Viaje a Estambul: Preparativos

Vaya paso llevamos de 2016 y yo aún sigo con los viajes de 2015. A ver si antes de que acabe el año puedo acabar las entradas. Por suerte, fue una escapada, así que no se me dilatará tanto en el tiempo.

Este viaje lo hicimos en noviembre aprovechando unos días de vacaciones que nos sobraban. En teoría teníamos el año cerrado, pues ya habíamos tenido buen trote con Japón y Capitales Imperiales, pero a principios de septiembre Iberia lanzó una promoción en la que había alguna que otra buena oferta (aunque en abril de 2016 canceló temporalmente los vuelos a Estambul por baja demanda). Mi hermano que iba a venir a pasar unos días a España se lo pensó mejor y se preparó una escapada de una semana a Estambul y Atenas. Tras pensarlo el fin de semana, el lunes decidimos apuntarnos nosotros también a Estambul, ya que Atenas lo vimos en 2008 en el crucero por las Islas Griegas. Y al final, mis padres, que también se estaban guardando unos días para el puente de octubre, se apuntaron. Era un destino al que le tenían ganas, y qué mejor oportunidad que hacerlo todos juntos. Que seguro que si queremos planificar un viaje en familia, no sale, ya que hay que cuadrar muchas vacaciones, presupuestos, destinos…

Para el alojamiento elegimos el Serdivan Apart Hotel. Un aparthotel en el barrio de Sultanahmet, bastante bien situado en el casco antiguo de la ciudad. Reservamos una habitación de 2 y otra de 3, ambas con cocina y baño. La de 3 con un sofá cama. La de 2 costaba 20€ la noche y la de 3, 25€. Bastante asequible.

Serdivan Hotel

Y como teníamos poco tiempo para organizar una ruta, escribí a la oficina de información y turismo que me mandaron un libro, unos folletos y unos mapas. Eran pocos días, así que no nos iba a dar tiempo ver todo, lógicamente, pero al menos nos daba para lo más importante.

Lunes: Llegada y visita al Gran Bazar

Gran Bazar

Martes: Santa Sofía, Hipódromo, la Mezquita Azul, visita a la Cisterna Basilica, subida a la torre Gálata, tomar ferry hasta Asia para ver atardecer y visita al Bazar Egipcio.

Santa Sofía

Mezquita Azul

Cisterna Basílica

Torre Gálata

Atardecer en Üsküdar

Bazar de las Especias

Miércoles: Visita al Palacio Topkapi.

Entrada al Palacio

Estaba todo bastante concentrado, y nos quedarían muchos lugares por descubrir, pero teníamos intención de exprimir al máximo los días. Nada nuevo para nosotros.

Lo siguiente fue preparar la documentación, necesitábamos solicitar el visado. Que no es más que rellenar cuatro datos y pagar unos 18€ al cambio. Además, había que sacar un seguro de viaje ya que Turquía no está en la UE, y por tanto no nos servía la tarjeta sanitaria. Nosotros lo contratamos con Mapfre.

Y por último, sólo nos quedaba la divisa. La moneda turca es la lira. Y como ya habíamos descubierto en otros viajes, resulta más económico sacar efectivo en cajero que pedirlo al banco, así que así hicimos al llegar al aeropuerto.

Por lo demás, no necesitamos más. Ganas de descubrir Estambul.

Mezquitas

Comenzamos.

Nueva serie a la lista “para ver”: 11.22.63

11.22.63 es una miniserie de ocho episodios de suspense basada en el libro de mismo nombre de Stephen King (otra adaptación más). Y cuenta como productor ejecutivo con J. J. Abrams,  que ha resucitado la saga de Star Trek o se ha atrevido con Star Wars consiguiendo mejor rendimiento que la última trilogía de Lucas. Pero si por algo es conocido Abrams es por el filón que consiguió con Lost (Perdidos). También suyos son otros proyectos de altísimo nivel como Alias, Fringe y Person of Interest. Y con menos éxito, aunque pintaba muy bien, Alcatraz. Le atraen el suspense y la ciencia ficción, las conspiraciones y los viajes en el tiempo, los cliffhangers y los misterios, así que tiene todo el sentido que esté tras esta adaptación de una novela que cumple con sus favoritos.

