Mercadillos Navideños Alemanes. Día 3: Frankfurt am Main

El tercer día de viaje tocaba cambiar de ciudad. Así pues, nos levantamos pronto y abandonamos el hotel. Como el billete de transporte no lo podíamos activar hasta las 9 de la mañana, hicimos una parada antes para coger un café y un bollo, que nos comimos de camino a la parada del bus. No es que estuviéramos muy lejos de la estación de tren, pero ya que íbamos con las mochilas y que el pase nos lo permitía, pues tiempo y esfuerzo que nos ahorrábamos. En Wiesbaden Hauptbahnhof tomamos el primer tren que nos llevaba a Frankfurt, prácticamente hicimos el camino inverso del primer día cuando llegamos desde el aeropuerto. Y como teníamos el hotel justo frente a la la estación central, aunque no pudiéramos hacer aún el check-in por ser demasiado pronto, lo que hicimos fue dejar el equipaje en recepción para ir más ligeros en nuestra visita.

Frankfurt am Main (Fráncfort del Meno en español), situada en el centro de Alemania en el estado federado de Hesse, es la quinta ciudad más poblada del país (tras Berlín, Hamburgo, Múnich y Colonia). En parte esto se debe a que es el centro económico y financiero más importante no solo de Alemania, sino de la Unión Europea. También es un importante nudo de comunicaciones (el río Main sigue siendo uno de los ríos comerciales más importantes del continente y el aeropuerto uno de los de mayor tráfico internacional) y la ciudad germana con mayor número de museos. Wiesbaden es capital administrativa del Land.

El área que hoy ocupa Frankfurt estuvo habitado en la antigüedad en primer lugar por los celtas y posteriormente por los romanos. Los primeros registros documentados de Franonovurd o Vadum Francorum datan del año 794, en la época de Carlomagno, quien la empleó como residencia imperial y centro administrativo. Durante la Edad Media se consolidó como importante centro comercial y político dentro del Sacro Imperio Romano Germánico.

En 1536 Frankfurt fue declarada sede permanente de las elecciones imperiales y, desde 1562 hasta 1792  se coronaba a los emperadores en la Kaiserdom. Su condición de ciudad libre imperial le otorgó una importante autonomía política y económica. Además, era un importante nudo comercial gracias a encontrarse en medio de la ruta entre Génova y los puertos del Mar del Norte. Esto hizo que muchos mercaderes adinerados se establecieran en la ciudad y que en 1585 se creara la Bolsa de Valores.

Con la caída del Sacro Imperio Romano Germánico en 1806, dejó de ser ciudad imperial y se convirtió en una ciudad independiente. Sin embargo, en las décadas siguientes tuvo un destino bastante cambiante. Primero en 1810 se convirtió en capital del Gran Ducado de Frankfurt, dentro de la Confederación del Rin bajo la influencia napoleónica. Apenas tres años más tarde, con la derrota de Napoleón en Leipzig, el ducado desapareció y Frankfurt volvió a ser independiente. No obstante, esto solo le duró dos años, pues en 1815 pasó a formar parte de la Confederación Germánica hasta que esta se disolvió en 1866 tras la guerra austro-prusiana. Entonces fue anexionada por Prusia. En 1871, con el Tratado de Frankfurt que puso fin a la guerra franco-prusiana, se creó el Imperio Alemán y durante las décadas siguientes la ciudad fue una de las más relevantes de este estado de nueva creación. Entre 1879 y 1926 vieron la luz la Bolsa de Valores, la Ópera, la Estación Central, la Universidad o el primer aeropuerto de la ciudad.

Durante la I Guerra Mundial la ciudad no sufrió daños significativos. Sin embargo, durante la II Guerra Mundial sufrió intensos bombardeos que la destruyeron prácticamente en su totalidad. Tras la contienda, en 1949, pasó a formar parte del nuevo estado federado de Hesse como parte de la República Federal de Alemania con capital en Bonn. Fue una de las ciudades alemanas que más rápidamente se recuperó después de la guerra, aunque esto implicó que perdió su tradicional arquitectura en favor de un estilo más moderno y de líneas sencillas. Sí que se decidió reconstruir sin embargo el centro histórico. Así, hoy en día Frankfurt tiene dos partes claramente diferenciadas: por un lado, la ciudad vieja con las edificaciones más antiguas e importantes de la ciudad y, por otro, el Distrito Financiero, donde se concentran un buen número de rascacielos. Y es precisamente por este distrito por donde empezamos nuestra visita a la ciudad.

