poner el foco en modificar conductas para que no se produzcan esos acosos.

Tras el éxito de la primera temporada, se aprobó una segunda, que se estrenará en breve y se centrará en personajes que aún tienen historia que contar.

Viajar V (2016)

No todos los años se puede seguir el ritmo del 2015 cuando visitamos Japón, Viena, Praga, Budapest, Bratislava y Estambul. En 2016 tan solo hicimos dos viajes. Por un lado un Road Trip por Escocia a finales de julio – principios de agosto, y ya en diciembre una escapada a Atenas y Sofía. Que tampoco se puede decir que sea poco.

Normalmente intentamos hacer una escapada en el primer semestre del año para desconectar antes de las vacaciones de verano, pero tocó reforma en casa, así que aprovechamos la primavera para poner algo de orden, que falta hacía después de un año con el suelo levantado, un agujero en el techo y las paredes llenas de chorretones de por donde había caído el agua.

Así que, nuestro primer viaje de 2016 fue a tierras escocesas, un país al que le teníamos ganas. Después de varios viajes en los que han predominado las ciudades, ya tocaba volver al verde.

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Esto no quiere decir que no visitásemos ciudades, ya que partimos y terminamos en Edimburgo y también pasamos por Glasgow o Aberdeen, pero no eran nuestra prioridad. Había mucho que descubrir. En un par de semanas no nos daba tiempo a ver todo, ni muchísimo menos, pero intentamos conseguir la experiencia escocesa combinando kilométricas playas, escarpadas montañas, frondosos bosques, desiertos páramos, ciudades llenas de historia, castillos llenos de encanto, e incluso una visita a una destilería.

Destilería Glenfiddich

Este Road Trip por Escocia ha sido toda una experiencia. Ya sospechaba que me iba a gustar el país si se parecía una mínima parte a lo que ya había imaginado. Pero es que la realidad superó a las expectativas con creces. Escocia es un país espectacular que concentra una gran variedad de atracciones.

Sin duda me quedo con Edimburgo, una ciudad construida sobre su historia que cautiva al visitante al primer golpe de vista. En ella se respira su alma gótica con sus edificios antiguos, cementerios lúgubres, closes estrechos y las calles empedradas y húmedas. Es el contraste de la intacta Old Town en la que predominan las callejuelas vertiginosas y sus estrechos callejones medievales donde aún se sienten las estrecheces de la vida intramuros; frente a la elegancia del ensanche de la Ciudad Nueva en la que se suceden casas georgianas, jardines bien cuidados y una organización de las calles y plazas muy cuadriculada. Tiene dos almas.

High Kirk of St Giles

Ross Fountain con el Castillo de fondo

St Cuthberts Burial Ground

Burns Monument

Victoria Street

New Town

Callejón

Y aunque su castillo es una de las joyas del país, si tuviera que elegir uno de todos los que visitamos, me quedaría con el de Stirling. Es una parte importante de la herencia escocesa y está lleno de historia. Por un lado porque fue testigo de las diferentes batallas que tuvieron lugar en su colina. Además, fue protagonista de la Primera Guerra de Independencia de Escocia, que se inició con la invasión de las tropas de Eduardo I. Cuando los ingleses se hicieron con la Piedra del Destino y se la llevaron a la Abadía de Westminster, se inició una revuelta popular escocesa comandada por William Wallace. La última batalla que vivió fue la defensa ante el ataque jacobita en 1746. Por otro lado, el castillo fue el lugar en el que se han coronado muchos reyes y reinas de Escocia, entre ellos María I de Escocia en 1542. Además, algunos de los reyes escoceses, como James III, nacieron en el castillo.

No estoy quitándole importancia al de Edimburgo, que además guarda las Joyas de la Corona. Y estéticamente incluso es más uniforme. Pero el de Stirling es mucho más didáctico, más fácil de imaginar cómo era la vida en sus diferentes estancias gracias a las recreaciones o los actores que por allí se pasean. El conjunto hace que sea una visita muy atractiva, lúdica y didáctica.

Robert the Bruce

Castillo de Stirling

Great Kitchens

Si tuviera que escoger uno de los que quedan solo las ruinas dudaría entre el de Saint Andrews y el de Dunnottar. Ambos se encuentran colgados sobre el mar, aunque quizás el de Stonehaven impresione más por tener un acceso tan complicado.  Es un castillo emblemático por su enclave impresionante que es para enmarcar, además de por ser clave en uno de los momentos más importantes de la historia de Escocia. Esta situación estratégica y defensiva le sirvió a William Wallace durante la lucha escocesa por la independencia en el año 1300 para atraer a una tropa inglesa y después quemarla viva en una capilla. También se escondieron aquí las Joyas de la Corona escocesa en el siglo XVII por ser considerada la fortaleza más segura del reino.