La historia gira en torno a Jake Epping, un profesor de inglés recientemente divorciado que se encuentra con la petición de su amigo Al Templeton de viajar a en el tiempo para evitar el asesinato del presidente de los EEUU John F. Kennedy, la ilusión personificada de muchos estadounidenses. La intención está en la premisa ¿Habría sido diferente la historia del país si JFK no hubiera sido asesinado el 22 de noviembre de 1963 (de ahí el título – en inglés el mes se pone delante del día en las fechas – )? ¿Habría habido guerra de Vietnam?

Al lo ha intentado en varias ocasiones, pero no ha tenido éxito, y dado que se le acaban los días porque está enfermo, le pide a Jake que sea él el encargado esta vez. Sin embargo, Jake no puede coger la libreta de El Ministerio del tiempo y elegir el día en cuestión, sino que su portal le da acceso al 21 de octubre de 1960, al mismo minuto una y otra vez. Esta es la primera de las reglas del viaje en el tiempo: el salto temporal será siempre en el mismo momento. Así pues, tendrá que vivir durante tres años en otra época hasta llegar al día D. Y mientras, tendrá que investigar para descubrir la verdadera historia del asesinato y las conspiraciones, pues existen contradicciones en torno a la culpabilidad de Lee Harvey Oswald.

La segunda regla es que no importa el tiempo que esté al otro lado, cuando vuelva a su presente sólo habrán pasado dos minutos. Y además, la tercera es que cada vez que vuelve al pasado, la historia se resetea, por lo que ha de intentar acertar a la primera para que no le pase como a Al que tenga que ir y regresar varias veces.

El primer capítulo dura 80 minutos y sirve de punto de partida de la trama. Se presenta a los personajes, la puerta del armario que da acceso al Texas de 1960, las 3 reglas… Quizá se desarrolla así en la novela, o tal vez porque es una miniserie, pero en lugar de ir descubriendo estas normas, las pautas, la reticencia del pasado a ser cambiado (el momento en el restaurante mexicano es de traca, o los “no deberías estar aquí“); se nos presenta todo de golpe. Y nos lo explica Al, con sus vivencias, con sus errores, con sus pistas. Por un lado vemos los avances de Jake, pero a la vez tenemos intercalada la voz en off de Al o se nos muestran flashbacks de una conversación entre los dos viajeros. Esta narración redondea más la historia, que nos hace entender los pasos que va dando.

Habrá que ver los siete episodios restantes, pero de momento pinta muy bien. Parece que es autoconclusiva, aunque Abrams y Carpenter, quien se encargó de adaptar la novela a guion, están planteándose nuevas historias. Supongo que ya no tendría mucho sentido, porque no es una serie sobre viajes en el tiempo. Es una serie sobre un viaje concreto en el tiempo con un objetivo en la fecha que le da nombre. Aunque se podría hacer como Deutschland 83. Quién sabe.

Jugando a egiptólogos

Nos gustó tanto la experiencia de los juegos de escape, que decidimos repetir. Parecía complicado elegir con tantas opciones y con la limitación de participantes, que suele ser de 2 a 5 y nosotros pensábamos que seríamos 8. Sin embargo, nos quedamos en 4, bien por incompatibilidad de horarios laborales o por algún cambio de opinión.

No obstante, hay varias empresas que ofrecen la posibilidad de competir al mismo juego a la vez en dos equipos. Es decir, tienen varias salas iguales, y es una manera de que todo el mundo participe cuando se trata de grupos de más de 5. De esta forma tienes un aliciente más al de salir de la sala: ganar a tus amigos en la otra sala.

El número de integrantes lo suele determinar el tamaño de la sala y también es aconsejable que no sean grupos muy numerosos para que todo el mundo pueda aportar algo y no se pierda el desarrollo del juego, que incluso con 4, ocurre.

