Mercadillos Navideños Alemanes. Día 2 VI: Mainz

Apenas nos quedaba una hora de luz, por lo que después de una breve parada para comer en la Marktplatz, continuamos con nuestro paseo por Mainz. Tomando la Schustertraße, en el cruce con la Betzelsrtraße nos encontramos con la Alte Universität, el edificio renacentista de la antigua universidad, construido entre 1615 y 1618 por la orden jesuita.

En el siglo XIV comenzaron a fundarse diversas universidades en las regiones de habla alemana, hubo tal desarrollo que, a finales de la Edad Media, Alemania era el país con mayor número de universidades de Europa. Y es que para los pequeños principados contar con una universidad era una manera perfecta de aumentar tanto su prestigio como su poder. Además de ser una forma de controlar la educación de sus élites.

Lamentablemente de esta universidad no se conservan muchas fuentes, porque con la conquista y destrucción de la ciudad en varios momentos de su historia se perdieron muchos documentos. Lo que sí se sabe es que este edificio inicialmente funcionó como escuela latina jesuita y como sede de las facultades de teología y filosofía. En sus inmediaciones se encontraban las residencias estudiantiles, donde los estudiantes vivían con sus profesores y donde se impartían las clases. Con la supresión de la orden jesuita en 1773 esta construcción pasó a manos de la universidad y se convirtió en la principal para todas las facultades.

En 1793, durante el asedio y bombardeo de Mainz el tejado se se incendió y la buhardilla occidental, con su torreón, quedó totalmente destruida. Después, con la ocupación francesa, el edificio sirvió como cuartel, función que mantuvo hasta 1889, cuando ya se habían retirado los galos. Posteriormente albergó oficinas gubernamentales y el instituto de enseñanza superior femenino de la ciudad.

Con el bombardeo de agosto de 1942 el edificio quedó reducido a cenizas y tuvo que ser reconstruido en la década siguiente. Hoy en día acoge el Instituto Leibniz de Historia Europea y el Departamento de Periodismo de la Universidad Johannes Gutenberg.

Al otro lado de la calle, se erige la Iglesia San Quintín, considerada como la más antigua de Mainz (se la menciona en un documento de 774). Construida en estilo gótico tardío entre 1288 y 1330 está dedicada al patrón de los presos. El segundo santo patrón de la iglesia es San Blas.

Al igual que la universidad, esta parroquia sufrió grandes daños por un incendio. En este caso fue por uno que se propagó desde el cercano barrio judío. También sirvió como cuartel, en un primer momento para las tropas suecas durante la Guerra de los Treinta Años, y más tarde para las francesas tras la batalla de Leipzig.

Durante los bombardeos aéreos de la II Guerra mundial quedó gravemente tocada y se perdieron varias reliquias. Los muros se salvaron, por lo que se iniciaron de inmediato los trabajos de reconstrucción y renovación y en 1948 ya estaba de nuevo en funcionamiento. Después, en la década de los 60 se realizaron nuevas actuaciones en el exterior y en el campanario para recuperar su diseño medieval original.

La torre cuenta con un apartamento que, hasta el siglo XX funcionó como puesto de vigilancia contra incendios de la ciudad, y es que desde él se se podía contemplar prácticamente toda la zona urbana de la antigua Mainz.

Algo que llamó nuestra atención a la hora de cruzar los pases de cebra fueron los muñecos de algunos de sus semáforos. Conocía los de la RDA, pero no estos de un personaje con gorro y gafas. Y resulta que se trata del duende Det, uno de los dibujos animados más famosos de Alemania. Los semáforos se instalaron en 2013 para conmemorar el 50 aniversario de los Mainzelmännchen, unos personajes creados por el artista gráfico Wolf Gerlach para la cadena ZDF. Son seis muñecos: Anton, Berti, Conni, Det, Edi y Fritzchen y aparecían brevemente para indicar cuándo un programa pasaba a publicidad.

Dejando la iglesia a nuestras espaldas continuamos con nuestro paseo hacia la Schillerplatz, una pequeña plaza alrededor de la cual a partir del siglo XIII se fundaron monasterios e iglesias. Por ello era considerada como el centro de la actividad monástica de Mainz. Además, en ella se ubicaba uno de los tres mercados de frutas y cereales y el de ganado. En la Edad Media los grandes edificios monásticos fueron seguidos por las residencias de familias electoras y nobles de la corte, por lo que se convirtió en la zona residencial más prestigiosa de la ciudad. Y es que en la zona había terreno sin urbanizar, lo que permitía la creación de amplios jardines y parques en las inmediaciones de los edificios.

En el extremo noroeste destaca el Bassenheimer Hof, una residencia aristocrática construida en 1750 construida en estilo sobrio y clasicista del barroco francés. Fue vendido a las autoridades militares de la Fortaleza Federal de Mainz en 1835 y utilizado como cuartel hasta 1889. Tras pasar por varios dueños, en  la actualidad alberga el Ministerio del Interior del Estado de Renania-Palatinado.