En la estación tomamos la Kaiserstraße una calle que nos conduce a la Willy-Brandt-Platz. Esta plaza en la  cada año se organiza el Wolkenkratzer Festival se abre a un parque que alberga varias esculturas, como Den Opfern, de Benno Elkan, dedicada a las víctimas de la guerra. Erigido en 1920, se trata de un monumento que representa a una figura femenina de bronce en duelo sobre una base de mármol. aunque quedó dañada durante la II Guerra Mundial, se recuperó en 1946.

Pero si hay una escultura que llama la atención es la del símbolo del Euro, obra del artista alemán Ottmar Hörl. Con una altura de 14 metros, pesa 50 toneladas. El símbolo de la divisa está rodeado por 12 estrellas amarillas que representan los primeros países que la introdujeron en enero del 2002.

Se ubica delante de la Eurotower, el edificio más antiguo de la zona, construido en el 1977. Este rascacielos de 148 metros de altura fue la sede del Banco Central Europeo hasta 2014, cuando esta se trasladó a dos torres gemelas en Ostend, la zona este de la ciudad. La escultura sin embargo se quedó.

En la calle de detrás, en la Neue Mainzerstraße se halla otra torre sede de un banco, en este caso la Commerzbank Tower, construida entre 1994 y 1996. Con 259 metros de altura fue el edificio más alto de Europa hasta 2003, cuando el Triumph Palace de Moscú le arrebató el título.

Siguiendo la misma calle, a continuación se erige la Main Tower, con 200 metros de altura (240 con la torre de transmisión). Construido entre 1996 y 1999 es el único de los rascacielos de la ciudad que tiene una terraza panorámica abierta al público. La construcción se compone de dos torres conectadas entre sí que se integran con la fachada de un edificio ya existente. Alberga varios bufetes, el Landesbank y algunas estaciones de radio y televisión.

Callejeamos un poco por la zona, observando el contraste entre los rascacielos modernos acristalados y otros edificios más señoriales intercalados aquí y allá. Y aunque hay quien llama a Frankfurt Mainhattan, haciendo un juego de palabras uniendo el nombre del río y la zona de negocios de Nueva York, lo cierto es que a nosotros este distrito financiero nos recordó algo más a Chicago, quizá por el tipo de piedra en las construcciones más antiguas.

Detrás del distrito financiero se encuentra la zona de tiendas más exclusivas en las calles Goethestraße y Grosse Bockenheimer. En ellas se encuentran Prada, Dior, Cartier, YSL.. marcas en las que nosotros no solemos comprar, por lo que simplemente paseamos mirando los escaparates y los edificios mientras continuábamos con nuestra ruta.

Nuestra siguiente parada fue la Opernplatz o Plaza de la Ópera. Le debe su nombre a que en ella se ubica la Alte Oper (Antigua Ópera), un edificio que alberga una de las salas de conciertos más importantes no solo de la ciudad, sino del país. Cuenta con dos salas, la Grosse Saal, con capacidad de hasta 2500 personas, y la Mozart Saal, en la que pueden entrar 700 espectadores.

Construida a finales del siglo XIX, la Ópera también quedó prácticamente destruida tras la II Guerra Mundial. En determinado momento se planeó echarla completamente abajo y levantar en su lugar un edificio más moderno, sin embargo, finalmente se decidió reconstruir el existente y, paralelamente, erigir la Neue Oper (Nueva Ópera) en la Willy-Brandt-Platz, que es la sede del Städtische Bühnen y de la compañía Oper Frankfurt.

Bordeando el edificio de la Ópera nos adentramos en el Parque Bockenheim cuya mayor parte de su superficie está constituida por un gran estanque con su fuente. Construido originalmente como depósito de agua para la lucha contra incendios durante la II Guerra Mundial, hoy en día es un agradable espacio para pasear o sentarse lejos del ajetreado ritmo de la ciudad. Además, el Club de Artistas de Frankfurt organiza en él exposiciones, conciertos y lecturas.

El sendero del parque nos conduce a la Eschenheimer Tor, el edificio más antiguo de la ciudad. Se trata de una torre vigía del siglo XV que en su día formaba parte del sistema defensivo de Frankfurt durante la Edad Media y el Renacimiento y que era utilizada como la puerta principal de acceso al recinto. Es la única que se conserva de todas las que tenía la muralla y contrasta notablemente con los edificios modernos que la rodean.

En la actualidad ha perdido su función defensiva. En su lugar alberga un restaurante en su primera planta y permite el acceso a la parada de metro que lleva su nombre.

A partir de aquí nuestro paseo cambió de rumbo en dirección al río. Pero eso ya para otro post.