Fachada

Castillo de Saint Andrews

Dunnottar Castle

Dunnottar Castle

En cuanto a las playas tendría también mis dudas. No sabría decidirme entre la de Balnakeil Bay y la de Dornoch. Balnakeil tiene algo más de personalidad con la Durness Old Church al fondo, aunque la de Dornoch es más larga e impresiona más.

Balnakeil Bay

Playa

Seguramente me habría gustado también la Secret Beach que nos recomendó Sarah, pero nos equivocamos de sitio. Sin embargo, las vistas desde lo alto del acantilado eran también dignas de ver y no fue una pérdida de tiempo.

Ceannabeinne Beach

Ceannabeinne Beach

Pero para acantilados los de John O’Groats, desde donde se pueden divisar a lo lejos las famosas Stacks, esas formaciones rocosas de 64 metros de altura resultado de la erosión provocada por el azote del mar y el viento.

Duncansby Head

Y por supuesto, si de formaciones rocosas hablamos, no podemos olvidarnos del Old Man of Storr, que, sin duda, fue mi parada favorita de todo el viaje. Para esta caminata de 4 kilómetros cuesta arriba es imprescindible un buen calzado, algo de comida y bebida por si tuviéramos algún bajón. Sí, es exigente, hay que prestar atención al terreno por donde vamos pisando y ponerle ganas y ánimos, pero al llegar arriba todo se queda ensombrecido por las vistas. No son unas rocas sin más, por algo es uno de los paisajes más fotografiados del país. Y me recordó el porqué de querer recuperar los viajes en que nos perdíamos en la montaña.

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Fueron apenas dos semanas, pero exprimimos al máximo los días para sacar lo mejor de Escocia. Sin duda, junto con Noruega, uno de mis países favoritos hasta la fecha.

Banda de gaitas

Coos

A finales de año hicimos una escapada a Sofía con una breve escala en Atenas que nos permitió revisitar la capital helena, la cuna de nuestra civilización. Habíamos estado en 2008 como punto de partida de nuestro primer crucero, y la habíamos pateado en visión exprés. Sí, ya sé que una escala de 24 horas no es precisamente relajada, pero nuestra vez anterior salimos a las 4 de la tarde del barco tras el procedimiento de registro y creo que teníamos que volver a las 8 para zarpar. Así que apenas nos dio para mucho. Y aún así conseguimos subir a la Acrópolis, callejear por Monastiraki, Plaka, asistir al cambio de hora en Sintagma y llegar hasta el Templo de Zeus Olímpico.

Evzones

Así que, con estos antecedentes, 24 horas era muchísimo tiempo incluso contando con lo pronto que anochecía. Y además tuvimos la suerte de que no nos lloviera. Hacía frío y hubo que abrigarse bien, pero en seco.

Como se ve en el mapa subimos hasta el Acrópolis, después continuamos por el Ágora Romana, el Antiguo Ágora y el Cerámico; callejeamos por los barrios de Psirrí, Monastiraki y Plaka; visitamos la Catedral y pasamos por la Plaza Sintagma; seguimos paseando Ermou hasta llegar al Arco de Adriano y el Templo de Zeus Olímpico y para finalizar la mañana pasamos por el Estadio Olímpico, el Zappio y los Jardines Nacionales. Por la tarde subimos al Monte Licabeto para ver atardecer.

Partenón

Ágora Romana

Templo de Hefesto

Cerámico

mezquita otomana de Tzistarakis

Biblioteca de Adriano

Atenas

Catedral de la Anunciación de Santa María

Parlamento

Iglesia Bizantina Kapnikarea

Arco de Adriano

Templo de Zeus Olímpico

Estadio Panathinaikó

Jardines Nacionales

Zappeion

Monte Licabeto

Monte Licabeto

No nos habría dado tiempo a cumplir con todo el recorrido si hubiéramos entrado en todos los conjuntos arquitectónicos. Por ese motivo filtramos y visitamos los que nos parecían imprescindibles como la Acrópolis o el Antiguo Ágora con el Templo de Hefesto, la Stoa y las ruinas. Sin embargo, obviamos otros porque lo poco que se conserva en pie se ve desde fuera, como el Cerámico, la Biblioteca de Adriano, el Templo de Zeus o el Ágora Romana.

En la segunda etapa de este viaje, y motivo principal en realidad, visitamos Sofía. Descubrimos un poco de Bulgaria, un país desconocido hasta la fecha para nosotros. Y aunque su capital no es la ciudad más maravillosa del mundo, tiene una historia que se remonta hasta el siglo VIII a.C. Además, tuvimos la oportunidad de hacer una excursión a la cercana Plovdiv, que conserva un casco histórico colorido y singular.