En fin, que allá que nos lanzamos los 4 a la búsqueda de un nuevo reto. Para esta vez nos decidimos por la temática egipcia y reservamos en La Pirámide, de Escape Room Madrid. No tuvimos mucho problema, ya que en medio del puente de agosto, Madrid estaba medio vacío.

pirámide

Al igual que en el caso anterior, teníamos 60 minutos para resolver los distintos enigmas, puzles y acertijos y conseguir así salir de la sala. Si en algún momento te quedas atascado, puedes solicitar alguna pista, ya que el grupo estará siendo monitorizado. Aquí encontramos una diferencia, y es que en Fox in a box si te ven atascado te van preguntando si quieres alguna ayuda; en Escape Room, no, sólo si la solicitas. Además, en el búnker podíamos oír y nos podía oír la persona que seguía nuestros avances, mientras que en La Pirámide la monitorización solo era visual, sin audio. De todas formas, no nos hizo falta ninguna pista ya que tuvimos un día muy inspirado.

Nos metimos dentro de un equipo de egiptólogos que se había quedado atrapado en la pirámide de un faraón. Este mandó construir su tumba con enigmas y retos, por lo que al derrumbarse la entrada no quedaba otra solución que resolver sus pruebas para encontrar una salida. Y nos lo tomamos tan en serio que nos sobraron más de 19 minutos. ¡Olé nosotros!

Fue divertido y nos lo pasamos muy bien. La dinámica era diferente al búnker, ya que aquí no había llaves que abrieran candados, sino que todo iba mediante enigmas y resoluciones. Pero está bien ya que así no sabes a lo que vas, vuelve a ser novedoso y diferente.

Como detalle, te llevas un diploma. Una pena que no ponga el tiempo de resolución.

Pirámide diploma

En Escape Room Madrid tienen tres juegos de escape diferente, y con este vale descuento, seguro que volvemos y repetimos. Parece que suena diciembre. Ya os contaré, porque parece haberse convertido en una costumbre, ya que nos gusta poner a prueba nuestras capacidades de observación, nuestro ingenio, imaginación y agilidad mental. ¿se nos sumará alguien más?

Trucos viajeros: Ahorrar para viajar y viajar ahorrando

Cuando hablaba de los tópicos viajeros mencioné uno muy recurrente: Cómo se nota dónde hay dinero.

Billete 5000

No sé si es un mantra que algunos se repiten para tener la excusa de que no pueden permitirse viajar o es que realmente creen que hay que tener un buen nivel adquisitivo para viajar. Afortunadamente, en casa trabajamos los dos, por lo que sí, tenemos dos sueldos y después de pagar hipoteca, recibos y comida, algo de remanente nos queda. Pero no tenemos cuenta en Panamá. Ni falta que hace.

Existe una sensación de que viajar es caro. No sé si se debe a la España de los años 60 cuando comenzó el turismo. Los que viajaban y hacían turismo eran los extranjeros. Las famosas suecas. El español de a pie se iba al pueblo, los pocos que salían de esta rutina interior eran los pudientes. Supongo que desde hace unos años, con la crisis, se ha vuelto a esa idea. Y hay casos realmente desgarradores, sin embargo, lo he oído de gente que tiene una situación no muy diferente de la mía.

Como decía cuando hablé de los tópicos, es una cuestión de prioridades: hay quien prefiere una casa más grande, un coche más caro, salir los fines de semana, fundir la tarjeta en ropa… Sin embargo, si se quiere ajustar, con pequeños ajustes en el día a día podemos sumar un buen presupuesto para viajar.

¿Cómo podemos hacer para ahorrar?

