Tras la visita al museo de Stalin continuamos con nuestra excursión dejando atrás la ciudad de Gori y dirigiéndonos a Uplistshike, a unos 13 kilómetros. Pero antes hicimos una breve parada en el restaurante al que luego iríamos a comer para que nos tomaran nota de la comanda y lo tuvieran listo cuando concluyéramos la visita. Optimización del tiempo.
La visita a Uplistshike, en la región de Shida Kartli, consiste en recorrer una ciudad excavada dentro de las rocas volcánicas de la cresta de Kvernaki. No es apta para todo el mundo, ya que encontramos escaleras y un terreno bastante irregular por el que no es fácil moverse si no se tiene buena movilidad y agilidad y un calzado adecuado. Las inclemencias del tiempo también juegan en contra, ya que si llueve o ha llovido, las piedras van a estar resbaladizas, si hace mucho viento no es difícil perder la estabilidad y si es primavera o verano y pega el sol aquello debe ser un infierno. Por suerte para nosotros, a pesar de ser finales de noviembre, teníamos un día bastante despejado y el sol no picaba.
Uplistshike, cuyo nombre significa Fortaleza del Señor, tiene una historia que se remonta a miles de años, con construcciones datadas desde la Edad del Hierro hasta la Baja Edad Media. Estudios arqueológicos la identifican como uno de los asentamientos urbanos más antiguos del país. Estratégicamente ubicada en el corazón del antiguo reino de Iberia, se cree que surgió como importante centro cultural, religioso y político. Parece que con la cristianización a principios del siglo IV entró en decadencia y perdió su posición frente a los nuevos centros de cultura cristiana, Mtskheta en primer lugar y Tiflis después.
Sin embargo, resurgió como bastión georgiano principal durante la conquista musulmana de Tiflis. Las incursiones de los mongoles en el siglo XIV supusieron el eclipse de la ciudad, entonces sí que quedó prácticamente abandonada siendo únicamente utilizada ocasionalmente como refugio en tiempos de intrusiones extranjeras.
En el siglo XIX quedó oculta tras capas de suciedad y piedras y después, en 1920, algunas partes más vulnerables quedaron totalmente destruidas como consecuencia del terremoto de Gori. Hoy en día se puede visitar gracias a recientes laboriosos trabajos de excavación, limpieza, reforzamiento, restauración y estudio. Lamentablemente, de los más de 700 edificios que se calcula que existieron, tan solo se han salvado unos 250.
En las excavaciones arqueológicas aparecieron numerosos objetos de diferentes épocas, desde restos cerámicos hasta esculturas pasando por joyas. La mayoría de estos hallazgos se pueden encontrar hoy en el Museo Nacional de Georgia.
Uplistsikhe se encontraba rodeada por un foso protector que bordeaba la estructura del este al norte. Se podía acceder a ella por cuatro puertas principales. Se divide en tres niveles que ocupan un área de aproximadamente 8 hectáreas: la parte alta (norte), la parte media y la parte baja (sur). Cada uno de ellos ofrece una perspectiva diferente de la ciudad y su organización, por lo que es interesante hacer un poco el cabra y asomarse a distintas zonas. Siempre con cuidado.
La ciudad contaba con cientos de estructuras diferentes, desde edificios públicos a casas, pasando por templos paganos, teatro y hasta una farmacia. Además, se pueden encontrar agujeros hechos en la roca para la canalización, bodegas de vino, y el almacenamiento de agua o víveres. En este sentido me recordó a la excursión que hicimos al Gobustán. Es interesante ver cómo se las apañaban para sobrevivir hace varios siglos con muchos menos recursos y conocimientos de los que tenemos hoy en día.
El distrito central es el más grande, con un núcleo de edificaciones talladas en la roca. Quedaba conectado a la parte sur a través de escaleras talladas en la roca y túneles, por lo que estaba asegurado el tránsito entre cada uno de los niveles. El teatro data de los siglos II-III a C. El techo está bellamente decorado con sofisticados ornamentos. El escenario está situado en el centro.
Uno de los puntos más importantes el es hall de recepción de la Reina Tamara, una sala destinada a ser utilizada para algunas ceremonias.
En este nivel, justo en el centro para que todos vieran las consecuencias, se puede encontrar una cárcel. Los agujeros, de 80 metros de profundidad, estaban concebidos para que los prisioneros solo pudieran estar de pie.
En lo alto del complejo, sobre los cimientos de un templo pagano, se erige una basílica cristiana construida en piedra y ladrillo entre los siglos IX y X.
Tras hacer un poco el cabra y pasearnos por el espacio intentando imaginar cómo era la vida allí hace siglos, volvimos al punto de encuentro con nuestra guía y de vuelta al bus rumbo al restaurante, que ya había algo de hambre.
Como solemos hacer en estos casos, elegimos tres platos diferentes para poder probar cuantas más opciones mejor. En primer lugar, no podía faltar un Khachapuri, en este caso el Ajarian, que nos habíamos quedado con ganas de probar tras el curso del día anterior; también pedimos una especie de estofado con patatas; y, finalmente, pollo asado. Lamentablemente no recuerdo el nombre de sus platos en georgiano, ya que nuestra guía se encargó de explicarnos los ingredientes con una carta con fotos. En cualquier caso, todo muy rico.