Bandera

Sofía, en pleno centro de los Balcanes, es la capital de Bulgaria y también la ciudad más grande y poblada del país. Su localización la convierte en un lugar estratégico, ya que se encuentra en un cruce de caminos que conecta la Europa Occidental con Oriente Medio. El hecho de que Bulgaria haya sido un territorio conquistado por varios pueblos, hace que tenga una amplia riqueza cultural. Aunque Sofía se encuentra en un proceso continuo de transformación hacia la globalización, se conserva gran parte de su patrimonio cultural, arquitectónico e histórico. El más claro ejemplo es Serdika, donde en una manzana encontramos una mezquita, una sinagoga y una iglesia. Además de unas ruinas tracias y romanas.

Iglesia Sveta Petka

Sinagoga

Mezquita Banya Bashi y ruinas

Este pasado multicultural ha dejado joyas arquitectónicas en la ciudad como la Iglesia Redonda de San Jorge, la Catedral de Sveta Nedelya, la Iglesia Rusa, el Teatro Nacional Ivan Vazov y por supuesto la Catedral de Alejandro Nevski. Cada una de ellas totalmente diferente a la anterior en su diseño.

Iglesia Redonda de San Jorge

Catedral de Sveta Nedelya

Iglesia Rusa

Teatro Nacional Ivan Vazov

Catedral de Alejandro Nevski

Estos majestuosos y ornamentados edificios contrastan con las construcciones comunistas de hormigón y cemento pensadas para su funcionalidad y no para destacar por su diseño. También de esta época son las infraestructuras, las grandes avenidas y arterias que cruzan la ciudad y los transportes. Aunque está en proceso de remodelación con la entrada en la Unión Europea y se nota que ha llegado la apertura capitalista con la llegada de franquicias y multinacionales.

Bulevar María Luisa

Plaza de la Independencia

Sofía

Sin embargo, aunque queden vestigios de la época comunista, para acercarse más aún a esta época de la historia de Bulgaria podemos visitar el Museo de Arte Socialista, donde se han reunido esculturas y pinturas que fueron retiradas tras la caída del Régimen.

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Sofía no es una de las capitales europeas más sorprendentes, no está al nivel de Praga, Budapest, Viena, Berlín, París, Madrid… pero también tiene su historia. Si Atenas se podía concentrar en 24 horas porque la parte histórica estaba bien delimitada, lo de Sofía es mucho más sencillo aún. Está todo bastante cerca, a un paseo tranquilo y si te cansas siempre puedes tomar un medio de transporte o hacer una parada en el mercado central y saborear una cerveza local o aprovechar para comprar comida local.

Trolebús

Mercado Central

Cervezas

En este caso estructuramos la visita en varios días, concentrando la parte histórica en el día más largo y dejando para el último lo más alejado antes de marcharnos:

Y entre medias, hicimos una excursión a Plovdiv, a dos horas de Sofía. Es la segunda ciudad más grande de Bulgaria y en una época en la que no existía Atenas, Roma ni Constantinopla, suponía un cruce de caminos entre Asia y Europa. De ahí que tenga una mezcla de culturas como la tracia, la romana, la búlgara o la otomana.

Estadio Romano

Mezquita Dzhumaya

Plovdiv supuso el contraste a Sofía. Con un casco histórico peatonal plagado de iglesias y construcciones del Renacimiento Búlgaro, un anfiteatro romano o ruinas tracias y romanas. Una zona que está sobre una colina y que nos permite asomarnos al resto de la ciudad.

Anfiteatro Romano

Staria Grad

Staria Grad

Plovdiv

En la parte nueva me gustó mucho el colorido barrio de Kapana con tanta vida en sus calles. Sus bares, los locales de artesanos, las banderitas, los murales…

Kapana

Kapana

Plovdiv

Queda todo también muy concentrado:

Y como bonus nos dio tiempo a hacer una excursión a la Fortaleza de Asen, de la que apenas quedan restos salvo la Iglesia de la Santa Virgen de Petrich que parece suspendida sobre el valle. Un lugar totalmente inesperado. Desde luego Bulgaria tenía muchas sorpresas escondidas.

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

De un viaje a Sofía sacamos una escala en Atenas y una excursión a Plovdiv y alrededores, con lo que se puede decir que aprovechamos bien nuestra escapada. Nos hizo más frío que en Atenas, ya que esta se encuentra más próxima al mar mientras que Sofía está rodeada de montañas. En cualquier caso nada que no esperáramos en el mes de diciembre y que no se pudiera remediar. Como dicen los noruegos: “no hay mal tiempo, sino ropa inadecuada”.

Y con Bulgaria cerramos el año llegando a alcanzar los 25 países. A por 2017.