  • Se puede recurrir al reto de las 52 semanas y poco a poco llegar a los casi 1400€. Una cantidad para nada despreciable.
  • Un clásico es reducir o dejar el tabaco o el desayuno fuera de casa a diario.
  • Si comemos en el trabajo, se ahorra bastante llevando la comida de casa, también para los tentempiés entre comidas, cafés o bebidas. Yo voy a trabajar que parezco un sherpa.
  • Es recomendable revisar de vez en cuando los contratos de luz, agua, gas, teléfono… ya que las compañías están en continuo cambio y lo que era la mejor opción en su día, puede que no lo sea en la actualidad. También puede darse el caso de que quien cambie sea el consumidor y sus necesidades. A nosotros nos pasó con el teléfono, que Movistar comenzó a subir las tarifas cada poco tiempo sin ofrecer realmente nada nuevo. Así que valoramos otras opciones y ahora pagamos la mitad cada mes porque ajustamos nuestras tarifas en base a nuestro consumo.
  • También hay que tener en cuenta las suscripciones o inscripciones, si realmente seguimos haciendo uso de ellas. Un caso muy común es el del gimnasio. Podemos encontrar opciones gratuitas para hacer deporte como salir a correr, usar los parques con aparatos, usar vídeos en casa, salir con la bici o los patines (si ya contamos con ellos).
  • También unido al ejercicio está el gasto en gasolina o transporte. A veces podemos ir caminando, con lo que ahorramos y a la vez nos movemos. Ahorrar en transporte es también saber elegir cuál es la mejor opción a la hora de comprar billete, como por ejemplo decantándonos por uno de 10 viajes en vez de uno sencillo. Yo tengo el mensual y vaya si lo amortizo.
  • Generalmente en un área donde más se puede recortar es en el textil. Solemos comprar ropa porque sí, porque hay cambio de temporada, porque hay rebajas. Pero realmente acumulamos más de lo que necesitamos, así que conviene preguntarse si realmente necesitamos esa nueva prenda. Una buena iniciativa es evitar los centros comerciales para así no caer en la tentación. Aunque yo reconozco tenerlo bastante fácil en este aspecto, pues me despiertan tan poco interés las modas, que al final cubro las necesidades en rebajas con prendas básicas. Y cuando algo entra en el armario, suele ser porque hay algo que está saliendo.
  • Si eres muy fiestero, quizá por ahí el bolsillo parecerá tener un agujero. Puedes intentar alternar salidas nocturnas a locales de ocio con cenas en casa o casas de amigos. No cortas el gasto drásticamente, pero sí lo reduces.

Obviamente, todos estos puntos son subjetivos. Si quieres ahorrar para irte de viaje, lo primero que has de hacer es analizar tu vida para ver en qué gastas y cuándo. Cuál es el objetivo y qué “sacrificios” estás dispuesto a hacer. Yo no digo que los demás tengan que hacerlos, pero sí que es posible, si se quiere, claro.

Pero además de todo este ahorro previo, también se puede ahorrar viajando. Se trata de ajustar el viaje a nuestras necesidades, gustos y bolsillos. Está claro que viajando por libre siempre es más barato, ya que tú sumas o restas, no hay extras de agencia. Hay que tomar las decisiones adecuadas.

Cuando tenemos un presupuesto, llega el momento de las decisiones. A veces es más fácil no tener ni fecha ni destino prefijado, ya que te permite buscar ofertas. Si te gusta viajar, es fácil, seguro que tienes mil sitios que te gustaría conocer, así que es cuestión de ver cuándo es el momento adecuado para cada viaje.

Si tienes flexibilidad con las fechas, no lo dudes, busca temporada baja o media y/o destinos no tan comunes. Ojo con las temporadas de tifones y huracanes, conviene saber si hay algo detrás de ese ofertón. Y muy importante los trucos para elegir vuelo o alojamiento. Ya hablaré de esto otro día.

Hotel Neruda Design

Y por último, el ahorro en destino. ¿Cómo? Pues buscando actividades gratuitas o llevar ya de casa descuento en páginas como Cuponation, atrapalo, groupon, groupalia… Por supuesto, se ahorra más cuanta más información se tenga. Por ejemplo, si conoces los medios de transporte del destino porque te has informado, vas a tiro hecho. Si llegas allí y vas a lo que primero salga, puede que sea lo más caro.

Y sobre todo, la comida. Creo que es donde más se puede recortar. Ojo, no quiere decir que haya que comer mal, puedes encontrar maravillas gastronómicas en puestos callejeros y saldrán infinitamente más baratas que sentarte en un restaurante.

Kebab

Bandeja de sushi

De momento, aquí os dejo unos truquillos de cómo ahorrar para un viaje (y para cualquier cosa, en realidad) y eliminar así la idea de que hay que ser un adinerado para salir a descubrir mundo. Todo es proponérselo.

Momento Antidiógenes

Ya reflexioné sobre si almacenamos más de lo que deberíamos aquí, y la verdad es que desde entonces, intento hacer revisión de objetos, hacer una limpia. Mis momentos antidiógenes, que los llamo.