En la parte sur se halla el Osteiner Hof, construido en estilo rococó entre 1747 y 1752 como residencia familiar del administrador principal del Electorado de Mainz. Durante la ocupación francesa sirvió como sede administrativa del recién creado Departamento del Mont-Tonnerre, después fue la sede del respectivo gobernador militar de la ciudad y, más tarde, de 1918 a 1930, albergó la administración de las fuerzas de ocupación francesas. El 20 de abril de 1933, con motivo de las celebraciones del cumpleaños de Hitler, la ciudad de Mainz cedió el edificio al Partido Nazi. No obstante, aunque estaba destinado a albergar a todas las organizaciones del partido, solo fue ocupado brevemente y en él solo se quedaron la dirección de las SA y las SS. Desde 1958 acoge el cuartel general del comandante regional de las Fuerzas Armadas Federales Alemanas.

La plaza se ha llamado de diferentes maneras en el pasado. Cuenta con el nombre actual desde 1862, momento en que se colocó la estatua del dramaturgo, poeta, filósofo e historiador alemán como conmemoración de su centésimo cumpleaños.

Siendo una de las tres plazas más importantes de Mainz, no es de extrañar que nos encontráramos con más puestecitos distribuidos por todo su espacio. Tras las casetas, medio escondida, se erige la Fastnachtbrunnen o Gran Fuente de Carnaval, una fuente de bronce de casi 9 metros de altura creada por Blasius Spreng y erigida en 1967 que, con más de 200 figuras, representa los símbolos del carnaval. Y es que la Schillerplatz está íntimamente ligada a las celebraciones del esta festividad. Sin ir más lejos, desde 1982, el 11 de noviembre a las 11:11 h se anuncia la llegada del Carnaval desde el balcón del Osteiner Hof.

Además, en la actualidad, es un importante nudo de transporte público de la ciudad. Desde la parada de Schillerplatz, se puede acceder directamente a casi todos los distritos ya sea en autobús o en tranvía.

No muy lejos, donde inicia la Ludwigsstraße, una de las principales comerciales de Mainz, nos topamos con otra estatua. Se trata del Gardetrommler, escultura del Tamborilero de la Guardia, figura simbólica de la Guardia del Príncipe de Maguncia, diseñada por Wolfang Oester y erigida en 1994.

Con los últimos minutos de luz llegamos a Leichhof, al sur de la Catedral. Le debe su nombre a que este espacio era el antiguo cementerio catedralicio. Se construyó en la zona cuando en el siglo XII el cementerio fue abandonado porque ya cada parroquia tenía uno propio.

Los edificios que hoy vemos en la plaza, como tantos otros de Mainz, tuvieron que ser reconstruidos en la década de los 50 tras haber quedado destruidos por los bombardeos del 45. Por aquel entonces la Leichhof no era peatonal, esta transformación del espacio se llevó a cabo en 1975, para conmemorar el milenio de la construcción de la Catedral y casi a la par que se renovó el casco antiguo de la ciudad.

En el centro se encuentra la Leifhofbrunnen, una fuente creada por Heinz Müller-Olm que representa a cinco figuras de la historia de Mainz:

  • Un legionario romano que tiene delante de sí la columna de Júpiter y un templo representando a la ciudad en la época romana.
  • Un obispo con la primera piedra colocada por el arzobispo Willigis en 975.

  • Un patricio portando una gran llave y acompañado por los símbolos de los gremios.

  • Un arquitecto con un plano y la fachada de una casa del barrio de Bleiche.
  • Y un quinto personaje sujetando un fragmento de la muralla de la ciudad y acompañado por un búho sobre una pila de libros y la universidad tras él.

En un extremo de la plaza se encuentra la pequeña St Johannis, una iglesia de origen carolingio que fue catedral de la ciudad hasta el siglo X. Estaba en obras y no pudimos ver mucho más que el exterior que no quedaba cubierto por las vallas y andamiajes.

Para concluir la visita, continuamos hacia Kirschgarten y alrededores, que si ya nos había gustado nada más llegar a la ciudad, ahora que ya empezaba a estar todo iluminado, sin duda el ambiente era mucho más encantador, como si estuviéramos en un cuento de los hermanos Grimm.

Y con estas últimas imágenes en nuestra retina, continuamos hasta la estación para coger el tren y regresar a Wiesbaden.

Llegamos completamente de noche, por lo que dimos una vuelta por los diferentes mercadillos, cenamos y algunos se tomaron un tradicional Glühwein, el vino caliente especiado.

Poco más nos dio de sí el día, pues comenzó a llover y decidimos retirarnos a descansar que al día siguiente queríamos madrugar para aprovechar al máximo las horas de luz. Además, cambiábamos de hotel y de ciudad.