Nueva serie «para ver»: Las cuatro estaciones

Conservar amistades con el pasar de las décadas no es tarea fácil. Los trabajos, la falta de tiempo, la distancia o los distintos caminos que cada uno toma acaban distanciándonos de gente de la que en determinado momento éramos inseparables. En Las cuatro estaciones sin embargo hay tres parejas de amigos que han conseguido mantener su relación durante veinte años y siguen con la tradición de hacer cuatro quedadas al año (una por estación). No obstante, al igual que la amistad, el amor también se acaba, y cuando uno de los seis anuncia que quiere separarse se su mujer, la estabilidad del grupo se tambalea. Porque claro, ¿Cómo repartimos los amigos tras una ruptura?

Basada en la película homónima de Alan Alda estrenada en 1981, Las cuatro estaciones recoge en su primera temporada los devenires de estas tres parejas en el período de un año, dos episodios por encuentro. Arranca en primavera, cuando se reúnen en la casa del lago de Nick (Steve Carell) y Anne (Kerri Kenney-Silver) porque estos celebran sus bodas de plata. El ambiente festivo cambia cuando Nick comunica a sus amigos que ya no conecta con su mujer y quiere divorciarse de ella. Una vez que detona esta bomba, salen a la luz secretos, resentimientos, reproches e infidelidades y la reunión de amigos queda arruinada. Y es que cuando cae lo que parecía la relación más estable de las tres, Kate (Tina Fey) y Jack (Will Forte) y Danny (Colman Domingo) y Claude (Marco Calvani) comienzan a cuestionarse su propia felicidad.

El primer capítulo de esta serie creada por Tina Fey, Lang Fisher y Tracey Wigfield nos deja con las cartas sobre la mesa tras el inesperado giro y muchos conflictos por delante. Y si bien el argumento tampoco parece especialmente disruptivo ni novedoso, el elenco (especialmente Frey y Carell) y la curiosidad por ver cómo evoluciona la dinámica del grupo a lo largo de ese año de encuentros me lleva a añadirla a mi lista de «series para ver«.