Un par de años después de aquella reflexión, no nos quedó otra con un salón inundado como ya comenté. Tuvimos que desprendernos de objetos deteriorados por el agua. Y como tuvimos que tirar el mueble de la televisión, pues quedó hinchado, movimos una estantería que teníamos en el estudio. Como había tirado apuntes y me había deshecho de objetos decorativos y chorradas varias, pues ahora necesitaba menos espacio para almacenar lo que sí me quedé. Al mover la estantería de estancia, aprovechamos para otra criba.

Incluso hemos hecho antidiógenes al arreglar y pintar el pasillo. Que sí, que es un pasillo, que parece una tontería. Pero para volver a colgar cuadros, me puse a cambiar fotos, para renovar un poco.

Vinilo

Para crear los cuadros de viajes tuve que repasar álbumes, filtrar lo que quería exponer y apartar lo que no sabía ni porqué estaba guardando.

Materiales

Luego añade complementos a la nueva distribución. Y quitas de un lado un complemento, un adorno de otro, y te pones, te pones… y al final acabas con un montón de cosas para deshacerte. Que si vasos de velas que tienen el borde golpeado y te puedes cortar, un quemador de esencias que ya no usamos, fotos, lo que había apartado de los cuadros…

No viene nada mal un repaso de estos de vez en cuando. Aunque creas que lo llevas todo bajo control, que no estás comprando cosas innecesariamente, que no guardas cosas por rellenar espacios, al final, las viejas costumbres se cuelan por algún resquicio. Seguro que la próxima primavera, si nos lanzamos a arreglar el salón, volvemos a hacer buena limpia.

Nueva serie a la lista “para ver”: Motive

Me había propuesto no añadir a la lista más series policíacas, pero al final acabo cayendo. También he de reconocer que no es un procedimental más. Motive es un drama criminal cuya particularidad reside en que nada más comenzar el capítulo sabemos quiénes son asesino y víctima. Así pues, no partimos de un asesinato y una búsqueda de un malhechor, sino que a lo largo de la trama vamos acompañando a los detectives en su proceso de averiguaciones para descubrir ese motivo que llevó al asesino a cometer el crimen. A lo largo del episodio se recurre a múltiples flashbacks que van a ir conformando poco a poco el puzle del asesinato.

El reparto está liderado por la intuitiva detective de homicidios Angie Flynn, que además tiene que lidiar con un hijo adolescente. No sé si por ser canadiense, pero tanto el personaje de Flynn, como la comisaría, la ambientación, iluminación y narrativa me recuerda a The Listener, con una protagonista femenina también a la cabeza. Acompañan a Flynn, Óscar Vega, el detective Brian Lucas, la doctora Betty Rogers y el sargento Mark Cross.

Está producida por Daniel Cerone, conocido por El Mentalista y Dexter y está rodada íntegramente en Vancouver. Cuenta con cuatro temporadas, pero como ocurre con las series canadienses, son cortas, con 13 capítulos al año. Quizá eso me animó también a sumarla a la lista para ver. Además, cuenta con episodios autoconclusivos, cada uno es un caso y a otra cosa mariposa. Fuera miedo a spoilers.

Parece una serie interesante si te gustan las series criminales y no te importa conocer de antemano al asesino. Por un lado se pierde la intriga de descubrir quién lo hizo. Aunque aquí he de decir que últimamente suelo saber quién es el culpable. Muchas veces porque se ve venir el giro argumental, que no es tal. Pero en la mayoría de los casos por ese secundario tan conocido y recurrente. Si sale alguien muy conocido por otras series como sospechoso, tiene el 99% de posibilidades de ser el malo.

Sin embargo, por otro lado le da una perspectiva diferente al ver cómo los detectives siguen las pistas y conexiones hasta descubrir el motivo del crimen. Que al final es el Leit Motiv, que por algo se llama Motive.

Viajar II

Ahora que he acabado con el Interrail (aunque me sigue quedando otro viaje del 2015 por contar), siguiendo esta entrada de 2013, recopilo cómo hemos continuado estos últimos años recorriendo el globo terráqueo.

Nos habíamos quedado en 2013, que no pintaba muy viajero porque acabábamos de comprarnos una casa y aún estábamos echando cuentas de lo que vendría. La buena noticia es que ya teníamos el 95% de los muebles y electrodomésticos, por lo que no tuvimos que hacer un gran desembolso. Así que, podíamos seguir con nuestro afán viajero.