Tras comer y reagruparnos, pues las chinas no comieron en el restaurante, seguimos nuestra excursión rumbo a Mtskheta, que no solo es la ciudad más antigua de Georgia, sino que además es una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo. Las evidencias arqueológicas indican que las orillas donde se unen el Kura y el Aragvi han estado habitadas desde la Edad de Bronce. Fue la capital del antiguo reino de Iberia entre los siglos III a. C, cuando ya existía la ciudadela amurallada y los principales edificios religiosos y administrativos, hasta el V d. C., momento en que el rey Dachi la trasladó a Tiflis por motivos defensivos. Entre aquellos siglos funcionó como el principal centro económico, político y especialmente religioso.
Según la leyenda, en el siglo I, un comerciante de Mtskheta que vivía en Jerusalén compró la túnica santa de la crucifixión de Jesucristo a un soldado romano y se la llevó a Georgia. Su hermana, Sidonia, murió de la emoción en el momento en que la tocó, y dado que no pudieron arrancársela de las manos, la enterraron envuelta en ella. Sobre su tumba creció un cedro del Líbano, cuya madera aprovechó Santa Ninó para obtener unas columnas con las que construir un templo. Consiguió sacar siete para los cimientos, sin embargo, al ir a colocar la séptima, esta comenzó a flotar en el aire. Finalmente tocó tierra después de que la santa rezara toda la noche. Además, segregaba un ungüento sagrado que curaba a las personas de enfermedades severas. En georgiano sveti significa «pilar» y tskhoveli significa «que da vida» o «vivo»; y de ahí viene el nombre de la Catedral Svetitskhoveli.
En el año 337 rey de Iberia, Mirian III proclamó que la religión cristiana sería adoptada como la doctrina estatal del Reino de Iberia. Nació así la Iglesia Ortodoxa georgiana y su sede no podía ubicarse en otro lugar que Mtskheta, donde todavía hoy en día se halla.
La Catedral de Svetitskhoveli, construida originalmente en el siglo IV, ha sido destruida y reconstruida en varias ocasiones, por un lado por las invasiones de árabes, persas y timur, y por otro por los terremotos. Entre las más importantes reconstrucciones están la del siglo XIV, la de a principios del siglo XV (cuando se construyó la cúpula actual y el campanario anexo) y la de mediados del siglo XVII (cuando perdió su tamaño original y se redujo en altura). La catedral que vemos hoy en día fue construida entre 1010 y 1029 y tan solo conserva de la original los cimientos.
El recinto de la catedral queda completamente rodeado por una muralla defensiva de piedra y ladrillo que fue construida durante el reinado del rey Erekle II en 1787. Los altos muros cuentan con ocho torres (seis cilíndricas y dos cuadradas) que datan del siglo XVIII. En la parte sur de la muralla durante expediciones arqueológicas de 1963 se encontró la casa del Patriarca del siglo XI. Además, dentro del patio de la iglesia se hallaron los restos del palacio de dos pisos del patriarca Anton II.
Con una planta de cruz con brazos transversales más cortos y longitudinales más largos, la Catedral de Svetitskhoveli estaba ricamente pintada. Hoy en su interior se conservan algunos frescos, aunque no son los originales, que se encuentran en los museos nacionales de Georgia. El lugar con más frescos era el ciborio, lugar que marcaba dónde estuvo enterrada la Santa Túnica hasta que fue robada por los persas.
Desde la Edad Media hasta la actualidad, Mtskheta ha permanecido como el corazón religioso y cultural de Georgia y es en esta catedral donde tienen lugar las principales ceremonias religiosas, incluida la entronización del Patriarca. Considerada el segundo lugar más sagrado del mundo cristiano justo después de la Capilla del Santo Sepulcro de Jerusalén, en ella se conservan también las tumbas de varios reyes, como la de Vakhtang Gorgasali, la de David VI, la de Jorge VIII, la de Luarsab I y varios miembros de la familia real Bagrationi, incluida Tamar, la primera esposa de Jorge XI, la del rey Erekle II y la de su hijo Jorge XII. En el interior podemos encontrar una una pila bautismal de piedra del siglo IV que se cree que fue utilizada en el bautismo del rey Mirian y la reina Nana.
Fue durante siglos la catedral más grande de Georgia, hasta que en 2004 se inauguró la moderna Catedral de la Santísima Trinidad en Tiflis.
Y tras una breve visita al recinto, y ya con el sol casi ocultándose, dimos un breve paseo por el laberinto de callejuelas de la ciudad. En ella nos encontramos con un mercadillo lleno de puestos de alimentación, recuerdos y accesorios. Dada la hora ya estaban prácticamente recogiendo, por lo que lo recorrimos de ida y vuelta y volvimos al punto de encuentra con nuestra guía para dar por concluida nuestra excursión y regresar a Tiflis.

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