Hicimos una escapada en el puente de mayo a Cádiz y alrededores, una zona que no habíamos visitado juntos. El sur es algo que solemos evitar por aquello del calor, así que como aún el termómetro no subía de los 30º, nos pareció un buen momento antes de que empezara a apretar. Nos alojamos en Jerez y nos acercamos a Cádiz, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Puerto Real, San Fernando, Chiclana y Medina Sidonia. Paseamos por las playas, comimos pescaíto frito y deambulamos por sus calles llenas de historia.

Playa Cádiz

Chipiona

Medina Sidonia

Jerez de la Frontera

Catedral

Teatro Falla

Rafael Alberti

Medina Sidonia

El Puerto de Santa María

San Fernando

Comida

Comida

Y para viaje de verano nos animamos a hacer el interrail por Benelux. Unos 10 años antes nos habíamos planteado hacer un interrail, pero finalmente no salió y se quedó en el limbo. Al final el viaje que hicimos no tenía nada que ver, pero aún así nos abrió la veda para una nueva forma de viajar. A priori se asocia a mochileros, pero viene a ser un pase de tren, simple y llanamente. Nada te impide volar hasta el país que quieres recorrer o dormir en hoteles en lugar de albergues, estaciones o trenes nocturnos. Todo depende, como siempre, del presupuesto y de las preferencias del viajero.

Recorrido

El pase se puede comprar para un país o el global, que te permite viajar por todos los que están asociados al InterRail. Sin embargo, hay excepciones como Benelux, que es un pase de tres países: Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Además, hay compañías que te venden pases con varios países limítrofes, con lo que permite una configuración al gusto.

De Bélgica destacaría Brujas, Gante y Amberes. En general podríamos decir que lo que me gustó fue la parte flamenca. Si bien es cierto que no vimos mucha parte francesa. Ni siquiera me gustó especialmente Bruselas. No sé si por ser una gran ciudad, por la decepción del Maneken Pis o del Atomium, salvo la Grande Place, no me despertó mucho interés.

Amberes

Brujas. Plaza

Gante

Gante

Burg

Atomium

Maneken Pis

Lovaina

Namur

Palais. Lieja

Luxemburgo tampoco me atrajo especialmente, pero en honor a la verdad, únicamente pasamos una tarde en su capital. Sí, tiene algún edificio interesante y el famoso puente. Por lo demás, mucho coche de alta gama y gente de alto nivel adquisitivo por sus calles.

Puente Luxemburgo

Luxemburgo

En Los Países Bajos sin embargo podemos encontrar lugares interesantes. La única parada que no me gustó fue Rotterdam. No sé si fue el cansancio, el calor, la humedad, el vanguardismo de la ciudad portuaria… el caso es que pasó sin pena ni gloria en nuestro viaje. Por el contrario, Edam, Volendam y Marken; Haarlem, Leiden, Delft; La Haya, Utrecht, Maastricht, Eindhoven e incluso el improvisado Amersfoort nos sorprendieron gratamente. Destacan sus construcciones, sus canales, los centros históricos de las ciudades y, cómo no, sus molinos y zuecos.

Edam Canales

Zuecos

Marken

Calle de Marken

Quesos

Amersfoort

Zaanse Schans

Molino Adriaan

Leiden

Leiden

plaza Vrijthof

Claustro Catedral. Utrecht

Catedral de San Martín. Utrecht

Eindhoven

Ámsterdam también es una ciudad con mucho encanto, sin embargo al ser la capital acoge a mucho más turismo, y al ser agosto, había bastante movimiento. Eso le da más vida a la ciudad, así que no es una pega, pero sí que resultaba algo incómodo deambular por sus calles, sobre todo por las bicis que iban esquivando peatones.

Bicis Ámsterdam

Barrio rojo

Ámsterdam

Barco vivienda en Ámsterdam

Ámsterdam

2013, un año con una escapada nacional y un viaje internacional. Primavera en el sur y verano en el norte. Al final se nos dio mejor de lo que pensábamos cuando comenzamos el año. Qué lejano queda todo aquello.